Capítulo 5

"Compos sui"*


Temprano, a la mañana siguiente:

Tala regresó de sus ejercicios matinales. A diferencia de Kai, él, todos ellos en realidad, tenían que cumplir con su programa regular de entrenamiento. Sin embargo, por consideración a Kai, se turnarían con una diferencia de una hora para estar al menos uno en la casa, sino acompañándolo al menos… teniéndolo bajo control. A Spencer lo había encontrado afuera, eso significaba que Bryan ya tenía que estar de regreso al igual de Ian.

Tala solo esperaba que Kai estuviera mejor. Le había escuchado levantarse al menos dos veces en la madrugada y por los sonidos que escuchó, había estado vomitando violentamente, vaciando lo poco que comió y algunos gritos apagados antes, que sin duda eran productos de pesadillas. Cuando el pequeño Ian se levantó –le tocó el primer turno- Kai finalmente se había silenciado y al parecer dormía, sino plácidamente al menos lo hacía.

Por eso su sorpresa al encontrarlo en el pórtico de la cabaña en posición sentada, casi dormido. Una frazada le cubría, un poco delgada para su gusto. Aún no nevaba pero, a esa hora el aire estaba bastante frío. Eso le hizo fruncir el ceño y acercarse lo suficiente para hablarle pero no para estar a su alcance. La precaución no estaba de más.

Kai sintió aproximarse a Tala, pero no hizo nada por abrir los ojos. Aun le dolía la cabeza, estaba mareado y la luz de la mañana no estaba ayudando, por no decir con los ocupantes de la cabaña, motivo por el cual estaba afuera.

— "No finjas que duermes"

— "No estaba fingiendo, estoy tratando de hacerlo" — y realmente no fingía, aunque había 'dormido' el resto de la noche su sueño no había sido natural y había despertado aún más cansado de lo que realmente debería, sin contar las pesadillas que ocuparon al menos una tercera parte de su sueño.

Tala le dio una mirada. Kai se veía peor que antes. Al igual que Kai, había supuesto que los medicamentos recetados serían fuertes… y efectivamente sus efectos también.

— "Estarías mejor durmiendo adentro"

Un ruido de platos estrellándose contra el suelo y protestas se escucharon a sus espaldas.

— "Entiendo. ¿Cómo estás?"

De haber podido abrir sus ojos le hubiera dado una mirada de muerte, pero eso aún no estaba en sus posibilidades, al menos durante un buen rato darla de manera efectiva — "¿Cómo crees?" — siseó con una voz que prometía venganza a través de una muerte lenta y dolorosa, vergüenza, aflicción y otras cosas… aunque no precisamente en ese orden.

— "Un error… o mucha mala suerte. Jamás pensamos que la única vez que ganaría Bryan fue el día que pudiera convencerte y… de tomar medicamentos. Quién lo diría. Aunque no puedes negar que fue gracioso"

Kai rechinó los dientes maldiciendo en tres idiomas diferentes — "Si claro, espero que muestres el mismo humor… después"

— "No seas rencoroso. Pudo ser peor" — Kai levantó una ceja y se atrevió a mirarlo de reojo — "Bryan pudo haberte dado las píldoras equivocadas" — la sonrisa en el rostro de Tala no solo era de maldad sino también de burla — "Te compensaremos de alguna forma"

— "No lo dudes" — la voz de Kai era baja, tranquila y… Tala no tuvo dudas que él lo haría — "A todo esto ¿Dónde rayos estamos?"

Otro ruido fuerte, proveniente del interior.

— "¿Desayunaste?" — la voz de Tala destilaba preocupación, aunque no era bienvenida por parte del otro.

— "¡APÁGALO, APÁGALO!" — se oía la voz de Ian y muchas maldiciones de Bryan.

Tala se quedó mirando hacia la casa — "Cuando regrese Spencer le diré que te prepare algo... y no, no me importa tu cara de asco. Descuida será algo liviano. No puedes quedarte sin comer"

— "No contestaste mi pregunta"

— "Rusia"

Kai contuvo una palabrota.

— "¿Sabes que territorialmente Rusia se cuenta por millones de kilómetros cuadrados?"

— "¿En serio? Recuerdo que me has repetido que no soy bueno en geografía" — su sonrisa se agrandó, aunque tuvo compasión al notar como Kai se llevaba la mano a la cabeza — "Es un pueblito que Spencer conoce, ni preguntes como. Como te dije ayer y no pusiste atención, en Briansk y no me refiero a la ciudad"

El ceño de Kai se frunció — "Tala, son más de una treinta mil de kilómetros cuadrados de esa región, al menos podrías ser más específico"

— "¿De qué te quejas? Ahora ya no son millones de kilómetros"

Kai cerró sus ojos y resopló en frustración.

Tala se encogió de hombros — "Por la frontera de Ucrania y Bielorrusia"

— "¿Esperas que me vaya caminando hasta la frontera, y tome el primer tren que pueda?"

— "Yo no. Aunque confieso que no me sorprendería"

Kai respiró profundamente. En parte para controlar sus náuseas y en parte para controlar su enojo por la interferencia continua de su abuelo. Sus manipulaciones e imposiciones. Es verdad que aún era menor de edad pero había sido criado para ser independiente y casi autosuficiente.

— "¿Kai?" — la voz del pelirrojo transmitía preocupación… otra cosa que él detestaba.

— "¿Qué hay del torneo?"

Las cejas de Tala se elevaron y su muy peculiar media sonrisa apareció en su rostro — "Bah. Ya deben haber empezado y habremos sido descalificados… nada nuevo. Multa, suspensión, amonestación, amenazas de retiro" — otro encogimiento de hombros — "Nada nuevo"

— "Podrían no participar en el siguiente campeonato. El Consejo Internacional ha estado siendo presionado…" — dio un pequeño resoplido — "…Dickenson nos ha protegido… si sigue perderá credibilidad e influencias"

— "No es probable… ¿Olvidas nuestras 'otras' influencias?" — la sonrisa de Tala se agrandó — "Además, ahora no es por nuestra culpa"

— "Yo aseguré que iríamos"

Aunque el más joven no podía verlo, el pelirrojo se encogió de hombros — "Y te recuerdo que nosotros siempre tenemos una excusa… aunque esta vez no sea verdadera, bien puede funcionar otra vez"

— "¿Has oído de la historia de Pedro y el Lobo?"

Tala sólo sonrió.

Antes que cualquiera pudiera comentar algo se escuchó otro sonido de destrozos, logrando que Kai se llevara una mano a su frente. Tala lo notó de inmediato.

— "¿Ves esa construcción?"

No hubo respuesta.

— "Kai…" — al ver que el otro finalmente abría los ojos y dirigía su mirada hacia donde el otro señalaba continuó — "Servía de establo para unos caballos del antiguo arrendatario. Está algo polvoriento pero puedes acomodarte ahí mientras te pasan los efectos de la sobredosis y regresar cuando…" — se interrumpió ante los nuevos sonidos de destrozos mientras se apretaba el puente de su nariz — "…arregle esto" — dijo siseando con molestia.

— "No más medicación" — dijo Kai tambaleándose un poco mientras se levantaba.

— "Hablé con tu médico. No… espera déjame terminar. No hay problema con los ansiolíticos, pero el resto no es negociable" — pero Kai ya se había levantado — "Hay inyectables…"

Un ademán de la mano de Kai le hizo sonreír, antes que otras maldiciones y estruendo se escuchara dentro de la cabaña le hicieran fruncir el ceño. Sin embargo no pudo dejar de darle un vistazo a la vacilante figura que avanzaba lentamente pero poco a poco afirmaba su andar.

-oooOooo-

Era un establo pequeño para dos talvez tres caballos. Había herramientas, mantas para los equinos y algunos otros enseres propios del lugar. Un pequeño elevado donde se almacenaba heno al que se tenía acceso por una pequeña escalera de mano a un costado. Aún estaban almacenadas unas pacas de heno arriba.

A ciencia cierta no sabía cuánto tiempo había estado desocupado, pero estaba relativamente limpio y ordenado. Si como lo suponía era un área rural, las personas que lo ocupaban o habían ocupado eran trabajadoras y de gustos simples.

Se detuvo un momento apoyándose contra una de las columnas de la edificación; pese a su corto recorrido y el aire puro del lugar que de alguna forma despejó parte de la nube que desde temprano le afectaba, él aún estaba mareado y con sueño.

Maldijo por haber aceptado la proposición de Bryan y que los otros se atrevieran a drogarlo. Sabía que era bajo prescripción médica, pero ello no le consolaba ni por asomo. Respiró profundamente y avanzó… una sonrisa maliciosa se asomó en su rostro.

-oooOooo-

— "Despierta Kai" — la voz de Spencer se escuchó, demasiado cerca, pero solo su torso y cabeza eran visibles mientras el enorme ruso se asomaba desde tramos debajo de la escalera.

El bicolor parpadeó y se restregó los ojos — "¿Qué? ¿Cómo?" — tardó un poco más en orientarse tanto en tiempo como en espacio — "¿Qué haces aquí arriba?"

Un resoplido se escuchó del ruso antes de decir — "Soy yo quien debería preguntarte eso. ¿Cómo rayos se te ocurrió subirte? Pudiste haberte caído y romperte el cuello en tus condiciones"

— "No pasó"

Una ceja del ruso se levantó en sospecha y para fastidio del más joven sus ojos se posaron fijamente — "Te caíste" — y no era una pregunta — "¿Cuántas veces, cinco, seis…?"

— "Dos. ¿Qué quieres?"

— "Que desayunes y tomes media dosis de…"

— "Vete al infierno" — la respuesta hizo casi sonreír al ruso — "No voy a tomar ningún medicamento"

— "Entiendo que estés enojado, pero esa actitud infantil no te queda bien" — antes de desaparecer al bajar la escalera agregó — "No voy a subirte el desayuno, así que baja o podrías caerte por tercera vez" — dijo esto último con una sonrisa de amenaza mientras golpeaba significativamente uno de los pilares que sostenían la plataforma.

_ooOoo_

Kai miraba con sospecha la bandeja que contenía su desayuno, que debía admitir, como Tala dijo, era simple y su olor no hizo que se le revolviera el estómago de asco sino que protestara solicitando ser satisfecho. Spencer debió haberlo notado también porque su sonrisa apareció. Dos platos fueron puestos; y, sin decir más Spencer se sirvió sin decir palabra ante la mirada suspicaz del más joven.

— "Hay veces que no entiendo porque eres el propietario de Dranzer… no me malinterpretes" — dijo al ver la expresión –aunque plana- del otro — "Con lo desconfiado que eres te correspondería algo felino"

No hubo respuesta.

— "Pero regresando al punto. Debes comer; debes tomar medicación… mínima pero debes para llevar un control… no interrumpas. Me disculpo por lo de anoche, pero lo volvería a hacer. Además, estabas tan profundamente dormido que no sentiste que subí por esa rechinante escalerita, perfectamente pude inyectarte sin que te dieras cuenta" — dio un sorbo a su tazón de lo que parecía un avena o algo similar ante la mirada indignada del otro — "¿Recuerdas mi última adquisición?"

Si antes estaba indignado, ahora estaba furioso. Kai recordaba hasta haberse burlado de Spencer cuando le mostró la modificación que hizo de un arma de dardos a su estilo particular, una versión corta de una cerbatana indígena sudamericana que encontraron en uno de sus viajes.

— "No me mires así. No eres idiota, me consta. Así que deberías usar ese cerebro tuyo para tratar de mejorarte. Te lo dije en Bruselas; te dije que te estabas excediendo. Bien, no sirve de nada ahora. Arreglemos lo que se pueda"

— "¿Terminaste?"

— "No. Pero podría callarme si te terminas eso" — Spencer le dio una mirada muy significativa a la comida.

— "Tala me dijo que estamos en la región de Briansk" — Spencer levantó una ceja — "¿Podrías reducir el área a unos cientos de kilómetros?"

— "Podría, si te portas bien. Pero como sé que no lo harás…" — notando que Kai no comía agregó — "Mira Kai, podemos hacerlo a tu manera o a la mía: puedes ser más fuerte que Bryan y hasta más hábil que el 'Rojo' pero aún no me ganas a largo plazo y menos en tus condiciones actuales" — la voz de Spencer era muy amenazante… pero sonrió con satisfacción al ver que Kai comía.

— "Me pagarás esto, Spencer" — la voz del más joven tampoco carecía de amenaza.

— "Lo sé. Mira… todos estamos metidos en esto, al menos deberías de disfrutarlo. Yo lo hago"

— "¿Entonces puedo salir?" — el sarcasmo estaba presente… era más que evidente.

— "No sin niñera. ¿Qué te dije de ser infantil?"

Kai contuvo una réplica muy mordaz. Una de las características de Spencer era su capacidad de ser tan calmado… irritantemente calmado dentro del grupo; bueno en relación con los demás. Su capacidad para arreglar las cosas era legendaria entre ellos. Pero eso no dejaba de ser cargante.

— "¿Es un río o lago lo que se ve a lo lejos?" — Kai preguntó después de dar un último sorbo.

— "Ambos. Por esta propiedad pasa un río que desemboca en un lago. Desde aquí no se ve la diferencia pero a unos kilómetros más al sur se puede ver la manga del río. El lago queda más lejos pero es interesante. Si colaboras podríamos dar una vuelta antes de irnos"

— "¿El río es navegable?"

— "En algunas partes es caudaloso. Tal vez canotaje… sin embargo no creo. Botes pequeños a lo sumo. Pero el lago lo es para botes de mayor calaje" — Spencer le dio una mirada recelosa — "¿Qué…?" — la ceja del ruso se elevó interrogativamente… más interrogativamente.

— "Solo pregunto"

— "Ajá" — Spencer lo miró detenidamente, pero Kai ya se encontraba mejor y no era tan 'transparente' como para ser analizado, aún por el sagaz ruso — "Será mejor que vayamos a la cabaña, su roja autoridad ya debe haberlos puesto en orden" — la mirada de Spencer brilló con cierta maldad que difícilmente podía pasarse por alto — "Analgésicos" — puso una pastilla — "Vitaminas" — puso otra pastilla — "Y, esto no estoy seguro, pero no es ningún ansiolítico"

Si las miradas mataran…

— "Voluntariamente, a mi manera o a la de Tala, creo que te mencionó que tenemos la versión de inyectables" — al ver el fruncimiento del ceño de Kai aclaró con una extraña sonrisa — "Nuestro pelirrojo es un gran francotirador ¿Lo recuerdas, no?"

Kai rechinó los dientes.

-oooOooo-

Spencer entró a la cabaña siguiendo a un Kai que echaba humo… casi literalmente, quien entró a su habitación y cerró la puerta de un golpe.

Dos pares de ojos lo miraron de reojo, mientras unos ojos azul-hielo brillaban con malsana alegría — "Buen trabajo, Spencer"

El nombrado se encogió de hombros con una sonrisa de satisfacción cruzando su rostro — "No, di: 'Excelente trabajo, Spencer' — dijo mientras le entregaba un pequeño tubo con sangre.

— "Excelente trabajo, Spencer" — Tala repitió obedientemente — "Más que eso, es sorprendente. Lo llevaré al pueblo para enviarlo al Dr. ¿Me acompañarás?"

Spencer negó con su cabeza — "Pero puedes traerme algunas provisiones. Las que teníamos debían durar tres días…"

Los otros iba a abrir la boca pero una mirada de su capitán les hizo cerrarlas de golpe — "Sí yo también lo creo. ¿Sospechó algo?"

— "No. Pero está enojado" — contestó Spencer.

— "¿En serio?" — la voz de Bryan saltó desde un rincón mientras recogía los últimos pedazos de platos — "Creo que…"

Spencer y Tala giraron para verlo haciendo que se callara al instante.

— "…platos" — terminó Spencer — "…y productos de limpieza"

Ian bufó en el otro lado agachado en el suelo con un balde, un trapo y un cepillo.

-oooOooo-

Horas más tarde:

Kai miró fijamente el suave vaivén de las aguas frente a él. Entre el enojo, frustración dolor, algo de cansancio, además de otras emociones y sensaciones que estaban creciendo dentro de su pecho. De mala gana tuvo que admitir que Spencer estaba en lo cierto. El lugar era interesante. Frente a él el río… aunque más parecía riachuelo considerando los 'ríos' que había visto durante sus múltiples viajes; a su derecha pasando la depresión estaba una delgada franja brillante que se extendía, algo que parecía una iglesia, a juzgar por el campanario, una serie de casas y una extensión verde que significaba que el lugar estaba rodeado de bosques.

- 'Al parecer es una aldea en un lugar que se extiende miles de kilómetros' – pensó mientras inhalaba profundamente para intentar calmarse.

Sabía que no estaba en condiciones de realizar una exploración o caminata de mayores distancias, así que ir a la aldea que distinguía era improbable… al menos por ahora. Ninguno de los otros le diría donde se encontraban. La cabaña no tenía teléfono, tampoco estaba el suyo (y no es que lo usara realmente) al parecer los otros había tenido la infeliz idea de esconder los de ellos. Así que estaba incomunicado… prácticamente secuestrado. Eso le hizo rechinar sus dientes.

Una brisa alborotó su cabello sacándolo de sus oscuros pensamientos, haciéndolo regresar a la contemplación de la belleza del bosque y del río.

Metió sus manos en el abrigo que había llevado para su caminata no programada o al menos no autorizada… y entonces tocó algo que había olvidado que había metido ahí. Sacó sus manos como si hubiese tocado una serpiente o un alacrán y las llevó a su rostro, decidiendo que hacer. Entonces vio una enorme piedra a las orillas del río y se acercó a ellas. El paraje era solitario, pero la precaución no estaba de más.

Tomó asiento, sintiéndose menos expuesto, sacó lo que anteriormente guardara en la bolsa de su abrigo. Era una bolsita plástica, transparente y con un polvo blanco, que era demasiado obvio para no saber lo que era, en especial al recordar quien se lo había dado. La miró fijamente, casi desafiante Sería tan fácil… era tentadora la idea de alejarse de todo. Olvidarse de sus cargas… sus problemas… sus miedos.

Abrió la bolsa y tomó algo más que una pizca entre sus dedos y lo frotó entre ellos. Guardó el resto. Conocía el efecto, no era realmente una sensación extraña o nueva, más bien familiar. Este polvo era más fino… ¿Sus efectos serían iguales? ¿Menos? ¿Más?

¿Por qué pensaba en eso? ¿Por qué ahora?

Casi parecía que el destino se empeñaba en burlarse de él. Detestaba los medicamentos ¿Acaso estos no lo eran? Sus heridas de antes y de hace poco habían sido tratadas con fuertes medicamentos… siempre lo eran. De ahí su resistencia, además de lo que arrastraba desde su infancia.

Era una triste ironía que fuera tolerante al dolor común pero eso también le jugaba en contra. Durante su estadía en cualquier hospital las dosis normales no le hacían efecto; pero mientras llegaba su médico o era trasladado tenía que disimular lo más que pudiera… y a veces eso no era suficiente.

Una extraña sensación de amarga tristeza se apoderó de él. Si antes sentía su pecho pesado, ahora lo sentía vacío… dolorosamente vacío. Miró a sus dos manchados dedos, con la tentadora sustancia en ellos. Sacudió sus dedos contra su palma abierta… era casi hipnótico…

Una gota de agua chocó contra su palma y diluyéndola. Levantó su mirada al cielo, pero el mismo estaba despejado. Hasta que otra gota golpeó su brazo. Una repentina y terrible sospecha le atacó con fuerza demoledora haciéndole levantar su mano y tocar su rostro… estaba llorando.

Eso le sorprendió. Hacía mucho que no lo hacía tan esporádicamente. Mantuvo su mano ahí, sintiendo como se derramaban y de sus ojos rodaban por su mano hasta que un suave viento jugueteó con su cabello. Su atención regresó a la bolsita con el polvo blanco.

Maldijo su suerte en voz baja. Ya no dudó más. Sacó la bolsita que momentos antes guardara y la abrió...

-ooooOoooo-


Bueno, hasta aquí este capítulo. Como lo debía lo estoy reponiendo... digamos que como un regalo de Navidad y una excusa por aquello que no pueda subir otro capi... pero creo que si lo haré. jajajaja tengo planeado a hacerlos sufrir... y no a los rusos...

Un abrazo a todos.

(*) La Traducción: "Dueño de sí mismo" esta situación se explica con la frase que trae mis hojas rosadas: 'En todas las circunstancias el sabio permanece compus sui'