Capítulo 6
"Errare humanum est"*
A Tala casi le da un ataque cuando encontró a los otros 'ilustres' integrantes de su equipo durmiendo a pierna suelta, tranquilos… y solos.
Amodorrados y casi en estado de pánico cayeron en cuenta del porqué de las maldiciones del pelirrojo cuando disparó su arma corta. Ni que decir que se levantaron de inmediato… aunque extrañamente mareados y bastante desorientados.
—" ¡¿Dónde demonios está Kai!?" — y otras palabritas que no pienso escribir, pero basta decir que Tala tiene una boca muy, muy sucia.
Spencer, Ian y Bryan murmuraban entre dientes sobre los 'desgraciados' medio rusos rencorosos y vengativos. Sin poder creer que habían caído en el juego de Kai tan redondos… aún Spencer estaba más sorprendido que enojado.
…aunque a cierto capitán pelirrojo no le parecía para nada gracioso.
Habían pasado dos horas desde que Tala fuera a la aldea por provisiones, platos, productos limpieza y un envío especial a cierto médico en San Petersburgo y… ¡¿Ellos pierden a Kai?!
— "¡Puedo entender que estos idiotas irresponsables…!" — miradas de odio de los 'idiotas irresponsables' — "¡¿Pero de ti?! ¡Maldición Spencer! ¡¿Cómo te dejaste embaucar?!"
Spencer se encogió de hombros, Tala vociferaba mientras volvía a revisar la cabaña… que ahora se le antojaba muy grande.
— "¡¿Al menos se fijaron hace cuánto se fue?!"
— "Calculo entre media hora y cuarenta y cinco minutos" — intervino Ian.
Otra maldición provino de Tala, quien dirigió su mirada hacia la puerta y se estremeció - 'Kai no sería tan imbécil para…' – pensó, pero al instante recordó que si bien Kai no encajaba con la descripción de imbécil que en su mente se formaba cada vez que miraba a los otros… pero si en la descripción de temerario y de impulsivo cuando estaba aburrido.
Apretándose el puente de su nariz — "Spencer ve al establo y… ustedes dos al bosque" — al verlos dudar — "A-H-O-R-A"
— "¡Sólo vamos por las armas, podrían haber osos o lobos y…!"
— "No es mi problema" — dijo Tala quien cada vez se parecía más a un lobo gris.
— "Pero si…" — empezó Ian.
— "Descuida rogaré para que los osos no se indigesten. Si algo le pasó a ese idiota, será mejor que ustedes rueguen porque los osos se los coman antes que el Sr. Voltaire se entere" — dijo mirando nerviosamente su teléfono, como si de repente pudiera vibrar y abrirse la tierra para tragárselo y rogando a su vez que esa temida llamada tardara en llegar — "Vayan por las radios y sus teléfonos. Llamen al encontrarlo y no me importa como: tráiganlo de regreso"
Los otros dos se miraron, se fueron sin protestar.
Spencer regresó.
— "No está en el establo. Busqué señales afuera. Sus huellas se dirigen hacia el camino del bosque del lado sur al pueblo. ¿Voy por él?"
— "No. Yo voy a seguir su rastro"
— "Si pierdes el rastro o se desvanece, te informo que estaba interesado en el lago y el río"
— "¿Supones que se fue en busca del lago?"
— "Dudo que pueda llegar por sus propios medios a la aldea; además de seguir en esa ruta te lo hubieras encontrado en el camino; considero podría haber pedido aventón o desviarse de la ruta…" — expuso Spencer.
— "No es un lugar muy transitado…"
— "Tienes razón. Voto por el río. Es más receloso que un gato e independiente como uno. No, él va llegar más allá de su límites pero los conoce"
— "Correcto. Quédate y llama por si regresa, iré a buscarlo por el río"
-oooOooo-
Tala caminó alrededor de 20 minutos y hacía cinco que había perdido el rastro. Pero su instinto le decía que estaba cerca, por lo que se había pasado mirando detrás de cada roca grande y matorral. Esa parte del río se ensanchaba y era tranquila, casi le daba un aspecto de laguna pequeña. Sin embargo, eso no evitaba que maldijera, como sólo él podía contra la manía de Kai de no poder estarse tranquilo cuando estaba enfermo… hasta que descubrió las huellas del fugitivo. Eso era extraño, considerando la paranoia de Kai sobre ser seguido y, preocupante ante lo que éste descuido sugería, principalmente considerando hacia donde aparentaba dirigirse el dueño de dichas huellas.
Rápidamente la siguió y en la curva de un rudimentario sendero se detuvo para escuchar. Nada, solo los susurros propios del bosque. Entonces, en un repentino presentimiento comenzó a caminar hacia la orilla del río fue donde encontró un envoltorio en el suelo. Se agachó para recogerlo… campanas de advertencia tañeron en la cabeza roja. Levantó la vista al mismo tiempo que una cabeza emergía de sus aguas… ¡A medio río!
La maldición que brotó de su labios en un estallido de furia hizo dichas anteriormente fueran 'adorables' y casi suaves… decentes.
Kai escuchó la voz familiar y adivinando el estallido (rabieta) que sin duda tenía a su amigo al borde del homicidio decidió dirigirse hacia la orilla con una leve vacilación. Cambió el rumbo que tenía y con exasperante lentitud (al menos para quien esperaba en la orilla) nadó de regreso.
— "¡Kai! ¡Maldito idiota! ¡¿Qué rayos piensas que estás haciendo?!" — gritó.
Kai detuvo su avance – ya de por sí lento- mirando directamente a los ojos de hielo y sin más giró en la dirección en que había venido.
Otra maldición proveniente del mayor — "…espera… sólo… sólo sal del agua" — dijo rechinando los dientes aunque tratando de permanecer tranquilo, al menos hasta que lo tuviera frente a él y fuera del agua.
La cabeza bicolor se zambulló y pocos segundos después salió más cerca de la orilla pero lejos de Tala. Empezó a caminar cuando el agua le llegó a la cintura y se dirigió detrás de unos arbustos donde había dejado su ropa. Minutos después –horas para Tala- salió con una toalla sobre su cabeza mientras se secaba el cabello para dirigirse a unas rocas donde se sentó para ponerse los zapatos.
— "Pudiste haberte bañado en la cabaña ¿Sabes? Tú… idiota" — siseó.
— "¿Un cubo frente a esto? ¿Eres idiota?" — remedó lo último mientras se ponía la toalla alrededor del cuello dando una última sacudida a su cabello, teniendo el 'cuidado' que parte de las gotas cayeran sobre el pelirrojo.
— "Estamos a 10° C" — apenas contenía su temperamento.
— "Extraño, el agua se sentía tibia y… ¡Qué rayos!" — se interrumpió quitándose de golpe la mano que Tala había puesto en su frente — "¡Detesto que hagas eso!"
— "Tampoco es un placer para mí. …Raro, esto es extraño" — dijo ignorando el mascullar de maldiciones de Kai.
— "¿Qué murmuras?"
— "Pareces coherente y no tienes fiebre ¿La tenías antes de tu imprudencia?"
— "No fue imprudencia"
— "¿Capricho? ¿Venganza? ¿Estupidez?" — Kai hizo un gesto de desagrado — "¿Tenías fiebre?"
— "No"
— "¿Te sientes bien?"
— "Si"
— "¿Y, tu abrigo?"
— "Lo dejé en casa, mami…" — su tono era… suave casi dulce mientras destilaba cubetadas de sarcasmo.
Tala entrecerró sus ojos mirándolo significativamente con ganas de ahorcarlo, aunque empezó a desabotonarse el suyo… Kai lo notó, iba a replicarle cuando lo recibió de lleno en el rostro.
— "¡Que demo…!"
— "Póntelo y deja de llamarme así" — le espetó.
— "¿Está limpio?" — la voz de Kai tenía un tono de burla difícil de pasar por alto. Mientras ostensiblemente lo sostenía con la punta de los dedos y hacia una exagerada mueca de asco que sabía irritaría al otro.
Tala inhaló profundamente antes de contestar — "Si mami" — casi con el mismo tonito dulce y fastidioso del otro.
Por toda respuesta Tala se encontró con una toalla húmeda sobre su rostro seguido por su abrigo. Tala iba a empezar a discutir cuando notó que Kai se estaba poniendo uno que no había visto antes.
— "Desgraciado…" — otra vez su boca sucia continuó el resto de la oración.
Dándole la espalda, Kai escondió la sonrisa que subió a su rostro.
-oooOooo-
Mientras se mantuvieron en silencio mientas caminaban de regreso a la cabaña. Aunque eso no evitó que Tala le diera una mirada de vez en cuando y que notara con cierta preocupación que el paso de Kai no era tan vigoroso y rápido como acostumbraba, aunque si más firme en comparación con la mañana.
Estarían a unos 20 metros de la cabaña cuando Tala se detuvo sujetando el brazo de Kai para que hiciera lo mismo. Lo soltó mientras sacaba el envoltorio que había encontrado en el bosque, poniéndolo frente al rostro de Kai.
— "Explica esto"
— "Fui un descuidado. No me gusta tirar basura y menos en un bosque ¿Lo siento?" — aunque lo primero fue dicho con seriedad lo último era notoriamente una burla.
— "Hablo en serio"
Kai se encogió de hombros. Tala se le quedó mirando, el más joven no rehuyó su mirada.
— "¿Crees que yo? Pensé que me conocías" — dijo con un dejo de fastidio y decepción en su voz.
— "Siempre terminas sorprendiéndome"
Kai entrecerró sus ojos, inseguro de tomar esa respuesta como un cumplido, ofensa o ambos — "No. Pensé hacerlo. Pero no lo hice"
— "¿Cómo? ¿Quién? ¿Por qué lo tienes?"
— "Andreas Kotnech. En la rave de Japón" — ante la mirada de extrañeza del otro agregó — "Cuando estabas con Antón"
— "¿Ese idiota riquillo? ¡¿Es que no te puedes juntar con alguien que no sea de ese tipo?!"
— "¿El pelirrojo?" — ignoró la mirada de odio de su pelirrojo ante la insinuación — "Si ése"
— "¡¿Se lo aceptaste?!" — ante el encogimiento de hombros del otro agregó — "Fuiste un descuidado. Pudiste ser detenido en el aeropuerto por posesión o haberlo encontrado tu abuelo"
— "Con todo lo que pasó olvidé tirarlo. En todo caso si no tomo medicamentos…"
— "Usas analgésicos… si temporalmente ya lo has dicho, pero de cualquier manera esto podría ser más fuerte pero tendría el mismo efecto"
— "Lo sé… por eso dudé. Y no, no lo consumí" — repitió con disgusto.
— "¿Aún te duele?"
Kai guardó silencio.
— "¿Kai…?"
— "Es tolerable. El ejercicio me sienta mejor… aunque quizá aceptaré algo para hoy en la noche" — sin agregar más se dirigió a la cabaña.
-oooOooo-
Sentado a la mesa con un gesto de fastidio y aburrimiento, con el codo en la mesa apoyando su barbilla sobre su puño, Kai escuchaba retazos de la retahíla de palabras que salían de los labios de Spencer. Palabras como 'imprudente' 'infantil' 'temerario' y otras que atraían de vez en cuando su interés, aunque levemente. Pero siendo franco, no prestaba atención al sermón que el mayor del equipo le dirigía – 'Práctica' – pensó con desdén pensando en qué podría hacer mañana.
— "¿Al menos has escuchado algo de lo que he dicho?" — preguntó Spencer al notar la impasibilidad del más joven.
— "No en realidad" — respondió con cansancio.
Tala sentado al otro lado de la mesa, meneaba su cabeza negando la actitud de Kai y pensando que si esto podía ser más extraño. Y, esperando que no.
— "¿Al menos estás satisfecho con tu venganza?" — Spencer insistió.
— "No en realidad"
— "¡Por Dios, Kai!" — la exclamación de Spencer resumía los pensamientos de él y Tala aunque a quien le iba dirigido lo ignoró olímpicamente.
No obstante la posterior maldición del ruso, puso frente a Kai y Tala una sopa con verduras –que olía muy bien- carne y pan. Y para sorpresa de ellos, Kai no protestó y empezó a comer. Al parecer su pequeña escapada había sido la causa. Los otros dos se miraron y tuvieron la misma idea de repetirla –bajo sus términos- al siguiente día.
— "También los analgésicos" — dijo Tala al notar que Kai solo tomó dos de las tres pastillas que colocara frente a él.
— "Estoy bien" — dijo ignorando la pastilla.
— "De acuerdo" — Tala intervino antes que Spencer hablara — "Mañana podríamos ir a correr, siempre y cuando no te excedas"
— "Si mamá"
— "No… presiones" — expresó Tala, más avergonzado que molesto al notar la sonrisa de Spencer.
Kai se levantó, se sentía cansado pero era un cansancio agradable proveniente de algo más natural. Sin embargo se giró para hacerles notar a los otros algo que le tenía con curiosidad desde hacía bastante rato — "¿Dónde están los otros?"
-ooooOoooo-
¿Se los habrán comido los osos o los lobos?
Presento mis disculpas anticipadamente porque no estoy segura aunque protesten, amenacen o cualquier otra demostración de inconformidad, hasta la siguiente actualización dentro de 15 días.
Así que supongo sólo resta desearles "Feliz Navidad" y "Venturoso Año Nuevo" y que sus proyectos del año viejo se hayan cumplido y los nuevos se cumplan.
Y... muchas gracias por sus comentarios.
Saludos.
(*) La traducción es: "Errar es de humanos". Por ello no creo que necesite más explicación.
1 "Equivocarse es de humanos"
