Capítulo 8
"Gloria victis!"1
— "Nos detendremos al llegar al llegar a aquel recodo" — señala el pelirrojo al notar que el ritmo de Kai disminuye — "No es una sugerencia"
Han recorrido cerca de dos km. Spencer los había alcanzado y superado. Bryan los había encontrado cuando regresaba a la cabaña y Tala le ordenó que se encargara de recoger y limpiar los utensilios de cocina y de la habitación de Kai; a los pocos minutos se encontraron con Ian a quien se le ordenó encargarse de aseo del resto de la casa. El recorrido hasta el lugar donde Tala encontrara a Kai el día estaba a casi un kilómetro.
— "Diez minutos y continuaremos caminando. Tampoco está a negociación" — el gesto de Kai resumía todo — "Tenemos que hablar"
Tala se detuvo y Kai lo hizo de mala gana.
— "¿Me lo contarás?"
— "No ha…"
— "No hay nada que contar… Sí, ya lo me has dicho. No te creo"
— "¿Crees que eso me importa?"
— "No. Pero debería"
— "¿Crees que tu psicología…?"
— "Kai, cálmate. No se trata de lo que quieras, lo que quiera tu abuelo, lo que quiera el médico o lo que yo quiera. Tú lo sabes. Además, das y me estás haciendo dar muchas vueltas… ¿Desde cuándo haces eso?"
Kai empezó a caminar. Se detuvo al notar que el otro no avanzó. Pero no retrocedió… como lo supuso el otro le alcanzó y empezaron nuevamente a un paso mucho más moderado de lo que normalmente lo harían.
— "Somos los parias, los inadaptados, los matones. El resto de los beyluchadores nos detestan, incluidos tus parvularios. No es que me importe lo que piensen… mientras nos teman igual me da"
Kai no contestó, aunque ambos sabían que ni era mentira y ambos compartían esa indiferencia. Caminaron bastante antes que Tala rompiera el silencio.
— "Creo que fue mejor que no asistieras al torneo. Ese hubiera sido un gran error" — la voz de Tala era baja… casi susurrante.
— "Sólo necesitaba un poco de descanso y…"
— "Por supuesto los resultados están a la vista o ¿Debería decir en el ambiente?"
Kai rechinó sus dientes.
— "Si no lo sabe tu abuelo pronto se enterará"
— "¿Le piensas contar?" — Kai se detuvo.
— "No podré negarlo si me lo pregunta directamente…" — ahora fue Tala quien siguió caminando pero esperó a que el otro lo alcanzara — "¿Crees que no se ha dado cuenta o no sospeche algo?"
— "Lo sé. Lo sé. ¿Qué hay de los otros?"
— "Spencer casi aseguro que lo sabe. Los otros lo sospechan. Te cubriremos… aunque no sé por cuánto tiempo. Después que huiste de la Abadía… Fue una pesadilla con Balcov. Nosotros nunca lo logramos. Me sorprendió tu poder cuando luchamos la primera vez después de lo de BEGA pero fue atemorizante a la vez y eso que ví el video de tu encuentro con Broocklyn y lo que los otros contaron. Sabía que podías hacerlo pero no así. ¿Tus parvularios lo saben?" — Kai negó con su cabeza — "¿Te había ocurrido antes?"
— "Sí. No quiero hablar de eso"
— "¿Dickenson lo sabe?"
— "No. Quizá lo sospecha"
— "¿Les dirás? me refiero a Dickenson y los otros"
Kai se encogió de hombros — "No lo he decidido"
— "Porque al ritmo que vas no será necesario, todos lo sabrán"
— "Sé que puedo controlarlo"
— "No has hecho un buen trabajo" — la sonrisa de lado de Tala regresó.
— "No se enteraron en la exhibición con los Garzzaro"
— "Ah interesante ¿Admites que perdiste el control? Casi tuestas a la concurrencia"
— "No fui yo, ese fue MacGregor"
— "¿En serio? Esa llamarada final me pareció demasiado familiar y sabes que no sociabilizo con MacGregor"
— "Cállate"
— "Tampoco puedes hacer como si nada está sucediendo. ¿Qué va a pasar cuando…?"
— "Lo sé" — Kai respiró profundamente — "Lo sé. No me estás ayudando en nada si eso era tu intención" — dijo con un toque de cinismo.
Ambos se quedaron en silencio. Vieron a lo lejos que Spencer los miraba desde las orillas del río. Y por los murmullos provenientes de atrás sin duda se acercaban los otros. Kai respiró profundamente, sacó la toalla que traía en su mochila, la cual lanzó a Tala y se dirigió al río no antes de decir en voz baja aunque de espaldas.
— "Diles… lo que se necesite. Te veo más tarde"
Tala no lo detuvo, sabía que iba a hacer y sin duda se dirigiría a esa isleta en medio del río con su pequeña playa. Por ahora era mejor que se enfriara un poco… literalmente.
Tala se dirigió hacia donde se encontraba Spencer.
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Spencer le miró llegar solo y luego dirigió su mirada hacia Kai quien ya despojado de su ropa se adentraba al río y empezaba a nadar para dirigirse a la isleta.
— "No debiste dejar que se metiera, el agua está helada" — dirigió su mirada a las montañas — "Empieza a nevar allá arriba"
— "Dudo que sienta frío. Estará bien mientras no se ahogue… o yo lo mate" — esto último aunque audible lo dijo más para sí
Spencer levantó una ceja ante la contradicción del pelirrojo — "¿Estás listo para hablar?" — dijo cruzándose de brazos.
— "Esperemos a los otros" — contestó el capitán dirigiendo su mirada al camino.
-OoO-
— "Ja, yo tenía razón enano"
— "Pero no apostaste, así que no ganas nada" — la respuesta de Ian a Bryan le hace recordar cómo le fue la única vez que realmente ganó.
— "¿Qué tan en control está?" — la pregunta de Spencer hizo que los otros se callaran y giraran para ver a Tala.
— "Bastante pobre, ya que lo preguntas"
— "Ya decía que había una razón por la cual estaba tan agresivo"
— "A decir verdad, me pareció normal" — la respuesta de Ian era realmente sincera lo que hizo que los otros le miraran raro — "Al menos conmigo, debo ser su favorito"
— "Alucinas enano" — dijo Bryan entonces — "Salvo nosotros, nadie lo sabe, según entiendo ¿Eso incluye al Sr. Voltaire y al médico?" — al ver el asentimiento del capitán — "¿Cuándo nos enteramos?"
Sí, la pregunta era correcta y acertada. Ellos tenían que reportar lo que cada uno veía de la persona a quien estaba asignada además de lo referente a Kai. Aunque eran cuidadosos, ya Voltaire Hiwatari sospechaba que lo estaban haciendo, al menos una fuerte sospecha. Pero mientras cumplieran su función podría tolerarlo. Tenía tiempo y medios para castigarlos, así que no estaba preocupado.
— "Al terminar la semana. ¿Quién reporta primero?" — Bryan levantó la mano ante la pregunta de Tala.
— "No… ahora no servirá"
Tres cabezas se giraron hacia Ian — "Debemos hacerlo mañana. Le envié mi reporte hace tres días, deberá estar a punto de recibirlo" — al ver las miradas de los otros agregó — "¿Qué? ¡No lo sabía!"
— "Resumiendo…" — Spencer empieza — "Kai está en guerra consigo mismo. Su pelea con Broocklyn le dejó más lastimado de lo que cualquiera pudo prevenir y de no ser por Dranzer antes y ahora ya estaría incinerado y todos a su alrededor. Si el Sr. Voltaire y el Dr. no lo saben, esto podría alterar cualquier diagnóstico. Tenemos que avisarles porque su cansancio y dolor podría provenir de Dranzer o su cuerpo"
— "O ambos" — intervino Bryan — "¿Qué hay del seguro?" — Tala levantó una ceja — "Hablaste de un seguro"
Tala miró a Spencer, quien se encogió de hombros pues desde que los mandó a correr supo que al pelirrojo no le era desconocido su espionaje.
— "El que tiene y yo soporto como capitán por los torneos, últimamente se ha sobrepasado un poco…" — la mirada de los otros, al menos de Ian y Bryan decía muchas cosas después de saber el 'verdadero' problema de Kai — "Pero eso no es lo importante" — Tala se aprieta el puente de su nariz — "Al menos no ahora. Debemos evitar que ese idiota se ahogue" — todos dirigieron su mirada hacia donde Tala la dirigía para ver a Kai nadando otra vez — "Bryan, Ian. Vayan por él"
— "¡¿Por qué demonios tengo que ir yo?! ¡Sus blades tienen los elementos que más se acomodan a… esto!" — dijo señalando el río — "Está helando en las montañas ¡¿Sabes cómo bajan esas aguas?!" — protestó Bryan — "¿Por qué yo debería y no…?"
— "Porque yo lo ordeno" — Tala no tuvo necesidad de incluir la palabra 'capitán'.
— "Y… porque además de ser más fuerte que tú… no comerás hoy, ni mañana ni…"
— "Ya entendí" — dijo de mala gana mientras empezaba a quitarse las botas.
La mirada de Ian era elocuente. Un cachorrito no le hubiera ganado, aunque un detalle le perdió… eran Tala y Spencer.
Una vez que Ian y Bryan estuvieron dentro del río…
— "¿Por qué no les dijiste que él vendría sin problemas si se le daba más tiempo?"
— "Porque no lo hará… al menos no por ahora y no tengo paciencia para estar esperando a que se 'enfríe'. Además los tres necesitan ejercicio supervisado"
— "¿Cuánto tiempo les ocultarás que Kai está a punto de ser consumido por su Fénix y no solo 'fuera de control'?"
— "Lo necesario para marcar intervalos de informes"
— "Es arriesgado. Ya el Sr. Voltaire debe saber que nos comunicamos y variamos tiempos. Sabes tan bien como yo que eso traerá consecuencias"
— "Lo sé, lo… ¡Maldición ya estoy hablando como Kai!" — al notar la ceja levantada de Spencer agregó con más control — "Es más arriesgado si todos lo sabemos al mismo tiempo. ¿Y hablando de eso cuando te enteraste?"
— "Con tu quemada" — dijo mirando a su brazo — "Y lo confirmé cuando no dejaste que nadie más batallara con Kai ¿Pensaste que no me daría cuenta?"
— "Esperaba que tardaras más. No te subestimaba Spencer, sólo esperaba que…"
— "Déjalo. Pensé que sólo Kai rencoroso, al parecer su avechucho es igual, sólo fueron un par de remojadas. Será mejor que hagamos una fogata para que esos dos se sequen. Querrán matarte y no los culparía" — dijo mientras miraba como los otros dos intentaban en vano alcanzar a Kai.
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En pocos minutos Tala y Spencer tenían una fogata lista. Pese a no haber tanto frío y ser de aquellos que tenían planes como excéntricas excursiones a Siberia durante los primeros días de invierno, ir a la Patagonia (también en invierno) y darse el chapuzón del oso polar en el río Neva, tanto Ian como Bryan agradecieron sin palabras el gesto de los otros. Kai salió tan campante como si nada hubiera pasado e ignorando la mirada de odio y las susurrantes groserías de los otros.
Tala le sujetó de la muñeca girándola para ver el brazalete. Sólo él y Kai sabían cómo abrirlo. Al hacerlo, para enojo del otro y cómo lo pensó, el chip del Fénix que guardaba en su brazalete de platino se movía y brillaba un poco más de lo usual. Sus ojos se encontraron. Un particular destello dorado en los ojos rojos le hizo saber a los azul-hielo que no valía la pena decir nada.
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Ya de vuelta en la cabaña horas más tarde, Spencer y Bryan escuchaban a Kai intentando conseguir información de la aldea y a Tala negándosela o en su caso intentando negársela. Spencer sonreía porque sabía que al final el pelirrojo terminaría cediendo. Por más edad que tuviera o que ostentara el puesto como capitán, rara vez podía vérselas con un Kai determinado a conseguir lo que quisiera. Aunque pensándolo mejor… ninguno de ellos.
— "…está en Rusia ¿Satisfecho? pero la mayoría de sus habitantes hablan más el ucraniano. ¿Aún recuerdas como hablarlo? ¿Leerlo? Podrías confundir la palabra 'Panadería' con 'Prostíbulo' y…"
— "¡¿Hay aquí?!" — interrumpió con la emoción no tan bien disimulada en la voz de Bryan hizo a los otros dos girarse para verlo — "¡Qué!"
Ni Tala de Kai consideraron digno responderle aunque no por ello dejaron de mirarlo de pies a cabeza.
— "Ni que fueran virtuosos…" — dándoles una larga mirada — "Bueno… quizá uno de ustedes aún sea doncel" — y antes que cualquiera de ellos pudieran reaccionar puso pies en polvorosa, más rápido de lo que jamás se había movido.
Tala intentó levantarse pero Kai le sujetó del brazo negando con su cabeza en un gesto que claramente decía 'Déjalo' — "Quiero ir a la aldea" — continuó el más joven.
—"¿Qué te dije de ser infantil, Kai?" — la voz de Spencer sonaba aburrida — "Podrían reconocerte. ¿Pensaste en eso? Creí que eras más sensato"
— "Puedo pasar más desapercibido que Tala, especialmente porque no tengo una antorcha en la cabeza"
— "¿Te enseño a decir prostíbulo, pequeño virtuoso?" — dijo el nombrado.
— "¿En realidad crees que es a mí a quien se refirió?" — Kai sostuvo una mirada de suficiencia.
Spencer negó con su cabeza, esos dos se estaban comportando tan infantiles; sus voces aún se escuchaban mientras usaba sus audífonos en la banda de onda corta y seriamente estaba tentado a consultar un mapa para verificar si ellos no estaban muy cerca del complejo de Chernóbil y, de estarlo cuando empezaría a afectarle a él.
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Aún no había amanecido cuando Tala entró en la habitación de Kai. La chimenea encendida daba cierta claridad, aunque no lo suficiente como para poder ver completamente las facciones de cualquiera de ellos. Había luz eléctrica, al menos por el momento antes de las nevadas, pero no quiso encenderla. Y, no era necesario para Tala, pues ya imaginaba el rostro de sorpresa que el otro le daría.
— "Kai, despierta" — la voz de Tala era urgente, aunque tranquila — "¿Alguien te ha dicho que eres un maldito adivino?" — Kai murmuró algo en ruso que sonaba a una grosería — "Tu abuelo llamó. Tenemos que volar a Ámsterdam y…" — al notar que el otro estaba levantándose agregó — "Tú no. Dijo que te quedaras hasta que regresáramos" — eso detuvo al bicolor, que después de darle un par de parpadeos se giró y volvió a cubrirse, acomodándose de nuevo en su cama.
— "Buen viaje. Cierra la puerta al irte"
Kai estaba cansado. Quizá se había excedido un poco el día anterior, aunque nada grave y por ello Tala dudaba que realmente haya puesto atención a lo que llegó a decirle.
— "Kai…"
— "Te escuché. Voltaire. Vuelo. Holanda. Me quedo. Buen viaje"
En el rostro de Tala apareció una sonrisa — "Pero..."
— "¿Qué?" — dijo girándose, obviamente algo más despierto y más molesto.
— "No creo que sea una buena idea que te quedes solo y…"
— "Entonces llámalo y quéjate con él" — volvió a cubrirse y a girarse… o al menos intentándolo… porque al no haber la consabida réplica del pelirrojo le hizo despabilarse más rápido que si hubiera dicho algo — "¡Por un infierno! ¡¿Qué?!"
— "¿Estarás bien?" — lo dicho fue en voz baja e indiferente, al menos para cualquiera fuera del cerrado círculo de este particular equipo ruso, pero nada más alejado de la verdad — "No estamos tan lejos en avión y creo que podremos venir hoy en la noche o mañana en la tarde dependiendo de…"
— "Soy un niño grande, creo que puedo cuidarme y estar solo uno o dos días sin meterme en problemas. Ya lo he demostrado" — le interrumpió esperando que el pelirrojo se callara.
— "Eso es lo que me preocupa. Te metes en problemas en menos de 45 minutos" — le recordó amablemente — "Y ese tu pájaro necesita abstenerse de encenderse, no quiero encontrar la cabaña hecha cenizas"
— "Ja, ja. Muero de risa. ¿Te podrías ir ya?"
— "No hasta que me prometas no causar ningún lío" — no hubo respuesta — "Kai…"
— "Intentaré ser prudente. ¿Te basta?" — lo último fue dicho con sarcasmo.
Tala sonrió apenas. Era más de lo que podía esperar de Kai — "Hay provisiones"
— "Bien"
— "Tómate tus medicinas…"
— "Talvez"
— "Nos llevaremos el vehículo"
— "Ajá"
— "No intentes ir a la aldea"
— "Lo consideraré"
— "Llama en unas cinco horas o… mejor yo te llamo"
— "Sí mamá"
— "Cállate"
— "Sí mamá"
— "Kai… desgraciado infeliz tú…" — Tala rechinó los dientes, indeciso en dejarlo solo, matarlo o ignorarlo.
— "Recuérdale a Dickenson cuánto ayudaste con lo de BEGA… puede ser útil. Ah y sobre lo de adivino… hasta tú debiste verlo venir"
— "Arrogante" — dijo siseante cerrando de golpe la puerta por lo que no pudo escuchar al otro decir entre dientes 'Idiota'
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Un pequeño descanso emocional. Antes de un nuevo giro en la historia.
Una advertencia previa:
Traducción: "¡Gloria a los vencidos!" tiene un comentario más extenso, aunque creo que lo dice todo, aunque por otro lado...
* La explicación en las hojas rosadas se lee: antítesis de Vae victis!, que a su vez es 'darle contraria significación'.
** Entonces para entender, la explicación de Vae Victis! es: 'Palabras dirigidas por Breno a los romanos en el momento en que arrojaba su espada en la balanza en que se pesaba el oro destinado a comprar la salida de los galos de la ciudad de Roma, que habían conquistado y saqueado. -Agrega- Suelen recordarse para dar a entender que el vencido está a merced del ganador'
** Breno, por otro lado era el jefe de los galos.
Sí, la explicación es larga pero no pude evitar una pequeña burla. La pregunta aquí es ¿Quién ganó?
