A dance night with the Devil's
La noche aún era joven cuando Twisted Fate llevó a Evelynn cuesta arriba. Él la sujetaba de la mano de manera cortés y elegante, mientras que ella se aferró a él con cierta sutileza. Ambos caminaron en silencio, más que riéndose de vez en cuando de uno que otro marinero borracho que caía rodando por las empinadas calles hacia el mar.
-No sabía que la vida podía ser tan fácil y divertida. –Comentó ella, con pretendida inocencia.
-Es aún más fácil y divertida de lo que muchos piensan. –Comentó Twisted-. Solo debes saber cuándo es el momento, y las oportunidades son muchas.
-¿Un hombre como tú, creyendo en oportunidades? –Preguntó en tono burlón, al tiempo que acariciaba su rostro.
Fate dejó pasar este gesto, sonrió levemente y asintió-. No, es cierto: yo hago mis oportunidades.
Caminaron hasta llegar a una especie de edificio bien guarecido. La puerta era de madera pesada y curtida con enormes remaches de acero. Un pequeño espacio para un mirador corredizo se distinguía. Fate tocó unos golpes, y el pequeño espacio se abrió.
-Yohm. –Dijo Fate.
-Fate. –Le respondió el enorme par de severos ojos al otro lado de la puerta. Se escucharon los pesados cerrojos –de hierro, quizás- abrirse para mostrar a un negro enorme con una carabina enorme colgando del hombro.
-¿Ha sido una noche productiva? –Dijo el guardia de la puerta, al tiempo que miraba sin escrúpulos a Evelynn, quién le miró con una singular picardía.
Fate se limitó a sacar una bolsa de oro para el guardia-. Así lo fue. Vamos.
Sin detenerse, pasaron el umbral hacia una recepción muy poco alumbrada, dónde había una especie de salón con algunas mesas y uno hombres callados en cada una.
Se dirigieron al fondo de esta sala dónde había una especie de barra mostradora. Allí había una dama de cabellos castaños y piel morena con un vestido bastante escaso.
-Hola, cariño. –Le dijo-. ¿Tenemos una nueva amiga?
-¿Amiga? –Susurró Fate al tiempo que volteaba a sonreírle a Evelynn-. Lo averiguaremos muy pronto.
El par rio con suavidad, Evelynn se limitó a sonreír. La mujer morena se volvió a buscar una llave y se la entregó a Fate-. Qué disfrutes cariño. –Luego, se volvió a Evelynn-. Suerte, corazón.
Ambos fueron a la derecha, hacia una puerta que conducía a unas escaleras que descendían. Bajaron al menos dos pisos hasta llegar a un pasillo recto, sin más puertas que la que yacía al final. Toda la pared era de cristal y podía verse el acantilado, las olas chocando debajo de ellos, la hermosa luna en el horizonte.
-¿Esta es tú casa, Fate? –Ronroneó Evelynn al tiempo que caminaba despacio, asombrada.
-Podría decirse que sí. –Le respondió secamente, mientras abría la puerta. Ambos pasaron a una habitación iluminada aunque pequeña.
No había pared de vidrio, pero sí una pequeña ventanilla que daba luz de luna. Había un enorme candelabro colgando encima de ellos, y otro más allá, encima de la modesta cama. Había una mesa a la izquierda con unas barajas y algunas botellas. A la derecha, un pequeño estudio, un armario y una cubeta con un espejo.
-Acogedor… Bonito… Algo rústico, claro. –Dijo Evelynn adelantándose-. Me gusta.
-¿En serio? Pensaba que preferirías quedarte con el niño mimado. –Dijo Fate, al tiempo que se quitaba el sombrero y lo lanzaba con habilidad al perchero.
Evelynn aplaudió como niña y sonrió-. Vaya que tienes puntería. Dime, ¿qué más sabes hacer? –Dijo, al mismo tiempo que se adentraba en la habitación para escudriñar mejor.
-Jugar cartas… -empezó, al tiempo que cerraba la puerta y lanzaba las bolsas de oro dentro de un baúl debajo de la ventanilla-, uno que otro truco de magia… Lo necesario para vivir.
Evelynn no se molestó en escucharlo, sólo veía el lugar de su futura presa. Caminando, después del armario, al lado de la cama había un enorme aparato –posiblemente de Piltóver- en forma de cuerno. Los ojos de Evelynn se iluminaron y se volteó a Fate-. ¿Bailas?
Fate bufó y soltó una sonrisa-. Un poco. De dónde vengo, el arte y el entretenimiento son nuestras únicas maneras de vida. –Esto último fue casi un susurro. Por sus ojos, una tenue sombra de recuerdo pasó volando, no sin que Evelynn se diera cuenta.
-¿No eres de aquí? –Preguntó Evelynn, en voz inocente.
Fate caminó hacia la mesa, tomó una silla y una botella. Volteó la silla, se sentó apoyando ambas manos en el espaldar y tomó un largo trago antes de hablar-. Yo era de un pequeño pueblo de un reino muy lejos de aquí, y definitivamente más frío. Unos tipos quería ajustar cuenta, y los corrí… -Tomó un largo trago y siguió-, pero los malditos ancianos no toleran el combate, así que me echaron de la tribu.
Con el tiempo, aprendía dominar mejor mis barajas y, heme aquí. –Abrió las manos, sonriendo. Dio otro trago y se levantó de la silla para quitarse la gabardina y colgarla en el perchero-. ¿Y tú? ¿qué sabes hacer?
-Sé divertirme. –Contestó de inmediato con una risa exagerada. Fate notó algo que no había visto antes: los blancos y perfectos dientes de la chica era afilados. Lo dejó pasar.
Evelynn, por su parte, bajó un brazo que tenía este cuerno y la música empezó a sonar. Un dulce danzón, con un ritmo algo lento pero acentuado empezó a sonar.
Fate se volteó a verla, pero ya la tenía justo detrás de él-. Ven, bailemos gambito. –Le dijo. Fate se limitó a soltar la botella –que estalló no más de tocar el suelo- tomó la mano y la cadera de la chica.
-Veamos qué sabes. –Dijo Fate, al tiempo que se empezaba a mover grácil. Ambos cuerpos estaban muy cerca, y se movían con recortada gracia según la música.
Una vuelta, chachacha, una vuelta ella, otra, el, vienen y van, él la gira y ella queda de espaldas. Bailan, como si fueran uno. El corazón de Evelynn sólo ardía en deseos de cobrar a esta singular presa, sin contrato ni precios, sólo por diversión. Después cumpliría su contrato y mataría al chico Arthur; pero Fate… El corazón de Fate latía con algo peculiar que no le había pasado, ni creía que le sucedería por al menos 10 segundos.
Ambos seguían al ritmo de la canción, cada vez más acelerada. Ella bailaba con más sensualidad al tiempo que él bailaba con más vigor. Ambos aumentaron la velocidad, y reían. Reían por lo ridículo y relajado del momento. Reían, porque les agradaba el instante.
Fate, entretenido, se dejó llevar por sus viejas costumbres y por un momento el fanfarrón despreocupado pasó a ser el niño del Río Serpentino una vez más. Evelynn, por su parte, sólo quería ver de lo que era capaz este enigmático hombre. No un rey, no un duque, no un presumido niño mimado, sino un auténtico hombre de Valoran. "Veamos si me resiste." Era lo único que pensaba.
La música había terminado, y ambos seguían bailando. Y bailando, y bailando siguieron hasta un punto en dónde, sin saber cómo, Fate yacía sin camisa sobre Evelynn, que tenía sus enormes pechos de aureola rosada al aire y ambas manos de Fate en el cuello. En la mirada de Evelynn sólo había una cosa: perversión. Fate tampoco era la excepción.
-Hazme tuya, Fate. Lo deseo. –Suplicó. Fate sólo sentía su dura erección contra el pantalón y un enorme deseo por esta mujer, más que cualquier otra ramera en Aguasturbias o que otro burdel de Valoran.
Sin mucha delicadeza, Fate se quitó todo y la dejó a ella sin nada, descubriendo la más hermosa de las siluetas que jamás había visto. Sin mucha contemplación, Fate se puso dentro de ella y embistió sin compasión –cosa que le agradó por demás a Evelynn- al tiempo que le ahorcaba.
-Quiero verte, ¡déjame estar arriba! –Suplico entre suspiros. Fate sonrió y la cargó como si fuera solo una pluma. Él se tumbó en el puesto de ella y ella se montó ágil sobre él. "Vaya, esto es… raro…" se dijo al sentir tanta humedad en sí misma. "¿Quién es este tipo?" Se decía, fúrica y a la vez excitada, contenta. Una mezcla que no conocía.
Ambos siguieron, disfrutando le momento, hasta que la nueva sensación para Evelynn le llenó y no supo cómo reaccionar. Lentamente, fue perdiendo la noción del espacio y su forma demoniaca empezó a tomar lugar. Ella tenía los ojos cerrados, pero Fate los tenía bien abiertos.
Antes de ella darse cuenta, yacía contra el suelo, aturdida por el gople, con Fate sobre ella, una mano en su cuello ahogándola y en la otra, una reluciente carta roja.
-¿Qué quieres? –Preguntó Fate, con cara de poco amigos.
Evelynn, sin más deseo que terminar esto contestó-. A ti, por favor, ¡por favor! –Suplicó, al tiempo que sus enormes garras rasguñaban a Fate en la espalda, haciéndolo sangrar.
Extrañamente, Fate disfrutó esta sensación. Tomó a Evelynn de nuevo, allí en el suelo, pero con menos compasión que antes. Evelynn entonces empezó a reírse, a soltar carcajadas y fuertes gemidos, maldiciones y perversiones incluso en lenguas que Fate no conocía.
Después de unas embestidas, Fate la volteó y la tomó por detrás al tiempo que su brazo rodeaba su cuello con fuerza. "Es fuerte, es decidido… ¿será que soporta…?" Se preguntó, al tiempo que afincaba con más fuerza sus garras en la carne de Fate.
Poco a poco, la lucha siguió por toda la habitación hasta que sólo quedaron dos cuerpos inertes sobre la alfombra, justo debajo del candelabro. Todos los cortes y rasguños proferidos por Fate se estaban sanando con una energía negra/morada lentamente. "Eso fue… magnífico." –Pensaba- "Y aún no ha muerto en el intento… Aún" se dijo, viéndolo. Fate sangraba por todas partes, estaba pálido por la falta de sangre y muy débil. Entonces Evelynn vio su oportunidad.
-Ah, Twisted… Esto fue una hermosa velada… -Dijo, al tiempo que pasaba una de sus negras garras por su boca, su cuerpo, hasta su miembro y luego, al suyo. La semilla de Fate destilaba de a gotas por su pubis-. Esta es la primera vez que esta asquerosa cosa me agrada…
Fate solo sonreía. Evelynn se puso sobre él, y de su mano salió una enorme púa de color rosa-. Fue un placer, cariño…
Y, antes de poder apuntar bien al corazón, Evelynn se vio tirada de bruces hacia adelante. Se levantó a velocidad inhumana, sólo para ser alcanzada por una carta de color dorado justo en la boca de su estómago, dejándola aturdida.
-Eres, un… Un… -Decía, al tiempo que su fuerza menguaba.
-Nunca he ganado una partida limpiamente… ni perdido una… -Le dijo, al tiempo que la besaba en la frente y la dejaba caer con sutileza al suelo.
Lo último que Evelynn recuerda es el amanecer inundando la ventana y dos hombres negros acompañando a la morena de la noche anterior.
-Mátenla. –Dijo la chica de tez morena sin contemplación. Ambos negros arremetieron contra Evelynn, a quién solo le bastó un golpe de cola a cada guardia para partirlos a la mitad. La chica morena corrió despavorida, al tiempo que una púa le alcanzaba por la espalda.
-¡TWISTED FATE! –Gritó Evelynn, frustrada, al tiempo que se dejaba caer al suelo con un sentimiento que nunca había experimentado. Su furia era enorme, pero había algo más, algo que había sucedido esa noche.
No consiguió respuesta, más que un frío líquido correr sus mejillas.
Lágrimas cayeron al piso. La más fría asesina de Valoran se había enamorado de aquel chico de destino retorcido.
