Capítulo 12

"Ignoti nulla cupido"


Región de Briansk, Rusia:

Kai se quedó petrificado. El tiempo pareció detenerse, el sonido, la luz… todo. Parecía tan irreal, casi como si su abuelo se apareciera y le diera un abrazo en ese momento… Bien quizá no tan irreal. Y para ser justos su petrificación duró unos treinta segundos. Tanto así que el hombre aún estaba a la vista pero fue el crujido del asa de la canasta que le había dado lo que le trajo de vuelta a la realidad.

Apretándolo con más fuerza que prácticamente la rompió se dirigió de regreso a la cabaña con un Dranzer ignorándole una vez más por el bien de su guardián y de la cabaña.

-oooOooo-

Ámsterdam, Holanda.

De todos los miembros del Equipo Ruso de Beyblade, Tala y Spencer eran quienes mejor conocían a Kai. Así que no fue realmente una sorpresa cuando Tala fue el receptor de una airada llamada.

Siempre se ha creído que los pelirrojos son por naturaleza impacientes, algunos iracundos y una buena parte explosivos como su cabello, sin embargo, en esta ocasión nuestro querido capitán la echó por tierra. Ninguno en el Equipo ruso ignoraba el repertorio de palabras (palabrotas) frases vulgares y ofensivas que Kai tenía en su repertorio. Muchas de las cuales sorprendieron a Tala cuando no las reconoció. Y para ser justos al escuchar el motivo del reclamo del bicolor, Tala sintió una pizca de culpa, (tanto porque finalmente, según Bryan, había entendido la precaria situación del más joven), sino también que recordó no sólo su condición física sino también su aislamiento. Eso sin entrar en detalles respecto a la falta de planeación (él no eligió donde 'descansar') y la imposición del abuelo de éste y… el apellido utilizado.

Fue en parte esa inusual pasividad del pelirrojo que detuvo el amable palique del otro… hasta que Tala tuvo que 'meter la pata' con:

— "¿Aparte de eso cómo estás?"

Con un pequeño 'Vete al infierno' y otras palabritas (que no pienso escribir porque tendría que cambiar el rango de la historia a 'M') la llamada terminó. El sonido de la voz de Kai y el tonito en el teléfono de la llamada cortada aún resonaban en sus oídos. Ante ello Tala se encogió de hombros y se giró… craso error.

Se encontró con miradas de indiferencia, burla y cierta desagradable mirada de compasión… de sus restantes compañeros de equipo.

— "¿Te volvió a colgar?" — ese fue Bryan quien parecía tener ganas de terminar muerto, a juzgar por las miradas del pelirrojo.

-oooOooo-

Región de Briansk, Rusia:

Mientras caminaba a la aldea en un intento de calmarse, Kai pensaba que de alguna manera 'quizás' él había exagerado la situación. No es que despreciara el apellido de su principal rival, lo respetaba, especialmente por su talento casi… podría apreciarlo; era un buen amigo con quien podrías contar aunque no quisieras esa ayuda, un ingenuo idiota, leal pero un idiota.

Pero todo ello regresaba a un punto que más molestarlo le inquietaba '¿Por qué esconder su apellido?' Admitía que no disfrutaba usarlo, y él difícilmente se presentaba a alguien como Kai Hiwatari, y considerando que la costumbre japonesa era usar el apellido primero… para todos él era Kai, pero no iba a negar su apellido porque bueno o malo era su origen, su identidad.

En el camino, pese a estar atento a los alrededores no podía dejar de evitar que preguntas plagaran su mente: ¿Podría ser por precaución para evitar algún secuestro? Era probable. ¿Habría alguna amenaza directa que desconocía? Correcto, no era la primera vez que se las arreglaba sin 'niñeras' y por ciertos incidentes previos no estaba demás ser precavido… Rusia estaba teniendo un repunte de violencia urbana, eso era innegable; la moda de los secuestros expresos era un mal mundial que no sólo se extendía rápidamente sino cruelmente. Sin embargo, por la conversación con Kurprin era más probable (al menos aquí) morir por un comentario político inadecuadamente deslizado que ser secuestrado.

¿Pero…? ¿Su apellido materno no era suficiente, en todo caso?

Cada reflexión provocaba preguntas y estás más. ¿Debería contactarse con el imbécil de Tala? Esto le hizo fruncir el ceño… decidió que debería esperar. En parte porque no dudaba que su actual enojo le jugaría en contra y aunque Tala se merecía más que unas cuantas palabras, quería estar en pleno control de la situación. Además el maldito le había cortado la comunicación, cosa que le había molestado al extremo. Por otro lado no quería caminar de regreso a la cabaña, porque en su estallido había lanzado sin miramiento alguno el teléfono al sillón. Lo escuchó rebotar, ni quiso mirar a donde fue a parar o si lo destruyó.

Encogiéndose de hombros siguió caminando.

Pero no llegó lejos…

Un vehículo se detuvo a su lado…

— "¿Quieres un aventón al pueblo, muchacho?" — preguntó el hombre a Kai.

Kai entrecerró sus ojos. Después de caminar se sentía más tranquilo y suspicaz. Aún mientras nadaba con los cazadores pasando cerca, con armas en sus hombros y miradas aún más desconfiadas que las propias, se sentía un poco más tranquilo que en este momento.

— "No gracias, no me dirijo al pueblo, caminaré un poco más y regresaré"

— "¿Seguro?"

— "Si. Gracias" — su voz era plana, pero no la sensación de desconfianza que se imponía alejarse.

El hombre se encogió de hombros y continuó su recorrido.

Kai decidió que era mejor regresar, no antes de dar tiempo al vehículo para alejarse lo suficiente y por su parte regresar con sus sentidos muy alertas.

Por hoy sus salidas habían terminado.

-oooOooo-

Ámsterdam, Holanda: algunas horas más tarde.

— "Kai…" — Tala se llevó el índice y el pulgar a su nariz — "¿Podrías hablar…? Escucho tu respiración ¿Por favor? Sólo para saber que estás bien…"

Silencio.

Tala casi quería gritarle 'infantil' pero sabía que ello equivaldría a que Kai le cortara… otra vez. O para aclarar Kai lo haría por tercera vez. Y la primera solo aceptó contestarle para gritarle obscenidades en casi todos los idiomas que el bicolor conocía y para terminar en un '¡¿Sólo ese apellido se te ocurrió?!' y colgarle.

Cuando regresó a la cabaña después de su interrumpido paseo, la había vuelto a pasar mal. Aunque para ser justos intentó distraerse de maneras que nunca hubiera pensado y en parte tendría en algún momento agradecérselo a Rei.

Aunque no por ello dejó de pensar alguna manera de vengarse del pelirrojo, además, por supuesto de no contestar el teléfono al menos por algunas horas.

— "Sé que estás molesto por lo del apellido…" — mismo silencio — "¿Qué quieres que te diga? Lo siento ¿Bien? Fue lo primero que se me vino a la mente"

Silencio.

— "Sabes que no es mi culpa… tenía instrucciones… ¿Quieres hablar con alguno de los otros?"

'Los otros' gozaban enormemente. Sentados cómodamente con un tazón de frutas codo a codo en el suntuoso sofá. El ver y oír a Tala rogar a Kai que contestara era un espectáculo único y… siendo ellos, por supuesto, que no perdieron la oportunidad de grabar la desgracia de su pelirrojo capitán, para futuras negociaciones (Nah… puro chantaje).

Tala era perfectamente consciente de cuan patético podría… NO, cuán patético era y a juzgar por las risitas a su espalda, ellos nunca dejarían de recordárselo.

Y todos sabían el por qué: Kinomiya, era el apellido del propietario del Dragón del Viento. Cuando llegaron al pueblo se toparon con la situación tan inverosímil que por un momento él quedó en blanco. Si bien Kai era medio ruso, -él no lo admitía- su apellido de presentación era demasiado japonés y se les fue instruido que mientras estuvieran en ese pueblo no debían usarlo ni dejar que él lo usara. Aunque Kai normalmente era reacio a usarlo y lo evitaba cada vez que podía no significaba que lo negara. Pero órdenes eran órdenes por muy 'instrucciones' que se le nombrara, así que su apellido ruso era la mejor opción.

Pero ninguno, y al decir ninguno es ninguno. Pensaron que tendrían tan abruptamente empacar sus cosas y viajar a Holanda; mucho menos el que se les ordenara quedarse en las tierras del tulipán. Eso alteraba toda la situación. Tala no dudaba que su nota y recomendación de no ir al pueblo sería hecha una bola y arrojada al cesto de basura… Tala siempre había creído que solo los estadounidenses eran paranoicos hasta que recordó que más de alguien en el pueblo podría oír el apellido de Kai si lo mencionaba aún por su móvil –celular- y tampoco podía confiar en que el propio Kai no se delataría… Cuando llamó al arrendador Kurprin, Tyson fue en quien primero pensó y fue un impulso del que ahora se arrepentía.

Porque el problema de quedarse trajo uno mayor que Tala no analizó antes de hacer la llamada. En parte por estar aún demasiado sacudido por su entrevista con Voltaire y en parte porque no le pareció importante hasta que Kurprin le preguntó cómo llamarlo…

— "¿Kai… si tú…?"

Click

El rostro del pelirrojo fue muy elocuente — "El desgraciado me volvió a cortar"

— "Creo que esta conversación la tuvimos antes" — la voz de Spencer aunque era monótona tenía un dejo de burla que no pasó desapercibido para ninguno en especial a quien iba dirigido.

— "Deju… no… dibu… ah, extraño a Kai, él sabría cómo decirlo" — se lamentó Bryan.

— "Déja vu" — replicó Tala dándole una mirada de suficiencia en todo lo mal que se sentía.

Pero Bryan solo se encogió de hombros antes de extender su mano y tomar más uvas — "Kai lo dice con más estilo"

Tala le dio otra mirada y… esta vez no era de suficiencia sino más… homicida.

— "Sólo déjalo en paz" — la voz calmada de Spencer interrumpió cualquier inicio de discusión — "No hablo de este idiota" — dijo apuntando con su pulgar a cierto ruso que seguía comiendo uvas — "Me sorprende que Kai no te haya reclamado más. ¿Realmente que pensabas cuando le diste ese apellido a Kuprin?" — el silencio del pelirrojo hizo que Spencer moviera su cabeza negando.

— "Si pensaba" — intervino Bryan — "Creo que le hubiera gustado más si le apellidabas Tachibana" — Bryan rió ante la broma.

— "Descuida, le diré que sugeriste" — Tala dijo malhumorado.

La amenaza era válida y hubiese sido bastante efectiva… pero Bryan no estaba dispuesto a soltar prenda ahora que Tala estaba tan vulnerable… ¡Ah los amigos!

— "¿Qué tan enojado está su alteza?" — Bryan sonrió como lo haría un cocodrilo… si pudiera.

Tala ni se dignó a contestarle… era más que obvio que el Hiwatari no estaba del mejor humor del mundo en este momento y tampoco él.

— "Dejando al idiota éste de lado" — nuevamente el llamado 'idiota' le mandó una mirada bastante amenazadora a Spencer y tan poco efectiva… actualmente — "¿Cuán preocupados deberíamos de estar sobre los parvularios?"

Un silencio incómodo…

Más silencio…

Un preocupante silencio.

— "¿Tenemos que discutir esto ahora?" — el pelirrojo lanzó a un lado su teléfono mientras se dejaba caer en una de las sillas y subía sus largas piernas dejándolas caer por un lado.

— "¿Prefieres que sigamos hablando de cuánto te ama Kai en este momento?" — intervino Bryan ganándose una mirada de odio del pelirrojo y risitas nada disimuladas de los otros dos.

— "¡Vete al…!"

— "Es preocupante" — Ian intervino — "¿Creen que Kai lo haya escondido adrede? Me refiero a mantenernos en la oscuridad que los parvularios quizá no lo sean tanto"

— "No. No creo que Kai hable más de ellos de lo que hable de nosotros cuando está con ellos" — meditó Spencer.

— "¿Uh?" — Bryan parpadeó.

— "¿En-ten-dis-te?" — dijo Ian con tanta lentitud que consiguió un cojinazo en su rostro — "Pero tomando esto con seriedad…"

El tema de la película 'Psicosis' se escuchó y cortando la frase de Ian quien parpadeó sorprendido… palideció. Entonces dirigió una rápida mirada a Bryan y apresuradamente sacó su teléfono del bolsillo para contestar, sabiendo que la velocidad era todo en este momento.

— "¿Kai?" — el corto nombre hizo que el resto se quedara estático, por decir menos — "¿Tienes el teléfono de…"

— "Me importa un…" — el bicolor molió cada palabra de forma muy audible.

— "Mira es importante que…" — el pequeño insistió… pero…

— "Pásame a Spencer… ahora" — el tono era uno que ni Tala discutiría.

— "Quiere hablar contigo" — dijo mientras le pasaba el teléfono a Spencer.

Al parecer Kai no estaba de humor para escuchar y a juzgar por la mirada de Ian, no estaba dispuesto a hacérselo notar.

— "¿Realmente era necesario ponerle esa melodía? — Spencer dijo dándole una mirada descarada a Bryan.

El pequeño se encogió de hombros — "Me pareció perfecta"

Fue entonces que Bryan sorpresivamente sonrió.

— "¿Quieres oír la que tengo para tu teléfono?" — dijo con aire satisfecho, mirando de reojo a Tala mientras contaba mentalmente…

— "Silencio" — siseó Tala — "¿Ian que te dijo?"

— "Tres segundos" — dijo Bryan — "Rojo, estás empezando a controlar tu temperamento, ya era tiempo"

Tala respiró profundamente y no se dignó a responderle. Tratando de poner atención y haciéndole señas a Spencer para que pusiera el teléfono en alta voz.

Pero eso no estaba en los planes de Kai.

— "Pero Kai…" — dijo Spencer dándole una mirada a un Tala para llamar su atención, pero éste aún discutía con los otros dos.

— "Quiero hablar contigo en privado, ponlo en altavoz y lo tiro al río" — dijo audiblemente sin necesidad de estar en altavoz.

— "Kai… estás hablan…"

— "Tres… dos…"

Spencer le dio una mirada de 'ni modo' a Tala y siguió las instrucciones — "Eres un maldito infantil, Kai y cuando estás molesto hablas muy fuerte ¿Lo sabes?"

— "/)(&(&E$W#W%T"

Spencer sonrió a medias — "¿Dónde aprendiste esas palabrotas? Bryan estará celoso. Por otro lado… ¿Sabes que le provocarás a Tala un colapso?"

— "¿Crees que eso me importa? Quiero la clave para desbloquear el teléfono"

— "Debería importarte, nos hemos encontrado con tus 'niños' dos veces y la última estaban comiendo… ¿Cómo lo soportas? Y no es mío es de Bryan"

— "Dije que… ¿Qué? ¿Qué demonios hacen ustedes en Japón?"

— "Seguimos en Holanda, ellos fueron invitados para reemplazarnos en el torneo"

Hubo una pausa.

— "¿Dónde están hospedados?" — la voz de Kai era cortante.

— "¿Ellos? ni idea y prefiero que siga así"

— "No me…"

— "En el mejor hotel que el dinero pueda pagar y créeme que no es tan grato como lo pintan"

Otra pausa seguida de un par de muy altisonantes palabrotas… y a juzgar que eran audibles…

Spencer sonrió y pasó el teléfono a Bryan, pero fue Ian quien casi se lo arrebató, empezando a hablar con Kai, dándole cifras, letras y una que otra indicación técnica.

— "¡¿Qué rayos dijo?! ¡¿Está bien?!" — Tala soltó ya sin pizca de paciencia.

Spencer tuvo piedad — "Sabes que está molesto. Y… tiene toda la razón de estarlo"

Tala se mordió el labio y giró su cabeza hacia donde Ian hablaba, tratando de escuchar algo más que las instrucciones; en especial porque Bryan y Spencer empezaron a hablar respecto a las bromas de Ian, en especial de Bryan quien prácticamente le estaba diciendo lo lindo que quedaría el enano cuando…

— "¡Guarden silencio!" — dijo mientras miraba a Ian levantar las cejas ante algo que sin duda Kai había dicho.

— "¡Espera! ¡Yo…!" — Ian se quedó mirando el teléfono con una expresión bastante familiar para los otros.

— "¿Al parecer Kai te ama también, no enano?" — la burla en la pregunta de Bryan hizo sonrojar a Ian.

— "Creo que deberías llamarle de nuevo. Pero del teléfono de Spencer" — dijo Ian aún sonrojado… no pálido.

Tala suspiró; indeciso y francamente nada deseoso de una nueva andanada de palabrotas — "¿Qué pasó ahora?"

— "Kai no puede desbloquear el teléfono" — Ian se miraba un poco contrariado y… ¿Avergonzado? — "Creo que deberías llamarle de nuevo" — la insistencia de Ian les hizo mirarlo., pero Ian bajó su mirada al suelo… y su voz perdió esa insolencia que tenía antes…

— "Espera… ¿Qué?" — Spencer levantó una ceja.

Tala parpadeó algo estaba mal, algo que Ian escondía. Kai no era un tipo fácil para tratar cuando se encontraba contrariado y en su situación… tenía una idea bastante concreta de cuan contrariado podría estar. Pero de eso a que él no pueda seguir instrucciones…

Bryan se le quedó mirando sospechosamente — "¿Qué escondes enano?"

— "Yo…"

— "¿Desde cuándo Kai no puede entender instrucciones?" — la voz de Tala era sospechosamente preocupada.

Ian bajó su mirada al suelo…

— "Ian…" — la voz de Tala ya no era de preocupación sino una orden

Ian inhaló profundamente, ya no estaba ni burlón ni confiando cuando replicó — "Desde que programé ese teléfono para que únicamente atendiera la voz de Bryan" — Ian dijo con frustración — "Si… pronunciaba algunas palabras… especiales" — dijo con una sonrisa ciertamente no inocente.

— "¡¿Qué?!" — tres voces se unieron.

— "¡No sabía que le dejarías ese teléfono!" — se defendió el más pequeño — "¡Siempre le dejas el tuyo, el de Spencer o él mío! ¡Nunca el de Bryan! ¡No fue mi culpa!"

Bryan se acercó más rápidamente de lo que cualquiera (especialmente Ian) previó y sujetó al más pequeño del cuello…

— "Déjalo" — siseó Tala. Esta vez no su voz no tenía dudas y francamente Bryan consideró que era mejor no decir nada y retrocedió sabiendo que la ira del pelirrojo no iba dirigida hacia él — "Explícate" — el tono bajo hizo que Ian se pusiera blanco como el papel.

— "Tala…" — empezó Spencer pero una mirada de hielo lo dejó quieto.

— "¿Me estás diciendo que Kai está incomunicado, I-a-n?" — preguntó.

Ian abrió la boca pero la cerró después de un — "Ah… más o menos"

— "¿Qué es más o menos?" — Tala no estaba para juegos.

El pequeño tragó saliva, prefiriendo en este momento estar entre las manos (literalmente) de Bryan — "Programé el teléfono para que aleatoriamente se corte después de unos minutos después que llama… o le llaman así que no estoy seguro que él realmente te haya cortado o a mí… o las veces anteriores"

— "No se puede negar que era una buena broma" — intervino Spencer.

— "¿Lo dices en serio?" — dijo Bryan — "Como broma… es buena, lo admito" — al no escuchar la voz del pelirrojo giró hacia él — "Vamos Tala. No es el fin del mundo, no es nada que el principito no pueda solucionar con dinero… solo tiene que ir a la al… aldea…" — al darse cuenta de sus palabras Bryan se quedó en silencio.

— "Al menos tendrá que tragarse su orgullo y contestar, porque ahora que los sabe…" — una sospecha se formó en la pelirroja cabeza — "¿Le dijiste, cierto?" — preguntó Tala… al notar que Ian no dijo nada ni se pavoneó –esta vez- de su ingenio.

No hubo respuesta por parte del pequeño.

Tres pares de ojos le miraron…

No era necesario que dijera más para conocer la respuesta.

— "Y… algo más" — Ian sonaba francamente asustado.

Tala fijó su mirada de tal forma que Ian calculaba que tan rápido podría meterse debajo del sillón — "So… solamente recibe llamadas y marca tres números… al azar aunque marques cualquier otro… yo…"

— "¿Cuáles?" — la voz del pelirrojo nunca bajaba tanto… al menos no con ellos.

— "El tuyo, éste" — señaló el que tenía en la mano — "… y el del señor Voltaire" — dijo tan rápido como pudo.

El silencio volvió a hacer acto de presencia.

Tala se llevó la mano a su frente… una sospechosa migraña estaba haciendo acto de presencia. No era difícil para ninguno imaginar el lío en que estaban en este momento. Si una de las llamadas fue para el teléfono del abuelo de Kai… con el actual malhumor de Kai… todos pasaron saliva.

Tala respiró profundamente. Dejando su teléfono en la mesita más cercana y girándose se dirigió a su habitación cerrando de golpe la puerta.

-oooOooo-

Ámsterdam, Holanda: algunas horas más tarde.

Spencer se tomó su tiempo para arreglar el aparato con el que había trabajado durante su corta estancia en Briansk. Ian dormitaba en el sofá y Bryan miraba televisión, estaba mirando el desarrollo del 'Torneo Express Post' del cual habían sido expulsados.

El teléfono que Tala había dejado sobre la mesilla permanecía mudo. Salvo por una llamada que recibió Ian el resto también permaneció mudo.

Pasada otra hora, Bryan se estiró y despertó al más pequeño, quien apagó su videograbadora digital del televisor.

Spencer levantó su cabeza — "¿Van a salir?" — preguntó — "No es buen momento"

Bryan bufó — "Quizá pero quedarme aquí me está asfixiando…" — no quiso entrar en más detalles. No era necesario.

— "Podrías encontrarte con los parvularios. Debiste haberte ido durante el encuentro" — señaló Spencer mientras empezaba a guardar sus herramientas.

— "Si, pero tenía que verlo en vivo. Iré al gimnasio, dudo que alguno de ellos aparezca por ahí. No les fue tan bien. ¿Quieres algo especial para comer?" — preguntó — "Podría ser que se olviden de traernos comida"

Spencer lo pensó un momento pero negó con su cabeza — "Hay comida en el pequeño refrigerador que traje antes"

Bryan negó con su cabeza — "¿Spencer, le traigo algo al Rojo?" — volvió a preguntar.

— "No lo sé. Aunque no te aconsejo que le preguntes"

Bryan asintió y empezó a dirigirse a la puerta seguido por un silencioso Ian.

— "Ian" — llamo Spencer, el pequeño levantó su cabeza — "Era una buena broma a pesar de todo"

El más pequeño levantó la mirada y se encogió de hombros y siguió a Bryan fuera de la habitación. Con su parsimonia usual, terminó de guardar sus herramientas y su radio. Se detuvo unos minutos a reflexionar y se dirigió a la habitación que ocupaba su capitán.

No llamaría.

Spencer sabía que si lo hacía, Tala se negaría a dejarlo entrar; y sólo esperaba que el pelirrojo no le hubiera echado pasador.

La manija giró libremente. Entró decidido pero silencioso. Tala no estaba acostado como imaginó al no escuchar ruido y el no encontrarlo en la cama sino en la pequeña terraza de la habitación le hizo levantar una ceja.

La habitación era un poco más grande que la que le había sido asignada. Una sonrisa torcida apareció. No es que fuera para Tala, de hecho era la de Kai.

El anciano Hiwatari podría no tener el título de 'El mejor abuelo del mundo' pero sabía darle el lugar que le correspondía a Kai como su nieto. Esta habitación era no solo la más grande sino suntuosa; tenía una terraza privada con vidrios templados bajo los barandales de acero y madera. Eran en estas ocasiones que ellos disfrutaban del lado amable de los Hiwatari. Cuando el espacio lo permitía cada uno tener su habitación, de lo contrario Tala y él compartían habitación, como lo hacían Ian y Bryan. Kai dormía solo. La jerarquía se imponía las otras veces, dos habitaciones: Kai y Tala, los otros se acomodaban en la restante. Ahora, Tala tenía la habitación de Kai y él la de Tala; los otros compartían la restante.

Se deslizó con una gracia sorprendente para alguien de su corpulencia. Tala se encontraba recostado contra la pared, no obstante que había tres sillas que se miraban bastante cómodas rodeando una mesa también de vidrio y acero. El taheño estaba tan ensimismado en sus pensamientos que cualquier otro fuera de su cerrado círculo se hubiera equivocada al afirmar que estaba dormido.

Ese no era el caso de Spencer.

— "Lo estás tomando muy a pecho, Tala" — la voz profunda pero suave de Spencer hizo lo que un vozarrón no habría podido.

— "¿Eh?" — el pelirrojo apenas giró su cabeza y le dio un vistazo. Sin decir una palabra giró su cabeza y su vista se dirigió hacia la ciudad, o en su caso particular hacia la nada.

Spencer se le quedó mirando y ante la reacción o falta de ella gruñó por lo bajo — "Tala…"

— "No molestes" — su voz era baja y amenazante… aunque no dura.

El labio de Spencer se curvó hacia arriba — "Eso no funciona conmigo" — murmuró, y sin comentar nada más se giró, pero no para marcharse sino para apoyarse en la barandilla en silencio… aguardando. Spencer era paciente y conocía a Tala lo suficiente para saber que si quería respuestas podría obtenerlas con más facilidad que si fuera cierto obstinado bicolor.

Aunque fue más tiempo de lo que previó.

— "El equipo de los parvularios van en cuarto…" — un leve parpadeo — "Tyson perdió sus dos encuentros, aunque el empate del rubio les permitió sorprendentemente avanzar" — un giro de la cabeza pelirroja le dio a entender que tenía toda su atención — "Al parecer a Tyson y compañía 'también' les afectó lo de Kai"

Una mueca de Tala le dijo más de lo que Tala hubiese deseado exponer.

— "Aún no ha llamado" — respondió la pregunta que no fue hecha — "No es algo inusual, ciertamente"

— "¿Crees que debí de haber dejado a alguno de ustedes?" — la pregunta fue hecha en un tono neutro.

— "¿Tenías opción?"

Tala negó en silencio.

Spencer guardó silencio, abrió sus ojos al darse cuenta de algo que había pasado por algo. Fue entonces cuando se encontró con esa mirada azul pálido.

— "¿Un presentimiento?" — Tala afirmó — "¿Bueno o malo?"

— "No lo sé" — Tala desvió su mirada.

Spencer parpadeó. Él hubiera preferido que fuera malo… bajo sus actuales circunstancias.

— "Una vez se le pase el enojo te llamará, siempre lo hace. Él no tiene dinero, identificación ni capacidad física. No es como si empezara a caminar en línea recta e irse…"

La mirada que Tala le dirigió era la misma que normalmente él le dirigía a Bryan cuando abría la boca sin poner a funcionar su cerebro. Y el ruso de más edad se abofeteó mentalmente.

— "Ignora eso"

— "¿Alguien te ha dicho que eres excelente para reconfortar?" — Tala preguntó con sarcasmo.

— "Ahora que lo mencionas… Kai me lo dijo en Briansk" — Spencer respondió con una calma insultante — "Pero fue más sutil al señalarlo"

— "Desgraciado, ¿No tienes otra cosa que hacer?"

— "No en realidad. Por cierto, ¿Qué vas a hacer con tu reporte? Porque entregar esa grabación…"

— "Sergei…"

El nombre pronunciado logró hacer más que cualquier insulto para callar al otro ruso.

— "Ahora ya sé por qué te dijo 'mamá" — dijo Spencer entre dientes, aunque no fue lo suficientemente suave como para que el pelirrojo lo perdiera.

— "¡¿Qué?!"

Cualquier cosa que fuera a suceder fue aplazada ante la intempestiva entrada de Bryan.

— "Es Kai… quiere hablar contigo" — miró el teléfono que traía el dueño de Falborg.

Tala dio un vistazo al teléfono que le fue extendido… dos palabras salieron de sus labios — "Maldita %/$"#…"

Más arrebatado que tomado el teléfono fue puesto en su oído — "Kai escucha con atención. Te explicaré esto, pero cuelga y solo contesta después. No marques ¿Entendiste? NO…"

— "¡¿Qué demo…?!"

— "Sólo hazlo, te lo explicaré todo…" — Tala no se cuidó de hacer notar la urgencia de su voz; aunque al parecer no fue suficiente.

La llamada se cortó…

Tala se apresuró a llamar y cruzó sus dedos esperando que el otro contestara…

La grabadora le indicó que fue mandado a buzón.

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Región de Briansk, Rusia:

¡Desgraciado pelirrojo! ¿Le había cortado? ¡Tala le cortó! ¡El maldito de Tala le cortó! Eran los pensamientos más o menos coherentes entre el florido, ofensivo y bastante extenso vocabulario de Kai.

Kai rechinaba sus dientes con tanta fuerza y fue un milagro que no se rompiera alguno. Tomó algunas respiraciones y volvió a marcar. ¿Qué quiso decir ese idiota que no llamara? ¿Estaba en reunión con su abuelo? ¿Matando a alguien? A él le gustaría matarlos pensaba.

— "¡¿Por qué demo…?!"

Su diatriba fue cortada de raíz cuando una voz familiarmente aterradora contestó un — "¿Kai?"

- '¡Ay no, no, no, NO! ¡Te mataré Tala!'- fue su último pensamiento…

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Mis disculpas por la tardanza. ¿Excusas? Me temo que no tengo ninguna y aunque así fuera dudo que serían aceptadas. En estas vacaciones y por poquitos he empezado a reescribir. No había experimentado un desinterés tan extremo en mucho tiempo, ya ha pasado mucho tiempo y no me refiero a una actualización. Por otro lado tengo que terminar las que dejé a la mitad, especialmente una que me fue especial y la dejé mucho tiempo. Y me dio mi nombre.

Gracias a todos los que me dejan comentarios y nuevamente mis disculpas.

Significado: "no se desea lo que no se conoce" ** Proviene de un aforismo de Ovidio (Arte de Amar) La apreciación exacta es: "la indiferencia nace con frecuencia de la ignorancia". Pero me gusta más el significado General, también creo que siKai hubiese sabido… sin duda no lo hubiese deseado.