Capítulo 13

"Quousque tandem"


En algún lugar de Europa

Una llamada interrumpió las negociaciones que tenía un importante hombre. Miró el número un segundo antes de decidirse a contestar. No le era desconocido, pero definitivamente fue una sorpresa.

— "¿Diga?"

-ooOoo-

Ámsterdam, Holanda

Tala caminaba de un lado a otro; era obvio que estaba nervioso. Spencer había sacado nuevamente su radio y ya lo había desarmado y vuelto a armar dos veces; él tampoco estaba mejor. Ian encogido en un rincón, el pobre se encontraba en una situación muy delicada, porque él había sido quien indirectamente había causado todo el lío; estaba aterrado. Y, Bryan… muy tranquilo viendo la repetición del torneo local –al que no asistieron, o mejor dicho del que fueron expulsados- tomando nota del reportaje y apreciaciones técnicas; pero picando un delicado queso con un cuchillo mientras se lo llevaba a su boca -¡Fuera los modales!-.

— "Deberías tomarlo con calma, Rojo" — la mirada que recibió no era precisamente de adoración, pero el rudo miembro del equipo ruso la ignoró sin problemas, Bryan continuó — "No hay nada que puedas hacer, salvo que le pasen la cuenta al Sr. Voltaire por el desgaste de la alfombra"

— "¿Cómo puedes estar tan calmado?" — Tala le preguntó.

— "¿Qué más puedo hacer? Y deberías calmarte, ya te dije" — ante la mueca del pelirrojo agregó — "¿Recuerdas esa vez cuando escalamos es montañita en Montenegro? Quedaste atrapado en una saliente…"

— "¿Cuándo me rompí la pierna, porque cambiaste el contenido de mi mochila?" — su tono expresaba cierta acusación que el otro olímpicamente pasó por alto.

— "Si. Estabas más tranquilo y eso que te arrastraste casi un kilómetro. En fin, eso no es importante" — una ceja en el rostro de Tala se elevó — "Tuviste que elegir entre la pierna y la cabeza o morir por congelamiento… mismo caso. Déjate caer"

— "¿Éste es tu gran consejo, Oh gran gurú de las desgracias?' — dijo Tala con un sarcasmo difícil de pasar por alto… pero no para todos.

— "Si"

La respuesta tranquila de Bryan de alguna forma le hizo mirarlo más detenidamente, de hecho los tres lo hicieron. Sin embargo el ruso solo se encogió de hombros y continuó viendo el programa.

— "¿Crees que es fácil?" — Tala preguntó, intentando mantener su voz plana.

— "¿Crees que es mejor quejarse?" — replicó sin despegar sus ojos del programa — "Pareces más un coyote que un lobo"

Tala se adelantó pero de la misma forma se contuvo y su sonrisa lobuna apareció… — "¿Sabes? Creo que tienes razón. Es hora que arregle las cosas. Como dijiste dejarme caer y ver qué ocurre"

— "¿Y, como piensas hacerlo?" — Bryan preguntó con desgano llevándose el queso a sus labios en la punta del cuchillo.

— "Decirle que nos vamos a Rusia a buscar a Kai"

Un cuchillo y un desarmador cayeron al mismo tiempo aunque por su peso y la alfombra no sonaron tan simultáneamente ni estrepitosamente.

— "¡¿Tú… tú le dirás eso al Sr. Voltaire?!" — el comentario de Ian no tenía ni asomo de felicitación sino de terror absoluto.

— "No, a Antón" la respuesta del pelirrojo hizo que los tres lo vieran como si le hubiera salido otra cabeza.

— "¡Demente! ¡Idiota! ¡T-tú…!" — Bryan se quedó sin palabras, tampoco era bueno.

Spencer por su parte sólo movió su cabeza mientras su mirada dirigida a su pelirrojo capitán… o como los tres temían 'Excapitán' tampoco era muy favorecedora.

Entonces sus teléfonos repicaron.

-oooOooo-

Aeropuerto de Schiphol, Ámsterdam, Holanda: un poco antes

— "¿Qué quieres?" — la voz profunda y cascada de Voltaire hizo eco en los oídos de Kai, haciéndole estremecerse involuntariamente.

— "Nada"

— "¿Entonces para qué llamaste?" — la corta respuesta del joven causó extrañeza. Suficiente era que Kai le hubiera llamado pero… ¿Llamarlo por nada? Ese era un factor con el cual quería tratar directamente.

— "No te llamé" — dijo tratando de decirlo en forma impasible, por si no estaba contrariado, estupefacto y definitivamente molesto por la situación… esto había pasado sus límites y lo peor no era su culpa.

— "Esa es una pobre excusa" — como lo pretendió la entonación fue despectiva, para provocar una respuesta airada al otro lado de la línea — "Si llamaste es porque necesitas algo de…"

— "Yo no te llamé" — repitió con firmeza mientras mentalmente maldecía su suerte, a Tala, a Ian y a sí mismo. Porque ya había atado cabos y se maldecía a sí mismo por haber sido tan lento.

Voltaire guardó silencio por un momento. No consiguió la respuesta airada que esperaba, al contrario, considerando la situación, Kai supo controlarse muy bien. Por su parte Kai esperaba que su abuelo le hubiera colgado ante su respuesta. Sabía que no había sido precisamente respetuoso, pero… no tuvo tanta suerte

— "¿Dónde estás?"

— "Tú deberías saberlo mejor que yo"

— "No seas impertinente" — la voz de Voltaire era cortante, dura, rígida.

— "No lo soy. No sé dónde estoy a menos que ponga de referencia…" — aunque su voz era plana era notoria su respiración casi forzada, que para el anciano no pasó desapercibida.

— "Suficiente. No vuelvas a llamarme. Yo lo haré y más te vale contestar cuando lo haga. ¿Entendiste?"

— "Si" — Kai raspó la simple palabra pero después de este 'descanso' iba a necesitar seriamente un tratamiento odontológico.

— "K…"

— "…señor"

— "Mañana ve a recoger un paquete que te enviaré y quiero que trabajes en ello…"

— "No tengo identificación" — dijo en un siseó bajo.

— "Yo me encargaré de eso. ¿Algo especial que quieras?"

La llamada se cortó y el formidable Sr. Hiwatari estaba lívido ante arrebato infantil de Kai. Pensó dejarlo así, pero cambió de opinión y marcó el número del cual había recibido la llamada.

— "No vuelvas a cortar la llamada Kai" — la amenaza en el tono bajo del anciano hizo que el más joven se estremeciera.

— "No lo hice"

— "Kai…"

— "Sabes que no miento"

El anciano guardó silencio. Kai era muchas cosas. Era un irrespetuoso, eso le había costado más de un doloroso castigo, sin duda un rebelde de eso no le cabía la duda y cuya terquedad le había metido más de un lío casi mortal; pero no un mentiroso y eso era algo que admiraba de su nieto. Podría estarse muriendo –casi más veces de las que quisiera admitir- pero él chico no daría su brazo a torcer respecto a lo que decía y sostenía. Lo había comprobado más de una vez.

Voltaire respiró profundamente, su mente analítica procesaba la situación a una alarmante velocidad, repentinamente una esquina en su boca se curvó hacia arriba al recordar algo… un pequeño reporte. Decidió jugar a ver si el joven al otro lado había captado la situación así como él.

— "Tala te llamará en media hora. Contéstale y Kai… no vuelvas a interrumpirme" — el anciano esperó y como lo sospechó un pequeño chasquido se oyó desde el otro lado.

Pero la pregunta que vino a continuación le hizo levantar una ceja, dejándolo pensativo y hasta algo inquieto.

— "¿Por qué aquí, abuelo?" — la pregunta fue dicha sin enojo, sino con una tristeza que aunque no era su intención no pudo evitarla.

— "Creí que no sabías dónde estabas" — su respuesta fue seca y el tono tan impasible como quería que fuera.

— "No lo sé con exactitud, pero no me hubieras alejado tanto sin tener una doble razón. ¿Qué hice…?" — el tono inusitadamente melancólico de Kai le dijo que no estaba bien pero tampoco tan mal como para dejar de ser impertinente.

— "¿Qué te hace pensar que hiciste algo?"

— "Por eso lo pregunto… ¿Qué buscas que haga?"

— "¿Eres tan egocéntrico que piensas que todo lo que hago gira a tu alrededor, muchacho?"

— "No. Nunca haces nada que no te sea rentable. Pudiste mandar a uno y mandaste a todos. Aquí, pudo haber sido en cualquier lado, hay millones de kilómetros a donde pudiste enviarme y me dejaste atascado aquí… con otro apellido. Me vas a enviar un paquete cuando sabes que no tengo como recogerlo. Ellos tienen mis identificaciones. Entonces tienes a alguien que me conoce en un pueblo donde todos se conocen ¿Qué debería pensar?"

— "Creo que te he dicho en más de una ocasión que no saques toda tus cartas" — la curvatura ascendente en los labios del anciano se pronunciaron más.

— "Sabes que no lo hago. Pero quiero saber…"

— "Buenas noches Kai"

— "Buenas noches, señor"

El anciano esperó un momento. Kai no colgó. Entonces, él lo hizo y de forma audible.

Voltaire sonrió abiertamente, satisfecho. Ya no le era raro esperar estos destellos de –ahora le complacía más que antes decirlo- su nieto. Los esperaba, se daban en forma regular y satisfactoriamente. Kai ya no los escondía frente a él. Sí. Como dijo antes, él no desperdiciaría el talento de Kai. El chico no estaba listo aún, le faltaba; eso era evidente y aunque el tacto para esconder completamente sus temores frente a él, se presentaban ocasionalmente, no por eso dejaba de intentar esconderlo. En esta ocasión no parecía que fuera accidental, casi podía afirmar que fue adrede.

El mayor de los Hiwatari se giró — "Marboon, llama a Gelhea y dile que vaya a la habitación de Tala y los otros, que adelante su encargo. Que me mande las grabaciones. Ah y envía el paquete ahora; quiero que Kai lo tenga para mañana temprano. Agrégale un teléfono. ¿Tienes la llamada?"

Su secretario asintió y agregó — "Tengo localizado también a la otra persona que necesita. ¿Algo más señor?

Voltaire negó. El secretario hizo un leve saludo y se dirigió al otro lado del avión para afinar los detalles que el empresario solicitara.

-oooOooo-

El teléfono de Tala repicó. Casi al mismo tiempo el de Ian, Spencer y Bryan. Se miraron entre sí. Cada uno vocalizando que la llamada era seria. Tala tragó lo que se le antojó una toronja atorada en su garganta al ver el número. Cada uno hizo una seña a los otros y ninguno parecía feliz.

Kai, Voltaire, Antón y Boris… estaban en la otra línea.

-ooooOoooo-


Después de un comentario me di cuenta que faltaba dos palabras que faltaban en el capítulo entregado… simples pero de alguna forma cambian la apreciación: "señor Hiwatari". Las corregí pero aún así disculpen.

Otra cosa, normalmente hago los capítulos más largos así que o tendrán dos la otra semana o uno más largo.

Significado: "¿Hasta cuándo?" ** Aunque corresponde a las primeras palabras del discurso de Cicerón contra Catilina, después de descubierta su conspiración contra la República, es aplicable a otras cosas, entre ellas lo que ocurre y más que todo para referirse a su actual situación, para todos.

Saludos.