Capítulo 15

"Errare humanum est… sed… dura lex, sed lex"


En las afueras de la habitación:

Cuando Ian salió se encontró con Antón y Gelhea.

— "Señor Papov, siga a Gelhea. Trabajará con dos números telefónicos. Iré a verle en…" — consultó un exquisito y antiguo reloj de cadena — "Hora y media. Quiero resultados… me disgustaría profundamente ser decepcionado" — la sonrisa de Bryan palidecería a su lado.

Mientras ellos doblaban la esquina para ir a las habitaciones del señor Hiwatari, la puerta se abrió… una melena roja apareció.

Antón sonrió.

-oooOooo-

Comunicación telefónica: Briansk, Rusia - Ámsterdam, Holanda

— "¿Qué quieres, Sergei?" — repitió Kai.

Aunque todavía estaba molesto, Spencer pudo detectar u considerable control en la voz del chico más joven.

— "Yo…"

Fue entonces que Spencer se dio cuenta en el lío en que estaba o mejor dicho, le habían metido. Con ninguno de los Hiwatari era recomendable jugar con su paciencia. Quizá el mayor era el más poderoso, influyente y sin escrúpulos cuando se trata de 'castigar'; aunque Kai era una fuerza para tomar en cuenta, ya sea como aliado o como enemigo, y… bueno ya lo demostró embaucándolo en la cabaña… pero…

— "Spencer…" — ¡Kai siseaba! Empezaba a enojarse de nuevo.

— "A tus niños no les ha ido bien en el torneo" — fue lo primero que se le ocurrió a Spencer para desequilibrar a Kai… y funcionó

El silencio de Kai era la apertura perfecta para Spencer quien lo aprovechó.

— "Ahora que sabes lo sucedido… no deberías ser tan duro con Tala"

— "¿Qué tiene que ver con…?"

— "Nada. Solo necesitaba que me pusieras atención"

— "Spencer…"

No era necesario decirse entre ellos que el asunto a tratar era acera del malhadado asunto del teléfono de Bryan y la intromisión de Ian.

— "No fue su culpa… y si lo ves desde otro punto de vista, era una excelente broma hasta podrías utilizarla con… como se llama… MacDonald… MacCarty"

— "MacGregor"

— "Él. No es una pérdida realmente… de acuerdo es molesto pero se puede sacar algo de todo esto"

— "No pienso disculparme"

— "Curioso, eso mismo dijo Tala aunque por otros motivos, desde luego. Piénsalo, es algo que podrías aprovechar"

Del otro lado de la línea se oyó un chasquido de lengua que hizo sonreír a Spencer.

— "Como sea. ¿Qué quieres?"

— "¿Eh?"

— "…"

— "Ah, ¿Lo siento?" — se rió — "Sólo me distraje…" — dejó la frase irse sin agregar más.

— "…"

Por un momento Spencer creyó que el otro había colgado, hasta que oyó un resoplido.

— "Sabes que las crías de algunos de los animales más letales como las cobras, mambas y cascabeles nacen con colmillos, veneno y listas para matar mientras que la mayoría de las aves y todos los mamíferos son tan dependientes, al menos durante un tiempo y eso que los leones, tigres… entonces me puse a pensar en esa frase 'de tal palo tal astilla' o en tu caso particular…"

— "Si para eso me llamaste Serg…" — dijo Kai rechinando sus dientes.

— "No. Pensé que querías saber por qué me distraje y antes que me preguntes para que te llamé… de nuevo y me amenaces o me cortes con toda intención…" — hizo una pausa dramática — "Debo decirte que técnicamente no te llamé. Que fue tu abuelo quien me pidió 'hablarte' Y confieso que no estoy muy seguro del por qué"

Kai parpadeó. Abrió la boca para decir algo y al instante la cerró. Ni pasó por su mente que del otro lado, Spencer sonreía… pero no solo eso, el enorme ruso ponía atención al máximo para escuchar el más pequeño sonido que le indicara que la comunicación no se había interrumpido.

Spencer casi pensó en volver a llamar pero había algo más que le impedía hacerlo… un presentimiento. Y entonces esperó…

Silencio.

Más silencio…

Una risa.

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En un lujoso hotel en Ámsterdam, Holanda

Contra lo que el sentido común pateaba que debería huir cuando posiblemente ellos se dirigían a un lugar oscuro donde terminaría con un disparo en la cabeza. Trataba de calmarse aunque fuera más por protocolo, costumbre, precaución, instinto o cómo se le llamara, según las circunstancias.

Pero ellos no se dirigieron al estacionamiento, ni siquiera a la salida del hotel… Antón dirigía a un aterrado –aunque nunca se le notaría- Tala a un salón de desayunos/cenas del hotel. Era uno de varios, aunque más pequeño en comparación con los otros dos; quizá tratando de recrear un ambiente más familiar, acogedor y al mismo tiempo más discreto. Esa acción desconcertó al pelirrojo al grado de confundirlo, pero no lo demostró o al menos intentaba no demostrarlo.

¿No le dispararía en un lugar público, verdad?

Antón se adelantó y preguntó por… ¿Su reserva? Entonces ellos fueron conducidos por un obsequioso mesero a una mesa en un lugar aún más discreto, pero inexplicablemente una gran mesa al menos para cinco o seis personas. Por alguna razón irrazonable le vino a la mente una escena de 'El Padrino' que Bryan había insistido que viera hacía una semana… donde… ¿Cómo se llamaba? Mishael, Michael…, como fuera, le disparaba a dos tipos.

Tala solo observaba atentamente pero todavía desconcertado ante los arreglos del hombre. El obsequioso mesero se fue y un hombre que al menos sería su jefe apareció. El propio hombre tomó de las manos enguantadas del mesero dos menús mientras le daba sugerencias a 'cliente'.

— "Pida, Sr. Ivanov" — dijo Antón señalando el menú que fuera puesto frente a él que el joven no había tocado — "Puede pedir algo ligero, pero no aceptaré que solo tome café"

Los tumultuosos pensamientos de Tala hasta el momento se resumieron en dos ¡¿Qué rayos pasaba?! ¡¿Era acaso su última cena?!

-oooOooo-

Comunicación telefónica: Briansk, Rusia - Ámsterdam, Holanda

Quienes han escuchado la risa que Kai usualmente utilizaba para demostrar su satisfacción o cuando ha logrado hacer algo, pueden decir que no es realmente tranquilizadora. Así su verdadera risa… aunque oculta bajo muchas capas de dolor, tristeza, soledad y quizá hasta con miedo de mostrarla. Muy pocos, fuera de sus compañeros ruso, le sobraban dedos en una mano, han escuchado cuando él estaba realmente alegre, cuando… cuando no estaba roto en pedazos. Me explico, su risa en realidad es muy agradable y sólo porque pasó de su edad cuando era una risa blanca –niño- y su voz se profundizó, no dejó de serla. Sin embargo, el escucharla así tan espontánea… hizo que los pelos en su nuca se erizaran, dejando al flemático Spencer prácticamente aterrado.

Porque algo estaba fuera de lugar; se había perdido de algo grande y… ¿Por qué rayos se estaba riendo Kai? ¿Por qué esa risa? ¿En ese momento?

Aunque, haciéndole justicia a Spencer, éste logró controlar bastante bien el temblor de su voz y emitir un relativamente tranquilo — "¿Qué es tan gracioso?"

— "No es a mí a quién querían entretener"

— "¿Qué? ¿A qué te refieres?" — la pregunta de vuelta, dejó a Kai un poco desconcertado, casi perplejo ante la inusual falta de chispa al captar lo no tan obvio.

— "¿Quiénes faltan?" — el más joven respondió con voz seria, como tratando de hacer que el otro reaccionara y pensando qué tanto había influido su abuelo en tan poco tiempo.

— "¿Quiénes faltan?" — repitió Spencer, aún sin captar — "¿Qué quieres decir con eso?"

Del otro lado se oyó un resoplido.

— "¿Qué? No entien… ¡Oh!" — y aunque no podía verlo en ese momento, el más joven imaginó al otro abriendo la boca y dejando caer su quijada hasta el suelo, cuando finalmente entendió.

— "No deberías bajar tanto la guardia. Y al parecer cómo ya terminó mi… uso. Creo que mi abuelo me proporcionó al final cierta… diversión" — lo dijo con voz algo divertida, aunque se contuvo de agregar 'desquite' para agregar más serio — "Pero aún me la debes. Que tengas una tranquila noche… claro si puedes"

La risa regresó.

La comunicación se cortó voluntariamente.

En un lado del mundo el eco una risa flotaba suavemente mientras el joven hombre se recostaba en su cama y cerraba los ojos con una sonrisa de satisfacción. Al otro lado, una mano se estrelló con fuerza contra la frente de su dueño, mientras la boca echaba maldiciones a todos los Hiwatari.

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En un lujoso hotel en Ámsterdam, Holanda

Antón pidió una cena bastante frugal para la mayoría, pero era bastante completa por lo que Tala optó por pedir casi lo mismo.

Cuando el jefe de meseros se alejó, Antón quien mantenía una mirada sobre Tala habló — "Se preguntará por qué lo traje aquí" — empezó con voz seria. En ella no había animosidad, amenaza o burla… o al menos no era evidente para Tala.

— "Si. Me lo he preguntado. Casi tanto como… cual será mi castigo" — dijo con voz baja, firme pero resignada.

— "¿Castigo? ¿Acaso es merecedor de uno, señor Ivanov?" — contra preguntó el hombre de más edad.

Tala optó por guardan silencio.

Entonces, de la nada una sonrisa apareció en el rostro arrugado — "Ya veo. Quizá debería reformular mi pregunta ¿Siente culpa?" — ante el silencio continuó — "¿Arrepentimiento, quizá? ¿Preocupación?" — hizo una pausa — "Ya veo. Mi presencia le incomoda porque dejó al joven Kai incomunicado y teme que yo le voy a castigar" — no era una pregunta sino una afirmación.

Tala bajó la mirada.

— "Me alegro que sea consciente de su 'actual' situación. Porque debo confesarle que su posición frente al señor Voltaire se ha estado… deteriorándose peligrosamente. La pérdida del campeonato, su… ¿Enfermedad? No. ¿Accidente? No. ¿Su indisposición?, creo que es más aplicable. Su indisposición después de su encuentro con uno de los miembros de BEGA que provocó la intervención del joven Kai y posterior enfrentamiento e incidente con el joven… Brooklyn y a causa de ello la pérdida casi permanente de Dranzer, la situación de salud del joven señor. Y… más recientemente la incursión en Japón con los Garzzaro. Sin contar por supuesto lo relacionado con los informes… inadecuados, lo del teléfono del señor Kuznetsov y la desafortunada intervención –que entre líneas debió prever- del señor Pavov que dejó al joven Kai casi incomunicado. Convendrá conmigo que su desempeño ha dejado mucho que desear"

Tala aún no había levantado la mirada.

El tono de Antón aún continuaba calmado, solamente enumerando hechos. No era agresivo, intimidante o provocador — "Ah, ya viene nuestra cena"

Fue en ese momento que Tala levantó su vista. Efectivamente, un carrito empujado por el mesero se acercaba. Sirviendo el primer plato.

— "Y… señor Ivanov" — la voz de Antón surgió aún más tranquila — "No desperdicie tan delicado servicio, se lo ruego"

Tala miró a su crema, pensando si podría pasarla y mantenerla dentro. Pero, el 'ruego' de Antón equivaldría a una orden, no solo sería su crema… sino el resto de la cena pedida. Conteniendo un suspiro y aún en su apurada situación, recordó sus modales. Usando debidamente su servilleta y la correcta cuchara de los múltiples utensilios colocados elegantemente en la mesa, empezó su cena. Hasta Voltaire se sentiría complacido de sus modales.

-ooOoo-

La cena pasó con relativa tranquilidad. Ya al final apareció el mesero con la carta de postres, Antón eligió un soufflé de limón y un café árabe.

Tala arqueó levemente su ceja ante tan inusual elección. Aunque se guardó muy bien de comentarlo.

— "¿Ningún postre, señor Ivanov?

— "No gracias" — Tala contestó al momento.

Él asintió al mesero quien se retiró con la orden.

— "Correcto. Creo que ya podemos tocar el tema que nos interesa"

Antes que alguno pudiera decir algo, regresó el mesero.

— "El Chef le manda unas galletas de su receta secreta y espera que las disfrute" — habló dejando unas galletas que se miraban muy apetitosas en un plato muy singular.

— "Gracias Leence" — Antón se dirigió directamente al mesero — "Extiéndele mis felicitaciones, como siempre un servicio perfecto y recuérdale mi encargo"

Inclinando su cabeza, el mesero se alejó.

— "Mmm, deliciosas" — dijo extendiendo el pequeño plato hacia un estupefacto Tala — "Pruébelas Sr. Ivanov, no queremos hacer enfadar a nuestro Chef. Entre nosotros, él es realmente un prodigio, aunque algo temperamental. Vamos no muerden" — dijo moviendo el platico.

Tala tomó una.

— "¿En qué estábamos? Ah sí. Dada su situación actual frente al Sr. Voltaire quiero que hablemos de su futuro"

El parpadeo de Tala dijo más de lo que pensó y era algo como que no se atrevió a pronunciar '¿Sobrevivir a usted?' como respuesta.

Antón supo lo que pasaba por la cabeza del joven pelirrojo además de la no enmascarada confusión en su rostro, por lo que agregó — "¿Qué planes tiene a mediano plazo?" — él sonrió — "Déjemelo ponerlo en enfoque. Aunque usted está considerado entre uno de los 10 mejores Beyluchadores, no puede dedicarse a ello indefinidamente. Me he dado cuenta de lo demandante que es su 'actividad deportiva' y no siendo profesional como lo quisiera su anterior…. Digámosle mentor, calculo que en unos cinco quizá ocho años cuando mucho se retirará completamente o antes, si su desempeño merma o no se lo consideraría apto como entrenador. Y, aunque su educación es buena, no es completa. Algo que puede corregirse; usted aún está a tiempo"

Antón calló. Tomando tranquilamente un sorbo de su café, tan impasible a diferencia de su joven acompañante en cuyo rostro pasaban más emociones de lo que pudiera controlar.

— "No deje que su café se enfríe, sería un desperdicio, es realmente es exquisito" — dijo el hombre de más edad.

— "¿Me está ofreciendo trabajo o estudio en las empresas?" — fue todo lo que Tala pudo articular después de un sorbo.

— "Ninguno en realidad, técnicamente hablando. Al menos no por ahora"

— "¿Entonces…?"

— "Quiero que contemple su futuro y me haga saber sus aspiraciones. En palabras del Sr. Voltaire, lo quiero poner bajo mi ala, es decir quiero ser su mentor"

— "¡¿Yo?! ¡¿Por qué?!"

Antón tomó su café, disfrutándolo como solo un conocedor lo haría. Tomándose su tiempo, para tormento de Tala, comiendo otra galleta con una parsimonia casi asfixiante.

— "Se enfría su café" — dijo señalando la taza casi sin tocar frente a Tala.

Tala sacudió su cabeza, para despejarse y principalmente para enfocarse… quizá otro sorbo…

— "Respondiendo a su pregunta. Considero que tiene potencial. Sería un desperdicio el tenerlo simplemente como guardaespaldas" — sonrió ante la comprensión de 'niñero' que su palabra traía aparejada — "Su formación física, entrenamiento y otras habilidades…" – sonrisa maliciosa daba inequívocamente otra idea — "Allanan su camino, al menos una parte de los requisitos está cubierto. A diferencia de otros es su punto más fuerte" — nuevo sorbo de café — "Respecto a los otros, como dije es corregible"

— "¿Quiere que sea su sucesor?" — Tala dijo quedamente.

— "No"

Tala parpadeó en confusión — "Pero quiere que ocupe un puesto con el señor…"

— "De ninguna manera"

Tala parpadeó nuevamente — "No entiendo"

— "Por favor señor Ivanov, no me haga pensar que usted es mi segunda equivocación"

Tala pensó rápidamente. ¿Segunda? ¿Luciano…? El nombre llegó a sus labios pero fue desechando ante la mirada de advertencia de Antón así como cualquier pensamiento inoportuno, al menos por el momento por lo que rápidamente agregó — "Sería su pupilo" — asentimiento apenas visible — "Pero no su sucesor, porque… sus muchachos…" — guardó silencio al notar el gesto del otro — "Lo son, ¿Cierto?" — nuevo asentimiento — "¡¿Kai…?!" — levantó la vista hacia los ojos del hombre de más edad quien sonrió mientras llevaba a sus labios la última cucharada de su soufflé.

— "He notado su acercamiento en estos últimos meses. El joven Kai le tiene… consideración y cierta confianza"

— "Yo no…"

— "Por favor, señor Ivanov. No es un secreto"

Tala tragó un pequeño limón o al menos eso le parecía tener en su garganta.

— "Eso no tiene que avergonzarle o incomodarlo. No está en problemas. No es un reclamo sino una grata situación, al menos para mí" — su sonrisa e insinuación no eran precisamente tranquilizadoras para el capitán del equipo ruso.

— "El señor Voltaire…"

— "Creo que ya hablamos de ello, no hay necesidad de volverlo a mencionar ¿Lo hay?"

— "Él no me acepta"

Antón sonrió, pero de alguna manera esta vez fue tranquilizadora — "Debería considerarse afortunado que no le rechaza"

— "Pero…"

— "No. Es un lugar tranquilo y 'casi' seguro pero preferiría dejar los detalles para discutirlos en mi oficina cuando llegue a Moscú"

— "Bien"

— "Es necesario anticiparle dos condiciones para ser su mentor. No mire así. Usted puede rechazar mi oferta, no habrá consecuencias. No es una imposición"

— "Pero sí las condiciones si acepto"

— "Es correcto y quiero que las medite antes de nuestra siguiente entrevista. Ya sea para aceptar o rechazarla. La primera: no podrá dejarme hasta que yo considere que está listo… y eso va más allá de mi muerte. Segunda: No pretenderá bajo ninguna circunstancia ser mi sucesor en el puesto junto al Sr. Voltaire. Algo que Luciano nunca entendió"

La sonrisa regresó a los delgados labios del hombre de más edad… una sonrisa nada tranquilizadora y sí muy significativa.

— "¿Esas son las condiciones, es decir es todo?" — preguntó Tala.

— "No. Las otras condiciones las discutiremos luego. Nada del otro mundo, descuide"

Mientras Tala digería la 'propuesta', Antón terminó sus galletas y dio un último sorbo a su café — "Por cierto, usted se quedará aquí por tres horas, ni un minuto menos. No más de 5 minutos para ir al servicio. Puede pedir cualquier cosa que desee comer o beber. No licor, aclaro."

Tala levantó su cabeza, su mirada perpleja resumía todo — "No entiendo…"

— "Su castigo acaba de llegar" — diciendo esto se levantó y con un movimiento fluido tomó su sombrero y se alejó con un paso tan ágil que desmentiría su edad.

En la entrada del salón tres manos se elevaron para saludar al aún perplejo pelirrojo.

Tala palideció…

¡El mesero conducía a los parvularios a su mesa!

-ooooOoooo-


Bueno. Tendré que dejarlo hasta ahí. Sólo puedo disculparme ante la tardanza de actualizar. También por no hacerlo con las otras historias. Por favor un poco de paciencia, contra lo que quisiera aclarar no me ha sido tan fácil como hubiera querido sentarme a escribir de forma rápida aunque no son las palabras que me faltan en realidad… estoy tan lenta…

Gracias, muchas gracias a quienes aún me siguen y tienen paciencia.

Liska… tu historia me dio el empuje que necesitaba. Gracias.

Traducción: "Errar es de humanos… pero… dura es la ley, pero es la ley" Son de dos cosas quizá diferentes pero adaptables a la situación. Voltaire entiende que pueden existir errores, pero también serán castigados, principalmente si se meten con Kai. Él puede, lo ha hecho… pero es su abuelo. Nadie más… salvo que tenga su permiso.

Saludos.