Capítulo 16

"Quid pro quo"


Briansk, Rusia

Se despertó con las primeras luces del día y eso que las noches blancas estaban próximas, quizá no con la plenitud de Moscú, pero serían notorias. Más temprano que el día anterior y… de mejor ánimo. Menos rígido, menos adolorido y relativamente contento. Algunos lo tildaban de impredecible, otros de rutinario; ambos hasta cierto punto tenían razón. Los primeros, bien el ejercicio aún una caminata de alguna manera le había ayudado. Era bastante rutinario en lo referente al ejercicio a primera hora y su anhelado baño en el río. Lo segundo… bueno nunca había sido bueno para seguir instrucciones… -corrección- cumplirlas. E impredecible como se suponía que era en todo lo demás, ello había sido demostrado en esta ocasión en el pobre de Spencer.

Y hablando del ruso, a regañadientes tuvo que darle la razón a Spencer y aceptar hacer algo que podía pero no quería hacer. Tranquilizarse. Y, finalmente su actual sonrisa que adornaba su rostro. Una combinación de diversión y curiosidad. Conocía que su abuelo no iba a permanecer tranquilo hasta que castigara los errores que habían cometido Tala y compañía –no por la expulsión del torneo- sino el lío que involuntariamente causaron con él y el teléfono.

Secretamente admiraba la capacidad de su abuelo para imponer castigos no corporales –a diferencia de Boris- y teniendo a su favor el factor dinero, era una práctica que había mejorado y pulido hasta el extremo de convertirlo en un arte. Al final el que Voltaire le hubiera convertido en el castigo de Spencer le había incomodado y divertido, dándole la oportunidad de burlarse –literalmente reírse- del ruso sacándole de balance, cosa que no era fácil, desde tan lejos.

Estaban a mediados de otoño, si bien aún no nevaba en las mañanas y se sentía cierta melancolía cálida dejada por el verano, empezaba a helar, nada que un moscovita no pudiera tolerar. Spencer o Bryan –no estaba seguro- había tenido la previsión de dejar leños para la chimenea… por cualquier tormenta repentina, que hasta el momento no había sido necesario.

Tomando una toalla y una ligera mochila se apresuró a salir de la cabaña. Con un ligero trote se dirigió hacia su lugar preferido a las orillas del río.

-oooOooo-

Ámsterdam, Holanda

La noche para cierto pelirrojo había sido espantosa. Sus ojos más rojos –casi- que su cabello contaban su historia. Aunque sus ojos denotaban insomnio, su rostro serio y mueca en su boca sólo confirmaban que no estaba contento y pobre del idiota que se atreviera a decir, hacer o mirarlo, porque moriría de forma dolorosa… aunque rápida. La conversación con Antón, su 'castigo', el problema con Kai (-y por Kai) y ese presentimiento que no lo dejaba en paz. Sacudió su cabeza y al entrar en la sala común se encontró con un Spencer tomando café.

— "¿Hay más?" — preguntó señalando el café.

Spencer dio un gruñido y sin dirigirle una mirada apuntó con un dedo hacia una cafetera de porcelana en una mesita junto a una bandeja con fruta y pan… habían ahí ciertas galletas que le recordaron su noche y el pelirrojo refunfuñó.

Tala se sentó a un lado sin decir más tomando su café. Pasaron unos minutos cuando apareció Ian. Ninguno levantó la mirada. No era necesario. Los dos mayores sabían que la imagen del pequeño ruso no sería mejor a que la de ellos… -mentira, Spencer era quien mejor estaba- pero definitivamente no mejor que la de Tala.

Ian no tuvo ni necesidad de preguntar. Spencer no dijo nada solo señaló nuevamente a la mesita. Así los tres rusos estuvieron en silencio…

— "¡Ahhh!" — Bryan salió estirándose y miró al trío. Una sonrisa de pura maldad se filtró en su rostro — "¡Nunca había apreciado lo bien que es una noche de sueño bien merecido!"

Contra lo que pensaba, ninguno de los otros tres se dignó en responder, aunque eso no le bajó el ánimo, sino todo lo contrario. Se acercó a la mesita tomando la bandeja y degustando muy sonoramente las galletas cuyo olor –en cualquier otro momento delicioso- traían unos recuerdos poco agradables a cierto capitán pelirrojo… que no pasó desapercibido para los otros, especialmente para Bryan.

Es necesario aclarar que cada uno dio un somero informe a los otros; no con detalles, pero sí lo más cercano que podían a la verdad.

La sonrisa del dueño del ave del viento se profundizó y una idea bastante cruel se filtró en su cerebro… Antes de ir a dormir habían hablado parcamente de cómo había estado su noche y 'Castigo', siendo Spencer y él mismo quienes realmente no podían considerarse plenamente como tales. Sentándose de forma poco cuidadosa y menos aun dejando el cuenco de galletas sobre la mesa. Tala levantó la mirada para protestar y su rostro se congeló… conocía esa sonrisa; la detestaba y alargó su brazo para coger de la camisa al otro ruso, cuando éste se agachó más rápido de lo que Tala hubiese pensado.

— "No pensé que te molestaría que me comiera tus galletas" — dijo con la misma sonrisa en su rostro… corrección más ancha –si eso era posible- — "Ayer me llamó Boris, por cierto te mandó saludos y…" — antes que pudiera decir más ese comentario hizo perder los estribos a Tala haciendo que éste textualmente se subiera sobre la mesa logrando tirar las tazas (la de él y Spencer).

La intempestiva acción del pelirrojo tomó con la guardia baja a Bryan quien aun así, tomado por sorpresa se echó para atrás y en forma instintiva levantó su brazo izquierdo y se preparó para lanzarle un puñetazo pero fue detenido por Spencer, quien en una fracción de segundos logró lanzar a Tala fuera de la mesa.

— "Basta Bryan" — dijo en voz baja y sin girarse a ver a Tala quien se había levantado de un salto pero fue detenido por Ian — "Será mejor que vayas… a cualquier lado… antes que…"

— "Bah, desde cuando…" — dijo Bryan interrumpiéndole y siendo a la vez interrumpido.

— "O te juro que yo mismo te sujetaré mientras Tala te rompe la cara" — siseó — "O quizá yo lo haga…"

Bryan entrecerró sus ojos. No era la primera vez que discutían de hecho habían aguantado bastante dadas las circunstancias, pero… esta vez Tala se había lanzado a golpearle cuando apenas estaba ideando como molestarlo ¿Qué rayos estaba pasado aquí?

-oooOooo-

Briansk, Rusia

Una ceja se alzó; una mueca apareció en su rostro al notar una caja mediana depositada en la mesa de la entrada. Solo una pequeña nota manuscrita en inglés, ruso y japonés: PARA KAI.

El destinatario conocía quién la enviaba, al menos de parte de quien porque reconocía esa caligrafía, el por qué y qué había dentro de esa caja –enorme- al menos para un simple teléfono nuevo. Resignado la levantó, no sin antes girar su cabeza al sentir un cosquilleo familiarmente molesto. Le observaban. Conteniendo apenas una exhalación de frustración entró en la casa.

Sacó su navaja del uno de sus múltiples bolsillos del pantalón y procedió a romper la cinta de embalaje. Dentro estaban varias cajas, pero no una dentro de otra, sino cuidadosamente acomodadas y con su respectiva cinta de embalaje.

La caja más pequeña correspondía a su teléfono. El modelo era reciente aunque pequeño en su tamaño. El sello estaba roto. Eso podía significar al menos dos cosas: Estaba ya cargado, listo para usarse y por eso lo hicieron; la otra situación era que lo manipularon. Aunque el resto del envío estaba –al parecer- intacto.

Al sacar el teléfono notó que era pequeño. Al menos el anciano recordó que a él le disgustaban los aparatos grandes y poco prácticos. Una tableta electrónica no muy grande, pero lo suficiente para trabajar. Un teclado expandible, doblado en tres partes y lo que parecía adaptaciones para diferentes idiomas. La otra caja era más pesada, pero le hizo curvar sus labios hacia arriba. Libros. Pero no cualquier libro tomado al azar. Uno en inglés, uno en ruso y uno en chino. Ninguno era de la misma materia o autor. El primero de finanzas, el segundo de literatura clásica, Gógol y el tercero de mitología. Uno de sus entretenimientos era la mitología y tenía algunas –bastantes en realidad- dificultades con los ideogramas chinos. Maldijo a su abuelo… sólo a él se le podría ocurrir enviarle algo que quería en la forma que no quería. Sin embargo en el fondo, bajo algunas hojas, lápices y plumas fuentes encontró otro libro que se titulaba 'Cien años de soledad' no le era desconocido, es más lo leyó en su versión alemana hacía años. Arqueó nuevamente la ceja ¿Español? Hacía rato que no lo practicaba.

Pero fue lo que encontró en la caja más grande lo que le hizo levantar su ceja. Eran folletos bastante completos de carreras y universidades de varios países… y otra nota, con caligrafía japonesa de su abuelo: Elige. Pero lo sorprendente es que todo estaba en duplicado.

¿Qué rayos pasaba en la mente de su abuelo?

Y al hacerse esa pregunta… surgió otra más… inquietante: ¡¿Cuánto tiempo iba a permanecer en ese lugar?!

-oooOooo-

Ámsterdam, Holanda

— "Suéltame" — aunque la voz fue susurrada el mensaje le llegó claro y fuerte a Ian.

Como el resto de los rusos; Ian también fue entrenado para pelear. Quizá era pequeño pero no menos peligroso. Pero aún él sabía cuándo dar un paso atrás. Sin embargo, la gélida mirada azul de Tala le recordó a Ian su lugar haciéndole retroceder más de un paso y mirar a Spencer quien asintió con su cabeza en conformidad y le señaló la puerta.

Bryan se encontraba abriéndola e Ian de inmediato le siguió.

Los únicos en la habitación se miraron en silencio.

El silencio continuó… mientras ambos levantaron las sillas y la mesa que estaban en el suelo.

Manchas café y restos de galletas rotas quedaron esparcidas en la alfombra… así como las tazas y los platillos de éstas.

Tala se llevó una mano al cabello… antes de dejarse caer en el sillón que había tomado como propio; recostándose contra el respaldo y casi dejando caer su cabeza al otro lado, colocó ambas manos sobre su frente.

— "¿Qué fue todo eso?" — Spencer dijo mientras se dejaba caer en otro sillón.

Tala se quitó las manos del rostro, tenía los ojos cerrados pero no contestó.

— "Tala"

— "Tengo problemas… ¿Bien?"

— "¿Y? como si eso fuera nuevo"

— "Sabes lo que quiero decir"

— "No Tala, realmente no sé lo que quieres decir. Y, en este momento asegúrate que yo lo entienda perfectamente"

— "Yo…"

Pasó…

…nada.

Y así continuó durante al menos dos minutos.

— "Si, realmente muy ilustrativo"

Tala volvió a abrir su boca pero la cerró casi de inmediato… volvió a recostarse en la misma posición otra vez.

Una risa fuera de lugar.

Fue entonces cuando Tala notó que era de Spencer quien reía mientras recogía los restos de la vajilla; él lo miró atentamente.

— "¡¿Qué es gracioso?! ¿Sabes cuánto nos va a costar esto?" — la voz del pelirrojo estaba un poco menos estresada.

— "¿Nos? no fui yo -ni Ian- quien perdió el control… otra vez. Aunque tienes razón; no es gracioso sino preocupante verte en esta crisis. Siendo honesto, pensé que Bryan o yo llegaríamos a este punto antes… pensé que lo harías… quizá cuando tuvieras 25 ó 28 años te quebrarías"

— "¿Eso es darme ánimos?" — preguntó con un resoplido.

— "No. Estoy siendo realista. A veces me he imaginado atrincherado en algún lugar y muriendo tiroteado en un mal día… aunque sería satisfactorio si matara a algunos cuantos enemigos molestos antes"

— "Y yo que creía que Bryan era el trastornado"

— "Lo es. Yo soy el inteligente…" — ante las cejas levantadas del otro continuó — "¿Realmente crees que no fui propuesto para ser el capitán del equipo? Soy mayor, con más experiencia y definitivamente no sólo el músculo que la mayoría cree que soy"

— "Nunca he pensado eso de ti" — Tala se sentó con los codos sobre sus rodillas y las manos en su barbilla… reflexionando lo dicho por el hombre de más edad.

— "Pero lo olvidas… no lo niegues"

— "No pensaba negar… eso. Aunque siempre me pregunté por qué no habías protestado por ello"

— "Lo dicho. Soy más inteligente. Somos un grupo bien engrasado Tala, cada uno aporta, cada uno apoya al otro… siempre y cuando no nos matemos entre nosotros. Pero nuestra dinámica ha cambiado en estos últimos años y estoy agradecido de no lidiar con ello directamente. A veces estar en una orilla te da la oportunidad de mirar desde otra perspectiva el panorama"

— "¿Eso es lo que haces? ¿Mirar?"

Spencer se encogió de hombros — "Y aconsejar… ¿Acaso no soy bueno en ello? Al menos mejor que Bryan"

— "Oh… admito eso. Pero entonces, ilumíname con tu sabiduría" — dijo con burla no disimulada, recodando a cierto gurú con quién tendría que tratar más tarde.

Spencer fue quien resopló — "Cuando Kai se fue la primera vez…"

— "¿Cuándo nos traicionó?"

— "¿Ah? Ah. Ah. Todavía estás molesto con él… interesante. Correcto. Seamos más directos. Cuando después del accidente, Kai perdió sus recuerdos y se fue para… bueno para su tratamiento. Fue duro no contar con el pequeño diablillo que conocíamos. Regresó, es cierto pero ya no era lo mismo; y cuando finalmente se integró –o creímos que lo hizo- huyó de la Abadía y nos traicionó al hacerlo" — la mueca de Tala decía más que cualquier palabra, pero ello fue ignorado por Spencer — "Después tuvimos que acostumbrarnos y cerrarnos para sobrevivir. Nadie entró en ese círculo, nos costó pero logramos resurgir como el mejor equipo de élite en su momento. Después tu… ¿Situación? ¿Tratamiento? ¿Experimentación? Otro cambio. Volvimos a adaptarnos cuando… te recuperaste. Entonces cuando él regresó… ¿Voluntariamente, verdad? O ¿Interesadamente?"

Tala levantó la mirada pero no contestó.

Spencer sonrió con tristeza negando con su cabeza — "Como sea. Después que él regresó la dinámica de 'equipo' que somos cambió, tanto que tuvimos que dejar fuera a Ian" — ambos sonrieron ante la palaba 'equipo' significaba para otros y para ellos — "Con recuerdos parciales de uno y otro logramos acoplarnos lo suficiente para… caer otra vez… bueno ser segundos –que no es lo mejor- pero nos permitió mantenernos a flote. Recuperamos a Kai y…"

— "¿Es necesario tanta cháchara?"

— "Definitivamente. Entra la mejor parte. Y con la presencia de los BEGA volvimos a sufrir otra crisis"

— "Y que conste que no fui el primero en caer" — una sonrisa por un lado de Tala incomodó a Spencer, pero éste nuevamente se sobrepuso.

— "Pero nosotros no fuimos los que salimos peor parados" — la réplica cruda del otro obtuvo la revancha que necesitaba al ver la sonrisa del más joven desaparecer.

— "No me lo recuerdes"

Había algo de amargura escondida en la respuesta de Tala que hizo a Spencer mirarlo fijamente.

— "Así que eso es" — Spencer se quedó mirando a Tala quien hizo una mueca pero no rehuyó la mirada del otro — "¿Sabes que no fue tu culpa, cierto? Fue su decisión unirse a Boris y luchar en contra después"

— "Lo sé"

— "Tampoco lo que le ocurrió esta vez"

— "De eso no estoy muy seguro. Sabía que se excedía y no lo detuve"

— "Ya hablamos de eso. Pero hay más ¿cierto?"

— "Déjalo así"

Spencer negó con su cabeza — "Habla. Ayer llegaste demasiado… digamos… afectado para que solo los parvularios hubieran sido los causantes. Sin detalles. Sin…"

— "Antón quiere que ser mi 'mentor' yo…" — Tala suspiró.

Silencio.

Más silencio…

Tala dejó caer su cabeza y respiró hondo…

Hasta que Spencer volvió a hablar — "Vaya… eso es… sorpresivo" — entonces la mirada en el rostro de Tala le dijo mucho — "¡Estás loco! ¡Eres un maldito desgraciado! ¡Tú no quieres!" — y no era una pregunta — "¿Sabes cuántos matarían –literalmente- por ese ofrecimiento? Yo mataría por eso"

— "¿No te lo ofrecieron? Pero creí que… durante año pasado…"

— "El Sr. Voltaire quería que aprendiera algunas cosas de él. Antón me dio un curso intensivo, realmente deseaba ser su aprendiz pero nunca me ofreció ser mi mentor. Créeme cuando te digo que eres un maldito idiota si lo rechazas y perderías el aun 'posible' respeto que siento hacia tí"

Tala lo miró serio pero guardó silencio.

— "Tala… ¿Te pidió ser su aprendiz o se ofreció ser tu mentor?" — preguntó después de un momento.

— "¿Eso importa?"

— "No te imaginas cuanto" — la mirada de Spencer lo descolocó un momento, pero sabía que el grandote solo estaba leyendo su respuesta o mejor dicho lo que no quería responder — "Ratifico: eres un maldito desgraciado"

— "¿Entonces no estoy en problemas?" — Tala preguntó mirando hacia los restos de la vajilla ahora en la bandeja.

— "No. Todavía estás en una &$$# de problemas"

— "Cómo dije eres bueno para animar ¿Verdad?" — dijo venenoso.

— "Y yo te dije ese-es-tu-trabajo ¿Capitán?" — Spencer replicó con voz tranquila.

— "Ahora entiendo eso de ser el segundo" — dijo con tanta ironía que Spencer se sintió seguro que Tala estaba mejor.

— "Tala, Tala, Tala…" — al nombrado no le gustó a dónde iba eso — "Yo nunca me he creído ser el segundo, no al principio y no ahora. Creo que soy el tercero" — lo dijo tan serenamente que Tala le miró sorprendido y suspicaz.

— "¿Qué quieres decir? ¿Crees que es Bryan es el segundo o I…?" — Spencer negó con su cabeza y sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa haciendo que los ojos de Tala que habían recuperado su frialdad se entrecerraran — "¿Qué insinúas, qué no soy el primero? ¡Yo soy el capitán!"

El teléfono de Bryan empezó a vibrar…

Ambos se miraron. El número no aparecía en la pantalla del teléfono.

— "Diga"

— "…"

— "Espero que te estés comportando" — dijo Spencer con voz demasiada dulce para provenir de tan temible ruso.

— "…"

Spencer sonrió abiertamente ante la respuesta al otro lado y pasándole el teléfono al pelirrojo agregó — "Tu respuesta" — y con la sonrisa aún en sus labios salió de la habitación, no sin antes decir — "Al parecer el pequeño diablillo del que hablamos ya tiene teléfono"

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Comunicación telefónica: Briansk, Rusia - Ámsterdam, Holanda

— "¿Por qué estás molesto?" — la voz de Kai era tranquila pero se notaba que no estaba satisfecho por lo que dijera Spencer o peor… intuía algo.

— "¡Yo no estoy molesto!" — dijo elevando apenas la voz, aunque para Kai se oyó como si estuviera gritando a todo pulmón.

Kai guardó silencio.

Por un momento el pelirrojo creyó que se había cortado pero un ruido de pájaros le dijo que no. Fue cuando Tala notó su descontrol porque inhaló profundamente aunque no tan audiblemente — "Bien. Lo admito. Admiro tu capacidad para aguantar a tus parvularios"

Kai levantó una ceja, pero el silencio no se interrumpió.

— "¿Está bien, lamento no haber previsto lo del teléfono, pero no crees que exageraste con hacerme pasar horas con ellos? Espero que estés contento" — dijo Tala masticando la última frase.

Kai guardó silencio.

— "¿No tienes nada que decir?" — aunque la voz de Tala era uniforme, no lo era para Kai.

— "¿Acerca de qué?"

La indiferencia de Kai molestó a Tala, mientras recordaba las interminables tres horas en compañía de los 'parvularios'.

— "Tres horas… estuve…"

— "Tres horas, ya te oí" — Kai cerró los ojos indeciso entre reírse y provocar un estallido en Tala o admirarse y agradecer –sí- agradecer a su abuelo, pues no dudaba que tan refinado castigo provenía de ese intrigante aunque astuto anciano. Fue hasta después que notó que Tala continuaba parloteando… sin duda había sido una noche dura para que tuviera tan fuera de su usual personalidad.

— "…casi deseaba estar colgado sobre un foso de serpientes y de cabeza…"

— "Yo no lo pedí. Por cierto ¿Quién quiere reclutarte?"

Eso sí paró en seco al pelirrojo.

— "¿Quién quiere reclutarte?" — Kai repitió con cierto fastidio mientras giraba su mirada hacia la mesa donde había dejado los libros.

— "¿Por qué lo preguntas?" — la mirada de Tala cambió y sus dedos empezaron a moverse sobre el reposabrazos del sillón donde estaba sentado.

— "¿Antón?" — el nombre fue dicho casi susurrante, pero no era una pregunta — "Eso explicaría el envío"

— "Ah… yo no… Espera ¿Qué recibiste?"

— "Gracias por confirmarlo. Lo verás cuando estés aquí… ¿Por cierto olvidaste que esto estás siendo grabado?"

— "Yo… ¿Qué? ¿Ahora eres psíquico?" — dijo con burla intentando –sin lograrlo- parecer indiferente, pero no para Kai, que supo de inmediato que algo más estaba por medio.

— "Pásame a Spencer" — dijo después de notar la vacilación del pelirrojo ¿Desde cuándo Tala olvidaba el protocolo? — "Ahora" — esa era una razón por la cual detestaba los teléfonos.

— "Salió"

— "Qué conveniente" — la respuesta de Kai molestó –si era posible- al pelirrojo.

— "Oye… aclaremos algo…"

— "No hay nada que aclarar ya confirmaste quién y pero queda pendiente del por qué estás molesto. Y, no es por Tyson y los otros. ¿Cuándo regresan?"

El cambio de tema hizo parpadear a Tala — "Hoy a medio día salimos. Calculo que estaremos llegando mañana a medio día. Pasaremos la noche en la ciudad y llegaremos a primera hora a la aldea"

Kai guardó silencio. Sospechoso silencio para Tala.

— "¿Qué hiciste?" — ahora era Tala quien intuía que el otro escondía algo.

— "Nada"

— "Mmm ¿Qué pensabas hacer?"

— "Ir a la aldea"

— "Recuerdo que acordamos que no lo harías"

— "Recuerdo que no acordamos nada y tú no me das órdenes"

Eso picó el orgullo del pelirrojo — "Kai…"

— "Estoy aburrido"

Las implicaciones de esa admisión pusieron en alerta al pelirrojo.

— "¿Has dormido?"

— "Si"

— "¿Tomaste tus medicinas?"

— "La mayor parte"

— "¿Has ido al río?"

— "Sí. Casi dos veces al día"

— ¡Kai… eres un…! ¿Al menos has tenido cuidado?"

— "Si mamá"

Tala abrió la boca y cerró, para abrirla casi de inmediato — "¿Aprendiste a decir prostíbulo, querido?" — aunque extraño, la voz de Tala sonó melosa… como un insulto casi… una bofetada.

— "No. Pero llamaron a Bryan una tal Nathaly y Rina… o si prefieres Bocadito 123 y Risitas de miel. Dicen que lo extrañan y al escucharme me preguntaron si les podía enviar una fotografía mía, ellas dijeron que mi voz se oye sexi –fueron sus palabras- y considerando las fotos que Bryan guarda aquí… hay una interesante tuyade nuestro viaje a Perú… yo podría…"

— "No-te-atrevas" — siseó el pelirrojo, haciendo que los labios de Kai curvaran.

— "No me tientes, entonces" — la réplica de Kai cortó cualquier alegato del otro.

— "Mira… espera llaman a la puerta. No cuelgues"

Escuchó la voz de una mujer a quien no reconoció y por la conversación –corta- que siguió era notorio que Gelhea había mandado los boletos de avión.

— "Ya tengo los pasajes y como escuchaste nos iremos a las 13 horas. Creo que realmente pernoctáremos en la ciudad. Así que disfruta lo que puedas hoy…" — siseó Tala aún molesto.

— "Las marchas forzadas no te…" — Kai se interrumpió haciendo unas conexiones rápidas — "¿Has visto a mi abuelo?"

— "No, pero…"

— "¿A Antón o Gelhea?"

— "No desde ayer…"

— "¿Revisaste los boletos?"

— "No. ¿Por qué debería…?" — entonces segundos después una palabrota salió de los labios del pelirrojo.

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En ese lujoso hotel en Ámsterdam, Holanda

Spencer encontró a Ian y Bryan en el gimnasio. El primero levantando pesas y al segundo golpeando una bolsa de boxeo modificada. Basta decir que la bolsa estaba siendo aporreada con puños, codos, piernas, pies y rodillas.

Spencer entró sigilosamente, más por costumbre que por intención. Él sabía que los otros dos lo detectaron al entrar, salvo por Ian quien le dio un leve movimiento de cabeza. Bryan se hizo el desentendido y el resto ni no notó. El gimnasio era grande y dividido en varias secciones; había al menos unas 15 personas más, pero ese sector estaba desierto.

Se acercó al pequeño y se sentó en una de las bancas, sin utilizar los aparatos.

— "Llamó Kai. Tiene teléfono nuevo. Gelhea mandó con Evelyn los pasajes de avión"

— "¿Cuánto tiempo tenemos?" — preguntó Ian.

— "No mucho. Dos horas para salir al aeropuerto y otro tanto para registrarnos"

— "¿Así que siempre saldremos a las 13:00 horas?" — preguntó Ian, quien achicó sus ojos — "¿Evelyn te lo dijo o te confirmó… algo más?"

— "Cállate Ian" — risita de Ian — "Sí, ella me lo dijo. Por eso es que vine a buscarlos y no Tala"

Ambos oyeron un gruñido y un golpe de patada que hizo girar varias cabezas en dirección a Bryan.

— "¿El Rojo ya se dio cuenta que no vamos con Kai?" — dijo girándose y dándole una nueva patada a la bolsa, logrando esta vez que casi se soltara del gancho.

— "Lo dudo" — respondió Spencer mirando fijamente a Bryan.

— "¿Por qué no se lo has dicho?" — intervino Ian — "Sabes como nosotros…" — Ian se detuvo y levantó su mirada dejando las pesas — "¿Lo sabes, no?" — preguntó mirando fijamente a Spencer quien asintió.

— "Yo podría hacerte la misma pregunta" — replicó Spencer mirando a Ian quien se encogió de hombros — "Y a ti" — dijo desviando la mirada hacia un Bryan que en seguidilla de puñetazos golpeaba la bolsa.

En eso Ian dejó caer de golpe las pesas — "¿Nos vamos a desintegrar?"

Esa pregunta hizo que Bryan detuviera su golpeteo pero también logró que diera tal golpe a la bolsa con su pierna que esta vez logró romper la cadena y enviarla a volar para que se estrellara contra el suelo. Afortunadamente la bolsa no derramó su contenido pero no evitó que muchas miradas y comentarios se dirigieran hacia él y… se desviaran rápidamente cuando Bryan les miró de frente y caminó en su dirección, aunque no contra ellos sino para acercarse a sus compañeros de equipo — "¡Desde cuándo no nos decimos las cosas de frente!"

— "Bryan, contrólate" — dijo Spencer sin perder la compostura ni elevar la voz.

— "¿El enano está en lo correcto?"

Esta vez el 'enano' no protestó.

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Comunicación telefónica: Briansk, Rusia - Ámsterdam, Holanda

— "¿A dónde?"

— "Volvemos a Rusia, que más te da" — dijo con un bufido de fastidio.

— "¿A dónde? millones de kilómetros ¿Recuerdas? Además tengo 4 libros, una tableta, teclado, un teléfono satelital y folletos universitarios ¿Eso te dice algo?"

— "Esa es una maldita…"

— "A dónde" — como tercera vez que repetía era obvio –más- para Tala que el bicolor estaba empezando a molestarse por su negativa.

— "Piotr"

— "¿En serio? Pensé que más lejos ¿Estás seguro?" — presionó un poco buscando una reacción que no podía obtenerla visualmente.

— "Sé leer"

— "Bueno, los milagros existen. Si Tyson logró bajar de peso, tú tendrías que aprender algo nuevo"

— "Gracioso, muy gracioso. Pero… creo que ya subió de peso"

Kai se relajó. Tal vez no todo estaba perdido.

-ooooOoooo-


Traducción: Una cosa por la otra. La idea original, al menos así lo dice mi diccionario en sus páginas rosadas, indica que es una confusión, un error.

Al principio lo tomé literalmente, después… me topé con que realmente no sabía si lo quería en este capítulo. Ahora creo que se aplica en cualquier sentido.

Nuevamente disculpas por la tardanza. Ahora que ya no tengo clases estaré con mayor libertad de ponerme al día… además digamos que tengo retrocesos en las cinco etapas del luto y aún me cuesta en estos meses. Se dice que el tiempo cura todo… no creo que sea verdad, pero si que lo adormece lo suficiente.

Por otro lado, me hicieron una observación muy válida y real sobre los usos de la raya (guión largo o mayor). Más intrigada que otra cosa lo busqué en mis viejas gramáticas, algunas nuevas; mis libros viejos y hasta en las traducciones de 'Harry Potter' y sí… lo admito estaba completamente errada. Ahora bien, no hay una regla tan estricta para guiarme en el uso y por si fuera poco cuando hay signos de interrogación o exclamación la máquina te marca error (Una maravilla). Intenté quitárselos y los sentí… raros. Como si tuvieras cabello largo y de repente lo usas estilo Peter Pan o en el caso de los chicos al rape.

Conclusión de toda esta inacabable –al menos aparentemente- monólogo: temo que usaré las comillas al menos por dos capítulos más (uno al menos) y entonces corregiré mis errores de uso de signos de puntuación.

Oh, una cosita más. ¡Que lo disfruten!