Capítulo 17

"Trahit sua quemque voluptas"


Ámsterdam, Holanda: ese lujoso Hotel

Spencer se quedó pensando por un momento. Eso confirmó los temores de los otros.

— "Eso depende… Boris te ofreció trabajo ¿Aceptaste, Bryan? ¿Te irás con él?"

Spencer aguardó al igual que Ian la reacción del otro. Y como lo previó el otro contestó con una pregunta

— "¿Cómo lo…?"

— "Me llamó algunos meses atrás; antes que cayera en desgracia. Si te llamó es que considera que su posición frente al Sr. Voltaire sube, era el paso lógico a seguir"

— "Ah"

Ian bajó la mirada. Cosa que los otros notaron al instante.

— "Enano…" — nuevamente Ian no protestó.

— "Gelhea me preguntó si tengo disponibilidad en caso que él o Antón requieran de mis habilidades" — dijo un atisbo de orgullo — "Aunque no es algo fijo. Además me insinuaron que necesito pulir mis habilidades con estudios serios. ¿Qué hay de Tala?"

Spencer bufó.

— "¿Qué hay de ti?" — Ian cambió la pregunta.

Spencer se encogió de hombros — "Soy la roca. Me quedo en el lugar"

Ian y Bryan se miraron y sonrieron –al menos las comisuras en sus labios se elevaron- Spencer asintió con su cabeza, fue el pequeño que dijo — "¿Con el jefe o el Jefe?"

— "Con el JEFE. Aunque de forma informal, al menos por ahora"

— "Felicitaciones. Es un logro impresionante" — dijo Bryan honestamente — "¿Qué hay con los otros?"

— "Tala tiene una propuesta directa de Antón" — Spencer dijo con cierto orgullo.

La sorpresa en los rostros de los otros solo se comparó cuando les dijo que Voltaire le había reclutado, quizá informal pero era el JEFE.

Bryan se limpió una lágrima imaginaria — "Nuestra Roja Autoridad finalmente ha mostrado su talento. El lobo finalmente está orinando los árboles, marcando nuevos…" — se interrumpió ante la mirada de los otros — "¡¿Qué?! No podía decir que voló del nido, eso solo le corresponde a nuestro Principito o a mí"

— "Pero pudiste decir que dejó la cueva o perdió sus colmillos de leche" — dijo Ian un tanto amoscado.

— "¡Bah! ¡Qué delicados!" — espetó Bryan con desdén.

— "Hablando de aves" — intervino nuevamente Spencer — "¿Cómo sabes que no vamos con Kai? Y lo más importante ¿Sabes a dónde vamos?"

Ian negó con su cabeza al igual que Bryan.

— "Sabemos que vamos de vuelta a Rusia" — empezó Ian.

— "Pero no con Kai. Boris me dijo que nuestro 'papel de niñeras' terminó. Traducción: Kai está por su cuenta" — aclaró Bryan.

— "Cuando Tala dijo anoche que posiblemente salíamos a las 13 horas de hoy, investigué. No hay vuelos directos ni conexiones posibles, a menos que fuéramos en línea privada… dijiste que hay boletos. Conclusión: vamos a otro lado"

— "Ambos intercambiaron información" — Ian y Bryan afirmaron con sus cabezas — "Bueno eso resume la situación actual" — dijo Spencer levantándose.

— "No. Aún no — Ian habló nuevamente bajo haciendo que el grandote se volviera a sentar — "¿Sabían que Kai continuará sus estudios?" — un par de cejas se levantaron — "Mientras trabajaba en… en lo que me encargaron encontré archivos de universidades en la computadora de Gelhea"

— "Podrían ser de cualquiera, aún del mismo Gelhea" — Bryan le restó importancia.

— "Es posible, pero son de universidades caras… y extranjeras. Dudo de Gelhea o cualquiera de ellos lo puedan costear bajo las condiciones que vi sin sacrificar mucho… aunque Antón podría… pero dudo que él guardara esa información ahí. Además son para unidades académicas de administración ¿Qué opinas Spencer?"

— "También creo que para Kai. Ahora faltaría saber si Kai lo sabe"

Bryan se levantó y miró con desdén hacia el lugar vacío de la bolsa… hasta con nostalgia y cierta culpa por no tener dónde o qué golpear — "Pues si no, no pienso decírselo" — los otros se aunaron a su decir — "Entonces… nuestra separación es… inminente"

— "Al menos probable" — confirmó el ruso más alto.

Se miraron entre ellos en silencio.

— "Tenemos que hablar con Tala y Kai sobre esto" — dijo Ian. Spencer negó con su cabeza y resopló — "Ay no…"

— "Ay sí. Tala está en otro de sus episodios de túnel" — aclaró Spencer.

— "Al menos explica lo quisquilloso que está el Rojo. Al menos más de lo usual. Entonces nuestro Rojito no está viendo las cosas en su conjunto. ¿Siquiera se ha dado cuenta que… nos desintegraremos?"

Spencer negó con su cabeza — "Aunque tampoco ayuda mucho que le provoques así" — dijo mirando directamente a Bryan quien le restó importancia con un gesto de su mano — "Pero creo que Kai sí está muy consciente de la situación"

— "¿De toda?" — intervino Ian.

Spencer sacó su teléfono y les enseñó un críptico mensaje: "Cuiden del Lobo. APC"

— "¿APC?" — preguntó Bryan.

— "Antes que Pierda la Cabeza" — aclaró Ian.

— "Bueno… casi me siento culpable" — ante las miradas de los otros agregó — "Dije 'casi'. ¿Quieres que me encargue de él?"

— "No. Yo lo haré hoy y mañana. Si para el tercer día no mejora, entras" — Bryan asintió — "Y…"

— "Entiendo" — dijo sonriendo diabólicamente y golpeando su puño contra su palma — "Yo haré que aterrice"

— "Iba a decir que no le provoques. Aunque, eso funciona supongo. Procura no causar daños colaterales o correrán por tu cuenta como con esa bolsa" — Spencer señaló la bolsa con el pulgar y dirigió su mirada hacia la cadena rota — "Arregla eso antes de subir. Vámonos Ian"

— "Quitas toda la diversión" — dijo Bryan un tanto amoscado.

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Briansk, Rusia

Casi al mismo tiempo un vehículo más o menos antiguo se detuvo a la orilla del camino a un lado de Kai. Inmediatamente se puso en guardia al notar que era el mismo vehículo de la vez anterior, aunque no su ocupante. Su indumentaria no era diferente a la que llevara el hombre que anteriormente conducía el vehículo. Pero había nada amenazante en él, al menos no más de lo que debería. Era llano y sin pretensiones.

— "¿Quieres un aventón al pueblo, muchacho?" — preguntó un hombre de unos 50 ó 60 años de edad.

Kai asintió y abrió la puerta del lado del pasajero. A su vez el hombre se le quedó mirando como recordando algo…

Aunque Kai no le gustaba que se le quedaran mirando, como figura pública aprendió a lidiar con ello; porque no solo era un reconocido Beyluchador y uno de los más populares y fotografiados (a su pesar) sino también en el ámbito social o altas esferas sociales. Porque si antes figuraba como el nieto de Voltaire Hiwatari ahora lo tildaban como el heredero del imperio Hiwatari. Y para su desgracia antes de todo ello fue objeto de miradas (no buenas) de sus compañeros y rivales en la Abadía; por lo que aprendió –de mala gana- a ponerse en guardia o a ignorarlas. Así que cuando sintió la mirada del hombre sobre él, se sintió incómodo pero no amenazado.

Ahora fue el hombre quien sintió la penetrante mirada del joven. Y dio una tos de disculpa — "Lo siento chico. Ya me habían hablado de ti. Es un pueblo pequeño y los rumores corren" — dijo mientras hacía que el vehículo avanzara.

— "¿Soy la novedad del momento, no?" — Kai lo dijo más con sarcasmo que como pregunta.

El hombre no pareció darse cuenta de ello. Pues esbozó una sonrisa bonachona mientras dirigía ese anticuado traste.

— "Si" — aunque corta su respuesta no presentaba amargura o reproche ante la pregunta del hombre más joven.

Ambos guardaron un rato silencio…

— "¿No vas a preguntarme que dicen de ti?" — finalmente el hombre preguntó.

— "No"

Eso realmente sorprendió al hombre. El jovencito a su lado no correspondía a la edad que representaba. La vida en el pueblo era dura, muchos jóvenes aprendían –por las buenas o malas- a volverse hombres cuando apenas cumplían los 18 años, algunos más jóvenes. Pero aún eran jóvenes, se notaba en sus rostros, en sus maneras. Él no. Se miraba como si cargara el mundo sobre sus hombros, con tanta amargura… Sacudió su cabeza. Quizá solo imaginaba, basado los chismes de los habitantes del lugar que habían visto a un extraño bañándose en el río, como si fuera verano, con más confianza que ellos mismos. Y… también había algo familiar en él que no podía identificar... como cuando tienes la respuesta tan cerca pero tan lejos… que lo había visto en algún lado.

— "Anastas dijo que no habría problema con ustedes, pero veo que estás solo y siendo sincero eso me preocupa" — preguntó repentinamente — "¿Tu presencia no provocará problemas aquí?"

Kai le miró de reojo como calculando el porqué de la pregunta — "No. No soy un criminal buscado por UE si eso es lo que temen en el pueblo, terrorista o político" — dijo lo último al notar la mirada del hombre.

— "No pensaba en eso…" — se echó a reír dándole esta vez una mirada rápida — "Pensaba más como un agitador o reclutador de nuestros muchachos…" — le dio un rápido vistazo y dijo más para sí que para Kai — "Cómo si fueras capaz de provocar la destrucción del mundo" — el hombre se echó a reír nuevamente.

Kai miró hacia delante… con una sonrisa sardónica en sus labios y el pensamiento de 'si supiera'.

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Ámsterdam, Holanda: todavía ese lujoso Hotel

Cuando Bryan llegó a la habitación para cambiarse de ropa, se encontró con Tala saliendo de la habitación con su bolsa de viaje en los hombros. Si pensó en hacer un comentario fuera de lugar, la mirada de hielo (que solo Kai le ganaría) que el pelirrojo le dirigió fue suficiente para hacerle desistir. Se quedó viendo la espalda de su capitán, hasta que éste se perdió en el ascensor.

Aún perplejo, Bryan entró. Ahí estaban Spencer y el pequeño Ian con sus propias bolsas de viaje sobre los suntuosos sillones y… hasta la de él.

— "Date prisa" — le dijo Spencer — "El transporte estará aquí en treinta minutos.

— "¿No vamos a irnos en taxi?" — preguntó Bryan a lo que Spencer negó con su cabeza — "¿Niñera?"

— "Escolta" — intervino Ian — "De no ser porque regresamos a Rusia, creería que estamos todavía castigados"

— "O a prueba" — concluyó Spencer — "Aunque no descartaría todavía lo primero. ¿Viste a Tala?" — preguntó Spencer.

— "Sí. Casi tan arrogante como nuestra Alteza. ¿Él…?"

— "Dijo que nos esperaría abajo" — Ian se encogió de hombros — "Será mejor que te apresures, dudo que esté de humor para esperarte"

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En una aldea de Briansk, Rusia

El viaje no había sido lo que Kai esperaba, pero al menos no fue peor de lo que previó. Aunque Stepan era un hombre… 'muy' comunicativo. La información que obtuvo fue interesante. Lo dejó en la entrada del pueblo, él tenía que descargar la mercadería que llevaba, pero le señaló por donde dirigirse para llegar con Kurprin.

El pueblo realmente era pequeño; dudaba que pasara de unos trescientos habitantes cuando estaban todos. Los otros no bromeaban cuando dijeron que era un lunar en el tiempo. Siendo sincero no entendió la idea hasta que se llegó. Sus casas eran al estilo antiguo, estaba acostumbrado a verlas en Japón y algunos de sus viajes a América, pero no en su propio lugar de nacimiento, aunque para ser realistas eran millones de kilómetros como bien se lo repetía a Tala. Aunque había vehículos automotores, la mayoría eran de trabajo o para tiempo de invierno. Nada de vehículos de lujo o recreativos. Pero sí muchos coches, caballos, asnos y burros.

Fue cuando se adentró que notó los avisos de trabajo en la ciudad cercana y algunos pueblos grandes en los alrededores, al menos eso supuso. Ahora entendía la falta de gente joven, porque de algo se había dado cuenta: no habían adultos jóvenes. Raro. Habían niños y algunos jóvenes de su edad o un poco mayores, pero muy pocos. La mayoría era gente de más de 45 años y en su mayoría mujeres.

Notó con desagrado que pese a vestir sencillamente, no usar sus características marcas y caminar algo agachado, su presencia era notada de inmediato. No podía culparlos, considerando que todos se conocían entre sí y él era un recién llegado, cuya presencia (confirmado por Stepan) era el chisme de la semana.

Siguiendo las instrucciones de su amable conductor (Stepan) se dirigió hacia la Taberna/mesón/comedor, propiedad de su arrendador el señor Kurprin.

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Ámsterdam, Holanda: hacia el aeropuerto

Esta vez durante el recorrido al aeropuerto no hubo regaños, protestas o discusiones… sino miradas fugaces, de soslayo… y un inquietante silencio.

Inquietante, porque Tala había sacado sus audífonos de su chaqueta y escuchaba, (lo que sea que escuchara) y puesto sus lentes oscuros. Así que los otros no estaban seguros si era una artimaña para que lo dejaran en paz, para dormirse o realmente los estaba vigilando.

Inquietante… no solo para los compañeros de Tala, quienes permanecían en alerta aunque el conductor era el único que mostraba emoción. Cinco ocupantes del vehículo estaban seriamente preocupados y uno tan fresco que molestaba a los demás.

Como lo dijera Ian, ellos no tomarían un taxi. Era un vehículo que proporcionaba a los clientes del hotel. No era una limosina, tampoco un vehículo blindado, sino más bien una especie de mini-bus pero eso sí, lujoso.

Niell era el conductor designado en esta ocasión. Era un hombre pequeño delgado y bajito pero buen conductor. A él le eran confiados, generalmente a los huéspedes… menos distinguidos (un decir, considerando cuánto pagaban por hospedarse en 'este' hotelito). Por lo que en sus días libres trabajaba de taxista. De ahí que tuviera el pasatiempo de clasificar a sus pasajeros tanto por su ocupación como por su estatus… nah, él los comparaba. Y siendo honestos no era nada malo en ello, así que se topó con un problema al verlos. Por ello cuando se le llamó para que llevara a un grupo de huéspedes, no le extrañó que le dieran ciertas instrucciones a seguir: a) Usaría el vehículo SQ o como le llamaban "el cunero"; b) Los llevaría directamente al aeropuerto, sin paradas; c) Se quedaría lo suficiente para verlos entrar a la zona de abordaje y reportaría si lo hacían o no; y, d) NO. NO conversaría con ellos, bajo ninguna circunstancia.

Y, aunque la última indicación le pareció rara, no era inusual. Recogió las llaves y fue por el vehículo a al garaje del hotel. Esperaba a un grupo mediano al menos, por el tipo de vehículo designado, porque al menos era para 12 pasajeros. Él recogió a 4.

Al verlos preguntó por un tal Sergei Petrov según la tarjeta que le dieran. ¿Un ruso? ¿Rusos? Eso decía mucho y a la vez poco, quizá explicaría también esos rostros serios y duros. Sus pasajeros ingresaron al vehículo y se distribuyeron en las esquinas. El vehículo no arrancó hasta que la voz del tal Sergei dijo — "En marcha"

No obstante de tener años de experiencia y ser o creer que había visto todo... había escalado a grandes zancadas una serie de emociones, empezando desde su usual indiferencia profesional, pasando por una muy humana curiosidad, tímida preocupación, creciente ansiedad y actualmente en un respetable temor.

Niell se preciaba de tener experiencia en el transporte de personajes pintorescos… por decirlo de alguna manera. Había llevado a celebridades (desde aquellas que querían pasar desapercibidas, hasta aquellas que no) recién casados que olvidaban que se encontraban en un vehículo y no en la habitación de su hotel, posibles divorciados que poco faltaba para convertirse en viudos… a un testigo en proceso penal de asesinato u homicidio, en el mejor de los casos; también llevó a sujetos con intenciones no muy sanas y demasiado ansiosos, borrachos, un par de prófugos de la justicia, tres contrabandistas (uno llevaba un pequeño lagarto) un asesino en serie… con una cabeza en el maletín (de eso se enteró en el noticiero) una excéntrica dama con 18 gatos –sí, él los contó- todos ellos citando a los más peculiares. Pero estos jóvenes pasajeros, eran aún más raros que la dama de los gatos.

Otra mirada rápida por el retrovisor. Ellos definitivamente no eran los chiquillos ricos a los que trasladaba después de vacaciones (de ahí que al vehículo le dijeran 'cunero'), aunque le parecían familiares, no los ubicaba de dónde. Verlos salir con unas simples bolsas de viaje, sin duda desmentían donde ellos habían estado hospedados. Se miraban serios, duros para sus aparentes edades, porque estaba seguro que el mayor de ellos no pasaría de 20 ó si mucho 25 años. Y eso mismo le llevaba a otra cosa que le tenía nervioso: ellos tampoco le parecían inocentes ovejas… definitivamente no se miraban inofensivos, especialmente los más altos.

Sus trajes eran discretos. Eran sus actitudes las que realmente atraían las miradas. Atraían la atención. Sus chaquetas de piel de dos de ellos eran realmente envidiables, más la del alto pelirrojo. Otro llevaba un abrigo de lana y el más pequeño una de un material que él no podía identificar, pero todo se notaba de buena calidad, aunque no lujosas para el lugar de donde salían.

Cuando los mayores se quitaron sus abrigos (Spencer y Bryan), Niell pudo notar sus musculosos brazos y otro pensamiento surgió ¿Esos dos eran los guardaespaldas del pequeño y del pelirrojo?

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En una aldea de Briansk, Rusia

Entró y como lo calculó su arrendador llegó prontamente, extrañado por su visitante, pero con una sonrisa en su rostro.

— "Joven Kinomiya, me alegro que decidiera venir, pero yo habría ido por usted" — dijo obsequioso sin notar la contracción de disgusto en los labios de Kai, ante el apellido usado.

— "Kai" — dijo tratando de oírse natural — "Dígame Kai. Y no me trate de usted. No creo ser tan viejo o importante"

El hombre sonrió asintiendo — "¿Deseas comer algo?" — preguntó mientras señalaba un menú en la entrada del mesón. El pequeño cartel anunciaba la comida del día — "Va por cuenta de la casa" — dijo al notar su vacilación — "Están pagadas"

Kai asintió levemente mientras se acomodaba en una mesa algo lejana. Su fino oído le proveyó de algunas palabras que entendió y algunas frases que le confundieron. No era el ruso común al que estaba acostumbrado, sino una mezcla de acento ruso y palabras ucranianas.

No era inusual, un estilo en su mínima expresión de la mezcla de palabras que usualmente usaban con Tala y los otros cuando querían algo de privacidad; total uno nunca sabe si hay algún otro políglota por ahí.

Comió en silencio pero atento a las expresiones vocales, faciales y corpóreas que poco a poco le hicieron comprender las conversaciones. Nuevamente tuvo que reprimir un gesto al darse cuenta que aunque no hablaba el idioma con tanta fluidez como los otros, gracias a su oído entrenado (por Boris) poco a poco comenzó a entenderlo.

Fue cuando la mayoría empezó a retirarse para ir a sus trabajos o labores que Kurprin se le acercó.

— "Voy a entregar unas provisiones. ¿Quieres que te lleve de vuelta?"

— "No gracias" — Kurprin se encogió de hombros alejándose cuando — "¿Qué es un 'Malyavda'?

— "Ese es el nombre que se le dá a la criatura que vive en el lago. Nuestra leyenda local. Puedo contarle más si viene otro día… o me acompaña"

A Kai siempre le habían interesado los relatos mitológicos e historia, así que era más que evidente que le acompañaría y dejaría su 'excursión' por la aldea para otra ocasión. Por su parte Kurprin, estaba feliz de ser el objeto de atención de su siempre esquivo inquilino y de llevarlo de vuelta a la cabaña para cumplir con el último encargo del joven Ivanov.

— "Me han dicho que continúa bañándose en el río. Lenhar y Mushka andaban cazando por ahí y están preocupados que te pase algo. No es algo normal por esta época del año. Aunque no estamos en pleno invierno, los riachuelos que surten al Gospodin tienden a ser helados y podrían ser la causa de alguna recaída"

Kai lo escuchaba molesto, aunque no lo dejó entrever. Esa recomendación le pareció… inadecuada, en especial porque las aguas le parecieron refrescantes y a veces casi tibias. ¿Aún estaría enfermo? ¿Eso sería una reacción de Dranzer al agua? O tal vez era algo más simple, había encontrado una corriente tibia. En otros viajes –antes de su encuentro con Brooklyn y Zeus- se había dado cuenta que las corrientes sulfurosas o simplemente cálidas. Mañana intentaría su baño por otro lado.

Así que decidió cambiar el tema — "¿Qué significa Mayavda?"

— "Una unión de las palabras Maly y Pravda" (pequeña verdad)" — el chico se encogió de hombros ante esa mezcla sin sentido, al darse cuenta Kurprin agregó rápidamente — "¿Te traduzco?"

— "No es necesario. Sé que significa, pero esa unión… es rara" — Kai se le quedó mirando, sin decir completamente lo que esa mezcla le pareció.

— "Si" — dio una sonrisa traviesa — "Como nuestras fronteras… o falta de ellas. Una degeneración de palabras me temo" — Kai asintió — "Y, es la historia de la rana blanca"

— "¿Sgroya o rusalka?"— preguntó Kai

— "Ninguna. Es de una Ajdaha… realmente de una rana blanca"

Entonces su curiosidad le picó ¿Una rana blanca? No era una historia o leyenda que conociera, y conocía bastantes y no sólo de Rusia — "Me dijo que me contaría la historia del río"

El hombre esbozó una sonrisa y le hizo señas a un hombre que acaba de llegar — "Nikola es nuestro contador oficial" — dijo con un orgullo — "Nikola, este jovencito es mi huésped en la granja sur, él quiere conocer la leyenda de Mayavda la rana blanca, cuéntasela mientras preparo mis productos. Regresaré en unos 45 minutos y disfruten de la comida"

Así sin más, llegaron dos platos con comida y el anciano sonrió mostrando aún la mayor parte de sus dientes originales y empezó: — "Se cuenta que toda esta región estaba inundada, pero…"

-ooooOoooo-


Hola:

Me he tardado más de lo esperado en actualizar. No es que quisiera hacerlo… simplemente se dio a raíz de algunas… circunstancias.

No sé si alguien me seguirá después de tanto tiempo. Había pensado dejarlo, pero seguí leyendo y es feo que te dejen a medias. Así que poco a poco quisiera retomar esto. Una especie de mejora personal o cumplimiento personal, según se vea.

Saludos y gracias por la paciencia…


Traducción: "Trahit sua quemque voluptas" significa "Cada cual tiene una afición que le arrastra" Era una máxima de Virgilio (Églogas, II, 65) que significaba que cada cual tiene sus inclinaciones.


NOTAS:

Maly significa pequeño.

Pravda" significa: verdad

Pero como el español y el ruso son dos idiomas distintos, tomé la igualdad humana a cambio. En mi tierra había una vuelta que se conocía como 'la vuelta de la señora con oro' después ''La con oro' y terminó siendo La Conora. Así que me disculparán ese juego de palabras tan malo.

Por otro lado, esta es una explicación muy corta, pero para el caso funciona. No quiero entrar en detalles y si lo buscan, encontraran que son historias interesantes.

Sgroya: 'La Dama de la Nieve' que congela hombres incautos, hermosa y seductora que los atrae a los bosques para que se los coman los lobos.

Rusalka: es la versión rusa de una sirena seductora que atrae hombres a lagos para ahogarlos.

Ajdaha: es una serpiente blanca, ser bienhechor y de buena suerte. Surgen de la maldad de los Zilant, si sobreviven más de cien años. Los Zilant (mitad dragón, mitad serpiente) son malignos y despiadados que atraen a aldeanos a las orillas de los Lagos Qaban.