Capítulo 22
"Quod scripsi, scripsi"
San Petersburgo, Rusia: En otro sector de la ciudad
Ian esperaba nervioso haciendo antesala. Le habían ordenado llevar su equipo de computación, el que usaba normalmente y presentarse en una dirección. Pongámoslo así. Si Bryan fue al Norte, él se dirigió al Este.
Al llegar a la dirección que aparecía en su 'invitación' no parecía fuera de lugar, pero al entrar notó que realmente las apariencias engañan.
No era la zona más exclusiva de la ciudad a diferencia de la dirección de Bryan. Era de clase media. Fue al entrar cuando se encontró con una gran actividad. La mayoría de trabajadores jóvenes y en pantalones vaqueros, otros con ropa más formal y unos… francamente… ¿Extravagantes? Orejas perforadas, cabellos en puntas, alisados, cortes mohicanos… pero un elemento en común: Todos eran jóvenes, no pasarían de 25 años.
Le fue entregado un pase y re-direccionado a un ascensor.
Al ingresar en el nivel seleccionado, en el pasillo encontró a "chicos" realmente de su edad. Hasta más raros que Kenny (pensó en los parvularios). La puerta de una oficina estaba abierta. Parecía como un espacio de televentas o algo parecido, con un detalle: ellos tenían gaseosas, dulces, papas fritas y otras frituras o chucherías que pudiera imaginar.
Más allá otros tenían carnes frías y otros con frutas y yogures en sus mesas especiales junto a sus computadoras, discutiendo los beneficios del vegetarianismo y otros sobre carnes.
Sin pretenderlo, Ian se quedó viéndolos por algunos minutos antes de reemprender su trayecto. Llegó al final del pasillo a una puerta sellada. Ésta se abrió a su llegada.
Una mujer le señaló un asiento y le dijo que esperara.
Esperó al menos unos 10 minutos. Antes que pudiera recuperarse de las sorpresas la puerta al fondo se abrió.
— Pasa muchacho. — dijo la mujer — El señor Kravchuk te atenderá ahora.
Sentado en una hermosa silla se encontraba el 'Sr. Kravchuk' o mejor conocido como "Antón".
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Briansk, Rusia: mismo día, huso horario diferente
Su práctica dentro del bosque continuó por un par de horas. Realmente deseó tener un contrincante. Alguien quien representara un reto.
Aunque tuvo que conformarse con su control y habilidad por ahora. Llamó a su blade y éste obediente regresó a su mano. Sacó el chip y lo depositó con delicadeza en su brazalete de platino. Lo observó destella y el ave se recogió entre sus alas, durmiéndose nuevamente.
Satisfecho comenzó su regreso a su casa.
El chasquido de una rama le hizo detenerse.
Varios pájaros salieron de los árboles asustados. Mientras tres hombres con armas largas salieron de entre los arbustos.
La sonrisa de Kai se desvaneció.
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San Petersburgo, Rusia:
Antón miró con interés a través de la cámara al joven sentado en la sala de su secretaria. De hecho, lo había controlado a través de las cámaras desde que estaba a fuera del edificio.
La invitación de Ian no había sido planificada para esta fecha sino para dos semanas más tarde. Antón (Kravchuk) para los de ahí, entrecerró sus ojos al recordar el motivo de su apresuramiento.
Recuerdo
Voltaire había decidido tomar un par de días de descanso en Río de Janeiro (Brasil). En una de las propiedades de su socio regional. Por supuesto, la invitación fue extendida hacia él. Sin embargo, una llamada telefónica cambió sus planes.
Disculpándose ante su anfitrión y solicitando autorización a Voltaire, quien levantó una ceja ante esa repentina petición.
— ¿Sucede algo? — preguntó Voltaire.
— Sí. Aunque no tiene que ver con Kai. Al menos no directamente, sino con Balcov. — otro levantamiento de ceja y un pequeño giro de su bastón — Boris… algo solucionable, pero que requiere mi presencia en… Europa.
— ¿Cuestiones de poder? — preguntó el anciano con una sonrisa parecida a la que padre daría al ver a sus hijos peleando por un juguete.
— Sí.
— Sabes que desapruebo esa rivalidad entre ustedes.
— Es divertido. Eso me mantiene entretenido… y a usted.
— Pero peligroso a largo plazo.
— Sr. Voltaire. Usted tiene a dos. Yo a uno y… no quiero que Balcov tenga a más.
— Creí que tenías a Tala.
— Él aún no se ha decidido.
— Tala es una pieza más pesada que Ian o Bryan… ¿Quieres quitarme a Kai?
— No podría — dijo sin vacilar y esbozó una astuta sonrisa al decir — Pero no quiero que Balcov lo tenga.
— ¿Crees que Boris me lo quitaría?
— Palabras equivocadas. No quiero que Balcov recupere el favor de Kai.
— Él es rencoroso. Ni por asomo lo ha perdonado.
— Pero él es leal y agradecido.
— Ah… te enteraste.
— Es mi trabajo, señor.
Un silencio se extendió mientras Voltaire daba toquecitos con su índice a su bastón.
— Puedes ir. No exageres con esa rivalidad.
— Gracias.
— y Antón…
— ¿Señor?
— Mantenme informado. De Kai y esto.
Fin del recuerdo
Y esa era la razón por la cual se encontraba en Europa. Su sonrisa apareció – 'tengo a uno' – pensó mirando a Ian – 'Y espero al segundo'- su gesto serio cambió cuando las comisuras de sus labios se elevaron en satisfacción.
— Bienvenido joven Papov. Como antes le dije. Estoy interesado en sus talentos.
— Gracias — dijo Ian con toda la sangre fría que pudo reunir.
Antón era un tipo de cuidado. No por nada era la mano derecha de Hiwatari mayor y… era una leyenda viva entre ellos.
— Aun no me lo agradezca, pruébemelo— dijo mientras presionaba un mando en su escritorio y la puerta (perfectamente disimulada) daba paso a un hombre bien vestido de unos 30 ó 35 años — Isvannko, lleva a nuestro joven a la sala 21. Infórmale. Espera. Protocolo 3.2.3 con Viktor y Sonia.
— ¿Señor, está… seguro? — el recién llegado parpadeó. Pero sin más gesto que ése agregó — Discúlpeme. Por acá joven y traiga su computadora.
Y no era para menos. El hombre pensaba mientras se movía entre corredores. Viktor y Sonia eran los mejores… y para ser sinceros, Ian con su ropa 'convencional' estaba fuera de lugar entre los 'genios' del edificio. Tenía más pinta de… él se quedó en blanco.
— El Protocolo 3 es una serie de 4 encuentros. Dos contendientes. Tres pruebas. Piratería. Defensa y ataque. Después de ello pruebas generales de matemática, trigonometría, física e ingeniería. Y una de cultura general.
Pero no tuvo tiempo de continuar porque llegaron a una pequeña sala donde se encontraban varios chicos (como los que Ian) viera antes.
— Viktor — Isvannko llamó a un joven como de 18 ó 20 años de edad.
— ¿Un nuevo recluta? — preguntó el joven. Éste vestía pantalones de mezclilla rotos. Una playera que hubiese sido traída directamente desde los 60' y un cabello largo por un lado y rasurado por el otro.
— Eso parece. El Sr. Kravchuk quiere la prueba… — buscó en la tablilla que sostenía unas hojas — Vaya… quiere Suprematismo de Maliévich dijo dándole un vistazo a Ian otra vez
Vicktor se encogió de hombros — Vamos fuerte entonces. Ven chico, te enseñaré la computadora que usaremos. O si prefieres usar la tuya… pero no me responsabilizaré por lo que encuentre ahí — dijo con una mueca de maldad.
— Ya veremos. Elijo mi computadora — Ian dijo confiado.
Y mientras Isvannko miraba a los jóvenes sentarse frente a sus computadoras revisó el expediente - '¿Quién era este chico?' – pensó el asistente de Antón.
— "Stepan Ianovich Popov Belkin" — dijo en voz baja. Raro, ese nombre no le decía nada… hasta que vio algo escrito en la computadora del candidato 'Wyborg' algo le vino a la mente 'Ataque WY Crusher'
Levantó la mirada para verlo detenidamente. Se quedó helado cuando el pequeño de la gran nariz saca sus gafas y empieza a teclear.
- 'Beyblade' — pensó mientras sus ojos se agrandaban – 'Ian Papov'
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Briansk, Rusia
Los tres hombres eran los mismos de la vez anterior. Eniv quien le miraba con rabia. Romev que se veía divertido con la reacción del joven Eniv y Pavel quien miraba con curiosidad.
Pavel entonces empezó a reírse y a murmurar bajo y rápido en su idioma gutural y cascado, que Kai pudo considerar que era quizá una mezcla de bielorruso y ucranio porque entendía unas pocas palabras y lo que entendió no le gustó.
Por un momento se sintió en los zapatos de Tyson. Realmente era molesto no saber lo que los otros decían. Tendría que aprender un par de idiomas más.
— ¿Qué pasó con la muchacha? — preguntó Kai.
Pavel se echó a reír. Eniv a maldecir y Romev extendió su mano para sujetar el arma de Eniv… por cualquier desatino.
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San Petersburgo, Rusia
El desconcierto de Ian era genuino. El chico era bueno, pero existían mejores. Esa chica como de 17 o quizá un poco más, cabellos azules, pecosa y mirada ingenua lo mantuvo en jaque durante más de diez minutos antes que ella bloqueara sus intentos de infiltrarse en el sistema que ella debía proteger. Ella tenía la prueba Icono de Rublev.
Viktor lo hizo en 5 minutos.
Después de eso, Antón le esperaba en la oficina sobriamente amueblada. Quizá la única excentricidad era un antiguo aparato que servía de dispensador de dulces o chicles redondos y otro de bocadillos.
— Señor Popov, tome asiento. Gracias Isvannko. Dile a Milenna que no estoy para nadie por unos 20 minutos.
El asistente asintió y dejándole una carpeta sobre su escritorio se deslizó por la puerta disimulada, misma que se cerró, después que ingresara.
— ¿Sabe que tengo aquí? — dijo dándole un golpecito a la carpeta.
Ian negó con su cabeza.
— Su evaluación. Confieso mi 'sorpresa' por los resultados.
Ian se estremeció.
— Su promedio general es de 82/100. Para que tenga un punto de comparación. Enmir quien conoció mientras fisgoneaba en la sala de "Pushkin" tuvo 85. Adelinne, la chica vegetariana que usted conoció brevemente 87.
Ian bajó su cabeza — ¿Cuánto con quienes me enfrenté? — preguntó levantando su cabeza.
— Ah. Ahí es donde me sorprendió. Viktor obtuvo 90 y la dulce Sonia 92.7 Sr. Papov, usted es bueno, pero no lo suficiente para estar en este equipo por ahora. El estándar mínimo es de 85.5
Ian parpadeó recordando los promedios.
— Por si se lo pregunta… Enmir tuvo un segundo examen 3 años después. Subió a 86.4 ¿Sabe quién es Alexandr Pushkin? ¿Andréi Rublev? ¿Vladímir Maliévich? Eso imaginé. Su falla fue en cultura general y matemática 9 pero sobrevivió en las otras materias. Mis expertos consideran que en un par de años estaría a la altura.
— Entiendo. — dijo con pesar.
— Creo que no. Lo que mis expertos ignoraban es que usted estuvo varios años en la 'Abadía' aunque aprendió otro idiomas que le son útiles, ese período le quitó tiempo y sus otras 'materias' 'cursos especiales' 'capacitaciones' o como Boris les haya bautizado — dijo significativamente — y es uno de los mejores beyluchadores de Rusia y hasta de los 20 mejores a nivel mundial. Bueno, no todos. Isvannko hizo las conexiones con su 'Wyborg' escrito en su computadora. Pero continuando con el diagnóstico, sus habilidades físicas, lingüísticas y promedio en esos otros 'cursos' me permiten cierta deferencia.
Ian estaba anonadado.
— Seis meses en cursos intensivos. Pueden ser en Moscú o acá. Hablaré con el Sr. Voltaire para que reduzca sus actividades o le dispense de algunas. Claro si acepta.
Ian le miró intrigado y como recordando quién era, su rostro se puso ilegible.
Antón sonrió. — Como le dije al Sr. Ivanov días atrás, hablemos de su futuro.
Tala no había sido muy 'comunicativo' o muy detallista acerca de qué había hablado con Antón durante su estancia en Holanda. No había sido tan mala a juzgar por el entusiasmo de Spencer, pero tampoco tan gratificante por la expresión de Tala. Aunque para ser justos Tala no había estado actuando muy como él últimamente.
— Existen tres situaciones, puede elegir una, pero deberá mantenerse en ella, salvo que yo considere que puede volver a tener opciones. La primera: Estudiar según mi programa durante seis meses y realizarse un nuevo examen para evaluar su progreso. Podría subir en su promedio, de pasar eso, Isvannko será su tutor. Segunda: Un programa normal e intentarlo en un par de años. Mismo resultado.
Guardó un momento analizando el rostro pétreo del joven frente a él.
— Dijo tres.
— Es correcto. La tercera seguir con Galhea. No es mi equipo élite pero usted con mi recomendación está en condiciones para que él sea su mentor. Piénselo. Usted puede rechazar mi oferta, no habrá consecuencias. No es una imposición.
La mente de Ian era un torbellino de posibilidades y aunque no se dibujaba directamente en su rostro sus ojos brillaban ante cada posibilidad y consecuencia. De no haber estado tan concentrado en ello, quizá hubiese notado la satisfacción en las propias facciones de Antón.
— ¿Entonces? — preguntó después de 5 minutos.
— Necesito algunas respuestas. ¿Puedo? — se animó Ian.
— Adelante.
— Galhea. Dijo que no es de su equipo élite pero ¿Él sí lo es? ¿Con cuánto?
— Sí, él lo es. Terminó en el primer examen con 88.7 Es bueno. Decidió un puesto de alto perfil.
— ¿Alto perfil? ¿Es uno de los asistentes de…?
— Sí — respondió sabiendo ambos que se referían a Voltaire.
— ¿Por qué?
— Además de estar calificado, le correspondía elegir entre ese puesto o ser mi segundo. Sabia decisión.
— ¿Segundo?
— Isvannko es mi primero. Obtuvo 93 puntos.
— Pero… — Ian no llegó a terminar la frase.
— Creo que le he dado mucha deferencia con tanta pregunta y usted no ha decidido.
— Una más por favor.
— Adelante.
— ¿Por qué la oferta para mí?
— Seré honesto. No serías parte de mi equipo inmediato. Con suerte tras Viktor, Enmir o quizá Adelinne.
Los hombros de Ian se desplomaron.
— Quiero que usted llegue a ser parte del equipo de 'Inteligencia' de Kai.
— Acepto la primera.
— Bien. Tendremos que…
El teléfono en el escritorio repiqueteó.
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Briansk, Rusia
Un gemido le hizo detenerse.
Se detuvo mirando a todos lados.
Nada.
Continuó caminando.
Dudó, pero no creyó que Eniv fuera tan vengativo. Además, pensándolo detenidamente no había sido su culpa que terminara así.
Idania Chewnokwa, la sobrina del carnicero y novia de Eniv, se había fugado (o eso entendió en el balbuceo y risas de Pavel) con un joven minero. No había sido planificado así. Los 'amantes' se habían encontrado varias veces en las ruinas que él visitó. Su presencia (él no los había notado escondidos en el sótano de las ruinas) los asustó e intempestivamente ella decidió irse en ese momento y no en la noche como habían planificado. Ese era el malestar del joven. Los otros lo habían sacado a cazar para disminuir su tristeza y vergüenza. La caza se haría bosque adentro, lo que les alejaría un par de días.
Otro gemido.
Se giró precisamente cuando un rayo de sol se coló entre los arbustos y cayó de lleno sobre ella. Su trenzado cabello rubio, casi platino destacaba bajo el sol de pasado medio día, así como el brillo de su traje con lentejuelas que adornaba su chaleco mientras su pañoleta revoloteaba rebelde en las ramas altas por encima de la rama donde ella se encontraba en precario equilibrio…al otro lado del río.
Kai barrió con su mirada el escenario y más allá. Eniv y los otros se encontraban a unos metros, pero no se habían dado cuenta de la presencia de ella. Él temía que si gritaba para llamar la atención de los cazadores, ella perdería el equilibrio y caería en el río.
La corriente era más rápida de lo usual. El día de ayer y hoy había sido inusitadamente cálido. Eso podría haber derretido algo de nieve río arriba.
Más abajo a unos 20 metros estaba un viejo tronco en la parte que se estrechaba. Sin más tardanza, tomó una piedra y la lanzó contra los hombres. En el acto golpeó a Pavel quien se giró de inmediato. Kai le hizo señas de guardar silencio y señaló a la chiquilla. Pavel palideció y tomó de la manga a Romev.
Demasiado tarde.
En cámara lenta vio como la niña caía al agua, cuando su pie se deslizó de la rama. El grito aterrorizado que siguió heló a los cuatro hombres.
Sabía que no tendría más que unos pocos segundos. Corrió con una velocidad que pocos adivinarían que él pudiera desarrollar, y equilibrándose como pudo sin perder la velocidad saltó entre las rocas para alcanzar el tronco. Haciendo uso de su equilibro perfecto lo atravesó en un parpadeo.
Crujido.
Se detuvo un segundo. El tronco no se movió. Ante eso se sentó a horcajadas. El agua estaba fría. Eso no importaba por el momento, asegurándose se estiró y esperó.
El destello de las lentejuelas… sus dedos delgados y ágiles no le fallaron. Atrapó a la niña del brazo.
Otro crujido.
Se quedó quieto. Inmóvil. Temiendo lo peor.
La corriente era más fuerte de lo que originalmente había pensado. Pero él podía no solo sostenerla sino atraerla para llevarla a la seguridad del tronco.
La jaló. La sostuvo en sus brazos. Ella lloriqueaba un poco pero hasta donde podía ver estaba ilesa.
Voces se oían. Levantó su cabeza al entender una palabra: "CORRENTADA"
Se giró levemente, apenas de reojo vio como una masa de agua se aproximaba…
El tronco se movió…
Él la apretó más contra sí…
Cinco segundos más tarde… el tronco aún permanecía en su lugar…
Ellos… ya no.
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Hola: Hola. Esta vez he sido más… frecuente. Quiero terminar las historias que he dejado pendientes y… bueno no sé realmente que hacer porque tengo retazos de muchas historias. No quiero mezclarlas porque todo es diferente y en su momento me entusiasmaron el escribirlas. Tengo de diferentes géneros y quiero quitarme esa espinita.
Saludos y abrazos.
Traducción: "Quod scripsi, scripsi" "Lo escrito, escrito está"
1 "Lo escrito, escrito está"
