Capítulo 23
"A lea jacta est… Nihil obstat"
Briansk, Rusia
La niña se encontraba en una situación precaria… ambos de hecho. La corriente del río era no solo fuerte sino muy helada para ella, quien parecía aturdida y era notorio el temblor en su cuerpo. Y aunque los aldeanos intentaban acercarse a ella, sería imposible o al menos muy arriesgado sin una cuerda, pero era obvio que la niña no resistiría mucho más.
Aunque su reciente enfermedad le había bajado de peso y no estaba al 100 % de su capacidad, Kai aún era más liviano y ágil que cualquier de los hombres ahí reunidos. Más abajo, a unos 15 metros había una rama, no era gruesa pero nueva y parecía lo suficientemente fuerte para sostenerle y a la niña. Era arriesgado pero la mejor opción. Vio a Tala quien miraba a Gunther como si estuviera loco.
El grito de la madre les alertó. Antón tomó a tres hombres y rápidamente corrieron al lugar para sorpresa del resto. Kai se despojó de su chaqueta, iba a quitarse los zapatos cuando un segundo grito: la niña se había soltado.
Sin dudarlo se lanzó al río. Tenía que alcanzarla, la agarró del brazo, mientras trataba al mismo tiempo de mantenerse con ella a flote.
¡Ellos se habían pasado! ¡Estaban fuera del alcance de cualquier ayuda!
¡Sé estaban ahogando! ¡No podría sostenerla más!
Ella se desmayó en sus brazos y antes que pudiera hacer algo… ella se soltó.
Kai se hundió en el agua tratando de alcanzarla…
Esta frío y era confuso…
— ¡KAI! ¡Despierta! — escuchó una voz familiar… un fuerte acento alemán…
Su cuerpo le dolía… ¿Qué había sucedido? Se preguntó mientras abría los ojos.
El miedo lo embargó… esa voz… pero… ¿Por qué estaba frente a Wayatt?
— Dejaste que le pasara lo mismo que a mí… — dijo la voz de Wayatt junto a la de la niña… una niña tan pálida… tan… fantasmal…
— No… yo no… yo no…
— Eres una vergüenza — una tercera voz se unió… la de Voltarire, quien con su bastón golpeaba con fuerza el suelo de madera.
— Nunca fuiste una opción — ahora era la voz de Boris — Sólo un arma… un objeto un…
Un cabello rubio empapado de agua y sangre le miró… — Te dije que no te movieras… — habló Gunther — ¿Qué será de mi madre y hermanas?
— ¡No! — su grito agónico se desvaneció mientras la oscuridad le tragaba una vez más.
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San Petersburgo, Rusia
Una cosa que ignoraban los extraños al 'grupo' era que cada uno de los ex chicos de la 'Abadía' mostraba un rasgo de su personalidad cuando estaban en parejas, cada uno de los cinco conocía esa parte de su ser, pero nunca, NUNCA, era comentado estando todos reunidos.
Era un pensamiento inquietante, consideró Spencer, mientras miraba que Tala parecía que finalmente despertaría. Tanto Ian como Bryan habían salido temprano, en especial por su cita y que en esa área de San Petersburgo la pelea por conseguir lugares en el transporte público, eran épicas. Habían considerado pagar servicio de taxi, pero Spencer les recordó que no era seguro como o cuanto tendrían que permanecer en el lugar y con cuántos recursos contarían. Así que de mala gana… aceptaron utilizar el servicio público de transporte.
Spencer se encontraba sentado en su cama frente a él una mesilla plegable con lo que parecía un nuevo aparato y una taza con café.
— ¿Café? — Tala preguntó.
Spencer estiró un poco su cuello. Soltó un resoplido de diversión. Quizá no lo notaran –o de hacerlo ellos lo negaran- pero Tala y Kai se parecían más de lo que cualquiera aceptaría. Eso trajo otro pensamiento ¿A quién de los otros se parecería él?
El pelirrojo había tenía una mala noche; así que no era de extrañar que al incorporarse su cabeza pareciera la de un troll.
Spencer sonrió y una risita escapó… aunque por un momento su risa fuera intranquilizadoramente similar a la de Bryan. De no haber estado tan… ¿descuidado? ¿alterado? ¿desconectado? Tala estaría preocupado.
— Es posible — dijo Spencer dando un sorbo un poco ruidoso y sospechosamente soplando el vaporcito hacia el despeinado pelirrojo.
— ¿El mío?
Una ceja se levantó el hombre de más edad, sólo se escuchó otro sorbo. Extrañado por la falta de respuesta, apartó sus mantas y puso sus pies descalzos sobre el frío piso.
— Interesantes…. Calzoncillos largos, Tala. — el nombrado le dio una mirada de estupor — Aposté que usabas de dibujitos tontos, Bryan que eran muy sexis y el pequeño Ian que eran más tradicionales. Bien por Ian.
— ¡¿Qué?! ¿Apostaron? ¿Acaso no tienen otra cosa que hacer? — protestó el pelirrojo ya despierto.
— No en realidad. Teníamos que entretenernos con algo… que no fuera a causarnos consecuencias como para terminar en otro barrio. Como gracias a ti lo estamos actualmente.
— Eso no fue mi culpa. — al escuchar el resoplido de Spencer continuó con tono ofendido — ¿Llamaste Kai?
Spencer le miró como si él fuera un tonto. Rodando sus ojos Tala empezó a marcar — Me manda a buzón.
Déjale un mensaje entonces — una mirada de Tala — ¿Qué?
— No le gusta oír mensajes.
— Entonces intenta más tarde, Tala. En todo caso, te llamará al ver el número. — Spencer se guardó el comentario de 'o cuando le dé la gana' para sí mismo.
— ¿Kai llamó? — preguntó Tala y al ver la negación con la cabeza agregó — ¿Y los otros?
— Ya salieron. ¿Recuerdas las 'invitaciones'?
La cara de Tala era de reconocimiento tardío que logó que el grandote resoplara otra vez.
— ¿Boris te hizo algo más?
Hubo un levantamiento de cejas.
— ¿Podría ser un efecto secundario que hasta ahora se está revelando? No me mires así. Me preocupas mucho últimamente. A todos.
Aclarando, 'éste' era otro tema tabú. Tala nunca dio detalles de su… encuentro con Boris y su 're-educación' aunque les fue contado, por el propio Tala, nadie insistió en ir más allá de las generalidades contadas por el pelirrojo, aunque Tala sospechaba –con fundamento- que los otros si habían comentado lo que cada uno averiguó por su lado.
— No quiero hablar sobre eso. — dijo evitando contacto visual.
Spencer se encogió de hombros… — De acuerdo. Tengo… no. Necesitamos hablar… de otras cosas. — una cara de estupor — Siéntate acá cerca, promete que te comportarás serenamente y te doy café.
— Tú…
— Si te apresuras, podrás alcanzar al vendedor… creo que solo está a dos cuadras. — Un sorbo más audible aún y una exhalación de satisfacción calló cualquier queja. — ¿Sabes? Realmente es un buen café.
El enojo de Tala era palpable, pero se acercó mansamente a donde el otro le indicó
— Y… Tala, aplástate ese matorral que tienes por cabello.
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Briansk, Rusia
La niña se aferraba a su cuello. En sus condiciones apenas podría llegar a una saliente, mucho menos con ella. Había sido golpeado, zarandeado y casi ahogado por la fuerza de la corriente. La había perdido una vez mientras trataba de sujetarse a un tronco que pasó. Se sumergió y apenas logró sacarla. Estaba consciente que tenía que encontrar una manera y rápido para llegar a la orilla o encontrar una forma de evitar los escollos en el camino. Apenas unos segundos atrás se había salvado de ser perforado por la rama, era muy delgada para sostener su peso o el de la niña en el mejor de los casos, pero suficiente para que se convirtiera en una lanza y terminar empalado como un insecto en un álbum de un coleccionista.
Su oportunidad llegó a través de una rama que se extendía como tendiéndole una mano debajo de un troco semi-sumergido. Estaba lejos de la orilla, pero de lograrlo le permitiría un descanso. Le pidió a la niña que se sujetara con fuerza mientras utilizaba ambas manos para atrapar la rama.
Apenas lo logró, la niña fuertemente asida a él fue empujada a que se subiera al tronco, aunque consciente que sería inútil si ella se caía.
Finalmente logró encaramarse sobre el tronco y milagrosamente sin perder a la chica en la corriente. Ya estando, sino cómodos al menos más seguros y cuando le dijo que se acerca, ella de inmediato se apretó a él en busca de calor.
Su garganta estaba adolorida, aún así ambos gritaron al escuchar las voces que se aproximaban, hasta quedar casi afónicos.
Era un grupo encabezados por Romev. La chica empezaba a cabecear. Tuvo casi gritarle que la ayuda iba en camino y que resistiera…
— Si te duermes no te presentar a Kuznetsov…
— No me dormiré — dijo más despierta.
— Y… debes ser valiente y hacer exactamente lo que te diga. ¿De acuerdo?
— De acuerdo.
— Bien. — Kai tomó aliento — empieza a deslizarte muy lentamente hasta llegar a la orilla del tronco.
Pero no tuvieron esa oportunidad. El tronco se sacudió. Ella de inmediato se apretó contra él negándose a moverse.
— ¡Muchacho! — le gritó — Ya vienen las cuerdas. ¡Aguanten!
Kai sabía que llegarían tarde. Tomando un riesgo calculado se decidió — Thania. Ahora es cuando debes hacer exactamente lo que te diga.
— ¡Tengo miedo!
— Lo sé. Solo confía en mí.
— Si Kai.
— Debes ponerte de pie con mucho cuidado. — ella movió su cabeza violentamente negándose — Dijiste que me harías caso ¿Recuerdas? — ella se le quedó mirando con sus grandes ojos verdes y asintió — Te sujetaré de la mano y te lanzaré hacia ellos.
— ¡NO!
— Sí. Ellos te atraparán, pero y es muy importante: no te sujetes a mí cuando te suelte.
Ella empezaba a llorar — ¡Thania! Estarás bien. Si nos quedamos más tiempo acá seremos arrastrados otra vez. Cálmate y haz lo que te digo.
Mientras ella gimoteaba, le dijo a Romev su plan. Él miró con desconfianza al delgado muchacho. No estaba seguro de esa absurdez. Cuando el tronco se movió y la niña gritó… él también supo que no había más opciones. Las cuerdas no llegaban y el tiempo se agotaba.
— ¿Por qué no la cargas? Si se sujeta a tu espalda podrías saltar con ella — dijo Romev calculando la distancia que los separaban. No eran más de tres metros, pero la profundidad eran más que considerable y la corriente muy fuerte.
— No puedo, me lastimé el tobillo. — tuvo que confesar.
Kai no exageraba. En su último salto para salvarla ¿o no? Había quedado atorado entre unas piedras y cuando ella se hundió tuvo que forzar su pie para escapar con malos resultados para su tobillo. Podría ser el frío, que evitaba que el dolor que sentía fuera mayor, si solo hubiese sido dolor, no hubiera dudado en ponerla sobre su espalda y saltar. Para Kai era una distancia salvable… aunque no hoy.
Un nuevo movimiento en el tronco… el tiempo se les acababa.
— ¡THANIA! — gritó Kai a la niña, quien se asustó — ¡Hazlo, no tenemos tiempo! — la apresuró.
Haciendo lo que se le pedía, Kai apeló a toda su fuerza y elasticidad. Sujetando a la niña de la muñeca se retorció y la lanzó sobre sí…
El grito de terror de la niña fue lo último que escuchó…
Un golpe, frío y la oscuridad le envolvió.
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San Petersburgo, Rusia
El impasible rostro de Tala ya no lo era tanto — ¿Qué tiene mi cabello? — preguntó ofendido.
— ¿Además de despeinado y tan enmarañado que Baba Yaga se vería muy hermosa a tu lado? — ante la pronta respuesta del pelirrojo, levantó un dedo para hacerlo callar — ¡Es debido a estarte revolviendo toda la maldita noche! ¡Lo sé! Pero no lo tendrías así si lo cortaras como debería. Está muy largo.
— Kai lo usa más largo — se quejó entredientes, aunque llegó perfectamente a los oídos del otro, mientras se lo arreglaba o lo intentaba con pobres resultados.
Spencer tomó otro sorbo para martirio de Tala — Él no es completamente ruso. No es nuestra costumbre, solo una moda asiática. Y, cuando vea a Tyson, volverá a cortárselo. ¿Tú excusa?
Tala entrecerró sus ojos… — Solo dame mi café. — Pensando que eso precisamente habían discutido con el bicolor.
El termo fue puesto sobre la improvisada mesa junto a una taza. Junto con un cesto con zavarnói y dárnitski (o pan negro), que Tala no despreció porque era su preferido.
Unos minutos después y unos sorbos — ¿Dónde los conseguiste? — preguntó más tranquilo y satisfecho.
— Si te portas bueno y juicioso te daré hasta un borodinski — dijo con una sonrisa.
— Primero: no me trates como si fuera Kai. — Spencer sonrió, porque no pensó en Kai, realmente — Segundo: no huele a cilantro por ningún lado; y, tercero…
— Te conseguí Dárnistski. Y si bien tienes a Wolborg, no tienes su olfato y… tengo mis habilidades. Viendo que ya estás más coherente, me gustaría que habláramos.
— ¿De qué quieres hablar?
— Son varios temas, de hecho. — Ante la mirada de Tala continuó — ¿Ya decidiste respecto al ofrecimiento de Antón?
Tala guardó silencio, dio un sorbo a su café. Después un mordisco a su 'pan negro' — No.
— Te aconsejo que lo hagas y mientras más rápido le tengas una respuesta, mejor. Antón es paciente, pero si dejas pasar mucho tiempo… él podría considerar decidir por ti.
— Dijo que la decisión sería mía.
— Pues tómala… es una buena oferta. Por lo que pude apreciar, Ian es otro de sus elegidos. Si no estuviera con el JEFE, te odiaría a muerte si desperdicias lo que te ha ofrecido.
— ¿Qué hay de Bryan?
— Creo que está apartado por Boris — dijo encogiéndose de hombros.
Tala maldijo.
Al notar que solo esa sería su reacción Spencer continuó — Lo que me lleva al segundo tema: nuestra separación
— ¡¿QUÉ DEMONIOS?! — gritó el pelirrojo haciendo un desastre con el café y casi ahogándose en el proceso.
— A juzgar por tu reacción, asumo que no lo consideraste, ni siquiera en este momento. Debo señalar que Kai aún en su estado actual lo notó y si bien es uno que nunca cuida sus cosas (salvo a Dranzer) nos recomendó que te lo hiciéramos ver. Y esto me lleva al último tema.
— ¿Qué es? — preguntó Tala un tanto amoscado.
Spencer bajó el termo y metódicamente, para desesperación de Tala guardó su aparato. Y dando un último trago a su café. Guardó su taza.
— Simple. ¡Eres un maldito desastre! No, tú escucha — dijo antes que el otro se levantara o dijera algo — No has perdido tu posición en la 'Compañía' –todavía- porque Antón te ha tomado interés y tienes algunos –muy pocos- destellos de genialidad, pero estás caminando sobre hielo muy delgado Ivanov.
— Lo sé. — dijo con pesar.
— Oh… ¿Y qué harás al respecto?
— Lo decidiré cuando Kai regrese. — dijo incómodo.
— Lo estás postergando y no creo que…
El sonido particular del teléfono de Spencer lo interrumpió. Haciéndole señas a Tala para que guardara silencio se apresuró a contestar.
— Ordene — dijo serio, su JEFE le había llamado.
— Señor Petrov, habla Antón. Me estoy comunicando específicamente con usted porque tengo una noticia perturbadora. El Sr. Kai sufrió un accidente.
— ¿Grave? — preguntó dándole una mirada a Tala quien había recogido la cesta de pan y el termo llevándoselo a su cama.
— Una correntada de agua le arrastró en su actual ubicación. Por ahora las instrucciones son que se mantengan en sus posiciones y sean discretos.
— ¿Él está…? — no quiso terminar la oración, especialmente después del problema de Tala.
— Por ahora se ignora su situación. Aunque… no puede descartarse su deceso.
— ¿Cualquier comunicación?
— Directamente a mi número.
— Entendido.
— Reitero la discreción. Una cosa más. Le recomiendo hacerse cargo del Sr. Ivanov en caso su reacción no sea la apropiada en estas circunstancias. Usted está a cargo.
— Se hará así.
Antón terminó con — Esté atento a más instrucciones— y la comunicación se cortó.
Spencer se quedó viendo a Tala volver a llamar y aspiró profundamente.
— Tala… — el nombrado levantó la cabeza empezó para ser interrumpido por la llamada a su puerta. Resoplando se levantó para encontrarse con una joven, que les llevaba el almuerzo.
La boca de ella casi cayó al suelo al fijar sus ojos azules en la figura encorvado un poco más allá del enorme ruso. Quizá era más delgado que la mayoría de los hombres y jóvenes del barrio, pero sin duda Tala tenía unos hermosos músculos y ni que decir de sus abdominales. La pobre joven apenas pudo tartamudear que era su almuerzo y algo que sonaba a 'el ascensor estaba arreglado y que serían hermosos… no… mudados… mudados a…' otro balbuceo y un 'Mudados, sí mudados a otro piso'.
Más roja que el cabello del hombre que observaba 'otra vez' casi fue empujada fuera de la puerta por un divertido, aunque fastidiado Spencer. Soltando unas risitas y buscando afanosamente su teléfono (que no llevaba y nunca volvería a dejar en su cuarto) movió su mano antes que le cerraran la puerta.
— El buzón está lleno. ¿Desde cuándo Kai recibe tantas llamadas? — protestó Tala. Al notar las bandejas apiladas en un canastillo — ¿Es el almuerzo? ¿Dormí, tanto?
Spencer parpadeó, notando que Tala estaba en lo cierto, miró su reloj pulsera — No. No lo hiciste. Creo que hay cambios en nuestra estadía.
Efectivamente. Pan de centeno y zavarnói, huevos, mermelada y gachas.
— ¿Por qué? Nos vamos mañana. — declaró Tala.
Spencer iba a comunicar la noticia, pero al ver que Tala comenzaba a comer. Decidió guardar silencio por algunas horas más. ¿Qué podría salir mal?
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Horas más tarde:
— ¿Piensas quedarte así todo el día? — preguntó Spencer al ver que Tala después de comer se había vuelto a recostar en su cama, aunque no entre las mantas.
Tala abrió sus ojos y se encogió de hombros — Tu lenguaje corporal me dice que no quieres salir. Sé que no me dejarías salir a donde quiero y no tengo nada más que hacer. ¿Entonces?
— Podríamos ser requeridos y salir rápidamente — Spencer se levantó y se fue a sentar a la cama más cercana a la que estaba el pelirrojo — ¿Debería suponer que estás así porque quieres coquetear con esa chiquilla?
— ¿Quién?
Spencer rodó sus ojos. Si en algún momento pensó que estaba hablando con el Tala 'normal' ese pensamiento fue descartado sin miramientos — Sólo báñate o al menos ponte algo de ropa. Tenemos que continuar con la conversación que dejamos a medias.
— ¿Qué…? Ah… eso. Creí que ya habíamos terminado con eso.
— No. No hemos terminado con 'eso'. Dejé que digirieras tu desayuno. Ya es tiempo que hablemos seriamente de… otra cosa también. Mira Tala…
En eso un toque a la puerta.
La misma jovencita, ahora con su teléfono listo, fue recibida por un mal encarado Spencer. Ni que decir que huyó despavorida.
— ¿Almuerzo? — preguntó Tala. Siendo ellos de poco comer, realmente no se le apetecía. No obstante, del tentador aroma. Se incorporó y como buen canino se acercó a husmear. Al menos tenía pantalones.
— Basta. Siéntate y escucha. — Tala levantó la vista. Algo realmente malo debe estar pasando, para que el tranquilo Spencer se comportara de esa manera.
— Es respecto a Kai…
La moneda de la suerte cayó en su lado adverso.
Ian entró sin muchos miramientos.
— Me alegro de encontrarlos… aunque… — empezó al ver a ambos, pero cayó al notar la mirada de Spencer y el desconcierto de Tala.
Abriendo los ojos a su máximo, entendió con aterradora precisión la situación. Y, realmente deseó no encontrarse aquí en ese momento.
— ¿Cómo te fue con Antón? — Tala preguntó sin percatarse del ambiente, para desconcierto de Ian y malestar de Spencer.
— Yo… — Tala alzó la mirada, empezando a extrañarse y Spencer le miró ordenándole callarse.
— ¿Aceptaste, verdad? — la intervención de Spencer trajo a Ian a su modalidad de seriedad.
— Sí. Aunque no sé si ahora valga para algo.
— Te felicito entonces. Trajeron el almuerzo. Está mejor que el de ayer. — comentó Tala dando un sorbo a un cuenco.
Ian solo miró a Spencer, quién con la mirada le señaló un lugar en la cama frente a Tala. A donde fue a sentarse.
Nuevamente el destino le jugó una mala pasada…
Bryan entró impetuosamente. Bueno. Aclaremos un punto. No tiró la puerta ni vociferó. Cualquiera fuera de los Blitzkrieg Boys sospecharía que estaba alterado. Quizá notarían un aura inquietante, los más sensibles de tristeza e impotencia.
— ¡Qué demonios te pasa! — intervino Tala. Girándose para enfrentarlo, dándole la espalda a los otros dos.
Al momento Bryan se dio cuenta de la mirada de sorpresa de Tala y conocimiento de los otros y se maldijo. Pensando que debió esperar más. Pero lo extraño era que los otros parecían saber que tenía en su mente (como normalmente correspondía) la pregunta era ¿Por qué Tala no?
Miró a los otros.
Ian se encogió de hombros — Acabo de entrar.
Spencer no dijo nada, pero su mirada decía todo. Haciendo que Bryan entrecerrara los ojos y le dijera sin palabras 'cobarde' lo que hizo que Spencer se irguiera a todo su tamaño. Retándolo a decirlo en voz alta lo que dijera con su mirada.
Tala no captó el motivo real — Spencer me dijo que fuiste con Boris ¿Qué decidiste? — dijo con evidente desagrado en su voz.
— Creo que eso ya no importa, de todos modos. — dijo el rubio con pesar. Girándose hacia Spencer — ¿Qué estás esperando? Sé de tu actual posición, Boris me lo dijo.
— ¿Qué sucede? — finalmente Tala percibió la atmosfera con una serie de sensaciones desagradables y confusas. — ¡DEMONIOS! ¡QUÉ ME OCULTAN!
Los otros se miraron uno al otro. Spencer cerró sus ojos y dio un paso adelante.
— Kai tuvo un accidente. — dijo el más alto con voz apagada — Tu sueño se cumplió.
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Traducción: "A lea jacta est… Nihil obstat" La suerte está echada… si nadie se opone" las primeras palabras aparecen en el capítulo 4. Pero considero que eran necesarias en este capítulo con el actual agregado.
Otra información:
Si gustas de más información o algunas recetas, puedes ingresar a través de uno de los nombres y es de cocina rusa y cosas interesantes. Hay prohibición de copia.
Dárnitski, o bujanka es el llamado "pan negro", creado en los años de 1930. Es una mezcla de centeno y harina de trigo. Se usa una levadura llamada zakvaska. Aunque su color, dice la información es gris.
Zavarnói: Proveniente de monasterios. No se utiliza levadura, sino algo llamado zavarka o cerveza y permanece fresco durante un tiempo sorprendentemente largo sin volverse rancio. Al añadirse malta a la receta da su peculiar sabor delicadamente agridulce.
Borodinski: Es un tipo especial de pan y hay leyendas acerca de su origen. Como el zavarói fue creado en un monasterio. La corteza de borodinski lleva cilantro.
