VII
Primer Paso
Shiratorizawa era grande, tan grande como para ser uno de esos complejos militares de pelicula, aunque sinceramente Satori dudaba mucho que en los centros militares hubiera tantas maquinas expendedoras o una refresquería tan bonita como la que acababan de pasar.
La mayor parte de las instalaciones se veían vacías, algo más que bueno para observar con más cuidado desde la pequeña carretera de entrada todo lo que shiratorizawa ofrecía extendiéndose por más de una hectárea de terreno, desde los edificios correspondientes a los dormitorios de varones a la ligera lejanía hasta esas curiosas caballerizas a la derecha de la carretera.
—Aun no me puedo creer que tengan caballos.
Pegado contra el vidrio jadeando con asombro y ensuciándolo ligeramente se dedicaba a mirar todo lo que el largo cabello sobre su frente le dejaba, ese cabello que desde hace un rato había estado entrando en sus ojos picándolos eh irritándolos ya que estaba demasiado largo para ser fleco y muy corto para ser flequillo así solo convirtiéndose en una mata de hilos rojos que caían por su cabeza de manera desordenada, pero él había decidido dejarlo crecer todas la vacaciones para intentar hacerse ese peinado que había visto en televisión y que tanto le había gustado, y una vez decidía algo, era difícil que la obsesiva mente del pelirrojo lo soltara hasta verlo cumplido.
"¿crees que se me vaya a ver bien?"
Regreso la vista hacia delante después del el primer golpe de su frente contra el vidrio ante el desnivel de la carretera para disminución de velocidad, sintiendo como su respiración se volvía de manera irregular lentamente ante la vista del edificio de habitación acercándose de manera gradual con cada movimiento del auto.
"no, ahora no, no pienses"
Debía tranquilizarse, el temor que había reprimido durante todo el viaje estaba invadiéndolo de manera lenta mientras veía el perfil de sus padres frente a él, pasaría los próximos tres años de su vida encerrado ahí, apenas teniendo tiempo afuera de las instalaciones los fines de semana y días festivos, era aterrador.
"será como una pijamada"
Como una eterna pijamada de tres años, una pijamada de una sola persona, y según esas películas de los domingos por la tarde las pijamadas eran muy divertidas.
"Solo me digo eso para mantener la calma"Apretó inseguro el botecillo en su bolsillo y aspiro fuertemente haciendo aquellos ejercicios de respiración que tanto había insistido el psicólogo que hiciera cuando entrara en pánico.
Aquel edificio que sería su hogar por los años de preparatoria estaba a menos de veinte metros de él.
"uno, dos. . ."
Con cada respiración no solo lograba calmar su ritmo cardiaco, también el aroma que tanto amaba entraba hasta lo profundo de sus pulmones alojándose en el fondo y creando no solo un escudo externo con el aire que le rodeaba sino también llenándole de calidez, como ser arropado con una manta de pelusitas en invierno.
". . .tres, cuatro. . .bien, lo lograste"Otras tres respiraciones profunda y la preocupación empezó a menguar y dentro de su bolsillos sintió como la sangre corría libre de la incómoda posición a que la había sometido de manera brusca y cruel al envolver con tanta fuerza el frasco de los ansiolíticos, que más bien que su medicamento necesario parecía más una especie de amuleto de mala suerte del que no lograba despegarse. Como un recordatorio de que aún tenía miedo de que el bosque desapareciera y el no supiera como regresar a casa.
Pero aun así sonrió con cariño dejándose envolver por la brisa que solo soplaba para él, el bosque aun estaba ahí.
—nene.
Al mirar al frente se encontró de lleno con la mirada llena de curiosidad de su madre y el edificio ya a menos de diez metros detrás de ella.
Solo pudo pensar que era realmente bonita y tal vez fuera el efecto de saber que no la vería en un buen tiempo, pero quiso gravar en su mente cada facción de la mujer que le trajo al mundo.
Con esa mirada rojiza tan intimidante que parecía perforarte el alma y esa cejas tan perfiladas que juraba nunca había visto que arreglara y eran naturalmente bonitas, Satori estaba seguro de que le hubiera gustado parecerse más a su mama.
Ella era una luz puramente brillante, nada más que energía, una súper nova que desde el primer momento que se encontró a su alma gemela no pudo más que invadirle por completo y llenar los huecos vacíos, recogiendo los pétalos y reacomodándolos en la desgastada flor artificial que era su padre.
Los hombres de Tokio son artificiales, había dicho una vez su padre mientras caminaban por una de las calles de su barrio, él con una bolsa llena de pinturas acrílicas y acuarelas en una mano y con la otra sosteniendo su pequeña mano cuando apenas tenía siete años, aun con su traje de oficina puesto ya que apenas había llegado a casa mama los había enviado en busca del material que le faltaba, con su sonrisa torcida, altura, rostro alargado y ojos grandes era un omega inusual, pero era cálido, era tranquilo y a satori le gustaba sostener su mano al igual que la de mama, de no ser por tu madre yo sería igual.
Le gustaba esa sonrisa de dientes alineados y blancos, de hoyuelos y finas lunas a cada curvado final, esa es la cara más bonita de papa, pensaba y posiblemente pensaría Tendou toda su vida.
—¿Qué pasa mama?
—que sonríes bonito, ¡como papa!
Y no solo él lo pensaría.
—¿Cómo yo?
— ¡Claro! ¿Acaso hay algo más bonito que mi bonito esposo?
Ser almas gemelas, encontrar el amor, ser feliz, era hermoso.
Miro fijamente boquear a su padre rojo de vergüenza ante la risilla mal ocultada de su madre, acomodando los anteojos que le habían recetado apenas un par de semanas atrás por su recién descubierta miopía intentando distraerse en estacionarse.
"Mama suele decir que todo lo que es hermoso las personas lo quieren romper, pero no te preocupes, yo cuidare que nadie te rompa"Dando una última ligera caricia sobre su hombro se dedicó a acomodar los desordenados papeles que tenía que entregar en los dormitorios sobre la caja que se encontraba junto a él, procurando no arrugar nada y mantener el fino sobre de papel morado claro lizo y perfecto en la cima.
Aquel que acreditaba que era estudiante de aquella institución gracias a una beca y no cualquier beca, una deportiva.
Sabía que aún tenía que entrevistarse con el entrenador y seguir un protocolo, pero ese sobre era su pase a la duela, al paraíso.
Era como un sueño, uno tan irreal que en cuanto tuvo ese sobre entre sus manos no pudo parar de pellizcar su brazo deshaciéndose en lágrimas.
Porque hasta cerca de la mitad de año estaba seguro que en cuento entrara a la preparatoria no podría jugar más allá de los entrenamientos, si es siquiera que le dejaban hacer las pruebas para el equipo de la preparatoria a la que decidiera ir, después de todo era realmente extraño que las escuadras oficiales tuvieran algún omega como titular.
—Por más bueno que sea, no podrá jugar.Había escuchado claro el susurro de la entrenadora una tarde mientras recogía sus cosas para regresar a casa, solo como todos los días y lanzando en un juego inconsistente el botecito de los medicamentos al aire atrapándolos una y otra vez en una rutina sin fin, como si de un tic nervioso se tratase, de camino a su hogar y así, tragándose sus sentimientos como había hecho muchas otras veces decidió disfrutar de su último año en la cancha.
Y aunque sintiera demasiado dolor al hacerlo, siguió sonriendo, de manera hueca, y refugiándose en el aroma que le envolvía, teniendo conversaciones con el aire y siendo ignorado por sus compañeros como si se tratase del loco del pueblo.
Convenciéndose de que no le afectaba, que ya lo sabía, que no importaba ser "El monstruo adivino" cuando se era un omega.
Para la sociedad, para los equipos, para las escuelas su etiqueta biológica era lo único importante, y lo sabía, durante los partidos importantes su escuela era de las contadas con un omega en la escuadra.
Había sabio de varios durante su trayectoria como jugador en la escuela media, todos armadores o como armas secretas de juego al tener algún tipo de saque difícil de controlar, por lo que dentro de sus mejores recuerdos estaba el asombro de los jugadores al saber que el chico que tantas veces había bloqueado sus jugadas y aterrado durante su paso en la corte era un omega.
Serian bonitos recuerdos.
Y así paso semanas, días y meses auto convenciéndose, disfrutando de los almuerzos con el aroma a bosque como única compañía, mientras guardaba sus rodilleras en aquella bolsa de tela bordada con un Kitsune que le había regalado hace tiempo reirá.
"Si él es el bosque, ¡entonces tú serás el kitsune protector!"
Hace mucho que ella tampoco decía ni una palabra.
Ignorando los comentarios de sus compañeros de equipo regresaba a casa mientras cantaba en su cabeza aquella canción que había compuesto cuando niño y ahora repetía como un mantra bamboleando su cuerpo de manera graciosa de un lado a otro como un brote de bambú.
Esperaba tan poco, que cuando llego la carta y leyó aquellas palabras en letras de molde la máscara que había creado era tan gruesa que al empezar a caer se llevó con ella los cimientos de barro de una falsa felicidad y solo pudo atinar a caer al suelo abrazando la hoja de papel como si fuera un salvavidas en medio del titanic, el aroma a bosque, los brazos de sus padres acompañados de sus risas y esa hoja de papel contra su pecho hicieron inolvidable aquella noche.
Era como estar flotando en bruma, en nubes.
Como las que llevaba tatuadas en el hombro.
—Nosotros aremos el papeleo en el área administrativa, tu solo tienes que llenar un formulario en el dormitorio.
—lo se mama.
—cuídate tori, te veremos en vacaciones de verano.
—si papa.
El viento estaba fresco, el vestido de puntitos de su madre se ondeaba y la corbata de su padre se enredaba en su cuello de manera cómica, eran como una pareja de manga shojo, y los miro en silencio unos minutos mientras asimilaba que en cuanto se separaran ahí, no los volvería a ver en un buen tiempo, más de un par de meses, ¿Cómo haría para sobrevivir sin las galletas de su padre y los chistes de su madre?
De una manera difícil pero lo haría.
—y recuerda, si las vacas se portan mal, golpéalas con lo que tengas al alcance de la mano.*
—mama, eso es del anime que estábamos viendo ayer.
—nunca sabes cuándo se pueda necesitar.
Un abrazo, un par de palmadas en su espala y besos en sus mejillas, una caja en sus manos y una mochila en su espalda, la sensación de un frio adrenalinico al quedar solo frente a la imponente estructura que eran los dormitorios.
Había dos edificios de varones, el suyo según tenía entendido era el S-A.
Primer piso recepción y habitaciones, segundo piso omegas y tercer piso alfas, todo monitoreado con tarjetas de acceso en cada entrada al área de residencia.
El complejo de dormitorios de las chicas estando al otro lado del campus para si era posible aún más seguridad.
"Reira, aquí es bonito"El papeleo fue rápido, un par de preguntas, escribir su nombre completo en unas hojas que sus padres habían enviado debidamente firmadas por correo hace días y la entrega de su tarjeta de acceso a su pabellón correspondiente junto con su carnet de estudiante, no más de treinta minuto.
—¿¡COMO QUE TENGO QUE ESPERAR OTRA HORA PARA QUE ME DEN MI TARJETA!?
Dio un pequeño salto sorprendido por el grito proveniente de un chico de cabello castaño, calculaba más bajo que él, que rabiaba con indignación tapándole el paso, pues el espacio entre los escritorios del personal administrativo apenas daba para que una persona pasara y ese chico en lugar de sentarse a gritar desde la silla correspondiente estaba parado gritando justo al lado de la silla del trabajador.
"Wow wow wow ya tenemos un loco en el lugar"
—Tú que me ve. . .
Juraría que iba a tener su primer problema, y ya estaba planeando si tirarle la caja a la cabeza al castaño rabioso confiando en que el peso de libros y su portátil lo dejarían noqueado o si era mejor alejarlo con una de sus piernas ¿sería lo suficientemente larga para evitar que se le acercara?
Pero no tuvo que hacer nada, porque apenas le vio el chico se congelo y salió rápidamente del lugar, como si hubiera visto a la muerte.
—Gracias
—supongo que de nada.
Fue extraño pero lo dejo pasar, solo era otro loco como tantos chicos de su edad, hasta él se sabía ligeramente hormonado, por no decir inestable.
Así que dejando de lado el raro incidente como nada más allá de una anécdota para twitter, siguió adelante en sus planes de ir ya a su habitación.
—podrá ser todo lo seguro y moderno que quiera pero al menos deberían tener un elevador.
Las paredes eran lisas y los escalones estaban recubiertos de alfombra, muy bonito todo pero eso no quitaba que fueron los 23 escalones más fastidiosos de su corta vida.
—¿Ahora como se supone que abra?
Había logrado subir sin tirar nada, pero había olvidado dejar afuera su tarjeta de entrada, sin ella no podría entrar a su cuarto y mucho menos a su pabellón, bendita y maldita seguridad.
—¿dónde te escondes?
Tarareo con tranquilidad una nueva canción que había escuchado en la radio mientras venían de camino, no había nadie por los pasillos y en la recepción pudo ver solo a alrededor de otros cinco estudiantes sin contar al loco de hace un rato así que se dio el lujo de dejar sus cosas en el suelo para buscar todo con mayor tranquilidad, siendo tan pronto para el inicio de clases, una semana y media, solo aquellos precavidos o en su caso becados con entrevistas agendadas tenían que llegar desde antes del inicio de labores educativas.
"el aromatizante de aquí se mezcla con tu olor, flores y bosque, me agrada."
Encontrar la tarjeta fue sencillo, muy sencillo debido al orden con que las cosas en la caja se encontraban, solo basto mover un par de papeles de izquierda a derecha para encontrarla junto a el carnet, de cuero purpura y una pulcra foto tomada a principios de las vacaciones de invierno.
"me hubiera gustado que me vieras con ese corte, se me veía genial."
El pabellón Omega era bonito, sobrio y con alfombra en el pasillo conectado a otros anexos a la izquierda y derecha, estaba seguro que de que si no hubiera pedido el mapa desde las escaleras a su habitación se hubiera perdido, aún más teniendo en cuenta su poco sentido de la ubicación y que todas las puertas se veían exactamente iguales y los pasillos también, así solo logrando marearlo, aunque no le importaba demasiado, la ventana valía la pena, las habitaciones con ventana siempre valen la pena.
Mas cuando el edificio S-A de varones era el que mejor vista tenia a la ciudad que se extendía lejana fuera de los limites e la escuela, no lo decía el, lo decían las opiniones de ex alumnos en la página de la escuela.
707, la suerte le sonreía.*
—ahora solo falta tener un compañero que su único sueño sea casarse y tener una familia feliz, porque me niego a ser hachiko.*
La puerta ni siquiera chirriaba al abrirse y el engominado sobre el marco impedía el que al cerrarse el sonido el golpe fuera demasiado fuerte para molestar a los vecinos de habitación, definitivamente ese edificio debía haber estado avalado con reglas de hotel o algo por el estilo porque si no, no se explicaba cada pequeño detalle.
—Y aunque Nana Osaki me guste bastante.
Soltó la caja sobre la bien tendida cama, la única cama en la pequeña habitación de apenas 4 metros x 4 metros, ya había otras dos junto a la puerta al llegar, sus padres las habían enviado debidamente etiquetadas dese la semana pasada, siempre fueron personas organizadas.
Movió por quinta vez en lo que iba del día el cabello que le picaba el globo ocular sin descaro alguno.
—no quiero tener una historia como la suya.
Se descalzo y lanzo sin cuidado los desgastados vans contra alguna esquina de la habitación "es lo suficientemente pequeña para no perder nada" se auto excuso ante su actitud, después de todo dejar los zapatos tirados era algo que ponía de nervios a su padre en casa.
—bueno señora ventana, déjame ver esa bonita vista de la que todos hablan en línea.
Abrir las corinas, el cristal y trepar a gatas sobre el escritorio de su habitación para mirar mejor posiblemente no fuera la cosa más segura del mundo, pero valía la pena por ver las casas y edificios extendiéndose a lo lejos, más allá del campo de equitación y el gran galerón de metal y concreto que sabía era el gimnasio.
—¡maldita sea cabello!
—no me ha dejado ver nada en todo el día.
Estaba en su habitación, estaba seguro que estaba en su habitación, entonces ¿Por qué el bosque intangible de pronto se sentía tan real alrededor suyo?
—me preocupa un poco que te haga daño en los ojos.
Debajo de su ventana, con una gran maleta de viaje y apenas una carpeta en las manos había un chico, un chico abnegado en lágrimas y al que parecía en cualquier momento le fallarían las piernas, que irremediablemente caería contra el suelo con el peso de la gravedad aplastando cada molécula de su ser, un chico que se estaba rompiendo con el rostro en una expresión neutra.
"Nana Osaki, Hachiko, ambas tuvieron su propia tragedia"Salto del escritorio, sin zapatos, solo con la tarjeta en el bolsillo y los ojos llenos de lágrimas condensadas que venían de su corazón.
Con la garganta ardiendo y las costillas apretando sus pulmones, los 24 escalones que tanto le habían molestado desaparecieron de manera rápida en zancadas amplias que casi le hacen caer de boca contra la alfombra que les recubría.
"¿Pero sabes wakkun?"Correr con el cabello entrando en sus ojos, ensuciar sus calcetas favoritas y posiblemente percudirlas para siempre eran cosas que usualmente le molestarían mucho, pero nada importaba en ese momento mientras corría cruzando las limpias puertas de cristal, mientras sentía como si las nubes sobre su hombro se movieran en caricias por todo su cuerpo, mientras veía aquella carpeta cayendo al suelo desperdigando los folios que tenía dentro y el aza de la maleta rebotando, mientras veía brazos extenderse para él y la condensación de sus propios ojos desbordándose.
"Los soulmate, somos gente que ha vivido demasiadas veces"Amaba abrazar al aire sabiéndose amado, amaba saberse amado aun y cuando estaba en soledad, pero en ese momento, siendo sostenido desde la cintura fuera del suelo, y encorvado casi dolorosamente incrustando su cabeza en el cuello del chico castaño, encontrando el bosque que amaba en cada parte de su piel, no recordaba haberse sentido más amado antes, era un tipo de amor distinto al de su familia, un amor que no sabes que tan bueno es hasta que lo encuentras.
"Hemos sufrido por las suficientes vidas para recibir un regalo"
—eres aún más bonito que antes.
Su voz era más madura, más ronca que a la de aquella frase en sus recuerdos.
—hola.
No reconoció su propia voz saliendo de su garganta, no reconoció sus propias manos aferrando con desesperación a la camisa contraria, no reconocía donde empezaba y done terminaba cada uno.
"Felicidad, ¿eres feliz Wakatoshi"
Solo podía sentir humead sobre su hombro y el temblor combinado de ambos cuerpos, ambos estaban llorando.
"Cada vez que respiras Satori"
¿Cuánto tiempo estuvo lejos del suelo? ¿Cuánto lloraron? como muchas otras preguntas de aquel tiempo, no podía responderlas, porque no era consiente, solo sabía que el rojo de su cintura no se fue hasta el día siguiente.
—Satori Tendou.
Su voz sonaba tan baja apretado contra su hombro done estaba que por un momento se creyó no escuchado.
—el momento en que se descubre de forma clara que solo existe el presente, es un nombre bonito.*
—oh que chico tan culto.
—gracias.
No se quería separar, no quería ni siquiera hablar, solo quería estar pegado a su cuerpo por siempre, no existía nada, en ese momento no existía nada.
—Wakatoshi Ushijima.
Excepto el sonido e su voz sellando el primer paso.
.
.
.
¡Hey un gusto tenerla por aquí de nuevo! Me lleve una semana pensando en cómo sería el encuentro estos dos y otras dos y media intentando escribirlo para al final descartar una y otra vez mis ideas para al final decidirme por esta, el pasado y el futuro en un mismo momento, porque recordemos que este fic empieza en el pasado para seguir adelante cronológicamente hasta llegar a cierta edad de Satori y Wakatoshi.
*La frase que dice la madre de Satori es de Bungou Stray Dogs.
*707 aparte de ser referencia a nana vendría a ser un número de la suerte.
*Aquí es otra referencia a Nana que como había mencionado es uno de mis animes favoritos, a partir de aquí Tendou reflexiona sobre que no quiere tragedias como las de las protagonistas.
*Este es otro significado el nombre de Tendou, más tradicional.
En wattpad eh dicho que posiblemente hare un "especial" con dudas frecuentes y datos no tan relevantes sobre el fanfic, así que si quieren saber algo no duden en dejarlo en los comentarios.
Sin más ¡nos leemos pronto!
