Aunar
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Satori se sentía tonto, no sabía bien que decir, ni siquiera que hacer con sus brazos aparte de abrazar, hilar una sola palabra ya le estaba costando y el aun no sentir sus pies sobre el suelo le estaba poniendo un poco nervioso.
En realidad estaba muy nervioso desde hace un par de minutos y el factor "no pies sobre el suelo" solo era la causa más mínima de su nerviosismo.
Ushijima Wakatoshi, su alma gemela, la persona que complementaba su existencia, la alma que había sido atada a la suya, aquella con la que según había dicho su madre jugaba una y otra vez a encontrarse en todas sus vidas le estaba abrazando como queriendo no volverle a soltar nunca, y aquello que a pesar le llenaba de inmensa felicidad también le revolvía el estómago en una sensación e nerviosismo nunca antes experimentada.
Cuando por fin le bajo, después de un "podrías bajarme Ushijima-kun" en el tono más bajo que había usado en toda su vida.
La cara se le fundió en un solo color a juego con su cabello, todo le estaba sobrepasando, era algo hermoso ¿Por qué sentía que se asfixiaba?
Todo está bien, tranquilo—Ushijima estaba nervioso, podía sentirlo en el ligero temblor contra su mano apenas y la tomo habienolo bajado, tal vez en su cara no se reflejara más que el rastro seco de lágrimas, pero su lenguaje corporal no le mentía, y leer dicho lenguaje era la especialidad de Tendou—de ahora en adelante, te ayudare en esto.
—Woo ¡eres todo un héroe de manga!
Sentía el aire inundar sus pulmones y la calma arrullando la sensación de asfixia, como si el bosque ahora no solo estuviera a su alrededor, como si creciera abrazándole desde dentro recubriendo sus pulmones y protegiéndoles del lodo que vivía en su garganta.
—¿Héroe de manga?
— ¡Guapo y genial!
Sentía las mejillas cálidas.
—si tu lo dices intentare creerlo.
—¡Créeme! ¡Satori Tendou nunca miente!
—entonces te creo.
Podía sentir como el agarre entre sus manos se hacía más fuerte y ver la sonrisa ligera y fresca extenderse por el rostro contrario.
—aunque sinceramente pienso que tú eres más atractivo.
—¡claro que no! Vamos Ushijima-kun no tienes que quedar bien conmigo, te voy a querer igual.
Bien, no sabía si se sentía más avergonzado por sus propias palabras o por las del castaño.
—crecí idealizando tu imagen, y por mucho la haz superado.
Era increíble que palabras tan fuertes pudieran ser dichas con tanta seriedad, o al menos eso pensaba satori en medio de una burbujeante risa contra el hombro contrario, todo era tan increíble, como estar soñando.
—uhm, espero que en cuanto veas mis bloqueos agregues "genial" junto al "atractivo" de tu descripción.
—no puedo esperar para verlos de manera externa.
—¿eh?
—mi vinculo contigo son tus ojos.
La explicación sobre que veía, lo que sentía así como el desglosamiento de sus propias experiencias les llevo más de una hora, principalmente por los vacíos fonéticos del castaño que podía pasar casi tres minutos hilando frases para explicarlo todo.
"es esporádico y no pasan de más de seis flashes al día"
Había dicho Ushijima mientras el asentía con una mano en la barbilla.
En un resumen globalizado y nada complicado, la conexión de él era aquello que veía.
En cambio la suya era un tanto extraña, porque a menos que el viviera en medio de un bosque alejado de la civilización no se explicaba bien el porqué del bosque que le rodeaba.
—¿eres un hombre bosque o algo así?
—Mi padre solía decir decía que si comías semillas de sandía me convertiría en un arbol pero puedo jurar que no comí ni una.
—te tomas todo muy literal Ushijima-kun.
—hay otra cosa que tengo que mencionarte.
El cielo pardeaba tras de él, pintando de cobrizo los pequeños cabellos castaños que se levantaban con el viento, llevaban demasiado tiempo parados frente al edificio, llorando, hablando, riéndose, conociéndose.
—soy un alfa.
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Llevaba más de media hora mirando el techo de su habitación en completa oscuridad, después de haber dicho aquellas palabras satori no volvió a hablar y le perforo con esos grandes ojos de un color perfectamente combinado con su cabello, como analizando el ambiente y todo lo que seguiría a continuación en una perfecta lectura silenciosa.
Lo entendía, no por completo como le gustaría, pero podía entender la reacción de su alma gemela, era lógico, dolorosamente lógico que algo así podría suceder.
El recuerdo de lo que había pasado a ella era demasiado reciente, en su propia mente las imágenes nunca paraban de reproducirse.
Junto a la frase que repetía como una mantra cuando la imagen de aquella chica con el cuello sangrante y mirada perdida llegaba de golpe a su mente.
"no me odies"Que a la vez fue el único pensamiento en su cabeza mientras el pelirrojo le acompañaba a dejar sus papeles, en completo silencio, para después desaparecer dentro del pabellón omega sin siquiera dirigirle la palabra.
"por favor"
Susurrar al aire con la esperanza de lograr que sus palabras viajaran a través el vínculo era un placebo amargo para el futuro incierto, de una realidad que no estaba seguro a donde iría.
Sabía que Satori tendría sus razones si decidiera alejarse de él, así como el tendría las suyas para no querer hacerlo.
Porque el simple hecho de abrazarle era como estar bajo el sol de verano, era como regresar años en el pasado y solo preocuparse por los pequeños moretones en sus bracitos al recibir los remates flojos de su padre, apenas tocarle fue el cómo describían la palabra hogar en los libros.
—debo calmarme.
Respiro hondo tres veces en busca de distraer su mente y se levantó a buscar entre la penumbra de su fría habitación la maleta en la que se encontraba su nuevo celular, su madre se lo había dado antes de ir rumbo a la estación de autobuses y estaba más que seguro que había mencionado que fuera cargado durante 12 horas.
Cosa en la que no había reparado por lo dispersa que estaba su mente hasta hace unos minutos, aunque sinceramente, no era como que fuera la definición exacta de calma en ese momento.
1:35 de la mañana marcaba el aparatito con toda la luz que su 4% de batería podía darle, lo encontró en el bolsillo externo de su maleta de viaje. A lado del pequeño paquete de celofán transparente que contenía la banda para cabello que había comprado en la tienda de la parada de autobuses.
Había estado pensando todo el día, literalmente, desde temprano en la mañana, hasta que llego a la estación sobre que regalo comprar, era más que obvio que se encontrarían, no estaba seguro si ese mismo día pero lo harían, y no quería llegar con las manos vacías cuando de los dos era el único que lo sabía.
Según había leído en internet las flores eran demasiado agresivas, aparte que de ser necesario no sobrevivirían más de 48 horas entre el ajetreo del viaje y no tener un florero para ponerlas.
—y al final fue hoy.
Regreso a su cama, no sin antes conectar el teléfono móvil junto a esta dejándolo en la pequeña mesa de noche, en la completa oscuridad de una habitación sin ventanas intentando dormir las cinco horas restantes antes de que el desayuno estuviera listo y su rutina diaria, esa que ni estando aun de vacaciones podía darse el lujo de olvidar, empezara de nuevo.
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En cambio, Tendou durmió unas perfectas 10 horas, siguiendo la filosofía de vida mejor heredada de su madre.
"si algo es muy complicado, consúltalo con la almohada"Apenas llegar a su habitación se había tirado sobre la cama he irremediablemente se hundió entre la avalancha de emociones del día, sin saber exactamente qué era lo que se supone debería sentir, el sueño le arrastro.
Cuando el frio de la mañana colándose por su ventana le despertó, seguía sin saber que era lo que sentía respecto a su alma gemela siendo un alfa.
—es solo una etiqueta.
Lo sabía, una etiqueta biológica como aquella que él tenía que cargar a sus espaldas, y aun y cuando lo sabía las náuseas de la inconfundible preocupación giraban en su estómago burlándose de él.
—mi bosque, estaba lleno de roció.
Wakatoshi Ushijima, el chico que con un rostro inexpresivo lloraba bajo a su ventana, la arboleda que tanto amaba y le cubrió de cariño toda su vida, a pesar de tener que ser etiquetado como alfa no era aquellos que desquebrajaron esa tarde a la persona más brillante que conocía.
—pensar mucho me vuelve idiota.
Mirando el tiempo que le quedaba antes del desayuno empezó a moverse con pequeños saltitos alrededor de la habitación rebuscando entre las cajas un nuevo cambio de ropa para el día, intentando distraer su mente de la insufrible voz de sus inseguridades.
—instinto, instinto, soy puro instinto.
Un día de esto sacaría su propio disco con todas las canciones que a lo largo de su vida y preocupaciones habían sido inventadas.
—un éxito de ventas, en 14 países.
Los últimos diez minutos antes de la hora el desayuno se los llevo engominando en un perfecto 90 grados su rojo cabello.
Se veía bien, se veía bonito, al menos para él, y eso era más que suficiente, aunque decir que el vergonzoso deseo de ser alagado por su recién encontrada alma gemela no pasaba por su cabeza mientras se miraba en el espejo seria mentir, después de todo era un adolecente y la vanidad era algo que si bien en él no se encontraba en el top de aquello más importante en su vida, tenía un resquicio minúsculo pero significativo.
Saliendo con las manos en los bolsillos y los audífonos en sus oídos camino casi bailando a cada paso hasta el comedor de los dormitorios, en la planta baja al lado contrario de las oficinas, el edificio era gigantesco, bonito y más que funcional, con sus baldosas brillantes y paredes pulcras se notaba el status que tanto se presumía en los folletos y pagina web.
—y el combina perfectamente con la vista.
Solo, al final del largo comedor con la bandeja del desayuno enfrente y la mirada fija en el techo estaba Wakatoshi Ushijima.
Daba la sensación de estar mimetizándose con el ambiente. Era hipnotízate verle masticar con tanta calma como si ni siquiera el hecho de estar en un lugar nuevo no le perturbara ni un poco, casi como si esa esquina de la habitación, sola y sin ni una sola alma alrededor fuera suya desde hace mucho tiempo.
Por alguna razón el pensamiento, más que parecerle curioso o divertido le lleno de una extraña sensación de opresión distinta a la de un ataque de ansiedad pero demasiado parecido para ser pasado por alto, así que movido por la inquietud, y jalando los auriculares de sus oídos de manera brusca termino corriendo a tomar su charola de almuerzo y aplastarse sin cuidado junto al castaño.
—buenas Ushijima-kun!
Apenas había tomado el asiento a su derecha el aroma que siempre le acompañaba se intensificaba como si de la nada entrara a un mar de ginkgos y pinos, no importaba la etiqueta que llevara esa persona, quien le miraba con los ojos muy abiertos aun con la pajilla del jugo de zanahoria entre sus labios, era quien había esperado encontrar por casi 10 años.
—este es el momento en que me saludas tímidamente mientras que a mí alrededor ves burbujas y rosas Ushijima-kun.
—Buenos días, no entiendo muy bien cómo es que debería ver esas burbujas y rosas, lo siento.
—no te lo tomes tan literal.
Verle inclinarse casi los noventa grado en busca del perdón hacia su persona por la aparente falta de visibilidad del ambiente que el mencionaba, poder ver una pequeña sonrisa y comer junto a su alma gemela. No era algo que Tendou pensaba pudiera pasar en sus primeros días en Shiratorizawa.
Superaba todas sus expectativas, superaba toda las expectativa de cualquier personaje de manga slice of life que hubiera siquiera leído.
—tu cabello se ve bien.
—¡tu te vez igual que ayer!
—siempre peino mi cabello igual.
—ya veo.
—. . .
—entonces, ¿qué haremos después de comer?
Su cara sí que podía hacer mueca extrañas, fue la nota mental automática de Tendou al soltar aquellas palabras mientras inclinaba su cabeza intentando hacer contacto visual, tratando de leer una repuesta en sus ojos aunque lo único que se veía en esto no era más que simple confusión.
—pensé que sería incomodo estar conmigo.
—¿Por qué seria incomodo estar con la persona que más me va a querer en esta vida?
—en todas.
Verle tan serio, refiriéndose a algo tan romantizado como promesas de amor en siguiente vidas irremediablemente le llenaba de una sensación dulce que nacía en la boca del estómago y le recorría cada rincón, como si cada molécula de su ser fuera abrazada y acunada bajo el calor del sol.
¿has visto las marcas de mis padres?—Metió una cucharada de puré e papa y levantando su manos empezó a agitarlas cómicamente frente a sus caras—la de sus manos.
—ellos son almas gemelas también.
—sí, almas gemelas tremendamente brillantes y cálidas.
—se ve como si se quisieran mucho.
—pero ellos no se veían así desde la primera vez que se conocieron, pasaron por su propia historia para ser pareja, y por una aún más larga para convertirse completamente en el hogar del otro.
Tomando una bocanada de aire y toda la valentía que tenía guardada sostuvo con fuerza la mano contraria, ahí, con toda la privacidad que un comedor vacío a las siete de la mañana podía darles.
—nos llevara nuestro tiempo, habrá problemas y a veces nos haremos sentir mal, porque somos humanos más allá del cielo en nuestros hombros y etiquetas.
—¿de que sea un alfa?
—de que yo sea un omega.
Dieron un salto de fe sabiendo que debajo había alguien esperando para atraparles.
—supongo que no hoy no habrá tiempo de ir a correr.
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Habían terminado pasando alrededor de tres hora en la sala de estar de los dormitorios después del almuerzo, en el primer piso entre el comedor y las oficinas, con muebles de color crema y para ellos solos aparentemente pudieron haber hablado con comodidad sobre sus vidas, sobre el bonito perro que le fue compartido por su vínculo a Wakatoshi y que tanto habia querido Satori a pesar de no ser suyo, sobre la amable entrenadora de la escuela elemental de Wakatoshi, estrategias, partidos, sobre toda idea que llegara al momento a sus cabezas.
Pero no, fueron tres horas de sus vidas configurando el recién adquirido celular de Wakatoshi, sin epiquismo, ni momentos meramente románticos, solo viviendo el momento como el par adolecentes inexpertos y nerviosos que eran, aunque si somos específicos más bien era Tendou pasando cosas desde su propio celular hacia el del castaño, música, videos, y una foto de el frente al espejo recién sacada esa mañana.
—y ahora es perfecto porque tiene de fondo de pantalla al inigualable! . . .
Extendiendo el celular en lo alto, imposibilitando la vista del dueño empezó a realizar un redoble de tambores imaginario con su mano libre sobre su pierna, estaba tan sinceramente feliz y divertido que la sensación de su propia sonrisa extendiéndose por su cara se sentía diferente y rara.
—a ti.
Se sentía como una tarde de verano.
—¡no se vale usar el vínculo para arruinar mis bromas!
—no lo controlo.
Depues de regresarle el teléfono móvil al castaño y terminar de explicare todas las funciones y lo que recién había cambiado, hacerlo cambiar el tono de llamada por un de los opening de One Pice y el de mensajes por uno de Naruto, Satori miro con una orgullosa sonrisa como fue guardado en el bolsillo del castaño sin que nada fuera cambiado, ni siquiera el fondo de pantalla.
—¿Cómo se sintió?
—¿'?
—ya sabes, ver mi vida.
—Daba miedo, me hacía feliz, pero seguía haciéndome sentir intranquilo.
—¿Por qué solo eras un observador?
—si.
De haber estado en su lugar, satori estaba seguro que hubiera enloquecido, no podía creer siquiera que se atreviera a decir "me hacía feliz" cuando fue simple espectador de la vida de con quien estaba destinado a complementar su vida y no saber si en cualquier momento frente a sus propios ojo pudiera ser víctima de cualquier cosa que el destino con sus juegos crueles decidiera colocar a su paso.
—vi lo de aquel niño cuando estabas en primaria y lo de ella.
Lo vio removerse incomodo sobre el sofá apretando lo puños contra su rodillas y la mirada fija en sus ojos.
—también estuve aquella vez en casa de tu abuela, de alguna manera yo la asuste.
—no te entiendo.
—ese día use la voz por primera y única vez, me sentía muy enojado y luego vino la imagen de ella aterrorizada alejándose, no sé cómo lo hice, pero lo hice.
Los diente apretados, las uñas encajadas por sobre su jersey y la espalda encorvada en una posición inconsciente de arrepentimiento.
—soy un alfa, y odio serlo.
Ushijima Wakatoshi podía ser ligeramente mas alto que el, visiblemente más corpulento y sobre todo un alfa, pero en ese momento Satori mientras le jalaba para esconderle contra su pecho en un abrazo, sabía que el que tendría que protegerle, tal vez no de los demás, pero sí de él mismo, sería el.
—cuando me sentía herido el pensar que el aroma que me rodeaba eras tú abrazándome, aun y cuando no te conocía, me hacía feliz.
—. . .
—Las etiquetas no funcionan igual en nosotros como en todo el mundo.
—pero aun así, soy un alfa, tengo la voz.
—pues no la uses duh.
—. . .
—¡Y listo! asunt o
Sintiendo el ambiente relajarse lentamente se dedicó a dar ligeras palmaditas en la espalda contraria, tarareando el opening del anime que más recientemente había terminado.
—con el tiempo nos conoceremos más, y la paz de mi bosque también será tuya.
Podía sentir su respiración suave contra su pecho y sus manos intentando imitar las palmadas que él estaba dando en el mismo orden musical de su tarareo, solo logrando una sensación torpe que hacia sonreír al pelirrojo mientras seguía tarareando, Wakatoshi no sabía bien que hacer y el pensar eso era reconfortante para Satori, no era el único que se sentía perdido, era el constante recuerdo de que esa era una situación de dos.
—Disculpen.
—ah! Mira Ushijima-kun! Es el chico loco de ayer!
—. . .
El castaño frente a ellos, pasaba su peso de una pierna a otra, incomodo, mirando hacia todos lados menos directamente a ellos.
—lamento ser inoportuno.
—no hay problema, no hay problema.
Canturreo con una voz ligeramente chillona meciendo consigo graciosamente a Wakatoshi que tranquilo y serio se dejaba a hacer por su vivaz alma gemela, era divertido, en el poco tiempo que tenían de haberse encontrado había podido darse cuenta del tipo de personalidad tan brillante que tenía.
—Soy Hayato Yamagata, necesito hablar contigo.
Una personalidad que Wakatoshi empezaba a admirar.
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¡Hola!
Después de muchos problemas tanto con mi ordenador como personales he traído por fin el siguiente capítulo, tarde más de lo usual al escribir este capítulo que los demás porque ¡Estamos a medio camino! he ir hilando sin hacer auto spoilers termino dándome algunos problemas, borre casi 600 palabras en la revisión porque era como si yo misma les diera un spoiler del tamaño de una casa.
También quisiera agradecerles por lo bonitas que son todas (y todos por i hay algún chico) con todo el apoyo que me han estado dando, leo todos sus comentarios y mensajes tanto en wattpad como Fanfiction e irremediablemente siempre termino queriendo llorar de lo feliz que me hacen, sí, soy una persona muy sensible.
Respecto al final de este capítulo, busquen en sus corazones y sabrán la repuesta.
Oh antes e irme, quiero agradecer a la página "UshiTen Milagro Monstruoso" que recomendó mi fanfic, la administradora es realmente muy agradable y genial, mientras están en constante crecimiento la pagina tienen cosas como curiosidades de los nenes y algunas otras cosas bonitas, si pueden denle su apoyo.
Antes de irme, entre hoy y mañana voy a estar subiendo la lista de datos del fanfic y respuestas a preguntas más frecuentes que suelen hacerme, tanto como un regalo por todo el apoyo que me han dado como porque al ir a la mitad son datos que se deben tener en cuenta.
Sin más, y de nuevo dándoles las gracias, ¡hasta pronto!
