Hola lectores como estan, espero que se encuentrn muy bien. Nuevamente les traigo un capitulo, esta vez un tanto mas corto de lo que suelo escribir, pero necesitaba cerrarlo. Prometo que el siguiente sera mucho mas largo.

Espero que les guste y como siempre muchas gracias por el apoyo :3


Capítulo 5

Tristeza

Después de que le volteara la cara, trato de seguirla, pero estaba ahí, estático casi sin respirar…

-Oye espera- intento seguirla y al llegar a la puerta ella grito

-¡Déjame en paz!- para continuar corriendo lo más lejos posible

Laika y Kanon reaccionaron y siguieron a la muchacha, pero el gemelo se detuvo, los observo a ambos con disgusto y vio a esa mujer rubia que no le daba nada de confianza.

-Hablare contigo después- le dijo al francés

Camus se quedó ahí, parado, sin ninguna otra reacción, su semblante serio e indiferente de siempre adornándole. Kanon se fue tras Laika e Hilda.

Tras los gritos la vieron correr hacia el estacionamiento. Los cuatro se pusieron de pie de golpe y juntos siguieron a Kanon y Laika que corrían tras ella.

-Esto es muy malo- Marín dijo

-Creo que se ha enterado de la peor forma- Aioria siguió

Atravesaron el campus hasta llegar al final del estacionamiento, justo en las bancas donde una vez vieron a Ángelo pelear con Saga. Se acercaron como si la chica fuera un animal herido, estaba llorando muy fuerte y se abrazaba a si misma.

-¡Déjenme sola!- pidió entre sollozos

-Espera, Hilda, cálmate un poco- le dijo Marín sentándose junto a ella y abrazándola

-¿Entonces es verdad?- Milo pregunto incrédulo

Kanon asintió con una mueca, no entendía y estaba algo enojado por el asunto- Lo vi también Milo-

El peli azul se volteó furioso y se encamino de nuevo al campus. Shaina quiso seguirlo, pero Aioria la detuvo

-No creo que sea buena idea, es Milo después de todo-

-Pero…-

-Shaina, para Milo, el honor es muy importante, así como lo ven, es fiel a muerte y las traiciones son un pecado para el- Los demás le miraron sorprendidos- Milo ira por Camus y después de preguntar, hará justicia de su mano- Kanon explico

-¿y eso no te aterra?- Laika dijo

-No, después de lo que vi, creo que Milo es quien puede resolverlo mejor- Kanon le dio una mirada a Laika que hizo que la chica se imaginaria un posible escenario donde su chico fuera el verdugo… No le gustó nada

Mientras tanto Marín consolaba a Hilda en un abrazo y acariciando sus cabellos. Kanon dio vueltas como león enjaulado y Aioria se sentó con sus manos en la barbilla, pensativo.

-¿Por qué lo hizo…?- sollozo Hilda

-Te juro que no lo sé Hilda, de verdad, pero cálmate si, ya podrás hablar con él y…- Marín intento decirle, pero la chica se negó

-¡No! Yo no quiero verlo nunca más, no quiero tener nada que ver con ese tipo, lo que hizo fue…- Hilda volvió a llorar y los demás se sintieron pésimo

-Hilda, yo digo que tiene que haber una explicación para esto, es decir, es Camus ¿No? - Shaina dijo en apoyo

Kanon estaba absorto en sus pensamientos, necesitaba ver a Camus a la brevedad posible, tenía una corazonada, de esas que generalmente se cumplían. Apretó la mano de Laika con fuerza y espero noticias de Milo.

Mu camino con tranquilidad tras guardar sus cosas y terminar con su clase de historia, estaba considerablemente estresado, pues tenía muchas cosas por hacer, sus maestros le habían puesto demasiado trabajo y eso aunado a las lecciones de su padre, no le dejaban tiempo para nada.

Suspiro y atravesó la puerta con cansancio, inevitablemente observo hacia el frente y allí vio a Camus salir del aula con la que podía adivinar era su misma expresión.

-Hey, ¿un buen día como el mío?- le pregunto al francés

El otro suspiro y se llevó una mano al puente de la nariz- No tienes idea, electrónica es mi pesadilla y ahora tengo un dolor de cabeza terrible- gruño cansado

-Pues te ves horrible- le dijo Mu sincero mientras caminaban por el pasillo

-Gracias, se siente peor-

Mu observo su reloj y se fijó que era un poco pasada la hora de almuerzo, efectivamente su hora de salida, pero Camus había tenido que salir hace 20 minutos.

-¿Oye, que no tenías que haber salido hace al menos 20 minutos?- pregunto el de cabellos lila

-Al desgraciado se le ocurrió hacer una bendita practica y como si no fuera suficiente, mando a hacer una especie de maqueta con circuitos- gruño el francés casi furioso

Mu puso cara de disgusto y juntos continuaron caminando hasta la salida

-Oye, necesito ir a la biblioteca por unos libros para que mi desastre no sea tan traumático- le dijo a Mu mientras cambiaba de dirección

-Bueno, te acompaño, total, también yo debería ir por unos, tengo un montón de trabajo- Mu le dijo

Justo en ese momento vieron a Milo acercarse, Mu sonrió, pero Camus frunció el entrecejo, conocía demasiado bien a su amigo griego y sabia a metros que estaba enojado.

Y supuso bien, en cuanto se acercó, Camus no pudo reaccionar y Mu tampoco. Milo encajo un golpe en su estómago que hizo al francés doblarse con bastante dolor. Un golpe normal, no tenía comparación a uno con la fuerza de licántropo.

Mu abrió los ojos como platos ante la sorpresa, eso había sido un ataque y Milo pretendía continuar. Camus boqueo por aire y gimió adolorido.

-¿Por qué lo hiciste Camus? Sabes eso es caer demasiado bajo-Milo gruño furioso

-¿De…que…rayos…hablas?- Camus pregunto con voz entrecortada mientras se sostenía del hombro de Milo

-Le rompiste el corazón Camus, nunca, pero nunca imagine esto de ti- Milo siguió

-Milo, sea lo que sea pueden resolverlo hablando, no hay necesidad de…-

-No te metas Mu… y tu… vas a ir a pedirle disculpas a Hilda por esta cochinada que acabas de hacer-

-¿Hilda?- pregunto sorprendido- Milo habla claro de una buena vez, ¿ a que demonios te refieres?-

-Sabes ayer, cuando la vimos, a esa rubia, pensé que lo decías en serio para burlarte de mí, pero jamás imagine que realmente te gustaba- gruño el peli azul

-¿La rubia?-

-¡Si Camus! La rubia con la que todo el mundo te vio besuqueándote y casi…-

Sorprendido no describía a Camus, estaba literalmente atónito ¿la rubia? ¿besuqueándose? ¿Hilda?...

-Por todos los Dioses Milo yo no he tenido contacto con esa maldita mujer, le tengo desconfianza desde que la vi, pregúntale a Kanon-

-Kanon, claro, que bueno que lo nombras porque él también te vio, de hecho, todo el mundo te ha visto, menos yo, porque si así hubiera sido, te habría arrastrado hasta Ariccia del cuello-

-Pero…de verdad Milo, no tengo idea de que es esta mentira sobre mi yo estuve en clases toda la hora y hasta más…- le decía Camus incrédulo

Milo lo tomo del cuello de la camisa- No me mientas Camus, tu y yo nos conocemos desde hace mucho, y te juro que cuando me lo dijeron no lo quise creer, pero ver a Hilda destrozada…-

-¿Dónde está Hilda? Necesito verla, vamos Milo dime-

-Milo espera, la verdad es que, Camus no miente, salimos de clases al mismo tiempo y estuvimos hablando sobre electrónica y otros de nuestros desastres, no me parece que haya sido Camus- Mu lo defendió y el francés estaba agradecido

Milo gruño fuerte y lo soltó- Hilda, Kanon, Laika, Marín y Aioria te han visto Camus, de verdad, te aconsejo que mejor lo aceptes de una vez y tú, Mu, no sé porque lo ayudas-

-No lo estoy encubriendo si es lo que piensas, digo la pura verdad-

-Voy a buscarla- Camus ignoro todo lo demás y corrió como el demonio hasta donde su olfato lo llevaba

Residencia de Mu

Esa mañana Syd estaba algo mejor, pero Shion había tenido que sedarlo cada cuanto porque no podía descansar correctamente, cada vez que lo intentaba, el chico despertaba bruscamente con la imagen de su gemelo intentando asesinarlo.

Afuera de la habitación Bud suspiro por enésima vez, había estado ahí desde que llegaran con su gemelo herido, pero hasta ahora no se había podido acercar ni siquiera a 5 metros, solamente cuando estaba sedado.

-Tranquilízate ya, tendrá que mejorar en algún momento, lo haremos entrar en razón- Aspros le dijo

-Tú lo sientes también ¿verdad? Mi hermano me tiene pánico, el tan solo ver sus ojos me lo dice… esta aterrado- el gemelo entrelazo los dedos en su cabello en desesperación

Aspros suspiro, había algo extraño en toda esa situación- Vamos a averiguar quién está detrás de esto- dijo mientras le colocaba una mano en el hombro y Bud asentía despacio

El celular de Aspros comenzó a repicar y el hombre se disculpó con Bud para retirarse a tomar su llamada. Shion apareció nuevamente en la sala y al ver por la ventana le pareció algo extraño el semblante que tenía el de cabellos azules

Bud lo saco de sus pensamientos de repente y el peliverde dio un respingo- ¿Alguna mejoría? -

Shion suspiro y observo bien al gemelo, se veía exhausto- Su cuerpo esta sanando, pero hay que darle tiempo y en cuanto a su mente pues…-

-Supongo que aún mas tiempo todavía- murmuro Bud

El padre de Mu asintió con algo de pena, la verdad era que Syd estaba un poco perdido, cada vez que despertaba sufría por el recuerdo y él no podía hacer nada más que sedarlo, pues no se calmaba con nada y era peligroso para su cuerpo

Aspros entro nuevamente a la casa con un rostro que denotaba preocupación, Shion y Bud lo notaron, pero dejaron que fuera el quien hablara.

-Me llamo Kanon, creo que tenemos un problema…-

Roma- Cementerio General

Saori definitivamente no se sentía tan bien como esperaba. La decisión de ir a visitar a su abuelo y hermana había sonado bien al principio, su chico estaría ahí con ella todo el tiempo y se sentiría lo suficientemente segura. Pero ahora la idea parecía no encajar bien.

Y era porque mientras más se acercaba, más sentía que las piernas le fallaban, como si fuera a derrumbarse en cualquier momento. No quería, no podía dejarse caer, se suponía que lo estaba superando, que ya no se sentía sola, que tenía a Saga y a los chicos.

Pero ahí, frente a sus tumbas todo parecía carecer de sentido.

Camino lo poco que le faltaba hasta llegar al sitio, pero lo hizo tan lento, como si jamás quisiera llegar. Y en parte eso era lo que necesitaba, no llegar hasta ahí, no visitarlos, porque los quería vivos, no en un par de tumbas.

Saga lo había notado con mucha anterioridad, desde que habían subido al auto todo había sido un par de miradas y un silencio terrible, uno al que no estaba acostumbrado, no desde que Saori estaba en su vida.

Ella era generalmente risueña, divertida y necia por naturaleza, siempre tenía un comentario por más sin sentido que fuera o por muy mala que la situación se tornara, pero esta vez, nada, silencio…

Así que cuando entraron al cementerio y comenzaron a caminar Saga no la perdía de vista, la mantuvo en su rango todo el tiempo así que cuando la vio aminorar el paso, la abrazo por detrás, pasando las manos por sus caderas y hundiendo su rostro en el cuello de la chica

-Aún podemos detenernos- le dijo en un murmuro a pesar de que estaban a pasos del sitio

Ella coloco sus manos arriba de las de él que rodeaban su cintura, respiro hondo para que su voz no se quebrara y solo así hablo…

-No, ya estamos aquí, no te preocupes, solo…- hizo una pausa para aferrarse a sus manos- no me dejes sola

-Jamás- respondió rápido y sin pensarlo

Él se separó de ella para continuar caminando, pero le tomo la mano con fuerza para que no se olvidara de su presencia. Al llegar, el viento parecía reconocerla pues comenzó a soplar con una fuerza tremenda.

Saori observo con dolor los nombres ahí escritos, su abuelo y su hermana, ambos su única familia. Desde que murieran no había ido a visitarlos y se sentía culpable por eso, pero también sabía que no habría podido ir sola y que no estaba preparada para enfrentarlo hasta ahora.

Se agacho para depositar un pequeño ramito de flores a cada uno y dirigió varios de sus pensamientos a ellos con una mueca triste.

A partir de ahí estuvo en silencio, intentando no sollozar tan fuerte, seguía en los brazos de su chico que no se separó nunca de ella. Pero el gemelo sabía que tenía que hacerse, así que después del primer cuarto de hora decidió proponérselo.

-Saori…- le llamo de repente y ella lo observo con atención. Saga tomo su manos entre las suyas y juntaron sus frentes- Escúchame, necesitas hablar con ellos, despedirte, porque no tuviste la oportunidad de hacerlo, anda yo me voy a quedar a un par de metros, pero necesitas hacer esto ahora o no vas a superarlo nunca-

La chica observo sus ojos verdes, aquellos de los que se había enamorado la primera vez que los vio. Lo único que destilaban era cariño, afecto y comprensión, él no lo decía a mal, sino que era necesario

Después de asentir repetidas veces en silencio, Saga le dio una sonrisa comprensiva y un beso corto antes de retirarse, camino apenas unos metros y se recostó en el pasto verde.

-Dioses- murmuro. No estaba sola, pero hablar con ellos, despedirse, no sabía si estaba preparada para eso

Así que se arrodillo junto a ellos y suspiro. Su mente la llevo a varios recuerdos del pasado, alegres los tres y sobre todo unidos como familia. Artemisa su hermana mayor que siempre la cuido y protegió de todo, su abuelo, el Señor Kido, que la cobijo desde que ambas quedaran huérfanas. No era justo…

Con esos recuerdos, inevitablemente vino aquel que era sin duda el peor. Los tres en medio del bosque, esperando conseguir ayuda en las cercanías, y ellos aparecieron. Aquella manada de lobos que corría en su dirección sin pensar detenerse y luego, sin que ella pudiera hacer algo, las flechas comenzaron a caer como una lluvia de pequeños asteroides…

No pudo evitar derramar un par de lágrimas y llorar en silencio, su abuelo las había protegido, pero ella se soltó de él, y así fue como increíblemente sobrevivió. Ahora, que entendía sobre el tema entre lobos y cazadores, sabía que tal vez esas flechas estaban envenenadas o eran especiales.

Irónicamente, su vida se convirtió en un chiste, ella resulto ser parte de los cazadores, con sangre y linaje de aquellos que una vez asesinaron a su familia. Por otra parte, el amor de su vida era un lobo, de la misma especie por los que les habían atacado. Todo era un desastre.

-Tal vez sería más sencillo si me lo explicaras abuelito- sollozó ella

Tras el silencio, y el soplido del viento tan estremecedor se abrazó a si misma.

-No tuve la oportunidad de despedirme, no estaba lista para esto, para vivir sola, sin ustedes- Saori se abrazó aún más fuerte

-Solo… quería que supieran, que… Los quiero, y…- sorbio un poco- jamás los olvidare. No había venido porque no estaba lista, sigo sin estarlo y creo que nunca podre… pero… es hora de que los deje ir…-

Los brazos fuertes de Saga la rodearon nuevamente, su intención no había sido dejarla sola, sino darle un pequeño momento de privacidad. Sabía lo duro que era, lo que dolía y el vacío que dejaba. Ella era muy joven, no tenía porque llevar esa carga tan sola.

-Han pasado…4 meses y aun…- comenzó ella, pero Saga la silencio con un beso corto

-No pasa nada, no va a dejar de dolerte nunca porque son tu familia, está bien extrañarlos Saori, no hay nada de malo en eso. Sabes, eventualmente lo asimilas, pero lo único que puedes hacer es controlar tu dolor y vivir con su ausencia-

Y es que Saga sabía lo que decía, porque durante 185 años había estado viviendo con, no solo la muerte de Allison, sino además con la culpa de aquello, y la verdad era que, lo había superado, pero no dejaba de doler.

Aun peor, la muerte de su hermana, su familiar directo, si el deceso de su novia lo había puesto mal, entonces la desaparición de Helena había sido un infierno para él. Y aprender a vivir con eso no evitaba sus constantes pesadillas, esas que jamás le abandonarían.

Ella asintió mientras se abrazaba fuerte a él, su apoyo se había vuelto indispensable para ella y lo hacia todo un poco más sencillo y llevadero.

-Gracias amor, en verdad no sabes cuánto me ayudas- le dijo sinceramente y Saga junto su frente con la de ella

-Te lo debo, además, pretendo estar toda mi vida contigo y espero que siempre sea así, que podamos contar el uno con el otro, por toda la eternidad-

Saori sonrió ampliamente y beso a Saga como nunca mientras un par de lágrimas escapaban y se deslizaban por sus mejillas.

-Vamos, tenemos que animarnos un poco- dijo con una sonrisa mientras limpiaba las lágrimas con sus pulgares

-¿Que tienes en mente?-sonrió

-Mmm, no sé, es frio, viene de distintos sabores, y a ti te encanta- canturreo el gemelo y ella soltó una risilla

- Anda vamos, ya me emocionaste- dijo levantándose de un salto

El asintió y se levantó con ella, la chica le dio una última mirada a sus familiares y suspiro. Ahora viviría un poco más tranquila y aprendería a llevarlo con más calma.

Academia Nazionale

Camus había corrido hasta el estacionamiento tan rápido que cuando la vio de lejos y freno de golpe casi se fue de boca al piso. Se veía terriblemente desolada, tan triste y destrozada que no lo podía creer. Paso saliva casi con dolor, Hilda no podía estar así por él.

Así que dispuesto a aclarar su inocencia se acercó directamente hasta ella. Cuando los demás lo vieron venir pusieron cara de disgusto, incluido Kanon.

-Ni se te ocurra acercarte si quieres vivir- Marín amenazo de inmediato

-Necesito hablar contigo Hilda- siguió Camus ignorando olímpicamente a la pelirroja

-No quiero verte nunca más…- dijo ella en apenas un murmuro

-Pero yo…- replico el casi en un quejido

-Camus, creo que lo mejor es que te vayas- Aioria le aconsejo

-Olvídalo, yo no hice nada, esto, sea lo que sea no es mi culpa- gruño el francés bastante furioso- Hilda, por favor, tienes que escucharme, Milo me… comento, lo que se dice de mí y yo no puedo entender cómo crees que te haría algo así- lo dijo en un tono lastimero casi suplicante

-¡Yo te vi Camus! Media Academia te vio, todos nosotros- Hilda grito llorando con mucha más fuerza

Camus quiso acercarse más a ella, pero Kanon se interpuso.

-Kanon, por una vez en la vida, no voy a retroceder ante ustedes, yo no voy a dejar esto así- dijo el francés con mucha decisión

El gemelo suspiro- Necesito que vengas conmigo un momento-

Camus frunció el entrecejo- Sera en otro momento, ahora mismo yo quiero…-

-No, tiene que ser ahora…- Kanon presiono y el galo chasqueo la lengua

El menor de los gemelos lo tomo de un brazo casi arrastrándolo lejos del lugar donde los demás no pudieran escuchar.

-Kanon yo…-

-Escúchame primero Camus- el más joven suspiro resignado- Tienes que decirme la verdad para poder ayudarte, la pura y total verdad, confió en que puedes hacerlo, que no me mentirías ¿cierto?-

-¡No! Kanon, ya he dicho mil veces que no tengo idea de lo que ustedes hablan, yo no hice esta asquerosidad, no sería capaz de lastimarla si yo a ella la…-Camus hablo tan rápido que no fue capaz de detenerse- Yo la amo Kanon, de verdad, jamás había sentido esto-

Kanon lo veía con mucho cuidado, era el Camus de siempre, sincero y decisivo. Lo veía en su rostro estaba dolido por la situación, tan decepcionado y muy diferente a aquel que había visto con la rubia.

-¿En dónde estabas?- Kanon pregunto sin inmutarse

-Ya lo he dicho, apenas hace 10 minutos salí de mi clase de electrónica, me encontré con Mu y caminábamos a la biblioteca cuando Milo me detuvo-

-¿Mu puede comprobar lo que dices?- siguió el gemelo

-Pues claro que si, fue el quien me llamo cuando me vio salir del aula, vamos Kanon, tienes que creerme-

-Eso intento Camus, pero entiende, es muy difícil para todos ahí afuera porque realmente te vimos a ti, eras tu…- Kanon informo bastante pensativo

El francés golpeo la pared con tanta desesperación que no sabía que podía sentir, generalmente era dueño y señor de sus emociones, pero esta vez era distinto.

-No entiendo nada- dijo prácticamente en un murmuro- Si todo el mundo me vio… no puede ser posible que todos estén equivocados- seguía analizando solo con sus manos aun incrustadas en la pared

Kanon le observo con cuidado, ahora lo sabía Camus no estaba mintiendo, el chico estaba desesperado y perdido, sin comprender nada de lo que se le acusaba.

Su respiración se tornó agitada y sus manos apretaron los bloques de la pared aún más fuerte consiguiendo rasgarlos, el francés apretaba sus ojos con fuerza intentando desviar la sensación.

La mano del gemelo se posó sobre el hombro del menor- Cálmate, no puedes cambiar aquí-

-Kanon…- Camus le observo directo a los ojos- Ya no puedo darte seguridad de mi inocencia- el gemelo frunció el entrecejo confundido- Ustedes, todos, me vieron, dime ¿Cómo es posible que todos estén equivocados? -

Y entonces Kanon se confundió aún más. Pronto cayo en cuenta de que el francés siempre había sido analítico evaluaba cada posibilidad y de ahí obtenía un resultado aplicando la lógica. Ahora que Camus había entendido que todo lo culpaba, con cada testigo y hecho, se estaba hundiendo a si mismo.

-¿Lo hiciste o no?- pregunto Kanon con fuerza, sabiendo ya la respuesta

-Hay alguna posibilidad de que lo haya hecho y no lo recuerde? Porque es así como me siento, el que todos me hayan visto, me hace pensar que en realidad fui capaz… pero, yo no lo recuerdo-

-Te estas dejando llevar por tus razonamientos, es muy fácil, si tu no lo hiciste, pues no lo hiciste y ya, no importa quién te vio, tu inocencia está en el corazón y tu culpabilidad en la mente, ¿ya vas a decirme cuál de las dos eres?-

Camus lo pensó un poco, se estaba volviendo loco, pero Kanon tenía razón, el sabia donde había pasado la mañana y quien lo hubiera visto no tenía importancia porque él era inocente.

-Yo no bese a ninguna rubia Kanon, no hice esto- dijo con determinación

Kanon asintió seriamente- Te creo- el francés se encontró así mismo sorprendido- Aun así, los demás no, por lo que sugiero te mantengas alejado hasta que se calmen las aguas, de otra manera todo empeorara-

-Es que yo…-

-Vete Camus, yo voy a intentar ayudarte, pero no está fácil, aun así, nos conviene estar atentos-

-¿De que hablas?-

-Esto, no es la primera vez que pasa, ve a casa Camus…-

El francés lo miro extrañado, pero no replico más. Kanon se veía más serio de lo normal y eso siempre implicaba problemas, unos mucho más grandes que los de pareja o como los que creían tener ahora. Así que, sin más, se retiró, y camino directo a la salida sintiéndose un poco mejor, pero aun derrotado.

Desde arriba del edificio alguien observaba todo con una sonrisa sádica en el rostro, las cosas estaban saliendo bien hasta ahora. Por ahora su idea era derrumbarlos desde adentro, quebrantar esa confianza que tanto se tenían.

-¿Crees que sospecha?- le pregunto alguien a su lado

-Es probable…-

-Y entonces, ¿Qué piensas hacer?-

-Lo mismo que he venido haciendo hasta ahora, quebrarlos desde adentro-

La chica rodo los ojos con fastidio- Si ese chico sospecha, no vas a poder seguir con tu idea-

-Lo sé, es por eso que él es el siguiente en mi lista- comento ampliando su sonrisa- Pero antes necesitamos ayuda de alguien más-

-Ellos no están aquí hoy…- afirmo la muchacha

-Iremos por ellos, y luego me voy a infiltrar- el joven acaricio la mejilla de la muchacha y luego le mordió los labios con fiereza

-Con cuidado, ándate con cuidado… Camus…-

El chico asintió y termino con el beso que había comenzado…

-Preocúpate por hacer tu parte…-

-Tranquilo, todo se está manejando a la perfección, no te preocupes-

Ambos sonrieron y continuaron con su camino, desapareciendo tras el alba…

Continuara…


*Esquiva las sillas y los tomates* No me maten, juro que esto salio solito, no fue mi intencion separar a Hilda de Camus, mi lado malvado fue quien escribio eso, juro que desperte para subirlo :3

Ok ya en serio, tenia que hacer eso, pero como me encanta un enredo, esto apenas empieza, algunos ya me han comentado lo que imaginan, mmm tal vez si tal vez no, pero Spoilers...

Muchísimas gracias a todos por sus reviews y espero que me sigan contando que tal va la historia, si de plano ya les aburrió o todavía están vivos xD les mando un saludote

P.D:Creo que me tarde demasiado en actualizar y es porque literalmente lo olvide, tengo algunos capítulos mas, ya escritos, me tomare esto como rutina nuevamente y volveré a actualizar cada dos días. Lo prometo

Arrivederci!

Radamanthys'Queen