FELIZ MARTES DE BONES!! Espero que les guste el capítulo y se lo dedico a Elianna Cullen, quien por cierto fue de muchísima ayuda. La parte de Alice y Jasper la escribió ella, todo hasta que llega Rosalie.

Disfrutenlo.

Compromiso sellado

El beso terminó cuando a los dos les faltó el aire. Se separaron y se miraron a los ojos. Edward bajó su cabeza y la puso sobre el pecho de Bella. La abrazó por la cintura y se quedaron recostados. No querían regresar al mundo real.

"Edward" susurró Bella finalmente. "Esto está mal, me voy a casar en dos semanas." Edward se estremeció pero no se movió de donde estaba.

"Por favor, no lo hagas. A menos que quieras terminar con mi vida." Bella jadeó asustada, se sentó y tomó el rostro de Edward.

"Lo único que voy a hacer es terminar con mi propia vida. Tú puedes seguir adelante sin mí. No soy tan importante Edward." Él negó con la cabeza y tomó las manos de Bella.

"Te equivocas, para mí lo eres todo, absolutamente todo. Antes de ti no había nada." Bella desvió la mirada y comenzó a llorar.

"Tú también te convertiste en mi razón de ser, de vivir, de sonreír. Pero mi madre… yo se lo prometí Edward. No puedo dejar de cumplir una promesa."

"Entonces, si este es un adiós, al menos déjame recordarlo como algo feliz." Se acercó a ella pero antes de poder chocar sus labios con los de ella, Bella lo detuvo.

"No, por favor. Dolerá lo suficiente sin esto, puede que me arrepienta de casarme, pero sé que después me arrepentiré de no haberlo hecho." Se puso de pie. "Lo siento mucho Edward y recuerda que te amo."

Y con eso se marchó. Edward sintió su corazón partirse en pedazos. No podía respirar bien, pues sus pulmones estaban siendo apretujados por una fuerza desconocida. Después de que se recuperó se fue a su casa, sintiéndose vacío por dentro y que no valía nada.

-

Alice guardaba una esperanza, pequeña, pero al fin esperanza, de que Edward y ella podrían compartir algo más que una simple amistad. Es decir, Edward siempre hablaba mal de las demás chicas elegibles, ninguna le agradaba, y la única joven con la que hablaba, compartía, y pasaba de manera agradable el tiempo era con ella. Pero ahora él estaba enamorado y no era de ella. Cuando le dijo, Alice sintió un gran pesar en su corazón, así que antes de verse traicionada por sus sentimientos y exponerse delante de Edward, decidió irse, calmarse un poco.

Así como a Edward no le llamaba la atención ninguna chica, hasta que conoció a esa joven, a Alice no le llamaba la atención ningún joven. Todos eran bastante superficiales, interesados, y jóvenes que pensaban que casarse era sólo para poder poseer a una muchacha bella y rica, y poder presumirla entre sus amistades. Ella no quería un matrimonio así. Ella quería casarse por amor, y aunque no amara exactamente a Edward, con la continua convivencia en el matrimonio, podrían llegar a quererse como sus padres, entre quienes no había un amor pasional, sino un amor tierno y felicidad en su hogar.

Huyó de ahí, con las lágrimas escociéndole los ojos, excusándose con Edward, argumentando sentirse mal, pero no le dijo qué tan mal. Cuando estuvo segura de que Edward no la oiría, se sentó debajo de un árbol, recargada en el tronco, y lloró. Lloró hasta que se tranquilizó. A su mente llegó la visión de ella en una cafetería, y pensó que era una buena idea. Podría ir a tomar un té para calmarse del todo y volver a casa. Quería recuperarse de la impresión para que al llegar a su hogar, no le preguntaran por su estado. No quería pensar más en ello.

Caminó hasta la cafetería que estaba cercana a su casa. Le gustaba el lugar, ya que era tranquilo y muy acogedor, justo lo que ella necesitaba en ese momento. Pensaba tomar una de las mesas del fondo, pero cuando llegó todas las mesas estaban ocupadas, y tuvo que tomar asiento en la barra. Pidió su té, y se dedicó a tomárselo con toda la calma. De pronto, sintió que debía voltear hacia la puerta. Giró su rostro, casi por inercia, desganada. La puerta se abrió y por ella entró un chico que ella conocía desde hacía bastante tiempo. Bueno, no exactamente conocerlo, pero era él.

Cuando Alice era pequeña, antes de que comenzara a pensar en Edward como alguien con quien sería magnífico casarse y ser feliz con él, ella soñaba constantemente con un joven muy alto, musculoso pero delgado, cabello rubio como del color de la miel, un rostro con rasgos severos, aparentando dureza, pero sus ojos, azules y profundos como el océano, lo delataban. Era un joven dulce. Alice se enamoró de él en cuanto lo vio, y todas las noches deseaba soñar de nuevo con él. El tiempo pasó y el chico desapareció de sus sueños. Ella comenzó a fijarse en Edward, al fin y al cabo, era él único que la trataba con respeto y cariño, y el recuerdo de ese joven rubio y apuesto pasó a segundo plano, guardado celosamente en un rincón de su corazón. Y ahora aparecía cuando ella más lo necesitaba. Se puso de pie, y con una sonrisa en el rostro avanzó hacia él.

Alice por fin llegó hasta él, sonriéndole aún, y lo miró benévolamente a los ojos.

-Me has hecho esperar bastante tiempo... -y si que había sido así. Desde que era niña, desde que soñaba con él ansiaba conocerlo. Pero hasta el día en que su mejor amigo le había dicho que había encontrado al amor de su vida, él apareció, haciéndole olvidar la tristeza y el desencanto.

-Lo siento señorita -el joven inclinó el rostro, disculpándose, con un marcado acento sureño, por haber hecho esperar a esa bella joven, y aunque no la conocía ni recordaba haber establecido una reunión con ella, sentía que ella era especial.

Alice no se pudo contener más y le tomó una mano. Era él. Ahora lo sabía. Era él de quien verdaderamente estaba enamorada. Él era el chico con quien deseaba pasar el resto de sus días. Lo de Edward sólo había sido una confusión de sentimientos. Pero ese joven, de quien ella ignoraba completamente todo, incluso el nombre, era el amor de su vida. Lo supo en el instante en que al tocarlo, ese suave roce le transmitió una descarga de emociones directas a su corazón.

El chico sintió lo mismo. Esa descarga de emociones que le recorrió la mano, el brazo, hasta su pecho, cambió su perspectiva de la vida. No conocía a esa joven pequeña y bella, sin embargo, creyó en el amor a primera vista, o mejor dicho, al primer roce. Al conocerla, todo cambió. Se había enamorado, y no sabía cómo, pero él tenía que pasar el resto de sus días con ella. Con el amor de su vida.

Sus ojos se encontraron y sin pensarlo sus rostros comenzaron a acercarse.

"¡Jasper, muévete cara de sapo!" el joven levantó la cara y suspiró frustrado. Alice, aun un poco deslumbrada, levantó la cara y vio a una chica rubia, realmente hermosa. Sabía que era demasiado bueno para ser verdad. Pensó para sí. ¿Cómo alguien tan hermoso no podría tener pareja?

"No molestes Rosalie, lárgate." Dijo quitando toda dulzura de su voz.

"Por favor Jasper, ¿Cómo te puedes estar ligando a una niña?" dijo apuntando con desprecio a Alice.

"Disculpa pero no soy ninguna niña." Dijo Alice poniéndose de pie.

"Oh, disculpa. Recapitulemos. Jasper, ¿Cómo puedes estar ligándote a una enana?" dijo Rosalie poniéndose frente a Alice desafiantemente. Jasper rápidamente se puso frente a ella protectoramente.

"¡Emmett! Te prometo que si no vienes y sacas a esta bruja de aquí, no respondo."

"Mira como tiemblo." Dijo Rosalie amenazadoramente.

"No porque seas mi hermana y seas mujer significa que…"

"Es suficiente. Jasper, hay alguien detrás de ti, escuchando todo. Y Rose amor, puedo escuchar tu hermosa voz desde afuera. Vámonos quieres, tenemos asuntos pendientes en el auto." Dijo un chico enorme, con grandes músculos y cabellera negra. Después sin previo aviso, tomó a la rubia despampanante por la cintura y la cargó. Rosalie pegó un grito ahogado y después comenzó a maldecir.

"¡EMMETT MCARTHY, TE JURO QUE TE MATARÉ SI NO ME BAJAS AHORA MISMO!" Emmett solo rió y la llevó hasta la salida de la cafetería. Jasper esperó hasta que estuvo fuera. Después se giró y miró de nuevo a Alice.

"Entonces, ¿Dónde estábamos?" tomó a Alice desprevenida y la agarró por la cintura para después besarla profundamente en los labios. Ella de inmediato contestó y con eso estuvo sellado su compromiso, uno que duraría toda la vida y de ser posible, más allá.

-

Pasó una semana y Edward casi no salía de su habitación, Alice había ido varias veces a buscarlo pero no le abría la puerta. Solo comía y dormía. No tenía fuerzas para nada más. La razón de su existencia se casaba en 7 días.

El octavo día, su madre y Alice se cansaron, abrieron la puerta con ayuda de un cerrajero. Edward estaba en su cama, con barba de varios días y algo maloliente por los baños que no se había dado.

"Vamos Edward, no puedes seguir así. ¿Qué es lo que pasó? Un día estás muy feliz y al otro estás recostado en tu cama, moribundo. ¿Qué sucedió?" dijo Alice a la orilla de la cama, le acarició dulcemente el cabello. Aun cuando todo su amor había sido ocupado por Jasper, le tenía un amor fraternal a Edward.

"Ella se va a casar Alice, yo creí que…" no continuó, solo se quedó con los ojos muy abiertos mirando a la nada.

"Creíste que te quería." Susurró Alice. Le sonaba a lo que a ella le había pasado. A pesar de haber sido él quien le causó dolor, nunca hubiera querido que le pasara a él lo mismo.

Ella sabía que no podía hacer nada por él, solo se quedó consolándolo y lo convenció de que diera una ducha. Cuando terminó y Alice pudo mirarlo a los ojos al fin, notó lo vacío que lucían. Se sintió mal por su amigo, se limitó a abrazarlo y susurrarle un "lo siento".

Esme estaba muy feliz de que por fin Edward saliera de su habitación y agradeció a Alice y después la invitó a comer. Todos hablaban alegremente mientras que Edward solo jugaba con su comida. No tenía apetito. Miró a Alice, quien lucía radiante. De pronto lo vio, algo que no esperaba para nada.

"¡¡Dios mío, Alice Brandon!! ¿Por qué demonios no me lo dijiste?" Alice se giró algo sorprendida, pudo ver en la cara de Edward una sonrisa sincera.

"¿De qué hablas Edward?" Edward tomó su mano y lo observó de cerca. Alice comprendió de qué estaba hablando y se sonrojó, no sin antes sonreír.

"¿Cómo que de que hablo? Mira este enorme anillo. ¿Quién es el afortunado y por qué no me lo dijiste?"

"Su nombre es Jasper Whitlock, es del sur y se mudó hace unos meses. Lo conozco apenas hace una semana."

"¡Una semana! ¿Y te vas a casar con él?" Alice asintió, emocionada y apenada al mismo tiempo.

"Sé que es él. Desde la primera vez que lo vi y que toqué su mano." Eso trajo el recuerdo de Bella a la cabeza de Edward y aunque trató de disimularlo su sonrisa se desvaneció. Alice lo notó rápidamente. "Lo siento Edward, no quise…"

"No te preocupes Alice, tengo que superarlo" El resto de la comida pasó en silencio.

Dos días después Alice invitó a Edward al cine, para que conociera a Jasper, Rosalie, la gemela de Jasper y a Emmett el esposo de Rosalie. Edward, a pesar de sentirse vacío, trataba de lucir bien por su amiga.

Llegó y pronto reconoció a Alice, se acercó a ella y le tocó el hombro. La duendecillo saltó un poco y cuando se giró y vio a Edward sonrió.

"¡Edward! Me alegra que hayas llegado." Edward pudo notar las miradas hostiles por parte de un chico alto y rubio y de una chica igualmente rubia y muy hermosa. "Él es Jasper" dijo tomando la mano del chico rubio. "Jasper, él es Edward, mi mejor amigo." Jasper lo entendió, pues Alice ya le había hablado de él. Edward extendió el brazo a manera de saludo y Jasper lo respondió.

"Mucho gusto Jasper," dijo Edward amablemente. "Espero que la cuides muy bien, es una buena chica."

"No lo dudes." Respondió Jasper con una sonrisa.

"Ella es Rosalie." Dijo apuntando a la joven rubia. A pesar de haber tenido un comienzo extraño, simpatizaron muy bien. Ahora eran compañeras de compras y aleadas en la moda. "Y él es Emmett, el esposo de Rosalie." Dijo apuntando a un joven bastante grande y musculoso.

Edward le asintió a Rosalie, quien contestó con una mirada de indiferencia y estrechó la mano con Emmett. Entraron a ver la película de Cleopatra. La verdad es que Edward solo miraba al vacío, no poniendo mucha atención a la pantalla. Mientras que las parejas a su lado estaban ocupadas. Entonces Edward se prometió que no volvería a ir al cine con parejas.

Cuando menos lo pensó la película había terminado. Salieron de la sala y Edward caminaba sin poner mucha atención por donde iba. Entonces la escuchó.

"Mike, entiéndelo de una vez. No quiero ver una estúpida película de guerra."

"Pero Bella, todos mis amigos ya la vieron. Y si no la hemos visto es porque tú me has llevado al parque y al museo de arte. ¿Qué tiene eso de interesante?"

"Pues lo siento mucho, pero si no querías ir no hubieras ido." Ella seguía igual de hermosa que siempre, estaba con el vestido azul que la había visto la primera vez en el claro. Siguieron discutiendo y cada vez levantaban más la voz. Edward por impulso se acercó a ellos. Entonces vio como Mike estaba a punto de darle una cachetada a Bella y lo detuvo.

Bella se esperaba un golpe, pero nunca llegó. Desde que había aceptado casarse con Mike, había descubierto la faceta más fea de él. Era un abusador. Pero trataba de contenerse frente a ella. Abrió los ojos y vio quien había detenido el golpe. Podía ver los ojos de Edward, oscurecidos por el coraje y supo que podría ser capaz de cualquier cosa.

"Edward." Susurró. Él se giró y la miró. Se quedaron mirándose por un rato, hasta que Mike carraspeó.

"Siento interrumpir esta escenita, pero Bella, tenemos que entrar." Dijo con la voz cargada de enojo. Edward entrecerró los ojos y miró a Mike amenazadoramente.

"Si vuelves siquiera a intentar poner una mano sobre ella, te prometo te dejaré tan desfigurado que ni con todo el dinero del mundo te querrán." Mike tembló un poco y asintió. Después Edward se giró de vuelta a Bella. "¿Estás bien?" Bella asintió. Sabía que si abría la boca gritaría que no, que se arrepentía con todas sus fuerzas de haberlo dejado, de haberle prometido a su madre que se casaría con Mike. Y sobre todo, que lo amaba más que a nadie en el mundo. Edward estiró su mano y acarició su mejilla, limpiando una lágrima que había caído. Ambos suspiraron y después Bella se marchó, de nuevo.

Edward se quedó ahí por un rato, tratando de reponerse.

"Edward, ¿Qué ocurre?" dijo Alice mientras jalaba a Edward del hombro.

"Es ella Alice." Alice giró la cabeza con sorpresa y vio a Bella, quien miraba a Edward sin quitarle la mirada de encima ni un segundo, siquiera para parpadear. Alice negó con la cabeza y tomó a Edward de la mano.

"Vámonos Edward, no te hace bien estar aquí." Edward asintió y siguió a Alice.

Lo que no pensó es que Bella lo había visto y para cualquier persona que no conociera a Edward y Alice, pensaría que son pareja. Su corazón le ardió y puso una mano en su pecho para evitar partirse en dos. Y fue peor al ver en el dedo de Alice un anillo. Su vida estaba completamente arruinada.

-

Era el día, el día en el que por fin terminaría su vida. Edward estaba en su cama, con los ojos abiertos observando el techo. Había recibido una invitación a la boda de la Srta. Swan y el Sr. Newton. No por él sino por el Sr. Swan, quien era amigo de Carlisle. Había ruido en la casa, lo que significaba que en cualquier momento vendrían a molestarlo. Su madre estaría peinándose y su padre recogiendo la ropa que usarían.

Lo habían obligado a ir, después de que les gritó una sarta de insultos y maldiciones. Alice habló con ellos y lo dejaron quedarse. Alice, Jasper, Emmett y Rosalie ahora eran su única compañía pero ahora estaba solo pues todos irían.

Siguió dando vueltas en la cama y son darse cuenta llegaron las 12 del día. La boda era temprano, a eso de las dos.

"Edward, cariño. ¿Seguro que no quieres ir?" le preguntó dulcemente su madre.

"No madre, gracias."

"Sabes que tendrás que salir de esto algún día ¿cierto? No te puedes quedar aquí auto compadeciéndote. No es lo correcto." ¿Por qué sentía como que nadie lo entendía? Suspiró y asintió a su madre. "Muy bien. Tu padre y yo nos vamos ya, hay comida abajo y tu traje en el cuarto de tu padre, en caso de que quieras ir." De nuevo asintió, rogando por que se marchara de una vez.

Se quedó solo de nuevo, mirando la pared, quien se había convertido un gran compañero de desgracias. Sin darse cuenta se quedó dormido. Sintió como estrujaban su hombro y abrió los ojos, molesto.

"¡Edward!" vio a Alice parada frente a su cama.

"¿Alice? ¿Qué haces aquí? Deberías estar en la boda de Bella."

"No Edward, estoy cansada, ¿Por qué te rindes tan pronto? Ve allá y lucha por ella. Si la amas como dices, ¿Por qué no luchas por ella?"

"No hay nada que pueda hacer Alice, ella se lo prometió a su madre."

"Por favor Edward, tú mismo conoces a Mike Newton, es abusivo, un idiota total. ¿Crees que porque es Bella le va a guardar algún respeto?"

"No Alice, y eso es lo que más me molesta. Me siento impotente, pero como te dije, ella se lo prometió a su madre."

"Pues dudo mucho que la Sra. Swan quisiera ver a su hija casada con un hombre así. Creí que su amor iba más allá, como Jasper y yo y aunque no lo creas, como el de Rosalie y Emmett, pero parece que me equivoqué." Se dio media vuelta y Edward notó que traía un lindo vestido rosado y sin mangas.

"Alice, entiende. Yo le pedía que no se casara con él. Ella me dijo que de no ser…"

"¡Eso lo entendí Edward!" dijo enojada, muy enojada. Edward podía ver lágrimas en sus ojos y se sintió mal.

"Vamos Alice, no te pongas así." Se acercó a ella y la abrazó.

"Sabes que no me gusta verte así Edward. Tienes que luchar por ella." Levantó la cara y tomó la de Edward entre sus manos. "Aunque creas que solo son libros, tú lo has visto muchas veces. Jane Austen, Emily Bronte, etc. Todos sus romances tuvieron algo antes de poder estar juntos. ¿Por qué crees que tu vida no puede ser como la de un libro?" Quería estrujarlo hasta que comprendiera. Quería llevarlo arrastrando hasta la iglesia y que la detuviera.

"No Alice, lo nuestro acabó incluso antes de comenzar." Dijo Edward bajando la mirada. Alice suspiró frustrada y se alejó de Edward.

"Cuando te arrepientas de no hacer lo que te dije, no creas que yo te consolaré. Adiós Edward." Dicho eso se alejó.

Edward estaba solo de nuevo. Quizá Alice tuviera razón, si Bella lo veía ahí y antes de que pudiera hacer algo la besara, quizá rechazara a Newton. Pero sus palabras, "después me arrepentiré de no haberlo hecho", no quería que Bella viviera arrepintiéndose de haberse casado con él. Sin más remedio volvió a su cama, su lecho de muerte, su ataúd.

Volvió a dormir y ahora soñó, soñó con una boda. Bella seguía siendo la novia, pero Mike no era el novio. Era él y podía verse desde lejos, sonriendo como idiota mientras que Bella avanzaba del brazo de su padre hacia él.

Se tomaron de la mano y se despertó. Abrió los ojos de golpe y ahí estaba de nuevo. Era Bella, se veía tan hermosa como siempre, sus ojos llenos de luz y su sonrisa estaba radiante.

"Hola bello durmiente." Le susurró.

"¿Estoy muerto o sigo soñando?" contestó, también en un susurro. Ella rió y le pareció el sonido más hermoso que jamás había escuchado.

"Ninguno de los dos tontuelo." Edward miró hacia abajo y vio que Bella traía un vestido de novia.

"Entonces, ¿Por qué estas en mi cama, con un vestido de novia y viéndote arrebatadoramente hermosa?" le preguntó, levantando su mano temerosamente, con miedo de que desapareciera. Por fin tocó su mejilla, tan suave y sonrojada como la recordaba.

"Porque el novio cambió de novia." Edward frunció el ceño y la miró a los ojos.

"¿De qué estás hablando?"

"Encontraron a Mike y a Jessica haciendo cosas…comprometedoras en la capilla. Sus padres los obligaron a casarse. Creo que fue un mensaje de mi madre. Pero no me quedé para verlo pues, después de toparme con Alice, corrí aquí."

"¿Qué te dijo Alice?"

"Aclaró un malentendido." Dijo Bella girando su mirada. Edward la miró entrecerrando los ojos. "Está bien, el día que te vi en el cine, vi como ella te tomaba de la mano y vi en su mano un anillo. Pensé que quizá te ibas a casar con ella. La idea era insoportable, pero pensé que era lo que merecía después de haberte tratado como lo hice." Sonrió y acomodó un cabello de Edward.

"Entonces…" a Edward le llegó todo de golpe. Si Mike y Jessica se iban a casar, y Bella estaba ahí con él significaba que podría quedarse con ella. Bella asintió y se fue acercando poco a poco a Edward, como pidiendo permiso con la mirada. Pasaba sus ojos de sus labios a los ojos y Edward solo la miraba embobado. Ambos cerraron los ojos, estaban a unos escasos centímetros. "¿Bella?" susurró Edward. Bella sintió miedo de que la rechazara, pero no por eso abrió los ojos o se separó.

"¿Sí?" contestó. Edward tampoco había abierto los ojos ni se había alejado un milímetro. Sus alientos estaban chocando, haciendo que se volvieran locos.

"¿Te casarías conmigo?" ninguno de los dos se movió.

"Sí." Susurró Bella sin pensarlo. Edward estaba a punto de acercarse más. "¿Edward?" él se detuvo, para escuchar lo que le dijese. "Bésame."

Edward sonrió y sin pensarlo acortó la distancia para besarla con toda la pasión y el amor que sentía por ella. Bella hizo lo mismo. Con eso sellaron su amor, su compromiso.

Gracias por sus reviews a:

Isabella Massiel Romeu Pastene

Elianna Cullen

Luuuu Cullen: Bienvenida, espero que te guste el capítulo.

Muy bien, lo siento pero tengo que decirlo. ¿Alquien más difiere de la idea de que Dakota Fanning interprete a Jane? Porque yo sí, esa niña no me cae muy mal. Es más, se podría decir que la odio con todas mis fuerzas. Preferiría que pusieran a alguien como Abigail Breslin (señales, definitivamente tal vez, etc), esa niña la amé desde que vi señales. Es mil veces mejor que Dakota Faning. Arrrg. Deberían ver el barullo que armé cuando mi amiga me lo dijo. Quería matar al director, casi tanto como quise matar a la otra directora por poner a Taylor Lautner como Jacob (lamento si a alguna de ustedes les gusta él, pero la verdad yo me esperaba a alguien guapo, dado que el personaje es mi favorito, después de Edward claro).

Bueno, lo siento pero tenía que desahogarme. Mi amiga me tiró una cachetada porque no reaccionaba y pues me quedé haciendo bilis sin poder decir nada. Espero no haber ofendido a nadie por esto y espero saber su opinión.