Las 3 rosas

El tiempo pasa más rápido de lo que uno desea. Cuando menos se piensa ya has estado al lado del amor de su vida por 30 o 40 años. Pero para Bella era diferente. A pesar de que el tiempo pasaba, cada minuto sin saber nada de Edward era como un vidrio enterrado en su corazón.

Dos largos meses habían pasado, septiembre había empezado, Bella había ido a la cabaña en varias ocasiones para dejar una rosa. A veces rosa, a veces blanca. Siempre que traía una de esas, traía una roja. Todos los días le era insoportable, todos los días eran como si el mundo se derrumbara. Lo único que deseaba al despertar era que todo fuera una pesadilla, quería despertar desnuda al lado de Edward en la choza que habían adoptado como propia. Pero eso nunca ocurría, siempre se despertaba sola y de nuevo la puñalada en el corazón le era insoportable.

La guerra había terminado desde hacía unos días. Pero no se sabía nada de ninguno.

Rosalie y Alice trataban de animarla, era la única que sentía que no podía más. Alice tenía una seguridad en sí misma, en la que creía que Jasper regresaría. Rosalie salía adelante, más que por ella, por el bebé, sabía que no tenía opción. Aunque la mera idea de perder a Emmett fuera insoportable.

Bella pasaba los días en la cama, lamentando la partida de Edward. No había recibido más cartas, solo una, una semana después de que él partió. Decía que estaba bien, que regresaría pronto y que la amaba. Nada más necesitaba decir.

Un día en el que se encontraba leyendo en su habitación, la señora de la limpieza irrumpió abriendo de golpe la puerta. Bella se asustó un poco y se giró.

"Señorita, tiene un visitante, dice que quiere verla pero solo si usted quieres."

"¿Quién es?" dijo frunciendo el ceño.

"Es Jacob señorita, no tiene que verlo si no quiere. Puedo llamar a su papá para que se lo lleve."

Jacob, no lo podía creer. Después de todo lo que le había hecho tenía el descaro de venir a visitarla. Lo más seguro es que viniera a presentarle a su nueva esposa. Le pareció extraño que no le afectara en lo absoluto. Era obvio, su corazón pertenecía enteramente a Edward y Jacob ya no tenía nada sobre ella.

Bajó las escaleras despacio y lo encontró. No lo veía desde que se había mudado. Se veía bien, debía admitir que era apuesto. Pero no tenía ojos verdes ni cabello cobrizo, simplemente no era Edward.

"Bella," dijo mirándola con ojos muy abiertos. Bella pensó que debía ofrecer un aspecto horrible por el confinamiento en su habitación. "Te ves bien."

"Mentiroso." Dijo Bella con los ojos entrecerrados.

"De acuerdo, estoy mintiendo. No te ves bien pero supongo que dadas las circunstancias." ¿Cómo? Jacob no podía saber de Edward.

"¿De qué estás hablando?"

"Me refiero a que vine sin previo aviso." Arrogante, pensó Bella.

"No Jacob, no luzco así por ti. Mi prometido se fue a la guerra hace dos meses y no he sabido nada de él." No sabía aporque le daba explicaciones a Jacob, pero tenía ganas de hablar con alguien y a pesar de ser él quien le rompió el corazón era su mejor amigo.

"Oh, supongo que solo quería subir puntos a mi autoestima. Lo lamento, por lo de tu…prometido" dijo la última parte entre dientes.

"¿Qué te trae por aquí? ¿Vienes a presentarme a tu esposa?" dijo Bella con ironía.

"No, la verdad es que Leah me dejó hace unos meses." Suspiró melancólicamente. Bella pudo ver el dolor en sus ojos y sintió pena por él, después de todo Bella comprendía por lo que pasaba. Un amor abandonado.

"Lo siento, no quise ser grosera." Bella dijo bajando la mirada.

"No importa, ya pasó." Se quedaron en silencio por un momento.

"Aun no me dices a qué has venido." Dijo ella, no de forma grosera o agresiva.

"Solo quería venir a verte, sé que no quedamos en los mejores términos pero aun quiero que seamos amigos. ¿Crees que podríamos volver a ser los de antes? Antes de que todo pasara. De verdad lamento hacértelo dicho así. No debí…"

"No, no debiste. Pero eso ya no importa Jacob. Yo creo que me debes una grandísima cantidad de helado, después de eso te perdonaré." Jacob levantó la mirada y sonrió.

"¿Hablas en serio, Bella?"

"Absolutamente Jacob," él estaba tan feliz que se acercó a Bella y la abrazó con fuerza.

"Gracias Bella, te extrañé tanto."

"También te extrañé Jacob." Dijo Bella respondiendo su abrazo. La verdad es que sí lo había extrañado, ahora tenía un amigo que comprendía más o menos por lo que ella estaba pasando.

El tiempo siguió pasando pero ahora era más soportable. Jacob se mudó y no se separaba de Bella. Todos los días salían y Bella no había vuelto a la choza desde ese día. Siempre quería ir, pero sabía que Jacob querría acompañarla y sentía que ese lugar era solamente para ella y para Edward.

Alice preparó una fiesta para la presentación de Jacob. Los padres de Edward estarían ahí. De cierta manera Bella no quería verlos, pero sabía que tenía que enfrentarlos tarde o temprano.

"Anda Bella, te tienes que ver linda para los padres de Edward, Esme y Carlisle te aman, lo sabes. Hace mucho que no los ves." Le reclamaba Alice. Faltaba poco para que todos llegaran y Alice insistía en que Bella usara el vestido azul que Edward tanto amaba. El solo recuerdo hacía que su corazón temblara.

"Está bien Alice." Una lágrima salió de su ojo involuntariamente.

Bella se vistió rápidamente y después dejó que Alice la peinara y la maquillara. Bajaron y pusieron manos a la obra en la comida. Charlie estaba en el sofá sin hacer nada. Alice y Bella se pusieron a preparar la cena rápidamente.

Llegaron Jacob y Rosalie. Solo faltaban los padres de Edward. Momentos después Carlisle y Esme se presentaron en su puerta. Bella notó la diferencia de Esme. Su cara estaba más pálida y había bajado de peso. Sus ojos tenían grandes bolsas y lucía más débil. Bella se sintió mal, ella estaba bien gracias a Jacob. ¿Qué pensarían sus padres?

Se sentaron a comer y todo iba bien. Hablaron y presentaron a Jacob. Todos lo recibieron con cariño, aun los padres de Edward. Ellos eran suficientemente maduros para comprender que Bella solo necesitaba un amigo. Sabían que esperaría a Edward.

Bella recogió los platos sucios y los llevó a la cocina. Se puso a limpiar y sintió que alguien la miraba. Cuando se giró ahí estaba Esme. Parecía que quería decir algo, sus ojos estaban llenos de lágrimas a punto de desbordarse. Bella no dijo nada, se secó las manos y se acercó a ella. La abrazó y ella explotó en llanto y abrazó a Bella.

"Oh Bella, es tan difícil. Quiero a mi hijo de vuelta. La guerra terminó y aun no sé nada de él."

"Lo sé Esme, sé que es difícil. Pero él vendrá, me lo prometió. Tiene que venir a casarse conmigo." Dijo con lágrimas en los ojos, recordando la promesa que había hecho en la choza.

La miró y sonrió. Carlisle llegó y sonrió tristemente. "Hola Bella, gusto en verte."

"Igualmente Dr. Cullen."

"Llámame Carlisle, Bella, por favor. Te lo he dicho muchas veces," dijo en broma.

"Lo siento."

"Te ves bien, ¿Cómo lo has llevado? ¿Sabes que la guerra terminó?"

"Sí, lo sé. Supongo que no tardarán en llegar." El corazón de Bella saltó de felicidad de solo pensarlo.

El resto de la velada pasó en paz. Charlie, Carlisle y Jacob se pusieron a hablar mientras que las mujeres se juntaron para discutir sus propios asuntos.

Rosalie tenía 4 meses de embarazo. Tenía un pequeño bultito en el vientre y ella se sentía orgullosa. Bella notaba la diferencia en sus ojos, siempre con una sombra de tristeza pero destellaban felicidad. Se preguntó como hubiera sido si ella hubiera quedado embarazada, quizá sería lindo. Sería un bebé engendrado con amor. Bella suspiró profundamente y sonrió al recordar esas noches.

"¿Qué piensas Bella?" preguntó Alice. Bella se sonrojó y rió.

"Nada en especial." Siguieron hablando y bromeando. El timbre sonó y Bella se puso de pie. "Yo voy, ahora vuelvo."

Se encaminó hacia la puerta con pasos lentos.

"¡Bella! ¿Dónde están los tenedores?" Dijo Alice.

Bella rodó los ojos. "Están en el segundo cajón."

"¡Gracias!" Volvieron a timbrar y Bella suspiró con frustración. Apresuró el paso y abrió la puerta.

Se quedó parada con la mano en el pecho. No podía ser. Ahí frente a ella estaban Jasper y Emmett. Buscó hacia atrás para ver a su príncipe azul llegar. Pero no estaba ahí. Entonces lo supo. La carta que traía Emmett en su mano no era precisamente un reconocimiento.

"Lo siento mucho señorita," Dijo Emmett con una sonrisa triste y los ojos húmedos.

Su corazón palpitó rápidamente y pudo ver la cara de ambos, le estaban pidiendo disculpas con cada poro. Sus ojos se llenaron de lágrimas y su aliento se quedó en su garganta.

"De verdad lo sentimos mucho Bella," dijo Jasper. Se acercó a ella y la abrazó. Bella estaba aturdida y cuando su oído volvió a funcionar se dio cuenta de los sollozos que estaba emitiendo. Eran de profundo dolor y desolación. Su esperanza se había esfumado.

"¡JASPER!" gritó Alice al verlo. Jasper quería soltar a Bella y correr hacia Alice. Pero Bella no estaba parada, Jasper la sostenía. Alice lo comprendió y se tapó la boca con las manos y sus ojos se aguaron.

"¡Emmett!" gritó Rosalie, corrió a él y lo abrazó. No miró a Bella, no se dio cuenta de que su amiga estaba totalmente desgarrada hasta que escuchó sus sollozos. Tuvo la misma reacción que Alice y no supo qué hacer. Emmett la abrazó por atrás y besó suavemente su cuello. Acarició su vientre ligeramente hinchado. Pero nadie reaccionaba. Bella estaba desgarrándose la garganta. Esme, Carlisle y Charlie fueron a donde estaba todo el escándalo.

En cuanto Esme vio la escena lo comprendió todo. Su hijo, su único hijo había muero. Ella no tuvo tiempo de llorar. Simplemente se desvaneció y Carlisle la atrapó. El dolor en el corazón de él también era grande, pero tenía que ser fuerte por Esme. La sacudió ligeramente para que reaccionara. Pero él sabía que no despertaría. Había pasado días en vela y ahora todo su cuerpo había colapsado.

Bella no pudo más y se desmalló. Jasper la cargó y la llevó al sofá. Después corrió con Alice quien lloraba también. La abrazó y logró controlarla un poco pero ella se aferraba a él. Ella se sentía feliz de tener a Jasper de vuelta. Pero sentía tanta pena por Bella. Jasper besaba suavemente su frente mientras intentaba calmar sus sollozos.

"Ya Alice, mi vida. Aquí estoy. Te extrañé tanto mi amor, nunca sabrás cuánto."

"Yo también te extrañé Jasper, te amo, te amo tanto." No sentían que el besarse fuera apropiado, no en un lugar donde dos mujeres lamentaban una pérdida. Solo se miraron y fue suficiente. Alice puso sus manos en el rostro de Jasper y notó sus cicatrices. Él soltó una lágrima y ella besó casa una de ellas. Después lo abrazó por el cuello y no lo dejó ir.

Horas después, Bella y Esme despertaron. Esme comenzó a llorar todo lo que no había llorado cuando lo supo. En cuanto a Bella, ella se quedó en un estado de shock. No parpadeaba, no se movía, parecía que incluso no respiraba. De esa forma Jacob entendió lo importante que al parecer era su ex prometido. Intentó abrazarla y consolarla, pero ella no se dejaba.

Charlie se asustó y Carlisle la revisó pero no había nada físicamente dañado, todo estaba en su corazón y en su cabeza. No había nada que los remedios medicinales pudieran hacer. Había solamente dos pensamientos en la cabeza de Bella, Edward estaba muerto, Edward no regresaría. Sus lágrimas seguían fluyendo y muy dentro de ella esperaba poder secarse algún día.

El mes de octubre y noviembre le pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Al segundo mes de la muerte de Edward, Bella seguía en estado zombi. Bajó de peso, dado que no comía. Jacob intentó muchas veces animarla, pero ella simplemente no respondía, era como si no estuviera ahí.

"Bella, tienes que reaccionar. Quizá no conocía a Edward, pero sé que no le gustaría verte así. Tienes que salir adelante aunque sea por él, por su recuerdo." Jacob tomó las manos de Bella en las suyas. Bella estaba recostada en la cama como desde hacía dos meses. Ella comenzó a sollozar y negar con la cabeza.

"No puedo Jacob, es tan difícil. Pensar que él no está, no volverá a abrazarme, a besarme. Simplemente no volveré a verlos." Sus sollozos incrementaron y le impidieron hablar.

"Escucha, sé que no tuvo un entierro porque no encontraron su cuerpo. Te propongo que entierres todo lo viejo y empieces de nuevo."

"Jacob, es imposible. Él no se va a ir de mi corazón. Seguirá ahí hasta el día en que muera y el dolor de haberlo perdido nunca se irá."

"Lo sé Bella, yo te comprendo. Quizá Leah no esté muerta, pero es peor mi situación." Bella lo miró con el ceño fruncido. ¿A caso estaba bromeando? Pero pudo ver toda la seriedad con la que le estaba hablando.

"No te entiendo, ¿Cómo puedes compararlo? Leah sigue ahí y Edward no."

"Pero es peor pensar que él o ella te dejó por otro o porque no eras suficiente, a que sepas que la persona que se fue te amaba. Hubiera preferido que…" iba a decir que prefería a Leah muerta, pero se ahorró las palabras.

"Yo sería feliz aun si Edward no me amara, si él es feliz, yo soy feliz. Si me deja no sería gran sorpresa, no era normal que un ser tan hermoso y perfecto amara a alguien como yo." Soltó otro sollozo y cerró los ojos dejando fluir sus lágrimas. Estaba cansada. Jacob tenía razón, Edward no soportaría ver eso.

Esa noche soñó con él, su sonrisa, su cabello, su cuerpo. Todo tal como lo recordaba. Pero el sueño era una pesadilla porque no podía alcanzarlo. Él era superior a ella y ella lo sabía. Por fin se había dado cuenta del error que cometía al estar con ella. Estiraba los brazos pero él retrocedía.

Se levantó llena de sudor frío. Decidió ahí mismo que saldría adelante, por él, por ella, por su padre y amigos.

A partir de ese día no fue la misma, en cierto modo era la esencia de la Bella del pasado pero aun diferente. No volvió a autocompadecerse, no volvió a quedarse hasta tarde en su cama. Comenzó a salir más con Jacob. Y por más que le doliera, dejó de ver a sus viejos amigos. Era demasiado doloroso. Solo en ocasiones se topaba con ellos. Rosalie estaba más grande, los seis meses de embarazo le sentaban bien.

No volvió a ver a Esme ni a Carlisle, intentó visitarlos. Pero el recuerdo era demasiado y temía volver a decaer. Había escuchado que Esme no estaba bien, que había enfermado. Decidió ir a verla, sin importarle lo demás. Fuera como fuese, Esme era especial y necesitaba ayuda. Se armó de valor y fue a su casa. Esme abrió y notó que efectivamente estaba enferma.

"Bella, hola. Lo lamento querida, no te esperaba. Siento que tengas que verme de esta manera."

"Por favor Esme, tienes todo el derecho de lucir como quieras, has perdido un hijo."

"Y tú un prometido," dijo sonriendo tristemente.

Entró en la casa y Esme le sirvió té. Hablaron un poco y se pusieron al corriente sobre sus vidas.

"Mis padres están organizando una cena para navidad. ¿Te gustaría asistir?" dijo Bella a Esme. Ella solo bajó la mirada y Bella notó como sus ojos se llenaron de lágrimas.

"Sé que quizá no lo sepas, pero la navidad era la época favorita de Edward," Bella bajó la mirada también e intentó retener las lágrimas. "Carlisle dijo que se tomaría vacaciones y que tal vez me llevaría a viajar. Londres, París, Italia. Hay tantos lugares que me gustaría conocer, al lado de mi esposo será maravilloso."

"Me alegra que te anime Esme." Ambas guardaron silencio por un momento.

"Me han contado que Jacob es tu…" no podía pronunciar la palabra, haría que el hecho de que Edward estuviera muerto más real de lo que ya era.

"Es mi amigo solamente. Nunca podría andar con otra persona, ni ahora ni nunca." Esme levantó la mirada y vio a Bella. Se estiró un poco y tomó su mano.

"Bella, cariño, no tienes porque atormentarte. Edward hubiera deseado que fueras feliz. No dejes de vivir tu vida. Él no querría eso. Vamos Bella, tienes que seguir adelante, casarte, tener hijos y cuando mueras, ya vieja y acabada regresarás a él." Mis ojos se llenaron de lágrimas involuntariamente.

"Nunca podría hacer eso Esme, Edward lo era todo para mí. El intentar reemplazarlo es inaceptable." Bella ahogó un sollozo y se limpió las lágrimas.

"No lo estás reemplazando querida, solo estás intentando seguir con tu vida. Nadie te juzgará por eso."

"¿Me estás intentando decir que le dé una oportunidad a Jacob?" dije mirándola seriamente. Ella sonrió.

"He visto como te mira ese muchacho, prácticamente lo tienes rendido a tus pies. Es un amor sincero, deberías aprovecharlo. No porque lo quieras significa que Edward tenga que desaparecer. Si Jacob te ama realmente entonces tendrá que aceptarte con tu pasado, con tus fantasmas. Y quizá intente tapar tu dolor. Solo inténtalo Bella."

Esme tenía razón. Quizá debería salir adelante, empezando por ponerle atención a Jacob. Tenía decidido hacerlo para año nuevo. Antes tenía otras cosas que hacer y esperaría al inicio del año para dejar ese año que había pasado, atrás. Muy atrás en su mente, siempre teniendo presente lo bueno. Era cierto, Jacob ayudaría a apaciguar el dolor.

Organizaron reunirse para navidad, aunque aún faltaban unas semanas. El tiempo se pasó rápido. Diciembre había llegado con todo su espíritu navideño. Todos se reunieron la noche buena para cantar villancicos frente al árbol. Comieron la deliciosa comida de Esme. Dieron pequeños presentes a cada uno y rieron, tomaron vino, en fin, todo lo que se hacía en una fiesta navideña.

Esme mejoró considerablemente. Por suerte Carlisle había aceptado retrasar su viaje hasta año nuevo. También Alice y Jasper por la luna de miel que nunca tuvieron. Solo serían Jacob, Bella, Charlie, Rosalie y Emmett. Aunque lo más seguro era que Emmett y Rosalie se fueran a su casa a celebrar el año nuevo, solos y que Charlie estuviera en casa o en la estación de policía. Solo serían Jacob y Bella. Y era perfecto puesto que Bella tenía algunas cosas que decir. Ese día, el 31 de diciembre de 1918 sería el día en el que iniciaría su nueva vida, sin Edward en la cabeza y con Jacob a su lado. Le dolía pensar que tenía que sacar a Edward de su cabeza, pero era lo más sano.

Jacob no quería vivir en ahí, quería volver a Forks, le había dicho a Bella que volvería cuando el invierno acabase. Bella pensaba que un cambio de ambiente no le haría mal. Tal vez fuera lo mejor para ella.

Pero aun con todo eso por delante, había algo que tenía que hacer. Una rosa blanca, una roja y una rosa estaban en su casa. Tenía que ir esa noche a despedirse oficialmente de Edward. La choza, su lugar especial, donde se había entregado a él sin ningún remordimiento. Ahora o nunca susurró para sí.

Se armó de valor y salió en la noche, todo estaba oscuro y le asustaba un poco. Mientras caminaba al lado de su casa, recordó la primera vez que vio a Edward, él la había atrapado y en el momento en que vio sus ojos supo que era alguien especial. La primera lágrima de la noche rodó por la mejilla de Bella.

Caminó por todo el bosque, se sabía bien el camino y no era necesario un mapa o indicaciones. Comenzó a llover y Bella se mojó completamente. Entró en la choza y miró alrededor. No estaba la chimenea prendida, ni velas, ni luces. Tampoco estaba limpio como la última vez que vino con Edward. ¿Qué pensaría él? Había descuidado el lugar de ellos y no se había dado ni siquiera un tiempo para limpiar un poco de polvo. Se sintió aun más mal.

"También te amo. Te prometo que volveré, pero tienes que ser paciente. Prometo escribir en cada oportunidad. Pero por favor no te rindas." Bella podía ver la plegaria en sus ojos. "No podría vivir sin ti."

"Te esperaré Edward, hasta el final de mis días." Dijo comenzando a sollozar. Una lágrima se derramo y Edward se acercó para limpiarla con sus labios.

Ese recuerdo hizo que su corazón ardiera, como si lo estuvieran presionando. Soltó otra lágrima y un sollozo. No quería romper a llorar porque sabía que no lo soportaría.

"Dejé un jarrón sobre la mesa, cada vez que vengas tienes que traer una rosa, blanca cuando te sientas enojada, rosa cuando estés feliz y roja cada vez que sientas que no puedes. Esta choza sostendrá todos tus anhelos mientras yo no esté. Te podrás refugiar en ella cuando quieras estar sola. Es nuestra Bella, solo nuestra."

Ese recuerdo le causó otra punzada. Había estado trayendo un par de rosas, a veces rosa o a veces blanca. Pero siempre traía un roja. Siempre se sentía desfallecida.

"Dijiste que era nuestro lugar, dijiste que volverías. ¿Por qué no estás conmigo entonces?" se acercó al jarrón, quitó las rosas ahora marchitas y puso la rosa blanca. "Estoy muy enojada contigo señor, no cumpliste tu promesa." El nudo en su garganta le dificultaba hablar. Tomó la rosa color rosado y la dejó en el jarrón. "Estoy feliz porque sé que donde sea que te encuentres eres feliz. Y sea como sea, yo soy feliz su tú lo eres." Ya no podía más, no podía dejar la última rosa en señal de despedida. Se abrazó para mantener su pecho y estómago unidos. El dolor era insoportable. "U-una roja. P-pporque ya no puedo Edward, no puedo luchar contra lo inevitable. Tú no estás. ¿A caso no pensaste en mí? ¿Qué sería de mi vida sin ti?" En cuanto dejó la rosa roja cayó de rodillas y manos, jadeando por aire. "No puedo más Edward." Suspiró profundo e intentó calmarse. "Jacob es una persona amable. Me ama y me respeta." Jadeó de nuevo, como si le dieran una bofetada. "¡Pero no es tú Edward, maldita sea!" No pudo contenerse por más tiempo, comenzó a sollozar y gritar de dolor. Su pecho estaba partido en dos. No creía que decir adiós a alguien muerto fuera tan difícil.

Pero lo había logrado, había dicho adiós a Edward, para siempre.

Muchas gracias por sus reviews, espero que les haya gustado. Es lo personal me hizo llorar un poco mientras lo escribí. Espero que a ustedes también.