Hola! ok ya se que se me ha hecho tardiiiiiisimo para subir, pero es que esta semana he estado super ultra hier full y este capitulo ha estado guardado aqui desde hace un rato, lo que no habia tenido era el tiempo para subirlo. En fin ya saben como ando.

Pues aca les traigo el capitulo previo a la tormenta... así que ustedes dirán...

Mil gracias a todos los que dejan siempre sus comentarios son lo máximo Un abrazo! :3


Capitulo 15

Antesala

En los días que habían transcurrido la situación empeoraba, se había intentado mantener lo más alejado posible de su hermano y cualquier otro que intentara acercarse. A estas alturas ya le estaba costando controlarse y su cuerpo le estaba gritando cosas que definitivamente sabía que no estaban bien.

No lo iba a negar, necesitaba ayuda, pero la cosa era que lo habían dejado solo, todos con la atención puesta en Laika, y él, absurdamente perdido en este nuevo mundo de tinieblas. Ikki sentía que la situación lo estaba superando, se levantaba constantemente agitado, jadeando y exhausto, a veces simplemente no podía dormir, pero lo peor era la temperatura de su cuerpo.

Literalmente Ikki vivía un infierno, el calor se apoderaba de él incendiando cada célula de su organismo. Sus instintos en su máxima expresión, que, si bien había aprendido a controlar, ahora con la llegada de la luna llena todo aquello había sido una pérdida de tiempo.

Suspiro de nuevo, había escuchado de alguien, no recordaba de quien, que la luna llena estaba a solo unas horas. No tenían que confirmarlo, su cuerpo daba fe de ello, cada síntoma aumentaba con cada minuto y el joven lobo se sentía más perdido que nunca. Es por eso que había tomado una decisión: Tenía que hablar con Saga, pese a su orgullo.

Así que ahora se dirigía específicamente a su habitación, esperando encontrarlo ahí. Odiaba tener que decirle por lo que pasaba, pero de eso dependía la integridad de Shun.

Con muchas dudas se acercó a la puerta, levantando la mano para tocar, pero pronto se arrepintió. No, no podía ¿Y si Saga decidía encerrarlo, encadenarlo, aislarlo o peor aún echarlo por incompetente? Todas sus interrogantes palpitaban junto al enorme dolor de cabeza que llevaba desde hace días; limpio el sudor de su frente con el antebrazo y retrocedió corriendo lo más lejos posible del sitio. Lo arreglaría como siempre, solo…

Xander lo vio pasar por la sala, el chico rasco su cabeza confundido, pero no presto mucha atención y continúo leyendo aquel libro de biología. Sin embargo, su instinto le previno de que algo malo sucedía, mordió la uña del pulgar con algo de duda y se levantó de la mesa donde estudiaba, dispuesto a seguir a Ikki.

Montañas Veleno

Su único sentimiento era furia y su único deseo era matarlos a ambos.

Ángelo se encontraba en la salida del bosque Ariccia, específicamente, donde comenzaban aquellas montañas ocultas para los humanos y alabadas por las criaturas sobrenaturales. El clima era algo frio por la repentina llovizna de la madrugada, el día había amanecido con ímpetus de invierno y parecía no querer mejorar, pero también, combinaba con el ánimo del joven italiano.

Mas que furioso, estaba indignado, tantos años andando por el mundo y tantos milenios luchando contra los cazadores, que casi no podía creer el argumento con el que aquel descarado intentaba convencerlo. Por ello le había partido la cara de inmediato, era un maldito desconsiderado.

Tantas muertes, tantas luchas e incalculables ideales. Todos exigiendo lo mismo, protección para sus familias y seres queridos. De acuerdo, lo aceptaba Ángelo no era quién para hablar de este tema moralista, pero, sin duda se sentía absurdamente identificado.

Recordaba que a sus escasos 7 años en Sicilia, su madre había sido víctima de los cazadores quienes la acusaron de ser una criatura sobrenatural por haberla visto junto a Aspros, un lobo. Por más que ella intento negarlo, ellos jamás le creyeron una palabra y lo peor, eran tan salvajes que ni siquiera se atrevieron a hacerle una prueba, ellos simplemente la asesinaron.

Había tenido que madurar de golpe, su infancia se convirtió casi de inmediato en adolescencia y esta a su vez, en una etapa de adultez rápida. Su padre lo había hecho fuerte, invencible, un roble. Aspros se encargó de que su hijo no sufriera por tanto tiempo como un chiquillo normal lo haría por la pérdida de su madre, de ahí en adelante el pequeño Ángelo se convertiría en un nombre digno de temer, al que más tarde la gente apodaría Deathmask.

Los odiaba, y toda su vida, pese a su proceso de madurez tan abrupto, siempre se preguntó lo mismo ¿Por qué no les permitían proteger a los suyos? ¿Por qué si estaban en paz, se empeñaban en matarlos? Lo único que ellos querían era cuidarse entre familias.

Pero no.

Los cazadores siempre tuvieron la gran excusa de que los sobrenaturales no formaban parte de este mundo, del orden natural de las cosas y que, por ello, sin importar lo que pensaran o sentían, debían ser exterminados.

Lo que lo llevaba a su actual interrogante ¿Por qué ese cazador se atrevía a pedirle una oportunidad para proteger a los suyos? Y con tanto descaro. ¿Acaso ellos tuvieron alguna chance de salvar a sus familias? ¿de vivir con normalidad?...

Jamás.

Aquellos pasos que había comenzado a escuchar desde hace unos segundos, se hicieron intensos, cada rama, y las botas crujiendo en el lodo de la lluvia lo alertaron de una presencia.

La persona que le acompañaba no era más que su propio padre. El italiano se cruzó de brazos algo fastidiado.

—Así que te diviertes ¿eh? O al menos eso me han dicho— comento Aspros mientras evaluaba la posición corporal de su hijo

—No molestes…—gruño con evidente disgusto

Aspros frunció el entrecejo. Rato tenia que no veía a su hijo así de enojado, sin duda algo debió molestarlo en demasía para ponerlo así. Los demás de la manada le habían explicado lo sucedido, pero no le habían dado mucho detalle, prefería escucharlo de Ángelo.

—Vi que le pusiste una buena paliza a los cazadores— dijo Aspros haciendo tema de conversación

El menor se encogió de hombros—¿y eso que? Se lo merecen—

—¿Te dijeron algo importante? —

Al ver que su padre desviaba la conversación al tema principal, colaboro, dándole información

—Eso creo, aunque ya teníamos una idea…Los cazadores vienen por ellos también—

Aspros levanto ambas cejas—Algo sabíamos de eso, pero aún no me dices que te molesta—

El muchacho italiano gruño y chasqueo la lengua evidentemente fastidiado.

—Ese cazador tuvo el descaro de decirme que ellos querían proteger a los suyos, ese fue su argumento para que los dejáramos en paz— soltó Ángelo con rabia mientras pateaba la tierra

Ah, ya decía Aspros que conocía bien a su cachorro. Entonces eso era lo que sucedía con él, la indignación, si bien era bastante indiferente con cualquier clase de problema, insulto o situación, esa específicamente era una de las cosas que hacía estallar a Ángelo.

Aquello ocurrido con su madre y luego durante su vida le había marcado para siempre, reduciendo a cero la posibilidad de que algún cazador sobreviviera si la vida de este estuviera en sus propias manos.

Aspros suspiro cansado, nunca le gustaron los cazadores y aunque de los dos siempre fue el más diplomático, eso hace mucho que había terminado. El peli azul ya no tenía consideraciones, pero había algo que lo hacía cambiar de opinión y ese era precisamente su hijo.

No Ángelo exactamente, sino Kanon. La relación con el había mejorado muchísimo y temía decepcionarlo, no quería echarlo a perder, además, había madurado también como hombre y creía que, si les negaban la posibilidad de proteger a los suyos, ellos podrían demostrarles a los cazadores con acciones que no eran iguales a ellos.

—Ángelo…—le llamo, pero el chico seguía gruñendo sin prestarle atención— Ángelo préstame atención— levanto la voz y el italiano volteo fastidiado

Luego continuo ante la mirada de su hijo—…Vas a liberarlos— el muchacho abrió los ojos desmesuradamente— No, escúchame, vas a liberarlos, no seremos como ellos y si no saben quiénes están detrás de lo de Kanon y Laika entonces no vale la pena tenerlos aquí, solo síganlos—

—Es increíble que me lo pidas, acabo de decirte lo mucho que me molesta…—

—Ángelo, se cómo te sientes, pero trato de enmendar mi camino y también quiero arreglar algunas cosas que hice contigo— interrumpió el mayor

—No… no puedes arreglarme como si fuera una máquina, yo los odio, les detesto y pensé que tú también, ellos fueron…—

—Se exactamente lo que hicieron, pero ahora yo solo hare pagar a quienes lo merezcan—

Ángelo gruño fuerte en un grado alto de histeria— Hace casi dos meses matan a tu hijo por eso y estoy seguro de que fue Aioros quien atravesó el pecho de Saga, hasta donde entendí lo querías muerto, y ahora me pides que lo libere ¡Te Volviste Loco! — le grito furioso

—Tal vez, y así como lo estoy liberando, tal vez mañana lo tenga que asesinar, pero hasta que no tenga las pruebas no puedo hacer nada más—

—Eres un Cobarde— murmuro Ángelo

Aspros lo tomo del cuello y lo empujo fuerte contra un árbol.

—Aun soy tu padre, mocoso, así que vas respetando…—Aspros dijo con fuerza mientras sus ojos brillaban azules— Ahora, cumples la orden que te di muchacho, si te gusta o no, a estas alturas me tiene sin cuidado—

El padre de Ángelo lo soltó con un empujón y le dio la espalda para entrar al bunker. Si su hijo aun no lo entendía pues tendría que ponerlo en su lugar y luego enseñarle. Sin más por hacer ahí afuera, se adentró a las instancias privadas del lugar al que él llamaba su hogar dejando a Ángelo murmurando barbaridades en el bosque.

Bosque Ariccia

Ambos se miraban con reto sus manos entrelazadas arriba sobre sus hombros en una pequeña prueba de fuerzas, los brazos delgados de ella contra los fornidos de él. Así, los dos practicaban algunas técnicas de defensa y Kanon se encargaba de probar la fuerza física que Laika adquiría diariamente.

Sin duda alguna la muchacha había mejorado muchísimo, no había superado nada por completo, pero al menos una que otra cosa ya no le afectaba tanto. El gemelo se encargaba de probar a detalle cada uno de sus sentidos, hacer pequeños test que le pudieran confirmar el avance de Laika.

Justo ahora ambos practicaban algunas llaves, Kanon le enseñaba defensa personal porque decía que en caso de peligro ella necesitaba defenderse sola, golpear, patear y derribar, sobre todo porque no iba a transformarse aun y siendo un lobo en su forma humana estaba claramente en desventaja ante los cazadores.

—Vamos linda, puedes dar mucho más— presiono Kanon mientras la empujaba con sus brazos

Los dos frente a frente mano a mano, entrelazadas, aplicando fuerza el uno contra el otro.

Laika sonrió, sudaba y se esforzaba, la chica lo estaba dando todo, se había prometido mejorar solo para ver a Kanon más tranquilo.

—Vas arrepentirte de haberlo pedido Kanon… —advirtió ella con tono divertido y Kanon sonrió

Él pensó que no se lo tomaría tan en serio, pero la chica era bastante persistente y pronto comenzó a desplazar a Kanon al punto de que lo hizo retroceder dos pasos. Laika gruñía y se esforzaba, sus ojos brillaron color amarillo y el gemelo no pudo sino admirarla. Se veía preciosa.

Ya dicen que las mujeres son una distracción, Laika sonrió y con una llave le tomo el brazo a Kanon le dio vuelta sobre su espalda y lo derribo con una pierna dejando al gemelo sobre la tierra.

Kanon se quejó, definitivamente no se esperaba eso, Laika aprendía rápido y era bastante fuerte, sabía que debía tener cuidado con ella, pues siendo directamente convertida por el Alfa había probabilidades de que fuera bastante peligrosa.

—Te lo dije— festejo ella aun sosteniendo su brazo

Laika no supo cómo ni cuándo, pero sintió que era derribada de una pierna que la hizo perder el equilibrio y caer, pero cuando lo hizo fue sobre el pecho de Kanon que ya se había volteado dejándolos a ambos frente a frente.

—No descuides a tu oponente cariñito— le sonrió Kanon

Ella le dio un golpecito en el hombro como de costumbre, pero también sonrió acercando más su rostro al del gemelo

—Lección aprendida, pero tú, no puedes distraerte con una mujer Kanon—

Kanon la observo directo a los ojos y luego detallo cada centímetro de su rostro. Acerco sus labios a los de ella, tentándola.

—No sé si pueda aprender esa lección— le dijo en un murmuro delineando con su índice la figura del rostro de la muchacha

Laika sonrió, las cosas entre ellos no hacían más que mejorar y el que ella fuera un lobo los había unido muchísimo más que antes. Estaba feliz, no podía pedir más.

Sin embargo, no todo era color de rosas y perfecto.

A punto de besar a Kanon sintió ese dolor punzante en todo el cuerpo, era como un terrible calambre, pero en cada centímetro de su cuerpo. De inmediato se quejó con un gemido alto y se recostó sobre el suelo abrazándose a sí misma.

Kanon de inmediato se alarmo e intento calmarla, pero el dolor era bastante agudo. Laika apretaba los ojos y se ovillaba del dolor. El gemelo no podía hacer nada, ya sabía lo que era y estaba totalmente fuera de su alcance, lo único que podía hacer era apoyarla, estar ahí y darle cariño mientras el dolor pasaba

—Shh preciosa, tranquila— trato de calmarla. Beso su frente y la ayudo a sentar para que se recostara sobre su pecho

—Duele…—murmuro ella con voz quebrada

—Lo siento, lo lamento— repetía Kanon mientras la abrazaba con fuerza y ella negaba con la cabeza

—Cierra…cierra la boca Kanon— Laika le dijo recostando su cabeza en el pecho del muchacho. Kanon beso su coronilla con cariño

El gemelo suspiro, impotente. La razón por la cual no podía hacer nada era porque aquel dolor no era más que un síntoma de lo que su cuerpo y su ADN nuevo estaba exigiendo. Estaban a pocas horas de la luna llena, y a pesar de que Laika ahora era un lobo, no podía convertirse en la primera luna tan cercana a su cambio de especie. Su cuerpo le hacía saber que estaba sintiendo el poder, que su anatomía estaba cambiando, pero ante a la negativa de poder completar la metamorfosis, le provocaba esas dolencias.

Calambres por todo el cuerpo era lo mínimo que sucedía, pues el cambio físico acarreaba peores consecuencias, huesos rotos, músculos y tendones desgarrados para dar paso a la nueva figura de canido, una especie distinta. La primera vez era una desgracia, pero por buena o mala suerte, Laika aún no pasaría por ello.

La chica jadeo un poco había aguantado bastante y ahora quedaban los pequeños espasmos y reflejos en su cuerpo mientras se aferraba a la camisa de Kanon.

—¿Estas mejor? — Kanon le pregunto consternado y ella asintió

—Vamos a casa…— le pidió ella en un susurro, después de aquellos ataques de dolor o de algún descontrol de sus sentidos Laika se hacía pequeñita y vulnerable, acabando de inmediato con la personalidad de la muchacha.

—Tranquila, me voy a quedar contigo, te daré algo rico para comer y estarás mejor en la noche— le sonrió Kanon mientras la levantaba en brazos, aunque Laika odiara eso, pero cada vez que esos ataques volvían a ella no le quedaba otra que aceptar.

Solo Kanon sabia cuan sensible era Laika a pesar de su personalidad explosiva, divertida y algo ruda para ser una chica.

Laika siempre había buscado encajar en alguna parte, cosa que jamás pudo hacer, pues sus gustos radicaban en polos tan opuestos a las demás chicas. Eso sucedió desde que era niña hasta apenas hace casi un año que conoció a sus actuales amigas.

Sin embargo, siempre estaba aquella espinita que le decía que no encajaba lo suficiente, o que nunca iba a terminar de complementarse con los demás por la diferencia de pensamientos. Por ser distinta. Así que Laika simplemente aprendió a convivir con lo que tenía, nunca tuvo amigos fijos, generalmente eran solo pasajeros o por etapas, así que aun sin encajar, sabia convivir con los demás.

Por eso tal vez se enamoró de Kanon, y a pesar de que el tuviera sus ojos puestos en otra persona, se empeñó en estar ahí para él, primero como amiga y luego con una oportunidad. Quizá su cariño hacia él se debía a que el gemelo era genuino, decía la verdad, constantemente le decía lo rara y genial que era, por eso se hicieron grandes amigos.

Porque ella era incondicional, siempre dispuesta a escuchar y lista para ayudar. Pero al parecer la vida había decidido no darle ni amor, ni amistades. Hasta Kanon. Contaba a Saori y las chicas como sus amigas, pero eso hacía poco, así que todo era relativamente nuevo para ella. Con Kanon era distinto, se sentía libre de hablar y expresarse, decir lo que pensaba sin caer mal o demasiado brusca.

Por eso lo quería.

El gemelo había sabido valorar cada cualidad de Laika y aun así creía que no había visto todo de ella. Justo ahora podía ver esa faceta de sensibilidad y vulnerabilidad que ella nunca dejaba que nadie notara, pero que ahora no tenía más opción que resignarse ante aquello.

Laika se rindió ante el suave cariño con el que Kanon la estaba tratando, el muchacho con todo el cuidado del mundo y como si fuera de cristal la llevo hasta su casa.

Residencia de los gemelos

Saori se encontraba en la sala estudiando un poco para los exámenes nuevos, en aquel momento se encontraba un poco separada de Saga. Desde que el gemelo regresara a casa se estaba comportando muy extraño, a veces olvidaba cosas y estaba más arisco de lo normal.

Peor que eso a veces le daban ciertas etapas de cariño que ella realmente no podía entender y habían estado muy cerca de la intimidad, aunque Saori por todas las razones anteriores lo había detenido a tiempo. Tal vez se debía a la cercanía de la luna llena, pero sinceramente no lo creía y estaba comenzando a preocuparse por él.

Justo hablando del rey de Roma, este apareció desde la cocina, traía en sus manos un paquete enorme de frituras las cuales comía con bastante gusto. El gemelo le dio una sonrisa arrogante y se sentó a su lado con un intento de besarla, pero Saori lo retiro con las manos en el pecho del peli azul.

El muchacho frunció el entrecejo evidentemente molesto, gruño y se apartó de inmediato tomando otro bocado de frituras.

—¿Se puede saber que hice ahora?— gruño Saga medio masticando aquellos bocadillos

Saori negó con la cabeza— Nada, es solo que necesito concentrarme en esto— dijo señalando su libro con insistencia

Saga rodo los ojos fastidiado— ¿Por qué no lo dejas? Y mejor pasamos tiempo juntos— le dijo con una sonrisa picara

—Creí que eras tú el que quería que me esforzara con esta asignatura— Saori frunció el entrecejo, ahí estaban esas contradicciones de nuevo

El gemelo puso cara de asco, gruño y le desvió la mirada concentrándose en sus frituras de nuevo mientras encendía el televisor. Saori negó con la cabeza de nuevo incrédula de su comportamiento

—¿Y tú desde cuando comes tanta porquería? Creí que eso era de Milo y que a ti te gustaba el ejercicio— reclamo la chica de nuevo

—Por todos los dioses ¿Cuándo vas a dejar de molestarme? Lo como porque sencillamente tengo hambre, estoy fastidiado porque mi novia no quiere prestarme atención— dijo sin siquiera mirarla

Saori bufo molesta, pero fue Saga quien se levantó y se fue del sitio dejándola sola nuevamente.

No pudo pensar más allá porque de inmediato sintió la puerta abrirse y por ella apareció Kanon junto a Laika que venía adormitada en sus brazos. Saori abrió los ojos desmesuradamente y de inmediato se levantó asustada

—Por todos los dioses Kanon ¿Qué le paso? —

—Calma, solo fue un pequeño descontrol de sus habilidades, necesita acostumbrarse— expreso Kanon algo mortificado mientras caminaba hacia las escaleras

—¿Pero estará bien verdad? — quiso saber la pelilila y Kanon asintió

La chica suspiro y vio al gemelo menor retirarse, sabía que Kanon sufría por cada cosa mala que le pasaba a Laika, pero tenía esperanzas de que lo superarían pronto, aunque se venían fechas difíciles. Se dijo a si misma que necesitaba hablar con Saga y aclarar las cosas, algo estaba sucediendo con él y ella necesitaba saberlo, así que sin más decidió ir a buscarlo, sus exámenes tendrían que esperar.

En la parte de atrás de la casa gruñía furioso Yuri y masticaba con salvajismo aquellas frituras suyas. Esa chiquilla lo tenía al borde de la locura, era demasiado correcta, tranquila, sumisa, en otras palabras IDIOTA.

Como extrañaba a su chica, a tenerla en su cama, por todos los dioses que intentaba no meter la pata y parecerse a Saga, pero esto le estaba colmando la paciencia. Solo necesitaba la señal del jefe para volver a casa, mientras el llevaba a cabo su plan, necesitaban esa distracción. Quien sabe que cosas le estarían haciendo al gemelo real.

Ese no era su problema, su papel era hacerse pasar por Saga hasta que el jefe lo indicara, pero aquella tarea se estaba volviendo eterna.

Gruño con fuerza, fastidiado. La manada de sabuesos era de lo más estúpida en la vida, en más de una ocasión había querido partir el cuello de aquel par de mocosos, esos lobos pequeños. Eran tan vulnerables que se le antojaba desaparecerlos del mapa.

—Entonces por fin te despegaste de la insípida esa— gruño la chica con la apariencia de Shaina

Yuri volteo rápido para encontrarse con la figura de otra mujer que no era más que su chica Irina. Sonrió con picardía y a paso firme camino hacia ella tomándola por las caderas, la arrastro hacia la pared y la beso con ferocidad.

Irina dejo escapar un gemido y una sonrisilla traviesa— ¿A que me extrañaste? —

Yuri continúo besándola, esta vez desde el cuello hasta el lóbulo de su oreja en pequeñas mordidas.

—No tienes idea, esa mujer no sabe cómo complacer a un hombre como yo— gruño el mientras paseaba sus manos por el muslo de la chica y la apretaba contra su cuerpo

Ella gimió de nuevo mientras enredaba sus manos en la cabellera azul del muchacho con la apariencia de Saga.

—Ese niño, es un atosigador, es insoportable ¿Cuándo podremos matarlos? — gruño ella mientras suspiraba de placer

El ruso paso sus manos por debajo de la blusa de aquella chica con apariencia de Shaina. Ambos disfrutaban del contacto físico del otro sin importarles en donde estaban y lo que sucedía a su alrededor.

—Te necesito mujer…nadie, absolutamente nadie, sabe darme lo que tu— le dijo al oído

Para su desafortunada situación, ella estaba ahí parada, escuchando y observando todo lo que sucedía. Apretó sus puños con fuerza y de inmediato dejo el sitio de un portazo. Yuri e Irina voltearon rápido y con algo de susto

—Era ella, estoy segura—

—Carajo…— gruño el muchacho y así mismo sin acomodarse la ropa la persiguió, Shaina tras el…

Saori estaba dolida, incrédula y al borde de la histeria. Entonces eso era todo lo que le pasaba a Saga, él ya no la quería, le era infiel con Shaina. Simplemente no se lo podía creer.

Camino a paso firme, dispuesta a desaparecer de esa casa para nunca más volver, lo que Saga había hecho le dolía de una forma tan desgarradora que no tenía idea de cómo enfrentarlo. Ella a diferencia de él, si lo amaba de verdad y le había entregado su vida, sus sueños y su juventud a él decidiendo quedarse con ese lobo por todos los años que pudiera vivir.

Rápidamente las lágrimas resbalaron de sus ojos involuntariamente, sin poder controlarlas. Tras ella escucho al gemelo gritarle que se detuviera y así lo hizo, cuando lo tuvo enfrente le planto una cachetada y un par de puños de impotencia en el pecho de aquel muchacho.

—¡Te odio, todo lo que pude haber sentido por ti se muere hoy! — le grito en la cara y el ruso respingo. La chica tenía carácter, le reconocía eso

—Escucha esto no es lo que parece, en serio— intento replicar

—Y dime que es entonces, porque tenías las manos muy bien ubicadas imbécil— le reprocho de inmediato en un grito de rabia

—Saori es verdad, lo de Saga fue un simple error— Shaina le defendió

—¡Tu! Mejor guarda silencio porque parecías muy complacida con el error de este idiota— gruño Saori furiosa y dolida como nunca

Ante el escándalo Kanon bajo algo apurado y extrañado de los gritos. Anteriormente había dejado a Laika descansando y no convenía tanto ruido, además nunca se armaban esa clase de discusiones en su casa.

—Quieren bajarle 10 decibeles a su maldito tono de voz— reclamo Kanon

—No te preocupes Kanon, yo ya me iba— gruño Saori dando la espalda e intentando caminar hacia la puerta

Saga la tomo del brazo halándola hacia ella con fuerza

—No te vayas, déjame explicarte yo no… no se… que pasa conmigo— tartamudeo el ruso, había metido las cuatro patas y no sabía cómo arreglarlo

—¡Suéltame! No se te ocurra buscarme nunca más Saga, esto… no te lo voy a perdonar— Saori sentencio con lágrimas y voz quebrada

Ante la escena, Kanon sabía que era serio, algo grande había pasado y el no pretendía quedarse fuera.

—¿Se puede saber que carajos sucedió entre ustedes? — gruño de brazos cruzados

Milo y Camus aparecieron por la entrada riendo sobre alguna tontería y al ver el ambiente tan tenso que se podía cortar con cuchillo ambos callaron.

—¿Estoy esperando? — Kanon presiono

Saori observo a Milo con algo de compasión, él no tenía idea de lo que sucedía y ella sabía que le dolería mucho aquella infidelidad, pero era mejor decírselo en honor a la verdad.

—¿Vas a decirlo o tengo que hacerlo yo? — la chica presiono al gemelo y el otro bajo la cabeza

—Por favor te estoy pidiendo que reconsideres esto Saori, fue un desliz, no tengo idea de lo que sucede conmigo— rogo el gemelo mayor

Saori negó con la cabeza y observo de Kanon a Milo con rabia. Ambos lobos le observaron con extrañeza, jamás vieron a la chica tan enojada y dolida.

—Los encontré a ambos besuqueándose, y compartiendo un tierno momento de pasión— gruño la chica — Lo siento, Milo— le dijo observándolo con ojos llorosos

—Milo yo no…—comenzó la chica que portaba la apariencia de Shaina

El lobo más chico frunció el entrecejo confundido— Saori eso no puede ser verdad, creo que te equivocas, Shaina no podría…—

—Si, yo también pensé que Saga jamás sería capaz, pero mira las vueltas que da la vida, yo me voy y no quiero verte de nuevo Saga… jamás— le gruño en la cara — y en cuanto a ti Shaina, bueno, nunca lo espere de ti, quédate con el—

Saori desapareció en un abrir y cerrar de ojos, Kanon miro con desaprobación y rabia a su gemelo que seguía congelado en el sitio sin saber cómo resolver aquello. Milo por otra parte estaba incrédulo, pero si Saori estaba así de dolida, era verdad.

—Milo…— Shaina pronuncio

—Quiero que te vayas…— dijo Milo bajito— No quiero verte, no entiendo por qué lo hiciste Shaina… en verdad que no— esas últimas palabras las habia dicho con voz quebrada mientras Camus fruncía el entrecejo, pero le colocaba una mano en el hombro a su amigo

—Milo por favor—rogo ella

—¡Lárgate Ya!— grito con rabia sin poder contener las lágrimas, con puños y dientes apretados

Shaina gruño y salió de la casa dando un portazo, ya ajustaría cuentas con Yuri por ser un idiota y arruinarlo todo.

—En cuanto a ti— gruño Milo, sus puños temblaban de furia y sus ojos brillaban amarillo

Antes de que alguno pudiera moverse, la forma de un lobo gris estaba sobre Saga. Forcejeo con el hasta mas no poder intentando encajarle una mordida a aquel que creyó era su hermano mayor, que jamás lo traicionaría y nunca le haría daño. Cuan equivocado estaba.

Yuri por su parte ya estaba fastidiado de toda la escena dramática y la humillación que había tenido que soportar. En un descuido, Milo, cegado por la rabia, encajo sus colmillos en el pecho del ruso. Yuri rugió por el dolor, algo que les hacía daño era la mordida de un lobo.

Tenía que detenerlo ya mismo o seria tarde. Para su suerte Kanon salto sobre Milo intentando detenerlo, pero se ganó una mordida al igual que Camus, así que Yuri haciendo uso de su enorme fuerza física se lo quitó de encima con un empujón que envió al lobo a la pared de un golpe, tan fuerte que dejo a Milo aturdido por un rato en el suelo. Camus de inmediato corrió hacia el

Kanon vio a su gemelo levantarse con algo de dolor y jadear cansado, el menor frunció el entrecejo. Aquella fuerza no era tan común en Saga, era como si Milo representara un peligro para él, y a eso sumarle que estaba muy raro.

Lo tomo de un brazo y lo arrastro lejos de Milo, lo llevo al otro patio y lo soltó de un empujón.

—Ahora sí, dime ¿Qué rayos pasa contigo Saga?— reclamo Kanon furioso

Yuri gruño fastidiado—Ese no es tu maldito problema— dijo dándole un empujón y el menor de los gemelos gruño molesto

—¿¡Shaina!? ¿en serio? De todas las mujeres en el mundo te fijaste en Shaina— gritaba Kanon incrédulo con una mano en la boca— Estas loco, no sé qué pasa contigo—dijo negando con la cabeza y tras un suspiro hablo de nuevo— Lastimaste a Saori y por todos los dioses que no lo espere de ti nunca—

El ruso lo miro con desprecio, sus puños apretados en frustración. ¿Cómo se suponía que iba a salir de esta? Arruino todo por un miserable momento de debilidad, sin duda el jefe iba a colgar su cabeza de la torre más alta en Italia.

Algo tenía que hacer, algo tenía que ocurrírsele.

Levanto la cabeza solo para observar a un impaciente Kanon esperando una explicación a lo sucedido. Su cerebro trabajaba a mil por hora.

—Ya te dije— hablo finalmente, su tono era ronco y desesperado— No sé qué paso conmigo, estábamos hablando y…perdí el norte…—

—¿¡El norte!? Por todos los dioses acabas de lastimar a la mujer que amas y a tu hermano, no puedes decirme que no sabes lo que pasa contigo ¿te enamoraste de Shaina? ¿es eso? — insistió Kanon

—¡Claro que no! Te digo que es un maldito desliz—

—¿Y ella? Según Saori, se veía muy cómoda— Kanon no aguanto más y empujo a su gemelo hacia la pared tomándolo del cuello de la camisa— Di la verdad maldición— gruño

Yuri estaba arrinconado, no tenía idea de que hacer, estaba en manos de Kanon y su futuro en juego por una tontería.

—De acuerdo tú ganas— Si se iba a ir al menos dejaría un desastre bien elaborado en esa casa— Ella me gusta, me atrae, no te ofendas Kanon pero últimamente Saori se ha vuelto demasiado asfixiante, me reclama hasta la manera de caminar y ella no me da lo que yo necesito, estoy reconsiderando lo que llegue a sentir por ella—

Kanon le observo directo a los ojos y tristemente no encontró mentira alguna. Entonces su hermano se había olvidado de Saori ¿después de todo lo que vivieron? Le parecía imposible, pero él se veía muy sincero con su respuesta.

El gemelo menor lo soltó de golpe, furioso. No aprobaba aquello, Saori resulto lastimada, Milo igual, Shaina… bueno de ella no tenía ni idea y Saga, últimamente parecía un caso perdido, tal vez debería hablar con Shion o Dohko. Finalmente, Kanon le dio la espalda y se marchó.

El ruso quedo ahí en una pieza y finalmente sonrió, Kanon le había creído y ahora todo estaba patas arriba, tal vez si le preguntaba al jefe, podría acabarlos a todos ahora que por fin estaban separados.

Fábrica Abandonada

Tras haberle explicado finalmente a Shaina lo que parecía un buen plan por parte del gemelo, ambos decidieron que en la noche de luna llena lo harían. Saga finalmente estaba mejorando de sus heridas, y como todas las noches, la chica de cabellos rubios aparecía para limpiar aquellos tajos de carne abierta que permanecían en la piel del gemelo.

Al evaluar exactamente la hora y rutina establecida por aquellos cazadores, Shaina trazo un pequeño reloj en su mente en donde tenía perfectamente calculado cada instante en el que recibían alguna visita.

La noche había caído y con ella la luna llena que poco a poco se dejaba ver en el cielo oscuro, otorgando fuerza a aquellos esclavos que siempre le rinden tributo.

No había manera de que Shaina o incluso Saga supieran en que tiempo estaban, para ellos no había día o noche, llevaban casi cuatro semanas ahí, y era imposible saber aquella información mientras estuvieran en lo más recóndito de esa prisión.

Sin embargo, ahora Saga lo sabía, su cuerpo estaba cambiando, la adrenalina incrementando en su torrente sanguíneo, aquella fuerza en sus músculos y tendones, esa presión le indicaba que la luna estaba llegando.

Shaina noto el cambio en el comportamiento del gemelo y de inmediato se puso alerta. Él ya le había advertido que debía mantenerse lejos y hasta que él lo ordenara, no podía mover un dedo.

Hace unos días cuando se acercaba la luna llena, el gemelo mayor había tenido un nuevo arranque en el que enloqueció repentinamente y tras volver a la normalidad Saga había explicado que era el encierro lo que le afectaba de esa forma y día a día la bestia se apoderaba de él más y más.

—¿Estas lista? — interrumpió repentinamente los pensamientos de Shaina

Él se encontraba de pie, en una esquina y cruzado de brazos, tenía la cabeza gacha como si estuviera meditando lo que estaba por pasar. Shaina no pudo evitar tragar entero, no estaba segura del éxito de ese plan y tenía mucho miedo de lo que pudiera pasar.

—Shaina…— le llamo interrumpiéndola de nuevo y ella volteo bruscamente— Ya lo tenemos Shaina, no hay vuelta atrás ¿entiendes lo que debes hacer?—

Ella asintió con algo de miedo, ahora más que nunca se sentía insegura

—Confía en mí, saldrás de aquí hoy— le dijo con bastante seguridad

Ella frunció el entrecejo— Saldremos, querrás decir— corrigió

Saga asintió, pero no se veía tan convencido. Luego alzo la cabeza, Shaina se había acostumbrado a ese gesto del lobo, cada vez que escuchaba algo tenía una reacción similar así que se preparó mentalmente para lo que estaban por hacer.

Bosque Ariccia

El chico había corrido toda la tarde intentando alejar aquellos dolores que le aquejaban. Todo su cuerpo estaba muy tenso, cada musculo le quemaba como si no tuviera lugar suficiente en su anatomía. Sus sentidos estaban alerta al 100% podía oírlo todo, olerlo incluso y sabía que alguien le seguía desde hace mucho.

—Ya puedes salir— gruño Ikki fastidiado

Aquellos mechones color azul celeste se asomaron tras una elevación de tierra cercana, un montículo que cubría perfectamente a aquel niño que había seguido a Ikki desde que lo vio salir de casa.

Xander suspiro y dio un par de pasos dejándose ver por el otro chico más grande. El joven Solo pudo notar lo sudado y agitado que estaba Ikki, en sus ojos no había nada más que desesperación por alejarse de todo. Sabía desde un inicio que eso era lo que buscaba.

Los ojos de Ikki brillaban en un amarillo intenso, ya sufría los síntomas de la licantropía que estaba por explotar dentro de él. Aquel cielo oscuro amenazaba con dar paso a aquella preciosa bola de luz y fuente de fuerza de todo lobo, para dejarlo a él expuesto ante sus instintos más salvajes.

Xander noto también, que Ikki ya no podía controlar su morfología, a estas alturas, el color de sus ojos brillantes y aquellas garras en sus manos, solo indicaban que el joven estaba cada vez más cerca de cambiar.

—¿Qué es lo que haces aquí?— Ikki gruño fastidiado

El más chico respingo y agacho la mirada apenado.

—Lo siento…en verdad—

—No has respondido a mi pregunta— siguió replicando el mayor

—P…pues…— tartamudeo el otro—Se… bueno, creo que se por lo que estas pasando y te quiero ayudar…e…eso es todo— dijo en defensa

Ikki apretó sus puños— Como podrías ayudarme, eres menor que yo… no sabes lo que esto significa—

—En realidad si se, y… teóricamente yo…me convertí primero que tu— explico Xander acercándose mas

—Quédate ahí enano— lo detuvo rápido Ikki

—Puedo ayudarte, de veras, yo sé lo que es estar solo el primer día y…— Xander agacho la cabeza algo triste

Ikki le observo con cuidado, ciertamente estaba solo y había huido como cobarde. Pudo haberles dicho a los gemelos o a Milo, incluso Camus, pero no, su orgullo era importante y el no mostraría tal debilidad. Ahora que veía a Xander le causaba un poco de empatía, pues él era tan joven y aun así lo había superado, eso le daba fuerzas para seguir.

—Escucha, yo sé que te alejas para no dañar a nadie, pero estar solo te convierte en una amenaza, te voy a ayudar, sígueme conozco un buen lugar— le dijo el joven Solo mientras emprendía carrera hacia el sur

Ikki le observo con detenimiento, Xander al parecer entendía muy bien cómo tratar con el hermano de Shun, pues sabía que enfrentarlo y enumerarle los problemas o intentar convencerlo de regresar era tonto. Así que pronto el peli azul se encontraba siguiendo al más joven de la manada de lobos.

Mientras corría sintió la fuerza, la energía y el poder. Por instinto observo el cielo y allí estaba ella, majestuosa como cada noche y lista para darle desatar a las bestias esclavas de sus cuerpos humanos.

Aumento la velocidad y finalmente se encontró con Xander, pero a estas alturas era demasiado tarde. Se lanzo de rodillas con un grito y ambas manos en la cabeza, el cuerpo comenzaba a quemarle con furia, sus huesos ya crujían con insistencia, urgidos por liberar a aquella figura morfológica que pronto sería un lobo.

Xander paso saliva y se acercó rápido a él tomándolo de un brazo para ayudarlo a caminar.

—Vamos Ikki— le animo esa voz de niño— Aun no es tarde para ti, puedes mantenerte puro esta luna llena—

Ikki gruño de dolor mientras ambos seguían caminando. Una cueva los esperaba al frente, lista para resguardar al mundo de las locuras de un nuevo beta. Xander observo a Ikki una última vez antes de soltarlo, en su cuerpo pudo notar una especie de pelaje negro que cubría poco a poco al muchacho.

Xander sabía que no había tiempo, Ikki estaba listo para cambiar.

Continuara...


Bueno espero que les haya gustado y no aburrido, a partir de aqui se viene el desenlace de la historia, todo sera mas suelto y los problemas vendrán en aumento... Cualquier tomate pues me lo dejan en la cajita de reviews Gracias a todos por escribir y comentar siempre su parecer, son mi motor y cada vez que pienso en un review se que tengo que correr a subir capitulo porque ustedes son incondicionales :3

En fin... le dejo un saludote!

Arrivederci!

Radamanthys'Queen