Legal waring: los personajes de Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son de Hajime Isayama.

Advertencia: esta historia contendrá violencia, abuso de menores y…más violencia. AU Y yaoi. MUCHO OOC :D

Capítulo 4

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Las luces de las patrullas y la gente acercándose era el escenario que se estaba montando al frente de la casa de los Jeager.

Lo sucedido hace apenas una hora apenas lo podía procesar Grisha. Tenía ambas manos detrás de la cabeza y, aunque quería, no podía poner tosa su atención en los oficiales frente a él. Quería ir y seguir a la ambulancia que se había llevado a Eren pero los investigadores y oficiales no se lo permitieron porque era más importante saber… ¿¡Por qué DIABLOS hay dos cadáveres en esa casa? Los paramédicos les habían dicho que Eren estaba estable pero que era necesario llevarlo al hospital así que no corría peligro por lo que Grisha podría quedarse a dar su testimonio.

El detective asignado y el padre se encontraban en la acera frente a la puerta del garaje, Grisha recostado en su auto ahí estacionado tratando de ordenar sus pensamientos y dominando sus emociones para poder relatar todo lo que había hecho desde esa mañana, de vez en cuando se quedaba pasmado por el flash de las cámaras de, la policía, los investigadores o quien sea que este encargado de plasmar la evidencia en fotografías, que resplandecía en el interior de la casa. Ya habían rodeado la casa con la cinta amarilla, habían exhortado a la gente, que se había aglomerado para poder ver o escuchar algo, a regresar a sus casas y al terminar con las fotos de la escena procederían a levantar los cuerpos para llevarlos a la morgue y seguir con el protocolo.

—Nos separamos y…todo parecía…bien, bueno, todo estaba como se esperaría de un divorcio reciente—dijo Grisha al investigador que le prestaba mucha atención, con una mano en el hombro del padre para tratar de mostrarle apoyo.

—¿Por qué decidieron separarse?—pregunto el investigador tratando de encontrar un motivo. Ya habían llegado a la conclusión de que fue Carla la que maquino todo ese espectáculo. Solo faltaba el "¿Por qué mierda?" y "¿a quien mierda?"

-…-Grisha no dijo nada y el investigador lo miro con las cejas alzadas. El detective pensó que podría ser por…

—No fue por una infidelidad, si es en lo que está pensando señor Church. Simplemente ya no éramos felices estando bajo el mismo techo y créame que en este mismo momento no sé qué mierda está pasando—Grisha se comenzó a refregarse la cara, claramente estresado.

—Comprendo que está muy confundido y las emociones lo están sobrepasando pero necesitamos cada detalle para poder darle sentido a esta situación tan jodida ¿comprende?—Grisha asintió a las palabras del hombre pues tenía razón, tenía que poner de su parte para dar fin a esta estúpida e irreal tragedia.

—Señor—llamo una oficial de pelo rojo y expresión entre asustada, asqueada y enojo, raro, ¿no? Se acercó y le extendió su brazo, la cual sujetaba una bolsa de evidencia que tenía un sobre en su interior.

—Lo tenía la mujer del comedor—añadió cuando el investigador se puso unos guantes y saco la carta.

Bueno, parece que ahí estaba la razón y caso cerrado.

Grisha, con los brazos cruzados se apegó un poco para poder ver lo que decía la carta y la mujer policía se posiciono a la izquierda del detective, este la miro levantando una ceja a lo que ella respondió alzando los hombros. Después de un suspiro de resignación y cansancio por parte del superior, este se dedicó a abrir el sobre, sacar la carta y desdoblarla para leer. Grisha, Farlan e Isabel echaron su cabeza hacia atrás e inhalaron aire por la sorpresa al ver lo plasmado en la hoja.

Una carita feliz.

Era una horrible carita sonriendo en medio de la hoja, parecía que el pulso le estaba fallando a Carla al momento de hacer ese feo dibujo pues el delineado estaba mal hecho lo que le daba una horrible apariencia de miedo.

Atónitos y completamente confundidos se miraron entre ellos cuando su atención se dirigió a la puerta principal. Estaban sacando el cuerpo de Carla, estaba cubierto por una pesada manta negra pero su brazo izquierdo colgaba fuera de la camilla y…La cara de la mujer policía, el detective y Grisha no podía estar más estupefacta, la mano que sobresalía estaba cruzando los dedos, como si Carla quisiera que algo le saliera como lo tenía planeado, como pidiendo una desea.

—tal vez solo estaba loca—opino Isabel.