Hola mis queridos lectores espero que estén muy bien, y hoy si he llegado a tiempo con el capitulo de la semana. Les traigo uno de los que ha estado escrito por meses y que finalmente puedo subir. Espero que lo disfruten y no me quieran matar después de leer.

Generalmente no recomiendo soundtracks para mis capítulos, pero hoy haré la excepción, porque escribí esto escuchando una canción en particular. Es un tema conocido por muchos, de Sam Smith y se llama Writtings on the Wall, esa canción les dará ambiente para lo que sucederá adelante. Al menos para mi fue mucha inspiración. En fin ahí los dejo, no me maten.


Capitulo 22

Por la eternidad

—Sa…Saga—

—Hola…siento…molestarte— por muy poco Saga estaba controlando su nerviosismo, en su mente sabía que el ir a casa de Saori representaba poner en peligro la relación que tenían—¿Puedo pasar? ―

Saori paso saliva ¿Qué rayos hacia ahí? Le había dicho que quería tiempo ¿o no? ¿Acaso no lo entendía? Feh, a quien engañaba, estaba que brincaba en un solo pie de la emoción ¡Tonta! Se gritó a si misma

Sacudió la cabeza para despertar un poco—Err…seguro, pasa—

Saga hizo lo dicho y puso sus manos en el bolsillo intentando opacar los nervios. Pues esa tarde tras la salida de Aspros y los demás, Saga se había quedado terriblemente pensativo, le dio mil vueltas al asunto, estaba cansado y definitivamente no quería estar solo, al menos no teniendo a su chica disponible.

Y es que el gemelo lo había pensado bien, las palabras de Aspros siguieron resonando en su cabeza. Ella había pedido tiempo, sí, pero no dijo cuánto y lo que su padre había intentado darle a entender es que tenía una excusa en sus narices para ir a verla. Aquel zorro viejo era hábil ¡Feh! Y eso que aún no se llevaba perfecto con él. Lo cierto era que le había costado al menos una hora entender aquellas palabras, quien lo puede culpar, tenía días sin dormir.

Así que, palmeándose la cabeza por su estupidez, se levantó, fue a ducharse y luego tomo las llaves del carro para ir a buscar a su chica. ¡Era un idiota! Podía arreglar las cosas y si no pues ahí estaría para ayudarla a resolverlo, no tenía que dejarla sola ¿o sí? Eso no era nada apropiado porque ella también se sentía triste y sola, él lo sabía ¿entonces a que esperaba? Tras maldecirse solo un poco más, como para que quedara claro, arranco el auto y fue directo a casa de Saori.

Y ahora estaba aquí, como un adolescente nervioso, el valor que había juntado en el camino solo le había servido para cruzar la puerta ¿y ahora que hacía?

Saori por su parte, tras cerrar la puerta le dirigió una mirada interrogante, frunció levemente el entrecejo. Saga se tallaba un ojo, algo nervioso y evidentemente cansado, eso la chica lo noto de inmediato, las ojeras que tenía y el porte con el que caminaba ¿estaría enfermo?

—¿Estas…bien? — pregunto ella con duda y preocupación

Saga bajo la mano y sus dedos se movieron en un gesto de ansiedad―Sí, perfecto yo…—

Saori era paciente, muy paciente en realidad, pero en esta situación, ella solo quería saber porque Saga se había aparecido ¿algo malo sucedía con los chicos? Era la única explicación que encontraba.

—Saga… ¿Por qué estás aquí? — le preguntó, su tono era serio y no había querido sonar tan ruda como pareció

—Pues…yo, la verdad…—Saga se rasco la nuca fastidiado, luego la miro a los ojos y gruño― Saori, sé que te dije que respetaría tu tiempo, pero la verdad es que no puedo, han pasado unos días y… yo… Esto, no me gusta y la verdad vine porque te…porque… necesito saber de cuánto tiempo estabas hablando, horas, minutos segundos, tengo que saber para prepararme, no quiero estar…— "tanto tiempo solo, sin ti" iba a decir, pero se contuvo

Saga había hablado tan rápido que Saori apenas le comprendió, parpadeó un par de veces antes de sonreír y negar con la cabeza.

—¿De qué te ríes? — Saga quiso saber, estaba algo perplejo

—Pues…hablaste muy rápido y… ¿Cómo se supone que te diga cuanto tiempo exacto voy a pensar Saga? ― le dijo tratando de explicarle como si le hablara a un niño

Eso no lo había pensado, pero, pero, pero… solo era una excusa…

—Es que…— dijo casi en un suspiro y luego alzó la mirada de nuevo algo apenado por su conducta de tonto. Oh si, Saga era muy serio y rudo, un chico malo, pero cuando se trataba de Saori aquel lobo se transformaba en un lindo cachorrito, sin embargo, eso no lo detuvo, pues pronto agarró valor.

Saga gruñó fastidiado, ya estaba ahí ¿no? No se iría así nada más, quería arreglar las cosas, así que, ya medio enojado por la situación, actuó. Avanzó a dos zancadas y la tomó por la cintura apegándola a la pared tras ella, en realidad ambos quedaron a milímetros de distancia y el gemelo agachó un poco el rostro para observarla detalladamente. Estaba sorprendida por la acción, pero tampoco se había soltado ni forcejeado.

El gemelo apretó su agarre en la cintura atrayéndola más a su cuerpo -si es que eso era posible- y con la otra mano en su mejilla unió sus labios a los de ella en un beso suave y lento, pero bastante caluroso. Al separarse, ella solo pudo observarlo.

—Que no entiendes que solo era una excusa para verte— le susurró, ya que estaban demasiado cerca prácticamente nariz con nariz

Saori relajó la espalda que acumulaba tensión y lo soltó en un suspiro para después sonreír.

—Es la peor excusa de la historia— dijo en una risilla traviesa

Saga también sonrió algo atontado—Ya sé, tuve que improvisar ¿me ha quedado bien verdad? —

Saori siguió riendo divertida, es que era una real tontería lo que hacían, parecían dos chiquillos de 15 años

—Es una tontería, pero te ha quedado lindo— ella alzó su mano para acariciar la mejilla del gemelo

—Saori, entiende que me cuesta mucho… ¡joder al diablo mi orgullo! ― gritó con un gruñido que hizo sonreír a la chica— Es imposible para mi alejarme, no puedo, aunque quisiera juro que no puedo, me estoy volviendo loco y no estoy exagerando, sobre todo después de lo que…―se detuvo, no quería seguir con esa idea— …no puedo dormir, ni comer, ni siquiera puedo concentrarme en algo que no seas tú ¿es normal siquiera? Porque siento que no lo es— terminó casi jadeando por lo rápido que había dicho esas palabras que habían salido de su alma, jamás había sido tan sincero y abierto como con ella ahora.

Ella parpadeo sorprendida ante la confesión, y en realidad sabía que Saga no mentía, porque en su rostro se reflejaba claramente el dolor y la tristeza que tenía, eso lo había leído muy bien cuando apenas lo miro.

―Escucha, puedo darte el tiempo que quieras, pero… a mi lado, puedes ignorarme un poco si quieres, pero…— Saga continuaba hablando como si no hubiera un mañana

Ella le tomo por ambas mejillas con sus suaves manos para mirarlo directamente a los ojos y hacerlo callar.

—Saga…ya no quiero, ni necesito pensar en nada más, decidí que lo único que quiero es estar a tu lado, me aleje por una tontería que recién descubro es una patética debilidad y… ¡como sea! Lo que quiero es ya no separarme, vivamos el tiempo que nos quede—

Saga resopló incrédulo, a pesar de todo lo que habían hablado él no la soltó en ningún momento, sus confesiones fueron así, uno contra uno y a milímetros del otro. Tal y como había sido desde el primer día, el gemelo se quedó quieto, observando esos ojos azules, tan profundos como el mismo mar. Aquellas palabras le habían dado finalmente la tranquilidad que su alma pedía, ella no iba a alejarse nunca más.

De un movimiento la levanto por las piernas encadenándola a su cintura para luego colocar una mano en la espalda y besarla profundamente. Saori no se resistió, por el contrario, aumento la fuerza con la que se besaban, sus mentes y sus cuerpos pedían más, estaban deseosos de concretar aquello que ciertamente habían intentado, pero jamás logrado. Así que entre caricias, jadeos y gruñidos fueron capaces de llegar hasta la habitación de la chica en donde Saga la fue bajando con cuidado hasta que sus pies tocaron el suelo, ambos se besaban con salvajismo, como si compitieran por comerse el uno con el otro, sus lenguas enredadas en un gesto de pasión que ellos mismos no podían controlar.

A tientas, las manos de Saori buscaron la franela del gemelo en una acción desesperada por quitársela, mientras que Saga ya le había quitado la blusa de un tirón, Saori sintió aquellos abdominales perfectamente esculpidos y dignos de un Dios griego. Las manos del gemelo se aferraron a las caderas de Saori que gimió apenas audible al sentir la cercanía tan calurosa con su chico. Para cuando ella logro despojar a Saga de su camisa, este la volteó de un solo movimiento, besándola detrás del cuello mientras dejaba rastros invisibles de saliva por toda su piel en un camino que parecía no tener fin. Lo hacía con lentitud como si cada beso marcara historia en su piel, el calor de su aliento abrazando la tersa y blanquecina dermis de la muchacha.

En el momento que ambos se despojaron completamente de sus vestimentas, Saga la apegó contra su cuerpo, ella podía sentir el pecho del gemelo en su espalda y el leve jadeo en su oído cosa que le causaba aún más placer y desear mucho más, que siguiera, que no se detuviera por nada. Saga gruño mientras mordía el lóbulo de su oreja, sus manos se estiraron hasta los muslos desnudos de la chica. Para este momento sus ojos ya eran rojos, estos denotaban evidente lujuria, pasión y deseo por tener a su chica, quería que pasara, quería tenerla para él y no dejarla ir nunca. Aquellas ásperas manos recorrieron las piernas de Saori sin darse cuenta de que estas caricias se convertían en rasguños, Saga, preso del deseo no había controlado por completo a esa bestia en su interior que gritaba por salir y hacer suya a esa mujer de una buena vez.

Sin embargo, aquellos rasguños en todo lo animal de la palabra, fueron sutiles y aun así hicieron a Saori gemir lo que provoco en Saga un desborde de emociones que acabaron con la espalda de la chica en la cama. Ella sintió el peso del gemelo sobre ella besándola desde su vientre hasta el cuello mientras delineaba su cintura con sus dedos con un toque muy suave que le hizo sentir un cosquilleo interno, automáticamente las manos de la chica Kido se enredaron en la melena del muchacho que no se detenía. Sus caricias eran pasionales y algo bruscas, sí, pero también podía sentir el cariño con el que la trataba.

Ambos jadearon a la vez con sus labios humedecidos y frente a frente, observándose como si fuera la primera vez que se veían, se detallaron el uno al otro sin dejar de sentir el hambre que sus cuerpos ya reclamaban. Saga lo sabía, ella estaba lista para él, pero antes el gemelo le robo el aliento a la chica con un beso, uno que la hizo estremecerse, sus uñas se clavaron en los bíceps fornidos del peli azul que la apegó de la cintura para que pudiera sentirlo mejor. Finalmente, y sin tanto hacerse del rogar, Saga unió su cuerpo con el de ella en un movimiento suave al principio, delicado y hasta romántico, ella dejo libre un sutil gemido que el gemelo acalló con un beso, levanto sus brazos por encima de la cabeza junto a los de ella para que ambos cuerpos pudieran sentirse en entereza, aquel fogoso calor que emanaban les era simplemente delicioso y adictivo.

Aquellos movimientos se hicieron más rápidos, más pasionales y casi incontrolables para el gemelo. Saori y él se miraban fijamente, ella podía ver esos ojos rojos que le recordaban la verdadera naturaleza de su chico, los gruñidos animales que escuchaba o sentía en la vibración de su pecho, eran señal clara de que aquel hombre no era humano y, aun así, la hacía temblar de placer, no de miedo.

Los húmedos labios de Saga volvieron a pasarse por su cuello en aquella adicción a su olor, no podía parar, aunque quisiera no podía, lo hacía perder la cabeza, entrar en un estado de excitación que no creía que lograría jamás con nadie. Se detuvo en el lóbulo de la oreja nuevamente, pero esta vez para susurrar una pregunta, era algo que quería hacer desde hace mucho, puesto que siempre estuvo seguro, pero no sabía la respuesta de ella.

Saori gimió al sentir el leve mordisqueo en su oído junto a un gruñido jadeante que lograba sensaciones en su cuerpo que no podía explicar.

―Saori…― gruño el gemelo entre jadeos, sus movimientos no se detenían por nada― ¿Quieres quedarte conmigo? ¿Ser mi mujer? Mía y de nadie más, por la eternidad―

Ella dejo libre un alarido y ladeo su cabeza para encontrarse con los ojos de Saga que la miraban expectantes. Le robo un beso delicado y encadeno sus brazos al cuello del gemelo.

―¿Me estas proponiendo matrimonio?― Saori dijo con una risilla traviesa y un leve jadeo

En forma de réplica Saga mordió su cuello ante la burla de Saori, ella se quejo con un gemido

― No, pero es algo de lobos, ya lo sabes…la marca―

―No deseo nada diferente, Saga, Te amo…juntos, ahora y siempre―

Saga sonrió ampliamente y Saori sintió la presión en su vientre bajo, sus movimientos aumentaron y los jadeos de ambos se hicieron incesantes. El gemelo beso su hombro antes de hacer lo que tenía planeado, mientras ella estaba concentrada en el placer del vaivén de sus caderas Saga marco su hombro de una mordida certera, ella era suya y lo seria siempre.

Saori dejo libre un pequeño gritillo que se camuflo con un gemido lastimero, Saga atrapó sus labios para calmarla y ahogar su momentáneo lamento. Ella se sintió más relajada cuando Saga tras culminar ese beso, le susurro un "tranquila" al oído, la seguridad que el gemelo le brindaba era más fuerte que todo lo demás.

El gemelo se recostó de lado para quedar frente a ella sobre su costado, sus piernas se encadenaron. Ella soltó un gemido por el movimiento de Saga que no se detuvo y continuó con la entrada y salida en su cuerpo, delineó las caderas de su chica con sutileza mientras mordía su cuello y gruñía de placer. Saori podía sentir la leve capa de sudor que sus cuerpos destilaban, escuchar con atención los leves jadeos de Saga con cada movimiento, sus garras delineando su piel trazando un camino que pronto tendría relieve y se pintaría de rojo. Se aferró a la espalda del muchacho con un gemido, deleitándose con el eco sonoro de aquel desborde de pasión que se escuchaba en toda la habitación.

Saori lo beso nuevamente, pero esta vez con fiereza, deseosa de más, empujo levemente los hombros del gemelo dejándolo con la espalda sobre la cama. Saga la miro sorprendido, pero con una sonrisa en el rostro, ya sabía que su chica tenía carácter, pero verla sentada sobre el a horcadas era algo que no había pensado antes, se veía preciosa, apenas un poco luz se colaba por la ventana y esta hacía que las sombras sobre ella dibujaran su figura a la perfección. Volvió a sonreír cuando sus manos se entrelazaron con las de ellas obligándolo a levantar los brazos sobre su cabeza mientras sentía las caderas de la chica moverse con sensualidad sobre él a la vez que sus labios se unían nuevamente. No pudo evitar gruñir, esta vez mucho más alto y eso le hizo saber a Saori que lo estaba disfrutando y debía continuar.

Soltó sus manos y mordisqueo su cuello estirando su piel, ese era un juego que ambos podían jugar, bajo sus dedos por el pecho del gemelo y ahí fue que noto las cicatrices que adornaban aquel torso perfecto que el joven griego poseía. Hizo una mueca de tristeza al dibujarlas con las yemas de sus dedos. Saga la interrumpió tomando su mano con delicadeza y besándola. Ella acerco sus labios para no perderse detalle de aquella húmeda boca que deseaba mucho más, así que continuo con sus movimientos de caderas que el gemelo obligaba a que se tornaran mucho más rápidos colocando sus manos en la espalda de ella.

Saori jadeó con un alarido al sentir las manos del gemelo en su espalda que desde arriba en sus hombros hasta abajo le rasguñaron y aunque dolió al principio no pudo sino mezclar aquello con el placer que sentía. Con aquel gemido, Saga despertó de aquel letargo de sensualidad, aquel hechizo que Saori tenía sobre él y se lanzó sobre ella hambriento, tomándola por los brazos con brusquedad y gruñendo en señal de posesión absoluta. Con ese ánimo salvaje Saga comenzó a embestirla de nuevo, a su ritmo, cargado de pasión. Las gotas de sudor en su cabello y en su piel fogosa que lo único que deseaba era mucho más, sin embargo, Saori seria complaciente pues mientras más rápido lo hacía, más fuerte se tornaban sus alaridos, y por supuesto más rápido llegaría a ese final que ambos esperaban con deseo.

Saga encadeno su brazo por la cintura de la chica en un intento de apegarla mucho más a su cuerpo, sus emociones estaban descontroladas y necesitaba tenerla hasta el final. Ninguno de los dos aguanto mucho más y con un movimiento rápido y hasta salvaje por parte del gemelo, ambos llegaron juntos a ese aclamado final. Saga gruño con fuerza en su oído y Saori dio un último gemido largo, se quedaron quietos por un minuto uniendo sus miradas con una sonrisa, Saga beso su mejilla y luego sus labios, descendió hasta su oído con un susurro.

―Te amo…―

Saori lo tomo de las mejillas para obligarlo a observarla de frente mientras negaba con la cabeza

―Yo te amo a ti…Saga, no sabes cuánto―

El gemelo sonrió ampliamente complacido y con un par de besos se recostó a su lado sobre su costado encarándola directamente a sus ojos. Estiro su brazo sobre su cintura para apegarla a él en un abrazo, ella mientras tanto se recostó en su pecho escuchando los latidos desbocados del gemelo que intentaba calmar su respiración igual que ella.

Amaba a Saga y no podía dejar de pensarlo, y haber terminado de esa forma les había dejado a los dos muy claro lo que sentían. Acaricio su pecho en círculos, se sonrojo un poco al pensar en lo que acababa de hacer ¿¡qué diría su abuelo!? Feh, mejor ni lo pensaba, ahora no tenía que culparse de nada, simplemente calmarse y dejarse vivir, pero junto a él, sola, nunca más.

Cerró sus ojos en un suspiro acomodando la cabeza en el pecho desnudo del gemelo que apenas se calmaba, pronto sintió la tranquilidad, la seguridad y el calor que Saga le brindaba. Sin embargo, había un detalle que ella no pudo dejar pasar, y es que a pesar de que Saga había cerrado los ojos con la intención de dormir, él seguía gruñendo bajito.

—¿Estas…? —dijo alzando la cabeza confundida—¿Gruñes? —

Saga abrió los ojos, que aún estaban rojos, para observarla, encarnó una ceja confundido—No gruño…— negó de inmediato

La chica frunció el entrecejo extrañada y volvió a recostarse sobre él, Saga cerró los ojos de nuevo y la apretó más contra su cuerpo, tenía días sin dormir y la reciente actividad había colaborado para hacerlo sentir exhausto.

….

….

….

Saori parpadeó repetidamente, incrédula de lo que escuchaba—Saga…—

—¿Ummm?― dijo sin abrir los ojos

—Si gruñes—

—Que NO gruño—

Era muy bajito, pero ahí estaba, un gruñidito suavecito, como un temblorcillo pequeño en el pecho, una vibración apenas notable, como el….

¡Momentico!

Uno…

Dos…

Tres…

—Saga ¡ronroneas! — le gritó con una risilla y muy sorprendida. Completamente enternecida se acurrucó sobre su pecho para seguir escuchando

…silencio….

…Grrrrrrrrrrrr…

Saga no se defendió… ¿se había dormido?

¡Pff! Y ella que pensó que era un lobo de pura cepa….Feh, lobo o no lobo, se acurrucó en su pecho tapando su cuerpo con la sabana para sentir el calorcillo que le proporcionaba Saga. Aquella tarde había sido inolvidable para ambos, lo recordarían por el resto de sus días.

Club Privado Di Costa

¡Ah! La paz, la tranquilidad, los rayos del sol calentando a todos aquellos bajo su manto, la brisa fresca, pero lo mejor la calma que se cernía sobre todos ellos. Y con todos me refiero a solo los lobos y su grupo de sobrenaturales, porque las personas ajenas a ellos estaban al borde de un colapso de desesperación. La razón era muy sencilla, aquellos jóvenes tenían un desastre, en todo el sentido de la palabra, y un escándalo con sus bromas, gritos y demás locuras que llamaban la atención de todos los presentes.

Los muchachos con sus mujeres al hombro hacían un extraño juego de quitarse un balón de las manos, era como ¿rugby acuático? Pues si, tal vez y eso tenía muy entretenidos a todos, incluso los más tímidos se habían unido al juego y el escándalo que tenían en el sitio no era para nada normal. Shion y Dohko creían que los iban a echar en cualquier momento, Aspros solo sonreía ampliamente y disfrutaba de ver a sus chicos ahí tan relajados y sin preocupaciones.

Se preguntaba si su hijo mayor habría resuelto las cosas con su chica, el muchacho era muy astuto e inteligente, pero para las cosas más simples se complicaba demasiado, era como si no comprendiera las actitudes normales de los humanos y él como su padre, realmente quería ayudarlo en eso. Kanon por el contrario no parecía enredarse tanto, era más alocado e instintivo, no pensaba demasiado en cuanto a relaciones humanas, su cuerpo respondía a la situación que vivía y de esa manera reaccionaba. Eran gemelos, pero tan diferentes. Suspiró

Apenas los estaba conociendo, sus hijos estaban enormes y eran adultos por lo que se le hacía un poco difícil adivinar lo que pensaban o que carácter tenían, aun así, decían que la sangre llamaba ¿no? Al parecer eso le sucedía porque al menos intuía ciertas cosas sobre ellos. Observo a Kanon divertirse con Laika que estaba sentada sobre sus hombros en aquella piscina, jugaban junto a los demás que era un grupo bastante grande, a excepción de Elizabeth los demás estaban en el agua.

La chica si se estaba divirtiendo, pero le daban esos ataques de timidez repentina, tenía un bonito traje de baño color azul rey que combinaba con sus ojos y cabello. Estaba sentada en la piscina con los pies en el agua mientras reía por las tonterías que los demás hacían. Sin darse cuenta de cuando apareció, vio que un chico se paraba a su lado ofreciéndole la mano.

―Anda, no te puedes quedar aquí, vamos— le dijo el muchacho estirando su mano

Elizabeth le observo desde su sitio y parpadeo varias veces insegura de lo que el muchacho ofrecía

―Gracias, pero yo…― dudo

―¿Eres la chica nueva verdad?― pregunto aquel joven

―Err…eso creo― respondió nerviosamente

El joven sonrió de nuevo casi enseñando sus colmillos, sus ojos azules la miraban fijamente, llevaba shorts negros y el pecho descubierto con una placa en el cuello. Al ver que ella no se movería, el decidió sentarse a su lado, sacudió un poco su cabello con las manos para quitar el agua en exceso y de nuevo extendió su mano, esta vez para presentarse

―Me llamo Kratos, Teriántropo de la pantera y perteneciente al clan Veleno―

Elizabeth parpadeo un par de veces sorprendida, es que generalmente las personas no se acercaban así, no a ella.

―Err… mucho gusto― dijo tomando su mano y estrechándola con algo de pena

―Entonces, ahora que nos conocemos ya podemos divertirnos, es decir, hay una fiesta esperándonos—

—Es…es que yo, preferiría quedarme a observar, no sea que…― "vaya a arruinarlo o me golpeen estúpidamente" quiso añadir

―Bah, no te preocupes solo es un juego muy sencillo, además, puedo cuidarte, nada te pasara, te lo prometo― Kratos le guiño el ojo de forma amigable, le daba un poco de pena que la chica no se incluyera

La rubia suspiró, no era como si pudiera negarse por más tiempo, además era cierto, todos se divertían menos ella, al menos no jugaba, si quería vivir con todos ellos debía aprender a confiar y a integrarse, realmente quería, pero no era como si tuviera muchos ánimos.

—De acuerdo…pero…solo por un momento—

― ¡Excelente! ― Celebró el muchacho poniéndose de pie y extendiendo su mano, ella la tomó y también se puso de pie con una leve sonrisa

Él saltó directo al agua y la espero para sostenerla, Elizabeth suspiró y se dijo así misma que tenía que calmarse y aprovechar los buenos momentos y aunque su cargo de conciencia era grande, no pudo sino dejarlo atrás y continuar viviendo, así que con una ligera sonrisa también se lanzó al agua.

Mu observó la escena sorprendido, la chica se incluía en aquel extraño juego que ni el mismo entendía, pero igual se divertía, lo más raro para él fue que Elizabeth se dejara llevar por un desconocido, ella era muy tímida y anteriormente no había querido integrarse con el cuándo se lo pidió. No pudo evitar sentir algo raro en el pecho.

―Ella es muy linda…― comento una voz a su lado. Mu parpadeo varias veces y vio que era Xander sonriendo.

―Pues…si supongo—

—¿Cuándo le vas a decir que te gusta? ―

Mu se puso de todos colores y paso saliva ¿Qué rayos decía ese mocoso? Por supuesto que no le gustaba, apenas la conocía, solo sentía algo de… compasión por ella y la vida que había llevado hasta ahora. Sí, eso era, nada más.

Volteo para replicarle al enano su comentario, pero este ya se había hundido bajo el agua y nadaba varios metros lejos de él. Mu suspiro fastidiado y se propuso a olvidarse de aquello

Base Central "Alfa"

El hombre dio varias vueltas por la oficina, ese día se sentía particularmente fastidiado, últimamente las cosas no salían bien, después del fracaso de los rusos aquello había ido en declive. Pero eso no era del todo cierto, la verdad era que había obtenido lo que quería de aquel lobo, también esperaba pacientemente el retorno de uno de sus cazadores más fuertes, y por supuesto aun tenia a la elite de su lado. Francamente las cosas no estaban tan mal.

Sin embargo, en ocasiones anteriores había sido mucho más sencillo, puesto que el exterminio de esos clanes pequeños eran la cosa más fácil que le podía suceder a un cazador, aun así, este no era el caso. Habiendo visto el fracaso de Sísifo y sus muchachos, incluyendo al joven Solo y la deserción de la niña Kido, le quedaba claro que esto era más de lo que esperaban. No era complicado, pero tendría que ser menos tolerante y por eso había convocado aquella reunión, necesitaba concretar sus futuros pasos.

La puerta de manera resonó por lo amplio de su oficina que no era nada fuera de lo común, una chica delgada y formalmente vestida se abrió paso con unas carpetas abrazadas a su pecho, se veía nerviosa, pero simplemente hacia su trabajo como secretaria de aquel hombre que se podía decir era el líder absoluto del "genus venatore". La muchacha ingreso a paso nervioso y observo a su jefe que miraba por la ventana.

―Señor…―hizo una pausa ajustando sus lentes rectangulares― Los hombres que solicito ya están aquí, les hice pasar a la sala de conferencias—

—Bien…voy en un momento― finalmente se volteo para hacerle frente― ¿Todos están aquí? ―

―Todos…señor—

―Bien, gracias, puedes retirarte—

La chica asintió temerosa y se retiró mientras que aquel hombre de cabellos rojizos cortos se volvía hacia la ventana. Suspiro y sonrió de medio lado, las cosas iban a cambiar y si no lo hacían por sí mismas, entonces el haría que sucediera. Estaba harto de Italia, exterminar la población de esas criaturas era una misión improrrogable.

Les observo con superioridad a todos, a su lado, la elite de cazadores y frente a él, aquellos a quienes había hecho llamar. Sísifo y su hijo Aioros, El Cid y Shura, por supuesto no podía faltar aquel joven, Julián Solo. Todos ellos expectantes, sin duda no se esperaban aquella reunión o al menos no tan pronto.

―Entonces ¿has tenido un buen viaje Julián?― pregunto aquel hombre como si del clima se tratara y jugando con los nervios de todos los presentes

El muchacho apretó los dientes— Lo suficientemente cómodo―

―Bien, espero que haya sido un tiempo de reflexión ¿verdad? ―

Julián no aparto la mirada―Lo fue, señor―

―Contaré con eso entonces, ya sabes, para no tener que enviarte de nuevo— dijo agitando la mano como restándole importancia. Julián en respuesta apretó la mandíbula―Ahora, quiero sus progresos ¿Qué hay de mis 3 conejos favoritos? ―

Hubo un silencio incomodo en la sala, ninguno sabía exactamente que responder y el hombre sonrió, los estaba poniendo en aprietos, eso le gustaba pues podía sentir el miedo emanando por sus poros.

—Vale, de acuerdo, tema profundo, cambiemos la pregunta ¿Qué hay de este niño? El muchacho, el alfa ¿ya está muerto? ―

Silencio de nuevo, algunos apretaban sus puños y otros la mandíbula, sabían que la ira de ese hombre se acercaba, acechando como depredador silencioso. El Director suspiro y coloco ambas manos sobre la mesa.

—Bien, entonces, quiero que me digan…— dijo levantándose de su puesto, su mirada se tornó fúrica y así mismo el tono de voz con el que dijo las siguientes palabras― ¡¿Qué Carajos están haciendo ustedes aquí?!―

El grito retumbó por toda la sala e hizo respingar a los presentes, el golpe de la mesa sin duda le agrego un efecto perturbante a aquellas palabras. Ciertamente, el hombre no era de aquellos que se sulfuraban, pero si tenía una paciencia limitada y hasta ahora habían osado propasarla.

―Quiero respuestas, quiero que me digan ¿Qué han hecho hasta ahora? ¿a cuantos han eliminado? ¿Cuántos sobrenaturales quedan en Italia? ¿Cuántos menos hay en la jauría de ese mocoso? ¡Quiero que me lo digan ahora! ―

―Señor…nosotros hemos hecho reportes de los clanes exterminados en Italia, nos enfocamos en eso luego de que usted tomara en posesión al lobo― El Cid hablo y el Director sonrió

—Ah…si hablan. Sabes muy bien que no es suficiente, los quiero muertos, no importa si matan a uno a dos o a tres, juntos o separados. He sido benevolente, les he dado tiempo, hombres, estrategias ¡Joder traje a la elite! Pero ustedes no hacen nada más que fallar, entonces, ahora seré yo quien actué y ustedes seguirán mis órdenes al pie de la letra sino quieren terminar como ellos―

―¿Cuáles son sus órdenes?― Sísifo hablo sosteniéndole la mirada

―He dicho que los quiero muertos no importa como lo hagan, si ponen trampas de oso o lo que les dé la gana, pero primero hay un asunto que quiero resolver. Permítanme ilustrarles señores, el siguiente movimiento, corre por mi cuenta―

Continuara...


Vale pues, Finalmente Saori y Saga han consumado lo suyo, ya era hora ¿no? se que muchos esperaban esta escena y sinceramente espero no haber metido no una sino las cuatro patas. Como saben y les he mencionado desde el principio este no es mi campo, este tipo de escenas definitivamente no se me dan de maravilla como a dos de mis lectoras favoritas que son unas reinas del genero, las admiro de verdad. Pues yo, simplemente espero haberles generado aunque sea una emoción por pequeña que fuera, por eso ni siquiera lo clasifico como lemon, pues creo que es demasiado sutil para entrar en esa categoría, pero hey! yo soy neófita en el asunto. Por cierto que no he podido evitar terminar la escena con una ligera bromilla, es que hay que aprovechar los recursos de estos Lobos que pueden llegar a ser muy graciosos en sus hábitos.

Sobre la escena pues, la he hecho con un tanto de fiereza por parte de Saga, en un principio pensé que lo haría mas romántico, pero recordé que Saga es un Lobo, es fiero, rudo y salvaje por lo tanto no podía todo ser flores y colores, aun así lo he hecho portarse bien, le ha dejado recuerdos marcados en la piel a Saori, pero se ha controlado decentemente. Algunos ya esperaban la escena y espero no haber fracasado tan estrepitosamente, se que otros están haciéndose la pregunta que yo ya me se de memoria: Laika y Kanon vendrán pronto, aunque para eso debo prepararme psicologicamente pues si fui un tanto ruda con Saga, tendré que hacerlo mejor con Kanon, pues ambos son lobos, Laika también tiene que demostrarlo. Pero paciencia...

Aun así esto no termina, el que Saga haya marcado a Saori propone cosas muy buenas para ambos, pero a esta etapa le quedan 2 capítulos mas de paz, saben que no soy muy amante de la paz, a mi me gusta la guerra...err... bueno no no piensen así, a mi lado malvado le gusta eso, ya saben que tengo una doble personalidad como escritora. En fin esto ya se hizo un testamento... espero que les haya gustado, como saben todo pueden decírmelo con un comentario dejando un review que siempre me hace ilusión, Nos leemos pronto!

Radamanthys'Queen