Legal waring: los personajes de Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son de Hajime Isayama.
Advertencia: esta historia contendrá violencia, abuso de menores y…más violencia. AU Y yaoi.
Capítulo 8
Después de la escuela regresaba a casa caminando acompañado de su compañero, no vivían cerca uno del otro pero Armin insistía en querer acompañarlo. Armin era de su misma estatura y complexión, solo que rubio y ojos azules. Con lo poco que se conocían, Eren ya se daba cuenta de lo pretencioso que era ese niño y que esa era la razón mayoritaria por la cual, seguramente, nadie más le hablaba. No es como si ignoraran al rubiecito a propósito, sino que parecía que él mismo se lo buscaba. Al principio le pareció todo muy raro a Eren pues cuando llego en su primer día fue el mismo Armin que en cuanto lo vio se le acerco, todo normal hasta que se dio cuenta de que los demás en el salón estaban sorprendidos y los miraban como si estuvieran en ropa interior mientras actuaban como monos. Claro que no comprendía al principio que estaba pasando. Los demás se dirigían a Eren con normalidad, pero solo se dirigían a Eren, nunca a Armin y a este parecía no importarle. Después le contaron que Armin ignoraba a todos, no tenía problemas en otros aspectos porque era muy listo y sabía hablar frente al público pues tímido no era, solo un niño muy raro que nunca había tenido amigos o tal vez no los quería.
El comportamiento de Armin no era lo único raro. Después el Heladero, Bertholdt, comenzó a frecuentar su casa para reunirse con Grisha y charlar. Eren nunca participaba en las pláticas, se limitaba a quedarse sentado en el comedor de la cocina mientras comía helado, cortesía de Bert, o hacia tarea. Escuchaba que hablaban de autos, el trabajo y bla bla.
Todo estaba tranquilo. Grisha estaba satisfecho con su trabajo y Eren estaba a gusto en la escuela. Ese día paso el camión de los helados y al salir por uno Bert les recordó que ese día era la feria y que no faltaran y no fue así. Eren y Grisha no se divertían así en mucho tiempo. Eren aprendió una nueva grosería cuando su padre no logro tirar todas las figuritas con una arma de aire comprimido y tuvieron que huir sin que nadie se diera cuenta cuando el algodón de azúcar de Eren se quedó pegado en el largo cabello de una muchacha ¿Cómo diablos paso eso? No tienen ni idea pero se rieron bastante hasta que llegaron a un estand donde había cochecitos.
—Mira papá— Eren se acercó para observar la réplica en miniatura de un corvette c1.
–Es tu auto— estaba a punto de tocarlo cuando alguien le dio una leve palmada en el dorso de su mano.
—No lo es, esto es una réplica en miniatura de colección, no se toca — El hombre lo miraba adusto y daba un poco de miedo.
Eren pensó rápido y…— ¿y tú, eres la réplica en miniatura de que exactamente? — Levi se sorprendió y le dio gracia lo sagaz de ese irrespetuoso renacuajo.
— ¡EREN!—Grisha no tardó en darle un medido golpe en la cabeza de su hijo. —Lo lamento es que, bueno él es un poco…ya sabe cómo son los niñohh ¡Es un Ferrari Enzo!—rápidamente Grisha se acercó a la réplica en miniatura mientras Levi le daba un último vistazo al niño —Mocoso revoltoso—dijo Levi mientras iba hasta el padre y trataba de no reírse. Eren al verlo alejarse y cuidando que no lo viera, levanto su mano derecha y con la punta de su dedo índice toco el cochecito.
Parece que Grisha era mejor haciendo amigos que Eren. Llevaban una hora en el estand de carritos de Levi y Eren solo podía apreciar a los cochecitos a la distancia que Levi considero prudente. Resulta que, por lo que pudo entender Eren, Levi diseñaba autos o algo así y que por eso tenía una gran colección y algunos otros, que eran comerciales, los vendía en la feria para recaudar dinero y beneficiar a quien sabe quién. Eren no le tomaba mucha importancia a esos asuntos y solo se quedó quieto al lado de su padre mientras parcialmente prestaba atención a la conversación de los adultos.
Levi le contó a Grisha que llevaba tres años viviendo ahí y enseguida fue que conoció a Bertholdt y se hicieron algo así como amigos. Bert le pedía todos los años que le ayudara en la feria para poder ayudar a los demás. Donaban el dinero recaudado a albergues del pueblo y a otras instituciones que lo necesitaban. La verdad es que Levi era bastante apartado y casi no hablaba con nadie. Era de la misma edad que Bert e igual de exitoso. Su padre era dueño de una compañía de autos y Levi había estudiado duramente para poder cargar con el legado una vez el momento lo ameritara pero, se comenzaba a sentirse… vació, sentía como si el debiera de aportar algo más a este mundo, se sentía tan pequeño, hablando figurativamente, hijos de puta, en este mundo lleno de malicia, pecado y miseria que pidió a su padre trabajar por un tiempo indefinido desde un lugar tranquilo donde pudiera aclarar su mente y gracias a esos sentimientos fue que acepto ayudar a Bert. Siguió en contacto con unos amigos de toda la vida, hanji, una forense escandalosa y un abogado de renombre, Erwin, y ahora se podía decir que agregaba a un psiquiatra con un excelente gusto por los autos.
En un momento de la fluida conversación entre Grisha y Levi, apareció Bert. Se saludaron y fue ahí cuando Bert por fin pudo tener el tan ansiado acercamiento al niño. Le hablaba y trataba de hacerlo reír, se daba cuenta de que no era un niño bobo. Eren era ocurrente y de un sentido del humor bastante pesado. Después de un rato todos comenzaron a marcharse a sus casa, Bertholdt se despidió de Eren y los otros dos adultos, mientras que Levi y Grisha acordaron reunirse en otro momento. Levi quería ver ese corvette c1 con sus propios ojos.
Ya era casi normal la presencia de Levi o Bertholdt en la casa de los Jaeguer. Levi frecuentaba a Grisha porque era muy agradable ese sujeto y hablar con alguien que le podía dar consejos profesionales y de amigos le hacía muy bien mientras que el heladero iba más por las ganas de ver a Eren que por hablar con Grisha, pero no podía ser tan obvio así que usaba de pretexto el tomar unas cervezas y jugar póker. Eren se llevaba bien con esos tipos, más con Bert, pero con Levi era más una relación de cariño y odio. Cuando Grisha no los veía, Eren y Levi se hacían muecas, Levi empujaba a Eren, Eren le picaba las costillas a Levi, Levi pellizcaba a Eren hasta que dejaban de estar a solas. No tuvo que pasar mucho tiempo para que se formara el viernes de póker donde los tres hombres se reunían y jugaban hasta vaciar sus bolsillos. A Eren le gustaba estar presente porque las charlas que se formaban en ese ambiente le gustaban, aprendía groserías y le daba risa las anécdotas que se llegaban a contar, si, lo trataban como esclavo llenando vasos, encendiendo puros pero le gustaba, distraerse le hacia mas llevadero el hecho de que tenia pesadillas todas las noches.
Creo que a estas alturas del fic ya les puedo explicar mas o menos de que trata esto.
Bert tiene algo entre manos pues no es muy buena persona que digamos y Levi jugara un papel fundamental que le ayudara a encontrar su lugar en este mundo.
DAS VITANYA.
