Legal waring: los personajes de Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son de Hajime Isayama.

Advertencia: esta historia contendrá violencia, abuso de menores y…más violencia. AU Y yaoi.

Capítulo 9

Eren estaba enojado, no porque casi reprueba, CASI, sino que Armin estaba actuando como un completo idiota. Está bien que sea un genio y siempre le fuera bien en todo pero, no es como si fuera tal maravilla de la raza humana que los mortales tuvieran que regocijarse.

—jajajajaja, como fue que sacaste una calificación tan baja. Tendrás que mejorar para la siguiente—A Eren no le parecía en lo absoluto gracioso, no porque le fuera mal, ni siquiera era tan mala calificación pero, el comportamiento pretencioso de su "amigo" lo estaba fastidiando.

—yo me encargare de preocuparme por eso, Gracias—acto seguido le arranco el examen que el rubio tenía en sus manos y apresuro un poco más el paso mientras guardaba el examen sin cuidado en su mochila. No le interesaba la materia. No se desvelaría nunca estudiando algo que no le interesa.

Armin igualo el paso de Eren y al estar a su lado le dijo —Relájate, solo bromeaba. Trato de animarte—A Armin parecía encantarle hacer rabiar a Eren.

— ¿De verdad? Por fin algo en lo que eres una mierda. — El comentario molesto un poco a Armin que no podía o no quería quedarse callado. —ve el lado bueno. — Eren lo observo esperando a que continuara. —si estudiar no es lo tuyo puedes recurrir al trabajo más antiguo del mundo—después de eso le dedico una petulante media sonrisa.

Eren frunció su entrecejo, mostrando lo encabronado que estaba. Se detuvo de golpe y giro para quedar de frente a Armin. — ¿Qué?—no es que Eren no le escuchara o necesitara que le explicaran, le estaba dando la oportunidad a Armin de retractarse.

—Podrías convertirte en una conejita play boy, sería perfecto para ti, eres bonito y estas hueco de la cabeza. – y antes de verlo venir ya tenía a Eren encima suyo y trataba de golpearlo. No pudo esquivar todos sus golpes pero pudo acertarle unos cuantos a Eren también.

La tarde estaba nublada, parecía que iba a llover en cualquier momento. En una acera se podía ver a dos niños peleando. Se veía cómico y, aunque la calle estaba casi desierta, no tardó en llegar un adulto para separarlos. El extraño se posiciono atrás de Eren y lo sujeto por las costillas tratando de despegarlo mientras este seguía lanzando golpes y patadas. El otro niño se levantó enseguida y se sacudió su uniforme. Eren paro de forcejear. Ninguno miro al hombre que les hablaba y los reprendía con su sermón en vano pues no le prestaba atención a otra cosa que no fuera mirarse casi con un odio mortal. Ambos dieron media vuelta en sus lugares para quedar a espaldas y comenzaron a correr en direcciones contrarias dejando pasmado al adulto que los separo.


Llego resoplando a su casa, entro lo más rápido que pudo, no se molestó en ser cuidadoso y cerró la puerta de un azote. Se quedó recargando la espalda en la puerta, como si temiera que una horda de orcos llegará y tratara de derribarla. Rápidamente Grisha acudió a su encuentro, tenia papeles bajo su brazo y casi los tira del susto pues le sorprendió la agresividad con la que su hijo llego a casa y le sorprendió aún más ver el rostro de Eren lastimado y con un ojo colorándose de violeta.

— ¡¿Pero qué rayos te paso?!—Eren solo bajo su cabeza mientras se acercaba a su padre.

—Tuve una charla algo violenta ¿estoy muy mal?—Eren se acarició la mejilla que le escocia y le dolió un poco el contacto.

—bueno, parece que le debías mucho dinero a alguien pero ya pasara—Grisha guio a su hijo a la cocina, saco un botecito de helado, lo envolvió en una toalla de cocina y se lo dio a su hijo.

—Tengo que ir a dejar todo esto al trabajo. —miro su reloj de muñeca y continuo. –Levi y Bert no deben tardar en llegar, es viernes. – Eren asintió pestañeando muy lentamente. –Diles que no tardo. Deja que el frio haga lo suyo un rato y luego puedes comértelo. —le indico Grisha refiriéndose al helado y salió de la casa.

Eren se fue a acostar un rato en el sillón de la sala de estar mientras sostenía el botecito contra su cara.

Después de un rato llamaron a la puerta y Eren fue a abrir para encontrarse con Levi, vestido en su traje como siempre, pulcro y negro como la noche. — ¿Qué te paso en la cara?—pregunto en vez de saludar. Eren solo levanto los hombros y se fue de regreso a su lugar.

Levi se sentó al lado de Eren. Lo observo por un rato. –Espero que el que te hizo eso haya quedado peor que tu— Eren volteo para verlo a los ojos, levanto su mano y abrió el puño dejando ver un mechón de pelo un tanto largo y rubio. Levi miro el mechón de pelo y regreso la mirada a Eren. Ambos se comenzaron a reír un poco al principio y después estaban luchando por respirar.

—Te vendría bien saber unos cuantos movimientos, ven aquí, es hora de que aprendas algo de provecho. —Levi se levantó y despejo el centro de la sala para que los muebles no estorbaran, se quito los zapatos y le dijo al niño que hiciera lo mismo. Primero le dijo que solo podía usar los movimientos de defensa personal que le enseñaría solo si era absolutamente necesario, nada de querer impresionar a las chiquillas o usarlos para aprovecharse de los demás pero, justo en ese momento volvieron a llamar a la perta.

— ¡HOLA! Traje lasaña, espero tengan hambr¡EREN! ¿Qué te hicieron?—Bert se acercó y se puso a la altura de Eren, dejando el recipiente con lasaña en el piso y a un lado. comenzó a inspeccionar el rostro del pequeño con mucho cuidado.

—Llegas en el momento oportuno, mamá gallina. —Levi comento mofándose un poco del comportamiento alarmado de madre primeriza que tenia Bertholdt. —Ayúdame a enseñarle unos movimientos de defensa personal.— Bert se volteó a mirarlo. –No creo que sea un tema adecuado para un niño.—Levi rodó los ojos pero al final logro convencerlo.

Después de un rápido movimiento bien explicado Bertholdt estaba tirado en la alfombra de la sala con un brazo en su espalda y con una mueca de dolor.

— y Después—se dirigió a Eren para seguir explicando –Le rompes el cuello.—Eren abrió sus ojos los mas que pudo —¡QuÉ!—Levi se comenzó a reír por la cara que pusieron ambos incautos —Es broma. Obviamente lo dejas vivo para que le cuente a los demás que no se deben de meter contigo.— Antes de soltar a Bert, éste lo derribo e inmovilizo. –Y así es como te liberas de un enano abusador de la buena voluntad de los demás.—Eren y Bert se comenzaron a reír mientras Levi se removía en el piso.

Esa noche fue una de las mejores. Los tres adultos y niño no paraban de hablar y reír. A estas alturas y gracias a Levi, Eren ya se sabía varias groserías y aunque Bert era el que reprendía a Levi por su lenguaje inapropiado en presencia de un niño, a éste no le importaba. Eren por algún motivo le gustaba la atención que le brindaba especialmente Levi, tratando de animarlo y diciéndole que podía contar con él para patear cualquier trasero. Eren no se despegó de Levi en toda la noche hasta que se retiró.

Esa misma noche, cuando todos dormían tranquilamente en sus casas, Eren tuvo una pesadilla. Estaba atrapado de nuevo, luchaba por escapar pero no podía encontrar la salida hasta que alguien lo saco de ahí. Despertó por el golpe que se dio en la cabeza al caerse de la cama, su padre tardo nada en llegar y calmarlo. El que lo salvo, en su pesadilla, fue Levi. Justo en ese momento todo pareció esclarecerse en la mente del niño. No le contó su sueño a su padre, lo primero que salió de sus labios tomo desprevenido a su padre, que no supo que contestar enseguida.

— Me gusta Levi—Eren hablo seguro y mirando a su padre en todo momento.

Grisha estaba pasmado. Ambos estaban sentados en la orilla de la cama de Eren.

—Pienso que él es genial y me agrada mucho…¿debería decirle?—Grisha lo escucho atentamente y comenzó a pensar para darle una respuesta satisfactoria a su hijo.

-Bueno, sí, él es genial pero no veo que podrías conseguir con decirle. ¿Entiendes que no es posible que haya algo entre tú y Levi, Eren?—Eren comprendió enseguida a lo que se refería su padre y asintió. –Esto es meramente un enamoramiento platónico, tal vez sea pasajero o tal vez no.—Hablo con sinceridad su padre. –Esto es muy tierno de tu parte Eren y no hay nada más dulce que el primer enamoramiento pero es algo imposible, no me gustaría que te amargara no poder ser correspondido y te quisiera evitar una gran incomodidad. Levi es una persona adulta e inteligente y es obvio que te aprecia y no me sorprendería que se alejara por tu bien. Trata de distraerte, intenta con alguien de tu edad aunque eres aun un niñito y no debes preocuparte aun por estas cosas.- le revolvió el pelo a su hijo y se retiró para regresar a dormir. Eren sopeso lo hablado y aunque se entristeció, después pensó que el crecería y si para entonces sentía lo mismo hacia Levi, le diría y haría lo posible por estar a su lado.


La mayoría de sus heridas en el rostro habían sanado el fin de semana que siguió después de la pelea con Armin. Aún tenía un ojo violeta pero no le importo y asistió el lunes a la escuela con la frente en alto.

No hubo palabra entre Armin y Eren en todo el día, aunque Armin no cambio su lugar de asiento que se encontraba frente al de Eren, no impidió que ni siquiera se miraran.

Las clases ya habían terminado y Eren se dirigía a la salida después de hacer una breve visita al sanitario. Justo al salir Armin lo detuvo, se veía consternado. Armin también estaba bastante maltratado de su rostro. Eren solo frunció el ceño pero no trato de apartarse esperando a que su compañero dijera algo.

—Lo siento Eren, sé que la mayoría del tiempo soy un pesado y aunque siempre prefiero estar solo y que nadie me hable, me di cuenta de que estimo mucho tu presencia y amistad. Me agradas, eres la única persona de la que nunca me cansaría jamás. Y-yo de verdad me disculpo, por ser un imbécil y no valorar el esfuerzo que haces por aguantarme.— Armin estaba arrepentido y se notaba. Eren relajo su semblante y lo abrazo.

Ambos estaban felices de volver a estar en buenos términos. Se sentaron en la entrada del colegio mientras hablaba y se reían de la pelea que habían tenido. Eren miro al cielo después de un largo rato y se dio cuenta de que ya era muy tarde así que se despidió de su amigo.

—Antes de irte—Armin detuvo a Eren unos segundos para poder darle lo que parecía una carta. –Ten-. –Ya te disculpaste, No es necesario otra disculpa por escrito.—Eren se burló un poquito y tomo el papel pero antes de poder abrirlo Armin lo detuvo otra vez. –Léelo cuando llegues a tu casa.—Armin estaba rojo como el traje de Papá Noel y Eren se puso igual al intuir de que trataba la carta y un segundo después Armin comenzó a correr a su hogar, dejando un muy confundido Eren.

No hizo caso a Armin y leyó la carta que contenía justo lo que el temía. Era una carta declarándole los sentimientos de Armin hacia él. Le sorprendió y pensó que no sería imposible corresponderle a Armin, podría servirle para distraerse. Era justo lo que su padre le recomendó.

Eren caminaba por el estacionamiento de la escuela. A esa hora se supone que ya no había nadie en los alrededores y estaba muy aturdido pensando tanto que no prestaba atención a lo que pasaba fuera de su cabeza. Tan absorto estaba que no se dio cuenta de que si había alguien en el estacionamiento.

—¡Hey, Eren!—Bert movía su brazo derecho indicándole al niño que se acercara.

—Señor, ¿Qué está haciendo aquí?—Eres estaba embobado pero no era tonto. ¿Que estaría haciendo el señor Bertholdt, con su camión de helados en medio del estacionamiento de su escuela cuando no había nadie a quien venderle helado?

—vine a dejar unas cajas con helado—Bert le sonreía como siempre. –pero ahora que te veo…— el heladero entro al camión por la parte trasera para después asomarse por la barra que estaba en la parte lateral y ofrecerle un helado en barquillo a Eren.

—sería un honor para mí que fueras el primero en probar una nueva receta. Para ti es gratis— el heladero le guiño un ojo mientras Eren tomaba el helado sonriente.

Le dio una gran probada pero el fuerte sabor y olor a jarabe para la tos lo golpeo enseguida. —Sabe a medicina—se quejó Eren mientras hacia una mueca. Bert fingió sorprenderse. –¿De verdad, a medicina?—Eren hizo un esfuerzo sorprendente por no escupirlo y se lo trago. –Si, sabe a la medicina que da mucho sueño después de tomarla.—Eren extendió su brazo para regresar el helado pero el heladero no se lo acepto. –oh, no, no, no, sería un desperdicio, termínatelo.—Bertholdt se recargo en la barra y puso su mejilla en una palma. Eren se quedó perplejo ante la actitud de Bert.

Algo llamo la atención del niño y miro hacia abajo. Un charco de baba frente a sus pies lo inquieto enseguida. Se llevó su mano libre a su rostro pero su boca estaba tan anestesiada que no sintió el contacto y se dio cuenta de que estaba salivando exageradamente, su barbilla estaba empapada a tal grado que goteaba gran cantidad de baba. Trato de hablar pero solo balbuceaba y por si fuera poco, comenzaba a sentirse desorientado. Su cuerpo comenzó a temblar anticipando el peligro antes que su mente. Se le cayó el helado, miro a Bertholdt, que ahora estaba a su lado y un segundo después trato de correr. Todo le daba vueltas y no podía mantener el equilibrio. También rato de gritar pero solo salía de su boca balbuceos ahogados por la saliva. Bertholdt fue tras él y no tardo en derribarlo rápidamente. Lo cargo en su hombro y se dirigió al camión, donde lo dejo en el piso, después arranco e hizo su ruta con normalidad mientras Eren permanecía casi inconsciente bajo la barra, fuera de la vista de los pequeños clientes.

Unas horas después, cuando apenas el cielo se coloreaba de tintes oscuros, llamaron a la puerta de casa de Levi. Este atendió y se encontró con un muy agobiado Grisha y un oficial.

—Hola, perdona la molestia Levi pero, ¿Eren, de casualidad, no está contigo o paso a verte?—Grisha ya no sabía en dónde buscar.

—No, hoy no lo vi para nada. ¿Qué sucedió?—Levi, al ver a su amigo así, se preocupó.

—Eren no ha regresado a casa, el ultimo que lo vio fue su amigo y ya van 6 horas desde eso. – decir eso termino por alterar más a Grisha que se apartó y camino en círculos mientras tenía las manos en la cabeza, en un intento de no comenzar a correr y gritar el nombre de su hijo. Levi se quedó pasmado, tratando de encontrar una explicación la cual no encontró.


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ARRIVEDERCI.