— ¡STEEEEVEE!— El capitán abrió los ojos de un golpe. Se levantó de la superficie de su cama como si esta quemara. La voz resonante de Tony junto al estrépito de la puerta al abrirse le indicaba que algo estaba mal. ¿Una emergencia internacional? Tal vez peor, interplanetaria, interdimensional. ¿Bruce había descubierto lo que tramaban para Kent e inició un ataque a la torre? ¿Superman enloqueció y deseaba asesinarlos? ¿Tony estaba herido? PEOR ¡¿Clark esperó a que mantuviera la guardia baja y VIOLÓ a Tony?! Saltó del colchón directo al castaño y lo examinó en busca de sangre o algún hueso roto, pasando ambas manos sobre el cuerpo del más bajo.— Capitán... Cap... ¿Qué estás haciendo?

El soldado se detuvo y el bochorno inundó sus mejillas. Tony dio un paso hacia atrás, observando a Steve quien aún usaba su uniforme, tenía el cabello enmarañado y un hilo blanquecino de saliva seca se dibujaba por la comisura de sus labios.— Yo...

— No importa. ¿Te asusté? — Rió, pues era bastante evidente aquello.— Claro que te asusté, anciano. No hay una emergencia, tuve que gritarte porque no reaccionabas. Deberías dormir más, pero no hoy. Ven, iremos de compras. Necesito algo nuevo para impresionar a Clarkie y dejar con la boca abierta al Conde Drácula. De paso conseguirte algo decente.— Le señaló con el índice de pies a cabeza.

—¿Qué hay de malo conmigo? — Steve frunció el ceño.

— Oh, nada.— Stark cruzó sus brazos y rodó los ojos.— Pero no permitiré que los líderes de los Vengadores se presenten en harapos y denigren la reputación que tanto tiempo les ha llevado forjar.

— Si lo dices por mi traje de gala militar, es un clásico. Las medallas los van a impresionar y cada una de ellas tiene una gran historia que...

Tony le interrumpió, acercándose y posando el mismo dedo con el que le había juzgado para detener el movimiento de sus labios.— Es muy predecible.— Sentenció, aunque el verdadero motivo era que no deseaba escuchar la vieja historia de su ascenso a Capitán América que incluía a Bucky, Peggy y su padre. La entrevista se centraría en él y cómo había arrasado con la compañía de Wayne, además de su técnica para nivelar su vida de millonario y de Ironman.

Steve respondió frunciendo aún más su entrecejo y apartó la mano de Stark tomándole por la muñeca.— Iré si tú pagas.

Finalmente sonrió Tony, sacudiendo el brazo, liberándose del agarre del rubio y atravesando la entrada mientras tomaba el borde de la puerta.— En el garaje en diez minutos. Usa un disfraz, hoy seremos simples civiles. No quiero que nadie nos vea fraternizando sino es por una misión.

Steve continuó observando la puerta después de que Tony se marchó, dejándole a solas. Se percató de que últimamente hacía mucho aquello. Observarle irse. Y también notó que probablemente Tony hizo lo mismo cuando le abandonó en esa tumba helada antes de que se marchara a Wakanda.

De nuevo malos recuerdos.

A pesar de ello, la voz de Tony no le había parecido gélida, más bien en un tono burlón. Ese "no quiero que nadie nos vea" le había parecido a un "quiero privacidad" y no logró evitar sonreír mientras buscaba un atuendo que le cubriera de forma que no lo reconocieran.

Salió de su habitación, cruzó la sala de estar y se dirigió al elevador que le llevaría al garaje en el sótano del edificio. Agradeció que los demás estuviesen ocupados y no le hubiesen visto. Divisó a Tony recargado en el Escarabajo azul que hacía mucho no utilizaba, pues prefería a su fiel motocicleta.

— ¿Es lo suficientemente elegante para usted, Sr. Stark? — Steve se refería a su vehículo, pero Tony fijaba la atención en el vestuario del capitán.

— Algo hipster para mi gusto.— Sonrió ladino y recordaba que le había hecho el mismo cumplido a Clark debido a sus enormes lentes con armazón negro y grueso. Tony se acercó a Steve, algo que también parecía ser muy reciente y que continuaría haciendo, ya que al rubio no parecía molestarle. Acarició sus anteojos y los ajustó. Pasó la vista en sus prendas, parecía como si fuese su atuendo para correr, incluso la capucha que escondía su cabello dorado. Steve tomó el cumplido, asintiendo y notando que Tony vestía igual, exceptuando que sus lentes eran completamente oscuros.

— Su carroza lo espera.— El rubio se adelantó, colocándose a un lado del empresario, abriéndole la puerta del auto, a lo cual Tony no demoró en entrar y hablarle desde el asiento.—

— Todo un caballero. Al igual que anoche.— El castaño cerró la puerta, dejando confundido al capitán. Se sentía descubierto y se apresuró a rodear el vehículo, tomado su posición como piloto.— Me habría gustado conducir, pero no quiero que me reconozcan en esta cosa.

Steve ignoró el comentario y dio marcha, adentrándose en la avenida y dirigiéndose a un centro comercial. Evitó hablar en el camino, ni siquiera encendió la radio. Predecía que Tony se quejaría por sus gustos musicales.

El trayecto fue incómodo, más de lo usual entre ambos. Agradeció llegar al estacionamiento del lugar, aparcando lejos de la entrada, donde habían menos personas.

— Hace mucho tiempo que no vengo a un centro comercial.— Trató de romper con el silencio que se formó desde la torre.

— ¿Con quién habías ido? No es tu estilo visitar sitios así.— Tony escondió las manos en su pantalón y Steve entreabrió los labios, no muy seguro de responder, pues esa historia incluía a Bucky y un beso con Nat.

— Con Sam...— Mintió y no estaba muy seguro de que Tony lo hubiese detectado.

— El chico pájaro. Hace tiempo que no escucho de él.

— Sí, bueno... S.H.I.E.L.D. lo reclutó...

— ¿Trabaja con Sharon?

— No... no estoy muy seguro...

Los lentes de sol cubrían cualquier mínima expresión en Tony. Le recordó a Bruce bajo la máscara de Batman.

Después de atravesar los múltiples autos y adentrarse al edificio, las personas comenzaron a aparecer. Sus disfraces eran creíbles, no veía que alguien les mirara fijamente o los señalara con teléfonos celulares. Tony parecía conocer a la perfección la localización de cada tienda, puesto que se encaminaba con seguridad a un sitio casi vacío donde se exhibían trajes que parecían bastante costosos.

Sin dirigirle la palabra, entró. Un empleado se acercó a saludar cordialmente y Tony le tendió un billete que parecía ser de gran denominación, ya que el hombre sonrió complacido.— Quiero discreción.— El sujeto asintió y le hizo una seña a otro empleado para que cerrara el local. El castaño levantó la capucha y guardó sus anteojos en uno de sus bolsillos.— No tenemos tiempo para arreglos. Habrá una cena muy importante esta noche y les aseguro que mencionaré este lugar a la prensa si el servicio nos satisface. Quiero ver sus mejores atuendos. Me gusta lo ajustado y detalles plateados. No importa el costo, el presupuesto es irrelevante.— Todos los empleados se aglomeraron a su alrededor, asintiendo gustosos mientras Steve observaba algunos trajes. Sabía que Stark era alguien con influencia, pero tenía a aquellos hombres comiendo de su mano ante sus exigencias. Volvió a enfocarse en Tony, sobresaltado al escucharse mencionado.— Para él, algo en azul marino. También unos zapatos y nada de corbata en moño.

De repente todos corrían apresurados, tomando de los anaqueles y maniquíes distintas prendas que incluían calcetines y ropa interior. Cuando Tony hablaba de una renovación total era en serio.

Les llamaron por separado, cada uno en un probador. Le ofrecieron unos ganchos y otras telas dobladas con pulcritud. Se desvistió frente al espejo. Jamás le había dado prioridad a la imagen, pero no deseaba discutir con Tony. Planeaba llevarse lo primero que le ofrecieran y terminar rápido con eso.

Al salir todos los empleados le dieron cumplidos, hablando del nombre de los cortes, de la tela, los hilos, bordados y cosas que no entendía en absoluto. Finalmente le preguntaron cómo se sentía y sólo dijo "cómodo", a lo cual todos rieron. No entendía cuál era la broma.

Se sentó en un sofá, aguardando a Tony y que aprobara su traje para ya marcharse. Pasaron largos minutos en los cuales se sintió aliviado de que nadie entablará una conversación con él. Jugueteó con sus mancuernillas de zafiro y oro blanco hasta que escuchó el pestillo de la puerta del probador de Tony abrirse.

— Supongo que con esto será suficiente. — Llevaba las mismas gafas para sol con las que había entrado, pero ahora encajaban perfectamente con la imagen de Stark. Un traje negro que parecía estar hecho a la medida, camisa y corbata en tonos despampanantes de gris que contrarrestaban. A diferencia de su salida, el resto de las personas que se encontraban en ese pequeño lugar, comenzaron a disparar cumplidos y uno que otro aplauso. Le parecía a Steve un gran acto de lamebotas, pero admitía que él también hubiese hecho alarde de lo bien que se veía el millonario.— Luces bien, Cap. El azul siempre ha sido tu color.— Sonrió sin dudarlo y Tony dio media vuelta, regresando al probador.— Nos los llevamos.

Evitó mirar la nota de compra después de escuchar el sonido de la caja registradora al abrirse. Stark había estado hablando por teléfono y él recibió las múltiples cajas y bolsas con sus prendas. Tony silenció su StarkPhone holográfico y se dirigió a Steve brevemente.— Necesito encargarme de las reservaciones, la prensa y el jefe de Clark para que todo esté listo. Lleva la ropa a la torre, toma una siesta y una ducha. Estaré listo a tiempo. Deberás volver solo.

No tuvo oportunidad de hablar, Tony se confundió entre las personas que habían subido su número debido a la hora. Por suerte recordaba cómo volver al estacionamiento y su auto. Haría lo que Stark le ordenó, no porque le obedeciera, sino porque necesitaba descanso y un largo baño con agua caliente después de su semana en busca de piedras.

El sueño fue más que reparador al igual que los chorros y vapor que envolvían cada zona de su cuerpo, liberando la tensión de sus músculos. Se rodeó por la cintura con una toalla. Gotas de agua descendían por su cuello desde los mechones rubios que aún se adherían a su nuca y frente. Disponía del suficiente tiempo para vestirse. Ya había anochecido y era momento para el show. Tenía su energía renovada, listo y alerta ante cualquier intento de Kent hacia Tony.

Giró el pomo de la puerta y se encontró al castaño, aún más apuesto que en la tienda. Perfectamente peinado en un estilo rebelde, con un fresco aroma a loción, arrodillado con una pequeña caja plateada para un anillo.

— Steve.

Susurró, alzando la vista, encontrándose con un desconcertado capitán casi desnudo, húmedo, con los labios entreabiertos, piernas temblorosas, aferrando una mano a la puerta y la otra a la toalla.— Stark... ¿Qué...?

El aludido simplemente sonrió.— Debo preguntarte algo.— Rogers asintió lentamente y Tony abrió la caja, que para su sorpresa se hallaba vacía.— ¿Dónde está la kryptonita rosa? No podemos perderla. Le hice esta cápsula. Es toda de Adamantium, así Wayne no la detectará. Tiene esta forma para abrirla y cerrarla sin que nadie lo note.

Steve estaba a punto de arrancar la puerta y golpear al mecánico con ella. ¿Cómo pudo caer con eso? Caminó a paso apresurado, buscando el traje que debía usar, dentro del armario.— Sal de mi habitación.— Gruñó, abriendo en un golpe de par en par el clóset.

Tony le ignoró y se incorporó, buscando con la mirada el fragmento rosado.— Espera... ¿creíste que...? ¡Oh, Cap! Me detuve a observar uno de mis zapatos. Tiene un rasguño. Deberé cambiarlos antes de irnos. Estaba punto de decirte que te apresuraras con la kryptonita, pero saliste de la ducha.

El rubio no respondió, continuaba enfadado. Gran forma de comenzar la noche.— Tercer bolsillo derecho del cinturón.— Tony hurgó en el uniforme del capitán, el cual se encontraba extendido sobre un pequeño sillón al otro lado de la habitación.— Sino te apresuras a encontrarla, me vestiré frente a ti. Por tus bromas llegaremos tarde.

El millonario continuó buscando, desprendiendo el cuero del resto de la tela mientras reía.— Sí, claro. Sr. pudoroso. Y no llegaremos tarde, sólo es un retraso elegante.

Paró de reír al escuchar cómo la toalla caía gracias a la gravedad. Luchó con toda pizca de control que poseía para no espiar, pero lamentablemente era muy poca y desvío la mirada rápidamente, sólo alcanzando a divisar los redondeados glúteos de Steve que aún relucían gracias a las gotas que resbalaban por su espalda. Ahogó un grito y movió aún más rápido sus manos, hallando por fin la roca.— ¡Listo! ¡Nos vemos en la limo!— Huyó, puesto que sí, parecía casi levitar sobre la alfombra antes de escabullirse detrás de un portazo. Steve sólo negó con la cabeza. No sabía si sentirse ofendido por su escape o reír por el obvio sonrojo en el castaño mientras que Tony intentaba recuperar el aliento en el mini bar de la torre. Decidió beber un trago de Whisky antes de marcharse. ¿Era real lo que había presenciado?

Unos minutos más tarde, Steve apareció en el vehículo, anunciando su llegada únicamente sentándose junto a Tony. No se dirigieron palabra alguna, pero el rubio notaba un característico aroma a alcohol que no pertenecía a la esencia refinada que el empresario usó para empapar sus ropas.— ¿Estuviste bebiendo?— Le dirigió una severa mirada y Tony hizo un ademán sobre el pecho, fingiendo inocencia. Steve le tomó la barbilla con la diestra, presionando con los dedos su mejilla izquierda y la derecha con el pulgar, hundiéndolos, causando que entreabriera los labios.— Sopla.— Le ordenó y a Tony le pareció lo suficientemente intimidante para obedecerle. Steve le soltó al corroborar su sospecha.— ¿De verdad, Tony? Esto es importante, no necesitas estar ebrio antes de la entrevista. Si quieres ahogarte en alcohol, que sea después de la cena y lejos de los medios.

— Por favor, Steve. Sólo fue un trago. Ni siquiera estoy mareado.— Masajeó sus mejillas, pues aún le dolían gracias al arrebato del rubio.

— Bien.— El capitán desvió la mirada a la ventana que se encontraba de su lado, vislumbrando los autos pasar, puesto que el chofer de Stark había dado marcha al lujoso y enorme vehículo desde hacía varios minutos.— Accedí a venir para vigilarte. Sé de lo que puedes ser capaz si te enfadas.

Bruce Wayne puede controlarse si se le presiona, a diferencia de ti.— Antes de que Tony replicara, continuó.— No permitiré que reveles o insinúes algo sobre sus identidades secretas.

— No pueden lidiar con una vida de celebridad.— Murmuró el castaño, muy próximo a su propia ventana.

— Hablo en serio, Stark. Si yo tuviese la oportunidad, haría lo mismo.

— Pero no puedes. Ni ahora, ni nunca. No necesito de una niñera, Capitán Rogers. Si desea irse, es libre de hacerlo.

Steve odiaba cómo es que le llamaba Tony. Incluso formó puños con sus manos. El avance que habían tenido la última semana se había ido al demonio, pero esta vez no se acobardaría. Estaba ahí por un objetivo y no era precisamente para proteger a Clark y Bruce de la boca de Tony, sino todo lo contrario.

Suspiró lo suficiente audible como para que el millonario a su lado le escuchara.— Quiero estar ahí. Será divertido.— La técnica que había empleado, aunque fuese en contra de toda su lógica e instintos, funcionó. Tony giró el rostro y le observó con una sonrisa. Steve podía sentirla, a pesar de no mirarle de frente.

— Por eso fue mi idea de la kryptonita. Sé lo mucho que odias a Sup. Será divertido.— Comenzó a reír después de repetir la frase del capitán, algo que por muy tensos que tuviese Steve los labios, no pudo evitar sonreír también.— Además adoro verte celoso.— El capitán se alarmó, listo para decir alguna excusa y negarlo todo, pero el vehículo había desacelerado hasta detenerse, haciendo evidente un bullicio afuera, además de cegadoras luces rodeándoles.— Es por esto lo de las gafas.— Tony ya usaba unos lentes oscuros, le tendió unos idénticos al rubio y esperó a que un empleado del restaurante al que habían llegado les abriera la portezuela. Primero descendió Steve, seguido de Tony, no sólo porque el narcisista vengador llamaba a eso "dejar lo mejor para el final", sino porque deseaba observar a mayor detalle las posaderas más atractivas de América.

El lugar era por más, elegante. Un amplio jardín con radiante césped a cada lado del establecimiento que no parecía ser un restaurante, sino una lujosa residencia con una mezcla entre lo tradicional y lo moderno. Del lado izquierdo hacia el frente, descansaba una fuente de roca con agua cristalina y peces koi de brillantes colores naranja, negro y blanco. Steve casi lograba ignorar las cámaras y los reporteros que luchaban contra sí, estirando sus brazos para acercar a alguno de ellos sus micrófonos mientras gritaban preguntas que no lograba identificar debido a que lo hacían a la par, creando un ininteligible sonido de fondo.

Algunos empleados y la policía formaban un perímetro cerca de las pequeñas escaleras que los guiarían hacia el restaurante. Delante de ellos ya se encontraban Bruce y Clark, ambos con trajes en color negro, haciendo que Steve fuese el único que se resaltara entre los cuatro, lo cual no sólo le hizo sentirse avergonzado, sino enojo contra Tony, quien no dejaba de saludar a algunas reporteras.

— Llegan tarde.— Wayne habló de forma seria, pero inexplicablemente con una sonrisa.

— Stark se entretuvo con algo antes de venir.— Steve nunca le había visto de frente sin su máscara, era completamente distinto. Le tendió una mano para saludarlo y antes de que hiciera lo mismo con Kent, se percató de que el reportero observaba fijamente a Tony.

— Iré por él.— Clark se apresuró a alcanzar al castaño, metiéndose en la conversación grabada en vivo que tenía con otra reportera.

— Y aquí está el hombre con la exclusiva.— Exclamó la chica de tez como porcelana, cabello cobrizo y ojos verdes, señalando a Clark.

— Estábamos hablando de ti, Kent. Eres muy afortunado. Le decía a...

— Melanie Brau, del canal 9.

— ... Melanie, que no sólo eres el reportero exclusivo de Bruce Wayne, sino que podrías serlo también para mí. Todo depende de esta noche.— Posó una mano en el hombro del más alto. Clark sonrió nervioso y ajustó sus gafas mientras la chica sonreía también, pero con cierto sentido de deseo hacia su fracaso.

— No es por presionar, pero muchos compañeros, no sólo del canal al que represento, sino de todos los medios de comunicación, matarían por una oportunidad como la suya. Más si ésta se multiplica por dos.— El camarógrafo que la acompañaba enfocó en ambos, aumentando la ansiedad en Clark.

— Sr. Stark, creo que deberíamos comenzar ya. Por experiencia sé que al Sr. Wayne no le gusta esperar.— El kryptoniano intentaba escapar.

— Tranquilo, el capitán le está haciendo compañía.— Tony, en comparación, se sentía muy relajado.

— ¿Podría decirnos cuándo seremos testigo de su entrevista? — La reportera le acercó el micrófono a Clark.

— Deberán estar pendientes del Daily Planet en su versión impresa y online.

— ¿No puede ser un poco más exacto?— Insistió la chica. Clark no estaba acostumbrado a ser el interrogado.

— Lo siento, políticas del diario.

Tony se despidió con un gesto de mano, dando por terminadas las preguntas y guiando al otro lado a Clark, salvándolo de más momentos incómodos.— Creí que sabías lidiar con las sanguijuelas de su tipo.

— Yo también...

Mientras tanto, Steve y Bruce observaban en la cima de los escalones, saludando y posando a lo lejos para las cámaras.

— Detesto cuando se marchan así.— Murmuró Bruce.

— Parece que lo están disfrutando.— Respondió el rubio, igual o más molesto que el de traje oscuro.

— Eso lo hace aún más odioso.

Pareciera que los paparazzi se esfumarían, pero estarían esperando afuera del restaurante, acechando no sólo con cámaras y micrófonos, sino que también intentando espiar y hackear la seguridad del sitio.

Aquí reportando desde Midnight Glow, el restaurante más exclusivo de Nueva York, que ha sido comprado por una noche para la entrevista más acalorada de todos los tiempos entre los rivales magnates más importantes a nivel mundial: Anthony Stark y Bruce Wayne. El lugar ha sido sellado por completo. Tenemos informes de que las cámaras de seguridad han sido desactivadas a petición de los millonarios. El personal se ha disminuido hasta el mínimo indispensable, siendo contratados chefs y camareros propios de la mansión Wayne y la torre Stark, también observamos una gran suma de guardaespaldas en cada puerta y ventana, ninguno dentro, haciendo más curioso este encuentro. El reportero Clark Kent será el encargado de la entrevista. No ha dado índices de las preguntas que les hará o si planea crear un debate. Más aún, no tenemos idea del por qué de la presencia del Capitán América en este encuentro. ¿Será acaso que los Vengadores desean patrocinio de la fortuna del mayor inversionista de Gotham? Lo sabremos muy pronto. La noche ha comenzado y los mantendremos al tanto de cualquier detalle. Soy Melanie Brau, informando para el canal 9.