Capítulo 12
La casa no era un desastre gracias a Levi, pero Grisha era un punto y aparte.
— Estoy bien. – la mirada insistente lo comenzaba a molestar.
— No luces bien. – Levi se paseaba por el despacho del cansado padre hasta que se detuvo para contemplar el mapa de la ciudad, el cual estaba repleto de notas y una foto del niño desaparecido.
— Entonces no me mires. – Grisha se encontraba sentado en su escritorio con la mirada perdida. Ya no sabía qué hacer.
— Grisha… - Levi quería reconfortar a su amigo. No sabía cómo.
— Dime que moriré…— Levi pensó que ese hombre ya había perdido la razón. —Dime que el sol explotara, que el mundo va a terminar y no puedo hacer nada al respecto o que nunca encontrare a mi hijo… Dime la verdad aunque… duela, pero nunca me alientes con una mentira. — Grisha ya se estaba dando per vencido.
—¿Hace cuanto que no duermes?¿ Has comido tan siquiera? Cuando Eren regrese ¿quieres que te vea así? Hecho mierda. ¿Crees que él no está luchando, donde sea que este, por volver? Él no se daría por vencido. Tiene más coraje ese niño que… maldita sea. —
Grisha se quedó atontado.
—Te traeré algo para que no mueran todas tus neuronas. —
Tuvieron una pelea. Eren trato de escapar… otra vez.
Bert se sentó en una de las minúsculas sillas de madera mientras miraba a Eren agazapado en una esquina.
El, sentado en esa pequeña silla, usaba su uniforme blanco y limpio.
El otro, sentado en el frio piso con la espalda en la pared, usando su uniforme de escuela ya roto y sucio.
Y se miraban: ambos llenos de ira.
—Ven. — dijo el heladero. Su tono de voz cargado en advertencia.
Eren solo lo seguía observando con su ceño fruncido.
— ¡Ven aquí ahora!— gritó. Pero el niño ni se inmuto.
—No… vas a golpearme. — Eren se acarició su mejilla. Seguramente se pondría morada.
—Si fueras un buen niñ…—
— ¡Deje de ser un niño cuando me encerraste aquí!—Eren lo interrumpió a gritos logrando enfadar más a Bertholdt.
—ya me estoy hartando de pretender que no soy malo. — el hombres se levantó lentamente mientras pasaba las manos por su cara, trataba de contener su ira. Respiro hondo pues si no se calmaba… ¿cómo era posible que un niño le pusiera los nervios como matraca?
Definitivamente esto no estaba saliendo como hubiera querido. Nunca había tenido que recurrir a las palizas constantes y este niño ni siquiera temblaba al verlo alzar la mano. Desde que lo rapto no lo ha podido tocar como deseaba. Necesitaba verlo titiritando y sollozando, mínimo, para que se le pusiera dura. Se le estaba acabando el tiempo y ya casi tiene que partir para la maldita exposición
— ¡Mierda!—salió del cuarto muy encabronado.
Eren suspiro de alivio al verlo partir.
—Bertholdt— Escucho que alguien lo llamaba, genial, lo que le faltaba.
—oh, Levi, cuanto tiempo ¿cómo has estado? — Fingió la sonrisa más esplendorosa que pudo. Se supone que solo iría al supermercado por víveres lo más rápido posible y justo se encuentra a Levi. Apretó lo más fuerte que pudo el agarradero del carrito de súper para poder desahogarse un poco.
—Mal. He frecuentado a Grisha para que no vaya a cometer una locura ¿Por qué no lo has ido a ver?— Levi estaba frente a él, sus carritos a punto de chocar.
— ¡Lo lamento tanto! He estado muy ocupado. Tengo un viaje, ya sabes cual, y no he tenido tiempo—
—Su hijo está desaparecido y somos sus amigos. No tiene a nadie más. —
—La gente desaparece todo el tiempo—
Esa afirmación desconcertó un poco a Levi.
— ¿Cuándo te vas?—Levi pregunto mientras examinaba rápidamente el carito de Bert.
—En dos días—
¿Dos días? Si ya casi se va ¿para que es toda esa comida instantánea que lleva en el carrito?
— ¿Cuánto tiempo? – Levi fingía que no prestaba atención a las compras del contrario.
—Solo una semana— Bert se veía un poco fastidiado.
Bertholdt sabe cocinar y si se va por una semana ¿por qué compraría comida como para un regimiento?
— ¿Puedo ver los juguetes que vas a llevar? —Levi pregunto de improviso.
Bert se desconcertó un poco, no tuvo opción así que acepto llevarlo a su casa para que viera los juguetes
Rezaba para que no fuera uno de esos días donde a Eren se le ocurría hacer escándalo.
Afortunadamente la casa estaba tranquila, podría ser que el niño estuviera dormido… o no. Tal vez en cualquier momento se oiría los estruendos de cosas chocando y… ¡basta¡ si seguía pensando en eso se pondría nervioso y se dejaría en evidencia frente a Levi.
— ¿Los de la mesa son los que llevaras?—pregunto Levi mientras se acercaba
—Sí, solo llevare unos cuanto porque la casita ocupa mucho espacio.
Los juguetes eran sorprendentes: un autómata con piezas de relojería, unas muñequitas de porcelana, algunos juguetes de madera y el más increíble…
— ¿Acaso es una réplica de tu casa?—pregunto el invitado
-sí, me costó pero quedo muy bien ¡no?—Bert estaba muy orgullosos por su trabajo. – es una replica exacta ¡ves? Aquí esta m..
— ¿Que fue eso? — interrumpió bruscamente
— ¿eh? ¿Qué cosa?—
— Me pareció escuchar algo—Levi apunto hacia el lugar
— Oh— mierda… — tal vez tu imaginación
— Si, tal vez…fue solo mi imaginación—
Esa imprevista reunión fue muy tensa e incómoda pero logro pasar desapercibido… o al menos eso pensó. Espero un rato después de que Levi se fuera para poder bajar al sótano. Algo le decía que ahora se tendría que cuidar de ese enano entrometido.
Se puso su uniforme de heladero y bajo junto con las compras. Eren dormía pero se despertó de inmediato al ver a Bert entrar.
— Tendré que irme por un tiempo— Bertholdt acomodaba la comida instantánea en una cajita de cartón y se dirigió a la mesita de juguete para dejar el calentador de agua eléctrico.
— ¿Ya me vas a dejar ir?
jeje ya tengo el final. Según yo quería terminar esta historia antes de que acabara Enero pero pues no lo logre c: perdonen si no están entendiendo, es todo mi culpa. No tengo idea como hacer esta historia menos insípida pero pues no puedo hacer una obra maestra sino practico. también perdonen mis errores u horrores ortográficos.
