Para los Ignorantes solo soy alguien que causa mala suerte, para los solitarios soy la mejor compañía.
Capítulo 8
— ¡Quiero conocer a tu compañero! No me lo puedo creer... Esto es como encontrar oro puro en medio del fango, necesito me digas más. —insistía la mujer de cabello rubio y ojos grises, sentándose frente al rubio de cabello puntiagudo.
—Mamá... —murmura apenado.
—Como que "Mamá" —arremeda con una especie de puchero—. Mi pequeño Omega tiene compañero y espera su primer bebé... ¡No puedo quedarme sin querer saber detalles, los necesito! ¿Es alto? ¿También es militar? Necesito conocerlo, dar mi visto bueno... aunque ahora que lo pienso no muchos beta se enlistan, debe ser alfa sin duda alguna.
—E-es un Alpha, pero mamá-
— ¿Por qué no te ha mordido entonces? Bueno, supongo que primero debes acumular cierto rango, tal vez así te den una pensión, sea como sea... ¿Es ese muchacho de allá? —señala a la ventana, Cloud giro la cabeza a toda velocidad con las mejillas encendidas, Zack hizo un saludo con la mano, ni siquiera se tomaba la molestia de ser discreto—. Es muy guapo.
— ¡No! No es él, es solo un amigo demasiado chismoso. —chilla con exasperación y sin capacidad razonable.
—Oh... que buenos amigos tienes. —concluyó con una sonrisa.
—P-pues si, mamá-
—Espero que me presentes a tu compañero pronto ¿Dónde está? Sé que estuvieron ayer por el Monte Nibel, debiste venir a visitarme antes de hacerlo... Con esta noticia me cuesta enojarme ¿¡ves lo que me haces yéndote a la ciudad para perseguir ese sueño!? —lo zarandea con suavidad, Cloud ríe nerviosamente.
—Se ve muy... feliz... —murmura Harry viendo la escena con cierta tristeza instalada en sus pensamientos.
Pues sabe que esa mujer y el pequeño que Cloud lleva en su interior... Están muertos.
—Lo estaba, al menos a medias.
—Está en la mansión Shinra, cuando salga le preguntare si quiere venir. —no iba a decírselo a Sephiroth, ni porque su vida dependiera de ello. Ya su madre sabe que está en espera, Sephiroth no... Se rehúsa a saber su reacción, ya de por si está muy extraño.
—Está bien. Puedes quedarte a dormir aquí en lugar de la posada si gustas... O yo irme a la posada a dejarte tiempo a solas. Ah~ Cloud, estoy tan feliz de que lograras conseguir a alguien que te ame, más en un mundo tan caótico como este. —lo abraza calurosamente.
—Lo dices como si hubiera sido imposible. —retorna el abrazo.
—Estuve a punto de pensarlo, nunca me lo mencionabas... ¡A partir de ahora todo será mucho mejor! Ya quiero ver a mi nieto, si me dijeras al menos como es el otro padre, podría imaginarme como serian sus o-
—Verdes... serian muy, muy verdes. —responde en tono ido, mirando a otro lado.
—Siempre a sido un tanto contradictorio, la idea del niño le fascinaba, pero lo asustaba a la misma vez —ríe entre dientes—. Me dijo que sería el padrino ¿Sabes? Lo hubiera cuidado como si mi vida dependiera de ello... Siento que falle con él desde el primer instante. —era muy irregular que Zack estuviera sin su brillante sonrisa y entusiasmo.
—Supongo que no era tu intensión fallar y con eso es más que suficiente. —opina, la imagen de Cloud hablando con su madre se deshizo, quedando en el enorme y verde campo.
—No, pero pudo hacer mucho más, es como haberme quedado muchísimo tiempo de brazos cruzados y viendo lo que pasaba... Una vez Cloud me contó de algo que escuchó de sí mismo en sueños, pensó que iba dirigido a mi pues era su único amigo... Vas a tener una larga retahíla de eventos que causaran sufrimiento, sin embargo, y mucho tiempo después, vas a ser tan feliz que quizá, haya valido la pena.
—Que extraño... se parece a... —llevó una mano a su barbilla, se parecía mucho a lo que Ron había dicho a tientas en la clase de adivinación, leyendo las tazas de café, aunque más corto y simple.
Vas a sufrir, pero serás feliz después de eso.
—Eso me recuerda... ¿Sabes como se llama? —la imagen a tamaño completo de la madre de Cloud se hizo ver, como si fuera una foto o un cuadro, Harry negó con la cabeza—. Minerva Strife... Si no me equivoco ha una mujer por ese lugar que se llama así.
—Si, de hecho, es la única profesora en la que Cloud confía. —aquello era como dar una explicación al comportamiento del SOLDIER, a pesar de que las apariencias distaban muchísimo, McGonagall actuaba de forma un tanto maternal con él, sobre todo cuando ocurrió el primer Celo de Cloud.
—Su madre era bastante firme en las reglas, pero en extremo cariñosa, me hubiera gustado conocerla más—lamenta por lo bajo—. Bien~ No te lo puedo mostrar porque no estaba ahí, Sephiroth permaneció prácticamente todos los días y noches metido en la biblioteca de la mansión Shinra, sacaba un informe tras otro con respecto a los Cetra, Jenova, la Tierra prometida... Cloud apenas logró acercarse a llevarle comida, pero lo tenía demasiado intimidado como para permitírselo.
—Pensé que lo quería.
—Y lo hacía... o lo hace... El problema es que Sephiroth solo tenía cabeza para esa investigación.
—ustedes... le quitaron este planeta a mi madre... a los Cetra... ¿Y se creen con el derecho de llamarlo suyo...?
— ¿Sephiroth? Amigo, tienes a Cloud alterado, deberías salir de aquí, darte una ducha que te sentara fenomenal y pasar un tiempo con él, quizás tenga algo importan...te... que decir... —sus palabras se fueron cortando a medida que Sephiroth se giraba y se lo quedaba mirando—. ¿Es-estás bien...?
—Este planeta le pertenece a ella... Y a mí como su único hijo... Nunca he sido más que un experimento, pero ahora...
—Muy bien, tienes un par de tornillos sueltos. A menos que espabiles y salgas de aquí, considerare quedarme con tu bello Omega, si me disculpas. —sale con la barbilla en alto, como una burla y esperando una reacción típicamente celosa de parte del otro.
— ¿Mi Omega? Es un traidor igual que todos... Es uno de ustedes... a menos que-
—Está más loco que Peeves y eso ya es decir mucho. —por alguna razón, aquella imagen tan... llena de locura lo puso nervioso, hacia pensar en un criminal dispuesto a hacer cualquier clase de locuras. Zack hizo un ademan y la imagen se hizo nocturna, un grito rompió el silencio y la escena se empezó a desarrollar, Zack salió de la posada y...
Fuego por todos lados...
Gritos, estructuras cayendo, sangre en el suelo y sonido de metal cortando la carne del vivo habitante de Nibelheim — ¡¿QUÉ ESTA PASANDO AQUÍ!? —Zack se lanzó de inmediato a ayudar a un hombre bajo un trozo de madera ardiente, sacándolo de ahí por pura suerte.
—E-el fuego, él lo hizo de la na-nada sin expli-
— ¡COUGH, COUGH...! —Zack corrió en dirección a la fuerte tos, encontrando a Cloud lleno de quemaduras y moretones, posiblemente de escombros. Junto a él había algunas personas inconscientes.
— ¿¡Como se te ocurre hacer algo como esperando un...!?
—Mamá... Tengo que—un sonido de madera cayendo llamó la atención de ambos, girando la cabeza en dirección a la reconocida casa—. ¡MAMÁ! ZACK SUÉLTAME, MAMÁ. —grito desgarrándose la garganta.
—Voy a buscar ayuda, a Sephiroth a quién sea, pero... debes quedarte aquí, tranquilo. —lo forzó a sentarse, Cloud llevó las manos a su rostro, cubriendo su boca y con la cabeza revuelta. Zack a toda velocidad fue al camino hacia la mansión Shinra, si alguien podía hacer algo era—. ¡Sephiroth!
El peli plata apenas dirigió su fría mirada hacia él, introduciéndose en las llamas con la materia Fire activada en su brazalete. No dudo en perseguirlo.
— ¿¡por qué inicio el fuego!? —quisquillo Harry impresionado, aquello no tenía sentido, sentía que algo ahí faltaba, algo que sin dudad Zack no vió y, por consiguiente, él tampoco.
—Harry-
—La madre de Cloud murió por ese incendio que Sephiroth propició, está sufriendo por su culpa ¿¡Y solo se va!? Zack, que más-
—Buenos días.
Despertó con tremenda frustración, no podía ser que tuviera que despertar justo cuando algo tan crucial ocurría, cuando por fin Zack se dignaba a aparecer también, muchas veces no soñaba absolutamente nada y lejos de relajarlo, lo enojaba.
Como si fuera suficiente, estaba el tema de la mordida de Cloud por culpa de los Naga, sabía que algo tenía que ver con la serpiente que tenía el rubio en su habitación... Alguna relación debía tener.
Durante el desayuno se lo quedo mirando, leía sin parar desde hacia un buen tiempo, tanto que llegaba a sentirse igual de ignorado que por Hermione y sus estudios interminables. Lo peor del caso, era lectura de ocio, no deberes, es como si intentara alejarlo, la cuestión es saber si es manera intencional o no.
—Tienes partido en menos de dos semanas ¿No has practicado? O lo has hecho tanto que la cabeza no te baja de las nubes. —se sobresaltó por la pregunta que hacia sin siquiera mirarlo, comiendo de forma distraída.
—Si he entrenado, más bien demasiado... Oliver se va a infartar si este año no ganamos la copa. —respondió lo suficientemente a tiempo para no sentirse como un estúpido.
—Nadie se infarta por no ga- Cualquiera se podría infartar por este maldito jugo—queja interrumpiéndose a si mismo, sacando la lengua. Saco su varita y dio un par de toques a la copa—. Vinum... —tomó la copa dorada y dio un trago—. Mejor... Como decía, nadie se infarta por no ganar.
—Puedes tomar vino, pero no una cerveza de mantequilla. —Ron se aguantó la risa lo mejor que pudo.
—Es vino de moras, es lo único que me gusta—replica sin prestar atención—. ¿entonces...?
—Se gradúa este año, es posible que si se infarte si perdemos... Debo atrapar la Snitch esta vez, aunque la vida me cueste—Cloud rodó los ojos con molestia por el comentario—. Tendré clases con el Profesor Lupin para poder defenderme de los dementores.
—Um... —bajo el libro y lo cerró marcando la página—. Quizás vaya yo también.
— ¿Eh...?
—Preferiría evitarme otro desmayo frente a esas cosas, gracias.
Muchas cosas determinaron que sería un día especialmente cargado, lo primero: Ron asegura que Crookshanks se comió a Scabbers, esa pulgosa y asquerosa rata que Cloud había visto un par de veces y, sobre todo, sabe que es Peter Pettigrew... Aún más asqueroso.
El pelirrojo se niega a hablar con Hermione, pues esta no acepta o lamenta lo ocurrido con su nueva mascota. Cloud lo tomaba como algo muy estúpido de parte de Ron, pues es solo un roedor en sus "últimas" que cumplió un ciclo natural... Si es que de verdad Crookshanks se lo comió, cosa que duda muchísimo.
En segunda, tuvo clases de pociones, cosa de por si mala.
Lo tercero, ha tenido tan refulgente ese ardor que no puede evitar andar molesto y responder en japonés a toda pobre alma que se atreva a sacarlo de sus pensamientos, es como si tuviera fuego en las venas o más bien Mako en las venas, cosa no tan nueva pero curiosa por lo que hace sentir.
Cuarto y último, no-podía-hacer-un-maldito-PATRONUS.
—Evoquen un recuerdo feliz, deben tener algo que les haya alegrado la existencia al menos una vez. —aunque fue un comentario bromista, guardaba cierto deje de temor, preguntándose que clase de vida tuvo el niño de trece años y el hombre de veintidós para no poder pensar en nada feliz.
O al menos, no lo suficiente.
—Es que... ¡No lo sé! Lo que pienso no está funcionando. —queja Harry con frustración. Cloud hizo un ligero jugueteo con la varita.
—Es difícil saber si esos recuerdos que tengo son en realidad míos. —aquello, aunque confuso para Lupin, Harry lo compendio. Cloud estaba teniendo dificultad en discernir entre sus propias vivencias y las de Zack.
—Haber... ¿En qué piensas, Harry?
—la primera vez que monte la Nimbus 2000. —responde y Remus negó con la cabeza, no lo convencía y dúrate su riña, Cloud se quedo mirando la ventana, unas aves volaban por ahí.
— ¿Cloud?
—Pensaba en... cuando conocí a Aerith aunque... ella vestía de azul, quizás si fuera... —frunció un poco el entrecejo, alzando al varita nuevamente—. Expecto... Patronus.
De su varita salió una larga y brillante línea de brillante color plata, arremolinándose y desapareciendo tras unos segundos. Su expresión no varió, mirando la varita entre sus dedos y teniendo en mente la imagen de Aerith en la noria de Golden Saucer.
—Eso estuvo bastante bien. Ahora, Harry... —incita Remus. Harry tomó aire y siendo observado por Cloud acabó pensando en algo más, un poco diferente y más reciente.
Tiempo con Ron, Hermione y Cloud en los jardines de Hogwarts, tan solo hablando y riendo con lo raro de esto en el rubio. El regalo de navidad de este, las estrellas y planetas flotando sobre ellos...
El Boggart salió de la pequeña caja donde Remus la tenía, habiéndose vuelto un dementor y rebotando contra la barrera que Harry logro hacer por el encantamiento. Aunque no duro tanto, fue lo suficiente para que el joven se motivara a pesar del bajón que tuvo.
—Otra vez. —Cloud dio un resoplido y tomó asiento, comiendo chocolate, no pensaba matarse con algo de forma tan tonta, ya había superado esa etapa de su vida... Más o menos.
La consecuencia de esto es que Harry apenas caminaba por su propia cuenta, por lo que Cloud lo llevaba en su espalda por los largos pasillos del castillo, no lo molestaba realmente, pues tampoco era pesado y dado lo pequeño de su tamaño, apenas hacia un esfuerzo.
—Lo siento...
—No importa, eres más ligero que muchas otras personas a las que he tenido que cargar. —asegura con tono indiferente. Harry se relamió los labios.
— ¿En que pensaste? Pudiste hacerlo...
—Pensaba en Aerith... Un momento que fue verdaderamente mio—detuvo su andar—. Tuvimos una cita antes de... ir al lugar donde fue asesinada. Nos subimos a una noria y creo que fue la primera vez que me había sentido como yo mismo después de tanto tiempo.
—Ah... —Cloud empezó a caminar nuevamente, subiendo las escaleras que llevarían a la sala común de Gryffindor—. ¿Odias a Sephiroth por lo que hizo?
—Supongo que sí, he querido convencerme de que solo me enoja lo que ha hecho en contra mia, que soy igual de egoísta que el resto, pero... —apretó los labios con frustración—. Termino enojándome por el sufrimiento que ha causado en todos, las desgracias que ha traído en su deseo de llegar a esa Tierra prometida que seguramente no existe.
—Es algo noble de tu parte.
—No quiero ser noble, por algo tengo tantos muertos...
Harry no respondió absolutamente nada ante aquel extraño comentario, esa clase de lamento tenía cierto sentido cuando te fijabas que el único que sufría por salvar a todos era Cloud, pues quienes morían eran sus seres cercanos, no el resto. Dio un largo resoplido, aquello sonaba mucho a su propia historia, su familia fue la desgraciada para poder salvar al mundo mágico...
Al entrar a la sala común vieron a la profesora McGonagall, Hermione a su lado parecía sumamente nerviosa o avergonzada. Harry bajó de la espalda de Cloud y las miro con duda, la expresión de Minerva era terriblemente severa.
—La señorita Granger me ha informado de su nueva adquisición, una saeta de Fuego.
—Eh... si... Me la-
—Tendré que confiscarla. —Harry se ahogó con su propia saliva y Cloud se cruzó de brazos.
— ¿¡QUE!? ¿¡POR QUÉ!? —quisquilló con las manos en la cabeza y una cara sumamente alterada.
—No correremos ningún riesgo, será desarmada...
— ¡NO!
—Puesta a prueba con la comprobación de hechizos...
— ¡LA VAN A DAÑAR! —Harry parecía casi a punto de llorar y todos en la sala común no estaban mejor que él.
—Será devuelta cuando nos hayamos asegurado que no representa ninguna amenaza. —concluyó habiendo ignorado cada reclamo de Harry, Cloud se cruzó de brazos.
—Venga ya, que no iban a regalarle algo hechizado estando aquí dentro y Voldemort muerto, no creo que la gente sea tan estúpida... Estoy a nada de asumir que, para asesinatos, les falta mucho toque. —jugueteaba con las puntas de su cabello, ya iba un poco crecido, debería cortarlo.
—Por lo que me han dicho fue usted quién al recibió, lo que quiere decir qué están vigilando al joven Potter. Usted no suele recibir correo. —acotó, Cloud puso los ojos en blanco, esto era igual a discutir con su madre, ella lograba hallar la quinta pata al gato y se ponía a buscar cuantas se pudieran con tal de ganar una discusión.
—Evidentemente no, pero bien que Hedwig si me conoce y sabe perfectamente que en mi habitación puede pasar un rato tranquila junto a Zack y por eso trajo el dichoso paquete con la maldita escoba. Puede creerme cuando le digo que, de ser una amenaza, no se la hubiera dado para empezar.
—Sea como sea, la decisión ya está tomada, con permiso. —aparentemente se quedó sin argumentos y recurrió a la retirada. Harry seguía boquiabierto y Ron se plantó frente a Hermione, rojo como su cabello y notablemente enojado.
— ¡¿Por qué hiciste eso!? ¡Ahora Harry no tiene una escoba que usar para el próximo partido!
—Y-yo solo... M-me preocupa Harry, no sabemos si está mal y se lastima. —explica ella temblorosa.
— ¡Mentiras! ¡Nunca ye ha interesado el Quidditch y por eso no te importa si le quitan o no la escoba para sentirte responsable frente a todos! ¡¿Se supone que somos tus amigos! —la empuja con levedad, Cloud de inmediato marcó distancia entre los dos.
—Muy bien, cálmense los dos, Ronald, para. —ordenó con imperiosidad.
— ¿¡Por qué!? Es la verdad, solo le interesa ser-
— ¡CÁLLATE! —gritó con tanta fuerza que Ron guardó silencio—. Ni una palabra más de esto ¿Me entendieron? Sé como hacer una vida insufrible y cualquiera que se atreva a insinuar algo al respecto se las ve conmigo ¿¡Entendieron!?
— ¡S-si! —balbucearon los presentes en la sala común.
—Bien. Ahora, regresen a lo que sea que estuvieran haciendo y dejen de meterse en problemas ajenos. Es un maldito deporte escolar, que drama. —gruñe, entrando a su habitación y cerrando de un portazo.
Cloud estaba más irritado que nunca, misteriosamente esto ayudo a que pudiera realizar las pociones en clase, quizás por sentirse inmune a la intimidación usual de Snape y responder de manera mecánica sus preguntas sorpresa. De tanto releer el libro de pociones, buscando ignorar la situación, logró memorizarlo de atrás hacia adelante, al derecho y revés.
La situación es... horrible, Ron no habla con Hermione, Hermione enloquece con sus clases extra y Harry no parece muy capaz de resolver la situación, había que admitir que el peso de las discusiones constantes de sus amigos no podía llevarlas Harry, el pobre apenas puede consigo mismo como para echarse encima a dos peleones orgullosos.
Maldita sea el instinto Gryffindor, de veras.
Por su parte, no ha hecho nada por arreglarlo, ellos deberían arreglarlo solos. Encontraba exagerada la actuación de Ron, un poco quisquillosa la de Hermione, pero al fin y al cabo ella lo hizo por preocupación y sin mala intención, el tema de Ron es ridículo por más que lo intenten comprender.
Salió del mutismo existencial cuando se percato de Hermione llorando en la sala común a las tres de la madrugada, con un montón de libros a su alrededor.
—Oye... Ya es muy tarde, ven a dormir en mi ha-
—Debó terminar mi ensayo de Estudios Muggles y...
—Nada de eso ¿Estás loca? Podrás hacerlo mañana, es sábado y-
— ¡NO, NO PUEDO, DEBO HACERLO HOY O...! o... —comenzó a sollozar de nuevo. Cloud ladeo la cabeza, era tan jodidamente complicado entender a las mujeres... —. No tendré tiempo para... lo demás... debo...
—Muy bien. Me rindo. —bufa con mal humor.
Subió al dormitorio de los varones, abrió la puerta con un estrepito, tomó a Ron del cabello y a Harry del brazo, despertándolos por el puro susto que supuso ser sacados de la cama a mitad de la madrugada de manera tan repentina.
Los dejó con brusquedad en la sala común donde Hermione vio con extrañeza la situación, limpiándose las lágrimas de los ojerosos ojos—Discúlpense con ella, ahora—. Ordena con severidad. Ron bostezo y lo vio ofendido.
— ¿Por qué me debería de disculpar? Por su cul-
— ¡ES UN MALDITO JUEGO RONALD WEASLEY! —grito con voz tan ajena a la suya propia que intimido completamente al pelirrojo—. Ella es tu mejor amiga, la única chica que, de hecho, se te acerca y posiblemente la única que podrá soportarte. Así o que deja de comportante como un maldito imbécil antes de que decida tirarte al bosque Prohibido a ver qué tan útil es el Quidditch ahí.
—Perdón Hermione... Pe-pensé que necesitabas tiempo para ti, considerando que tienes tantas clases. —susurró Harry con cierta vergüenza. Cloud seguía taladrando a Ron con la mirada.
—Yo... perdón por... eso. —Cloud le dio tal golpe en la cabeza que casi lo hace caer al suelo—. ¡Está bien! ¡Está bien! Lo siento, fui un poco exa- muy exagerado—corrigió al notar que Cloud seguía tronándose los dedos—. Es que con lo de Scabbers y que hicieras eso... ¡Lo hiciste por el bien de Harry! Lo entiendo, es importante también, solo que estaba emocionado. Lo siento, de verdad.
Al menos al final sono lo suficientemente sincero para Cloud. Hermione asintió, pues la lejanía al estaba matando y en un abrazó somnoliento Cloud cerró la burra cantidad de libros que Hermione tenía sobre la mesa.
—Muy bien, ahora ya todos pueden irse a dormir y dejar de causarme más dolores de cabeza de los que ya tengo de por sí. Muy, muy amables. —agarró a Hermione como un sacó de patatas bajo su brazo, con los libros en la cabeza y tirando de Harry por el brazo.
—Buenas... noches... —tuvo la ligera impresión de que Cloud seguía enojado con él, pero quería sus huesos intactos para el día siguiente, mejor quedarse con la duda, muchas gracias.
—Cloud, es un partido, con un clima perfecto ¿puedes guardar eso? —ignoró completamente a Ron, continuando con su lectura. Claro, él no tenía que leer tanto, nació en ese mundo después de todo.
—Sabes que no te hará caso Ron, déjalo en paz. —defiende la chica a su lado.
Estar en un partido de Quidditch es un fastidio, pues sigue sin tomar el más mínimo gusto por dicho deporte. Lo único que podía decir en favor, es que Harry era asquerosamente bueno, sin duda lo dicho sobre haber heredado el talento de su padre venia como anillo al dedo.
Con la ya devuelta saeta de fuego resulta imposible que alguien lo supere en velocidad, ese enano podía pasar y crear tal ráfaga de viento que ni siquiera el cabello bien peinado de Draco podía estar a salvo... Ojalá pudiera decir lo mismo de la falsa lesión.
Alzó la vista un instante, pues el partido había acabado y Gryffindor estaba demasiado animado. Asumía que ganaron. Frunció el entrecejo y con un gruñido se levanto, caminando hasta la más alta grada y saltando por esta para irse sin que nadie tuviera el chance de seguirlo.
Claro, causo un pequeño ataque cardiaco a todo aquel que lo vio.
Caminó con mal humor de regreso al castillo, vamos, que esa imagen e Harry casi babeando por la chica de Ravenclaw es desagradable para él. Detuvo su andar un momento, gruñendo para si mismo, anda, que cagada más grande sentir celos. Un día de estos... si es que volvía, se operaria a ver si lograba sacarse las malditas hormonas de Omega.
No puede ser que se sienta necesitado por la atención exclusiva de Harry. Esa Ravenclaw debe ser una beta, quizá omega con mucha suerte y si lo es, iba a buscar con que materia resultaba menos doloroso pero efectivo darse un golpe contundente en la cabeza y borrar los pensamientos imbéciles.
Propios de él, sin duda.
— ¿te pasa algo? Te vi saltar de las gradas. —Harry jadeaba y Cloud apenas se percató de que había llegado a la sala común de los leones. Cerró el libro que tenía entre sus manos.
—Nada. Solo siento que las hormonas de todos ustedes empiezan a afectarme a mi. —bufa con fastidio.
—Eh... ¿muy bien...? ganamos.
—aja.
—Apenas se arreglaron las cosas con Hermione y Ron ¿Qué pasa para que tu estés enojado? —gimoteó casi desesperado, no estaba preparado para aguantarse algo así tan pronto.
—El Quidditch no me interesa. Lo sabes bien. —repuso con falta de interés en la conversación que tiene en ese instante con el niño que vivió.
—Sí, pero... Ugh, sabes que, olvídalo—se rascó las sucias sienes, tenía toda la pinta de haber ido corriendo para recibir una mínima felicitación por haber ganado el partido—. Pensaba que... Podríamos ir a Hogsmade mañana.
—Por millonésima vez, Harry James Potter, niño que vivió y estudiante de Hogwarts de la casa de Godric Gryffindor... ¡Deja de hacer tantas tonterías! Que sea una burrada temer a un hombre que escapó de prisión no quiere decir que ala gente le paresca menos inofensivo. Te cuidan, demasiado. Ten un poco de respeto por ello.
— ¿Tu lo harías? —Cloud lo miró con el ceño fruncido y la boca ligeramente abierta, no podía creer que hiciera una treta de ese tipo.
—Para empezar, no tengo a quién me cuide, lo he hecho yo mismo desde casi siempre, ya me dirás tu que puedes hacer estando solo en medio de una amenaza real y eventual si vas a Hogsmade sin-
—Iré con Ron.
—Eso solo resta puntos a lo que quieres.
— ¡Cloud!
—No te voy a acompañar, eso no tranquilizará a nadie y no tengo la vena busca problemas inflamada el día de hoy y tampoco lo estará mañana. Hazme caso y-no-vayas. —con un fuerte toque en al frente concluyó la conversación.
Por desgracia, Harry no hizo caso alguno a lo que pidió. Tenía problemas con Snape, falsos problemas con Lupin, una depresión que nadie le aguanta y peor aún, asegura haber visto un perro negro en las entradas del bosque prohibido, vaya conjunto de casualidades.
Eso sin nombrar que tienen los malditos exámenes encima e iba a empezar a llorar por pura desesperación si reprobaba con Snape, cosa que no estaba muy descartada porque el hombre lo ODIA con todas sus fuerzas y es muy probable que lo reprueba haga lo que haga...
Al menos esa fue la ilusión que el dio, quién sabe si lo logró o no. Los exámenes fueron más sencillos de lo que se había esperado en un inicio. Solo faltaba que le mundo lo quisiera lo suficiente para no reprobar pociones y que Buckbeak no fuese ejecutado...
—En lugar de preocuparte por una supuesta profecía hecha por esa farsante que tiene este colegio como profesora, deberías estar pensando en que... que haremos ahora que Buckbeak perdió la apelación y será ejecutado hoy. —Cloud dejó caer la materia que tenía entre sus dedos.
—Debes estarme jodiendo. —farfulló con el entrecejo fruncido.
—No. Hagrid me mando esta nota... Van a ejecutarlo por la tarde. —quejumbro con tono adolorido. Cloud se apretó los ojos y guardó las materias entre su ropa.
—Muy bien. Vamos ya, no hay que perder tiempo discutiendo más tonterías.
Bajaron casi corriendo por las escaleras, aunque Cloud realmente las saltó y cayó al último suelo sin desarreglarse un solo cabello. Cruzaron el puente ya l momento de dirigirse a la cabaña de Hagrid se toparon con Draco...
— ¿Vienen a ver el espectáculo? —interroga con sonrisa triunfante, Hermione iba a moverse, pero Cloud se lo impidió, acercándose a Draco y bajando hasta su altura.
—Si, será un bonito espectáculo de como un rubio puede correr. —sonrió falsamente inocente, sacando una materia de color rojo de su bolsillo.
Esta brilló por un instante y antes de darse cuenta, un chocobo -si no recordaban mal así se llamaba el gran pájaro amarillo-. Apareció con una especie de gato encima. Corría a todo galope— ¡Adelante! —incitó y con aura furiosa el ave clavo su vista en Draco.
— ¡LE DIRÉ A MI PADRE DE ESTO! —advierte corriendo a toda prisa. Harry no se aguantó la risa, jamás iba a poder hacerlo cuando se tratara de poner a Draco en ridículo.
— ¿No le pasara nada? —preguntó Hermione con ligera preocupación hacia Cloud, quién podía ser incriminado por ello.
—Para nada, desaparecerá apenas entre al colegio y va a parecer un demente—se encoge de hombros—. Andando.
Hablar con Hagrid llorando era la cosa más complicada de todas, pues apenas se entendía lo que decía y peor aún, se soplaba la nariz con lo que parecía un mantel para mesa de comedor. Cloud veía a Buckbeak, encadenado junto a las calabazas enormes del mitad gigante.
— ¡Scabbers! —giró la cabeza con brusquedad y entrecerró los ojos con actitud fastidiada de ver a la maldita rata.
—Parece que está bien y cierto gato no se lo comió. —bufa con la única intención de que el pelirrojos e disculpara con Hermione, mira que el dolor de cabeza con ellos peleado se lo tuvo que aguantar él y Harry, quién también veía a Ron con reproche.
—Cuando vea a Crookshanks me disculpare. —masculla. Cloud pudo los ojos en blanco un segundo por la necedad del pelirrojo. Una de las vasijas del lugar simplemente se rompió, pocos segundos después Harry obtuvo un golpe en la cabeza, esquivó por puro milagro la pequeña piedra que lo golpearía a él.
Miró con ojos entrecerrados hacia afuera, podía jurar que veía cabello alborotado tras las calabazas, uno castaño y otro negro, el viento no ayudaba al sigilo del par ahí escondido— ¡Ahí viene Fudge! —chasqueó la lengua, guardó la materia entre su ropa nuevamente, saliendo primero de la casa.
Obviamente no podía mostrarse frente al Ministro de Magia, noc omoq que este fuese a notar que venía de un mundo distinto, pero es mejor no tentar la suerte de poenr al atención en él.
—se va a salvar, no va a morir... —escuchó a Harry.
Buckbeak veía a Cloud, sus ojos lucían esperanzados y deprimidos al mismo tiempo. Corrió hasta esconderse tras las calabazas enormes junto al trio de oro. Se giró cuando una forma muy familiar llego a sus fosas nasales, podía jurar que el aroma de Harry está más fuerte de lo que debería.
—Ustedes adelántense...
— ¿Qué vas a hacer? —preguntó Harry curioso.
— Hay algo ahí, iré a ver que es... apresúrense. —indica, señalando discretamente atrás, Hermione había volteado antes por escuchar un ruido extraño. Harry asintió y Cloud observó cómo se alejaron lo suficiente para no ver absolutamente nada de lo que ocurriera.
Asegurándose de que nadir lo pudiera ver se acercó a Buckbeak—Hey... hey... ven... —, hizo la reverencia y quito la odiosa cadena que impedía al hipogrifo huir. Buckbeak no se movió.
—Ay por amor a Gaia... —bufa con fastidio, cerró los ojos un instante y al abrirlos sus ojos refulgieron en verde por un instante—. Ven, ahora. —el aire a su alrededor vibró y Buckbeak se levantó con rapidez, persiguiendo a Cloud que tropezó y cayó al suelo.
Aguanto la respiración cuando la puerta de la cabaña se abrió, por suerte la puerta cerró nuevamente. Tiró de Buckbeak con el corazón en la garganta, introduciéndose en el bosque Prohibido y tras unos pasos chocar con alguien.
—A-ay...
— ¿Harry? —lo vio con extrañeza, alzando una ceja por la confusión que generaba tenerlo frente a él, muchísimo más sucio de lo que recordaba, incluso moreteado.
Harry gesticuló nervioso sin llegar a decir ni una sola palabra. Hermione que tenía un aspecto similar hizo gestos a Harry de no decir absolutamente nada. Colocó su mano en el pico de Buckbeak para que se tranquilizara.
—No sean imbéciles y salgan de aquí de una puta vez, que no van a cuidarse del montón de mierda que hay aquí. —farfulla caminando con el hipogrifo albino a su lado.
—Tu... ¿salvaste a Buckbeak? —Hermione y Harry se mostraron sorprendidos por aquello.
—Si, tengo una vida salvando Chocobos de ser sacrificados por una tontería, esto no es nada nuevo. —no era una mentira, siempre que vio la ocasión lo hacía, de hecho, una vez fue en Gold Saucer y agradecía que nadie se diera cuenta de que fue él, su membresía de comida gratis se iría a la basura si llegaban a enterarse.
—Más de dos vidas se salvarán... pero una ya está salvada ¿Qué se supone que quería decir? —susurró Hermione, Cloud se detuvo para escuchar.
—No lo sé, pensé que tú los abrías, siempre los sabes todo. —gimoteó.
— ¿Qué tanto están murmurando? ¿Dónde dejaron a Ron? —se hacía muy extraño que estuviera con ellos.
—Ron... eh... ya sabes, Scabbers... —su rostro mostró tal incomodidad que a Cloud se le hizo sospechoso. Un par de cables conectaron en su mente.
—Maldición, la rata —tiró la cadena de Buckbeak, Harry apenas tuvo tiempo de sujetarla—. Quédense con él hasta que vuelva ¿Entendieron? No se muevan ni un poco. —advirtió, corriendo.
Hermione y Harry se vieron entre ellos, aun retrocediendo en el tiempo Cloud parecía tener su propia ruta, una que lo rompía. Siendo de otro mundo aquello no debía ser tan raro. Sin embargo, ellos ya sabían que ocurriría...
