Os aviso: ESTE ES EL ÚLTIMO.

-Mitchie, ¿Te encuentras bien?-Dijo Shane, entrando por la puerta.

-¡Shane! Gracias por venir.-Dijo con voz débil.-Solo me duele un poco la tripa.

-Valla, que color tiene esta medicina, parece… ¿Sirope?

Mitchie rió con ganas.

-Tonto. ¿Cómo va a ser sirope? Aunque sí sabe a caramelo.

-¿A caramelo? Jopé, el Dalsy de hoy en día es impresionante.

-Ya. ¡Uf!

-¿Qué?

-Mi… Mi tripa… ¡Me duele mucho!

-¿Estás bien? Voy a llamar a Brown…

Al rato, Mitchie estaba en el baño devolviendo, Brown llegó al poco tiempo y la encontró lavándose la cara.

-Debería llamar a un médico, no es normal lo que te está pasando.-Dijo Brown saliendo del cuarto.

-Shane, si algo va mal… No te separes de mí.

-Nunca lo haría.

-Pero… ¿Me lo prometes?

-Por ti, te lo juro.

Pero no pasó mucho tiempo, y Brown entró con un médico. Después de un rato de examen, el médico miró la medicina y dijo:

-Esto no es Dalsy, es sirope de caramelo.

-¿QUÉ?

-Lo que oyes, esto es sirope. Por eso la niña tiene una intoxicación gravísima. Hay que llevarla al hospital.

-¿Pero qué hay del campamento? ¡Se lo va a perder!

-Ya hablaré de eso con su madre.-Dijo Brown.

Llamaron a una ambulancia y en seguida estaba allí. Lucy se iba a ir con ella, y Mitchie lloraba porque iba a perder a Shane.

-No te preocupes Mitchie, cuando te pongas mejor vendrá a verte.

-¡Me lo prometió!

Tess, escuchaba frotándose las manos, adiós Mitchie, hola Shane y Tess.

A punto de cerrar las puertas de la ambulancia, Shane gritó ¡Esperad! Y se subió corriendo.

-No voy a dejar que la chica que me ha hecho más feliz en el mundo se valla.

La ambulancia se fue con Mitchie, Shane y Lucy, y Tess se quedó sola.

FIN

¡Se lo tenía bien merecido!