Capítulo 20: Leyendas a la luz de la luna.
Kakashi se oculto fuera de la mansión Shuzen, en una cueva. Los hermanos se fueron a dormir, tapándose con una sábana bastante grande. Akasha e Issa llegaron unos momentos después, ellos sonrieron felices de que todas las cosas estaban bien, pues una tormenta de nieve había aparecido sin avisar y había nieve afuera del castillo.
A la mañana siguiente, el conde salió a trabajar, dijo que tardaría uno o hasta tres días y que Akasha quedaría a cargo de todo. En la tarde, todos esperaban que Kakashi llegará al castillo, por eso estaban en la puerta principal.
-¿Creen que venga?- preguntó Moka, algo harta de esperar tanto
-ya lo hemos esperado desde la mañana
-no lo sé, Moka-oneesama, ¡Pero yo quiero tener una aventura!
-¡Igual yo!- dijo el rubio hiperactivo.
-jajaja, entonces estoy a tiempo- un remolino de hojas apareció de repente, al finalizar, Kakashi con su capucha morada para aguantar el frío, estaba ahí, en frente de ellos
-¡Wow!
-¡Usted es impresionante!
-¿Listo para que te rechacen, Kakashi?- dijo con una sonrisa, Akua
-nee-san, no eches la mala suerte
-jaja, no te preocupes Sasuke, vuelvo en unos diez minutos.
Kakashi, el agente más astuto e inteligente de la familia Wong, entró en territorio desconocido, en la fosa de los vampiros, sin duda alguna, no hay otro lugar más terrorífico que ese. Sin dudas, él abrió la puerta y fue donde estaba Akasha. Los niños esperaron, por algo de tiempo, hasta que Kakashi por fin abrió la puerta.
-¿¡Qué te dijo?!- preguntaron todos
-¿Ustedes que creen?- el sonrió -dijo que...¡Sí!
-¡Genial!
-pero- Akasha también les sonrió -iré con ustedes, por ningún motivo los dejaré solos
-vayan por unas ropas, lo suficiente para tres días.
-¡Ahora mismo!
Todos se fueron a alistar y estaban felices, esta era, el primer viaje de la familia Shuzen. Partieron en la noche, hacia senderos desconocidos.
-¿A donde vamos, mamá?
-no lo sé, pregúntale a Kakashi-san
-¿Y bien?
-bueno, iremos a una aldea que esta lejos de aquí
-¿Una aldea?- Akasha estaba un poco confundida
-no es de humanos, si es lo que se preguntan. Hay algo, bueno, alguien al que debo visitar ahí. Pero antes de llegar, ¿Les gustan los retos, niños?
-¡No hay nada que no podamos manejar!- la niña de coletas dijo con mucho entusiasmo.
-bueno, de camino a esa aldea, hay una montaña que se llama, la montaña demoniaca, vamos a acampar por ahí.
-¿Y porque se llama así, Kakashi-san?- dijo un poco temeroso, Sasuke, juntándose a Akua
-se los contaré cuando lleguemos.
Caminaron un poco e hicieron una fogata en las partes verdes de la montaña. La montaña demoniaca no parecía tan fea a simple vista, había un lado en el que la tierra se veía fértil y muerta, parece que nadie hubiera sembrado ahí en siglos. Ya era de noche, perfecto.
-bueno niños, ¿Ya quieren escuchar la historia?
-no me asustarás- dijo con orgullo, la de las coletas
-bueno, eso no importa. Esta historia se sitúa siglos atrás, fue cuando los primeros brujos aparecieron, nadie los aceptaba, ni los querían
-mm, yo recuerdo eso, ha pasado mucho- dijo Akasha, sintiendo un poco de frío
-sigue, sigue- dijo con impaciencia, Moka
-como les decía, nadie los quería, ya que tenían sangre humana corriendo en sus venas, eso era inaceptable en esos tiempos. Los brujos se fueron al mundo humano, la hicieron de médicos por un tiempo, pero igualmente fueron acusados por ser brujos y mataron a algunos, eso causo que huyeran y regresaran al mundo de los monstruos- Kakashi tomo un poco de aire y todos estaban intrigados por lo que seguía -por un tiempo, hubo paz y nadie los molesto, pero uno de ellos, estaba harto de lo mismo...
En una casa pequeña, en las partes bajas de la montaña, vivía un brujo. El paisaje era bonito, con flores y algunos arboles que el mismo había hecho aparecer con sus poderes. El clima era cálido y nadie los molestaba, pero por lo visto, él era el que estaba molesto, molesto con todos los Yokai.
-¿Por qué no nos aceptan? No son superiores a nosotros- dijo el brujo, con cabello café y ojos del mismo color, era guapo, no se podía negar, pero esto no bastaba para los Yokai. Se acomodo el sombrero, era de sus principales tics.
-no digas eso, Taichi- le dijo su padre -somos algo diferentes en aspecto, pero me he dado cuenta, que en el interior somos iguales
-¡Padre! ¿Cuando vas a entender? Ellos, tan orgullosos y superiores que se creen, jamás nos verán como un igual. Solo les importa el poder, mira a los vampiros- dijo levantándose de su silla, enojado, esa pelea era de todos los días, desde que llegaron ahí -solo matan y chupan sangre, ni siquiera ellos mismos se llevan bien
-no digas eso, se que ellos cambiaran, se darán cuenta, como yo. Después de todo, soy igual a ti
-tú y yo no somos iguales- dicen que esa pelea, fue la última entre ellos, el muchacho se fue y se dedicó a planear y a volverse más fuerte.
Cada vez se hacía más fuerte, entrenando hasta desfallecer, él pensaba que si llegaba a tener el poder de los demás Yokai, aceptarían su especie. El peleo contra un troll con su varita mágica, fue difícil, pero el troll era una bestia y dejó en muy malas situaciones al brujo, Taichi.
-jaja, ustedes son solo una escoria, vete con los humanos, ah, se me olvidaba, ¡No puedes! Jajaja- el troll lo dejó ahí tirado y este miró con ira a ese Yokai, ese día algo oscuro paso, algo se quebró.
Dicen, que completamente enojado, utilizo la más reconocida magia por el ser humano, la magia oscura. Desde ese día fue prohibida por toda la eternidad...
-yo me sé la historia con más detalles- dijo Akasha -me la contaron una vez, pero sigue, vas muy bien, es casi igual que como me la contaron
-bueno, seguiré. No se vayan a asustar.
Con sus deseos oscuros y segado por la venganza y su ira incontrolable, el fue hacia lo más alto de la colina y libero toda su fuerza y poder. El cielo se puso oscuro y nubes negras en el cielo, el aire era frío y furioso, rugía con fuerza. Un portal apareció ahí, era todo oscuro y de él, una criatura con mascara de esqueleto, túnica negra y de piel azul marino apareció en frente de él. El brujo estaba impresionado, esa cosa tenía ojos blancos, sin pupilas.
-¿Qué es este lugar?- dijo con una voz amarga
-estás en el mundo Yokai, yo te he invocado, ¿Qué eres?
-yo soy, un demonio. Has podido traerme, debido a tu oscuridad en tú corazón. Ese objeto que tienes ahí- señalo la varita -es lo suficientemente poderoso como para romper una dimensión, tengo curiosidad, ¿Por qué?
-para que les demuestre a esos malditos Yokai, que deben temer y respetar a los brujos- una sonrisa de oreja a oreja apareció en la cara del demonio. Su padre llego a la cima, buscando a su hijo.
-¿¡Qué has hecho?!- le grito -eso no debería estar aquí, ¡Es muy peligroso!
-no me quedare esperando a que ellos nos den un lugar, aléjate de mi camino, padre
-rayo oscuro- del dedo salió una luz morada que atravesó a su padre en el corazón, su hijo miro como su padre se cayo de la montaña, rodando.
-¡PADRE! ¿¡Qué has hecho?!- ahora habían dos, el recién aparecido tenía ojos rojos, un aura oscura, tenía una armadura negra, guantes negros y cargaba una espada de fuego
-te cumpliremos tu deseo, miedo y respeto, destrucción y caos, eso es lo que tú quieres brujo. Ven aquí Juggernaut- uno aún más grande que el primero salió del portal, también tenía una armadura negra, en los brazos tenía unos picos, al dar unos pasos, las cosas se comenzaron a pudrir y hacerse feas,era como una peste. El brujo se puso de rodillas con lágrimas -vayamos por esos Yokai- el portal desapareció, pues el odio había sido sustituido por la tristeza. Por donde bajo el Juggernaut se pudrió todo, fue imposible replantar algo ahí, la vida se moría al instante. Comenzó una batalla, en ese entonces, las batallas eran la muerte y no le incumbía a nadie más que a los peleadores, pero todo se convirtió en una masacre. Habían muertos en todos lados, algunos ni veían lo que era la causa de su muerte. Hubo una unión entre algunos Yokai, para derrotar a esos demonios, pero eran casi invencibles. No había esperanza, ni los famosos vampiros fueron rivales, el Juggernaut era su carta triunfal, sus dagas en los codos al perforar a alguien, su sangre se volvía veneno y su cuerpo se moría en minutos. El brujo sabía que había cometido un error.
Entonces, decidió vencer a esos monstruos. En la cumbre de la batalla, el brujo los encerró en la montaña, de forma de que nunca salieran de ahí, utilizo un sello sagrado, en el que el sacrifico era su propia vida, se sacrificó por todos los Yokai. Desde ese día, los Yokai le llamaron, Taichi, el brujo oscuro.
-Otro brujo como ese nunca existirá, es lo que me dijeron- dijo Kakashi, viendo como Sasuke se había abrazado de Akua, Naruto y Kokoa también lo estaban, Moka agarró la mano de Akasha y Kahlua sentía mucho frío. -ah, pero no se preocupen
-aunque están encerrados aquí, ese portal nunca se abrirá de nuevo- les calmo Akasha -solo alguien con los sentimientos más oscuros puede abrirlo con magia, pero...eso no importa, ya que no habrá nadie así, nunca
-"o eso, es lo que yo quiero pensar, Akasha".
