Capítulo 33: En busca del tesoro.

Naruto había encontrado una de las piedras Stelar, creadas por el clan Uzumaki para almacenar recuerdos y experiencia, con el recuerdo en su mente y un mapa del tesoro en sus manos, fue hasta donde estaban sus hermanas, pues ya sabía dónde se habían escondido.

-¡Oigan, salgan todos! ¡Tengo algo mostrarles!- anunció con entusiasmo. Pero detenido por Akua.

-¡Te encontré! Sabía que ibas a salir tarde o temprano

-eso no importa ahora, Akua-neesan. ¡Mejor mira esto!- Naruto le mostró a su hermana mayor lo que había encontrado y las demás salieron de su escondite para ver el mapa, también Sasuke.

-¿Dónde encontraste esto?

-en una cueva, me oculté y al explorar me encontré con esto. ¡Es un mapa del tesoro!

-¿Y qué es el tesoro?- preguntó Moka, parándose de puntas para ver el mapa.

-ni idea, por eso lo vamos a buscar

-¿No te lastimaste al entrar en una cueva desconocida?- le preguntó un poco preocupada, Kahlua.

-no, estoy bien, Kahlua-neesan.

-"esto… ¿Cómo alguien pudo haber entrado ahí y todavía meter un tesoro?"- Akua miraba detenidamente con sus ojos rojos al mapa del tesoro, había ciertas simbologías que indicaban cosas obvias: era un pedazo de pergamino roto que mostraba una cueva (ahí está el mapa), una calavera de color rojo más adelante (Castillo Shuzen) y cerca de ahí estaba roto, pero había algo detrás de la calavera, era una X.

-¡Ahí!- señaló la más pequeña -¡Ahí debe de estar el tesoro!

-no lo creo

-¿Tú qué sabes, Sasuke?

-espera Kokoa- le regañó Moka –debe ser algo importante, además Sasuke es más grande que tú, deberías de escucharlo- la niña de coletas se resignó y dejo hablar a Sasuke. No sin antes hacer un puchero.

-bueno, aquí falta un pedazo del mapa, tal vez la X sea para encontrar la otra parte o tal vez sean dos tesoros o…

-bueno, bueno, eso no importa. Sólo vamos a buscar esa X y es detrás del castillo Shuzen, no perdemos nada

-pero ahí es el jardín, dudo que este ahí, ¿Y sí es en una de las habitaciones de ese lado?

Ante lo propuesto por Moka, se dividieron en dos grupos; uno de estos buscaría en el jardín y el otro, en las habitaciones de la parte trasera del castillo. El primer grupo lo conformaban Moka, Akua y Kokoa. El otro por Naruto, Sasuke y Kahlua. Se dedicaron a buscar muy bien por todas las habitaciones, revisando todo y dejando un desastre, que luego Kahlua tuvo que arreglar. El grupo de Moka fue más organizado pero de igual forma, fracasaron pues no podían registrar en todos lados puesto que matarían a las flores con pisarlas.

-esto no sirve, debemos ir con los demás

-tal vez ellos lo encontraron

Con los demás.

Todos estaban levantando todo el desorden que habían hecho, recogiendo la ropa, metiéndola en su lugar, cuando el equipo de Moka entró al cuarto.

-¿¡Lo encontraron?!- preguntaron con ilusión en sus ojos

-no…- todos agacharon la cabeza, de pronto Akasha también entró a la habitación.

-¿Qué significa esto?

-m-mamá… nosotros… estamos buscando un tesoro, mira- el rubio le entregó el mapa y Akasha se echó a reír.

-¿Es otro de sus juegos?

-¡No es un juego! Encontré este mapa por ahí y quiero encontrar el tesoro- Akasha se paró de reír y revisó bien el mapa y luego se los regresó.

-¿Hay algo que nos puedas decir para encontrarlo, mamá?- preguntó Moka.

-A menos que tuvieran el olfato de un lobo, jamás podrán encontrarlo- todos se pusieron a pensar en lo que su madre les había dicho.

-¡Earl Grey!- los seis niños fueron a donde estaba su mascota más fiel: su perro llamado Earl Grey. El canino sin duda tenía un buen olfato, ¿O no?

-¡Huele esto, Earl Grey! Nos ayudarás a encontrar un tesoro

-woof, woof- ladró le perro y empezó a olfatear el mapa, fue corriendo hacia al jardín y fue a escarbar y cuando llegaron, unas flores hermosas que le gustaban mucho a Akasha estaban hechas pedazos.

-¡NOOO, EARL GREY!- gritaron todos -¡ESAS SON LAS FAVORITAS DE MAMÁ!- ya era tarde y a pesar de que se agarraron de los cabellos y se los estiraron, no dejaron de pensar en su posible castigo. El perro sacó la lengua y ahí estaba, envuelto en un pedazo de ropa de cuero, la otra parte del mapa.

-tonto perro- dijo Naruto, llorando al estilo anime –mamá me va a matar, ¡Sobre todo porque yo tuve la idea! Este es mi fin… fue in placer de tenerlas de hermanas

-¡Naruto-niisan, no digas tonterías!- le regañó Moka, jalando su cachete para devolverlo a la realidad

-¡Tienes razón! Ahora que llegamos hasta aquí, no podemos detenernos-"espero que esto valga la pena"- ambos fueron hacia el punto en el mapa y al estar ya en frente, todos se quedaron viendo las cadenas –no… esta es… ¿¡El tesoro está en la zona prohibida?!

-¡No puede ser! ¡Akasha-san lo sabía!- dijo Kokoa –por eso se estaba riendo de nosotros

-"¡No! No pueden entrar"- pensaba Akua sin poder pensar en un buen plan –"¡Ahí no hay ningún tesoro! Sólo debería de estar Alucard, ¿O sí lo hay?"

-¡No Kokoa, ni lo pienses, nii-san!- Moka se interpuso entre la puerta y todos los demás –si mamá dice que no podemos entrar, es por algo

-nos lo insinuó con lo que nos dijo, creo que en verdad quiere que entremos- se defendió Kokoa con un muy buen argumento, pero Sasuke se puso del lado de Moka

-yo también estaba emocionado, pero no podemos entrar. El lugar puede estar lleno de trampas e incluso si Akasha-san ya sabía de lo que estábamos hablando, ¿No creen que debió de haber quitado el mapa?

-Sasuke-niisan…- Moka se sonrojo un poquito –"ya tengo a uno de mi lado, no va a ser fácil convencerlos"

-Moka tiene razón, además yo estoy a cargo- dijo Akua –nunca sabremos que hay adentro y así debe de ser. Al menos, hasta que nos dejen entrar.

Todos se resignaron, querían saber que era el tesoro. Pero cada quién tenía sus propósitos. Akua tenía más duda, ¿Quién pudo haber entrado ahí y salir así como así? ¿Y qué es el tesoro para que lo hayan dejado ahí? Por otro lado, Naruto no estaba contento por la decisión de su hermana, pero él entraría a la zona prohibida, aunque fuera lo último que hiciera en su vida, después de todo, también quería averiguar que hacia su hermana en la noche y hoy lo sabría. Posiblemente Akua tal vez sepa sobre el tesoro y no se lo quería decir a nadie, pero al parecer, ni ella había podido entrar aun.