-Rita, dile a Lisa que se prepare. Vamos a necesitar su asistencia médica. -

Eso fue lo último que escucho Rita antes de que Lynn colgara. No entendía nada de lo que pasaba, pero decidió que lo mejor era hacerle caso a su esposo.

-LISA, VEN RAPIDO PORFAVOR. -

-En que puedo ayudar madre. Estaba en medio de…-

-Lisa, no sé qué quiere tu padre, pero me dijo que te prepares. –

-A que te refieres? -

-No lo sé. Solo me dijo que íbamos a necesitar de tu asistencia médica. -

Madre e hija se miraron confundidas por unos segundos. Lisa saliendo de su trance salió disparada hacia su cuarto con una gran sonrisa en su rostro. Sus padres le tenían prohibido cualquier tipo de experimentación con sus hermanas, pero por primera vez iba a poder poner en practica todo su conocimiento medico en alguien sin ser reprochada y con total permiso de sus progenitores. A pesar de que ella siempre ignoraba todo tipo de sentimiento humano, tenía la sonrisa más grande que alguien pudiese tener. Sentía como si Navidad hubiese llegado antes.

Mientras tanto en la sala de estar, Rita estaba sentada en el sillón con sus manos masajeando su cuello para tratar de relajarse, pero era en vano. Con todo lo que había pasado antes, temía lo peor. Temía que a su esposo le pudiera haber pasado algo. Lo más raro de todo el asunto era por qué pidió que Lisa hiciera de doctora en vez de ir al hospital. Que era lo que estaba pasando. Pasaron solo unos 5 minutos que parecieron meses debido al estrés. Lynn abrió la puerta de su residencia con un hombre completamente ensangrentado apoyándose en él. Rita aguanto las ganas de gritar para no llamar la atención de todo el vecindario, cosa que en realidad no habría importado pues todos los vecinos estaban ya acostumbrados a todo el caos y ruido que salía de aquella casa.

-Donde esta Lisa-Eso fue lo primero que salió de su boca antes de siquiera explicar quién era aquel hombre y todo lo que estaba pasando.

-Abajo en el sótano padre. -Grito lisa. Se notaba en su voz un gran entusiasmo.

Lynn llevo a Ismael hasta la cocina y lentamente bajaron las escaleras que conectaban el sótano con la cocina.

-Que fue lo que le paso a este hombre? -Pregunto Lisa con un tono entre seriedad y curiosidad.

-Fue atacado por varios hombres recibiendo muchos cortes, golpes y un disparo en la pierna. -

-QUEEEE. Lynn por el amor de dios que está pasando-Rita tuvo que sostenerse de la pared para mantenerse en pie y no caer.

-Salgan, yo lo manejo desde aquí. No parece ser nada complicado. - Lisa se empezó a colocar material de hospital como guantes, barbijo y saco una caja con varios instrumentos quirúrgicos.

Lynn recostó a Ismael en aquella camilla y acto seguido dejo al encapuchado con su hija. Tuvo que tomar del brazo a Rita pues las piernas de ella no parecían responderle.

Una vez ya arriba, Lynn fue corriendo a su cuarto pues necesitaba con urgencia cambiarse la ropa que traía puesta, cubierta completamente de manchas de sangre.

-Lynn, exige una explicación en este instante. Como es posible que traigas a un hombre que no conoces lleno de heridas a la casa, así como así-

Rita estaba exaltada. Y como no estarlo si no entendía nada de lo que pasaba.

-Si lo conozco. El hombre que esta abajo se llama Ismael, creo. Y es el mismo hombre que me salvo la vida aquella noche. -

Rita cambio su cara de preocupación a una más seria.

-Lynn, estas seguro de lo que dices? ¿Cómo es posible si me contaste que no le viste la cara? -

-Sí, no le vi la cara, pero sus ojos. Son los mismo que vi aquella noche. Estoy seguro de eso. -

Rita estaba apunto de decir algo, pero fue interrumpida por el golpe en la puerta de su cuarto.

-Padre, la próxima vez, trata de darme un reto de verdad. Lo único complicado fue que aquel hombre abajo no le hacía efecto la anestesia. Dude en si aplicarle más pues eso implicaría peligrar su vida. Jamás me hubiese imaginado que alguien fuera tan fuerte como para que una dosis normal de anestesia no le hiciese efecto. Ni siquiera quitarle la bala en su pierna fue complicado-Dijo Lisa, mientras se quitaba todo el instrumento medico usado.

- ¿Ya hablaremos de como tienes anestesia Lisa, pero dime, se pondrá bien, está dormido? -Pregunto Lynn mientras terminaba de ponerse su característico sweater verde.

-Sí, esta sedado. Considerando su fuerza, me imagino que la anestesia no durara mucho tiempo-

-Solo necesito un poco de tiempo. Te lo agradezco Lisa. Terminaste tu jornada-

Lisa salió del cuarto murmurando algo que Lynn no pudo entender. Se dio la vuelta para ver a su esposa sentada en la cama con la mirada perdida.

-Rita, aun conservas las esposas que tenías cuando eras policía de tránsito? Voy a necesitarlas-

Rita apunto a una caja en el closet donde deberían estar las esposas.

-Qué piensas hacer Lynn? -

-Solo-Lynn se detuvo para pensar sus palabras pues no quería asustar más a Rita. No más de lo que ya estaba

-Solo necesito asegurarme de que no escape, pues necesito que me responda unas cosas-

Una vez encontradas las esposas, se dirigió al sótano donde estaba Ismael recostado en una camilla improvisada por lisa. Decirle camilla era un insulto. Solo era una cama plegable con una almohada. Lynn solo se fijó en que tubo podría esposarlo. Uno que fuera lo suficientemente delgado como para que pase la esposa. No le quedo otra más que esposarlo a la pata de la camilla de ambas manos y esperar a que despertara. Al agarrar sus muñecas, noto unos artefactos sumamente extraños. Eran unas cuchillas retraídas en una especie de caja con un símbolo triangular. Lynn no podría describirlas pues todo le parecía tan extraño. A pesar de todo, logro quitarle aquellos artefactos que estaban sujetos a las muñecas de Ismael por tiras scratch. También busco si no tenía algún otro tipo de arma en él. Solo unas cuchillas y un cartucho de balas en el bolsillo de su jean que había quedado destruido pues Lisa le hizo un corte en el pantalón para poder quitarle la bala. Estaba completamente desnudo de la cintura para arriba, con solo una cadena con 2 ying yang. Uno entero, y otro partido en 2. Se detuvo a contar las cicatrices que tenía en su pecho. Por lo menos unas 5 y sin contar las que no se ven. Se notaba que era un hombre alto, de por lo menos 1.90 de estatura. No era alguien con abdominales o brazos definidos, pero si se notaba que era alguien con una gran capacidad física tanto en agilidad y fuerza. Su rostro dejaba ver que tenía unos 30 y tantos años. Su cabello era largo. Le llegaba hasta los hombros. Y su rasgo más notorio en el rostro. Una cicatriz que cruzaba desde la parte inferior de su parpado izquierdo interior hasta lo más alto de su ceja. También tenía una barba que se notaba hace ya varias semanas no se afeitaba. Podría fácilmente hacerse pasar por un vagabundo. Lynn que aun tenia aquellas cuchillas en sus manos, las puso encima de la lavadora para que no hubiera forma en la que Ismael pudiese alcanzarlas. Tras esto, saco un banquillo de una caja para sentarse para ver el momento en el que su "invitado "se levantara.

Pasaron unos 10 minutos de espera. Lynn no desprendió la mirada en ningún momento. Ismael empezó a emitir unos gemidos de dolor a la vez que abría sus ojos lentamente. Trato de agarrarse la cabeza con la mano, pero la tenía esposada. En cuestión de segundos paso de ser un hombre que recién se levantaba de haber recibido una gran dosis de anestesia a alguien completamente atento a todo lo que estaba pasando, pero aun desconcertado de donde estaba.

-Quien eres y donde estoy templario-Exclamo Ismael tratando de agarrar a Lynn sin éxito.

-Templario? No, me llamo Lynn, el hombre al que salvaste hace ya unas semanas, y el hombre que te salvo hoy día de aquellos hombres en aquel barrio peligroso-

Ismael, aun confundido por donde estaba, se acordaba de quien era Lynn.

-Claro, como olvidarte. Ahora me acuerdo de todo-

¿Echando un vistazo a su entorno, pregunto-Dónde estoy? -

-En mi casa. En el sótano para ser más preciso. Te traje aquí para que mi hija te curara. Ismael verdad? -

-Como sabes mi nombre? -

-Lo escuché durante aquella pelea donde te encontré. Esa es la razón que te tengo esposado. Tú, amigo mío, vas a decirme quien eres, como terminaste así y el porqué. Es obvio que no eres alguien muy común que digamos y la verdad temo que al traerte aquí mi familia esté en riesgo de algo. Y te lo voy advirtiendo, no pienso dejarte en ningún momento hasta que me digas todo. -

Ismael cambio su mirada al techo. Se quedó en silencio un par de segundos. Tras esos segundos que se hicieron muy largos, contesto.

-En estos momentos sé que te estas cagando del miedo, puedo sentirlo. No tienes por qué preocuparte. No pienso hacerte nada-

Lo que decía era cierto. Lynn estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no mostrar el miedo que realmente sentía en aquel momento. Pero saco las fuerzas para poder decir.

-Aun no respondes mi pregunta. Quien eres y porque estabas peleando a muerte con aquellos hombres-

Ismael cambio su cara a una pensativa. Volvió a mirar el techo.

-Aparta la hoja de la carne del inocente, ocúltate a simple vista y no comprometas a la hermanad. Ya no hay hermandad. No hay credo-Dijo Ismael viendo el techo y en español. Lynn obviamente no entendía ni una palabra de lo que escucho, pero permaneció en silencio esperando a que digiera algo que si pudiera entender.

Ya hablando en ingles de nuevo.

-Mi nombre es Ismael Vásquez, nacido en Bolivia el 2 de julio de 1987. El día que cumplí 18 años perdí a mis padres y hermano. Viví por un año en la casa de algunos amigos que me apoyaron. No es que me faltara el dinero pues me dejaron una pequeña fortuna. Estudie para sacar una beca universitaria y junto con 2 amigos logramos llegar aquí, Michigan, EEUU. A los pocos días de llegar, salimos a festejar en la noche. Ambos de mis amigos fueron asesinados por un ladrón que les disparo. Antes de que me disparara, un hombre que cayó del cielo mato a aquel delincuente que cayó muerto ante mis pies. Ese hombre, portaba una capucha que evitaba que le viera la cara, pero logre distinguir sus ojos. Algo parecido a lo que te paso a ti y a mi esa noche que nos conocimos. Tras eso la policía me interrogo. Era obvio que no me creerían que un hombre salió del cielo, así que cambie la historia de forma que el cuchillazo hubiese salido de un tipo que salió del mismo callejón que aquel hombre que mató a mis amigos. Tras eso, por estar involucrado en algo así, me quitaron la beca para estudiar, pero aun podía quedarme aquí para estudiar pagando si es que yo lo deseaba. Estaba a la deriva. Tenía una buena cantidad de dinero, sí, pero no me alcanzaría para nada. Pensé en que hacer, pero no se me ocurrió nada por varios días. No fue hasta que una noche un hombre encapuchado, el mismo que me salvo días antes, entro en la habitación de hotel de mala muerte donde estaba alojado. No me asuste. En realidad, no me importaba si me venía a matar. Ya lo había perdido todo. No tenía familia o amigos a los que acudir. Pero no, en cambio me ofreció una oportunidad de poder servir al bien y hacer algo bueno por el mundo. Tras muchos eventos me mostro la verdad, la verdad de este mundo-

Lynn escucho todo el relato de Ismael, mirándolo con una mirada de pena por todo lo que había pasado.

-Lamento mucho todo lo que has tenido que pasar en la vida-

-Gracias, pero no es necesario. Sé que aun te preguntas el que soy, pero para eso, necesito que me liberes solo una mano y me pases la mochila con la que vine-

Lynn fue a recoger la mochila del auto. Antes de entrar a su casa la abrió para ver que no tuvieses nada peligroso. Solo vio un balón pequeño hecho de metal que brillaba con unos símbolos raros en él, y al lado, una caja de madera. No sabía el porqué, talvez era la curiosidad lo que lo impulso, o talvez era que de alguna forma confiaba en Ismael. Sin pensarlo dos veces, entro de nuevo a la casa ignorando a Rita que estaba en el sillón del living. Al bajar, le pregunto a Ismael.

-Que es lo que necesitas y para qué? -

-Tu solo dame la esfera y quítame la esposa de una mano. De esta forma amigo mío, prometo mostrarte, la verdad del mundo en que vives. Solo confía en mí. -