Ismael ya había despertado de la anestesia que Lisa le había administrado para curar sus heridas. Ya le había contado a Lynn su pasado y de cómo llego a los estados unidos, pero aún quedaba la pregunta de quién era realmente, duda que, tras mucho pensar, Ismael decidió responder.
-Para responderte el que soy, necesito que confíes en mí y me pases mi mochila. Lo que traigo ahí podrá responder no solo lo que me preguntas, sino toda duda que alguna vez te hubieses hecho. -
Lynn aun con duda, decidió pasarle la mochila. Tras liberarle una mano para que pudiera manipular sea lo que sea aquella esfera, le alcanzo la mochila e Ismael procedió a sacar aquel artefacto tan extraño.
-Que se supone que es eso? -Pregunto Lynn con una gran cara de duda en él.
-La verdad amigo mío, la verdad-
Un haz de luz se dispersó por todo el sótano, mientras que Lynn temeroso cerro los ojos para que la luz dorada que emitía aquel artefacto no lo cegara. Al abrir los ojos de nuevo, vio proyectadas en el aire cientos de imágenes. Parecía algún acto de magia, pero no, todo era tan real. Símbolos volaban por todos lados y él no podía descifrar que era lo que estaba pasando.
-Este amigo mío, es un fruto del edén-
-Fruto del edén? ¿No es eso lo que comieron Adán y Eva según la biblia y después fueron expulsados del paraíso donde vivían? -
-Eso es lo que cuenta la biblia, pero esto es la verdad. -
Ismael estrujo el fruto, y los símbolos cambiaron a una imagen, un video, como si de un proyector se tratara. Una pareja apareció, Adán y Eva, escapando con algo parecido al fruto que Ismael tenía en sus manos. Cientos de imágenes se incrustaron en la mente de Lynn en cuestión de segundos. Vio a seres tan extraños, humanos con líneas doradas en sus cuerpos, edificios gigantes, seres que parecían dioses controlando estos frutos, civilizaciones tan avanzadas que parecían sacadas de alguna película futurista. Ismael se dio cuenta que Lynn no entendía nada, y que tenía que ir despacio para poder explicarle todo.
-Lo que acabas de ver, es lo que paso antes que nosotros llegáramos, miles de millones de años atrás, unos seres a los que llamamos precursores nos crearon y controlaron para que les sirvamos. Pero, una tormenta solar ataco a la tierra, destruyendo todo. Esos humanos que viste, los que sobrevivieron tras la catástrofe, hicieron las paces con los precursores y empezaron a repoblar la tierra. De ahí, vinimos nosotros. Todos los seres humanos venimos de ahí, de esa mezcla humana precursora. Y ahora, recién puedo mostrarte, lo que soy realmente-
Volvió a estrujar el fruto, e imágenes de diferentes épocas históricas comenzaron a incruste de nuevo en la mente de Lynn. Desde Egipto durante cleopatra hasta las cruzadas, pasando por el renacimiento, la inquisición y la caída de la dinastía Ming, atravesando por la época dorada de los piratas, los esclavos negros y los Maroons, la guerra de los 7 años, la revolución americana, la revolución francesa, la guerra del imperio sikh, la revolución industrial y el octubre rojo en Rusia. Tantos siglos de historia introducidos en cuestión de segundos en su cabeza y todas con una constante, la aparición de hombres y mujeres con capuchas y hombres que portaban cruces. Ismael de nuevo vio conveniente que era mejor parar y explicarle todo lo que había visto. Tras unos segundos en los que Lynn se recuperó, Ismael bajo el fruto y toda esa luz que emitía desapareció. Lynn de rodillas no podía creer lo que había visto. Pasaron unos minutos para que se recuperara y pudiera tomar asiento.
-Asesinos y templarios. Hemos estado en guerra desde, bueno, siempre. Tanto assassins como templarios teníamos un mismo objetivo en el mundo. El de la paz. Por desgracia, la guerra empezó cuando los templarios creyeron que la mejor forma de obtener la paz era y es mediante el orden, mientras que nosotros los assassins creemos en la libertad. Los templarios buscan los artefactos del edén a lo largo del mundo para poder controlar a la humanidad y mediante eso, traer supuesta paz al mundo. Estoy seguro que alguna vez has escuchado de abstergo, verdad? Pues bien, los templarios controlan abstergo. Tienen poder en todo el mundo. Los assassins nos hemos mantenidos ocultos, protegiendo a la humanidad de que los templarios obtengan el control de todo. Aquellos hombres que viste, son sino los assassins más relevantes de la historia, los que más repercusión han tenido en nuestro mundo. Ellos luchar contra los templarios para evitar que nos controlen. Los assassins en más de una ocasión estuvimos al borde de la extinción. Por desgracia, llegamos a esas situaciones por nuestras propias acciones. Altaír fue expulsado de la orden que el salvo tras matar a su mentor corrupto. Muchas décadas después volvió y Masyaf a retomar la orden que el recreo. Aquiles entreno al asesino de assassins, Shay Patrick Cormac, mismo que se volvió templario tras ver que la orden en la que él vivía se había vuelto corrupta y no le importaba matar inocentes. Y ahora, lo mismo me paso a mí y a mi orden. Lo que paso en Masyaf tras las cruzadas, aquí en estados unidos poco antes de la guerra de los 7 años o lo que pudo haber pasado en Paris durante su revolución, está pasando ahora con la que era mi hermandad. -
-Un momento, por favor, solo un momento- Dijo Lynn aun jadeando tras una experiencia tan única y aterradora a la vez.
-Me estás diciendo que todo lo que se es una mentira? ¿No hay un dios, pero si unos seres místicos y que de su mezcla de seres humanos que ellos crearon estamos todos aquí? ¿Y ahora me dices que a lo largo de la historia dos bandos han estado en guerra por el poder de estos objetos que dejaron estos precursores? -
-Sí, se podría decir que si-dijo el assassin con una pequeña sarcástica en su rostro
Tras masajear sus cienes, Lynn le pidió que continuara.
-Las hermandades en cada país donde se encuentran los assassins tienen a una o más personas llamadas mentores que son los que controlan a sus respectivas hermandades. Ahora, países tan grandes geográficamente como EEUU o Rusia, no pueden ser manejados por una sola persona, así que, desde hace unos años, se decidió dividir a estos países en 4 hermandades, la del noroeste, noreste, sudeste y sudoeste. Esto quiere decir que en estos países hay por lo menos 4 mentores principales y sus consejeros por llamarlos de algún modo. La hermandad de la que vengo es la del noreste, pero no estábamos ubicados aquí en Michigan, sino en Ohio. Ahora, este fruto del edén y la caja dentro de mi mochila estaban en poder de la que era mi hermandad pues nosotros somos los que los habían encontrado. -
Ismael tuvo que detenerse un momento pues sentía que quebraría en llanto, al recordar la razón por la que estaba en tan precaria situación, la razón por la que tuvo que matar a aquellos que alguna vez llamo hermanos.
-Mi mentor, era un buen hombre. Se llamaba William Clinton. Padre de un gran assassin con un gran linaje. Por desgracia, aquel muchacho cayó en manos de abstergo, y pues, no vivió para contarlo. Después, esta Frederick Philips, alguien que era mi hermano. Siempre fue el más violento de los dos. Y Siempre soñó con tener más y más poder. Siempre quiso ser el que tuviera más influencia en la orden. Fue subiendo de rango hasta alcanzar el mismo rango que yo. El…-
No pudo aguantar más y las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos. Era algo tan lamentable e incómodo. Ver a alguien capaz de acabar con 3 hombres él solo, verlo alguien tan fuerte físicamente, capaz de resistir una dosis de anestesia, y ahora verlo quebrarse por un recuerdo. Ismael se secó las lágrimas para continuar.
-La hermandad encontró la localización de este fruto en una instalación de abstergo en Ohio. No debería haber sido nada complejo. No era una instalación fundamental como la de Chicago o la de Roma, pero por alguna razón mandaron el fruto ahí. William decidió ir el en persona y recuperar el fruto para la hermandad. Debido a mis recientes logros, decidió llevarme junto a otros 2 hermanos. No quiso llevar a Fred porque sabía que a pesar del rango que había alcanzado, podía comprometer la misión debido a su carácter. Fred estaba furioso, pero ese era el deseo de nuestro mentor. Salimos con una meta en mente. Morir de ser necesario, pero llevando el fruto a casa. Conocíamos el lugar y la sala donde estaba el fruto. Entramos sin problema alguno. Los guardias de Abstergo no representaban problema alguno para nosotros y llegar a ese cuarto fue fácil. Pero una vez ya adentro, cortaron la electricidad, cosa que no era un problema para nosotros, pero…William no vio al francotirador. Por lo menos estoy tranquilo de que no sufrió. Un disparo certero a la cabeza. Cayo a mis pies y el fruto en su mano con unas gotas de sangre. Por primera vez en mucho tiempo quede inmóvil sin saber qué hacer. Las luces volvieron. Mis hermanos y yo tratamos de huir con el fruto. Ambos fueron alcanzados por el francotirador. Estos artefactos están hechos de un metal precursor, aprueba de todo, obvio también de balas. Tuve mucha suerte de que la bala que me iba a dar rebotara en el fruto hacia el franco. Logre escapar, pero al salir del edificio alguien sayo desde arriba para tratar de matarme. Logre evitar que su hoja me perforara la garganta. Logre darme vuelta para matar al que pensaba era un templario. Pero no. No podía creerlo. Era Fred. Mi hermano. Lo vi directo a los ojos y el a mí. No podía creerlo. ¿Sería que él era un templario, un traidor, un infiltrado? Hasta el día de hoy no lo sé, pero si estoy seguro de que él tenía todo planeado. Por la confusión no pude ver el golpe que me encesto en la mandíbula y caí inconsciente en el pavimento. Cuando desperté estaba en casa, pero en una celda. Él estaba ahí esperando a que despierte. Tenía el fruto en su mano. Al girar la cabeza hacia un costado logro ver a los ayudantes y confidentes de William hablando entre sí. Resulta que ellos creían que yo era el traidor, que yo le había contado mi plan para matar a William a Fred y que él me detuvo y recupero el fruto para los Assassins. Les hizo creer que yo era el malo de la película-
-Para no hacer la historia más larga, unos hermanos que sabían que yo era inocente crearon una revuelta en donde yo escape de esa la celda, recupere el fruto y escape. Esos hermanos murieron en el revuelo, asesinados por sus propios maestros y hermanos que ahora son presas de la mentira de Fred. Escape por muchos días. Dormía un par de horas en la calle como un vagabundo comiendo casi nada. Seguí escapando por muchos días entrando en los vagones de los trenes como si de una película se tratara. Acaba en Michigan tras varios días. Unas semanas después, henos aquí. –
Lynn podía creer con todo derecho que lo que Ismael decía era algo sacado del sueño más salvaje que una droga pudiera hacer. Pero ese artefacto, aquel fruto no era producto de una droga. Por más que le costara creer, sentía que el asesino no mentía.
-La noche que te salve fue en realidad la más calmada que tuve desde que estoy en este estado. - Pronuncio Ismael cortando los pensamientos de Lynn.
-Si a eso le llamas tranquilo entonces no me quiero imaginar cómo fueron las otras. -
Una sarcástica risa salió de Ismael antes de decir.
-Aparta la hoja de la carne de los inocentes. Ocúltate a simple vista. No comprometas a la hermandad. Esos son los principios del credo de la orden de los asesinos. Acabo de romper la tercera regla al contarte de nuestra existencia. Pero la verdad es que no ya no existe una hermandad. Una hermandad corrompida por mentiras es lo único que queda. Las otras 3 hermandades están al tanto de todo y seguramente ya empezaron su cacería por mí. Una vez más, estoy solo. -
De nuevo unas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, pero las limpio para preguntarle a Lynn.
-Ahora sabes la verdad de todo. Por favor, cumple con tu palabra y suéltame para poder irme y no causar más molestias. -
Lynn sin pensarlo ni mediar una palabra le quito la esposa a Ismael. Acto seguido este quiso ponerse de pie, pero un punzante dolor en su pierna se lo impedía. Un grito de dolor salió de Ismael mientras caía al piso de rodillas.
-Claro, te dieron un disparo en la pierna. LISA, RAPIDO, VEN-
Lisa hizo una aparición repentina sin tener que envidiar nada a las de Lucy.
-La bala que te extraje perforo tu musculo, dejando un hueco que difícilmente curara. Siento que, por el resto de su vida, estará destinado a usar una muleta o un bastón. -
Ismael miraba incrédulo al piso. No podía creerlo. Una desgracia más. Los Assassins estaban siempre en constante movimiento escalando edificios o corriendo por los tejados. Ahora él estaba destinado a un bastón como lo estuvo Aquiles hasta el final de su vida.
-Padre, creo que tenemos uno en el ático. Ve a traerlo mientras que yo suministro un relajante que aliviara el dolor al menos momentáneamente. -
Lynn salió disparado al ático sin darse cuenta de que Rita había estado escuchando y viendo todo discretamente desde arriba. Lo agarro de los hombros para darle una bofetada encajada en toda la mejilla. Lynn no pudo reaccionar ni decir nada. Solo se quedó viendo a Rita asustado mientras ella escupió…
-Lynn, que demonios fue todo eso? ¿Porque hay un hombre maniático y drogadicto en la casa que viene a contarnos historias de dioses que no son dioses, asesinos en serie y conspiraciones? -
-No viste lo que hizo con aquel objeto ese. Rita, miles de imágenes se incrustaron aquí en mi cabeza. Es algo que jamás podre olvidar. Esto no es obra de algún tipo de droga o algo. Este tipo es alguien importante. Y voy a ayudarlo-
Lynn se soltó del agarre de Rita con fuerza mientras este ahora si iba directo al ático para traer el bastón. Rita se quedó quieta en su lugar pensando por qué su esposo ahora ayudaba no a un drogadicto pues estaba más que claro que no era uno, pero si era un asesino. Ese tipo podía representar un peligro para su familia. Fue al cuarto matrimonial y cerró la puerta con tanta fuerza que fácilmente podía haber opacando cualquier ruido que la familia Loud podría generar.
-Ya tengo el bastón. Espero que te sirva y que no esté tan viejo como para romperse. -
Ismael ahora sentado en su camilla con la pierna siendo analizada por Lisa agarro el bastón que Lynn le había dado. Era un bastón metálico negro. Era de esos bastones a los que uno puede cambiarles la longitud dependiendo del tamaño de la persona. Era capaz de separarse en dos partes debido a su función de cambio de longitud, algo que Ismael noto.
-Muchas gracias amigo. -
-Caballero, me temo que definitivamente no podrá caminar de nuevo sin el bastón. Hace unos años su cuerpo podría haberse recuperado rápidamente, pero ya con 30 años lo veo muy difícil. Algo que he de admitir es que su cuerpo es peculiar. Una dosis normal de anestesia no le hizo efecto alguno. Temía que su corazón no soportara más, pero no. Todo salió a la perfección. A lo mejor y con algo de fisioterapia podrá curarse dentro de algunos años, talvez 5 si mis cálculos no están mal, cosa que nunca pasa. -
-Tú debes de ser el genio que me curo. ¿Lisa Loud verdad? -
-En efecto. Ahora si me disculpan, voy a aprovechar el silencio de la casa para poder concentrarme en otras actividades de mayor importancia. Con permiso-
Lisa subió las escaleras para dirigirse a su cuarto para poder continuar con sus experimentos aprovechando la paz y silencio que había en la casa.
-Tienes una hija que llegara lejos Loud. Es el tipo de personas que mi orden necesita. -
Ismael de nuevo soltó una pequeña risa pero que, a comparación de la primera, este si era sincera. Una que le hizo pensar en que ya no había una hermandad en la que confiar.
-Pues bien, estaré en eterno agradecimiento contigo y tu familia Lynn, pero me tengo que ir. No puedo ser más una molestia. Además, no quiero ocasionar mas discusiones entre tu mujer y tú. –
-Oye, tú no puedes ir a ningún lado, no en ese estado. Por favor quédate a comer con mi familia. El resto de mis hijas no deberían tardar en volver de la escuela. -
Ismael se quedó con una cara de incredulidad. Porque estaba haciendo esto. Porque ser tan amable si ya estaban a mano. Se salvaron la vida mutuamente, Lynn no estaba en deuda con él.
-Enserio agradezco tu oferta, pero no puedo. Qué pensarían tus hijas si vieran a alguien como yo en su casa. -
-Mira, subamos la escalera hasta el baño. Tomate una ducha, aféitate y aséate. -
Ismael aún estaba confundido. Sentía algo que le disgustaba. Algo que un Assassin no debería sentir. Miedo. La última persona que lo había salvado y que le había demostrado tanta preocupación desde que llego a EEUU fue aquel hombre que lo introdujo a la hermandad, su maestro, y que ahora estaba muerto por defenderlo durante el revuelo que los que sabían que él era inocente ocasionaron para que escapara. Ni siquiera tuvo la oportunidad de despedirse de él. De agradecerle por lo que hizo por él. El sonido de la puerta abriéndose lo saco de sus pensamientos. Por instinto, se cubrió y dio la vuelta para ver quién era. No se dio cuenta que no había echado llave la puerta. Solo vio un par de brazos dejando algo en el piso. Era ropa limpia. Supuso que tenía que ser Lynn. A la vez vio como Lynn dejaba las hojas ocultas encima de la ropa limpia para después cerrar la puerta. Miro a ese bulto en el piso por un momento. Tras unos segundos entro a la ducha relajarse, algo que no había podido hacer en las últimas semanas. Le costó un poco mover su pierna derecha para meterla en la tina, pero al sujetarse de la pared pudo arreglárselas para no caer al piso. Sintió como el agua caía en el, llevándose todo el dolor y sufrimiento de los últimos días. Vio que el agua que se acumulaba en sus pies tenia cierto tinte rojizo, algo que era de extrañar pues sus heridas aún estaban frescas, abiertas hace tan solo un par de horas. El cabello le llegaba hasta los hombros. Cortárselo no era su mayor preocupación desde hace unos meses, y mucho menos lo era ahora. Tras varios minutos salió de la ducha pulcro. Todo rastro de suciedad en su piel y cabello se había ido. Ahora solo quedaba quitarse esa barba que lo hacía ver como un verdadero vagabundo. No encontró ningún rastrillo y no quería molestar con eso más a Lynn, no después de todo lo que ya había hecho por él. Se acordó que le devolvió sus hojas ocultas. A pesar de no sé cómo las de Connor, capaces de quitarse del mango como si fuera un cuchillo, se las arregló para afeitarse de manera incomoda, pero eficaz. Decidió dejarse una barba candado, algo que siempre le había gustado. Tras terminar vio su cabello desarreglado. Ismael nunca fue alguien de peinarse, prefería lo rápido y practico. Busco en el baño algo que le pudiese servir, pero todo lo que encontraba era demasiado femenino. Decidió que el cabello se lo dejaría para después, solo se lo llevo hacia atrás para que no se viera tan desalineado. Se vistió con la ropa que Lynn le dejo. Eran un jean y polera holgados, un cinturón para que el pantalón no se le cayera. Se puso todo y se vio en el espejo, todo le quedaba ancho, pero claro, no podía quejarse. Salió del baño dirigiéndose hacia el sótano para recoger su mochila, buscar a Lynn y despedirse tras agradecerle. Grande fue la sorpresa de el al ver a 8 chicas y un chico topándose con él en la mitad de la escalera.
