Lynn se encontraba en el cuarto matrimonial tratando de calmar a Rita. Hace menos de 30 minutos se había enterado de que había un asesino lunático en su casa y que a su esposo no parecía importarle en lo más mínimo.

-Rita, por favor, cálmate. Estoy seguro de que no le hará daño a nadie. -

-Cómo puedes pedirme que me calme sabiendo que hay un asesino en casa, por dios Lynn. Estas enfermo o que mierdas te pasa. A ese hombre hay que meterlo preso. -

-Rita, el me salvo la vida. Si no hubiese sido por el ahora no estaría aquí hablando contigo. No podríamos volver a cenar en familia todos juntos. Es gracias a el que ahora tengo la oportunidad de ver a mis nietos. De ver a Lori profesional, a Leni como una gran modista, a Luna y Luan en sus respectivas giras, a Lynn en las olimpiadas, ver en que se convierte nuestro Lincoln, a Lucy como la sucesora de Lovecraft, a Lana como mecánica del Nascar, a Lola como una Miss universo, a Lisa descubriendo algo importante para la humanidad y ver crecer a mi pequeña Lily. Es a el al que le debo esta segunda oportunidad. Y tras todo lo que me ha mostrado, estoy dispuesto a ayudarlo a sabiendas de que el pertenece a los buenos en toda esta guerra centenaria. –

Rita no pudo responder nada. Por más que no confiara en Ismael, sabía que lo que Lynn decía era verdad. La vida de ella, de sus hijas e hijo habrían cambiado para siempre si no hubiese sido que Ismael salvara a Lynn esa noche. De cierta forma, sentía pena por. Escucho todo su pasado y no podía evitar sentir empatía por alguien que en más de una ocasión había perdido lo más importante, una familia, gente en quien confiar y en quien poder apoyarse. Pero eso no evitaba que sintiera miedo por sus hijas. Miedo a que aquel hombre les pudiera hacer algo. Después de todo, a los ojos de ella, mas haya de ser un assassin, él era un asesino en serie. Sus pensamientos se cortaron cuando se escuchó varios gritos provenientes de las escaleras. Ella y Lynn salieron del cuarto para encontrase a Lynn Jr en plena patada aérea hacia la cara de Ismael. Este obviamente no tuvo ningún problema en esquivarla con tan solo mover su cuerpo un poco. Lo que lo tomo de sorpresa fue el ver a Luna a punto de romperle la guitara en la cabeza. No pudo reaccionar más haya de cubrirse con sus antebrazos, rompiendo la guitara en ellos. Para tratar de reducir el impacto, se arrodillo antes de que la guitarra impactara en sus brazos, pero el dolor de su pierna casi hace que se caiga de costado. Ahogando un grito de dolor, se puso de pie agarrando el bastón que había dejado apoyado en la pared antes de entrar al baño. No pensaba en atacar a nadie pues intuyo que esas niñas debían de ser las hijas de Lynn. Solo lo agarro para poder tener algo con lo que defenderse en caso de ser necesario. Eso sin mencionar que apenas y podía quedarse en pie por el agudo dolor en su muslo. En un abrir y cerrar de ojos, Lynn Jr. estaba corriendo hacia el con intenciones de embestirlo. El se preparó para recibir el impacto, pero la voz de Lynn gritando alto detuvo toda la conmoción.

-Papa, un ladrón intento…- Exclamo Lynn antes de ser callada por su padre.

-No es un ladrón, es…-

Lynn obviamente no podía decirles lo que Ismael realmente era, eso solo alertaría más a su familia. Intercambio miradas con Ismael sin saber que decir.

-Un amigo de hace unos años- dijo Ismael cortando el silencio que se había formado.

-Sí, un viejo amigo. Chicas, quiero presentarles a Ismael Vásquez, Un buen y viejo amigo que esta pasando por un mal momento en su vida y al descubrir que estaba aquí en Michigan, le dije que viniera a la casa. - Lynn empezó a sudar esperando a que sus hijas se creyeran toda la historia

-Sí, su padre y yo nos conocemos desde hace muchos años. En estos momentos estoy pasando por una situación difícil y su padre que siempre está dispuesto a ayudar decidió echarme una mano-

Luna se tapó la boca pues había atacado a aquel hombre, rompiéndole una guitarra que iba directo a su cabeza.

-Realmente lo siento señor. Pensábamos que…-

-No te preocupes muchacha. Entiendo sus reacciones y las felicito por eso. Es completamente entendible que hubiesen pensado mal de mí. Y por favor, no me llamen señor. Nunca me gusto que me llamaran señor. Lo aprendí de mi padre. Solo llámenme Ismael. –

-Y como explica todas las heridas que le cure? - Lisa pregunto haciendo una entrada a lo Lucy.

Lynn e Ismael intercambiaron miradas nuevamente. De nuevo, Ismael pensó antes que Lynn.

-Es cierto, en mi camino aquí fui atacado por varios delincuentes armados con cuchillos y uno con una pistola. No fue difícil lidiar con ellos, pero si llegue a recibir varios cortes y una bala en la pierna. Afortunadamente su hermana Lisa es un genio y no tuvo problema en dejarme como nuevo. Bueno, casi. -

Todas quedaron con los ojos abiertos. ¿Realmente tanto había aumentado la delincuencia en Royal Woods? Ahora nada ni nadie podía estar seguro. Solo Lola pregunto.

-Y porque no fue a un hospital? ¿Porque venir a casa? - Pregunto Lola con el ceño fruncido.

-Estaba a punto de desmayarme. No se me ocurrió llamar a una ambulancia, pero si a su padre en quien podía confiar. Le di la dirección y fue en mi rescate-

-Pero…- Lola quería seguir preguntado, pero Lynn la detuvo.

-Suficiente niñas. Nuestro invitado está cansado, ha sido un día muy agotador para él y necesita comer algo. Por favor, todas vayan a sus cuartos a alistarse para el almuerzo. Tu Ismael, ve y siéntate en el sofá mientras esperas por la comida-

-Lynn, en serio no es necesario…-

-Has lo que te digo amigo. Necesitas descansar-

Todas y todos incluyendo a Ismael obedecieron a Lynn. Mientras el Assassin bajaba las escaleras pudo escuchar los murmullos que las hermanas compartían. No podía decir quién era la que decía cada cosa, pero si escuchaba a las chicas decir.

-No sé, me da mala espina. ¿Tú le crees a papa? Este tipo algo malo se trae entre manos. -

Ismael trato de ignorar a todas y siguió bajando las escaleras con el bastón en mano y con algo de dificultad solo para toparse con Rita al final del camino para escucharla decir.

-Mira, se lo que eres y no me importa toda esa mierda mística. Solo te advierto que, si le llegas hacer daño a mi familia, yo seré la que termine con tu vida. Quiero dejar eso muy claro contigo, Assassin-

-Señora, no tiene de que preocuparse. Le doy mi palabra de que sus hijas no corren ningún peligro a lado mío. Yo no quiero ser ninguna molestia ni para usted ni para Lynn, pero es el quien me tiene atado aquí, sin malas intenciones claro está. Además, si realmente escucho la conversación que tuve con Lynn, debería saber que yo no tengo permitido lastimar a alguien que sea inocente. –

Ismael la mira con una sonrisa sarcástica, mientras que Rita solo lo miraba con una cara de enojo e impotencia. Ella se dio media vuelta para ir a la cocina para ayudar a Lynn a terminar de preparar el almuerzo, ahora teniendo que hacer un plato más para su "invitado".

Ismael se quedó de pie unos segundos para después ir a sentarse en el sillón, haciéndolo con algo de dolor pues la herida de la pierna aún seguía fresca. Escucho unos pasos cortos pasando por el pasillo dirigiéndose hacia la escalera. Al voltear vio a Lisa con un frasco en manos.

-Tome una cada 6 horas o cuando el dolor sea demasiado fuerte. Esto debería de aliviar el dolor los suficiente como para que no le imposibilite caminar. -

Antes de siquiera poder responderle para agradecerle ella dio media vuelta para volver a subir las escaleras para ir a su cuarto. Se quedó viendo el frasco lleno completamente de pastillas pequeñas y blancas. Lo abrió para tomar una. A estas alturas no necesitaba de agua o algún líquido para tragar una pastilla, así que se la trago en seco. Los minutos pasaron y podía sentir a varios ojos mirándolo. No quiso darse la vuelta pues quería dejar que las niñas pensaran que él no sabía que estaba siendo observado. También podía escuchar disimulados murmullos. Disimulados para alguien que no poseía las habilidades que un Assassin si tenía. Cerro los ojos y se concentró. Fue entonces cuando pudo distinguir las palabras de aquellos murmullos, pero aun no podía saber quién era el que decía cada cosa.

-No sé ustedes, pero a mí me da miedo. ¿Viste la cicatriz en su ojo? -

-Es cierto, también tiene varias heridas abiertas en los brazos. -

-Ustedes le creen que en camino aquí realmente le trataron de asaltar. En que barrio podría pasar eso aquí en Royal Woods.

-Lo sé, hay varias cosas que no tienen sentido en todo esto, pero lo averiguaremos después. -

Su concentración se vio interrumpida después de que Lynn llamara a la familia a la mesa. Todas bajaron las escaleras para después separarse en dos grupos, no sin antes darle voltear hacia el viéndolo con una mirada cortante, como si de un intruso se tratara. Noto que solo una de las chicas no lo miraba con miedo, sino con una sonrisa. Portaba unos lentes sobre su cabeza a pesar de estar dentro de casa, un vestido de color verde. No le fue difícil deducir que las mayores comían separadas de las menores pues apenas se sentaron todas en la mesa, un pequeño escandalo empezó en la cocina donde se encontraban las menores. El aun sentado en el sillón supuso que era una buena idea considerando lo grande que era esa familia. No fue hasta ese momento en el que vio a todas sepárese que en el grupo había también un niño de no más de 11 o 12 años. Su mayor característica era su cabello completamente blanco. Él también lo miraba con una cara de miedo, pero sobretodo, parecía curioso. No pudo deducir mucho más pues el también entro a la cocina con el grupo de las menores. Lynn lo saco de sus pensamientos para llamarlo a la mesa. Agarro el bastón que había dejado apoyado en el respaldo de manos del sillón, levantándose con mucho menos dolor del de hace unos minutos al haberse sentado. Camino hacia la mesa con algo de dolor apoyándose en el bastón, pero sobretodo viendo la cara de 4 de las hijas y la madre de ellas viéndolo con cara seria, siendo solo Lynn y la de los lentes de sol los que le sonreían. Ismael con todas esas miradas encima sentía como si estuviera en un campo de guerra donde si se da un paso en falso, te llueven las balas. Con cuidado se sentó en la mesa viendo de frente la entrada hacia la cocina.

-Todo el mundo, sus platos por favor. - Lynn dijo con un cucharon en mano y con una cacerola en la otra.

Todas fueron pasando sus platos hacia su padre. A su izquierda tenía a la rubia de lentes, a otra rubia que usaba un short café y una solera celeste que tenía el celular a lado de ella y al fondo al lado de su marido estaba Rita. A su derecha estaba una chica con aspecto rockero, falda y polera sin mangas morada, la misma que le había roto la guitarra en los brazos que en realidad estaba dirigida a la cabeza, al medio estaba otra de las hermanas con una polera blanca, falda amarilla, una flor en el pecho y unos dientes de conejo con braquets que sobresalían de su boca, y al fondo estaba la chica vestida con atuendo deportivos rojos que le tiro una patada aérea. La rockera tenía el brazo extendido hacia el esperando a que le diera su plato. Paso el plato, cortando el silencio cuando sin querer, lo choco con el vaso que estaba frente de él. Los nervios lo estaban comiendo por dentro, pero eso no evito que sus reflejos salieran a flote evitando que el vaso junto con refresco que contenía se derramaran sobre la mesa.

-Esos si que son buenos reflejos. Solamente yo podría ser capaz de hacer algo así. - Menciono la deportista con una ceja levantada y con un pequeño aire de asombro.

-Es algo que uno debe de tener cuando se dedica a pelear. -Ismael dijo sin pensar, ahora teniendo que pensar que tendría que decir una mentira para salir de esta.

-Pelear? ¿A qué te refieres? - Pregunto la rubia con el teléfono en mano.

Tragando saliva, viendo a Lynn como se puso tenso mientras servía la comida, se acordó de algo que, hacia hace muchos años, antes de que mueran sus padres.

-Sí, practica taekwondo hace algunos años, cuando aún vivía en Bolivia. Nunca practique para llegar a campeonatos mundiales, pero lo hacía para aprender a defenderme. Me sirvió mucho. Pase de ser un tipo con los reflejos de un caracol a tener reflejos casi que de gato. -

Ismael noto que la chica de los dientes sobresalientes abrió la boca para decir algo con una sonrisa formada, pero sus palabras y sonrisa murieron ese mismo instante.

-Si. No todo el mundo es capaz de esquivar una patada voladora a tan solo unos centímetros de su pecho y sin previo aviso. De admitir que me sorprendió señor… ¿Cómo dijo que se llamaba? -

-Ismael Vásquez pequeña… ¿A todo esto, Lynn, como se llaman tus hijas? -

Lynn ya había terminado de servir la comida, devolviendo los platos con unos tallarines y carne cubiertos en salsa.

-Muy cierto. A pesar de que te hable un poco de ellas, aun no te las presente formalmente-

Ismael solo asintió, haciendo que todo el cuento que ambos estaban formando fuese más creíble.

-Bueno, las niñas se llaman Lori, Leni, Luna, Luan y Lynn Jr. En orden de edad-

-Curioso, sé que el nombre Lynn es para hombre y mujer. Pero hasta ahora jamás había encontrado a una mujer que se llamase Lynn. -

La deportista miro a Ismael con una cara casi que, de odio, como si lo estuviese amenazando de muerte.

-Sí, es cierto. Es un nombre poco común para una niña, pero siempre quise tener un hijo que se llamase Jr. Ya habíamos perdido la esperanza de tener un varón, así que ella fue la que se llevó el premio. No nos hubiésemos imaginado que el próximo sería un niño, –

-No mientas papa. Solo confiesa que querías seguir el Lynn-aje!-

Luan y Lynn padre estallaron en risa mientras que todas trataron de ignorar el mal chiste que su hermana había hecho solo que, para sorpresa de todas, Ismael también empezó a reír. Se cubrió los ojos, mientras que dejaba expuesta la sonrisa que se había formado en su boca.

-Poco a poco me estoy dando cuenta de que rol cumple cada una en esta casa y muchacha, por favor, no dejes de hacer comedia. - Soltó Ismael a la par de seguir riendo.

-El sentido del humor lo saco de mí. - Exclamo Lynn mientras seguía riendo.

Ya parando los tres de reír progresivamente, el ambiente dejo de ser tan pesado, habiendo disminuido la tensión casi siendo nula

-Bueno, una vez hallamos terminado de almorzar te presentare al resto de la manada. -

-Bueno, ya conozco al genio, Lisa, una presentación menos de la que preocuparte. -

Todos continuaron comiendo su almuerzo, con Ismael, Luan y Lynn con una pequeña sonrisa en sus rostros. El ambiente estaba en silencio de nuevo, solo con el pequeño escándalo que provenía de la cocina ocasionada por las menores. El silencio parcial se fue cuando Leni pregunto…

-Dijiste que vienes de Bolivia, ¿verdad? - Pregunto Leni con un tono de ingenuidad en su voz.

-Sí, de la ciudad de Cochabamba para ser más exacto. Es una ciudad bella. Clima hermoso, comida deliciosa. Talvez algún día te pueda enseñar a cocinar algo de mi tierra Lynn. Se nota que tienes buena mano con la comida. -

-Gracias por el cumplido, y si, no estaría mal tener algo latino en mi recetario. Podría hacer llorar de envidia a los demás disque chefs en los concursos culinarios. Pero bueno, volviendo al tema, como es tu país en general. -

Ismael tomo aire, vio al techo como si estuviera recordando, dejando el tenedor en el plato, con mirada soñadora.

-Bolivia es un país bello, lleno de tanta cultura, paisajes. El salar de Uyuni, el cristo de la concordia, el lago Titicaca, la casa de la moneda y un largo etcétera. -

Sin más, el rostro del Assassin cambio a tener una mirada seria y triste. Algo realmente lo hizo enojar y empezó a apretar el puño.

-Lo que me duele es saber que ahora los que gobiernan mi país, son una manga de corruptos narcotraficantes que no quieren salir del poder. Mi patria lleva así varios años, con un presidente que corrupto que no desea salir de ahí, y aquí estoy yo, sin poder hacer nada. -

-Pero que podrías hacer tu para poder salvar a tu país. No creo que volver sea una opción viable. - Dijo Luna, igualmente con un semblante en su rostro de seriedad.

Ismael estuvo a punto de decir algún plan que se le podría ocurrir en la marcha con estrategias de Assassin, pero se tuvo que olvidar de lo que iba a decir pues no podía revelar esa parte de su vida a estas muchachas que ya de por si lo veían como a un bicho raro.

-No sé. Eso me da rabia, el no saber que podría hacer para salvar mi patria. -

Una lagrima broto de su ojo, atravesando su mejilla.

-Lamento tanto el arruinar la comida. Es solo que el pensar en casa… Me trae… Viejos recuerdos. -

Lynn a comparación de su familia sabia a lo que Ismael se refería. El recuerdo de su familia que murió, aquellos amigos que fueron asesinados, y probablemente muchas otras cosas por las que el Assassin tuvo que haber pasado.

-Realmente agradezco la comida Lynn. Estuvo deliciosa. –

-No es nada. Siempre he tenido una buena mano para cocinar. Desde que Lori nació, tuve que hacerme cargo de cocinar la mayoría de los días. Ahora que lo pienso, mañana es sábado. Recuerden chicas, si quieren hacer algún plan para mañana deben de tener hechas sus tareas. Me escucharon chicas, Lincoln. -

Lynn tuvo que girar su cabeza hacia la cocina para que sus hijas menores pudieran escuchar la orden de su padre.

-Lori, Leni, Luna, Luan, Lynn, Lincoln, Lisa. ¿Cómo diablos se llaman tus otras hijas Lynn? -

-Bueno, faltan Lucy, las gemelas Lana y Lola, y la más pequeña Lily. –

-Pff. L. Loud. Va a ser un verdadero problema cuando reciban cartas anónimas y solo tengan de referencia las iniciales. -

Todas las chicas en la mesa, sonrojadas por acordarse de aquella anécdota, comenzaron con las risas, pensando en lo tonta que había sido aquella situación. Ismael al comprender que ya habían pasado por eso, igual comenzó a reír. Para su sorpresa, Rita también continuo con las risas contagiando a Lynn.

-Fue… Una anécdota muy bonita. - Dijo Luna tras tratar de parar de reír, siendo ella la más sonrojada de todas sus hermanas.

-Yo propongo algo. –Ismael dijo levantándose de la silla ahora con mucho menos esfuerzo y dolor en su pierna. -

Todas, una a una, se pusieron de pie y levantaron sus platos y vasos para llevarlos a la cocina. Ismael, ahora teniendo que caminar obligatoriamente con el bastón, tuvo que arreglárselas para poder llevar su plato, vaso, plato panero y cubiertos en la mano izquierda mientras que en la otra se apoyaba en el bastón. Leni le ofreció ayudarle, pero el la rechazo pues a pesar de ahora tener que cargar con aquella desventaja, aún tenía la suficiente independencia como hacer este tipo de labores sin problema. Sus dedos y manos estaban ya acostumbrados a situaciones mucho más difíciles. Mientras el caminaba rumbo a la cocina, logro, ahora sí, distinguir los murmullos que intercambiaban las mayores de la casa entre sí.

-Creo que lo juzgamos antes de tiempo hermanas. - Dijo Luna.

-No sé, aún hay algo que no me cuadra en todo esto. No termino de confiar en él. Y ustedes tampoco deberían. Este sujeto, tiene algo entre manos. - Replico Lori.

-Ay por favor vieja. Lo estas juzgando demasiado. Además, tiene cierto atractivo. - Luna dijo con una ceja levantada y una sonrisa pícara en su rostro.

-LUNA! - Dijeron las 4 hermanas Loud, siendo Lori la única realmente molesta mientras que las otras 3 lo tomaron en forma burlona.

Ismael decidió dejar de escuchar cosas que prefería no saber, a pesar de que sabía que el comentario de Luna era un chiste. Llevo los platos al lavamanos donde estaba Rita lavando la despensa. Cuando se dio la vuelta se dio cuenta de todo el desastre en el que había quedado la cocina. Antes de poder preguntar qué era lo que había pasado, Lynn lo interrumpió.

-Bueno, para finalizar te quiero presentar a mi muchacho Lincoln, Lucy, Lana, Lola, Lisa y Lily. -

Las gemelas miraron confusas al hombre que de cierta forma les daba algo de miedo. Era entendible. Tenía una enorme cicatriz en su ojo, cabello desarreglado, algunas cicatrices notorias en los brazos. No era algo a lo que las menores estaban acostumbradas a ver. Ni siquiera las mayores habían visto a alguien tan maltratado cara a cara. Solo en películas se llegaba a ver a soldados en ese o peor estado después de haber participado en alguna guerra. Ismael noto el temor que las gemelas expresaban, tratando de no verlo a sus ojos, ojos que aparte de tener una gran cicatriz, estaban cansados. El Assassin puso una de sus rodillas al piso para estar a la altura de las niñas. Viéndolas con una cara de dulzura, les pregunto.

-Ustedes me temen verdad? -

Las infantas de 4 años no respondieron. Solo miraron al piso.

-Está bien tener miedo de vez en cuando. Hay un completo extraño en su casa del cual nunca antes habían escuchado hablar con grandes cicatrices en su cuerpo. Pero, eso no quiere decir que sea una mala persona pequeñas. Solo soy alguien quien cometió algunos errores en su vida, errores que estoy más que dispuesto a reponer en su momento, ahora con la ayuda de su papa. No les pido que confíen en mi pues eso es algo que yo me ganare con el tiempo. Solo les pido que sientan miedo ante este sujeto, pues les prometo que no tengo ninguna mala intención estando aquí, y créanme cuando les diga que yo odio mentirles a los niños. Solo tengan eso en su mente cuando me vean pasar a lado suyo. ¿Ok? -

Se puso de pie y se percató de que toda la familia había quedado en silencio, mirándolo fijamente. Rita y Lori lo miraban con cierta disconformidad, mientras que el resto de las chicas lo miraban con cierta ternura.

A pesar de aun sentir algo de temor, Lola se acercó al sujeto, estirando la mano y presentándose.

-Lola Loud, un gusto. -

Ismael volviendo a agacharse un poco, le estrecho la mano.

-Ismael Vásquez, igualmente. -

Lana tampoco quería quedarse atrás, y se presentó con el Assassin.

Todos estaban sorprendidos, pero Lincoln aún más. Él era el que siempre sabía que decir, el hombre del plan, el que sabía cómo controlar y calmar a cada una de sus hermanas. Y ahora este sujeto se las había ingeniado para conmover a todas sus hermanas con unas cuantas palabras. Esto no lo molestaba ni lo ponía celoso, en realidad lo sorprendió. Ismael se dio la vuelta para ver al único varón del hogar.

-Tú debes de ser Lincoln, Lincoln Loud. En algún momento sería bueno que me cuentes como es vivir con 10 hermanas muchacho. –

-Los años de práctica son los que han hecho que sobreviva señor. -

Un "HEY" de fondo se escuchó proveniente de todas las hermanas arrebatando contra el muchacho.

-Ya se los fijé, por favor, solo llámenme Ismael. Soy muy joven para ser llamado señor, a pesar del aspecto. -

El Assassin le sonrió a Lincoln y este le devolvió el gesto.

-Bueno, vallamos al living. Creo que tienen una historia que contarme. -

Las mayores asintieron. Mientras prendían camino hacia la sala de estar, dejaron a Ismael solo en la cocina. Se preguntó qué estaba haciendo. Estaba empezando a crear un vínculo con esta familia. Él no podía darse ese lujo. El lujo de integrarse a una familia de nuevo. No quería. No después de haber perdido a tantas. Estos pensamientos lo siguieron atormentando incluso cuando toda la familia le estaba contando varias historias a las que prestaba atención, pero también pensando en las acciones que había cometido desde que llego a esa casa.