Un par de horas habían pasado. Las historias de las chicas hicieron que Ismael pasara un momento agradable, algo que no había podido sentir en mucho tiempo. De rato en rato se armaba un pequeño alboroto debido a que las gemelas querían contar algo antes que la otra. Ismael escucho cada una de las historias con mucha atención, siendo sorprendido por cada una, siendo cada nueva historia más loca que la anterior. Las chicas le contaron de aquella ves que pensaban que había un fantasma en casa, de cómo Lincoln se había ganado un viaje en limosina por haber comido mostaza, las peleas por el dinero, lo chismosa que Lola llego a ser en algún momento.

Todas las hijas estaban presentes a excepción de Lucy, Lisa y Lily. Sabía que Lisa estaba trabajando en algo pues de rato en rato se escuchaban pequeñas explosiones, mientras que Lily estaba en el cuarto matrimonial con Rita, siendo Lucy la única de la que no había rastro alguno. Lincoln también estaba en la conversación, contando algunas anécdotas sobre una amiga, Ronnie Anne. Siempre que el muchacho hablaba sobre esa niña, un dejo de tristeza abrazaba a Lori, evidenciada por un rostro triste, cosa que el Assassin no tardo en captar. Lincoln y las demás también notaron esto. Lori era la única que no había aportado nada a la plática, pero toda la atención se centró en ella cuando inevitablemente una lagrima cayo, recorriendo su mejilla. Sin pensarlo, todas las hermanas se abalanzaron sobre la hermana mayor, abrazándola, tratando de contener un llanto que poco a poco se hacía más fuerte. Lincoln no paraba de pedir perdón, de que él también la extrañaba y que sabía por lo que estaba pasando. Ismael no entendía nada, pero al voltear su mirada a su amigo Lynn, vio que este le estaba haciendo un gesto indicándole de que se levante de la silla donde Ismael estaba sentado a la par de que Lynn se levantaba del sillón.

-Ven. – Murmuro Lynn.

El Assassin obedeció, mientras pasaba al lado de aquella escena tan confusa a la par de que Lynn abría la puerta de la entrada, saliendo de la casa con las llaves del auto en mano.

Una vez ya afuera, Lynn suspiro aliviado por haber salido de aquella situación. No era que no le diera pena ver a cualquiera de sus hijas asi, en realidad en situaciones diferentes le partiría el alma ver a alguna de sus hijas llorar por amor, pero simplemente no quería que su amigo se viera involucrado en todo eso.

-Te explicare que fue lo que paso en camino al centro comercial. –

-Puedo saber que necesitas comprar? -

-No necesito nada. Eres tú el que necesita ropa. No puedes andar por la casa con esa polera XXXL y unos pantalones que se te caen incluso con el cinturón. –

-Lynn, enserio, no es necesario. –

-Por favor, no seas terco y entra al auto. –

-No, estoy de acuerdo contigo cuando dices que necesito ropa, pero yo me la puedo pagar. –

-Oye, no quiero ofender, pero con que diner…-

Lynn fue cortado cuando Ismael sacaba un fajo de dinero de sus bolsillos a la par de que subía en la van. No podía decir cuánto dinero había, pero podía pensar que había un aproximado a 1000 $.

-Wow, de donde sacaste eso. Por favor, no me digas que lo robaste. –

-No, no soy un ladrón Lynn, este es dinero legal. Veras, cuando mis padres murieron, me dejaron bien parado. No seré millonario, pero si tengo lo suficiente como para gastar y darme unos pequeños lujos. –

- ¿Pero, donde o como guardas todo ese dinero? -

-Un Assassin al igual que un mago no revela sus secretos. – Dijo Ismael con una pequeña sonrisa marcada.

-Sí, supongo que tienes razón. –Dijo Lynn, igualmente con una diminuta sonrisa mientras a la par, ambos subían en Vanzilla.

Lynn arranco la van, mientras que en el camino le explico a Ismael todo lo que había pasado con la pareja de Lori, Bobby, quien era Ronnie Anne y que relación tenían ellos con Lori y Lincoln y también todo lo que los hermanos Loud habían sufrido cuando los Santiago se tuvieron que mudar a otra ciudad. El Assassin ahora comprendió la situación y el porqué de la reacción de Lori.

-Me alegra ver lo unida que es tu familia Lynn. La reacción que tuvieron tus hijas al ver a su hermana llorar, realmente…-

-Si. Yo igual estoy orgulloso de todas ellas. A pesar de que nunca hay un momento de silencio en casa, le doy gracias a la vida por haberme dado a mis hijas e hijo. –

-Y puedo saber por qué tantos hijos? Ósea, en mi vida se me habría ocurrido ver a una familia tan grande-

-No sé. Siempre quisimos tener varios hijos, y no nos dimos cuenta cuando ya teníamos 11.-

Ismael se tragó las ganas de preguntar de donde diablos sacaban tanto dinero. Era difícil de creer que con 2 empleos incluso fueran capaces de mantener a 11 hijos, pero no pregunto nada pues no quería ser descortés. Pocos segundos después ya habían llegado al centro comercial.

-Ya conocías el centro comercial de Royal Woods? –

-Si, ya había estado aquí antes. Tuve que escabullirme dentro a la mitad de la noche hace algunos días para dormir dentro. No pude soportar el frio. -

Lynn miro incrédulo hacia el mall, pensando por donde diablos podría haber entrado alguien a la mitad de la noche si las puertas están cerradas y con un guardia.

-Pero por donde diablos entraste? -

-Por el techo. No fue difícil escalar por uno de los lados. Hay una escotilla que lleva directo a la administración. El lugar tiene un sillón bastante largo donde pude dormir por esa noche. -

- ¿Espera, me dices que escalaste el edificio por uno de sus lados? - Pregunto un Lynn con los ojos tan abiertos como su boca.

-Si. Te dije, no fue difícil. -

-Realmente, que diablos hacen los tuyos. ¿Son ganadores olímpicos o qué? -

Ismael no pudo evitar soltar una pequeña carcajada tras ver lo sorprendido que había quedado Lynn.

-No Lynn. Es algo que tenemos que aprender a hacer desde que entramos a la hermandad. Algo que hemos hecho siempre. Toda nuestra historia hemos sido perseguidos, y siempre hemos sabido cómo utilizar nuestro entorno para camuflarnos a simple vista, tal como lo dicta nuestro credo. Si no lo hiciéramos así, nos habrían extinguido hace ya muchos milenios. –

Lynn a pesar de que le seguía sorprendiendo lo que escuchaba, ya había visto como una pequeña esfera emanaba rayos de luz a la par de que cientos de imágenes se incrustaban en su mente. Desde ese día poco o nada podría sorprenderlo más.

Con bastón en mano, Ismael salió del vehículo mientras que Lynn apagaba el motor. Entraron al centro comercial un poco más lentos de lo que les gustaría pues Ismael estaba teniendo problemas para caminar al ritmo que le gustaría. Podía sentir a la gente mirándolo, algo comprensible pues no es común ver a un hombre con no mas de 30 años, con una gran cicatriz que pasaba desde la ceja hasta la parte inferior del ojo caminando con un bastón haciendo mucho esfuerzo. Tras unos pasos llegaron a la tienda de ropa más barata pero decente que había. Ismael solo se compró 3 jeans, una camisa blanca, varias poleras blancas, un short y pantalón deportivo y ropa interior. Todo en total le costó menos de 1000 $ pues no era ropa de marca, pero tampoco era ropa china que se desgastaría al primer lavabo.

-Déjame te ayudo con las bolsas. Acuérdate que solo tienes una mano libre. –

-Ja ja, muy chistoso. –

Mientras salían rumbo a la puerta que daba a la calle, Ismael no pudo evitar ver una chamarra de cuero en exposición en una tienda. Lo que más le llamo la atención era que esta chamara tenía una capucha de lana. Por un instante se dijo a si mismo que no tenía que hacer una compra tan irresponsable, pues intuía que la prenda no era barata, pero el hecho de acodarse de que su antiguo "uniforme" ya no iba a poder ser usado pues estaba embadurnado de sangre, fue el pensamiento final que lo hizo entrar en la tienda.

En todo el tiempo en el que llevaba en EEUU jamás se había sentido tan cómodo con alguna vestimenta. Amaba su atuendo de Assassin, pero este chaleco realmente le había gustado. Mezclado con su jean nuevo y los tenis que traía puestos. Se le notaba la felicidad en su sonrisa. Pero, su mirada cambio rápidamente al darse cuenta de que no podría comprar todo el conjunto en ese momento. La dependiente de la tienda se lo confirmo, pues todo saldría más de 1000$. Resignado, empezó a quitarse la chamara cuando se escuchó los gritos de 3 hombres enmascarados irrumpiendo el lugar.

-Al maldito que se atreva a gritar le vuelo la puta cabeza. Tú, puta, llena el saco. Ustedes maricones, al piso. – Dijo un hombre apuntando a Lynn e Ismael con una 9mm, mientras que los otros dos hombres se cercioraban de que la mujer no llame a seguridad a la par de llenar la bolsa.

-Realmente eres un imán de mala suerte. - Dijo un angustiado Lynn arrodillándose a un Assassin que no parecía ceder ante lo intimidante de la situación.

-Qué haces. Vamos, no seas un héroe. – Murmuro Lynn.

-No me escuchas cabron lisiado, de rodillas. – Exclamo el líder del grupo, ahora apuntando directo a la cabeza de Ismael.

Con un movimiento, agarro el brazo con el arma, rompiéndolo. El tipo cayó al suelo soltando el arma. Ismael separo las dos partes del bastón, arrojando la parte del mango al tipo que estaba más cerca de la dueña directo a la cabeza, mientras que la parte inferior se la arrojaba al hombre que estaba en el suelo directo a la cabeza, evitando que recogiera el arma. Solo quedaba uno, que ahora había tomado a la dependienta como rehén, amenazando con dispararle en el cráneo. Ismael no dejo de mirar al tipo a los ojos, ojos que reflejaban miedo, pero que, de ser necesario, degollaría a la pobre mujer. Sin que el ladrón se diera cuenta, el Assassin agarro un calzador de hierro que había cerca, arrojándolo justo a la nariz. El tipo soltó a la mujer para rascarse donde le dolía, sin darse cuenta que el Assassin ya estaba sobre el. Ismael hizo un movimiento de muñeca, queriendo sacar su hoja oculta, pero se olvidó del detalle que las había dejado en la casa Loud.

-Mierda- Pensó, tragando saliva pues titubeo un segundo.

Procedió a quitarle la máscara al ladrón. Era un muchacho. No tenía más de 17 años. Podía ver el miedo por los ojos del chico, ojos que lo recordaron a el mismo aquella noche en la que había perdido a su segunda familia, a sus amigos. Ismael reacciono, olvidando el hecho de que era un muchacho, le encesto un golpe que lo dejo inconsciente. Ismael, jadeando, se levantó para verificar que tanto Lynn como la señora estaban bien. Lynn se había puesto en cuatro, con los ojos cerrados cubriéndose la cabeza con las manos, y la señora miraba asombrada a todo lo que había pasado. Un solo hombre había podido lidiar con 3 ladrones armados con tan solo un bastón.

-Usted, le debo la vida. – Dijo la mujer incrédula a la par que se ponía de pie.

-No se preocupe, solo hice lo correcto. Lamento si ocasione algún daño material. –

Efectivamente, solo se había roto un vidrio de una de las estanterías, pero ese había sido el único daño al inmueble.

-No joven. Yo soy la que le tiene que dar algo. Soy yo la que tiene que darle las gracias. Nunca antes había pasado algo así en el centro comercial de Royal Woods. No desde que estoy aquí. –

-Una pena que la necesidad lleve a los jóvenes a estos extremos. Mire al muchacho ahí. No tiene más de 17 años. Ahora le va a tocar una vida dura en la correccional. –

-La situación está critica. Pero bueno. No se cómo pagarle a manera de agradecerle por lo que ha hecho por mí. –

-Ya se lo dije señora. No me debe nada-

-Mire, hágame un favor, y llévese la chamarra. Tómelo como mi muestra de gratitud. -

-Pero por favor señora, todo esto cuesta más de 1000$-

-Hubiese perdido más si usted no habría llegado a mi vida hoy día joven. Por favor, llévese lo que tiene puesto. Le queda muy bien, y estoy segura de que a nadie más en este mundo le quedara igual. –

A lo lejos se escuchó una sirena policial.

-Váyanse. Yo les mostrare todo mediante las cámaras. Yo me hare cargo del resto. –

Ismael asintió, en forma de agradecer a la señora por el obsequio que le había dado. Acto seguido, se acercó a Lynn que aún estaba en el suelo temblando de miedo.

-Lynn, de pie. Vámonos. –

Lynn abrió los ojos por primera vez desde que entraron los 3 sujetos. Vio a los 3 hombres tendidos en el piso y aun Assassin extendiendo la mano para ayudarlo a levantarse. Tomo su mano, se quitó el polvo de encima y agarro las bolsas que tenía que cargar mientras que Ismael iba a por las partes de su bastón que aún estaban botadas en el piso. Ambos salieron de la tienda, pero Ismael no pudo evitar mirar atrás para ver a la señora por ultima ves a los ojos, ojos que reflejaban agradecimiento. Tras unos segundos en silencio, las sirenas del auto policial hicieron que el silencio se interrumpiera.

-Tu ciudad Lynn. ¿Siempre fue así? -

-No. La verdad es que Royal Woods siempre tuvo una tasa delictiva muy baja a comparación de las ciudades aledañas. – Dijo un Lynn nervioso aun mientras se acercaban a la van. Cualquier cosa que Ismael quiera decir se fue de su mente al abrir la puerta trasera de Vanzilla, al ver que todo el suelo estaba cubierto de sangre.

-Mierda Lynn. Perdón, yo…-

-No te preocupes. Fui yo el que decidió meterte a Vanzilla. – Dijo el padre Loud, con una cara que se había puesto verde.

-Mira, se cómo quitar la sangre de cualquier superficie. Pasemos pór algún supermercado y yo hare el resto mientras todos duermen. -

Lynn trago saliva a la par de asentir con la cabeza. Ya no quería ver aquel panorama. Unos segundos más y el suelo del vehículo se vería manchado de verde y rojo. Dejaron las bolsas en los lugares en los que no había sangre y se dirigieron al supermercado de Royal Woods. Lynn espero en el auto mientras que el Assassin entro solo al mercado. Tardo menos de 10 minutos antes de volver al vehículo con una bolsa en mano, poniéndola entre sus piernas.

-Así que. Vanzilla. Nombre curioso. – Dijo Ismael en un intento de cortar el silencio que se había generado mientras que el señor Loud se dirigía a su hogar.

-Sí, este auto le perteneció a mi abuelo y después a mi padre. Después, cuando tenga la edad, pasara a manos de Lincoln. -

-Es sorprendente que, a pesar de lo años, siga funcionando. Ese es el problema con los autos hoy en día. Los hacen para que duren dos días y tengas que ir a comprar otro. Los hermanos en Europa se encargaron de que Volvo deje de hacer que sus autos caros se arruinaran de manera "natural" hace algunos años. -

-Si. Me acuerdo haber escuchado algo. ¿Pero que tienen que ver tus "hermanos" en eso? -

-El dueño de Volvo era un templario. Tras eliminarlo, la empresa tuvo muchos más problemas que nunca salieron a la luz, pero por fortuna para los que compraban autos de la marca, el hecho de que hacían autos basura si salió a la luz. -

-Tú los llamas hermanos. ¿Pero por qué? -

-Todo aquel que desee con ansias justicia, libertad, ayudar al inocente es bienvenido a la hermandad. Y tal como dice la palabra, todos los que estamos dentro somos hermanos, a pesar de que nunca nos hayamos visto o que vivamos en otro continente. Siempre debemos de ayudarnos los unos a los otros. –

-Pero ahora, ¿quién te va a ayudar ti? - Pregunto Lynn mientras estacionaba Vanzilla en la entrada del garaje.

Ismael no respondió nada. Tampoco sabía que decir. No se esperaba una pregunta tan cierta. Ahora toda la hermanad americana estaba tras él pues creían que había matado a un mentor, además de haberse robado un fruto del edén. Ambos salieron del vehículo con las bolsas en mano, dejando solamente la bolsa del supermercado en el auto para que más tarde Ismael pudiera limpiar el desastre que había dejado. Desde el momento que salió del auto, se escuchaba un gran alboroto en casa. Gritos, alguna cosa cayendo, explosiones. En medio de la paranoia, Ismael con gran dolor en la pierna, corrió hacia la puerta, soltando las bolsas y el bastón dejándolos caer al suelo para embestir contra la puerta con su hombro, solo para encontrar una casa hecha añicos, pero no por lo que el temía. El desastre había sido creado por las propias hijas de la casa que, al ver la acción tan abrupta, cesaron cualquier ruido para ver fijamente a Ismael que ahora portaba ropa nueva.

-Yo… Perdón. Pensé que…- Dijo un confundido Ismael.

-Si. Debería de haberte advertido antes. – Dijo Lynn mientras apresurado entraba a la casa con las bolsas que Ismael había tirado.

Dirigiéndose a las chicas, Lynn grito para una reunión familiar extraoficial.

-Bueno chicas. Como ya les había dicho antes, Ismael se quedará aquí un par de días. Quiero que por favor se comporten mientras él está aquí. No quiero que lo asusten o que lo fatiguen con sus cosas. – Dicto Lynn con un tono serio en su voz mientras que todas las chicas incluida Rita y Lincoln se reunían en la sala.

Rita que tenía a Lily en brazos apretó los puños al escuchar que ese sujeto se quedaría en casa. No le importaba que solo fueran unos días. No le gustaba para nada el hecho de pensar que un asesino estaba bajo el mismo techo que ella y sus hijas y peor aún, que fuese su marido quien le abría las puertas. El querer objetar solo causaría más sospechas en las chicas, así que sin tener ningún motivo con el que pudiera evitar que Ismael se quedara en casa, solo pudo acatar el deseo de su marido, teniendo en mente la discusión que tendrían de nuevo en la noche cuando todos estuvieran durmiendo.

-Lynn, no puedo permitir eso. No es necesario que tus hijas cambien sus actividades o su forma de ser solo por mí. Si entre así ahora fue por… Bueno, mis razones. Pero déjenme decirles que por el tiempo que este en esta casa, voy a estar más que dispuesto en ayudarlas jovencitas. Y reitero, no es necesario que dejen de ser como son solo por mi presencia. –

-De todas formas, no hubiéramos cambiado. – Dijo la mayor de las hermanas en un murmuro que solo Ismael logro escuchar.

Unos segundos después, sobre todo las menores estaban rodeando a Ismael, todas con una petición diferente. El Assassin lograba distinguir cada una de las cosas que las chicas decían, pero era imposible incluso para el poder hacer todo eso que le pedían a la vez.

-CHICAS! - Grito un molesto Lynn en un intento de salvar a su amigo.

-VAYAN A SUS CUARTOS HASTA QUE LA COMIDA ESTE LISTA. CUALQUIER COSA QUE QUIERAN PEDIRLE A ISMAEL SERA MAÑANA. –

Todas obedecieron al castigo de su padre, refunfuñando en su camino subiendo las escaleras para ir a sus respectivos cuartos.

-Discúlpalas por eso. Por eso tenías que dejarme hablar a mí. -

-Lynn, mis palabras son sinceras. No tienen por qué cambiar solo por mí y si estoy dispuesto a ayudarlas en lo que quieran. Además, solo será por un par de días en lo que recupero un poco más la movilidad de mi pierna. –

Rita que había entregado a Lisa la custodia de Lily, se volvió a encerrar en su cuarto, dejando a los dos hombres solos en la sala de estar.

-Mira, agarra las bolsas y déjalas donde quieras. Después te daré una mano con el sofá para que puedas dormir ahí. –

-Lynn. Agradezco tu intención, pero preferiría dormir abajo en el sótano. Dormir en la camilla que Lisa hizo esta tarde. No quiero dormir en el sofá por no incomodar a las chicas mañana por la mañana o si alguna se levanta en la noche. -

-No es necesario que duermas en esa camilla. Hay un colchón de repuesto en el sótano, por hoy día puedes dormir en el suelo. Mañana armare el catre para que este más decente. Ahora ves y ayúdame a hacer la cena. Las chicas y van a tener hambre. -

Ismael, petrificado, no pudo responder nada. Se quedó pensando en lo que Lynn le acababa de decir. Parecía que él quería que su nuevo amigo se quedara a vivir en la casa, instalándolo en el sótano, convirtiéndolo en un cuarto más. Quiso dejar de pensar en ello, pues le daba pena rechazar la amabilidad con la que el Loud lo estaba tratando. Se dirigió hacia la cocina para ayudar a Lynn como este le había pedido. Prepararon hamburguesas para cenar. Durante el tiempo que estaban en la cocina, no mediaron ningún tipo de conversación. Paso una media hora para que las 26 hamburguesas estuvieran listas. Eran pequeñas, razón por la que hizo 2 para cada miembro de la casa, excepto por Lily que no podría masticar la carne o el pan.

-Chicas, la cena esta lista. – Grito Lynn en un tono de canto.

Un pequeño temblor se sintió cuando las 11 chicas y el chico bajaban las escaleras en estampida a la par que Rita abría la puerta de su cuarto. Se notaba un dejo de resignación y enojo en su cara. Ismael trato de evitar hacer contacto visual con ella, pero sus intentos fueron inútiles pues Rita no despego su vista del Assassin. Todo estaba marchando como en el almuerzo, con la diferencia de que Lincoln ahora se sentó en la mesa de los mayores. Ismael pudo intuir que el chico aun no quería crecer del todo, pero de todas formas estaba madurando, razón por eso se turnaba entre estar con las menores y las mayores. Todos y todas se sentaron en el mismo lugar del almuerzo, siendo Lincoln el que se sentó al lado derecho de Ismael.

-Bueno, a comer. –Dijo un Lynn entusiasmado mientras pasaba de silla en silla dejando 2 hamburguesas en cada plato, dándole una vuelta a la mesa hasta llegar a la cocina para darle sus respectivas hamburguesas a las menos.

Apenas se sentó el señor Loud, todas empezaron a devorar sus hamburguesas, con excepción de Rita que a pesar de que estaba comiendo, e notaba que lo había mas por obligación que por gusto. El gusto de la misma era realmente exquisito. Cerrando los ojos para sentir mejor el sabor de la hamburguesa, su mente lo llevo de vuelta a su hogar, hace muchos años cuando tenía 16. Solo su madre habría hecho algo así delicioso. Al recuperar la visión, noto como todos lo miraban fijamente.

-Se nota que realmente te gusto la hamburguesa. –Dijo Lynn con una gran sonrisa en su rostro.

-La verdad es que sí. Me hizo recuerdo a las que solía preparar mi madre. –

-Me alegra mucho que te haya gustado. Pero no te olvides que tu también las hiciste. Esta también es tu creación. -

-Enserio? – Dijeron las mayores, Rita y Lincoln al unísono.

-Por favor Lynn. Solo te ayude a moler la carne y a hacer cosas menores. Tu eres el que le dio vida a esta comida. –

-Te confundes, es Lisa la que le da vida a las cosas. – Replico Lincoln después de tragar un bocado de su comida.

Ismael no entendió a lo que se refería, pero decidió no entrar más en profundidad pues no era algo que le interesaba saber.

-Y díganos, ¿en que trabaja? –

-LINCOLN! - Dijo Lynn reprimiendo al peli blanco.

A pesar del susto inicial, el Assassin supo mantener la calma e inventar algo en el vuelo

-No te preocupes Lynn. El muchacho solo tiene curiosidad. Trabajaba en una… Empresa de seguridad. La gente le paga a la empresa y nosotros hacemos de guardias. A veces nos contratan para empresas grandes, otras ocasiones para fiestas de políticos y alguna vez me toco de hacer de guarda espaldas. –

-Dijo que trabajaba. ¿Ya no trabaja en eso? –

-LORI! - Volvió a reprimir el señor Loud a la mayor.

-Si, en efecto. Trabaje muchos años en esa empresa. Era bueno en lo que hacía, y puedo seguir siéndolo. Pero esa vida está llena de estrés. Y cuando cumplí mi contrato, me fui a pesar de que ellos querían que yo trabajar más tiempo por mi buen desempeño. –

Todo el comedor se silenció. Nadie quería preguntar más respecto al tema y continuaron en lo suyo. Fue Luan la que quiso romper el silencio haciendo un chiste al que todas abuchearon, siendo Ismael de nuevo el único en reír, pero no de la misma forma que en el almuerzo. Luna intento romper de nuevo el silencio que se había formado preguntando a su padre como e había ido en el trabajo. Lynn comenzó con una historia de entregar una computadora cuando Leni empezó a sacudir su mano intentando alejar una mosca. La mosca después fue a molestar a las demás chicas pasando de una en una. Ismael no podía ver a la mosca, irritado y sin pensar en lo que hacía, cambio su modo de ver al de águila. Todo se volvió oscuro, a excepción de todos los miembros de la familia que tenían un aura celeste, viendo a través de la pared a las menores en la cocina, y finalmente podía distinguir a la maldita mosca, que solo se mostraba a sí misma como un punto blanco volando en un espacio negro, o al menos es lo que podía ver. El insecto como Ismael esperaba, se acercó volando hacia la hamburguesa cuando Lincoln la alejo de su hamburguesa. Con un simple y rápido movimiento, el Assassin extendió su brazo y atrapo a la mosca en pleno vuelo. La sentía revolviéndose dentro de su puño, tratando de volver a su libertad. El Assassin no la mato, solamente la arrojo con dirección hacia la sala de estar, y aun con su "vista privilegiada" activada, logro ver como la mosca se fue volando hacia la planta de arriba donde estaban las habitaciones.

-Perdónenme, odio las moscas. – Dijo el Assassin mientras hacía que su visión volviera a la normalidad.

-Qué diablos. – Exclamo una Lori viéndolo fijamente a los ojos. Ismael no tardó mucho en notar que todas las miradas en la mesa estaban direccionadas a él.

-Que paso? – Pregunto Ismael nervioso, preocupado de que se molesten por su comportamiento.

-Tus ojos. Por un momento tus ojos. Se volvieron grises, como si estuvieras ciego. – Dijo el muchacho apuntando a los ojos del invitado de su padre. Todas las hermanas, incluyendo a Lynn y Rita asintieron boquiabiertos sin quitarle de encima la mirada al Assassin.

Ismael no comprendía. Sus ojos no deberían de cambiar de color cuando activaba la vista de águila, o al menos jamás le había pasado, no que el supiera.

-Enserio? Debe de ser la luz. – acto seguido vio directamente a la luz del foco a la par de que se volvía a concentrar para activar su vista de águila. De esa forma si lo que decían era cierto, entonces todos se creyeran aquella mentira.

-Volvió a pasar? –Pregunto el Assassin, rogando internamente de que su plan funcionara.

Lynn asintió, tranquilizando de esa manera a su amigo, para poder de una vez terminar con su cena. Ismael, ahora tranquilo, junto con el resto de los Loud continúo devorando su comida, pero aun así sentía como de vez en cuando Rita y Lori lo miraban de reojo. Una vez concluida la cena, todos se levantaron e hicieron la misma rutina del almuerzo de llevar los platos a la cocina. De nuevo un desastre se había formado en la misma a causa de los juegos de las menores. Rita comenzó a limpiar dicho desastre, mientras que Luna y Luan se pusieron a lavar la despensa. Ismael se ofreció a ayudar, pero las chicas rechazaron la oferta, diciéndole que él era el invitado. El Assassin resignado sentía que tenía que tomar aire, pues no solo tenía que pensar en lo que había pasado en la cena, sino que su pierna le empezó a doler de una manera bestial. Abrió la puerta con su mano desocupada, para sentarse en la escalera que daba pie a la entrada de la casa. Sin darse cuenta por estar más enfocado en el dolor que sentía, dejo la puerta abierta tras él. Estiro su pierna dañada, esperando que asi pasara un poco el dolor, mientras que dejaba el bastón apoyado en el suelo.

-Que me paso? El color de los ojos no debe de cambiar. – Pensó para sus interiores, siendo interrumpido por el sonido de la madera crujiendo debido a los pasos de Lynn saliendo de la casa para sentarse a su lado.

-Que fue todo eso? No soy un genio como Lisa, pero es obvio que no fue la luz. –

Por unos segundos, Ismael no dijo nada.

-Ya te dije que los humanos somos descendientes de una mezcla alienígena. Tras miles de años de evolución, descubrimos que los seres humanos tenemos la capacidad de ver cosas que no se pueden ver a simple vista. Al principio, según las antiguas escrituras, algunas personas podían conectarse con los animales, y ver mediante sus ojos. Muchos años después, nuestra vista evoluciono hasta lo que es hoy día. La vista de águila es algo que todos los seres humanos son capaces de adquirir con el entrenamiento necesario. En síntesis, agudiza nuestros sentidos a niveles asombros, a tal punto de escuchar conversaciones a varios metros de nosotros o escuchar meros susurros, pero, sobre todo, a ver cosas que, a simple vista, son invisibles. –

Sus ojos volvieron a ese tono gris que hacía que pareciera una persona ciega y empezó a ver a Lynn directamente al pecho.

-Por ejemplo, ahora sé que en el bolsillo de tu camisa tienes un billete de 10 dólares y un chicle. Sé también que Luna está tarareando una canción de Prince. No me acuerdo el nombre, pero estoy seguro que es Prince. Las gemelas están en el sofá viendo televisión y Rita está entrando a su cuarto. -

-Por favor, puedo creer que escales edificios, ¿pero esto? Esto es demasiada locura. – Dijo Lynn mientras se reía sarcásticamente.

-Revisa tu bolsillo, entra a la casa. -

La sonrisa que Lynn tenía en su rostro desapareció cuando al meter su mano al bolsillo, saco un chicle y un billete de diez dólares. Temblando se puso de pie y entro a la casa solo para ver que las gemelas estaban en el sofá, escuchar a Luna tarareando un ritmo parecido a "Partyman". No necesitaba entrar a su cuarto pues Rita no estaba en ningún lado. Volvio a salir hacia donde Ismael lo esperaba de pie, apoyado contra la pared.

-Este día se está volviendo el más extraño de mi vida. – Menciono Lynn mientras se apoyaba contra la pared.

-La verdad no es siempre bonita amigo mío. Pero, si me dieran a escoger de nuevo, escogería la verdad por sobre todo sin importar cuan abrumadora pueda llegar a ser. –

-Esta vista de águila. ¿Dices que todos podemos adquirirla? -

-Sí, con debido entrenamiento y concentración. –

-Mira, hay algo que quiero preguntarte desde hace ya rato. ¿Que es lo que vas a hacer ahora? –

Sin pestañar, Ismael fríamente dijo.

-Tan pronto me cure de mi pierna, cazare a mi hermano, poniéndole fin a esto y después seguiré con mi vida con completa normalidad. -

- ¿Normalidad? Ismael, la vida que llevas no es normal. Vives escalando edificios, huyendo de empresas gigantes, matando personas. Eso no es una vida normal. –

-Y qué otra cosa más me queda Lynn. Me di por vencido con los estudios. No tengo familia, no tengo amigos, y ahora no tengo hermandad. Perdí todo lo que tenía y amaba. Todo lo que alguna vez tuve ya no está. Mi familia y amigos muerta, mis hermanos corruptos. Solo me queda tratar de recuperar eso, mi hermandad, o morir en el intento. – Grito Ismael enfurecido mientras poco a poco se calmaba. Una lagrima salió de su ojo, la cual seco rápidamente.

Ambos quedaron en silencio. El único sonido que había aquella noche era el que los grillos producían. Sorprendentemente, la casa estaba en paz. No había tanto ruido como el que habitualmente había. Aquel silencio parcial se cortó cuando Lynn pronuncio las primeras palabras que, en muchos años, llegarían hasta el fondo de la mente de Ismael.

-No tiene por qué ser así Ismael. No tienes que estar solo. No tienes por qué seguir en esta guerra no solo con los templarios o Assassins, sino con la guerra que peleas contigo mismo. Mira, yo puedo ayudarte a que tengas una vida normal. Puedo ser tu amigo. -

Lynn se detuvo unos segundos para volver a tomar aire.

-Incluso talvez incluso dentro de un tiempo, tú puedas integrarte a esta familia, que creo yo, es lo que más necesitas después de haber perdido a tantas. –

-Lynn Loud. Realmente eres un buen hombre. Si existiera, estoy seguro que tu formarías parte del cielo. Pero me temo que no puedo aceptar tu oferta. –

Lynn, en silencio, bajo su mirada al suelo, cerró los ojos y dijo.

-Bueno, te tienes que quedar hasta que tu pierna mejore. Te pido que por favor lo pienses amigo mío. Supongo que tienes unos días. -

Lynn se paró, abriendo la puerta de la casa.

-Son las 8:13. Si quieres tomar una ducha, toma mi consejo y ve antes de las 9. Después de eso es que empieza el caos. – Esas fueron las últimas palabras antes de entrar a casa cerrando la puerta tras él.

Ismael quedo solo en la entrada, viendo hacia la calle y al cielo oscuro que permitía ver unas cuantas estrellas. Pensó en lo que Lynn le dijo. Talvez tenía razón al decir que, en efecto, la guerra más importante que tenía no era contra los templarios o Assassins, sino con el mismo. El miedo, creado por el trauma que todos los sucesos en su vida, inconscientemente lo devoraba. Miedo talvez, a la soledad. Pero ahora, un nuevo miedo se formaba en él. Qué pasaría si se llegase a encariñar con esta familia, y tomando en cuenta como había sido el destino con él, también se la arrebatase. No podría vivir con eso. Que la vida le quite de nuevo, a su familia.