Capítulo 2: "Que empiece el reto"
Cuando llegó al hospital al siguiente día, todo parecía normal. Hasta que vio que una enfermera le sonreía. A ÉL. Y sentía la mirada de todos… ¿Ahora qué?
- ¿Y quien puede ser? – le escucha a Cameron decir.
- Debe ser una broma pesada. House es incapaz de amar a alguien. Eso implicaría que tiene sentimientos – ríe Chase.
- Si van a buscar candidatos – Foreman agrega secamente – empiecen por Wilson.
- ¿Wilson? – Cameron se sorprende.
- Tiene sentido – Chase parece estar de acuerdo – siempre están juntos, y Wilson es el único que aguanta a House.
- ¡Pero claro que no! ¡Wilson es casado!
- ¿Y? ERA casado.
- Nunca vi que House jugara para ese equipo – suspira Chase – pero supongo que he visto cosas más raras. No es tan perturbador que Wilson sea el elegido.
- Es totalmente ridículo – sigue argumentando Cameron – se nota que se les ha acabado la diversión, y ahora tenemos que inventarnos semejante idiotez. Wilson y House. Como no. Nos hubiéramos dado cuenta.
- Muchas cosas pasan en un lapso corto de tiempo – Foreman sonríe irónicamente – ustedes deberían saberlo.
Cameron y Chase se sonrojan.
- Pues no puede ser Wilson – sigue empeñada Cameron.
- ¿Por qué no? – Chase frunce el entrecejo.
- Todo es posible – Foreman levanta su mirada – Oh… House…
Chase y Cameron voltean, viendo al nefrólogo de pie, observándolos detenidamente.
- House… - Chase no sabe que decir.
- ¿Quieren explicarme por qué están discutiendo ese tema? – House los ve calmadamente.
- Pues... – Cameron trata de sonar casual – era solo curiosidad, no significa que…
- No me refiero a eso – la interrumpe House – sino a porque nació la discusión. ¿Se levantaron con ganas de indagar quien puede estar en mi vida? ¿Qué acaso no hay más casos interesantes, que tuvieron que especular sobre mi nula vida privada?
- Ahhh… no, mas bien es por la revista… - Chase sonríe – hoy también la repartieron, y debo decir que…
House sale sin decir absolutamente nada. Así que ahora lo involucraban a él, muy bien, Wilson debía estar detrás de todo esto.
- ¿Qué demonios estás haciendo? – House entra y toma asiento frente a Wilson, el cual estaba leyendo un expediente.
- Hola a ti también – Wilson parecía tranquilo.
- Como te molesté, ¿Ahora esparces rumores sobre mi? ¿Es eso?
- ¿Qué?
- La revista, no pretendas que no sabes de que hablo.
- House… no tengo idea de que estas diciendo, ¿Qué revista? ¿A que te refieres?
El nefrólogo estudia cuidadosamente a Wilson. No mentía, en definitiva. Cuando miente, siempre arqueaba las cejas. ¿Entonces que demonios pasa aquí?
- Si no fuiste tu… - House se levanta – entonces… ¡Cuddy!
- ¿Qué?
- Tenía que ser. La venganza de la Medusa. Típico.
- House… no tengo humor para tratar de entender tu idioma. La mayoría de las veces es entretenido, pero en ocasiones es molesto. Y causa jaqueca.
- Ahora que ya descubrí que será la cuarta señora Wilson, por eso me está fastidiando. Ya no puedes meterte con una administrativa sin que quiera castrarte. Buena suerte, Wilson.
- ¿Eh?
- Tu sabes… en la noche de bodas… el sometimiento del apareamiento debe ser divertido. Espero me cuentes detalles al respecto.
- Eres un verdadero dolor en lugares no deseados – Wilson suspira – en otras palabras: Largo de mi oficina.
- ¿Aun sigues molesto porque toqué el nervio del matrimonio?
- House… eso… eres… y a veces quiero… ¿Sabes qué? No voy a pasar el resto del día explicándote porque eres el patán mas obstinado que conozco.
- ¿Todo bien, entonces?
Wilson levanta la mirada, encontrándose con los ojos de House. El hombre verdaderamente lo hacia desatinar, y en ocasiones solo quería estrellarle un buen puñetazo. Pero era sincero, y no podía molestarse con él por algo en lo que sabía, tenía la razón. A veces quisiera un amigo que fuera un poco más sensible, incluso que mintiera para evitarle malos ratos. Pero en realidad sabía que necesitaba lo que House aportaba a su vida. Por algo se ha mantenido todos esos años a su lado. Eso, y la diversión de verlo amenazado, golpeado y demandado por pacientes, familiares, y el resto de las personas que tienen la mala fortuna de cruzarse en la vida del nefrólogo.
- Todo bien – contesta finalmente Wilson – ahora largo.
- Visitaré a la futura señora Wilson. Prometo no tener sexo con ella, a menos que me haga una buena oferta. Cuando nazca su primer hijo, y si requiere Vicodin… entonces sabremos quien es el papá ¿Verdad?
- Me cuentas el final de esa novela – reitera Wilson, retomando sus expedientes.
- Acabo de hacerlo, ¿Qué no estabas escuchando?
- No realmente. Me detuve cuando dijiste "futura señora Wilson".
- Ahh, ¿Seguimos con eso de salir del closet?
- ¿Aun estamos hablando en sentido figurado?
- Depende de lo que implique.
- House…
- Me voy, me voy…
Wilson lo ve salir, y suspira. No tenía la más mínima idea de que estaba pasando, pero House parecía bastante molesto con el hecho de que él tuviera vida romántica. No que eso fuera posible, pero esta faceta de House siempre le ha divertido. Habrá que sacarle provecho.
- House – Cuddy lo ve con duda - ¿Se te perdió algo?
- No. Vengo de visita.
- Si, claro – sonríe la mujer sarcásticamente - ¿A quien mataste? ¿Hubo testigos? ¿Cuánto me va a costar? ¿Usaste medicamentos, o solo esa resplandeciente personalidad tuya que saca lo mejor de todos? ¿Hubo golpes? ¿Cuánta sangre? ¿Tu bastón fue utilizado de nuevo como arma?
- Whoa, Cuddy, deja de hacerme sentir especial.
- ¿Y? ¿Qué haces aquí?
- Como te dije, vine de visita.
Cuddy mira fijamente a House, mientras este se pone cómodo frente a la mujer. ¿Visita? Como no. Esto involucraba dos cosas: Prescripciones de Vicodin, o encubrimiento de mal praxis. Ningún panorama alentador para ella.
Como el hombre solo veía disimuladamente su cuello (por no decir que la parte donde termina su escote), finalmente se decide a hablar.
- Estoy acá arriba, House.
- Hago un experimento social.
- ¿Sobre que tan idiota puedes ser? Ya sabemos la respuesta, siempre encuentras una manera de superarte a ti mismo.
- Cuddy… ¿Sabes que significa Vendetta?
- ¿Sabes que significa servicio voluntario?
- Agresiva… me gusta ese lado salvaje de ti, Cuddy. Pero no asustes a Wilson con eso, al menos no todavía.
- House, no tengo tiempo para tus enigmáticos comentarios que generalmente no me interesan, si no me dices tu razón para ocupar espacio en mi oficina en los próximos dos minutos, entonces pasaras haciendo exámenes rectales todo un mes.
- ¿Tu pusiste ese artículo en la revista?
- Ah, así que es eso.
- Si, es ESO.
- ¿Qué pasa House? ¿No toleras que te incluyan?
- Sabes bien que eso es ridículo. Si querías vengarte de mi, pudiste esconderme mis píldoras.
- Como si no tuvieras escondidas por todo el hospital – suspira la mujer – y aunque no lo creas, no toda mi vida gira alrededor de buscar como fastidiarte.
- ¿De verdad?
- Si, me cuesta trabajo admitirlo, pero es cierto. Así que respondiendo a tu pregunta, no, no puse yo ese artículo. De hecho, quiero saber quien demonios la esta distribuyendo. Nadie parece saber como aparece mágicamente en los escritorios.
- ¿Quizás los duendes de la verdad la pusieron ahí?
- Quizás los duendes de la verdad quieran ayudarte a trabajar en la clínica gratuita, a menos que todos salgan de mi oficina.
- Cuddy, debo decir que me siento desplazado. Generalmente soy yo quien te ocasiona esa vena en la frente…
- Pues ahora tienes competencia – la mujer chasquea la lengua – ahora vete, tengo que seguir averiguando sobre la dichosa revista. Habrá repercusiones…
House se levanta, escuchando la parte que ya se sabe de memoria del discurso de Cuddy… "repercusiones muy serias para el que haya hecho semejante cosa. Esto es un hospital, no un lugar de chismes. La seriedad debe ser imperativa", bla, bla, bla.
Bien, ni Cuddy, ni Wilson. Realmente no quedaban sospechosos. Quizás sería mejor leer lo que dice la parte que lo menciona a él. Así podría saber quien pudo incluirlo en el "Hospital del chisme" (bautizado así por las enfermeras el día anterior).
Cuando llegó a supervisar a sus empleados (en realidad no tenía nada mejor que hacer), solo estaba Cameron. Genial, si sacaba el tema de que tenía un corazón escondido en alguna parte del cuerpo, iba a necesitar aumentar su dosis matutina (¿O era vespertina?).
- House – la chica parece sonrojada.
- Creo que si soy yo. No estoy seguro.
- Foreman y Chase fueron por nuevos expedientes, no hay casos muy intrigantes en esta semana. Quizás estamos teniendo vacaciones.
- De la gente enferma. Esa no debería existir. Solo nos hacen trabajar extra.
House nota como la chica parece querer preguntarle algo, y no se atreve. Siempre hace esas muecas raras con las manos, y tiene su mirada de cachorro perdido. Como odiaba esa mirada.
- Ahm…
- ¿Qué? – se enfada el nefrólogo.
- Bueno… ya sabes… el artículo de la revista.
- No lo he leído – dice House tranquilamente - ¿Dice algo bueno? ¿Resalta todas mis cualidades?
- No dice cosas… bueno, habla de que Chase se pinta el cabello…
- ¿Qué no decía eso ayer?
- Hoy también… pero también menciona… bueno… que tú… ya sabes.
- ¿Soy hombre? Aun espero el resultado de ADN. Aunque si resulta que no, entonces tengo muchas cosas que sobran. Aunque son divertidas, me han dado buenos momentos en mi vida.
- No – lo interrumpe Cameron, sonrojada – que… estas saliendo con alguien.
- Por supuesto.
- ¿Qué? – Cameron frunce el entrecejo - ¿Quién?
- Generalmente es Wilson.
- ¿WILSON?
- Si… aunque a veces Cuddy se cruza… una vez fue la enfermera esa que usa demasiado maquillaje.
- ¿Cómo?
- Una vez fuiste tú.
- ¿Yo?
- Si, verás, todo depende de a que hora me den ganas de ir a casa, para ver con quien salgo.
- No me refiero a salir del edificio, House, y lo sabes – se molesta Cameron al haber caído en la provocación - ¿Estás viendo a alguien en plan romántico?
- ¿Eso te afectaría?
- N-no… bueno… podría interferir en el trabajo.
- ¿Por qué?
- Sueles distraerte cuando sales con alguien con quien trabajas.
- Tu eres la que habla – ríe sarcástico House.
Antes de que Cameron pudiera responder, Chase y Foreman entran al lugar, viendo todo con duda.
- ¿Pasa algo? – Chase ve a House con el entrecejo fruncido.
- Relájate, Romeo, no le hice nada. Ella empezó el chismógrafo.
- No esa tonta revista de nuevo – se queja Foreman – todos hablan de ella. Como si no fuera suficiente que no hemos tenido casos buenos últimamente, encima esto.
- En algo tenemos que divertirnos – dice House tranquilamente – y como ya tuvimos la incomoda charla sobre sexo seguro con Cameron y Chase, recuerden siempre que es un actor de amor, niños, esa revista viene a aliviar el vacío existencial en nuestra vida.
- Lo extraño, aun siguen sin hablar de ti, Foreman – sonríe Chase – creo que quien la distribuye, te odia aun mas que a House.
- Eso me quita de mi pedestal ¿No? – House suspira – tenía que pasar la antorcha tarde o temprano.
- O tal vez sea al único al que respeta – se defiende Foreman.
- El respeto esta sobrevaluado – agrega House – bueno niños, me voy.
- Son las 7 de la noche – Foreman dice con molestia.
- Oh, no se preocupen… atrapé al coco. Ya no los perseguirá en la noche, es seguro irse a casa sin mi – susurra el hombre – pero cuidado, puede haber otros monstruos. O Cuddy. Si me necesitan… más bien, traten de no necesitarme.
Así que la revista dice que estaba saliendo con alguien. Que tontería más grande. Entre fastidiar a Cuddy, burlarse de Wilson, y asignar tareas a sus empleados, ¿Dónde podría encontrar tiempo para las citas?
Y entonces ve a Wilson platicando con Cuddy, y esa sensación de enojo regresa. Ya había asimilado que ella era la futura señora Wilson, ¿Qué demonios le pasaba?
Sin pensarlo, se acerca a ellos lo más rápido que su lesión le permite.
- Quizás haya cambios si pedimos mas presupuesto… - le escucha a Cuddy decir.
Sin decir palabra, se detiene frente a ellos.
- ¿Te podemos ayudar en algo? – Wilson frunce el entrecejo.
- Pensé que era reunión de pasillo.
- No, es una plática entre Wilson y yo – Cuddy lo ve con enojo – así que vete.
- Pero si entre Wilson y yo no hay secretos ¿Verdad?
- No hay respuesta adecuada para esa pregunta – Wilson suspira – House, ¿Qué quieres?
- Nada, nada. Solo pasaba de casualidad. Me vas a invitar a cenar.
- ¿Qué?
- Tengo ganas de comida China.
- Hay un directorio telefónico que te puede ayudar con eso. Yo tengo cosas que hacer.
- Oh, vamos Wilson, estoy seguro de que no te pasará nada si no tienes sexo por una noche… esperemos.
Cuddy decide dejarlos solos, ya que generalmente eso pasa cuando están los tres. House y Wilson se enfrascan en su charla/discusión, y a ella la ignoran. En serio que esos dos parecen una vieja pareja de casados. De hecho… no veía a nadie más perfecto para House, que Wilson. El hombre le conocía todas las facetas al nefrólogo, y aun así parece agradarle.
- ¿Y Cuddy? – Wilson se da cuenta de que están solos, después de 10 minutos de discutir.
- ¿Qué importa? – se queja House – muero de hambre, vamos.
- Cuando alguien me invita en una cita, es más amable ¿Sabes?
- ¿Quién te está invitando a una cita? – House chasquea la lengua.
- Al parecer, tu.
- Wilson, como si necesitaras citas. Espero que al menos no le pongas el cuerno a Cuddy… hasta que cumplan el mes de casados.
- ¿Y sigues con eso de Cuddy?
- Si no es ella, entonces ¿Quién?
- Averígualo si tanto te interesa.
- ¡AJA! Entonces si hay alguien – House sonríe triunfal.
- Ya habíamos aclarado que si ¿O no?
- Era aun difuso.
- Bueno, si te digo que no, de todos modos no me creerías.
- Porque sé que mientes.
- ¿Lo ves?
- Ya dime quien es, y nos ahorramos los siguientes días de tortura.
- Repito, si quieres saber… averígualo.
House ve como Wilson sonríe de una forma casi sarcástica. Segunda sorpresa en lo que llevan en este lío. Así que Wilson quiere jugar ¿No?... A él le gustaban los retos. No iba a dejar que se saliera con la suya. Iba a saber quien era esa nueva adquisición de su amigo, y después se burlaría repetidamente. Cuddy o no Cuddy, ahora tenía la certeza de que había nuevo interés por parte de Wilson. La pregunta seguía siendo ¿Quién?
To be continued…
NdA:
¡¡GRACIAS A TODOS LOS QUE DEJARON REVIEW!! De verdad lo aprecio muchísimo, y espero les vaya gustando el fic (y traté de dejar las caritas, es la costumbre, lo siento, pero agradezco la sugerencia!)
