Nota Introductoria: Esperen mucho OoC, pero traté de dejarlo lo mas real a los personajes. Espero no quedara tan mal.

Capítulo 5: "Amor lógico"

El hecho de que Wilson fuera lo único que valía la pena en la vida de House, lo deprimía bastante. ¿Cuándo se convirtió en uno de esos patéticos dependientes de cariño? Bueno… no de cariño. Pero era aproximado. Si fuera sociólogo, diría que fue por lógica. Wilson lo conoce mejor que nadie. Ha estado en sus peores momentos. Y aun le agrada.

Honestamente podía decir que Wilson era el único que quería mantener a su lado. Y eso molestaba al nefrólogo en sobremanera.

- ¿Qué haces todavía aquí? – pregunta Cameron, entrando al despacho.

- Me cortaron el internet. Aquí tengo gratis, y aunque Cuddy codificó las páginas interesantes, puedo aun ver algo de pornografía si googleo "Britney Spears". Y por cierto, he visto mejores.

- ¿Es por esa revista, verdad? – Cameron ya esta acostumbrada a las afirmaciones sexistas de House, así que solo lo ignora.

- ¿Cuál revista?

- ¿Te afecta por Wilson? ¿Temes que se vuelva a casar?

- Hay una buena razón por la cual no gasto 200 dólares para verle la cara a un tipo que me hará exactamente las mismas preguntas que tu me haces. Y es porque quien pregunta mucho, poco obtiene. Debes saber hacer la pregunta adecuada, ¿Qué acaso no te he enseñado nada?

Cameron suspira. Bien ¿Quería preguntas directas? Pues entonces se las iba a dar.

- ¿Eres gay

House finalmente levanta su mirada, que tenía enfocada en el monitor de su computadora, y ríe irónicamente.

- También te enseñé a no preguntar cosas obvias.

- ¿Es obvio que eres gay? Si no es por tu obsesión con Wilson, no lo creería… aunque bueno, en ocasiones Chase dice que tu si tienes un aire femenino…

Nota mental: Matar a Chase.

- ¿Así que chismean a mis espaldas? Vaya revelación – House usa su mejor tono sarcástico.

- Mira House, tu siempre te la pases alejando a las personas. Wilson por alguna razón es inmune, así que si lo quieres, no deberías dejarlo ir.

- ¿Así como tu no dejaste ir a Chase? ¿Qué te conquistó de él? ¿Ese sexy acento británico? ¿Qué use Pijama de ositos?

- No usa pijama de ositos – defiende Cameron – y siempre que cambias el tema es porque no quieres admitir algo personal. Tu dices que todos mienten siempre. Bien, en este caso, deja de mentirte.

Sin decir nada mas, Cameron sale, mientras House hace otra nota mental: Despedir a Foreman. Claro, el pobre ni siquiera estaba involucrado, pero desde hacía tiempo había instalado su filosofía: Culpar a Foreman de todo lo que sale mal.

House no tenía tabúes de ningún tipo. Podía hablar de cualquier cosa con el mismo poco tacto, sin discriminación. Y cuestionarse su propia sexualidad no era algo nuevo. Pero Wilson va más allá de un acostón.

Wilson representa todo lo que House siempre luchó por evitar. Lo que prometió jamás volver a sentir, y jamás volver a caer.

Y ahora que imaginaba al oncólogo fuera de la ecuación… ésta simplemente dejaba de tener sentido.

Aun así, admitirlo iba a tomar tiempo… que quien sabe si tenía. Mejor salir y confrontar al origen de todo este embrollo. Al nefrólogo le gustan los misterios. Cuando descubre la respuesta, una gran descarga de adrenalina recorre su cuerpo. Pero en este caso, mas que adrenalina, hay nauseas.

Lo cual sigue confirmando su punto. Pero no estaba listo siquiera para admitir ese punto todavía.

Al salir de su oficina, ve a Cuddy aproximarse. Genial, y aparte viene en un atuendo que podría competir con el de la enfermera zorra. ¿Qué ya nadie tiene decoro en el hospital? Quizás solo Cameron… pero como esta con Chase, el decoro ya tampoco entra en sus cualidades.

Sin embargo, cuando Cuddy se acercaba con esos atuendos, House no podía evitar mirarla. Es hombre, esta en sus genes. Y ahora realmente le era indiferente. Incluso cuando se puso frente a él, con los brazos en la cintura y esa pose de dominatrix. Wilson seguía ocupando la mayor parte de sus pensamientos. Maldito Wilson.

- ¿Qué no cumpliste tus horas en la clínica? ¡Te dije claramente…!

- Estoy enamorado de Wilson.

Cuddy deja de hablar de forma inmediata, totalmente sorprendida. Abre y cierra la boca repetidamente, como buscando las palabras adecuadas para este asunto. Finalmente frunce el entrecejo, y sus brazos regresan a su cintura, de manera amenazante.

- Muy bien, ¿A quien mataste?

- Estoy abriendo mi corazón aquí, un poco de sensibilidad sería buena.

- Si, claro. Para empezar, no tienes corazón, ni la capacidad de sentir emociones. Y si dijiste eso, es porque quieres cubrir algo MUY malo. ¿Qué fue ahora? ¿A quien insultaste?

El nefrólogo se debate entre sentirse insultado, o halagado.

- Yo soy el que reparte la revista…

- ¡AJA! ¡LO SABÍA! ¡SABÍA QUE ERAS TU! ¡Y pensar que casi me engañas! ¡Pero esta vez si te tocará un castigo ejemplar!

Mientras Cuddy sigue festejando su victoria, House medita el asunto. Es mas creíble que él repartió la estúpida revista, a que pueda estar enamorado de Wilson. Obviamente algo debía haber mal en esto.

Si, lo malo era el amor, que como siempre dice, apesta.

Y el solo hecho de haber usado esa palabra en voz alta con Cuddy, hace que finalmente asimile todo. Realmente si lo ama. No en el sentido físico, como Wilson lo hizo con sus ex – esposas. Ni en un sentido romántico, como Cameron parece estarlo de Chase. Lo ama en un sentido real. En un sentido lógico.

Porque si ves el amor científicamente… esos son Wilson y House.

- ¿¿¿ME ESTÁS ESCUCHANDO???

House regresa a la realidad, viendo como Cuddy esta que echa fuego por todo orificio que tiene en su cuerpo. Eso debe ser interesante.

- Si… pero no soy yo quien reparte la revista…

- ¿QUÉ? ¡PERO SI ACABAS DE…!

- Hacia un experimento – el nefrólogo la ve con ironía – ya sabes como es. Un hospital. Una administradora. Mucho tiempo libre. Saca la cuenta.

Esto desata el discurso dos de Cuddy sobre como es un arrogante imbécil que no tiene consideración por nadie. Ojala y todavía fuera eso cierto.

Mientras Cuddy sigue haciendo aspavientos por toda la situación, House se percata de que Wilson sigue en su oficina. Es su oportunidad, ahora que al parecer tomo doble dosis de Vicodin y anda muy sincero con todo el mundo.

Sin hacer caso a las protestas de Cuddy, House se dirige con Wilson, el cual acaba de entrar a su oficina, cerrándola rápidamente.

- Si fuera mal pensado, diría que la cerraste por mi - dice House, entrando poco después.

- La cerré por ti – confirma Wilson – pero olvide ponerle llave.

- Grave error, nunca sabes quien se puede meter.

- Claramente – Wilson lo ve con detenimiento - ¿Ahora qué quieres?

House se sienta en uno de los sillones cercanos, sin saber muy bien que hacer. Nunca se ha encontrado en esta disyuntiva. Para empezar, porque le parece demasiado idiota. Siempre juzgó a aquellos imbéciles que se dejan dominar por esos sentimentalismos baratos. Y ahora él estaba ahí por algo similar. La ironía no se le escapa de todo esto.

- ¿House? – Wilson lo ve con calma.

- Wilson… dime algo… Esta nueva adquisición… ¿Es muy importante para ti?

- ¿Otra vez con eso?

- Solo dime, y prometo no molestarte mas.

Wilson ve la seriedad con la que House habla, y decide seguir el juego.

- Si.

- Y si alguien mas te declarara sus sentimientos ¿Cambiaría lo que esa persona significa para ti?

De todas las charlas extrañas que ha tenido con House, Wilson piensa que esta debe llevarse el primer lugar. ¿A dónde quería llegar el nefrólogo?

- No.

- Ya veo…

Por alguna razón, eso dolió mas de lo que esperaba. Aunque el Vicodin era bueno, dudaba mucho que quitara esa sensación de derrota que tiene el nefrólogo.

- ¿Por qué tantas preguntas? – finalmente se decide Wilson a hablar - ¿Por qué te importa?

- Soy un imbécil.

El oncólogo no entendía para que le decía que todos claramente ya sabían. Todos pueden ver esa "cualidad" de House a metros de distancia.

- ¿Qué mas es nuevo? – dice bromeando Wilson.

- Wilson, ¿Crees en esas patrañas del alma gemela?

- No… ya sabes que pienso de eso House. Lo hablamos cuando me casé con Bonnie.

- ¿Y si te dijera que he encontrado a mi alma gemela?

- Diría que bajes la dosis de Vicodin.

- Si… eso imaginé yo también que dirías…

Conocía tan bien a Wilson, que ya anticipaba sus respuestas. Esto es tan estereotípico, que si House pudiera, se patearía a si mismo. ¿Cómo pudo dejar que esto pasara? Quizás porque se esforzó tanto en no entregar esa dependencia y necesidad a una mujer, vino Wilson y se apoderó de ellas. Es otra ironía.

Podría escribir una oda sobre esto, sin duda alguna.

- ¿Y quién supones que es tu alma gemela? – pregunta Wilson con un dejo de curiosidad - ¿O debería decir QUE?

- No, es quien. Y si te digo, no me creerías.

- ¿Qué te hace pensar que creo que hables en serio desde el inicio?

- Buen punto.

Ambos se quedan en silencio, House intentando decidir que hacer. Cuando un caso difícil llega a un punto muerto, generalmente decide tomar otra vía de solución, pero jamás rendirse. En este caso, tendría que alcoholizarse mucho mas para seguir con esto sin importarle ir contra todas sus convicciones.

- House, esto es bastante extraño, incluso para ti. ¿Qué sucede?

- ¿Cuándo piensas declarar tus intenciones matrimoniales a tu nueva adquisición?

- ¿Qué?

- Me escuchaste. Quiero la fecha oficial de la nueva señora Wilson.

- No hay nueva señora Wilson.

- ¿La tendrás de amante? Eso es inusual… eres tan recto que consideras que tomar la mano de la zorra de la enfermera es casi una promesa para morir juntos. Sin eufemismo, claro está.

- No hay nueva señora Wilson – repite el oncólogo.

- Claro… no te pasaste toda la semana huyendo de mi como si hubieras visto al diablo…

- En teoría eso no es mentira – interrumpe Wilson.

- … como sea – House se fastidia – algo ocultas. Y sabes que siempre averiguo lo que me interesa. Si quieres seguir ocultándolo, yo seguiré averiguando. Tu decides cuando se detiene esto.

Wilson se levanta molesto, y House, por inercia, hace lo mismo. Muy probablemente porque quiere prevenir que huya de nuevo, aprovechando que House es un lisiado.

- Mira House, ya basta de esto ¿Si? – Wilson lo ve con enojo – Si es por la revista, no tengo idea de a quien le importe mi vida como para hacer esto, pero no creo que…

House se acercó a Wilson mientras estaba hablando, decidiendo que es buen momento de probar la teoría de Cameron: "Dejar de mentirse a si mismo".

Y lo mejor que se le ocurrió, fue tomar a Wilson de la corbata, y besarlo. No fue un beso bueno. De hecho mas que nada fue juntar los labios, mientras Wilson tensaba todo su cuerpo y House solo lo veía con duda.

Lo soltó, aun mirándolo detenidamente. Wilson parecía estar en estado catatónico. No se movía, y House sospechaba que tenía uno de esos viajes astrales, donde tu "alma" abandona tu cuerpo. El oncólogo parece vacío. Incluso el nefrólogo pensaba que se había robado su esencia, como dicen en ciertas sectas.

- Q-que… co… - Wilson parece regresar de su viaje astral.

- ¿Así besas regularmente? – House frunce el entrecejo - ¿Cómo te casaste tres veces?

- ¿Qué demonios haces? – el oncólogo parece organizar sus ideas.

- Nada. Solo quería saber que veían en ti las mujeres. Hasta ahora, no entiendo el escándalo.

- ¡House! Sé que nuestra amistad tiene ciertas atribuciones, ¡PERO BESARME NO ES UNA DE ELLAS! ¿Qué tal si Cuddy hubiera pasado? ¿O Cameron?

- ¿O la enfermera zorra?

- ¿Quién?

- No te hagas. Con la que pones tu pose de "mi propiedad, no me hagan orinarla".

- ¡Solo estaba siendo amable! ¿Y por qué tengo que defenderme de cualquier modo? ¡No he hecho nada! Tu, por el contrario, acabas de cruzar toda línea de espacio personal posible.

A pesar de la situación tan bizarra, House se da cuenta que hasta ahora no ha recibido amenazas de muerte por parte de Wilson. Siempre imaginó que cuando lo besara ("si es que lo besaba", claro está), Wilson mínimo le tiraría un puñetazo para defender su hombría. Sin embargo, éste parece solo sorprendido, pero no ha hecho ningún indicio de amenazar a House con hacer que su bastón aparezca mágicamente en su estomago.

- Quería ver si era cierto lo que dicen…

- ¿Qué?

- Tu lo debes de saber. Eso de que cuando besas a tu alma gemela, mariposas salen de tu cuerpo y mágicamente vuelan a tu alrededor. Debí saber que era efecto Disney. O efecto Mariguana. Por lo que sea, no pasó nada.

- ¡Es la razón mas idiota que…! Momento… ¿Alma gemela?

House no contesta. Solo ve a Wilson, confirmando lo que el hombre pensaba.

- House… ¡LO SABES! ¡Lo sabes, y por eso estás aquí! Que estúpido soy… y por un momento pensé… claro… ¡Eres un verdadero imbécil!

Definitivamente esto si no lo esperaba. ¿Ahora que le había pasado a Wilson para ponerse así? Claro que es un imbécil, pero si tiene un efecto retardado por lo del beso, no es muy agradable.

- ¿De qué hablas, Wilson?

- ¡No te hagas el idiota! ¡SABES BIEN LO QUE PASA! Jamás pensé que caerías tan bajo. Pensé que MINIMO me tenías respeto. ¿Cómo fui tan imbécil de todavía imaginar que esto era lo que esperaba? ¡Siempre debes hacer esto! ¿Verdad? ¡Pisotear los sentimientos de los demás!

- Wilson, ¿Qué demo…?

- ¡YA DEJA DE FINGIR!

Al escuchar como Wilson grita con desesperación, House se queda totalmente mudo. Jamás lo había visto tan furioso. O lastimado. Sus ojos reflejaban una gran tristeza. Y por alguna razón, eso le causa también malestar al nefrólogo.

- ¡De todas las cosas que has hecho House, esta es la peor! ¡Hasta tu debes tener algún limite y…!

Al no saber que mas hacer, House jala de nuevo a Wilson para besarlo de nuevo. Pero ahora en lugar de detenerse en solo tocar los labios del oncólogo, ahora decide poner en práctica todo lo que en su tiempo quiso experimentar. De repente, su voz mental se calla. Cosa que no había hecho nunca. Y comienza a sentir. Realmente sentir. Ni el Vicodin lo hacía sentir de esta manera. Deberían patentar a Wilson.

Cuando lo suelta, abre los ojos para encontrarse los castaños de Wilson, que respira de manera agitada. Cameron tenía razón: El sexo puede matarte. Si con un beso, ya están así… y al pensar en sexo y Wilson, se da cuenta que si no detiene su tren de pensamiento, pronto necesitara ayuda para algo mas que besarlo.

- ¿Estás probando tu punto? – habla finalmente Wilson, tratando de recuperar oxigeno.

- No.

- ¿Entonces para qué haces esto? Si lo sabes, lo mínimo que podrías hacer es tratarme con respeto.

- No sé de que hablas.

- ¡Ya sabes que era tu foto la del fondo de pantalla! ¡Que eres tu quien siempre está en mis pensamientos! ¡Que la única razón por la que Cameron me odia es porque sabe que aparte de ella, soy el único imbécil que está enamorado de ti!

- ¿Qué cosa?

- ¡YA LO SABES!

House no puede evitar reír. De todas las ironías del día… era mejor perder la cuenta. ¿Así que Wilson también entendía la disfuncionalidad de su relación? Cuddy iba a llevarse una GRAN sorpresa, en definitiva.

- No sabía nada – dice finalmente House al ver que Wilson se molesta mas ante su silencio – de verdad.

Los ojos de Wilson se clavaron en los azules de House, tratando de ver si mentía. Y se dio cuenta de que no era así. ¿Cómo era posible? ¿House, admitiendo sentimientos reales? ¿Cómo pasó eso?

- P-pero… tu… y yo… - Wilson se siente peor que colegiala.

- No es gran cosa, Wilson, no dejes que se caigan tus pantys. Era lógico. Tu lo sabes, y yo lo sé. ¿Para que darle vueltas?

- N-no es tan fácil…

- Lo es. Siempre huías de tus esposas para estar conmigo. Siempre busco formas de que estés en mi vida. ¿Qué mas necesitas? No soy del tipo de las flores y las cursilerías. Mis detalles son contratarte prostitutas de vez en cuando para que no olvides tu etapa de conquistador.

- No esperaba nada de ti, House – admite Wilson – es por eso que me sorprende… ¿Estás seguro? No soy un juguete que…

- Ya sé que no eres un juguete. Piénsalo Wilson. Eres mi único amigo. ¿Por qué iba a arriesgar perder eso si estuviera mintiendo?

- ¿Por qué eres un bastardo sádico?

- Si… pero como dijiste, tengo mis limites. Y no es como si vamos a ir tomados de la mano por los pasillos. Aunque eso mataría a Cuddy, y lo vuelve irresistiblemente tentador. Solo agregaríamos sexo e intimidad a la ecuación. No es gran cosa.

- Lo haces ver tan fácil…

- Es fácil. Si quieres hacerlo.

Por toda respuesta, Wilson ahora toma la iniciativa, y besa a House de manera apasionada, con cuidado de no lastimarlo. Una de las múltiples cosas que House encuentra "atractivas" del oncólogo.

- Pero te advierto que siempre voy arriba – House dice con calma una vez que se han separado a tomar aire – estoy lisiado, debo tener una ventaja.

- No voy a discutir roles sexuales contigo en la oficina House – se queja Wilson, acomodando su corbata.

- ¿Cena?

- Vamos. Y luego a tu departamento. Espero que este limpio.

- Podemos tener sexo ahí, si es lo que preguntas.

- Eso significa que no esta limpio. ¿Cuándo vas a contratar a alguien que te ayude con eso? ¡No puedes vivir en un muladar como ese!

- Ya te tendré a ti para que limpies desnudo.

- No tientes tu suerte.

Sin darse cuenta de que han sido observados, Wilson y House salen de la oficina del oncólogo para dirigirse a cenar. Todo en la vida de House se da de manera científica. Y empezar su relación con Wilson no podía ser la excepción.

Al ver que los dos doctores entran al elevador, un conserje con los pantalones al revés sonríe lentamente. En sus manos sostiene una serie de papeles que dicen "El Doctor Wilson ha sido cazado: Chicas, dejen de acosarlo". Negando con la cabeza, tira los papeles en el cesto enorme de basura que lleva delante, y sigue limpiando como si nada.

Al otro día todo volvió a la normalidad en el hospital. La revista había desaparecido. Cuddy aun así seguía investigando, y Wilson y House discutían sobre el tratamiento de un paciente.

Solo dos personas notan las miradas, los roces de sus manos, y las sonrisas secretas entre los doctores. Una es Cameron, la cual suspira, como si ya hubiera esperado este desenlace.

Y la otra es precisamente el conserje que todos tiran como un lunático. La única persona a la que genuinamente le agrada House. Y por lo cual, decidió ayudarlo a ser feliz. Antes de renunciar, quería que el único doctor en ese hospital que no era hipócrita, obtuviera lo que quería. Para variar.

Lastima que Cuddy nunca lo descubrió. Después de todo: ¿Quién sospecharía de un conserje demente?

FIN

Notas de la autora:

Aunque no puedo decir mucho (porque lo intenté y bajaron el capítulo… creo que esa fue suerte), gracias a quien me dejo un review, por tomarse la molestia de leer el fic y espero no terminaran odiándolo, en caso de que hubiera mucho OoC. GRACIAS A TODOS.