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Orquídea
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La flor que es hermosa
Aún tenía el rostro encendido y los ojos llorosos cuando llegó a la puerta de su habitación. Sabía que, de proponérselo, Ulquiorra Cifer habría podido llegar primero, pero no lo hizo. Él caminó con normalidad, sin demasiada prisa, sin que le importara que alguien la viera con la ropa desgarrada.
Necesitaba esperarle porque no podía abrir la puerta y sujetarse la blusa rota al mismo tiempo, si bien realmente le costaba trabajo aún sin ese inconveniente.
Ahogo un chillido al sentir una presencia aproximarse, era oscura, cruel y la hizo estremecer al percatarse de que decididamente, se dirigía hacia ese lugar.
—¡Tú! —la voz rabiosa de la chica que Ulquiorra había llamado Lolly Aivirrne punzó en ella como la herida mortal de una daga, solo la había visto una vez antes y ya había tratado de matarla, no había necesidad de dudar sobre una segunda. Sin ser consiente de ello, se pegó contra la puerta, como si pudiera atravesarla al no se capaz de moverla ni un centímetro. Con la sangre helada por el terror que le causaba aquella mujer, físicamente más parecida a una estudiante de primer año que a la criatura que era, sintió que sus manos temblaban, pero no coordinaban lo suficiente como para siquiera levantar un escudo que detuviera su avance.
No obstante, en lugar de embestirla, de chocar contra ella, de atravesarla con alguna técnica, de acorralarla contra la puerta, se detuvo a una prudencial distancia. Orihime pudo ver la tención de su boca, la forma antinatural en la que su rostro trataba de controlar la ira que bullía en su interior.
—¿Sucede algo? —preguntó Ulquiorra, aun manteniéndose en calma.
—Aizen-sama —dijo la joven arrancar, con los dientes tan apretados que habría sido difícil entenderle si no fuera porque no había ningún otro ruido —. Aizen-sama —repitió con más soltura —, quiere que esta mujer se reúna con él, debo acompañarla.
—Hacia allá vamos— respondió el Espada —. Solo debemos arreglar un inconveniente.
Y diciendo eso empujó la puerta, abriéndola sin dificultad y permitiendo que Orihime se escabullera rápidamente por ahí.
Lolly pensaba entrar detrás de ella, pero él no se lo permitió, cerrando la puerta antes de que siquiera pudiera acercarse más.
—Se supone que la ayude —dijo.
La forma en la que él apenas gesticulaba al hablar, sus ojos verdes, profundos y carentes de brillo mantenían a raya a cualquiera que osara retarle, pero aquella subordinada era más impertinente que cualquiera, como si no fuera consiente de su propia insignificancia.
—Sería verdaderamente estúpido creerse algo así —respondió —. Él jamás te enviaría a ti.
—¿Por qué no? —preguntó, luchando aún por mantenerse en el sitio en el que había quedado.
—Porque esta mujer es valiosa para él.
La respuesta fue más de lo que pudo soportar, sin embargo, no hizo nada al respecto y un instante después llegó también Menoly. Ella no dijo nada.
Los tres permanecieron frente a la puerta unos minutos que parecerían eternos para cualquiera, pero no para aquellos que ya no concebían el significado del tiempo. De pronto, la cuarta Espada volvió a abrir la puerta al tiempo en que Inoue Orihime salía tímidamente.
—Te queda bastante bien —dijo.
Los dientes de la arrancar chirriaron y Orihime desvió la mirada. Nunca se había sentido cómoda con un cumplido, ni siquiera los de su hermano, especialmente si había otras mujeres presentes a las que no se les dirigía la misma atención.
—Gracias.
Incapaz de levantar la mirada, se dejó conducir.
Las dos arrancar iban al frente y hubieran podido seguir en silencio si no fuera porque Ulquiorra levantó la voz.
—Aizen-sama la llamó a su habitación —dijo.
Orihime contuvo un jadeo en cuanto el Espada se detuvo, miró su rostro imperturbable, pero hubo un destello en sus ojos que le dio constancia, por primera vez, de que no se trataba de un muñeco, ella también se detuvo y sintió el impulso de esconderse detrás de él cuando las dos chicas miraron sobre su hombro. Nunca antes había visto una expresión de odio tan acentuada.
—No —dijo Menoly, quien si fue capaz de hablar —. Él dijo que la acompañáramos al gran salón.
El Espada asintió, comprendiendo el motivo de mandar a un mensajero y con solo inclinarse ligeramente al frente, todos volvieron a caminar.
Las puertas del salón aparecieron frente a ellos y la voz del Rey de Las Noches les dio la bienvenida, aunque el hecho de que solamente se dirigiera a la joven humana, causó aún mayor molestia en las escoltas, pero la gota que derramó el vaso, fue la petición para dejarles a solas.
Lolly pasó al lado de Ulquiorra jadeando.
¿Por qué Aizen-sama la llamaba por su nombre, con tanta familiaridad? ¿Por qué insistía en solicitar su presencia en lugar de dejarla pudriéndose en alguna habitación vacía y oscura?
Necesitaba romper algo, matar a alguien, pero la risa desesperante de Nnoitra Gilga la detuvo.
—¿Era esa la honorable mascota? —preguntó.
La arrancar resopló, aunque le gustó el apodo.
—¿Eres tú su guardiana?
—¡¿Yo?! ¡Qué estupidez! No es nada más que una insignificante humana, no tengo tiempo para eso.
—Lo es —agregó el Espada acercándose. Su andar era serpenteante, acentuado por su notable altura y delgadez —. Pero también es cierto que, a diferencia de ti —continuó posando la punta de su dedo índice directamente en su seno derecho, dándole un pellizco a la altura del pezón —, tiene más que ofrecer para complacer a Aizen-sama.
—Que asqueroso —se quejó Menoly.
—¿Entonces Aizen-sama la deja vagar libremente por ahí? —preguntó el otro ignorando a la mujer.
—No —siguió Menoly —, puso a Ulquiorra Cifer a cargo.
Lolly no se dio por ofendida por la forma brusca en que la había tocado, pero sus palabras rezumbaron en su cabeza haciendo eco, la forma en la que había pronunciado la palabra complacer, aunando el conocido libido con el que solía expresarse ese Espada, hizo volver a ella la furia que había sentido un momento antes.
Iba a matar a esa mujer.
Comentarios y aclaraciones:
Fe de erratas (y de errores). Me confundí por completo de en qué momento Orihime se pone el vestido blanco, por azares del destino me topé con una viñeta y bueno, me di cuenta de que aún no debía de cambiarla, pero Ulquiorra ya le rompió el uniforme, no puedo hacer nada al respecto ¿Sucederá algo grave? Yo creo que no, aunque el significado es fuerte, realmente no es como si con esto cambie el rumbo de toda la trama del manga.
De todos modos, es un fic.
¡Gracias por leer!
