Hija de sangre
Las personas podrían pensar muchas cosas acerca de su familia y de ella en general, estaban en su derecho, no las juzgaba…
Su sonrisa pareció querer desvanecerse por unos segundos, el enorme titular en las noticias de la televisión parecían solo amargarle su vida, como si fuera un reto que tuviera que soportar en su vida. Toga solo ignoro la ya dominada sensación de querer tomar acción por sus propias manos y darles una merecida lección a todos esos medios amarillistas buenos para nada.
Ya no estaba para esas cosas, ahora tenía nuevas responsabilidades que atender. Aun le parecía increíble que ella, la misma muchacha que años atrás había luchado contra héroes y la propia sociedad como la conocemos, para poder vivir más cómodamente sin preocuparse por la vida… hubiera terminando teniendo una de las más grandes responsabilidades existentes en la humanidad.
Ser madre no era una tarea más del montón.
-"Papa!"-los pequeños brazos de su pequeña se estiraron al televisor, la niña reconoció a su padre al instante.
-"Sip, ese es papa"-dijo entre risillas Toga, el abrazo en que tenía atrapada a la otra rubia impedía que la infante fuera corriendo a abrazar la imagen de su padre.
Era por que amaba con todo su corazón a esta niña que no le permitía acercarse más de lo recomendado al televisor, la radiación que emanaba y todo ese asunto. Había veces que se preguntaba si es que la belleza de su hija era algo que ella solo veía por ser su madre o verdaderamente la niña era un pequeño angelito venido del cielo.
Tenía todo lo que Hollywood ponía en sus películas en las que estos seres divinos aparecían. Risos dorados, grandes iris verdes con ojos bien marcados… le decían delineado natural si bien recordaba. Por si fuera poco, la actitud inocente y amable, casi heroica, con la que Mutsukume había nacido era oro puro para una de esas escenas adorables que el cine tanto gustaba hacer.
Ya podía imaginarse a su pequeña grabando y ganando premios, solo con su presencia.
Si había solo un defecto que le viera a su niña… era que no obtuvo esas características pecas que su padre distinguía. Sus ojos volvieron a fijarse en la televisión, esa en la que casi diariamente le criticaba e incluso abucheaban su encarcelamiento o peor.
Hoy la prensa se había puesto un tanto más agresiva y directa de lo regular "Familia de asesinos" decía en letras capitales, el solo verlo mientras que se pasaban las clásicas imágenes de su familia pasando un buen rato en diferentes locaciones tranquilas y conocidas de la ciudad, era una clara contradicción a sí mismos. Era tanto pedir que los dejaran tranquilos siquiera en un paseo familiar?
Sabía que había hecho mal, reconocía sus errores e incluso hoy en día, todos esos males que hizo de joven le atormentaban y sacaban lagrimas calientes de impotencia e arrepentimiento. De no ser por su marido… posiblemente ya hubiera cedido a su antigua manera de lidiar con los problemas.
Por qué las masas no podían ver lo felices que se veían en esas fotos? Es que acaso nadie tenía familia? Como era posible que no pudieran reconocer una clara escena de amor que solo era vista y experimentada entre seres queridos?
Porque simplemente no podían dejarlos en paz!?
-"*sigh* Ya es hora de ir a dormir, mañana tienes clases"-se levantó con la mini rubia en brazos.
-"Pero papa aun no llega…"-le vio triste. Toga amplio su sonrisa enternecida.
-"El mismo te despertara cuando llegue, te lo prometo"-deposito un beso en su frente.
-"Ok…"-fue recuperando su sonrisa.
Luego de dejar a Mutsukume bien tapada y dormida, la rubia se encontró con la mente en blanco apoyada en la puerta de la habitación de su hija, viendo a su alrededor con gesto neutro. Constantemente se preguntaba si es que su hija estuviera creciendo bien en este lugar, un departamento ajustado en el que casi y no se podía caminar más de unos metros.
Tener que vivir aquí a veces se sentía como una celda, una de la que ella sabía no podía salir… de lo contrario sería comida viva por todos aquellos que exigían justicia. Esto era lo máximo que podían rentarse, pero Toga sabía que eso no era cierto, sabía que Izuku ganaba mucho más de lo que tenían.
Mas casi todo su dinero era dirigido a esos corruptos a los que el pueblo tanto alababa cuando de ajusticiar a criminales se trataba.
Su pena ya había sido pagada hace años… era "protección" lo que ahora les brindaban. Claro… brindarle seguridad al héroe más fuerte del mundo… suena lógico.
No importaba, mientras que no separen a su familia todo estaría bien, podían aguantar cuanto insulto les digan… juntos. Saliendo de sus pensamientos, la rubia se fue directa al baño a prepararse para pasar una velada que necesitaba pasar junto a su pareja.
Al encender la luz, Toga se llevó una sorpresa al ver su rostro, casi y se veía irreconocible a su yo del pasado. No más ojeras, sus caninos casi y ya desaparecían por completo, el cabello suelto y mucho más largo que antes también ayudaba a que se vea distinta... como si hubiera vuelto a nacer.
Una sonrisa fue inevitable contener, se sentía y veía de maravilla, incluso sus curvados labios expresaban una felicidad y satisfacción más natural e pura que antes. Paz y tranquilidad reino en su interior, había cambiado totalmente, por fin había retomado su humanidad.
*ding dong*
La rubia termino de arreglarse a la velocidad de la luz antes de dirigirse a la entrada del departamento, su corazón comenzó a latir como acto reflejo.
-"Bienvenido a cas-"
Un fuerte golpe en su mejilla le mando para atrás, casi y pierde la consciencia si no hubiera sido por que reconoció una familiar voz y vio por casi milisegundos el resaltante traje blanco y negro pasar por sus ojos. Sus dormidos instintos se activaron de golpe, sangre comenzó a salir de su boca, su mejilla parecía tener un corte.
-"Estoy en casa, cariño!"-se adentró Twice, cerrando la puerta de un portazo y ajustándose sus pesadas pulseras-"Espero que no te haya preocupado al llegar tan…"-de la ventana de la sala entro otro Twice, rompiéndola en el proceso-"…temprano"-dijeron ambos.
-"Jin…"-le menciono con dificultad la rubia.
-"No no no! Twice para ti pequeña traidora…"-aseguro la puerta antes de acercársele lentamente-"…Toga, togita, toginina... cuanto tiempo sin vernos"-su voz se tornó oscura al final.
-"Escucha… no hay por qué hacer esto aquí…"-su boca le sabia a sangre-"…iré a donde me pidas, no llevare ninguna arma te lo juro…"-fue irguiéndose apoyándose en la pared.
-"Hmm? Porque? Este lugar me parece perfecto para un feminicidio"-jugo con una vasija de flores cercana-"No lo crees, guapo?"-le hablo a su otro yo, quien parecía estar ocupado viendo unos juguetes en el piso-"Oye, hermano! Mira lo que encontré!"-la copia le lanzo el peluche del héroe Deku al Jin original.
Los nervios comenzaban a hacerla entrar en pánico, su pesadilla parecía estar volviéndose realidad… más aun así, Toga siguió pensando en una manera de salir de esta sin que su niña saliera involucrada.
-"Oye! Yo no lo conozco!"-se mascara se mostró feliz-"Es el chico brócoli! Ese que tanto odiabas!"-se dirigió a la rubia.
Permaneció en silencio, ya no había nada que hacer, era obvio que sabía acerca de la existencia de su hija, ahora todo dependía de como evitaría que se acercara a ella.
-"Donde está, el ahora?"-movió su cabeza de un lado a otro-"Ah bueno… será para la- otra!"-el florero cercano fue lanzado contra Toga, quien había logrado encerrarse en el cuarto de Mutsukume, la vasija le cayó de lleno a la copia del villano, quien también había intentado agarrarla-"Lo siento!"
Necesitaba salir de aquí, tenía que mantenerla segura a toda costa, todo esto era su culpa… lagrimas amenazaron con salir de la manera más dolorosa posible. La imagen de su dormida niña le hizo romper en un ataque de hiperventilación y calientes lágrimas.
Por qué…
La puerta se partió a la mitad, su verdugo ya hacia detrás de ella, cubriéndole con su sombra pero increíblemente… su niña aun no despertaba.
-"Lindo cuarto, lo digo enserio"-se apoyó en el pórtico.
Toga no le escucho, estaba demasiado inmersa en quitarle esos mechones dorados de su frente a su hija. Un diluvio de lágrimas caía a los pies de sus sabanas…
Por qué…
-"Normalmente se dice unas últimas palabras? Pero como que me suena algo cliché para alguien tan original como yo… lo entiendes? Original? Quirk de copiar? Eh? Mal chiste lo se…"-se le fue acercando.
-"T-te amo…"-le susurro a su pequeña antes de tragarse todo ese dolor contenido por años representado en saliva.
Su pelo fue tirado con brutalidad, la rubia fue lanzada fuera del cuarto contra la puerta de la cocina… grave error.
-"En serio vamos a jugar al escondite? Después de años buscándote?"-dijo al ver como la mujer se encerraba en otra habitación.
Estaba en desventaja, dos contra uno… pero eso no iba a detenerle.
-"Vamos, Toga! Deja de ser tan aburrí-"-el espejo del baño se hizo trizas al chocar contra su cara, su copia se apresuró a intentar someter a la mencionada.
Jin había sido noqueado por unos segundos, lo suficiente para que ella pueda hacer gala de toda su adrenalina acumulada y deshacerse de su copia. Con una agilidad felina esta esquivo el abrazo de oso al que le iban a aprisionar, sin pensarlo dos veces, la rubia se subió a la espalda del farsante y con una toalla mojada ya preparada, le envolvió del cuello hasta el rostro… hilo dental fue apretado sobre su tráquea y jalado por ella con todas sus fuerzas.
El forcejeo empezó, todos los golpes con la pared de cemento que recibía eran dolorosos, pero sus manos continuaron jalando con fuerza el hilo que determinaría su victoria o no. En un último intento de sobrevivir, la copia se lanzó con todas sus fuerzas contra la bañera, el golpe del cuerpo de Toga con la pesada cerámica resonó junto a su alarido de dolor… pero el agarre continuo firme.
Chorros de agua le caían en todo el cuerpo de la destrozada pileta, su respiración fue retornando a la normalidad una vez sintió que el muñeco se volvía líquido y desaparecía. Un suspiro era todo lo que quería… pero un fuerte golpe en su rostro fue lo que recibió.
-"Tenías que devolvérmela, no?"-escupió sangre, Twice. Su mascarilla llena de cortes y ahora con su ojo verdadero expuesto.
Su garganta fue apretada y su cuerpo levantado, Toga tardo unos segundos en recordar en qué hacer en esta situación, su agarre era demasiado firme, más la quijada de su agresor estaba descubierta. La fuerte patada que le acertó fue tal, que Jin termino cayendo y rompiendo el inodoro.
Arrastrándose sobre los pedazos rotos de vidrio, cerámica y agua fue como la rubia se encamino a la cocina… tosiendo e intentando recuperar su aliento en el proceso. Podía ganar… su cuerpo estaba al borde colapsar pero podía ganar, solo necesitaba un cuchillo, uno sería suficiente.
Un grito ahogado le hizo obligar a girarse, un trozo de vidrio le fue incrustado por Jin en uno de sus tobillos… al maldito no le había importado que su mano fuera dañada con el fin de hacerle daño.
-"S-solo… quiero hablar… c-cariño"-le sonrió maniacamente el rubio. Pisotones empezaron a caerle hasta que logro soltar el vidrio y dejarla ir.
Ya faltaba poco… solo un poco más… ya casi termina… esta pesadilla.
Usando la poca fuerza de voluntad que le quedaba, Toga logro caminar en una sola pierna, apoyándose en la repisa de la cocina hasta llegar al cajón de los cuchillos, el cajón entero se vino abajo al momento de sacar uno. Se había acabado…
O eso creía…
-"Para el momento que lo lances ya tendrás una bala en la cabeza…"-le dijo semi erguido, Jin. Su anatomía apoyada en el marco de la puerta.
-"Y tu un cuchillo en el pecho, en tu corazón para ser exactos"-sus ojos no mostraron más que odio por su antiguo camarada.
-"Puedo esquivarlo, apuesto a que no usas uno de esos desde hace años"
-"Ya me han disparado antes, esquivarla y cortarte la garganta será fácil"
-"Quieres comprobarlo?"-el revolver en una de sus manos fue cargado.
-"Vete al diablo"
El silencio reino por unos segundos, para ellos fueron casi horas las que estuvieron con sus ojos pegados al otro… esperando a que uno titubeara.
-"Mama?"-la voz de la persona menos apropiada de aparecerse se escuchó en todo el departamento-"Que está pasando?"-le vio preocupada.
Su corazón se estrujo, en verdad que la vida no le favorecía ni siquiera un poco… todo siempre en su contra…
-"Todo está b-bien, amor… r-regresa a dormir y mañana te c-contare todo lo q-"
Toda su fuerza se desvaneció al ver como su hija era levantada por una mano de Jin como si de un juguete se tratara. No pudo reaccionar, todo estaba perdido ahora… lo había estado desde el principio.
Su cuchillo se clavó en el piso, sus rodillas cayeron sonoramente de igual forma, lagrimas también acompañaron el musical de derrotada total.
-"Por f-favor…"-le rogo indefensa, inutilizada y herida-"…p-por favor Jin… no le h-hagas nada a mi hija…"
-"Tranquila linda…"-su mano acaricio los risos amarillos de Mutsukume-"…la cuidare bien"
Su vida paso por su mente, todo el sufrimiento que había pasado y lo que el amor de su vida hizo para enmendarlo… todo. Ojala y lo hubiera encontrado antes, quizá así nunca hubiera siquiera pensado en asesinar… ojala y pudieran volver a encontrarse en su próxima vida.
Eso sería lindo…
-"Agh! Pero que mierda!?"-se quejó Jin, la mano que sostenía su revolver se fue tornando pálida, su sangre parecía estar siendo succionada… por Mutsukume.
La herida que se había hecho con los vidrios le permitió a la pequeña ir bebiendo como si de un oasis se tratara, caninos se pudieron ver en medio de su imparable succión… lo estaba dejando seco.
Toga simplemente no podía creer nada de lo que veía, se supone que su hija no tenía quirk… que significaba esto?
-"Maldita sea…"-un tambaleante Jin apenas y podía mantener los ojos abiertos, su cuerpo claramente más delgado que antes.
En menos de un minuto… su hija ya había vencido al villano con solo beber su sangre, dejándolo inconsciente en el piso. La pequeña abrió sus ojos después de unos segundos de saborear la sangre… y entonces hizo una mueca de asco.
-"M-mama… sabe h-horrible…"-dijo lagrimeaste antes de contener los vómitos.
Ella continuo en shock, dejándose acariciar por su hija en lo que llegaba Izuku, quien inmediatamente se dispuso a llevarlas a ambas a un hospital… ella acepto. Pero antes le pidió al peliverde que fuera por unos peluches de Mutsukume a su cuarto, que sus heridas no eran de vida o muerte, podía esperar.
Sin su hija ni esposo cerca suya… fue mucho más fácil para ella terminar lo que su hija comenzó.
Las ganas de escribir esto fueron superiores a mis otras responsabilidades haha, no me arrepiento de nada!
Mutsukume: Una combinación de bella e hija que se escribe "utsukushi" y "musume" en japonés, respectivamente.
Quirk: Succión de sangre, no se sabe nada más hasta ahora. No le gusta el sabor de esta.
Ojos verdes, cabello dorado y personalidad parecida a la de su padre (con un poco de la juguetona toga).
Gracias por leer!
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