Nota de Autora: Antes que lean me gustaría agradecer a todos los valientes que me han dejado su opinión. Este capítulo es para MAGGIEHP, bele, J0r, eetta y Jana Evans.
De paso, recordarme a mi misma que debo adorar a la diosa Isa por salvarme de las llamas de infierno cuando borré toda la historia. Y que está historia es por Marcela, no pir mi, sino por ella. XD
Capítulo Tres: "Distintos"
Los chicos ordenaron la sala hasta muy entrada la noche. Terminaron tan exhaustos que aunque estaban hechos unos cerdos ninguno se bañó antes de acostarse. Y James no pudo dejar de pensar en toda la noche en Lily, en sus confesiones y en lo dulce y comprensiva que le parecía en el fondo. Jamás hubiese pensado que a ella le había gustado Quejicus, pero eran amigos y de ahí tuvo que nacer el afecto porque dudaba que a la chica le atrajera los pelos grasientos y los calzoncillos grises. Mientras giraba en su cama, sin poder conciliar el sueño pensó.
iPor lo menos se acostaría conmigo sólo por sexo, se dijo asimismo y la idea lo alegró.
¿Será virgen?/
Antes hubiese apostado que sí, pero después de las confesiones de la noche anterior respecto de Lily no tenía nada seguro.
No se dio cuenta como rápidamente llegó el amanecer. Se levantó ágilmente de la cama y después de una larga ducha bajó a desayunar. Cuando llegó al Gran Salón ahí estaba Lily, al lado de sus amigas pero ella leía "El Profeta" como si estuviese sola. Tenía ojeras -igual que él- y se la imaginó llorando toda la noche, tenía el pelo recogido en una coleta y los ojos vidriosos.
James se dio cuenta que lo mejor que podía hacer Lily para ignorar los susurros que recorrían todas las mesas del comedor era fingir leer el diario. Todo el colegio ya sabía que entre Lily y Alex ya no había nada, y por supuesto ella sabía de qué iban esos comentarios.
Se sentó junto a ella y se saludaron muy cortésmente. Eso fue muy extraño porque ellos nunca se saludaban, en realidad ella nunca lo saludaba a él.
- ¿Algo interesante? -Preguntó James. La chica negó con la cabeza.
Cuando James levantó la vista vio a Severus Snape en la mesa de Slytherin dedicándole furibundas miradas. En un esfuerzo sobrehumano no fue hacia donde estaba él y le echó una maldición, sino que se limitó a quedarse junto a Lily. Lily le pasó el diario cuando lo desocupó y se concentró en prepararse unas tostadas, de reojo vio como James luchaba contra la naturaleza porque intentaba prepararse algo sin ensuciar el periódico de la chica. Lily, sin pensarlo le cedió sus tostadas y tomó otro pan para unas nuevas.
Al rato llegaron los otros Merodeadores y se unieron a la conversación de James y Lily que consistía básicamente en comentar las noticias. Se fueron todos juntos a clases de pociones y como los chicos sentían un especial rechazo por esa materia se quejaron todo el trayecto sobre lo aburrido que era el programa y el profesor Slughorn. En cambio a Lily le encantaba y discutió con James sobre lo muy útil que era aquella asignatura. Cuando llegaron a las mazmorras Lily ocupó su lugar habitual, primer puesto de la fila que quedaba justo en frente del pizarrón, y se sorprendió cuando vio a James sentado junto a ella y a Sirius y a Remus detrás, porque no era usual que ellos se ubicaran en un lugar donde estuvieran tan expuestos.
Hoy prepararán Veritaserum. Ya saben que no podrá estar terminado hoy, pero dejarán la solución para el baño de luna. Trabajarán en parejas, con sus compañeros de puesto.
Lily buscó con la mirada a su amiga Loreen, y se encontraron, ambas se dieron a entender que en aquella ocasión no trabajarían juntas. Loreen estaba con Max Graham, y Lily sabía lo mucho que le gustaba a su amiga aquel chico.
- ¿Remus, trabajarías conmigo? -Preguntó dulcemente Lily. Remus le sonrió de vuelta, James ardía en celos y Sirius habló.
- ¡No! Oye, Evans, a ti te va bien y a Remus es al que mejor le va en pociones de nosotros cuatro. No es justo. Tú trabaja con James quién es el que tiene peores notas y yo con Remus. Y tú, Remus...eres un traidor. Aparece una pelirroja guapa y nos abandonas, pensé que él que abandonaba rápido el barco era Peter. -respiró y vio el ceño de Lily fruncirse levemente. -Además todos ustedes escucharon a Slughorn, dijo que trabajáramos con sus compañeros de PUESTO. Y yo no te pienso cambiar de lugar, Evans, así que olvídalo.
James estaba radiante, iba a trabajar con Lily en son de paz, esto era histórico. Cuando ella se giró algo enrabiada para mirar las instrucciones que el profesor anotó en la pizarra, James le dedicó una sonrisa fugaz a su mejor amigo quien le contestó un con un guiño.
- ¿Qué hago, Lily?
- ¿Puedes ir a buscar los ingredientes? Acá esta la lista. -Fue un breve momento, pero a James se le hizo eterno y glorioso, fue aquel instante en que los dedos de Lily rozaron la yema de los suyos. James pudo sentir como se le erizó el vello de la nuca y cómo su corazón comenzó a latir una nueva melodía. Los colores le parecían más brillantes y todo en torno a Lily perdía definición. Fue un sólo segundo cuando sintió qué tan helados podían estar los dedos de Lily Evans por las mañanas.
Tras un breve momento James volvió con todos los ingredientes y Lily empezó a preparar la poción. James la observaba, cómo se mordía el labio, y ponía su boca luego formando una pequeña mueca graciosa, cómo su frente se ceñía y se estiraba como si fuese un acordeón y sus dedos cortaban, picaban y trituraban los ingredientes con precisión. De pronto se dio cuenta que Lily agregaba otros ingredientes a la solución.
- ¿Qué estás haciendo, Lily? -preguntó algo desconcertado.
- Mejoro la poción.
- ¿Pero cómo sabes que eso la mejorará?
- No lo sé, es un riesgo, James…Pero calma, separé la versión original y ahora experimento con el resto.
Tras agregar cinco gotas de limón a la poción experimental, Lily sonrió satisfecha cuando el líquido destelló con un brillo plateado que osciló en el vaso y después se tornó transparente. Lo había conseguido, había logrado mejorar el Veritaserum.
Esta poción sólo necesitará la mitad del tiempo en baño de luna y tendrá la misma efectividad. -explicó Lily a James y el profesor Slughorn le escuchaba a escondidas, desde dos puestos más allá. Llegó prontamente, y con una leve sonrisa dijo.
- ¡Merlín!, Eres tan talentosa para las pociones, mi querida Lily. -dijo acercándose un poco más a ella, dándole cierto aire intimo al ambiente que se generaba entre James, ella y el profesor, éste último preguntó. -¿Es cierto que rompiste con Alex Diggory?
James echaba humo por las narices y estaba a punto de responderle una estupidez, del tipo i"Qué te importa a ti, morsa gigante" /i pero Lily le tranquilizó colocándole su mano sobre la de él, y luego habló. -Sí, es cierto, Profesor...Y de verdad aún no me explicó por qué.
- Yo tampoco -dijo el profesor de pociones observando con simpatía a Lily. -Ven a verme cuando quieras, un poco de Hidromiel alegra a cualquiera. -le sonrió a la chica e ignorando a James continuó.- ¡Ah! y veinte puntos para Gryffindor por la osadía y el éxito de su innovación, señorita Evans.
Lily después de pociones tenían Encantamientos, pero esta vez sí trabajó con Loreen, ambas practicaron los encantamientos no verbales y a todos los del salón les costaba mucho y gruñían cada vez que intentaban conjurar a quién tenían al frente. Era notorio que tenían problemas con aquello, y era obvio porque estaban recién comenzando la práctica, con excepción de Lily que no se arrugaba ni se ponía roja como el resto.
Cuando Lily le enseñó el truco a Loreen, llegó Remus quién casi tenía el secreto para que funcionara tan bien y practicaron juntos un rato. Después Sirius también le pidió ayuda a regañadientes porque, según él, necesitaba aprender.
- Me atrae muchos los beneficios de los encantamientos no verbales.
- Me imagino. -dijo Lily cansinamente.
Tras practicar y enseñarle a la mitad del curso, Lily estaba tan cansada como lo había planeado y eso que aún tenía Estudios Muggles.
El plan de la chica estaba funcionando a la perfección, mantenerse tan ocupada y agotada como le fuera posible, tanto que no tenía tiempo para acordarse de Alex.
O eso quería creer.
Una semana después de aquel fatídico lunes en que le llegó la lechuza de Alex, la gente de Hogwarts ya se atrevía a preguntarle directamente a Lily lo que todos querían saber pero ella aún no sabía qué responder.
Las chicas le interrogaban si era cierto que había roto con Alex y todas parecían afectadísimas, como si ellas fueran las ex novias y no Lily.
Hasta que un día Mandy Sative le explicó en clases de Runas Antiguas a Lily el por qué todas tenían curiosidad sobre su vida amorosa.
- Mira, Lily, es simple. Alex fue por muchos años el chico más valorado de Hogwarts y sólo salió con dos chicas de aquí. Con Jane Kursenholf y contigo.
Jane era mayor que él, incluso fue como algo similar a su descubridora, pero tú debes saber más que nosotras sobre eso. Bueno, tú comenzaste a salir con él en quinto cuando él estaba en séptimo y todas vivíamos por ti el noviazgo más lindo que hemos visto, era una suerte de película de Disney. En resumen estabas con él por ti y por medio Hogwarts.
Lily no sabia que su novio, (se corrigió mentalmente "ex -novio"), fuese tan considerado por las chicas del colegio. Ella lo había elegido porque fue el primero (literalmente) que le pidió salir cuando ella se sentía muy sola.
Pero si sabía que era guapo. Siempre lo supo, y al cabo de dos meses saliendo con él Lily ya no tenia ojos para nadie más; en su mundo existía Alex y Hogwarts y en su futuro sólo veía Alex y Medimagia.
Tras recordar momentos en particular con él, cuando intentaba hacer su tarea de Runas, no pudo seguir aguantando la biblioteca ni las preguntas y escenas silenciosas que llegaban para martirizarle la mente y el corazón. Sus pasos la condujeron a los terrenos del castillo donde las hojas se pudrían lentamente sobre el césped que gritaba por un jardinero. Y de sus fosas nasales escapaban dos pequeñas columnas de vapor que la hacían parecer un pequeño Dragón. Hacía frío. Cuando respiró el aire helado parecía que sus pulmones eran cada vez más pequeños y sin poder apretarlas más, las lágrimas afloraron encendiendo sus mejillas.
Se sentó sobre una piedra casi congelada y se quedó mirando el lago pero en realidad no veía nada, tenía los ojos desorbitados y vacíos. Pensaba en sus tardes con Alex en esos mismos terrenos, en los paseos que daban cogidos de la mano, en besos fugaces que se daban entre clases y otros más intensos cuando el día acababa. También pensaba en las manos que recorrían su cuerpo por encima de la ropa cuando se encerraban en algún armario del colegio y todas las veces con las que soñó que aquellas manos se fueran por caminos más profundos.
Estuvo así mucho rato, el aire se volvió más gélido y la oscuridad se cernía sobre ella con su manto de silencio. De pronto alguien la arrancó de sus pensamientos y de sus lágrimas.
- Si te quedas aquí morirás congelada. -James le tomó la mano y la arrastró hacia el castillo.
Lily parecía autómata. Ya no pensaba ni reaccionaba, sólo sentía una mano tibia sobre la suya. De pronto comenzó a sentir un olor cítrico y amaderado. Era el perfume de James que la volvió a la realidad de golpe.
- Gracias, James, pero quiero estar sola. -le soltó la mano.
- Te vas a congelar, has estado aquí mucho rato.
- Es que no quiero entrar al castillo y ni que me acosen con más preguntas, tampoco quiero ver las caras de pena y lastima dedicadas a mi.
James tras un momento en que parecía reflexionar abrió la boca y le dijo.
- Antes que todo tienes que jurarme que jamás le dirás a nadie.
- ¿Sobre qué?
- Sobre lo que voy a ofrecerte. Júralo.
- Está bien.- compuso una breve mueca y le respondió como si estuviese dándole en el gusto a un niño chico. -Lo juro, James.
- Bien. -James sonrió de un modo radiante. -¿Qué prefieres? ¿Ir a las Tres Escobas o cualquier otro lugar de Hogsmeade?, ¿Entrar al castillo sin que nadie te vea o ir a la cabaña de Hagrid?
Lily se sonrió, y pensó en lo muy creído que era James Potter, "¿Cómo vamos a salir del castillo sin que nadie nos vean". También pensó en su último descubrimiento. Le resultaba agradable conversar con James Potter y se rió mentalmente de sus palabras. El, ya no era el típico estúpido que andaba haciendo truquitos de magia y chistes absurdos cada segundo delante de ella. i¿Estoy pensado en Potter como alguien agradable? se preguntó para sí.
Maldito Alex, si no me hubieses abandonado jamás estaría aquí ante esta situación tan...estúpida.
- Me da lo mismo, elige tú. -contestó finalmente.
- ¿Te molesta mucho acompañarme a Hogsmeade?, No tengo ganas de quedarme en el castillo. Ya sabes, hay alguien allá dentro que me espera y no tengo ganas de hablar con ella.
- Pero no podemos salir del castillo, James.
- Claro que podemos. Ven... -le guiñó un ojo. -¡Vamos! -Tras estas últimas palabras, James le tiro algo sobre la cabeza a Lily y le cogió una mano.
Aquel manto que parecía agua líquida sobre ella, era una cosa muy extraña, algo que jamás había visto y sólo conocía por los libros. Era una capa de invisilidad. La muchacha quedó con la boca abierta cuando elevaba su mano libre frente a sus ojos y no podía verla.
- Sí, lo sé. Es genial -dijo James mientras hacia levitar una rama para golpear un nudo del sauce boxeador. Pasaron por un estrecho lugar, un oscuro y sucio túnel. Llegaron hasta el interior de una casa que estaba muy maltratada y casi en ruinas. Los muebles estaban destrozados, todas las superficies cubiertas de polvo, a las paredes le faltaban trozos del papel mural, y todo parecía arañado.
- ¡Así que es aquí donde viene Remus todos los meses!
- ¿Por qué dices eso? -James estaba tan pálido como un papel, pero intentaba que la voz le saliera lo más tranquila posible.
- Porque sé su pequeño secreto. ¿Ah que soy tan genial como tu capa? -concluyó Lily, con un guiño del ojo.
James estaba atónito, abría y cerraba la boca como un pez fuera del agua. El creía que Remus no había hablado con nadie sobre su ipequeño problema peludo /i y ¡Lily le había guiñado un ojo! El corazón se le subió a la garganta y le dieron ganas de sacárselo y dejarlo dentro de la mano de Lily para que pudiera sentir que tan rápido latía. Cuando fue capaz de recuperar el control de sí mismo dijo con la voz un poco más grave que su tono usual.
- ¿Cómo lo supiste?
- No me tomes por estúpida. Qué simule serlo, no significa que realmente sea una idiota. Sé hacer mapas lunares y sé reconocer heridas hechas por hombres lobos, ya sabes, la forma de los dientes es muy peculiar... Pero lo sé hace mucho tiempo, creo que fue en cuarto año. Oye, James... Remus no tiene idea de esto, tú lo conoces mejor que yo... se volvería loco, se pondría más paranoico de lo que es, así que es mejor que no le menciones nada.
James, dudoso, prometió aquello y salieron de la Casa de los Gritos en primera instancia con intenciones de guiar sus pasos en dirección a las Tres Escobas, pero por el camino cambiaron de opinión y se fueron a Cabeza de Puerco.
- ¿Por eso no saldrías con Remus? ¿Por qué es un hombre lobo? -preguntó James mientras con un dedo se arreglaba la posición de los lentes.
- Claro que no, es porque es mi amigo…¿Por quién me tomas? Me da lo mismo que sea un licántropo. -Y él sólo la observó con los ojos medianamente entrecerrados.
Se sentaron en una mesa alejada y ambos intentaron pasar lo más desapercibidos posible entre el montón de magos y brujos harapientos que pululaban por el lugar. El ambiente resultaba tan raro, que ellos dos llamaban la atención por tener apariencia de aseados y normales. James pidió dos jarras de Hidromiel y las llevó hasta la mesa apartada donde le esperaba Lily, y con la espuma entre los labios se dispusieron a conversar.
- Lily, ¿Qué tienes ahí?
- Nada...¿Por qué?, ¿Qué tengo?
- Es sólo una pestaña. Pide un deseo -dijo James acercándose a ella y rozándole la cara con sus manos. Tenía una larga pestaña entre el pulgar y el dedo índice.
Olvidarme de Alex o volver con él y que todo sea como antes
- Ya. Listo.
- No sé te cumplirá...Sácate otra y probamos de nuevo. -dijo sonriendo James.
Tras un par de horas, Lily reía alegremente y James le conversaba cosas como si fuesen amigos de toda la vida.
Sobre la mesa descansaban numerosas jarras vacías.
Nota de Autora: Pretedo subir otro capítulo a la noche. Quiero dejar está historia en orden lo antes posible. Para aquellas personas que me miran con cara de WTF? les explico. Esta historia comenzó cerca de un año atrás en otra página (mala, ni siquiera vale que la mencione) y existe hasta el capítulo 30, sólo que en esa época yo escribía como un troll, en serio. Así que le estoy quitando aquellos errores garrafales y tratando de dejarla más bonita.
Pero esta historia es un viaje para todos distintos. Y me encantaría saber cómo ha sido el tuyo. No sé si es primera vez que la lees o no. Siempre será un viaje.
Pues coge tu paracaídas, mueve tus dedos, y desciende conmigo a través del espacio.
Y si quieres decirme algo siempre estoy al otro lado, esperando tu review.
