Capítulo Cuatro: "¿¡Qué hice?!"

Un débil rayo de sol se coló por las cortinas coloridas. Golpeó directo en los párpados de Lily, quien despertó lentamente esa mañana. Desde el incidente con Alex que no lograba dormir tan bien. No lograba conciliar un sueño tan profundo y relajado como el que había tenido esa noche. Inspiró, sin abrir lo ojos, y le pareció que el aire estaba frío por lo que optó acomodarse entre las frazadas y por una extraña razón se sentía más libre que de costumbre.

De pronto, sintió un brazo que le rodeaba su cuerpo, algo similar a un abrazo.

Sin abrir los ojos por un momento se sintió feliz, realmente feliz. Pensó que quizás era Alex quien la estaba abrazando y todas estas semanas no han sido nada más que una horrenda pesadilla. Pero la alarma de su cabeza se encendió, porque habían dolido mucho, eran demasiado reales para ser un mentira, y se dio cuenta que ella no podía estar acostada con Alex, porque él ya no le quería.
El cuerpo se le acalambró, y cada musculo se puso tenso. No quería saber que estaba ocurriendo, estaba segura que desde el momento en que abriese los ojos, se mudaría a un penthouse en el infierno.

Respiró lentamente, una, dos, tres veces y se giró despacio, temiendo el encuentro final con la cara del dueño de ese brazo, despegó los párpados y todo lo que veía le parecía desconocido y ajeno, las cortinas, el techo, las mismas frazadas. Y lo vio.

James Potter.

Era él quien estaba durmiendo, con cara de ángel, al lado de ella. A veces dejaba escapar el aire componiendo sutiles ronroneos, otras veces parecía que se iba a atragantar por la forma en que respiraba. Levantó suavemente las frazadas y sí, esa sensación de libertad que ella sentía era porque estaba desnuda. Levanto la frazada un poquito y más

Mierda.

El también estaba desnudo.

Roja hasta las uñas de los pies, dio vueltas los ojos y se dedicó a mirar el lugar, no se parecía a ningún sitio donde hubiese estado antes, no tenía idea donde rayos estaba. Cerró los ojos intentado recordar como había llegado allí. James la abrazaba cada vez más fuerte, dentro de su sueño, y de pronto murmuro algo similar a "me gustas mucho Lily Evans"

James estaba teniendo el mejor sueño de su vida, de esos clasificables como sueño húmedos, él protagonizaba la mejor película pornográfica que hubiese visto, y su co-estrella era Lily Evans. No quería jamás despertar de ese sueño, era tan bueno, tan perfecto, tan real. Porque podía sentir el olor del cuerpo de Lily, como si estuviera respirando encima, o al lado de ella.

Es demasiado vivido.

Y abrió los ojos sobresaltado, por supuesto no veía nada, sólo una gran mancha multicolor. Buscó sus lentes a tientas encima del velador y se los colocó tan rápido como le fuera posible y descubrió a la autentica Lily Evans a su lado, con los ojos cerrados, sin embargo en un momento más tarde volvió sus pupilas fijas al cielo y susuraba débiles.

¡Oh, no! ¡Demonios! ¡No! ¡no! ¡no! -James la veía pasarse las manos por la cara, como si estuviera desesperada y él no tenía ni la mínima idea de que hacer. Se sentó en la cama y se revolvió el pelo, pero al segundo Lily afirmó con fuerza las frazadas y le dijo. -No, no te sientes en la cama porque se baja la colcha, y además me da frío.

James solo podía pensar que Lily sí había protagonizado su película, al parecer, nada de imaginaria y con él de co-actor. Esa era la mejor mañana de toda su vida. Pero Lily tenía una opinión muy diferente a la de James.

- ¿Qué hice? ¿Qué mierda hice? Yo definitivamente tengo que buscar un psiquiatra. No me pude haber acostado contigo, justo que ahora hasta me estabas cayendo bien, ¡Te apuesto que lo hiciste a propósito, estúpido!

- ¿Qué?- James frunció el ceño con fuerza, no podía creer las palabras de la chica. -Yo no planee nada, de hecho ni me acuerdo que pasó, ni cómo pasó. ¡¿Y si tú me sedujiste y me trajiste hasta aquí?! Porque yo tengo novia y no necesito consuelo.

Ese, definitivamente fue un golpe bajo que le pegó en lo más profundo a Lily. - No es momento para discutir, James. -Ella tiró con todas sus fuerzas de la sábana hasta que pudo levantarse y cubrirse el cuerpo con ella. -Te agradecería mucho que mirarás hacia otro lado, Potter.

- Lo siento, no fue intencional.

Lily se acomodó el pelo en un moño desordenado mientras pensaba que todas las cosas que hacia James Potter, él decía que no eran premeditas, JA, una vez había escuchado un chiste igual de bueno.

- Tengo que saber qué pasó exactamente. Mañana mismo me iré a un convento ¿Podrías decirme de qué te acuerdas tú?

- Con lo que yo me recuerdo no te recibirán en ninguno. -James bromeó y a Lily se le avinagró el rostro, más si cabe aún.

- ¡No es gracioso! Tenemos que reconstituir la escena del crimen. Antes que todo, ¿Sabes dónde estamos?

- Creo que en un motel que está en la salida norte de Hogsmeade. -contestó, tras observar detenidamente el lugar.

- ¿Ves? -apuntó Lily, poniéndose roja de furia. -Yo no lo conocía, y tú sí, así que tú debiste habernos guiado hasta aquí. ¡Maldito, Potter! -continuó al tiempo que le dejaba caer golpes en los brazos. -Te aprovechas de mi momento de debilidad. ¿De qué te acuerdas, estúpido? Dime. -exigió la pelirroja.

- Cálmate, Lily, por favor. - cuando la chica lo dejó de golpear, respiró hondamente para admitir parte de su responsabilidad. -Es cierto, yo te traje aquí, pero no fue con intenciones de que termináramos revolcándonos. Tú y yo estábamos demasiado borrachos para volver al castillo, más encima, si no te acuerdas, nos echaron de Cabeza de Puerco y esto quedaba más cerca que la Casa de los Gritos. Se suponía que en la mañana nos iríamos temprano.

Lily cerró los ojos y de pronto se acordó de lo que había pasado en Cabeza de Puerco.Ella cuando fue a pedir la jarra número veinte mil quinientos, le dijo al camarero que por qué no cambiaba el paño con el que se secaba los vasos, qué iba a llamar a Sanidad y que si se enfermaba los iba a demandar. Y también recordó que por eso los habían echado del bar. - Tengo una idea -dijo Lily animadamente, pero en realidad sólo estaba intentando ocultar su creciente sentimiento de culpa. Apuntó al centro de la cama y con su varita moviéndose de forma amplia y ondulada, conjuró. -¡Porte Pensatum!

En el centro de la cama un amplio cuadrado acuoso apareció, era como una especie de laguna cuya superficie era extremadamente lisa y calma, los bordes eran difusos confundiéndose con la colcha de la cama, y parecía hecho de un material opaco.

- Ahora imita lo que hago, pero piensa en todo lo que puedas recordar, ya sabes, todo lo de anoche. -le dijo a James, y posó su propia varita en una de sus sienes y de ella sacó un hilo plateado que lo colocó suavemente en la laguna. James hizo exactamente lo mismo.

La superficie de la laguna se tornó dorada unos segundos y después se volvió tan calma como siempre, de pronto varias destellos multicolores aparecieron, giraban entre sí hasta que adquirieron forma y comenzó a formarse el escenario donde todo comenzó, la taberna "Cabeza de Puerco"

Lily y James abandonaban el bar y tras dar un par de pasos tambaleantes, se afirmaron mutuamente de las manos y se reían. Como condenados, con esas risas estúpidas e interminables que ni siquiera te acuerdas cuando y por qué comenzaron. Y cuando la nieve comenzó a caer, Lily se reía más aún y daba vueltas alrededor de James, giraba sobre sí misma, para luego comenzar a tiritar de frío cuando casi se cae. Traía las manos y los labios azules, y fue en ese momento que James decidió arrastrarse hasta el motel "Luna de Caramelo". Se fueron todo el camino jugando, tonteando, como si tuvieran trece años. Ella le tiraba nieve y él la esquivaba con un movimiento flojo de su varita.

Y cuando llegaron al cuarto Lily se sacó los zapatos a duras penas, se fue al baño mientras James tomaba las mantas que estaban dobladas en el closet y las acomodaba en un pequeño sillón ubicado en una esquina. La habitación era bonita, las paredes estaban pintadas de verde oscuro y todos los muebles eran blancos.

Lily salió del baño sólo con su camiseta y su ropa interior, se acomodó en la cama y trató de conciliar el sueño, pero tiritaba de tal manera que no podía entibiar ni siquiera el lugar que estaba ocupando. James, que había entrado al baño cuando Lily salió, trataba de flexionar su cuerpo para quedar cómodo en el pequeño sillón.

Y Lily muerta de frío, pensó que James estaba incomodo, y que aquella era una cama muy grande, demasiado grande para una sola persona.

- James, ¿Por qué no te acuestas aquí?

El la observó, incrédulo, y tras unos segundos de meditación se levantó del sillón y recostó al otro lado de la cama. Muy lejos de Lily.


N. de Autora: Los próximos capítulos son muy cortos, la mayoría son de transición. A la noche o mañana temprano, las continuaciones.

Gracias por todo, pipol!