Nota de Autora: Estos capítulos son extremadamente cortos, no quise dejarlos más largos porque...no sé, hahahahahaha. XD Pero sí intenté dejarlos un poquito mejor, mira que el español de tarzán con que estaban escrito no decía mucho. ¿Cómo podían leer? En serio, yo hubiese cerrado el fic al segundo. Y eso es sólo porque son muuuuuuy amables y se irán al cielo y yo no. Pero desde el infierno les mandaré saludos, besos, cariños y etc.

Hoy es día de culto a santa Isa...gracias a ella podemos leer esto.


Capítulo Cinco: "En la cama"

Cuando la gente duerme muchas veces no controla lo que hace. Hay quienes hablan, otros se agitan en la cama, desordenando las frazadas como si ahí durmiera "El Demonio de Tazmania". Cuando la gente duerme relaja sus brazos, sus piernas, algunos incluso los esfínteres. Cuando la gente duerme con las luces apagadas, se giran en medio de un colchón, y si duermen con alguien probablemente se encuentren los cuerpos en medio de la noche. Y eso fue lo que sucedió con Lily y James. Ella se movió un poco, dos vueltas para allá, una para acá, y la cara de su compañero estaba al lado de ella.

Podía sentir su respiración pausada cayendo sobre su piel, podía sentir la tibieza que emanaba su cuerpo, podía sentir como vibraba su pecho y podía sentir lo cerca que estaban sus labios, casi rozando. Lo que no pudo prevenir fue que él se acercara, medio dormido, y le besará de lleno en la boca, con la lengua casi hirviendo, metiéndola dentro de ella, con tanta fuerza.

Lo que James no podía prever es que ella le besara de vuelta.

James estaba en las nubes, los labios de Lily sabían justo como siempre los había imaginado, a frambuesas maduras, dulces pero con resabio ácido. Y no podía prever (ni creer) que la mano que estaba jugando con su camiseta, buscando su espalda desnuda, fuera la delicada mano de Lily Evans.

Lily al ver esas imágenes, las mejillas se le enrojecieron con tanta violencia, que lucía del mismo tono que sus brillantes cabellos. Recordó fugazmente lo bellos que le parecieron los ojos de James en medio de la oscuridad y se atrevió a mirarlo de soslayo para saber si de día le gustaban tanto. Y él estaba ahí, justo al lado de ella, absorto, contemplando cómo se habían besado la noche anterior, cómo dos bocas se encuentran en medio de un manto de oscuridad, y en su cara no había ni la mínima señal ni de vergüenza o disgusto, sino que parecía estar radiante.

Después de aquel beso inicial, torpe, apresurado y con demasiada saliva, estalló una tormenta de besos que pretendían superar al anterior. Cada vez más intensos, más desesperados, más necesitados. La respiración de ambos comenzaba a fallar, tornándose arrítmica, apresurada. Los labios, sin pretenderlo, invitaron a las manos que recorrían cuerpos ajenos con la misma ansiedad. El hambre de tocarse, de toquetearse por encima de la ropa, y por debajo también, y de aprender dónde exactamente nacía cada vuelta, cada curva en el cuerpo del otro.

Y así, Lily al fin logró tironearle la camiseta hasta alejarla de su pecho, y James le imitó, quedando entre ellos únicamente aquellos trozos de tela llamados ropa interior, pero, a decir verdad es que molestaban demasiado, porque James no podía besar aquellos pechos que le parecían perfectos. Y de ese modo, la ropa interior de los dos, terminó en lo más profundo de la cama.

Y mientras ambos veían, proyectadas sobre la colcha, aquellas escenas James dijo. -Ahora sí que no entiendo por qué el imbécil de Diggory terminó contigo.

Lily se ruborizó hasta las pestañas, pero aún así se decidió a mirarle de vuelta, levantando una ceja, como si no entendiera de qué estaba hablando James.

- Pero, mira. Sí eres perfecta, además esos movimientos son muy...¿Dónde los aprendiste, Lily?

Ella permaneció callada, observando las imágenes en silencio, pero de pronto su comportamiento de pseudo somnámbula la hizo sentirse avergonzada, agotó sus manos para que con un movimiento de varita las imágenes se apresuraran.

Lily sobre James, besando, mordiendo y lamiendo su cuello. James sobre Lily y la orquesta de gemidos ahogados, y de caricias apresuradas. Pero de pronto algo ocurrió, James le pidió a Lily que retrocediera los recuerdos y que le mostrará esa parte de nuevo. Tras múltiples reclamos de ella, finalmente accedió. Y lo que sucedió fue que cuando estaban sus cuerpos moviéndose en un vaivén apresurado, y otras veces cadente, cuando la coordinación entre la piernas que se anudaban se hacía perfecta, única, unas sutiles luces rosadas aparecieron en la habitación. Diminutas y desordenadas parecían agitarse alegremente entre ellas.

- Lily, ¿Qué es eso?

- ¿Qué cosa?

- ¿Esas luces de ahí? ¿No las ves?

- Debe ser algún error en el pensador portátil. No lo sé conjurar muy bien.

Cuando acabaron los besos abundantes, y los cuerpos ya parecían sometidos a un extraño hechizo relajante, los cuerpos se quedaron dormidos abrazados, perdiéndose una cabellera roja en el firme pecho de James.

- Creo que no fue buena idea tratar de saber qué sucedió exactamente. -Lily hizo un movimiento rápido con la varita desapareciendo aquella laguna. -Ahora lo recuerdo todo y con detalles, ¡Arg! -dijo y comenzó a buscar su ropa interior por la cama.

- Yo creo que fue fantástico...Fue como si lo hubiésemos hecho de nuevo.

- Tú estás loco. -Respiró profundamente y encontró sus sostenes floreados y sin importar que James la viera o no, se los colocó y comenzó a buscar su camiseta. Pero James obviamente sí la estaba mirando y de un modo descarado. Sin embargo en su mirada había otro brillo, uno travieso, como si él supiese algo. Algo relacionado con el resto de la ropa interior de Lily.

- ¿Y qué vamos a hacer? -Preguntó James.

- ¿Cómo qué qué vamos a hacer? Pues nada. Yo no digo nada, tú no dices nada y no nos hablamos nunca más en la vida.

- Acepto, pero con una condición. - James dijo eso tras meditarlo unos segundos.

- ¿Cuál?

- Qué me digas sinceramente si te gustó o no.

- ¿Si me gustó o no qué cosa?

- Lily, por favor, no te hagas la tonta.

Y ella se quedó sentada a lo indio en la cama, evitando a todas luces el tema, comenzó a mirar con interés sus dedos, pero cuando parecía que ya no podía fingir más que no entendía lo que preguntaba James, levantó la vista con decisión y le explicó. -No quiero decirte nada, porque creo que quieres esa información sólo para presumir con tus amigos.

Ahora quien miraba con atención hacia otro lado de la cama no era Lily, sino James y tras unos momentos alzó sus ojos hasta los de Lily y repuso. -Yo no sé de dónde has sacado esas ideas, ¿Por qué quién me tomas? No quiero presumir con nadie, es sólo...retroalimentación.

- ¿Retroalimentación?

- Sí, feedback, ya sabes. Así puedo saber qué tal y todo eso.

- Si sé lo que es feedback, pero pregúntale a cualquiera de las chorrocientas tipas con las que te has enredado. No a mí.

- Eh. -James se ruborizó brevemente al escuchar las palabras de Lily, respiró como su buscara valor gaseoso en el aire, y continuó. -Yo he salido con varias chicas, pero eso no significa que me haya acostado con ellas.

La cara de Lily se llenó de colores, una extraña mezcla entre rojo y verde. Estaba lívida, mareada, las piernas se le doblaron y se sintió inmediatamente culpable.

- ¿Me estás diciendo que, antes de esto, eras virgen?

- Sí. -contestó James, desordenando su cabello y desviando la mirada hacia otro lado.

- ¡Oh, Merlín! -Y junto sus manos entrelazando los dedos, como si se pusiese a rezar en cualquier momento, -James, ¡Lo siento tanto! Ahora resulta que soy yo la perra oportunista y desgenerada.

- Sí, de hecho, hoy día cuando desperté fue lo primero que pensé de ti. -Agregó James con una amplia sonrisa. -Anda, ahora dime, ¿Qué tal?

- ¡Qué pesado! No pienso responderte eso, además ya lo he arruinado bastante. Se supone que la primera vez es genial, es romántica, es con la persona que amas y no con cualquiera que te emborrachas.

Tras estas últimas palabras James se recostó de nuevo en la cama con la mirada en el techo.


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Les dije que eran micro capítulos, a la noche subiré el resto porque yo ahora muero de hambre. XD