N. de Autora: He aquí otro nano-capítulo que no alargue porque no quise. Porque son cortos de nacimiento y no quiero mutarlos. Me voy a arreglar el resto antes de que me linchen. XD


Capítulo Seis: "¡¿Puedes parar?!"

- ¡Qué pesado! No pienso responderte eso, además ya lo he arruinado bastante. Se supone que la primera vez es genial, es romántica, es con la persona que amas y no con cualquiera...no con quien te emborrachas.

Tras estas últimas palabras James se recostó de nuevo en la cama con la mirada en el techo.

- No Lily, no lo arruinaste. Para mi fue genial, romántico, con la persona que amo y además con la que me emborracho.

- ¡Tú no me amas! Sólo estás obsesionado conmigo, y ya casi es patológico.

- En realidad, no sé si te amo. Pero me gustas y eso igual vale, ¿no?

- No, porque tú no me gustas a mi.

- ¿Ni un poquito?

- Ni un poquito, James.

Y cuando Lily dijo esto le dieron una ganas de echarse a llorar. Porque de cierta manera era verdad. Ella había terminado hace muy poco, sólo semanas, con quién pretendía pasar el resto de sus días y ahora estaba sola. No, se corrigió mentalmente y consideró que no estaba sola, sino que era mucho peor, porque estaba con otra persona en una cama que ni siquiera era la de ella. Como una cualquiera.

Bravo, Lily. Lo estás haciendo muy bien.

- ¿Qué eran esas luces rosadas que habían en el cuarto cuando estábamos…?

- Te dije que un error del conjuro.

- No te creo, Lily. ¿Por qué te pones tan nerviosa? Mira, si hasta estás temblando.

- No puedo decirte que son.

- ¿Por qué? ¿Vamos a tener secretos después de esto? -Y descaradamente comenzó a acariciar la semi desnuda espalda de Lily, dibujando extrañas formas en su blanca piel. Extrañamente Lily no sentía su mano, era como algo familiar y le respondió con su innata voz delgada y dulce.

- Porque si te cuento eso, te respondería si me gustó o no. Y esa es información confidencial. Le sacaré un muy buen precio, Potter. -Se acostó al lado de él, al tiempo que un crujido cómico rugió desde estómago de James, como si albergara a la sinfónica en sus tripas hambrientas. Por supuesto, tenía hambre, porque tras una larga noche de parranda no había probado bocado alguno.

- Yo también tengo hambre -dijo Lily -¿Aquí venden comida?

- Sí.

- ¿Y tú como sabes? No se suponía que no conocías este lugar, y que eras virgen.

- Yo era virgen, pero no Sirius ni Remus.

¡Ouch! ¿No es virgen?, ¿Qué reclamas si tú tampoco? La mente de Lily, se retorcía en preguntas y reproches.

- ¿Y por qué te estabas guardando, James? ¿Por la madre Teresa?

- ¿Por quién?

- Olvídalo. Tú sólo responde lo otro.

- Primero quiero saber lo de las luces y después veo si te cuento.

- No te puedo explicar lo de las luces, porque no lo tengo muy claro todavía, sólo tengo una idea vaga.

Lily para evadir el tema se levantó de la cama y fue hasta el baño. Cuando volvió estaba más despeinada, y traía la cara pintada de preocupación. Buscaba incansablemente el resto de su ropa interior pero sólo encontró la de James, tomó su varita y apuntó el boxer de él al tiempo que susurró –¡Fregotego!

- ¡Eh! No había necesidad, estaban limpios.

Tras eso, Lily se vistió con la ropa interior de él y volvió con un menú entre las manos. James la contempló embobado hasta las cejas, la sangre comenzaba de nuevo a circular más rápido, más caliente, porque veamos, tenía a Lily Evans en una cama, semi desnuda sólo con los sostenes y sus boxers cubriéndole las piernas. Además traía un menú y se acostaba a su lado como si nada, como si fueran grandes amigos o como si fueran novios de toda la vida.

- James. ¡James! Vamos, despierta. -ella le sonreía y le pasaba la mano por los ojos. -¿Quieres huevos? o ¿Prefieres pasteles?

- Las dos cosas. -En un movimiento rápido, sólo que tardó menos de un segundo, él se lanzó sobre ella, abrazándola con fuerza, le miró directo a sus ojos verdes intentado hablarle en un nuevo idioma mudo. Quería decirle tantas cosas, quería decirle que le gustaba, que le gustaba mucho, y que se moría por besarla otra vez. Y como suele ocurrir en estos casos, James no se resistió, no podía soportar ni una segundo más encima de ella, con sus labios tan cerca de los suyos, tan suaves, tan cálidos.

Y la besó.

Buscó eso que hace tanto estaba buscando en ella, entre sus labios rojos, con su propia lengua, como si sólo hubiese nacido para besarla una y otra vez. Más intenso, más lento, más profundo. Más él.

Y estuvieron besándose tanto tiempo, como lo que se demoró el cerebro de ella en reaccionar. Lily posó sus manos sobre el pecho de él, le empujó suavemente hacia atrás, y susurró.

- James, detente.

- No quiero. -murmuró contra sus labios y la volvió a besar.

- ¿Puedes parar? ¿Por favor?

- No, no puedo, y a menos que me des una buena excusa no pienso hacerlo.

- Tú tienes novia, y esto no está bien. Yo no puedo hacerlo, James. Tú no entiendes, es demasiado pronto, es como estar de duelo.

- Yo no tengo novia, sólo hemos salido un par de veces y a ella no le importo nada y a mi tampoco. Y además, que yo sepa, a ti no se te ha muerto nadie. Vamos, Lily, no me digas que no puedes sentir lo que pasa entre nosotros. Atrévete a decirme que te pasan cosas conmigo.

- Tengo hambre, mejor pide el desayuno, comemos y nos largamos de aquí. Este sitio te hace mal.

En aquellos sitios, para obtener comida con toda confidencialidad sólo tenias que decir en voz en cuello lo que quieres comer y tu orden aparece sobre la pequeña mesa continua al sillón. Tras una montaña de tostadas con huevos, pasteles y leche tibia. Lily y James habían vuelto a conversar como si fuesen grandes amigos, tal cual la pasada noche.

- Lily ¿Cuál es la mentira más grande que has dicho?

- ¿Por qué preguntas esas cosas?

- No me respondas con otra pregunta. Sólo es una duda inocente.

- Uhmmm -parecía tomarse su tiempo para meditarlo, hasta que sus ojos se iluminaron y contestó. -Una que dije hace poco.

- ¿Qué cosa?

- Si yo te respondo esto, me dirás por qué o quién te estabas guardando.

- ¿Y cómo sabré que son esas luces rosadas?

- Tú eliges, James.

James se pasó la mano por la cabeza alborotando su pelo oscuro y decidió que quería saber más sobre la mentira que sobre lo de las luces. -Vale, dale con lo de la mentira.

- El otro día ustedes me preguntaron cuando utilicé una persona para olvidarme de otra, ¿cierto? -James asintió con la cabeza. -Y yo dije que salí con Alex para olvidar a Severus, ¿Cierto? - James asintió de nuevo. -Bueno, eso era mentira. No todo, es que yo quería mil a Sev, pero sólo como amigo.

- ¿Y quién te gustaba entonces?

- Te dije que te diría cuál era la mentira más grande que había dicho, no te dije que te contaría la verdad. -Lily sonrió triunfal y se sentó en la cama que ya estaba bastante revuelta.

James tras cavilar unos segundos, contestó. - No seas tramposa, dime, ¿Cuál es la verdad?

- No pienso, no es mi culpa si no sabes hacer tratos.

- ¿Qué crees que diría Amos, si le cuento todo esto?

- No te atreverías, Potter.

- Ponme a prueba. -sonrió, ahora él era el triunfal. - Seguro que Amos correría donde su hermano y le diría que tú siempre lo utilizaste o que te acostaste conmigo ¿Cuál de las dos cosas crees tú?

Ella se levantó enojada de la cama y se encerró en el baño. Después de unos minutos se escuchó el agua de la ducha caer.


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¿Ven? Tan corto como manga de sostén, espero subir pronto pronto (ahora, o en la mañana) los capítulos que siguen.

¡Son lo mejor! Besos!!

:)