Nota de Autora: No he contestado los reviews porque soy una perra. Sí, lo sé, pero el tiempo últimamente me pilla. Acá algo para apaciguar los ánimos. Explicaciones ya vendrán.


Capítulo Siete: "Inundando el colchón"

Cuando Lily terminó de sacarse todo el olor de él de su propio cuerpo, cuando se decidió a salir de la ducha cogió su ropa y se vistió. Quería irse de esa habitación lo antes posible. No soportaba estar un segundo más con el estúpido de Potter y sus estúpidas preguntas y amenazas. Al tratar de vestirse, recordó que no tenía idea de dónde estaba su camistea, y sin el resto de su ropa interior, la túnica, el sweater, y todo picaba mucho.

¡Uy!

Realmente necesitaba sus prendas perdidas. Se desvistió nuevamente y se envolvió en una toalla blanca. Salió del baño con el pelo mojado y totalmente despeinada.

- Lo siento, no lo dije en serio. No quise lastimarte.

- Da lo mismo, nunca más en la vida nos hablaremos. ¿Has visto mi ropa? -respondió ella.

- No, no la he visto. Aproximó despacio su mano y tocó la punta de los dedos de Lily. -De verdad, lo siento.

- No me importa si lo sientes o no, no pienso disculparte. - y alejó su mano de él.

- Es que por un momento pensé que el que te gustaba era yo, y estaba tan ansioso por oírlo que me descontrolé.

- Realmente esa cama le hacia pésimo a James, todas las verdades que en su mente se cruzaban salían disparadas de su boca y él casi no se daba cuenta.

- No me interesa. Eres un sucio y despreciable manipulador y chantajista y ¿Sabes qué? No me gustabas tú, nunca me has gustado, a mi me gustaba Remus.

- Ah. ¿Y por qué no intentaste salir con Remus? -James tenía quince mil punzadas en el corazón, la frustración le salía por cada uno de sus poros, pero trataba que su voz sonara calmada.

- Claro que lo intenté, sólo que no soy tan evidente. Pero el problema es que yo no le gustaba a Remus. No se fijaba en mi, eso es todo. Prefería salir hasta con cualquier chica antes que conmigo.

- ¿Y no piensas decírselo nunca?

- ¿Para qué? Si ya no me gusta, sólo que me da un poco de vergüenza decir que comencé a salir con mi ex novio porque Remus y Dumbledore me ignoraban.

- ¿Lo de Dumbledore es cierto?

- Por supuesto que es cierto. Aunque ya no me gusta tanto, pero aún considero que es muy sexy.

James no estaba seguro si quería seguir sabiendo cosas de Lily, se sentía mareado como si cayera en un vertiginoso espiral. Es que era demasiado información privilegiada y de carácter confidencialmente desquiciada.

¿¡Remus!? ¡Pero que injusta se está volviendo mi vida! ¿Por qué ella se había enamorado de uno de mis mejores amigos y no de mí?¿Por qué ella tenía que haber aceptado salir con Diggory?¿Por qué no le pedí salir conmigo aquella semana? ¿Y le gustaba un viejo? ¿En serio? ¡Por Merlín!… Y ahora que ella de nuevo está soltera, ¿Sentirá cosas por Remus aún?...Por lo menos lo de Quejicus era mentira, pero eso igual no es alivio….¿Remus? ¿Mi amigo Lunático?

- Tras el rápido bombardeo mental agregó. -Lily, de verdad, perdóname. Jamás le diría eso a Amos ni a nadie. Ni siquiera a Sirius, perdóname. Por favor. -Cuando terminó de hablar, miró directo a las pupilas de ella, que se esforzaron en un comienzo por sostener la mirada, pero segundos después sentía que no era capaz de mirar de vuelta hacia James.

- Está bien, te perdono. -Se metió entre las sabanas buscando sus prendas perdidas, iba a sacar toda la ropa de cama, cuando reparó que James aún estaba desnudo entre las sabanas. -¡Vístete! ¡Exhibicionista!

- No me quiero levantar todavía, hace frío, son recién las ocho y media de la mañana. -¿Siempre te despiertas tan temprano?

- Esto no es temprano. -Se acomodó al lado de James, quién tenia la cama tibia, y comenzó a buscar con las piernas sus prendas perdidas. Pero tras un rato desistió de la búsqueda. -James – le llamó mientras se ponía la camiseta del chico y se secaba el cabello con la toalla que antes la envolvía.

- Uhmm...¿Te has enamorado alguna vez?

- Sí, por supuesto. Dos veces.

- ¿De quién?

- De Remus y de Dumbledore. -dijo con voz maliciosa lanzándole los cojines por la cabeza a Lily.

- No, detente, me vas a hacer daño.

- ¡Alharaca!

- Me duele, estúpido.

- Lo siento. -Acarició la cabellera de Lily con una mano, y con la otra, le tomó la cara, delicadamente, apretando con un gesto leve sus mejillas. -¿Aún estás enamorada de Diggory?- preguntó James con voz seria.

- Sí, por supuesto.

- Y si te pidiera que volvieras con él ¿Lo harías?

- No lo sé. -Los ojos le ardían y se le ponían acuosos, a punto de desbordar las lágrimas pero una vez más las contuvo. ¡¿Por qué el quería hablar de ese tema?!

- ¿Por qué no lo sabes? -exigió James.

- Porque no es tan fácil, éstas ha sido las peores semanas de mi vida y creo que me merecía una mejor explicación que ese estúpido pergamino. Además él ya tiene novia. Y yo ya me he acostado con otra persona.

- ¿Y qué tiene que ver eso?

- ¿No lo entiendes? Es como si le hubiese sido infiel. Es como si firmara una sentencia en la cual se señala que jamás volverá a mi. Siento que ya no me lo merezco.

- Sí, yo creo lo mismo. El no va a querer estar con alguien tan tonta.

- ¿Tonta? -repitió con furia -¿Tonta yo? ¿Por qué?

- Porque fue él quien te dejo, él fue quien no te dio una explicación decente, él es quien tiene nueva novia y es él quien no te merece. Pero tú te empeñas en creer todo lo contrario y te haces sentir como la mala de la historia.

Las lágrimas le ahogaban el cuerpo y no pudo más con ellas. Las dejó libres por su cara, ni siquiera se las secó con las manos y la mayoría de ellas murieron en la comisura de sus labios, incendiados por el llanto.

- Yo tenía una vida con él, tenía un futuro común. Viviríamos cerca del mar y los dos trabajaríamos en San Mungo. Soñábamos con hijos, ¿Alguna vez te planteaste una vida así? Todo era perfecto, nuestros padres se conocían, odiaba a mi hermana conmigo y teníamos un perro, se llama Romeo. El era mi vida, mi vida entera y mi perro se quedó sin padre.

James observaba a la chica con tristeza. Claro que no sería fácil salir con ella, estaba hecha un estropajo y esa ya no era su mejor mañana. No tenía ninguna gana de escuchar lo bueno que fue su noviazgo, ni lo mucho que extrañaba a Diggory y menos aún ver como se ahogaba en lágrimas por otro hombre. Se sentó en la cama y afirmó con fuerza las blancas manos de Lily.

- ¡Tienes que aprender a pararte! ¡Tienes que seguir con tu vida!

- Es fácil decirlo.

- Si sé que no es fácil, pero no es imposible.

- Tú nunca has tenido un problema así, ¿Qué puedes saber?

- Tienes razón, nunca he tenido un noviazgo duradero ni con tintes de perfecto, pero eso no significa que no haya tenido malos momentos. Mira, Lily, cuando se murió mi padre me sentía como tú, o quizás peor.

Y Lily en ese momento se sintió la chica más estúpida de la Tierra, quería cavar un pozo profundo con sus propias manos y ocultarse ahí. - ¿Cuándo se murió tu padre?

- El verano pasado. -Los ojos de James se nublaron. Y él dio vuelta la cara, era evidente que aquel era un tema no que quería seguir ahondando, porque sentía un nudo grueso en la garganta. Ella apretó sus manos y cruzó sus brazos en la espalda de James, y se quedó ahi abrazándolo mucho rato, mientras los ojos de él cada vez se volvían más y más rojos. Y Lily se sentía fatal, se deshacía en lágrimas en un abrazo mudo, lloraba por ella mismo y por el otro. Lloraba hasta que no podía respirar a causa del hipo.

Cuando se calmó, sus cuerpos se separaron. Se miraron a los ojos fugazmente y ambos distinguieron en el otro una mirada enturbiada y los ojos hinchados. Ninguno podría decir con exactitud cuanto tiempo estuvieron observándose. Con cada segundo dedicado en los ojos del otro, sentían que se acercaban más, era algo similar a desnudarse el alma frente al otro. Como si se reconocieran y descubrieran que se conocían desde siempre.
Un sentimiento particular invadió a Lily, sin saber exactamente por qué se aproximó a James y buscó sus labios con los ojos cerrados. Lo besó, lo beso una y otra vez y cada beso esperaba que lo aliviara más. Es extraño y algo retorcido, pero a Lily no se le ocurría otra forma de consolarlo porque sentía que cada caricia que le regalaba, era un descanso y un consuelo para ambos, un extraño bálsamo que calmaba sus heridas.
Con los labios adormecidos de tantos besos, el sueño los venció.


Nota de Autora: Prometo contestar los reviews apenas pueda. I swear! Pero preferí aprovechar este tiempo para subirle otro capitulo, sí lo sé, están todos escritos pero fanfiction me borra los guiones y algunos otros signos y es una lata porque tengo que revisar todo el documento de nuevo.

Espero no demorarme mucho en subir el resto. Le robaré tiempo al tiempo.

Muchas gracias por la comprensión, por leer y por comentar. :D