Nota de Autora: Oh que buena que soy, que posteo de a dos capítulos. Naaah XD Es sólo porque el otro era crap!chapter. Aquí el otro, espero que lo disfruten.

(aunque lo dudo)


Capítulo Nueve: "Paga la Cuenta"

James despertó por culpa de un potente chorro de luz que las cortinas no eran capaces de detener. Se veía el sol brillar con fuerza al otro lado de la ventana. Miró su brazo izquierdo en busca de su reloj de pulsera, que marcaba apresuradamente cada segundo, y logró ver que era cerca del mediodía.

El y Lily ciertamente estaban en problemas. Habían faltado a clases de la mañana y ni ella ni él avisaron a alguien, ni tampoco buscaron una coartada para disimular su ausencia. Eso le preocupaba sólo por Lily. El no tenía mucho que perder porque incluso muchas veces ese año añoró la expulsión para acompañar a su madre, en cambio Lily era prefecta y tenía un historial impecable, y no quería ser el responsable de un castigo o peor aún, de que la pudieran expulsar a ella.

Mi escoba por una ducha tibia, pensó.

Pero si se levantaba de la cama, Lily se despertaría. Mientras estaba estático al lado de ella, se llevó la mano que tenía libre a la boca. Sintió sus labios adormecidos aún y no pudo evitar sonreír. Definitivamente esa era la mejor manera de pasar las penas. Sirius estaba equivocado, existía algo mejor que el whiskey de fuego.
Se quedó junto a ella, acariciando sus cabellos rojo oscuros y cuando Lily despertó, al cabo de un largo rato, lo miró a los ojos sonriente.

- ¿No te parece extraño? -Le pregunto ella.

- ¿Qué cosa, Lily?

- ¡Esto! Es lo más extraño del mundo.- Dijo Lily mientras le rodeaba el abdomen con su brazo -Nos contamos cosas, lloramos juntos y cuando despierto no me siento incómoda. Bueno...En realidad no me siento tan incómoda porque lo del sexo contigo me supera.

- ¿Cómo que lo del sexo conmigo te supera? Preguntó James, frunciendo levemente el ceño.

- Es que me supera el asunto de la virginidad. -ella ya no se pudo contener y soltó una sutil carcajada. -Además siempre creí que sería cualquier otro menos tú.

- ¿Cómo que cualquier otro?

- No me estás entendiendo, pensaba que si acostaría con alguien de Gryffindor sería cualquier otro menos tú. O menos Black y Peter.

- ¿Preferirías que fuera Remus? -preguntó James, no pudiendo ocultar el dolor que le provocaba la idea.

- Yo no he dicho eso, es sólo que nunca lo hubiese imaginado con algunos de ustedes tres.

- ¿Por qué nosotros no? -pregunto él.

- Porque no son mi tipo.

- ¿Y cuál es tu tipo?

- Me gustan algo más tímidos.

- ¿Más tímidos? ¿O más viejos? Uhmm...debe ser por lo tímida que eres tú. Señorita Evans, ¿Puede decirme que hace semi desnuda a mi lado?. -Se río de ella, mientras Lily le arrugaba la nariz. -Espérame, voy al baño.

- No, no te vayas, por favor. -miró al chico con ojos suplicantes.

- ¿Por qué no? ¿Qué pasa?

- No quiero quedarme sola, el cuadro de ahí me mira feo. Anda al baño cuando yo me vaya.

- ¡¿Cómo que cuando te vayas?! Nos tenemos que ir de aquí juntos y además tienes que pagar la cuenta. Haz eso al menos, ni siquiera me regalaste flores. -Lily no pudo evitar reírse y soltar una sonora carcajada.

- ¡Hey! A mi nadie me dio flores tampoco. -alegó ella.

- ¡Pero no es tu primera vez! -espetó James. Y tras decir esto calló a Lily, quien ya iba a replicar, con un largo beso en los labios.

Y aunque Lily sabía que eso no estaba bien, que eran cosas muy distintas bromear con lo que había sucedido y tratar de repetirlo. Pero el punto es que James Potter podía ser muy persuasivo cuando se lo proponía, porque la tocaba suavemente, casi rozando su piel con la yema de los dedos, porque la besaba de un modo que nunca nadie antes la había besado, y cargaba todo el peso de su cuerpo sobre su propio cuerpo angosto, y sobretodo porque le sentía, en todas partes. James Potter era algo similar a una gran peste que consume todo lo que hay alrededor, es algo que se infla, se expande y te aplasta. O al menos eso pensó Lily cuando se descubrió respirando el olor de su perfume directo de su cuello. Y James la acariciaba bajo las sabanas y Lily no se percató cuál fue el momento exacto en que su poca determinación se le fue al suelo, porque él estaba ahí de nuevo, él, todo entero. Intentado hacerse uno con ella, o al menos derretirse sobre su vientre.

La habitación se lleno de luces rosadas que iluminaban y brillaban como pequeños soles, revoloteando alrededor de sus cuerpos desnudos.

James vio las pequeñas luces, pero decidió que ya habría tiempo de descubrir de qué se trataban, en aquel momento lo único que le importaba era memorizar cada centímetro del cuerpo desnudo de Lily, del glorioso cuerpo de Lily; de buena gana hubiese gritado, celebrado cada rincón, cada espacio terso e interminable que encontraba.

Lily se movía como arrastrada por olas, enmudeció en su garganta todas las cosas que tenía decir, y salieron por su boca disfrazadas de gemidos. A ratos parecía que iba a desmayarse en los brazos de James y otras parecía que un fantasma estuviese jugando con su columna vertebral. Los dos temblaban al unísono, susurraban profundamente, pero aun así sentían los labios del otro deslizarse por los suyos.

Y de ese modo James y Lily se distrajeron hasta las tres de la tarde.

Recostados y exhaustos, pero con la euforia recorriéndoles las venas, James sólo anhelaba quedarse dormido en los brazos de Lily. En cambio ella se sentía culpable y se reprochaba por su poca determinación. La mitad de su cerebro luchaba por no caer de nuevo, por no seguir ahí en esa cama con él, el resto de su mente y su cuerpo no reaccionaba, James la magnetizaba.

Sin embargo, ella se levantó y se vistió con presura. -¿Qué haces?- Pregunto él.

-Nada- Respondió Lily.

James la observó de perfil y le lanzó las prendas perdidas.

- ¡Tú las tenias! Idiota.

- Si estabas tan interesada en recuperarla ¿por qué no utilizaste un encantamiento convocador?

No contestó la pregunta de él, no porque no quisiera sino porque no se le ocurrió lo del encantamiento y no lo reconocería, de modo que le respondió con su mejor cara de pocos amigos, la que James recibió con una de sus mejores sonrisas. Cuando ella ya estaba lista para retirarse se sentó junto a él - Me voy -dijo- Pero antes hay algo que tenemos que resolver.

- ¿Qué cosa? -Preguntó James

- El punto es que nosotros no somos amigos...De hecho hace unas semanas atrás ni siquiera nos hablábamos…

- Tú no me hablabas, querrás decir, además...-pero ella silenció a James aprisionando sus labios con un dedo.

- Y me gustaría que eso siguiera igual. Que no nos hablemos nunca más y que nos ignoremos. Que seamos como siempre.

La boca de James estaba congelada, no podía hablar, no encontraba las palabras con las que quería explicar lo que él estaba sintiendo en ese momento. Ninguna era lo suficientemente potente para significar como la sangre de las venas se le enfrió.

- Gracias por todo, James. Fuiste muy dulce conmigo. - Y Lily con un movimiento de la varita apareció una gran flor amarilla y la colocó al lado del chico. Luego lo besó en los labios y se fue. Cuando estaba cerca de la puerta le dijo con una sonrisa triste. -No te preocupes, yo pago la cuenta. -y sin más, abandonó la habitación.

James, solo en la cama, susurró – La cuenta ya la estoy pagando yo, Lily.


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Cui cui cui. Sí, es un capítulo triste, pero de seguro que muchas querrán acompañar a James ahí, en el Luna de Caramelo. Actualizaré pronto, lo juro solemnemente!

Besos!!

maite