Capítulo Doce: "Evero"
Alex rehusaba la mirada de la fogosa chica que le acompañaba y sus pupilas viajaban de un extremo a otro de aquel salón. Lucía aburrido y algo aproblemado. En una de aquellas travesías reconoció dos rostros familiares sentados justo frente a él.
- ¡Black y Potter! ¿Qué hacen aquí? - Preguntó con una sonrisa congeladora en sus labios, como si fueran grandes amigos de toda la vida. Pero en realidad estaba feliz de poder zafarse de la chica impunemente.
La temperatura de la sangre de James era de un millón de grados celcius. Estaba rígido en aquel sillón mientras se debatía internamente entre una maldición o un golpe al estilo muggle (tan apropiado para el lugar donde estaban). Sin embargo la mano de su amigo se apoyó en su hombro, tranquilizándolo solapadamente.
- Sólo vinimos a ver el nuevo club. ¿Y tú? ¿Te entretienes? -Preguntó Sirius, mirando a la chica significativamente.
- No. De hecho, estoy aburrido.
- No se nota. -comentó James lleno de sarcasmo.
Las miradas de ambos se cruzaron y la descarga de energía asesina atravesó la habitación mientras se estudiaban el rostro mutuamente. James no se agotaba en disimular las ganas que tenía de romperle la cara y una vena se marcó en su frente mientras sus castaños ojos se entrecerraban. Sirius, para relajar el ambiente, preguntó con voz profunda
- ¿No nos vas presentar a la señorita que te acompaña?
La señorita se puede presentar sola. -dijo la chica mientras enrollaba sus dedos con los de Alex Diggory. - Me llamo Olivia Tuckson – y la voz que compuso trataba a todas luces de sonar provocadora.
- Yo soy Sirius Black y él es James Potter. - James no se detuvo a observarla, estaba demasiado concentrado matando a Diggory con la mirada.
- Y tú eres la nueva novia de Diggory. -dijo Sirius, intentando sonsacar palabras.
Sí. -respondió la chica, pero Alex al mismo momento que ella contestaba, lanzó un enérgico – ¡NO!
Alex continuó, visiblemente molesto, negando las palabras de la chica. – Olivia, te lo he dicho ya miles de veces. No so-mos-no-vios, simulamos serlo pero sólo para que lo crea mi madre, para el resto del mundo no somos nada, sólo amigos, quizás.
- Eso es lo que tú quieres, pero esto es de a dos y yo te dije que si querías mi ayuda tendrías que cooperar y no lo estás haciendo. Me estoy cansando de esperarte, Alex. -Con furia en la mirada se levantó de aquel sillón y se fue hasta la barra.
- ¡Wow! ¿Qué fue eso, Diggory? -preguntó sonriente James, creyendo que presenciaba una pelea de pareja.
- Nada. -contestó secamente Alex. -Sólo que no somos novios y tampoco está en mis planes tener algo con ella.
Y en aquel mismo instante las guitarras estridentes comenzaron a hacer retumbar la habitación, con un ritmo furioso. James pensaba que lo hacía zumbar las paredes era su rabia contenida, y que por arte de magia se había transformado en música, y también creía que los platillos de la batería eran los cañonazos de la guerra atómica que estallaba en su cabeza, puesto que no paraba de procesar las últimas declaraciones de quién consideraba su archienemigo.
Si Diggory no tiene nueva novia, si sólo simula para engañar a su madre y Lily se entera, ella nunca más me va a querer ver en toda su vida. Se va a sentir horrible. Ahora sí que la hice bien. -pensaba con cierto grado de ironía. Pero si no le digo y se llega a enterar que yo sé, tampoco me va a volver a hablar. Mierda. ¿¡Qué se hace en estos casos!?
- ¿Y qué haces aquí con ella, entonces? - Preguntó Sirius, confundido.
- Vine con mis compañeros de la Escuela de Medimagos, y como mi madre jura que salgo con ella, tengo que hacer que parezca real.
- ¿Y para qué le haces creer eso a tu madre? -Dijo Sirius, mostrándose interesadísimo en el tema.
- ¿Para qué va a ser, Black? Para que no me joda y no me diga todo el día que hable con Lily. -Alex Diggory tomó su copa y bebió un pequeño sorbo. Miró toda la estancia y dijo. -A todo esto, ¿Cómo está Lily? -Trató parecer desinteresado, esforzándose al máximo por sonar casual, como si hubiese preguntado por la gata de Filch o por las lechuzas del colegio, pero su mirada con sólo pronunciar ese nombre se iluminó.
- Evans está en perfecto estado. La he visto mucho esta semana y lleva muy bien el quiebre contigo -dijo Sirius con cara de orgullo. -Incluso sabe que tienes nueva novia.
- ¡¿Qué?! -La cara de Alex mutó al desconcierto.
- Eso, que Lily sabe que sales con alguien. Tu madre le contó, yo estaba con ella cuando le llegó el pergamino.
- Mi madre, mi divina madre. - masculló Alex entre dientes. -Lily me debe odiar. -¿Y ya sale con Remus Lupin? - Preguntó inquieto.
Y Sirius no se pudo contener una estruendosa carcajada. - ¿Por qué piensas que sale con Remus? -Preguntó Sirius aún riéndose.
- Uhm...Por nada, sólo era una idea.
Tras la escueta respuesta de los chicos, Alex estaba desolado. Vació la botella que tenía con un largo trago y le pidió otra igual y dos ron de grosellas para sus acompañantes a una de las tantas chicas que usaban minifalda y que llevaban una bandeja. La tipa le regaló una sonrisa misteriosa, de aquellas que quieren decir ¡dámelo todo aquí y ahora!, pero él ni siquiera la notó.
Porque dentro de él sólo oía su propia voz que le decía.
"Lily…tengo que explicarle"
"¿Qué vas a explicar?" reputó otra voz que también provenía de su cabeza, - "Sí, ella ya eligió. No seas estúpido y déjala ir. Es por el bien de ambos. ¿Acaso te ha escrito? No, ni una letra hacia ti, ni siquiera un insulto, ningún indicio, ningún signo, ninguna luz"… "¡Una luz!"
- Black, me has dicho que te has juntado mucho con Lily esta semana.
- Podríamos decir que sí...más que antes, ¿Por qué?
- No, por nada. Pero dime, ¿Has visto algo raro en ella?
Sirius tras meditarlo unos instantes contestó. -Sí, que no es llorona como el resto.
- Sí, eso ya lo sé. Pero aparte de eso. -Repuso Alex, algo desesperado.
- No te entiendo, ¿Algo como qué? - Preguntó Sirius.
- No sé, algo como que le vaya mal en pociones, o no le salga su patronus o que le cambien de color los ojos o salgan luces de ella. ¡Qué se yo! Algo raro.
- No, nada de eso que nombraste ni ninguna otra cosa, Diggory.
James se mantenía distante de la conversación, demasiado ocupado con su rabia, con su pena y sus dilemas. Sin embargo, el comentario de Alex no pasó desapercibido ante él. Alex esperaba las luces de Lily, pensó James. El también quería saber que eran, que significaban pero no se le ocurría como preguntar sin ponerse en evidencia.
- Oye, Diggory ¿Y a ti qué te importa si ella está bien o mal? Si tú la dejaste. -comentó Sirius, bebiendo de su vaso luego.
- Si sé que yo la deje, pero eso no significa que no la quiera ni que me preocupe por ella. Es una gran persona y no me gustaría que la pasara mal y menos por mi culpa. -Dicho esto terminó de vaciar su botella.
- ¿Sabes qué, Diggory? Creo que yo vi algo raro en ella -dijo James de pronto.
Alex lo miró unos segundos, como si estuviera sopesando las palabras de James, después de unos momentos le hizo un gesto con la cabeza dándole a entender que continuara.
- No estoy seguro, pero pueden ser luces -dijo James, esforzándose por sonar casual. Pero casi sonrió cuando vio a Alex Diggory incorporarse en el sofá y preguntar con voz mucho más ansiosa, como si ya no quedara rastro de su intentos de desinterés. - ¿De qué color?
- No estoy seguro, la vi de lejos y las luces eran débiles -mintió James. -¿De qué color podrían ser?
- Celestes, amarillas y rosadas.
- ¿Y qué rayos significa eso? -Interrumpió Sirius, para luego comentarle en un susurro a James – Jimmy, vuelvo a mi teoría de que Lily Evans es marciana.
- Es algo que planeamos con Lily cuando peleamos por primera vez. -comenzó Alex. -Ninguno de los dos nos dijimos lo que realmente sentíamos ni por qué estábamos molestos. Así que decidimos hacernos un encantamiento, bueno… Lily lo hizo, es magia muy avanzada y a ella se le da mejor que a mi. El encantamiento se llama Evero. No sé si lo conocen pero funciona cuando las personas tienen emociones muy intensas y las están reprimiendo, y tus sentimientos se manifiestan solos y no los puedes ocultar porque si lo haces salen luces de ti. Cada persona puede elegir tres emociones…¡Me gusta mucho esta canción!
- ¿Cómo conoces a los Beatles? -preguntó Sirius.
- Por Lily, ¿Se te olvida que es de origen muggle, Black? A ella le gusta mucho la música y todo lo que sé de muggles es por ella. ¿Y cómo los conoces tú? -Le preguntó de vuelta a Sirius.
- Tengo mis recursos. -Respondió éste, con expresión elevada y arrogante.
- Oye, ¿Y qué emociones eligieron? y ¿Qué significa cada color? -preguntó James sin lograr disfrazar la ansiedad en su voz.
Alex le regaló una media sonrisa, de esas electrificantes, infartantes y petrificantes a palabras de Lily y que a ella le encantaban. Se levantó del sofá para ir en busca de más Absolut MagicVodka.
- Eso no te lo puedo contar. Dale mis saludos a Lily y dile que Romeo la extraña, ¿vale? Adiós, Potter, Black.
Cuando Lily llegó al Castillo no alcanzó a caminar por más de dos pasillos cuando se encontró con Filch, el celador. La cogió de uno de los brazos con fuerza y la arrastró prometiendole severos castigos.
- Me está lastimando, suélteme.
- La profesora McGonagall me pidió que te llevará a su despacho.
- Sí, pero estoy segura que no le dijo que me torturara por el camino.
Lily esperó a la jefa de su casa, en su despacho adornado con tapiz escocés, aproximadamente por diez minutos. Cuando llegó McGonagall, Lily vio la expresión fácil más estricta que de costumbre. Lily supo que estaba en problemas y unos muy graves.
- ¿Dónde estaba, señorita Evans?
Y aunque la cara de McGonagall era temible, Lily se quedó callada. Durante su camino de regreso no pensó en ninguna buena excusa para darles a las autoridades del colegio porque en su cabeza sólo había espacio para pensar en James Potter, en Alex Diggory y en el extraño rumbo que estaba tomando su vida.
La profesora, esperaba la respuesta intrigada y visiblemente enojada.
- Estoy esperando, señorita Evans.
Por qué no pude controlarme. -Pensó Lily –Por qué tuve que dejar salir a la Lily malvada. La encerraré en el sótano hasta la navidad del año 3000.
La profesora habló por cerca de una hora y Lily no escuchaba nada, como si su cerebro se hubiese quedado perdido en alguna parte de Hogsmeade. A lo lejos oía las palabras "decepción" "castigo" "jamás lo imaginé" "prefecta" "irrepetible", pero parecía que no le estaban hablando a ella. Sin embargo, eso no significaba que estuviera cómoda, o que quisiera quedarse ahí el resto de la tarde.
Y la solución apareció ante ella como inspiración divina. Sus ojos se humedecieron y fingió llorar con tal realismo que la profesora se desconcertó un poco.
- ¿Pero por qué llora, señorita Evans? ¿Le ha ocurrido algo malo?
Y Lily continuaba sin hablar. McGonagall comenzó a desesperarse y tras media hora de interrogatorio vano, porque la chica siguió sin pronunciar palabra, decidió que ella se declararía incompetente.
- Iremos donde el director y a él le explicará todo.
Una vez dentro del despacho del profesor Dumbledore, Lily supo que su plan ya no funcionaría. El profesor la miraba cálidamente, con una sonrisa amable en los labios.Lily pensó. Rayos, podría ser mi tatarabuelo, pero es un sol, apuesto a que se ejercita. Tiene los ojos más bellos que he visto, sin contar los de…
- Señorita Evans, ya que no piensa contarme que sucedió, tendrá que asumir un castigo.
- ¿Castigo? ¿Cuál castigo? -Habló por primera vez Lily, impresionada por las palabras de Dumbledore. Nunca antes había estado castigada, salvo en su casa.
- No se alarme, es uno muy fácil, pero seguramente lo considerará tedioso. Y no la castigo más severamente porque usted ha tenido un desempeño intachable en el colegio y no quiero lanzar por tierra todo su trabajo por un pequeño incidente. Hace años que no veía a Minerva tan preocupada, de todos modos, el castigo consiste, en que como bien sabrá, este año es la cena de los antiguos premios anuales de Hogwarts y usted tendrá que organizarla.
- ¿Qué yo qué cosa? -Lily estaba anonadada. -¡Pero, profesor! Yo no sé nada de fiestas ni de cómo organizarlas.
- No se preocupe, señorita Evans. Tendrá la mejor de las ayudas.
- ¿Y si limpio las mazmorras hasta fin de año? ¿No le parece mejor? -Sugirió con una gran sonrisa.
- Me temo que no. Ese castigo ya lo tiene el señor Black con el señor Potter. ¿A menos que quiera ayudarlos?
- No, muchas gracias. -contestó en un murmullo y sintiendo sus mejillas arder. - ¿Y cuándo comienzo?
La fiesta es la última semana de clases. Si necesita ayuda, sólo venga a buscarme. También creo que le enviaré refuerzos, puede que le sean muy útiles. Ahora, debo ir a ejercitarme. -concluyó guiñándole un ojo. -Buenas noches, señorita Evans.
Nota de la autora (más mentirosa del mundo): Hola, juguemos a que hoy día es sábado. Quién quiera que sea el que piense que es lunes, morirá petrificado por un hechizo especial que he puesto. Me voy a responder sus reviews (para no ser la autora más mentirosa y más bitch del mundo)
Gracias por leer, por comentar, por la fruta y las cartas, por los jeans que vi hoy día y que sé me quieren regalar. No es necesario, en serio. Me basta sus palabras de apoyo.
Besos!
maite.
