Antes de la tormenta.

Sólo estaban en la casa Lily y Sirius; Maggie se había marchado tras dejar la comida preparada porque su hijo había sido castigado en el colegio y la mujer que ayudaba en la casa de Lily no tuvo otra opción que ir a escuchar al inspector sobre las aventuras y desordenes de su pequeño retoño. Por su parte, Petunia se había marchado temprano y no iba a llegar a comer porque después de la academia iría a comprar un vestido para la cena de la noche, a la que asistiría con su novio Vernon. De modo que como estaban solos y con mucha flojera, prefirieron comer en la cocina de la manera más sencilla. Lily encendió la televisión y para su suerte estaban dando su show favorito: "Mi bella genio".

- Ése es Larry Hagman. -Dijo la chica emocionada.

- ¿Y qué tiene?

- Querrás decir, "qué no tiene". -contestó Lily. -¡Es perfecto! Me casaría con él mañana mismo.

Sirius sólo bufó y se llevó un trozo de carne, rabiosamente, a la boca, pero no por eso dejó de escuchar unas armoniosas campanas que sonaban más allá de la voz del tipo ése que tanto le gustaba a Lily, quien parecía perdida en las riberas de la televisión. Sirius se incorporó rápidamente mirando en todas direcciones, algo asustado. En cambio Lily se paró bailando como Jenny, la genio, a abrir la puerta, desapareciendo de la cocina. El sólo escuchó unas voces agudas y risas femeninas. Cuando ella reapareció en la cocina, venía acompañada de Kate, de un perro que respondía al nombre de Romeo y de Dorea Potter.

Sirius Black palideció hasta casi quedar transparente cuando vio a la última mujer aparecer y supo, inmediatamente, que tenía problemas por la mirada furiosa que ella le dio.
Todos se sentaron en la mesa, Lily les sirvió algo comida, pesé a la negativa de las mujeres y su perro lanudo se recostó al lado de sus pies, alzando la cabeza constantemente, frotándola contra sus jeans.

- Maggie cocina mejor que nadie. -Dijo Kate cuando probó el plato.

- Lo sé, pero no le digas porque se pone presumida. -Bromeó Lily.

- ¿Quién es Maggie?

- El elfo doméstico de Lily. -Contestó Sirius.

- Que no es mi elfo, Sirius.-Dijo enojada. -¿Cómo dices eso? Ella es la mujer que me ha ayudado toda mi vida, es casi mi madre.

Para obviar la tensión, todos dirigieron su mirada a los platos y se empecinaban en vaciarlos. Sin embargo, Dorea miraba a todos lados, estaba maravillada con cada detalle de la casa de Lily. Miraba el televisor asombrada y definitivamente se convenció que quería uno de esos cuando vio al presentador de las noticias del medio día y el refrigerador era todo un reto a su comprensión. Hablaron de tonterías, como el clima, lo blanda y sabrosa que estaba la carne, el color de las paredes y del cabello de Lily y de lo seco que Kate tenía el suyo. Después del postre, mientras se preparaba el café, Lily se paró para sacar a Romeo al jardín y Kate la siguió disimuladamente.

- ¿Lily?

- Kate, ¿qué ocurre?

- Nada grave, no te preocupes. Verás, Alex me pidió que te diera esto y no quería hacerlo en publico. -Concluyó extendiéndole un pergamino.

Lily tomó el pergamino con las manos temblorosas y su curiosidad pudo más, por lo que terminó abriendo ahí mismo aquella carta sin importarle que Kate estuviera al lado de ella, ni tampoco le interesó que Romeo le mordiera los jeans.

El pergamino era uno común y corriente, con aquel tono amarillento característico, y ella sin darse cuenta se lo llevó a la nariz como si buscara algún tesoro perdido. Percibió un leve rastro del olor de su ex-novio. Era un olor varonil, pasoso y amaderado. Lo estiró lentamente, como si temiera lo que pudiera decir ahí y vio su caligrafía pequeña y de trazos perfectos.

Lily:

La última vez que nos vimos me porté como un idiota, yo sólo quería ver cómo estabas y debí alegrarme al comprobar que estabas bien, pero me deje llevar por (acá había un borrón) el mal día que había tenido.
A pesar de eso, confío que podré ir a verte esta semana, específicamente el jueves en la tarde. ¿Te parece? Si no puedes ese día, díle a mi mamá cuándo y a qué hora puedes recibirme.
Tengo tantas cosas que contarte, en la escuela me ha ido genial. No dudo que si algún día vienes para serás la mejor. ¡Como siempre!
Romeo estaba tan ansioso por ir contigo (perro traidor), así que espero que te aproveche y no se lo pase todo el día durmiendo como se lo pasa conmigo.
Espero verte pronto.

Con amor

Alex.

Cuando levantó la vista del pergamino se encontró con los ojos expectantes de Kate, pero Lily se calló todos los sentimientos que le produjo aquella nota y consecuencialmente, guardó el pergamino en el bolsillo trasero de sus jeans.

- Kate, dile que el jueves a las cinco de la tarde está bien. -La madre de Alex sólo asintió con la cabeza, dejando sola en el jardín.

Lily al quedarse sola agradeció mentalmente a Kate, necesitaba un respiro para quebrarse y eso fue precisamente lo que hizo. Se dejó caer en la hierba húmeda, y pensó en Alex. EN lo mucho que ese tema la hacia sufrir y en los mejores métodos para superlarlo, pensó tambiém que quizás no era tan buena idea verlo, pero era su orgullo herido el que quería una explicación. Pensó que era lo mínimo que merecía. Se limpió una silenciosa lágrima que bajaba por su rostro y tras eso contempló a su perro, el que se recostó mostrándole su barriga y ella le hizo cosquillas mientras el animal parecía desfallecer de la risa, indudablemente, Romeo siempre le subía el ánimo.

Cuando Dorea Potter se quedó sola con Sirius en la cocina de los Evans, miró para los lados para comprobar que nadie escuchaba y le dijo.

- ¿Pensaste que no me daría cuenta, James Potter? -Pero aquel chico no contestó esa pregunta, sólo dijo con la voz tomada.

- Habla más despacio, por favor...

- ¿Que hable más despacio? -Y le dio un golpe seco en la cabeza con su bolso. -¡Desagradecido! Pobre chica, yo debería contarle la verdad y desenmascararte, mal hijo. ¿Y me cambiaste por una chica? -murmuró, como si no se lo creyera. -Lo entendería de Sirius, pero ¿tú? ¿James, en qué estás pensando? Yo estuve en trabajo de parto un día entero por tu culpa, aún no olvidó ese 27 de marzo ¿Y así me pagas?

- Lo siento mamá, es que tú no entiendes...

- No, no lo entiendo. Así que espero una buena explicación. -Pero sólo obtuvo de James una pregunta.

- ¿Cómo nos descubriste?

- Eso fue muy cómico, ¿Qué como lo descubrí? Ayer en la mañana cuando me levanté, Sirius llegó al lado mío para desayunar y me dice "¡Hola, Dorea!" Yo obviamente, casi me lo comí con la mirada, pero él no se dio cuenta y para más remate tomó un trozo de pastel de nueces, y mis sospechas se hicieron más grandes cuando no aparecían ni las quejas ni las ronchas... Mis sospechas terminaron cuando Sirius me dijo que quería almorzar coles de brúselas con crema. Pero yo, que soy más hábil, le seguí el juego. Le dije que tenía que limpiar el desván…Al principio se negó y alegó hasta por los codos, pero cuando le recordé que era mi hijo y que me tenía que obedecer, se quedó callado y se dedicó a maldecirte mientras barría. Y en eso quedó cuando me vine. -Dijo Dorea con la misma sonrisa traviesa que tenia James ante alguna aventura.

- ¡Estúpido pulgoso! Sólo a él se le ocurre comer nueces ¿Acaso no sabe que me dan alergia? ¡Y coles de Bruselas con crema! ¡puaj! ¿Y se dice mi mejor amigo? -Murmuró por lo bajo, para agregar rápidamente - ¿Por qué estás aquí mamá? Si vienes a arruinar mi brillante plan, que te quede claro que nunca más en la vida te hablaré.

- No me amenaces James Potter. -Dijo la mujer, dándole otro golpe en la cabeza – Y no, no vine a arruinarte tu brillante plan. ¡Aunque debería! Vine porque me invitó Kate en King Cross el otro día, aunque en realidad me invitó Lily en Hogsmeade hace tiempo atrás y Kate me lo recordó…¡Iremos al cine! -Dijo emocionada como una niña chica. -Espero conocer a John Travolta- concluyó ampliando la sonrisa que tenía pintada en la cara. -Ah, toma- le dijo la mujer pasándole un paquete al chico. Es poción multijugos y por favor que no se te olvide tomártela cada una hora.

- La que tengo yo no se toma cada una hora, es una mejorada, se la sacamos a Slughorn.

- ¿Tienes para toda la semana?

- Supongo.

- ¿Supones? Entonces mejor recibe el paquete, mal hijo. -Y le golpeó el pecho con la bolsa de papel que tenía figuras que se movían, al interior, chocaron pequeñas botellitas de vidrio que sonaron clinck. -¡Ah! Y más te vale que te vaya bien con Lily. ¡Quiero nietos rápido! No quiero ser una abuela vieja.

- ¿Ah? -La miró desconcertado e impulsivamente se llevó la mano a la cabeza, desordenándose el cabello. Sintiendo sus mejillas arder cuando notó que Kate Diggory estaba ahí, y quizás había escuchado algo importante.

- Sí, ¡Yo también quiero nietos! pero con Amos no hay caso. Y como van de mal las cosas entre Lily y Alex, parece que no será pronto…Me encantaría que fuera una niñita y si tiene el cabello de Lily me moriría de felicidad. -Dijo Kate tomando jugo y agregándose a la conversación y sin que nadie la hubiese invitado. Tomó una silla y se sentó junto al chico. Dorea sólo le sonrió a Kate y con disimulo le guiñó un ojo a Sirius, perdón, a James, quien guardó sutilmente el paquete que antes le había pasado su madre.

- ¿Tú por qué estas aquí? -Interrogó Kate mirando a Sirius con un deje de desconfianza.

- Porque Lily me va a ayudar con algo. -Contestó con seguridad el chico.

- ¡Vaya! Por un momento pensé que ustedes dos tenían algo más. -Comentó mientras juntaba sus dos dedos índices y los rozaba intentando graficar que era aquello de algo más.

- No, no hay nada entre nosotros. -Dijo el chico de ojos grises. "Todavía", concluyó mentalmente.

Lily media hora después, entró con el diario entre las manos y el perro enorme de pelaje rubio siguiendo sus pies. Traía los ojos brillosos, y el contorno de ellos estaban algo ruborizados. Aquel chico la observó cautelosamente y al instante tuvo la seguridad que ella había estado llorando, pero Lily no tenía ganas de hablar de eso con él ni con nadie, de modo que abrió el diario y comenzó a buscar la cartelera.

- Están pasando Taxi driver, Todos los hombres del presidente y Cara a cara. - Dijo ella mientras le rascaba la cabeza a su perro. James miró al perro con envidia y pensó que Sirius debería haberse convertido en un perro de pelaje claro.

- Yo no sé cual elegir. -Respondió Kate encogiéndose de hombros.

- Yo menos. -Dijo Dorea.

- ¿Les pareces Taxi Driver? Tiene buena crítica y hay una función en la tarde, a las siete y mientras tanto ustedes me ayudan con los detalles de la fiesta de los premios anuales.

- Pero, si es a la siete de la tarde la función, yo no podré ir. -Comentó Sirius con irritación en su voz.

- Mala suerte, querido. Dijo Dorea sonriendo maliciosamente.

La tarde fue una mierda, o eso creyó Sirius. No tuvo ni un sólo momento a solas con Lily, porque estuvieron toda la tarde hablando de comida y de adornos. Después las mujeres se fueron al cine, incluida Rose que había llegado temprano del trabajo y Sirius se quedó solo en la casa, esperando a Petunia, a su novio y la hermana del novio que ni siquiera sabía su nombre.

Se vistió con desgana, colocándose unos pantalones de tela negros al igual que su camisa. Cuando Petunia lo vio, abrió los ojos como plato pero no dijo nada, James tomó eso como un gesto de aprobación y fue a peinarse. Realmente si algo envidiaba de Sirius era su pelo, era tan fácil de acomodarlo y siempre lucía genial.
A las ocho de la noche, llegó el dichoso novio de Petunia con su cita. El novio de Petunia, era un ser especial, si decimos que especial es casi no caber por la puerta, tener un cuello inexistente y un bigote gordo bajo la nariz. Sus ojos eran saltones y cuando se posaron sobre Sirius se entrecerraron. James no entendía que hacía una chica como Petunia Evans con alguien como él. La chicano era fea, sólo distinta a Lily, pero guapa de todos modos. Quizás sólo demasiado delgada para el criterio de James.

- Así que éste es el nuevo amiguito de tu hermana. -Farfulló, mirando altivamente a Sirius.

- James le miró de vuelta del mismo modo, es decir, muy mal. Sus ojos destilaban la arrogancia de la familia Black, más la molestia de James y su malicia. Realmente daba un poco de susto. A pesar de eso Vernon sostuvo la mirada, intentando demostrar que él no le temía.

Atrás de Vernon, estaba la cita de James, la espectacular Marjorie, apodada por todos como Marge. Cuando James pensaba en espectacular se refería a la espectacularmente fea. "Si hasta trae bigote" pensó cuando la vio de cerca.

- Ésta me la pagas, Lily. -Murmuró cuando la chica se colgó de su brazo.

Lily había llegado tarde del cine, le dolía el estómago de tanto reírse porque su mamá decía que ella no se parecía en nada a Jodie Foster y Dorea no paraba de señalar que eran calcadas, y por su lado Kate alegaba que Robert de Niro estaba para chuparse los dedos. Dorea gimoteaba porque no apareció John Travolta. Y todas la consolaban diciéndole que ya haría otra película y que irían a verla todas juntas. Sin embargo, la sonrisa de Lily se le acabó cuando salió del cine y tuvo su primer encuentro con Alex desde lo ocurrido en la enfermería, sólo fue de segundos, específicamente, lo que él tardó en saludar y llevarse a su madre y a Dorea, para luego tomarle la mano y sonreírle de aquel modo que ella alguna vez amó.

¿Qué sintió Lily al verlo? Eso era lo mismo que se preguntaba, sentada en el escritorio de su habitación. Quizás sintió un poco de miedo, vergüenza, rabia, anhelo, felicidad, ansiedad y hasta nerviosismo.

"No, Lily. Tienes que estar calmada para el jueves, tienes que ser fuerte y tienes que descubrir que te pasa con él" Se repetía lo mismo una y otra vez mentalmente.

Sin pensarlo dos veces, abrió el cajón de su escritorio y sacó un álbum fotográfico que tenía en el fondo de aquel cajón. Lo abrió suavemente, como si dudara si debía hacerlo. La primera fotografía del albúm se la tomaron en aquel parque de diversiones que tanto le gustaba, ella estaba radiante y a su lado, el tenía un leve tono verdoso en su cara porque estaba mareado a causa de la montaña rusa. La imagen que seguía, era de ellos en la piscina de su casa. Fue la primera vez que él había ido hasta allí y Lily recordó aquel momento como una de sus mejores tardes. Aquella interminable tarde en que se besaron en el agua hasta que la piel se les arrugó como la de los viejitos y ambos tiritaban de frío y de emoción bajo un sol que disparaba sus últimos rayos muertos.

"¿Qué fue lo que nos pasó?"

No quiso seguir mirando aquellas fotografías y respiró profundamente para disipar la niebla de su cabeza. Giró sus ojos y vio el libro de Encantamientos, Lily no dudó ni un sólo segundo en tomarlo. Necesitaba distraerse y tenía que hacerse cargo de su problema y mientras antes mejor. Sus dedos corrieron hasta la página que buscaba hace tanto tiempo y ahí vio el signo de su segundo dolor de cabeza. A su parecer, su pequeña molestia había tenido el libro. En los márgenes de aquella plana vio unos dibujos pequeños, eran unas snitchs y tras ellas estaba la inscripción de cinco letras, cada una pasada muchas veces con el lápiz, quedando ennegrecidas.

LExJP

James Potter era como una herida en el paladar, de esas que cicatrizan rápido pero no lo hacen porque tu lengua se empeña en pasar por ella una y otra vez. Es ese dolor molesto que no dejas que se vaya, siempre terminas pensando en aquella herida casi todo el día y vas y caes siempre igual, terminas pasando la lengua por esa parte de tu boca. Eso era James Potter para Lily Evans. Tras unos momentos de rabia consigo misma, porque no sabía por qué no dejaba cicatrizar esa herida de una vez por todas, fijó su concentración en el texto propiamente tal de aquel libro.

"Encantamiento Evero: Antiguo hechizo utilizado para crear vínculos entre personas que necesitan confiar la una de la otra, y de ese modo las emociones y sentimientos emergen en forma de luces de colores cuando son reprimidos, obligando a los participantes a delatarse respecto de ellos. En cada pacto se debe elegir tres emociones o sentimientos que deseen que se manifiesten y asignar un color para cada uno. Esto se hace pensando mentalmente en las emociones y en los colores.
Para realizar este encantamiento es necesario hacer entre los participantes un acto de entrega y confianza mutuo, materialmente hablando y no-verbalmente pronunciar "evero", la varita debe seguir el curso del dibujo descrito en la pagina 546.
¡Atención! Este encantamiento se hace extremadamente inestable cuando los vínculos entre las personas se rompen, y puede llegar a ser contagioso con otras, a la cuales se les haga el mismo acto de entrega y confianza elegido por las personas que lo realizaron originalmente, siempre y cuando, cumplan con la característica de que sea mutuo.
Cuando el vínculo entre las personas se rompe, puede traer como consecuencias vómitos, mareos, dolores de cabeza al estar en contacto con la persona originalmente elegida para el conjuro..."

- Fue la noche más horrible de mi vida. -Dijo una voz ronca, sacándola de sus pensamientos. Lily levantó la vista del libro y vio a un chico mojado hasta los huesos en la entrada de su habitación.

- ¿Qué te pasó, Sirius? -Preguntó la chica mientras sacaba de su closet unas gruesas toallas para pasárselas y tratando de reprimir una pequeña sonrisa.

- ¿Por dónde empiezo? -Respondió molesto y con un tono acelerado el chico. - Ya sé, apenas salimos de aquí me tuve que ir con ella en el asiento trasero del autómovil y esa chica es una cara dura, desvergonzada que tiene las manos más rápidas del planeta. Ni siquiera yo he hecho las cosas que ella intentaba hacer. Y si de algo estoy seguro, Lily, es que esa chica se lava los dientes con los calcetines de su hermano. Pero eso no fue lo peor, no, lo peor ocurrió en la cena. Estaba rodeado de gente…aburrida y que hablaban de política sin parar, como si fuera el tema más entretenido del mundo. Yo ya estaba lo suficientemente asqueado con la comida que sirvieron, sin embargo si algo bueno tenía esa chica es que se comió su plato y el mío. ¡Ah! y también se bebió todo lo que fuera líquido, creo que hasta la vi empinarse el florero. Se me ocurrió ir al baño, a ver si podía morir de un modo menos doloroso y dejar hasta ahí mi sufrimiento, pero ahí comenzó la peor parte; esa chica, si podemos decir que es una chica, me encerró en el baño de hombres y se me tiró encima. ¡Casi me violó! En dos segundos me tenía desabrochado el pantalón, Lily. ¡Y esto es toda tu culpa! Así que me debes una, te juro que me la pagas. -Dijo enérgicamente cuando vio que la sonrisa de Lily se ensanchaba. -El punto es que escapé como pude del baño y ella gritó en frente de todos, que yo era un fresco que se había intentado aprovechar de ella en el baño. En eso el novio de tu hermana se paró y me comenzó a gritar con serias intenciones de golpearme. Tú comprenderás que a esa altura mi paciencia no era mucha y pensé en mi varita, pero la dichosa varita de mierda se quedó aquí. Así que tu hermana, se le ocurrió que se venían y me dejó botado en el centro de Londres sin tener la más puta idea de cómo llegar hasta aquí. ¿Te mencioné que afuera llueve? ¿Y mucho? Me mojaron todos los automóviles que pasaban hechos una bala, como diciendo "sí, hagamos más infeliz la vida de James Potter" Pero en eso apareció el autobús noctámbulo, menos mal…O sino todavía no llego. Tu mamá me abrió la puerta y me dijo que "la causante de todos mis sufrimientos" estaba despierta y oí a tu hermana llorar, de modo que mañana en tu casa todos me odiaran, así que aquí estoy y me la vas a pagar Lily, te lo juro. Después de esto, una cita con el calamar gigante parecerá un premio de la lotería.

- Por lo menos no logró violarte, Amos no puede decir lo mismo . -Dijo Lily aguántandose las ganas de reírse.

- JA-JA ¡Qué gran consuelo! -acotó con sarcasmo. -Ahora me siento mucho mejor.

- No te preocupes Sirius, en mi casa nadie te va a odiar. Mis papás conocen a Marge y Petunia ya te odia, así que no importa mucho…Pero...

- ¿Qué cosa?

- ¿Por qué dijiste que los automóviles querían hacer más infeliz la vida de James Potter?

- ¿Dije eso? -Preguntó el chico secándose la cara, tratando de lucir distraído.

- Sí, dijiste que estabas mojado y que los automóviles te lanzaban agua tratando de hacer más infeliz a James Potter.

- Lily, deja de pensar en James. Te imaginas cosas y eso es porque James está en tu subconsciente y no lo quieres reconocer. Pero él de todos modos emerge...Eso es amor, Lily.

La chica lo miró con el ceño fruncido unos segundos, directo a los ojos, pero Sirius sostuvo aquella mirada y colocó en su cara su mueca más burlona. Las mejillas de Lily comenzaron a arder y pensó en su herida en el paladar y en su maniática obsesión de pasarse la lengua por aquella zona. "Sí, eso debió ser", pensó.

- ¿Qué pasa? -Preguntó Sirius.

- No, no es nada. -Respondió ella, girándose muy ruborizada hacia su escritorio.

- ¿Qué estás estudiando ahora?

- Nada, sólo leo algo.

El chico miró el libro y supo inmediatamente que estaba haciendo Lily.

- Ah, es eso. ¿Qué vas a hacer con tu encantamiento?

- No sé, se supone que tengo que deshacerlo y no me hace mucha gracia. Creo que todo se aclarará el jueves.

- ¿El jueves?

- Síp. Me voy a juntar con Alex y supongo que cuando lo escuche y lo tenga enfrente sabré de una vez por todas que me pasa con él.

Sirius apretó sus labios con fuerza y le preguntó -¿Cómo piensas deshacerlo?

- Ése es un gran problema. -Respondió la chica. No sé cómo, exactamente. Sirius. -Lily ahogó ese pensamiento de su mente, no quería pensar en eso. - ¿Quién tenia el libro antes de Remus?

El aludido se encojió de hombros y respondió. -No lo sé.

- ¿Puede ser que lo haya tenido Potter?

- ¿Ves que siempre piensas en él? No sé si lo tenía, creo que no. ¿Por qué?

- Por nada. Ahora anda a acostarte y cúbrete esta vez o te vas a enfermar. -Concluyó Lily, parándose y empujando al chico fuera de su habitación.

Pero los temores de Lily se hicieron realidad, y el martes y el miércoles Sirius no podía levantarse. Le dolía todo el cuerpo, le picaba la garganta, sentía que la cabeza se le partía y que si seguía teniendo esos mocos en cualquier momento se le salía hasta el estómago por la nariz. Los padres de Lily habían insistido en llevarlo a un médico, pero él se negó tajantemente

¿Quién necesitaba un medico si tenía a Lily como enfermera?

Ella se preocupaba personalmente de él, cada cuatro horas lo obligaba a tomarse una píldora, le traía bolsas gigantes de pañuelos desechables, le obligaba a colocarse un ungüento en la nariz para que no le doliera tanto, ¡hasta le había echado de ese ungüento que olía a mentol en el pecho! Y por si fuera poco, le preparaba las limonadas más ricas que él había probado. Lo acompañaba todo el día, estudiaba a su lado y él podía ver televisión, aunque con sola verla estudiar él tenía entretención suficiente. Pese al resfrío, pese a los mocos, podía sentir suavemente su olor y ése era el mejor sedante del mundo. Ni siquiera le importó cuando escuchó a Petunia decirle a Alfred y Rose que las píldoras que Lily le daba eran para combatir la sífilis avanzada de la cual supuestamente padecía.

Pero el jueves se sintió peor, ése era el día que él más había temido. Se despertó cuando Lily entró muy nerviosa a su habitación para obligarlo a tomar una medicina y después no la vio en toda la mañana. Sólo le llevó una bandeja con el almuerzo y ni siquiera comió con él.
Después de almuerzo, no la volvió a ver hasta que le volvió a llevar una dosis de su medicación y cuando Sirius, perdón, James la vio, la mandíbula casi se le desencajó por causa de la impresión.

Lily Evans, que normalmente es una chica guapa, ahora se veía hermosa. No, hermosa es poco. ¿Perfecta? Sí, esa palabra le parecía más completa a James. Llevaba el pelo suelto, cruzado por un fino cintillo oscuro, rizado levemente en las puntas y los ojos le brillaban de un modo especial. Traía una minifalda negra, y mostraba sus piernas imposiblemente largas y torneadas, unas botas altas y una blusa satinada del mismo tono. Su cabello rojo relucía con más furia del que James nunca le había visto.

- Te ves...muy bien. -Fue lo único que salió de su boca.

Ella le contestó. – Tú también te ves mejor, Sirius. Quizás hasta podrías levantarte, claro, si te sientes lo suficientemente bien. - Y tras decir esto, se fue.

Bastó que Lily le diera la idea para querer levantarse. Se incorporó rápidamente y buscó la mejor ropa que traía, porque si Lily Evans iba a jugar rudo, él también podía hacerlo. En menos de media hora, Sirius Black estaba vestido, perfumado y peinado perfectamente. Como si nunca hubiese sido un estropajo humano por culpa de un insulso resfrío.

Cuando las campanas de la puerta sonaron, Lily estaba en la cocina mirando el reloj nerviosamente y tamborileando sus dedos contra la mesa. Se paró casi automáticamente y vio a Sirius aparecer por la cocina. Lily palideció un momento, Sirius Black se veía extremadamente bien, casi para dejar los pulmones sin aire. El pelo negro le caía elegantemente por sus ojos, los que brillaban con una chispa indecifrable. Pero Lily en un segundo se deshizo de aquellas ideas raras.

- Yo voy a abrir la puerta. -Dijo Sirius cuando vio a Lily nerviosa y consternada. Ella sólo asintió con la cabeza.

James atravesó la casa con una sonrisa malvada, como si tuviera una broma entre manos. Abrió la puerta y un chico alto, de espalda sólida, tan arreglado como Lily y él, esperaba tras el umbral con un ramo gigante de tulipanes.

- ¿Sirius Black?... ¿Qué haces aquí?

- ¿Qué Lily no te lo ha dicho?

- ¿Qué no me ha dicho qué cosa?

- Que somos novios.

La cara de Alex Diggory, normalmente de tono bronceado, palideció. Pero unos segundos después lo corrió con el brazo, entrando a la casa y contestó. - Eso no lo creo, no al menos hasta que ella me lo diga, Black.

Sirius pensó que eso hubiese sido muy fácil. Ideal pero fácil, que Alex se marchara sin cruzar ni media palabra con Lily, completamente convencido de que ahí, él sobrarba. Aún así se consoló pensando que no perdió nada con haberlo intentado. Alex entró en la casa con paso seguro y se dirigió a la habitación de colores brillantes, esa de sillones mullidos donde normalmente se leía el diario frente a un fuego vivaz.

- ¿Lily?

La chica entró en la habitación, quedando estática. Sus músculos no respondían al ver a su ex novio plantando en aquella sala, con semejante ramo de flores.

- Te ves... preciosa.

- Gracias. -Respondió con la voz en un hilo y rogando porque la razón volviera a su cuerpo. Se acercó tímidamente a él y lo saludó con un beso en la mejilla, sin dejar de notar una sensación rara en el estómago.

- Lily ¿es cierto que estás saliendo con Black?

- ¿Qué? Por supuesto que no. -Respondió con molestia en su voz. -¿Por qué piensas que cada hombre con el que me ves es mi novio?

Alex pensó en contarle la verdad, en decirle que Black había dicho eso, pero prefirió no darle importancia al tema. Y se encogió de hombros intentando expresar que lo sentía. Que de verdad lo sentía. En eso Sirius atravesó nuevamente la sala y le sonrió burlonamente a Alex. Le dirigió la palabra a Lily – Estaré en la cocina para cualquier cosa que necesites.

El silencio, de esos densos, pesados e incómodos cayó sobre Lily y Alex. Se sentaron en sillones separados, uno frente al otro y se dirigían miradas nerviosas por turno. Con un gran acopio de fuerza Lily habló, mirándolo a los ojos, porque ya no se aguantaba la escena ridícula. Hace mucho tiempo estaba esperando ese momento para desperdiciarlo haciéndose los tontos.

- Alex... ¿Por qué terminaste conmigo?


Nota de Autora: Inflen globos y bla bla bla, porque anoche me desvelé y estaba tan aburrida que no sabía que hacer. Y entonces me acordé que soy una mala persona que le tiene en ascuas con esta historia que debí terminar hace muuuucho tiempo. Y ya ven, arreglé este capítulo y aquí esta. Para todas las personas que son nuevas leyendo esta historia tengo que decir que todas se equivocaron. Lo que fueron a buscar no era ni amortentia ni veritaserum. Era la poción que Lily había hecho con James en los primeros capítulos de la historia. Y Sirius, no es Sirius, es James. Pero creo que de eso ya se habían dado cuenta. Y no tengo más que decir, no sé cuando me desvelaré de nuevo. Y creo que no será pronto, lo siento mucho. Pero mírenlo así, ¡Vamos en el capítulo 19! Yo casi reviento de felicidad.

Por cierto, hay una encuesta en mi profile, que tengo la patudez de decirles que por favor se pasen por ahí. Me sería de gran ayuda.

Gracias por el apoyo, por leer y por los reviews.

Besos gigantes.