bueno muchas gracias a quienes se dan el tiempito de leer y dejar sus reviews ;) se les quiere todo los personajes son de JK la historia loca es mía .
DESPUÉS DE LA PRIMERA VEZ
Durante los siguientes días, todo fue muy incómodo para ambos. Ninguno de los dos se buscó y ni se atrevían a verse a la cara, sus puestos del gran comedor los situaban uno al lado del otro, pero entre ellos había una pared invisible de hielo.
Minerva sufría al saber que habían estado juntos y seguro él ni lo recordaría, pero ¿qué podía hacer?, se moriría de vergüenza, ¿y si le refería algo de aquella noche? el solo pensarlo ya era tremenda vergüenza para ella, que él se lo recordará la asustaba.
Él la miraba de reojo y se divertía de verla incómoda, se dio cuenta de muchos de sus gestos y actitudes los cuales nunca observo antes y ahora su mente se había llenado de todos los posibles, pero, la animaga era una fuente sin fin de gestos.
Poco a poco los docentes dejaron los sucesos de la navidad atrás y múltiples actividades escolares les permitieron volver a interactuar, al principio tanto Pomona, como Hagrid y Flitwick habían tenido también cosillas que lamentar y Minerva se enteró de todas ellas, y trataba de escuchar todo lo que se rumoreaba para saber si ella también había sido descubierta, pero gracias a Merlyn lo suyo con Severus ni siquiera el mismo lo había sabido, eso hiso que la subdirectora se fuese relajando nuevamente frente a él y poco a poco el rio volvió a su cauce.
Unas semanas después su amistad que se había consolidado tras más de 8 años de trabajar juntos, había regresado y comían juntos más relajados y sonrientes. Minerva hasta creía ver más cercano a Severus, que de vez en cuando le acomodaba un mechón de cabello tras la oreja cuando conversaban algo y cada vez lo hacían más cerca.
Ella iba a su oficina y le ayudaba en las pociones o él la buscaba en la de ella y le contaba sus avances con tal y cual poción que estaba estudiando, en fin habían desarrollado una amistad cómplice y se divertían conversando juntos. Severus se extrañaba de sentirse tan familiar, tan unido a ella, y ella de que el mismo la buscase y la consintiera en ocasiones.
Había veces en las que solo por verla sonreír hacia algún gesto que sabía que a ella le gustaba como rodar los ojos o simplemente sonreírle con franqueza, empezaron a pasar mucho tiempo juntos, se reunían a tomar el té, accidentalmente claro está dentro de la sala de maestros o coincidían en la lectura de algún libro lo que les permitía intercambiar ideas, Minerva estaba encantada de que muchas de esas ocasiones él no se alejase como solía hacerlo, pero tenía sus dudas nunca había sido muy buena leyendo a los hombres y trataba de descifrar si él lo hacía por que recordaba su accidente de Navidad, decidió solo confiar. Esta vez se había enamorado de él desde hace mucho, había tratado de olvidar sus problemas y rogaba para que Severus jamás los conociera.
Varios meses después su relación de amigos, empezó a tener tintes románticos, las tomas de té se extendían y se tornaron más cercanas. Ya no se estaban en sillones opuestos lo hacían en el mismo sillón, y cuando comían no solo había sonrisas cómplices sino también miradas que derretían a cualquiera que estuviera muy cerca de ellos, pero nunca iban más allá pues temían afectar la amistad, así que ambos se sentían frustrados.
Estuvieron así hasta que un día mientras Minerva le ayudaba en su laboratorio con la preparación de una poción mata-lobos por accidente ambos tomaron el mismo mortero y sus manos quedaron una sobre la otra, la varonil mano de Severus cubrió la pequeña y frágil de la pelirroja y se miraron a los ojos, estaban tan cerca que sus alientos se rozaban, la boca de él se secó y la de ella se humedeció.
Ambos se sintieron terriblemente atraídos era como un campo de atracción gravitacional, por el que se fueron acercando más y más hasta que suavemente rozaron sus labios, Minerva soltó el mortero de la impresión pero el pocionista con agilidad lo tomó en el aire dejándolo sobre la mesa con ligereza.
Al liberar su mano del instrumento esta fue a parar a la cintura de la animaga acercándola más a su cuerpo, ella se sentía en un sueño entre feliz y asustada sin saber qué hacer por lo que empezó a derramar lágrimas que no pudo contener, y es que Minerva tenía 27 años pero era tremendamente inexperta en este tipo de situaciones, ella jamás… Bueno si la habían besado, una vez en un incidente terrible con un chico en el colegio que era lo que ella no quería recordar. Ni su rostro, ni su nombre. Pero esto la había perseguido tanto tiempo en su mundo interior, que le dolía solo pensarlo, más que nada porque no fue una experiencia bonita, fue más que humillante, pero el hecho de ahora estar junto al hombre que le gustaba, hacia este su primer beso sin dudarlo.
Severus tuvo curiosidad de saber que estaba pensando Minerva al ver su nerviosismo y las lagrimas caer por su rostro, estaba seguro de que no era la mejor idea y de que alguna manera estaba violando su privacidad pero necesitaba hacerlo, necesitaba conocer que pasaba por la mente de la animaga.
Usó legeremancia y la imagen que apareció en su cabeza lo desconcertó inmediatamente. James Potter!, el maldito James Potter besando a McGonagall. ¿Pero qué carajo? Su primer instinto fue alejarse y empujarla. Otra vez, le habían fallado, otra vez jugaban con él y de nuevo ese maldito bastardo se interponía en su camino, ella estaba pensando en el tipo ese mientras lo besaba y él estúpidamente había decidido conquistarla pero si ya tenía a ese imbécil en mente para que se enamorara de otro imposible.
— Lo siento Minerva debes irte y te pediré que no regreses a ayudarme más, creo que he estado perdiendo demasiado tiempo en algo que no va a ningún lado. — dijo con desprecio.
Minerva no sabía que estaba pasando o de que hablaba, su felicidad le impedía entender pero todo era confuso y se mostraba desconcertada ante la actitud del pelinegro. Había estado pensando y sintiendo que todo estaba marchando bien y de pronto él la empuja alejándola.
— Yo… yo… yo. — tartamudeó preocupada y un tanto asustada. — ¿Hice algo mal, Severus? — Preguntó inocente totalmente ajena a los rencorosos motivos que aquel vengativo hombre tenía.
Ella no supo que el uso la legeremancia, en parte queriendo saber que pasaba por la cabeza de la pelirroja pues no esperaba que ella llorara y en parte porque temió haber hecho algo mal, pero al hacerlo encontró un imagen que no le agrado, James Potter besándola, a ella a su pelirroja, cuantas mujeres tuvo ese canalla? ¿Por qué justo tenía que haberla besado a ella, porque tenía que quitársela a ella también?
Severus no pudo evitar sentir dolor al ver que otra mujer le había sido arrebatada de sus manos, otra oportunidad perdida y manchada por el maldito Potter. El enojo y la traición nublaron su juicio, no quería volver a ser lastimado por otra pelirroja y esta le estaba fallando irremediablemente, y no volvería a amar unilateralmente a ninguna mujer que piense en Potter mientras él la besa.
Aunque tal vez el nunca se enteraría de la verdad, porque si él hubiera profundizado en aquel recuerdo habría visto el terrible trato que recibió Minerva, como los merodeadores se portaron con ella y la reacción de la chica a sus maltratos, lo cual lo hubiera puesto orgulloso y no así de malgenio.
—¿Qué haces ahí parada viendo mi espalda? ¡VETE YA! — Le gritó a la chica y está casi como si su vida dependiera de él, se sintió morir, y su corazón se partió irremediablemente, no lo entendía no era justo que él no le dijera que hizo mal, es decir, no sabía besar era obvio, pero había tratado de no verse tan torpe y ahora que por fin ambos habían avanzado un paso la apartó de golpe y sin explicación alguna, sentía como su corazón se desgarraba con cada palabra cruel y tosca que el pocionista le decía.
No entendía nada y solo lo veía asustada, pero al oír su grito se transformo y corrió desesperadamente, corrió y corrió. No supo ni hasta donde había llegado solo se detuvo cuando se topó con una pared que no vio por las lágrimas que le rodaban y se golpeó tan fuerte que quedó inconsciente un buen rato.
Cuando despertó la Señora Norris hacía guardia junto a ella, cuidándola. Agradeció un poco tambaleante, se dio cuenta de que no sabía dónde estaban. La otra gata la ayudó a regresar y le guió a su habitación con seguridad, estaba algo confundida, no paraba de llorar, llegó a la habitación y se transformó tropezando y cayendo al suelo donde se quedó por horas, y lloró hasta sentirse seca y vacía, nunca supo que pasó, pero todo cambió esa tarde, que creyó que sería la mejor de su vida cuando él puso sus labios sobre los suyos, pero que resultó ser el inicio del final de su vida según le parecía.
Desde aquel día vivían ignorándose ambos y sin dirigirse la palabra más que para lo estrictamente profesional simplemente hablaban para lo que les competía por trabajo y cuando lo hacían Minerva hablaba fría pero con respeto debido a su trabajo. Él tosco y con desprecio absoluto. Algo que ella jamás mereció.
aquí es cuando mi cora se rompió lo escucharon? :c Review para repararlo ;)
