Todo este mundo es de JK yo solo cree una realidad alterna muy extraña que espero les llame la atención y les merezca un review recuerden que soy novata tengan piedad de mis errores y enseñen me con cariño 3


LA VISITA QUE NO ESPERO NADIE

El ambiente era incómodo tanto para ellos como para todo aquel que los rodeaba pues se sentía claramente la aversión creciente entre ellos, lo que a sus compañeros extraño pero atribuyeron a la rivalidad de sus casas pues la copa de quidditch se disputaba justamente entre sus dos casa algo que antes del incidente les había causado risas y bromas sutiles pero ahora era un ladrillo más del muro de odio que se formó entre ellos.

Justamente para el evento de la gran final fueron invitados por Albus los Señores Potter, y para mala suerte la comisión de darles la bienvenida recayó en Minerva quien debía recibirlos en la entrada y conducirlos hacia la dirección, ella rogaba que fuese otra familia Potter pues lo que menos quería ella volver a ver a aquél sujeto.

La primera en llegar fue la esposa y Minerva la recibió jovial y educada con todo lo que su porte y cultura se lo permitía, al entrar Lily Evans quien resultó que ahora era Lily Potter, se mostró muy casual y buena anfitriona, lo hizo a pesar de saber perfectamente que ella fue el fantasma que alejó a Severus de ella por esos 8 años anteriores y que su recuerdo siempre era lo que lastimaba al pocionista.

La siguiente persona en llegar botó por suelo todas sus esperanzas de nunca más volver a verlo, apenas puso un pie en el recibidor inmediatamente lo reconoció como el chico que le desgració la vida, lo cual provocó que cambiara a una actitud más seria y tajante olvidándose de todo lo cordial para ese momento.

Severus fue también llamado por el director para recibir a los visitantes junto la subdirectora, subía las escaleras cuando la vio saludar a Lily sonriente y amable como siempre era cuando desempeñaba su papel de anfitriona para el colegio, eso le gustaba de ella, y aun cuando lo demás lo odiaba, eso era lo único que no podía despreciar de Minerva, ser tan dulce y cálida con todos.

Por un momento se detuvo en un escalón admirando las a ambas comparando posturas y detalles, se sorprendió en ver que Minerva era por mucho más atractiva que Lily e incluso su mirada era más dulce, estaba perdido pensando en ellas. Se regañó así mismo por estar embobado como un adolescente. Su ánimo cambió completamente cuando entró al recibidor James y tomó de la cintura a Lily la cual se vio incómoda ante el toque de su ahora esposo.

Al pocionista la boca le supo a bilis, tuvo una punzante y dolorosa sensación al imaginar que ahora abrazaría a Minerva también, SU Minerva, pero se sorprendió al ver la actitud hosca de la animaga hacia el recién llegado, su cambio de expresión facial, y la posición de defensa.

Él conocía esas acciones más que nadie, ya que eran básicamente las que ella usaba a diario al verlo o referirse a él. Severus notó que Minerva estaba adoptando la posición y actitud que usaba con personas de las que huía, odiaba o repelía porque la habían herido. La conocía lo suficientemente bien después de todo el tiempo que habían pasado juntos platicando, haciendo pociones o simplemente compartiendo anécdotas aleatorias como para saber eso y diferenciar esa actitud de sus gestos y ademanes normales.

Le desconcertaba verla actuar así con él después del recuerdo que vio aquel día. — Pero ¿qué diablos?... — Pensó pues creía que ella lo amaba, — bueno a mí también me amó y me trata así, no debería sorprenderme—, pensó con acritud pues había concluido que ella había estado enamorada de Potter y por ello le confundía esa reacción, aunque viéndolo por otro lado ellos mismos estaban en esa situación de odio, así que no tenía mucho por qué sorprenderse.

— Buenas noches, Lily— Saludó Snape a su amada amiga excluyendo a los demás descaradamente, solo miró a Minerva con desprecio como ya se le había hecho costumbre, pero algo se movió dentro de él al ver que su semblante era triste y no supo identificar el motivo.

No pudo evitar invadir su mente de nuevo. A pesar de todo le dolía no saber qué pasaba por la cabeza de su animaga. Pero al hacerlo todo cambió, la imagen que pudo percibir lo horrorizó, y aunque apenas fue un fragmento no pudo evitar ver el tinte doloroso que llenaba esa escena. —¿Pero qué demonios hice? — Se preguntaba el mago con desesperación.

Dio un paso atrás alejándose de Lily discretamente, tenía que saber qué demonios había pasado, y el único que tenía ese recuerdo completo era el imbécil de James ¿Cómo diablos se lo sonsacaría?

—Debemos subir. Albus los están esperando Señores Potter— dijo con un tono monocorde Minerva, dando enfasis a la palabra señores para recordar le a ambos hombres la unión existente entre Jame y Lily aun que por razones diferentes a cada uno.

Prosiguió con la recepción de los invitados del director, ignorando la falta de educación de Severus, después de todo para ella, él y James eran iguales, uno la besó y la hizo suya a la fuerza cuando se enteró que era totalmente virgen y el otro pues, el bastardo se dio cuenta de que le gustaba y busco jugar con ella hasta tenerla en sus manos. Se lamentaba por tener que tenerlos a los dos enfrente suyo justo en ese momento y tener que tragarse la rabia en vez de lanzar les alguna maldición.

Mientras subían las escaleras con dirección al despacho guiándolos, Minerva pudo notar el distanciamiento y frialdad existente entre la pareja. Mientras James iba mirándole el trasero y tocando su entrepierna con descaro, ese bastardo tenía las agallas de hacer eso frente a su esposa. Claro que ella no se quedaba atrás, Lily iba del brazo de Severus contoneándose y coqueteándole sin pudor alguno y conversando de banalidades, totalmente ajena a los actos de su esposo.

Que bochorno más grande sentía la animaga y para rematar podía sentir los ojos de Severus clavados en su nuca.

No era justo, —¿Qué demonios querían ahora? — Se preguntaba la bruja. Ya la habían humillado y ¿ahora se burlaban juntos de ella? De pronto James hizo una pregunta que la sacó de sus pensamientos.

—Minie, te has conservado bien todos estos años ¿cómo lo haces, eh? Te ves incluso más joven que Lily. — dijo como si hubiese hablado del clima y ella sintió que la sangre le ardía, que quería arrancarle la cabeza.

La animaga pudo percibir como Severus se tensó, lo que ella interpretó que él hacía por el hecho de haber insultado a Lily comparándola con ella. Las inseguridades de Minerva comenzaron a atacar y rondar su cabeza.

— Seguro no le agradó el comentario porque siempre estuvo enamorado de ella, su gran amor y por el cual jamás me miró por esos 8 largos años—, pero Minerva McGonagall no dejaría a este idiota se burla se de ella otra vez, lo pondría en el lugar que se merece, lo golpearía de ser necesario pero no se dejaría tratar mal del tipo nunca más.

—Vaya educación la suya, Sr. Potter. Ni siquiera parece que hubiera pasado por Hogwarts. Y le recuerdo que mi nombre es Minerva no Minie, como usted y sus amigos tan atrevidamente se les ocurrió nombrar me, o si prefiere simplemente McGonagall, pero no me vuelva a llamar de otra forma porque no le he dado ni la confianza, ni la amistad suficiente para hacerlo. —Siguió caminando con la cabeza en alto.

Ella esperaba que todos fueran en silencio hasta la gárgola de la entrada del despacho de Albus, pero el patán tuvo que responder y recordarle aquello que ella había logrado apartar de su cabeza por todos estos años.

— ¡Vaya! Tan fiera como siempre, Minie, simplemente delicioso en ti, pero.. ¿Aún sigues molesta por aquel incidente? Tu actitud casi me cuesta la amistad de Remus, creo que sigues siendo una mujer muy temperamental y una cascarrabias, eso hace que te veas como una vieja. — masculló el canalla con malicia.

Aquello era más de lo que su orgullo aguanto, si se quedaba mataría al bastado aunque irse era prácticamente huir. Dijo la contraseña, los ayudó a entrar al despacho y se disculpó con Albus, pues "tenía mucho que hacer" y al parecer el director lo entendió o leyó su mente ya que le excuso de la encomienda y ella salió casi corriendo de esa oficina.

Para Severus las cosa no era indiferente veía todo con ojo crítico y analizaba la interacción de los demás, iba caminando y conversando con Lily quien se colgó de su brazo y tomaba su mano contoneándose coquetamente, lo que se le hizo agradable de inmediato, aunque no pudo evitar mirar de reojo al esposo de su amiga, el maldito Potter que traía clavada la vista en Minerva y ella ni enterada, — bruja tonta y despistada— pensó molesto y que justo hoy no usaba su túnica ancha como siempre, justo hoy lucía como si la hubieran mandado a esculpir, perfecta en una falda amarillo quemado entubada con una blusa igual de ajustada de color blanco marfil que transparentaba el brasier levemente, vio a Potter como devoraba con la mirada el trasero curvilíneo de la animaga, su animaga.

— ¿Qué haces mujer? Porque no te cubriste con esa túnica dos veces más grande que te hace ver más ancha e informe de lo que eres— la regañaba internamente por verse tan sexy frente a ese idiota, pero en honor a la verdad ella había empezado a verse así de bien ante todos desde aquella tonta discusión que tuvo con Sirius Black, recordó con un sabor agridulce el pocionista, pues para Severus el hecho de que el imbécil Black la llamase fofa y poco femenina durante esa discusión y que ella le diese un guantazo que hiso al chucho irse chirriando de lo ofendido que se sintió, había sido un momento único en él que por poco casi la besa otra vez de lo orgulloso que se sintió de ella y su fortaleza, pero luego se recordó a sí mismo que era una de las zorras de Potter y se frenó. —¡Vaya! Que error— pensó ahora

Pues el idiota de Potter le dijo a Minerva una especie de cumplido que para Severus sonó más a grosería, tanto para ella como para Lily, por lo que apretó su varita en el bolsillo de su túnica y la mano de su amiga suavemente, pero ver la forma de cómo se defendió nuevamente la animaga sin la ayuda de nadie, se llenó de orgullo otra vez y le dedicó una leve sonrisa, que solo Lily notó pero con molestia.

Al oírlos hablar del incidente Severus se sintió confundido, la vio caminar con todo ese porte majestuoso que usaba cuando se ofendía, erguida e ignorando al bastardo ese, definitivamente no podía negar cuánto le gustaba esa mujer, y su forma terca y segura de ser, pero tenía que averiguar qué rayos fue lo que ese tipo le hizo y porque salió prácticamente corriendo del despacho del director.

Severus iba a seguirla cuando Albus lo llamó reteniendo lo, volteo a ver el sitio por donde la animaga desapareció diciéndose a si mismo que ya la buscaría después, aunque aun intranquilo trató de concentrarse en la visita que tenía que atender más que nada en su entrañable amiga pues el pesado de su marido le daba igual.