un capitulo muy corto pero prometo que el próximo será mas largo y tendrán algo de sorpresas, los personajes son de JK la historia extraña es mía ;)
NO TE DESTRUYAS MI GATITA
Las pesadillas habían vuelto, por 7 años habían desaparecido y ahora otra vez estaban ahí, esa visita solo había regresado a Minerva a la depresión y malas noches, que le afectaban tanto física como anímicamente, estaba muy delgada, pálida y con unas ojeras que apenas podía cubrir con maquillaje muggle, ya que los hechizos de glamour no le ayudaba nada, y sus ánimos estaban por el suelo.
No miraba a nadie a los ojos, daba su clase con una monotonía que rivalizaba con las clases del profesor Binns y al terminar se retiraba y se recluía en su oficina, apenas comía y si Severus estaba en la mesa solo tomaba fresas o uvas y se marchaba a su habitación, lloraba por horas hasta quedarse dormida.
También Pomona notaba que ella no estaba nada bien, analizaba sus acciones con detenimiento, hacia mucho que había visto a su amiga ir de radiante y feliz a apagada y devastada, ella no entendía que era lo que le pasaba, pues no dejaba que nadie se acerque, he incluso con ella también había tomado esa actitud, tocó a su puerta algunas veces y no había recibido respuesta, pero juraría que más de una vez, la escuchó sollozar en algún lugar tras esas puertas.
Para la profesora Sprout el comportamiento de Mine no tenía razón de ser, estaba tan preocupada "que no supo cómo" terminó hablándole de todo esto a Albus, quien le prometió tomar cartas en el asunto.
Severus tenía sus ojos en ella todo el tiempo, le dolía el proceso de auto destrucción que Minerva estaba haciendo, su figura extra-delgada su rostro apático, sus ojos siempre cristalizados, a pesar de que giraba el rostro cada vez que lo veía, él podía notarlo.
Ya no comía en el Gran Comedor, —¡Salazar bendito! ¿Es que acaso no comes? ¡Estás en los huesos mujer!— pensaba el pocionista.
No podía ni acercarse le porque se apartaba, no solo en el gran comedor, lo hacía todo el tiempo, el leía su mente y lo que encontraba eran puros desvaríos, —¡escapar!, ¡escapar!, ¡no más!, ¡ya no!, ¡no puedo más!, ¡debo irme!, ¡él no quiere verme!, ¡no debo molestar!, ¡quiero irme!, ¡oh no!, ¡oh no!, ¡quiero salir de aquí!, ¡por favor, que no me vea!, ¿Por qué no deja de doler?, ¿por qué sigue doliendo? —
Todo lo que leía en su mente era esos pensamientos de auto-lacerantes, y el pocionista sentía un golpe tras otro al notar los en su mente, porque todos ellos eran gritos ahogados de un corazón herido
El año escolar terminó y todos los alumnos se fueron, Albus asignó a Minerva un trabajo especial debía hacer una auditoría de las pociones que tenía Severus en su despacho.
Supuestamente debido a que no le cuadraban los datos presentados por el pocionista, ella se negó alegando que era ridículo que creyesen que Severus tuviese algún descuadre en sus materiales, pero realmente lo hacía porque no quería verlo.
El director fue firme en su petición y le indicó que debía aprovechar ese mismo día pues le había pedido también al involucrado, que fuera a los invernaderos a revisar los materiales de Pomona y tardaría mucho más que ella en esa revisión.
Minerva débil como estaban no analizó nada más, solo sabía que mientras él no estuviera cerca podría hacer su trabajo y salir rápido de ahí.
Ella lo conocía sabía lo organizado que era y como todo estaría meticulosamente ordenado, pero aún asi no entendía porque ahora debían auditar a los compañeros, en resumen debía ir rápido y salir rápido sin que él se cruzara en su camino, ya que no tenía fuerzas para pelear con nadie.
Entró segura de que no había nadie pues lo había visto salir hacia los invernaderos, trabajó rápido y como lo había previsto todo era perfecto.
Estaba por terminar cuando algo que no esperaba sucedió.
Severus entró hecho una tromba a su oficina con el torso desnudo y con su túnica, la cual chorreaba pus de Bulbo-tubérculo en una mano, mientras molesto se limpiaba el cuerpo con la otra mano.
Ni siquiera la vio, solo lanzó la túnica al suelo y se terminó de asear. Estaba tan concentrado y enojado por el percance en el invernadero que no sintió su presencia, tampoco es que fuese tan fuerte como antes, ahora apenas era un fantasma de la mujer cuya presencia antes era imponente.
El pocionista estaba por quitarse el pantalón cuando la escucho, había dejado caer el pergamino que revisaba y se tapaba la boca con ambas manos asustada, su pecho latía a mil por horas subiendo y bajando rápidamente.
Él volteó y la vio agitada y pálida, su cuerpo reacciono solo y fue al encuentro de la animaga, estaba a solo un paso de ella, sus orbes negras fijas en los verde oliva atigrados de ella.
Minerva trató de irse pero su cuerpo no pudo más con todo lo que le pasaba y sentía, todo se le puso negro y cayó desmayada, Severus la tomó en brazos al vuelo y la recostó en su cama, notando la fragilidad que proyectaba.
Pues no se ustedes pero yo, viendo a Severus a punto de desnudarse también me hubiera desmayado, recordemos que éste no es el Severus que vimos en las pelis, éste es un ejemplar hermoso y muy masculino.
Si tienen curiosidad puedo decir que para mí lo representaría Chris Ladewig, busquen lo en Google y me cuentan si no estarían tan maravilladas como la pobre Minerva que en mi mente está representada por Karen Gillan en sus años mozos ;)
Esperó que estas imágenes logren hacerles ver un poco el panorama que mi loca mente esta maquinado
:3 déjeme sus comentarios a ver qué tal mi bello Severus y la tierna Mine.
