Todos los personajes que reconozcan son de JK Rowling, lo demás es mío...


En este capi, recibí algo de ayuda xD a ver si saben quien escribió


-Profesora, eso no será necesa...

-Silencio señor Potter, claro que es necesario- lo interrumpió la profesora McGonagall, James hizo una mueca pero no dijo nada mas- aquí tiene señorita Weasley, se lo da a su abuela al llegar a Grimmauld Place.

-Si profesora- dijo Rose antes de acercarse a la chimenea junto a sus primos, la mentecita de James se ilumino y el chico dio un salto hasta quedar junto a la pelirroja.

-Ahora vayan y expliquen todo, el profesor Dumbledore ira mas tarde para aclarar todas las dudas que puedan tener- les dijo la profesora McGonagall. Al fue el primero en meterse a la chimenea y desaparecer con una llamarada verde.

-Adelante, Rosie, las damas primero- dijo James haciendo una elegante reverencia mientras la medio empujaba tomándola por la cintura, Rose simplemente rodó los ojos riendo y se metió en la chimenea sin darse cuenta de que James había tirado de la carta que le había dado la profesora. En cuanto la enorme flama verde se tragó a la chica, James sonrío ampliamente sabiendo que el pergamino no sobreviviría al viaje.

-Señor Potter, que es lo que trama...

-Hasta luego profesora!- James salto a la chimenea antes de que McGonagall pudiera cuestionarlo, incluso la McGonagall del pasado conocía todas sus muecas y gestos, era escalofriante- demonios, esto sí que da miedo - dijo al llegar a Grimmauld Place.

El lugar era lúgubre, tapicería negra y madera oscura en todos lados. Miró alrededor y se encontró con Al y Rose mirando un punto fijo en el suelo frente a ellos, se acercó rápidamente y observo las cenizas y pequeños pedazos de pergamino que yacían en el suelo, supo lo que era enseguida.

-Se quemó- dijo Al sin dejar de mirar las cenizas de la carta de McGonagall en el suelo.

-Lastima- sonrío James.

-Fuiste tú! Tu sacaste el pergamino de mi bolsillo e hiciste que se quemara!

-Nop, yo saque el pergamino de tu bolsillo, tu hiciste que se quemara al meterte en la chimenea- repuso James cruzándose de brazos.

-Eres un...

-Quien anda ahí!- los tres dieron un salto y miraron hacia una de las puertas.

-Pecho tierra!- James lanzo a su hermano y prima hacia el sillón los dos chicos aterrizaron uno sobre el otro mientras James soltaba una carcajada.

-Quien esta...- James se giró a tiempo para mirar a un hombre entrar en la estancia con la varita en alto. Si no conociera ese rostro por las tantas fotografías que había visto en el álbum de su padre, se hubiera asustado al mirarlo listo para atacar.

-No puede ser- dijo James sonriendo emocionado. Sirius Black estaba en la puerta frente a él! James no podía reaccionar de la emoción, estaba mirando a uno de sus ídolos! Uno que creyó nunca poder conocer. Sirius, por otro lado, estaba en shock, no podía creer la persona que estaba de pie frente a él. Sabía quién era pero... no... era imposible...

-Qui... quien eres...

-James, que demonios te pasa!- salto Rose saliendo de detrás del sillón, Sirius dio un brinco hacia atrás pero no podía dejar de mirar a James.

-Ja... James?

-Hola, Padfoot!- exclamo James ignorando los reclamos de su prima, estuvo a punto de avanzar hacia Sirius pero este retrocedió rápidamente negando con la cabeza.

-No... no, no, no, no es posible. Moony!-grito Sirius al salir corriendo de la estancia.

-Por Merlín, y yo que pensé que la que se asustaría más sería la abuela- dijo James rascándose la cabeza, la cual recibió instantáneamente un manotazo por parte de Rose.

-Tarado! Que no ves que eres idéntico a tu abuelo! Creyó que miraba un fantasma o algo- dijo Rose, entonces james cayo en cuenta, Rose le había gritado por su nombre, claro que Sirius los podría confundir. No pudo evitar una sonrisa de orgullo ante el hecho de que el mismísimo Sirius Black lo había confundido con James Potter- vayamos a explicarles tod...

-Aaaaahhhh!- el grito que los interrumpió hizo que las piernas de James se movieran por simple instinto, ese había sido Albus, había desarrollado su instinto de protección con su hermano con tantos años en Hogwarts ayudándolo cuando se metía en problemas, que era muy a menudo.

-Al, que pasooo...- la frase murió en sus labios al mirar a su hermano inmovilizado contra la pared y a Sirius y Remus apuntándolo con la varita- que demonios! Basta, que están haciendo!

-Ese no es Harry! Y tú no te muevas!- exclamo Sirius apuntándolo con la varita. James alzo las manos frente a él en señal de que venía en paz, pero Sirius lo miraba aterrado.

-Espera, baja la varita, no les haré daño...

-Quédate en donde estas, ni un paso más!

-No soy un impostor, pero tampoco soy Harry así que...

-Si no eres Harry eres un impostor, como entraron?

-Por favor esperen, dejen que les expliquemos.

-Cómo pudieron entrar al Cuartel?

-Dumbledore nos mandó, por favor...

-No nos dijo nada al respecto, como conseguiste una multijugos de Harry?

-No soy multijugoseado de Harry!

-A callar!- el grito de Rose hizo que la lluvia de gritos parara de inmediato. Remus y Sirius la miraron con las cejas alzadas mientras que los dos Potter respiraban tranquilos, cuando la chica gritaba siempre les recordaba a su madre y su abuela- por favor, les explicaremos todo.

-Bien, de acuerdo- Remus bajo su varita pero Sirius siguió apuntando a James con la suya.

-Moony, también lo ves?- pregunto Sirius sin dejar de mirar a James.

-Sí, lo veo- respondió Remus estudiando a James con la mirada. Ambos se habían olvidado del Harry falso y miraban a James sin creerlo.

-Bien, Rosie, explícales para que me dejen de ver así, dan miedo- dijo James yendo hacia su hermano, le dio un par de palmadas en el hombro y Al simplemente asintió asegurando que estaba bien.

-Sí, podemos sentarnos?- todos se dirigieron a la mesa de la cocina para poder hablar mejor. Sirius se sentó frente a James y Albus, dejando a Rose en la cabecera de la mesa, Remus se sentó junto a él- bien, supongo que todo sería más fácil si tuviéramos la carta de McGonagall.

-No me mires así!- dijo James alzando una ceja cuando Rose lo miro con ojos entrecerrados.

-Bueno pues fue tu culpa que...

-Ya, ya, shh, si no puedes explicarlo lo hago yo- dijo James callándola con un movimiento de la mano, Rose abrió la boca indignada pero no dijo nada. James se giró de nuevo hacia James y Remus- hola, mucho gusto, me llamo James Potter, él es Albus Potter y ella Rose Weasley, venimos del futuro!

-Esa es tu explicación?- pregunto Rose después de unos segundos de silencio profundo.

-Bien, vas tu- dijo James cruzándose de brazos.

-Gracias- dijo antes de girarse hacia Sirius y Remus- verán no estamos seguros de lo que sucedió, pero por alguna razón aparecimos en este año, nosotros venimos de... aparentemente unos 20 años en el futuro, o algo así.

-Del futuro?- pregunto Remus con el entrecejo fruncido. Sirius no dejaba de mirar a James, el chico alzo una ceja mirando al padrino de su padre y después le saco la lengua provocando que Sirius lo mirara con ojos entrecerrados.

-James- lo regañó Rose.

-Que? Me esta mirando raro- respondió el muchacho encogiéndose de hombros.

-Esque... eres... estas igualito a...

-James Potter? Ese es mi nombre, ya te dije, no?- sonrió James sin dejar de mirar al Animago.

-La cosa es que somos hijos de Harry, Harry Potter- continuo Al, Remus y Sirius abrieron mucho los ojos- es por eso que me confundieron con él y a James con mi abuelo.

-Son... ustedes son hijos de Harry?- Sirius no pudo evitar la creciente sonrisa que se apoderaba de su rostro.

-Sip, orgullosamente Potter!- exclamo James solemnemente mientras se acomodaba las gafas, Sirius soltó una carcajada.

-Esto es increíble!- dijo Sirius mirando de James a Albus como si quisiera aprenderse sus rostros- saben a quién me recuerdan también, tienen un poco de...

-Weasley?- preguntaron ambos chicos sonriendo.

-No sé si es porque están sentados junto a una pelirroja, pero si- dijo Sirius con expresión pensativa.

-Disculpa, pero la pelirroja si es Weasley- dijo Rose alzando una ceja- soy hija de...

-Ron?

-Hermione?- preguntaron Sirius y Remus al mismo tiempo, la chica solo asintió.

-Ya me las olía yo que ese par terminaba junto- dijo Sirius.

-Entonces, quien es su madre?- pregunto Remus mirando a los chicos Potter, quienes sonrieron mirándose el uno al otro.

-Ginny Weasley- respondieron a la par.

-Que? Ginny? Pero Harry! Como pudo hacerle eso a su mejor amigo!- exclamo Sirius escandalizado.

-Oh, si tu saliste con todas y cada una de las chicas que James juraba era la de su sueños- dijo Remus rodando los ojos.

-Nunca con la pelirroja- aseguro Sirius solemnemente- pero es diferente, una cosa es la ex novia de tu amigo y otra muy diferente es su hermanita.

-Oh, di eso frente al tío Ron, hace rato casi logra darle a papá con un hechizo.

-James!- exclamaron Al y Rose, el aludido solo se encogió de hombros.

-Entonces, como es que terminaron aquí? Quiero decir, los mandaron para acá por seguridad? En el futuro aún hay guerra?- James abrió la boca para responder, pero nada salió de ella.

-El profesor Dumbledore nos pidió que no reveláramos nada del futuro- interrumpió rose antes de que el boca-suelta de su primo mayor hablara- y nos mandó para acá a pasar las vacaciones.

-Claro, sería raro que entraran una semana antes de las vacaciones- dijo Remus pensativamente, no se había perdido de la intromisión de Rose ante la respuesta que había estado a punto de dar James.

Si en el futuro aun había guerra, los hijos de Harry Potter serían los que estarían en mayor peligro, tal vez tanto como su padre, los Mortífagos podrían usarlos como carnada. Remus y Sirius compartieron una mirada, no por nada eran Merodeadores, todo se planeaba telepáticamente. En silencio acordaron abordar a James con preguntas cuando estuviera solo.

-Y como supieron que no era Harry?- pregunto James alzando una ceja.

-Me llamó Sirius en cuanto entre en la cocina, dudo mucho que Harry pueda reconocer un rostro sin sus gafas, está igual de ciego que su padre- dijo Sirius encogiéndose de hombros, los tres chicos soltaron una carcajada. Al se levantó por un vaso de agua mientras Remus seguía preguntándole cosas a Rose, y James y Sirius compartían peligrosas miradas cómplices.

-Hola, hay alguien?

-Tonks

-Oye, tío Remus, tú y ella...

-James Potter!- lo interrumpió Rose, Al soltó una risa mientras volvía hacia la mesa, pero a medio camino una puerta se abrió y le dio de lleno en la cara. Al se llevó una mano a la nariz rápidamente y el vaso con agua se estrelló estrepitosamente en el piso.

-Lo siento tanto, no te... Harry? No se supone que deberías estar en Hogwarts?- pregunto mirando a Al, el chico solo rodó los ojos aun con la mano en la nariz.

-Estas bien?- Remus se acercó rápidamente a Al para revisarlo.

-Miren esto.

-James...- intento detenerlo Rose, pero el chico la ignoro olímpicamente yendo hacia la recién llegada.

-Hola, Tonks!- exclamo James poniéndose frente a ella, la pelirosa alzo una ceja mirándolo- que, no te asustas?

-Ella no conoció a tu abuelo- dijo Sirius soltando una risa.

-Claro, oh no es divertido- James rodó los ojos al momento de girarse para inspeccionar la alacena, Tonks levanto una ceja.

-Alguien podría explicarme que pasa aquí?- dijo mirando como Remus examinaba la nariz de "Harry".

-No tienes nada, pero tu tabique se siente un poco...

-Lo sé, lo sé, Teddy siempre hace eso mismo, por eso tengo la nariz tan maltratada- dijo Al sobando su nariz distraídamente.

-Hacer qué? Y quien es Teddy?- pregunto Tonks, James abrió la boca para responder pero un golpe de Rose lo interrumpió.

-Bien, explicaremos todo una vez más-

-Espera, espera, no voy a contar todo tantas veces, así que... ABUELA!- gritó James, Sirius y Al soltaron una carcajada mientras Rose rodaba los ojos, Remus simplemente sonrío y Tonks se miraba aún mas confundida, unos cuantos segundos después la señora Weasley entraba en la cocina.

-Pero quien acaba de gritar...

-Al, táctica 18- susurró James a su hermano y los dos salieron disparados hacia la señora Weasley.

-Abuela!- los dos chicos Potter abrazaron a la pelirroja y la llenaron de besos.

-Pero... que... que sucede?

-Molly, tenemos que explicarles lo que sucede- dijo Remus invitándola a sentarse.

-Abue, quieres algo de beber?

-Te extrañamos mucho, hace tanto que no te visitábamos- los chicos Potter estaban en pleno papel de santos y ayudaban a su abuela a sentarse, la llenaban de cariños y todo eso para probar que eran dignos de confianza, Rose rodó los ojos, sabía que con eso comprarían a la abuela Weasley enseguida.

-Oh, pero que lindos muchachos- dijo la señora Weasley acariciando los rostros de los dos chicos que tenían un extraño parecido con Harry.

-Bien, aquí vamos de nuevo- dijo Sirius recargándose en las patas traseras de su silla mientras Rose comenzaba a explicar a las recién llegadas lo que sucedía.

-No sé -murmuró Hermione esa mañana mientras desayunaban

-Si yo también estaba pensando eso -apuntó Harry pensativo

-Oh vamos -Ron terminó de servirse cereal y los miró - ¿qué tan malo puede ser que estén con… ya saben?

Los tres compartieron una mirada pero solo Harry y Hermione se quedaron mirando, Ron volvió a desayunar.

-Buenos días -saludó Ginny, sin poner atención al repentino sonrojo de Harry se sentó junto a él -mamá acaba de enviar una carta, dice que son lindísimos, muy buenos y que ya desearía que Fred y George fueran tan bien portados como ellos.

-Grimmauld Place -murmuró James, contemplaba extasiado el lúgubre corredor.

Rose y Albus solo suspiraron, tenían ya toda la mañana en aquel lugar y James seguía repitiendo eso, no dejaba de mirar cada rincón y el que Sirius Black riera diciendo todo lo que él y el abuelo habían hecho en su época de colegio, solo les hacía temer el que Harry hubiera unido esos dos nombres en alguien como James. Cuando Sirius llegó a la estancia con ellos y se dejó caer en el sillón de enfrente, el mayor de los Potter lo siguió de inmediato… parecía que James había encontrado un ídolo. Aunque debían darle algo de crédito, al menos no había tirado indirectas de las muertes, solo se dedicaba a disfrutar las ideas que metían en su cabeza.

Por la tarde con el grito aterrado de Kreacher comprendieron la razón de que la profesora McGonagall se hubiera negado rotundamente a dejarlos bajo el cuidado de Black.

- ¿Qué pasó? -hasta la vieja biblioteca les llegó el grito sorprendido de la abuela Weasley, Rose se encogió tras un libro y Al pretendió no haber escuchado nada. Tampoco se sorprendieron con el portazo.

Rose bajó el libro y con esa mirada que había heredado de su madre, esperó a que su primo rompiera en carcajadas para poder regañarlo. Al dejó el viejo libro que había sacado de Hogwarts y se acercó a su hermano al ver que su sonrisa se desvanecía lentamente y con una velocidad alarmante la suplantaba una mueca de molestia.

- ¿Sabían que papá vivió con muggles?

-Sí, algo así dijo el tío Ron una vez pero a él no le gusta hablar de eso ¿no? -contestó Al más serio

-Sirius me acaba de decir porque a papá no le gusta hablar de eso

-Vamos James, lo que sea que haya pasado no nos incumbe. El pasado es el pasado…

-Hasta los 11 años no supo que era mago porque las bestias con las que vivía… vive, querían sacar la magia de él a golpes -James simplemente lo dejó salir y las orejas rojas de Rose Weasley lo hicieron sonreír, que pasado en el pasado ni que nada. De reojo miró a su hermano y satisfecho dio media vuelta y salió hacia la habitación que compartía con esos dos.

Al llegar arriba arrojó la puerta pero pareció no haberlo hecho con suficiente fuerza pues incluso se abrió un poco más como si hubieran entrado. Se regresó a cerrarla y antes de que pudiera, Rose y Al estaban frente a él.

-Sortilegios Weasley tiene servicio vía lechuza ¿cierto? -preguntó Al mientras revisaba su bolsillo, hizo una mueca al comprobar que llevaba más que un Knut. Rose hacía lo mismo con su equipaje.

-Es una lástima que no nos hayamos presentado con los gemelos -comentó James sentado en la cama - ¿quieren saber que más hacen o hacían los Dursley?

-No -Rose suspiró, no llevaba más que Al - no tenemos suficiente dinero

-Tranquilos, ya le escribí a… ¡eso! -de un brinco bajó de la cama, emocionado esperaba a Hedwig.

La lechuza planeó hasta posarse en el hombro de James, le pellizcó cariñosa la oreja y le tendió una carta que parecía pesada. La sonrisa del muchacho se ampliaba mientras desataba el sobre. Lo abrió y vació su contenido en la cama. Rápidamente se formó un pequeño montoncito de galeones, con un pergamino encima que Rose se apresuró a leer.

"Si Ginny preg… no, si Hermione pregunta yo no les escribí ni mandé nada… Harry"

- ¡Eh! ¿Por qué el Harry de nuestra época no puede ser como éste? -se quejó James, rebuscaba entre la ropa del baúl

-No sé -murmuró Al - ¿quizá porque éste tiene quince años?

-Podría ser -asintió James contando las monedas

-Yo no quiero saber nada -dijo Rose, tomó uno de sus libros y salió de la habitación después de arrojar algo a la cama.

-Gracias Rosie -sonrió James mientras levantaba el catálogo de sortilegios Weasley que la pelirroja acababa de dejar.

Los dos hermanos se sumieron en una interesante discusión, susurraban los pros y los contras en utilizar cada producto en esas personas que no conocían pero que le habían hecho la vida imposible a su padre… aunque éste no lo dijera, le creían a Sirius Black y además estaban aburridos, eran personas malas que odiaban la magia y maltrataban a personas inocentes… James rememoró con orgullo lo que su padre le había dicho una vez: "Quien se porta mal merece un castigo" y él había preguntado con los ojos llenos de lágrimas "¿todos o solo los niños papi?" Y entonces su padre muy serio le contestó "Todos James, todas las personas cuando se portan mal o hacen cosas malas deben ser castigados, a los adultos también los regañan y si no hacen caso los castigan también, los mandan a prisión, ahora vuélvete hacia el rincón" Después se había ido, si a él lo habían castigado por una hora por haber encontrado divertido el quitarle y ponerle el chupón a su hermano para ver que tanto podía aguantar sin ponerse morado por el llanto ¿quién castigaría a los Dursley por maltrato?.

- ¿No es ilegal? -murmuró Al una vez que la lechuza había partido con su pedido

-Técnicamente Albus, nada que nosotros hagamos puede ser legal o ilegal, al menos no en este lugar, nosotros no hemos nacido

Al solo suspiró, los razonamientos de su hermano parecían cuerdos pero su madre siempre encontraba la forma de echarlos abajo… aunque su madre no estaba ahí. Con una gran sonrisa se unió al plan que dibujaba James.

- ¿Cuándo crees que llegue todo?

-Pues sí no tienen la tienda todavía, supongo que algunos días para hacer todo, no importa seguro que lo tenemos para antes de que empiecen las clases, falta todavía para que terminen -balbuceó James, no parecía poder apartar la vista del trozo de pergamino

-Aquí están -dieron un brinco cuando la puerta se abrió, discretamente Al escondió el pergamino mientras James corría hacia Molly Weasley que empezaba a sospechar

- ¡Abue! -y con ese grito, la señora Weasley olvidó cualquier cosa que le pareciera fuera de lugar

-Necesito que me ayuden con algo

-Claro abue, en cuanto Al encuentre sus zapatos vamos

El ojiverde se sentó rápidamente sobre sus pies, pero la mujer solo le sonrió antes de irse.

-Sería lindo que la abuela que me cambió los pañales fuera tan ingenua como ésta hermosa mujer -suspiró James

Después de guardarse el plan, siguieron a la señora Weasley y para sorpresa de Rose y Albus, James no se quejó cuando los pusieron a limpiar lo que no se había terminado en verano. Y por la mirada perdida del mayor, imaginaron la razón. En la tarde durante la cena, James apenas participó en la plática, parecía estar disfrutando que nadie podía sospechar que planeaba algo, bueno, nadie que fuera a detenerlo pues Sirius Black se hacía que nada pasaba e incluso cuando los mandaron a dormir llegó a aportar ideas.

-Oye y si nos llevas a algún bar o algo…

-Estás loco James, estamos en…

- ¡Anda, ya soy mayor! Podemos dejar a los niños en casa

- ¡Eh, que también quiero salir! -se quejó Albus desde su cama, Rose asintió rápidamente -no te ofendas Sirius, pero tu casa es deprimente y estar encerrados…

-Será mejor que se duerman o terminarán convenciéndome -les sonrió mientras iba hacia la puerta, una vez allí se giró y los miró -es peligroso, no es una buena época para andar de noche por ahí y menos siendo quienes son

-Pero…

-Buenas noches muchachos…

Los tres se miraron, pero dos de ellos temieron la mirada del otro… James no estaba contento, ni siquiera un poco.

-Buenas noches -siseó James y se acostó… al menos se había acostado.

Tan solo unas horas después, gritos que no conocían mezclados con los de Sirius los despertaron y aún antes de acostumbrarse a la oscuridad, brincaron de sus camas. Bajaron las escaleras apresurados, frenaron de golpe en la estancia…

- ¿Qué… qué pasa? -murmuró Rose, recorrió con la vista a los pelirrojos y miró a Harry al notar que Hermione lo hacía

- ¿Qué ocurrió? -con el entrecejo fruncido Al se acercó, James se enfurecía de la nada y cuando habló, apenas podía despegar la mandíbula.

-Otra vez esa mujer ¿no? -jaloneó la mano de Harry y aunque le extrañó que no se quejara, la revisó.

Una leve explosión los sobresaltó, acababa de aparecer una pluma que flotaba junto con un trozo de pergamino doblado por la mitad. Con un suspiro, Sirius se levantó y lo tomó.

-Es de su madre -lo tendió a Fred que fue el que brincó primero, el gemelo lo tomó y ante la atenta y hasta cierto grado curiosa mirada por parte de esos tres extraños, leyó:

-Dice que papá está vivo -masculló con una mueca, intentó pasarle la nota a Ron pero Rose se la quitó rápidamente - ¡Eh! -intentó quejarse, pero nadie más lo hizo. Sorprendido miró a los otros dos acercarse a la pelirroja de cabello alborotado, como el de Hermione.

-Está… vivo -balbuceó Rose - ¿qué… quiere… decir? -se soltó del abrazo de sus primos y corrió hacia los que aún sentía más seguros, Ron apenas logró regresar el abrazo. Intentaba calmarla acariciándole torpemente la espalda.

- ¿Qué pasó? -James se giró hacia Harry

-Será mejor que vayan a dormir -interrumpió Sirius, todos asintieron menos James que no se movió un centímetro

-Están cansados James, vamos

-Solo quiero saber…

-Yo también quiero saber que le pasó al abuelo pero si no pueden decirnos… -agregó Al más serio que su hermano, con una mirada significativa le señaló a Harry que se veía destrozado.

Por fin el muchacho asintió y dio media vuelta hacia la escalera.

-Pero no voy a poder dormir y tú lo sabes -se quejó mientras subía, Albus bufó -te voy a molestar pregun…

- ¡Cállate James!

- ¡Que no! Si somos nosotros quienes no debemos decirles, ellos tienen todo el derecho de…

-Harry vio como una serpiente atacaba a papá y ahora está en San Mungo -fue Ginny quien contestó, ambos muchachos se detuvieron aterrorizados, Rose se abrazó más a Ron y comenzó a sollozar.

-Bueno, ahora sé que esas cicatrices no se las hizo una lavadora que se volvió loca -comentó James pensativo, Rose en brazos de Ron soltó una risita -bueno, vamos a dormir -empezó a canturrear y subió más tranquilo.

-Si quieres hablar, estoy aquí -murmuró Al junto a Harry, le sonrió antes de cerrar la puerta de la habitación.

Tan pronto como James y Rose tocaron la almohada, volvieron a caer dormidos. En cambio Al pensaba en la actitud de Harry, quizá lo conocía muy bien o tan solo eran muy parecidos pero casi estaba seguro de que él tampoco dormía.

Dormitó algunas horas antes de escuchar a la abuela llamarlos para desayunar, después de salir del baño con el cabello aún mojado, se desvió hacia la habitación en la que sabía Harry estaba solo y despierto. Entró sin llamar y fue directo a la única cama ocupada donde se sentó.

-Después de mirarnos a nosotros -murmuró lentamente - ¿sigues pensando en que te culparán y te despreciarán por algo que no controlas? Vamos Harry, sé que estás despierto -jaló la cobija sin girarse, Harry se sentó lentamente

-Ya sabían que…

-No -se alzó de hombros -como dijo James, el abuelo nos dijo que esas cicatrices las tenía por una lavadora que se había vuelto loca mientras intentaba ver cómo funcionaba -se giró quedando frente a Harry -te miras espantoso -le sonrió

-Entonces como sabes que…

-No sé, creo que nos parecemos un poco y tampoco sé cómo es que lo viste pero lo que sí sé es que si tú fuiste el único en mirarlo, te sentirás responsable…

-Es que no lo miré yo… no olvídalo

-Como quieras, pero la abuela hizo ya el desayuno, tienes vacaciones adelantadas deberías alegrarte -Al se puso de pie y fue hacia la puerta, cuando la había abierto, Harry lo llamó

-Albus, si te dijera que yo ataqué a tu abuelo…

-No te iba a creer -se alzó de hombros con simplicidad -podrías haber visto en el lugar de quien lo atacó pero dudo que hayas sido tú, si no, con lo que ha hecho James en Hogwarts ya te lo habrías comido… mira que no sé cómo no te fundes del coraje

Harry sonrió tranquilo, parecía que después de todo sí iba a ser un buen padre… eran buenos muchachos.

- ¿Vamos a desayunar?

-Sí, deja me doy un baño y bajo

-Bien, te espero -sonrió Al y se tendió en la cama removiéndose hasta que obligó a Harry a ponerse de pie.

Algunos minutos después, ambos bajaron a la cocina riendo como si se conocieran de siempre. La cocina se sumió en silencio en cuanto pusieron un pie dentro. Harry estuvo a punto de dar media vuelta y regresar a su habitación y lo habría hecho si Al no lo hubiera detenido del brazo.

- ¡Pero si solo le faltan las gafas! -gritó uno de los gemelos, el otro miraba a Harry seriamente -debieron habernos dicho que teníamos sobrinos -reclamó dejando la diversión, su entrecejo junto como el de su hermano. Ambos se ponían de pie.

Al soltó a Harry y éste empezó a retroceder en cuanto los gemelos se pusieron de pie. Dio media vuelta dispuesto a regresar y hundirse en la cama para fingir que dormía pero Fred o George, no supo cuál de los dos acababa de aparecer frente a él.

-Nuestra hermanita Potter

-Sí, nuestra pequeña e indefensa… eh, nuestra pequeña hermanita -corrigió el otro, se acercaba lentamente desde la mesa

- ¡Déjenlo, todavía falta…!

-Cht, cht, Ginny, tenemos que proteger tu honor

- ¡Mi honor cuernos! ¡Déjenlo ya! -gritó la pelirroja, James se apartó un poco de ella -Ron ya lo hizo, falta que vaya a tener que pasar por lo mismo con Bill y Charlie tamb…

Y ese grito fue la distracción perfecta, Harry se barrió por debajo del brazo de Fred y corrió hacia las escaleras.

- ¡Puedes huir pero no esconderte Potter, sabemos dónde te quedas en navidad -exclamó Fred

- ¡Y donde estudias! -gritó George

- ¿Y Harry? Creí haber visto que entraba -la señora Weasley entraba seguida por Sirius

-Lo hizo, pero tus hijos lo espantaron con amenazas y no sé qué más -bufó Ginny

- ¡Ahora mismo suben los tres y lo hacen bajar, mejor que sea por las buenas!

-Pero mamá yo no…

- ¡Ahora los tres! -gritó Molly Weasley y Ron, Fred y George salieron corriendo de la cocina ante la clara diversión de Rose y Al, James en cambio se removió incómodo.

- ¿Recuerdos… hijo? -ironizó Ginny mirando de reojo a James.

- ¿Has notado lo mucho que se parecen las palabras "pelirroja" y "peligrosa"? -le sonrió él guiñando. Ginny sonrió divertida mientras negaba lentamente.

Por la tarde mientras para frustración de James hacían los deberes escolares y es que no había logrado un buen argumento contra Hermione; Fred y George aparecieron susurrando entre sí. Una enorme sonrisa se formó en el rostro de James al verlos, estaba seguro de que lo sacarían del aburrimiento. En cambio se sentaron uno a cada lado de Harry y le pasaron el brazo por los hombros.

-Mi querido Harry -suspiró Fred, Harry apenas logró tragar saliva.

-Qué es -susurró George poniendo su mano frente a Harry.

Con algo de temor miró la mano del gemelo pelirrojo, descansó un poco al mirar un trozo de pergamino con un pedido que sumaba más o menos lo que él había mandado. Así que solo echó un vistazo a James que les ponía atención. De inmediato brincaron al sofá de enfrente.

-Ya decía yo que Harry no podía ser -dijo George

-Y siendo Hedwig la del pedido…

- ¿Qué pedido?

James dio tal brinco con la pregunta de Ginny que Al escupió el jugo que tomaba y comenzó a reír a carcajadas, los gemelos no tardaron mucho en unirse a él. Ginny sin comprender miraba de uno a otro.

-Ya, ya te comprendo hermano… te… co…te… -Al hacía todo lo que estaba en él para dejar de reír ante la furiosa mirada de James pero el solo ver como se ponía rojo, tiraba al suelo sus esfuerzos y más se retorcía en el sillón, hasta que cayó al suelo y aún ahí siguió riendo.

-Albus -siseó James, el otro ni se dio por aludido -hermano -insistió - ¿recuerdas que soy mayor de edad y tú no, verdad?

Al dio un brinco y en un segundo estaba de pie, retrocedía con cautela. James lo apuntaba con la varita.

-A la abuela no le va a…

-Ella no está -sonrió el mayor -tarantallegra -gritó James, Albus dio un brinco a un lado escapándose del rayo por casi nada - ¡Avis oppugno!

- ¡Ese hechizo es de niñas! -rió Albus en el momento en que se echaba un clavado tras el sofá

- ¡Diffindo!

-Demonios! -exclamó el menor de los Potter al verse desprotegido por el sillón partido a la mitad, brincó de nuevo y corrió detrás de Harry

- ¿Ahora te escondes hermano? Levicorpus, lo siento Harry

- ¡Bájame James!

- ¡James baja a tu… baja a Harry! -gritó Ginny, pero el muchacho ni siquiera la vio.

Con varita en mano, James corría tras su hermano, lanzaba hechizos a diestra y siniestra. Y por más que gritaban e intentaban pararlo, él no escuchaba. Los gemelos reían divertidos mirando la escena y los gritos de la querida madre de Sirius retumbaban en las paredes. A todos extrañaba que el dueño de la casa no hubiera aparecido.

- ¡Detente Albus!

-No me darías ni aunque me inflara frente a ti -gritó Al antes de barrerse bajo Ginny y ésta tuvo que apartarse de un brinco al ver a James apuntarle con la varita.

-Y lo provoca -comentó Fred tranquilamente

-Me cae bien -agregó George

- ¡Furnunculus!

- ¿Te quedas sin hechizos Jamsie? -gorjeó Al, brincaba los sillones y al pasar por el corredor le arrojó a James lo primero que miró, parecía una vieja pierna de troll

- ¡No me digas Jamsie! -rugió el hermano

- ¡Incárcero!-gritó una tercera voz, mientras Black vociferaba intentando cerrar el retrato de su madre.

James cayó de bruces, gruesas cuerdas mágicas lo envolvieron con rapidez. Al se recargó en el mago castaño, respiraba agitado pero tenía una gran sonrisa socarrona cuando se giró hacia su hermano que se retorcía en el piso.

-James Sirius Potter -suspiró Remus mirando al muchacho que aún atado gruñía contra Albus que seguía sonriendo retándolo -vaya combinación de nombres, Harry -agregó y no pudo evitar sonreír al verlo colgando de los tobillos

-Pues yo no...

- ¡Ey! -se quejó Albus, pero no dijo más al ver a Ginny con la intención de volver a golpearlo, solo se sobó la cabeza y dio algunos pasos lejos de la pelirroja - ¡Rose! -exclamó al recibir un segundo golpe -pelirrojas -mascullando se alejó de ellas y fue hasta donde debería estar Harry

- ¿Podrías soltarme Remus?

-Claro James -asintió el licántropo y se acuclilló junto al muchacho, con una tranquilidad que parecía indicar la familiaridad de aquello, tomó la varita y después las cuerdas.

James suspiró mirando su varita en manos del hombre, atrás Sirius regresaba mascullando sobre el retrato, parecía cansado.

-Pudieron haber hecho escándalo en silencio -se quejó entre resoplidos.

-Claro, yo sé hacer eso

Con paso lento y aparentemente tranquilo, James fue hacia su hermano que seguía con la sonrisa burlesca, para su sorpresa también le sonrió aunque un segundo después le había partido el labio…

-Y ahí van de nuevo -suspiró Rose, abrió el primer libro que miró y se dispuso a leerlo cuando los dos hermanos se batían en el piso.

-Me pregunto cómo los controla en el futuro -comentó Remus aparentemente interesado, de la nada sonrió, acababa de escuchar la puerta abrirse y tenía una ligera sospecha de quien podía ser -volvamos al trabajo Sirius

-Sí -sonrió Sirius encaminándose a la cocina -nos van a culpar

Ni siquiera se terminaba de cerrar la puerta de la cocina cuando un par de pies se detuvieron en la puerta al corredor.

- ¡Qué está pasando! -con el grito de la señora Weasley, las risas se terminaron pero James y Albus seguían compitiendo por quién daba más golpes al otro - ¡James y Albus Potter! -vociferó tan fuerte como pudo, los gemelos la miraron sorprendidos y más se sorprendieron al ver que esos dos seguían igual.

Un rápido movimiento de la varita de la matriarca Weasley y los dos hermanos flotaban en el aire, respiraban agitados aunque James siguió tirando golpes, en cambio Al tenía una expresión extraña para Harry y Hermione, los Weasley sabían que era el temor a Molly Weasley furiosa y vaya que la mujer lo estaba. Un segundo después, James miró a su alrededor y cuando vio a su abuela, su expresión no reflejó miedo o temor, era casi terror, echó un vistazo a Ginny y pareció respirar más tranquilo… su expresión se relajó casi al instante.

- ¡Harry, cielo qué haces ahí! -consternada volvió a agitar su varita y bajó con cuidado a Harry

-Gracias -murmuró mareado, se dejó caer en un sillón y cerró los ojos, demasiado tiempo cabeza abajo.

-Qué… qué… -la señora Weasley balbuceaba sin comprender, miraba sorprendida el desastre

-Tienes que admitirlo Molly -todos miraron hacia la cocina donde Remus Lupin estaba recargado contra la pared -hicieron todo esto en silencio, me sorprende que no los haya escuchado. Parece que de los hechizos pasaron a los golpes. Dejaron el plano de ayer en la biblioteca ¿verdad? -sonriendo, Lupin se desapareció por un pasillo.

Los ojos de la señora Weasley se empequeñecieron bajo el ceño terriblemente fruncido. Los hermanos Potter tragaron saliva con dificultad.

Fred y George ya habían desaparecido, Rose se escabullía junto con Ginny y Ron jaló a Harry y Hermione hacia las escaleras. Cuando cerraban la puerta de la habitación de Harry y Ron, escucharon el primer grito.

- ¡Los dejo un minuto solos y me encuentro con esto, si me fuera por una hora no encuentro casa!

Al ver que los gritos se alargaban, Ron y Harry se pusieron a jugar Snap explosivo mientras Hermione y Ginny jugaban ajedrez. Rose intentaba leer acostada en la cama pero reía más con cada grito hasta que se rindió, dejó el libro por un lado y empezó a reír a carcajadas que procuraba opacar con una almohada en el rostro pero tan pronto la levantaba, reía con más ganas.

-No está bien que te rías de la suerte de tus primos -la reprendió Hermione un poco insegura, pero la pelirroja lejos de molestarse, se sentó con una gran sonrisa.

-Es que me imagino la cara de cachorro regañado de Al y la expresión de "no lo vuelvo a hacer" de James -soltó otra risita con el nuevo argumento de la señora Weasley -eh, eh, ssh -guardó silencio y se llevó un dedo a los labios pidiendo silencio -ese es el tono, aquí viene…

- ¡Ponme atención James! -gorjeó Rose mirando divertida a la puerta

- ¡Ponme atención James! -solo unos segundos después se escuchó el grito abajo

Rose negó con la cabeza y se recostó a reír de nuevo.

-Cállate Al que fue tu culpa

Una hora después la puerta se abrió, los dos hermanos platicaban como si nada hubiera pasado.

-Mira que después de que nos separaron seguir tirando golpes…

Sin creerlo, los miraban platicar tan despreocupados y Harry se preguntó el tipo de futuro en el que vivían. De pronto James se detuvo, su mirada se perdió unos segundos y después dio un brinco.

- ¡Ey, estamos en el pasado! -exclamó entusiasmado. Al rodó los ojos

- A que te acabas de dar cuenta listo -rió Rose dejando el libro por un lado

-No, no Rosie ¡que podemos jugar a "tengo tu nariz con Voldemort!

La sonrisa y entusiasmo desaparecieron del muchacho tan pronto miró la reacción de Ron, Hermione y Ginny que se estremecieron. Ron incluso masculló con dificultad que no dijera ese nombre. Harry solo lo miró pensativo.

-Lo… lo siento no creí que… yo…

-Ah y el gran James después de haber hecho una de sus idioteces, se queda sin palabras -bufó Albus

-Al te juro que…

-Nada, nada, recuerda lo que dijo la abuela…

-Nah, puedo manejar a esa mujer -se alzó de hombros, después miró a los chicos del pasado -lamento haber dicho eso, pero he escuchado y leído tanto de Vol…

- ¡Ah, no digas ese nombre! -lo interrumpió Ron alarmado

-Puede decirlo Ron -siguió Harry curioso por saber si Voldemort había muerto y él no -solo es un nombre, el temer al nombre solo…

-Da igual lo que digas Harry -Ron se cruzó de brazos, sentía que el corazón se le saldría por la boca

-Bueno ¿cómo debo decirle entonces?

-James -suspiró Rose poniendo los ojos en blanco - ¿no has leído historia de la magia verdad?

- ¿Yo? ¡Claro que no, prima, me ofendes! Ese ni siquiera Al lo ha leído, solo los perdedores lo leen

- ¡Yo lo leí!

-Por darle gusto a la tía Hermione que le encanta ese lib… -se interrumpió de golpe, sus ojos abiertos al máximo, alarmado miró a Hermione que a su vez lo miraba de brazos cruzados.

- ¡Perdón, perdón, por favor no lo recuerdes en el futuro! -exclamó asustado. Hermione solo se llevó la mano al rostro y suspiró.

-Te pareces tanto a Ron -bufó Ginny mirándolo con ojos entrecerrados, James sonrió.

-Lo escucho seguido, pero entonces como llamo a Vol… a… eeh…

-En el libro dice que los magos temían la sola mención de su nombre y por ello comenzaron a llamarlo de diversas maneras pero para que no te canses puedes decirle "innombrable"

- ¿Innombrable? -murmuró James mirando pensativo a su prima, ella asintió sin dejar de verlo -nah que innombrable, me gusta más Voldemort -se alzó de hombros e ignoró olímpicamente la reacción de los demás pero no le pasó desapercibida la sonrisa de Harry -que si vamos con innombrable, el estofado de mi mamá, es una excelente cocinera como la abuela pero el estofado de plano parece vomito con eso de… ¡Eyy! -con un rápido reflejo se agachó, sorprendido miró la pared donde resbalaba el libro más grueso que jamás había visto, lentamente siguió lo que imaginó era la trayectoria del libro - ¡no espera! -de un brinco se apartó, tragó saliva mirando otro libro en el piso donde había estado

-Innombrable -siseó Ginny y arrojó otro libro.

James se puso de pie rápidamente y corrió fuera de la habitación sin esperar más, la pelirroja no tardó en seguirlo. Pudieron escuchar las cosas dando contra la pared y alguna que otra queja de James cuando al parecer las cosas le daban a él.

- ¡Lo siento, me olvido de que una niña tan dulce se convierte en la fiera que tengo como… aaay!

Ante el grito todos soltaron una carcajada, incrédulos miraron a Al que reía recostado en la cama.

-La verdad, si parece vomito -sonrió mientras se limpiaba las lágrimas que había derramado por reír tanto -pero solo James lo dice tan despreocupado, por lo general basta con esperar a que se levante por la bebida o el postre y tirarlo en la bolsa que tienes siempre bajo la mesa -agregó señalando a Harry - ¿qué? No se puede comer -se alzó de hombros y volvió a recostarse

- ¡Ey, llamaré a servicios infantiles! -gritó James, pasaba corriendo frente a la puerta

- ¡No eres menor! -rugió Ginny, pasó poco después de un libro pequeño

-Ay, me encantaría poder grabar esto, hacía mucho que no me reía tanto -suspiró Al risueño, Rose asintió de inmediato -papá me aumentaría la mesada si le llevo un video de todo esto

- ¡Eres un irresponsable! -saltó Hermione dando un manotazo a Harry

- ¡Si no he hecho nada! -se excusó el otro, sobaba su brazo, se alejó unos pasos de Hermione -no es mi culpa que se parezcan tanto a Gin…

- ¿Quién se parece a quién Potter? -Harry se mandó a silencio con el siseo molesto, Ginny entró directo a la cama donde Al sonreía extasiado, el chico se hizo a un lado y cuando la pelirroja se sentó subió la cabeza a sus piernas, Ginny le acariciaba el cabello distraída.

-Nada, no sé de qué hablas -se apresuró a contestar, puso su mejor sonrisa, esa que no sabía que tenía e intentó cambiar de tema ante la carcajada de Albus que negaba con la cabeza sin dejar de reír

-Igual, es igual -balbuceaba el chico, Harry se apresuró a cambiar el tema

- ¿Dónde dejaste a James?

-Se encerró con Buckebeak, espero que sepa lo que hace

-Puede ser peligroso -se asustó Hermione y una nota de preocupación apareció en el rostro de Ginny.

-Nah, sabe que hacer no lo subestimen -murmuró Al, se acostó en la cama, se estiró con pereza y giró sobre sí -me despiertan al cuarto para la cena -tras un largo bostezo cerró los ojos.

Para cuando Al despertó, nadie estaba en la habitación y se escuchaban susurros tras la puerta entre abierta. Adormilado se dirigió hacia ahí, todos estaban apiñados frente al barandal de la escalera y miraban concentrados hacia abajo, maldecían a un gato.

-A veces en verdad odio a ese gato Hermione -bufó Ron

Hermione regañaba dulcemente al horrible gato color canela que se frotaba contra la pared abajo

- ¿Y ese gato tan… especial? -murmuró Al

-Un gato que se mete donde no le llaman -masculló Fred

- ¡Eh, las orejas extensibles! -exclamó el muchacho compartió una mirada cómplice con su hermano que hizo a Ginny suspirar, y se dijo que quizá debía dejar de pensar en lo que le esperaba en un futuro con esos dos.

-Que recuerdos -suspiró James - ¡Eh abuela tengo hambre! -exclamó unos segundos después

Poco después apareció Molly Weasley con una gran sonrisa y cuando la cocina quedó desocupada por completo, los llamó a la mesa.

-Teddy hace lo mismo -rió James al ver como Tonks cambiaba su nariz por una enorme, redonda y llena de verrugas para al segundo siguiente unirla con su boca y formar un pico de pato ante las risas de Hermione y Ginny.

-Teddy otra vez ¿quién es? -Tonks agitó un poco la cabeza y volvió a la normalidad, miraba con curiosidad al chico que abrió la boca pero un panecillo que casi se le iba por la garganta, evitó que siguiera hablando

-Es bruto -suspiró Rose, sostenía de forma amenazante una pierna de pollo -nadie Tonks -siseó mirando de forma amenazante a James que la ignoraba olímpicamente, platicaba con George.

- ¿No podría ir al cine? -la cocina quedó en silencio con el súbito cambio de tema de James

-Es peligroso -respondió Hermione, que además de Harry era la única que había entendido

-Pero… ¿abue?

-No sé qué es eso del cine, pero si se trata de salir de aquí no se puede…

-Pero Voldemort no…

- ¡No digas ese nombre James, ahora solo come!

James se metió el tenedor en la boca para no hablar. Conocía demasiado bien a esa mujer como para saber cuándo no insistir y aunque no comprendía la razón, esa vez era una de esas en que debía guardar silencio. Pero su mirada declaraba que no estaba contento. Al y Rose se miraron, nunca les zanjaban un permiso de esa forma, siempre habían tenido argumentos convincentes. Al chasqueó la lengua, no estaba su padre como para zanjar el asunto con un sencillo "no", James no lo iba a dejar pasar.

Durante el resto de la cena, James la pasó en silencio ante la atenta mirada de Harry y los demás, incluido Sirius que creía reconocer la mirada que tenía el muchacho, aunque logró convencerse de que era imposible, que era el nieto y no su amigo de la escuela.

- Terminé ¿puedo retirarme? -murmuró James, seguía serio y aunque Molly se sorprendió un poco por la pregunta, asintió -con permiso

-También terminé -se apresuró a decir Albus al mirar a James ir con paso fuerte a las escaleras, con ansias miraba a su abuela en espera del permiso

-Está bien Al -murmuró ella - ¿pero no quieren postre?

-No abue gracias, comí mucho -balbuceó con una sonrisa y corrió tras su hermano

-Con permiso -Rose también se levantó y apresurada siguió a su primo.

Subieron brincando de a dos escalones, al llegar arriba fueron directo a la habitación que compartían. Tuvieron que llamar por varios segundos antes de contestar la serie de preguntas de seguridad que James se había inventado. Cuando la puerta se abrió, sorprendidos se quedaron de pie en el umbral, la cama de James estaba repleta de toda clase de caramelos de broma, bengalas y demás cosas con el sello de sortilegios Weasley, era más de lo que habían comprado… mucho más.

-Esta noche -susurró James mientras salía para empujarlos dentro de la habitación, cerró con cuidado y echó un hechizo de silencio a la puerta antes de seguir -hay fiesta, quizá no cine pero nos vamos a divertir… ¿Rosie?

-Casi siento claustrofobia -se estremeció Rose, sonreía mirando la cama

-Genial, cuando todos se duerman nos vamos solo por unas horas…

-James, si no nos dejan salir debe ser por algo -murmuró Al con una mueca, tenía un presentimiento

-Vamos Albus, por lo general Rose es la que dice eso. La abuela está demasiado exagerada, además no somos unos niñitos y yo soy mayor, ya tengo mi varita… ¡Al!

-Bien, pero solo unas horas…

-Sí, sí, solo nuestra venganza y alguna escala

-Está bien James… esta noche salimos a divertirnos -suspiró, tenía que quitarse ese mal presentimiento que se extendía por su pecho, era raro cuando se equivocaba… pero como había dicho Rose, quizá era que empezaba a darle claustrofobia con tanta exagerada protección, además, solo iban por unas horas dos o tres… ¿qué podía salir mal?


P.D... Espero señales de vida... extraño mis guiones dobles T_T

SA