Todos los personajes que reconozcan son de JK Rowling, lo demás es mío...
También tuve algo de ayuda aqui! jajajaja... una cosa más antes de que lean el capi, menos de CINCOreviews y nos quedamos con 3 capis n.n
Solo los ocasionales susurros de Kreacher cuando llegaba a despertar, se escuchaban en la tétrica y ancestral casa de los Black. Pasadas las dos de la mañana un par de pies rompieron el silencio con rapidez. Se abrían y cerraban todas las puertas y los susurros aumentaban de volumen. Una silueta atravesó el pasillo, con cuidado abrió la puerta y fue directo hacia una cama.
-Harry despierta -movía el hombro del muchacho pero él solo se giró hacia el otro lado -vamos Harry - pasó a darle golpecitos en el rostro pero él simplemente balbuceó algo y volvió a moverse, rodó sus ojos avellana y bufó - ¡despierta! -lo semi-levantó de los hombros y lo agitó con fuerza.
Harry abrió los ojos, por instinto los entornó mientras buscaba las gafas pero en un segundo las tuvo frente a los ojos. Estiró la mano para encender la luz pero otra mano se puso sobre la suya, la silueta frente a él negó y lo jaló. Lo siguió porque en la penumbra miraba un brillo avellana de lo que supuso serían sus ojos, aunque cuando iba hacia la puerta se le hizo que James estaba demasiado chico, no creía haber imaginado que el muchacho era más alto que él. Extrañado siguió a la silueta que sin preguntar o decir algo, prácticamente lo arrojó al baño, entró y tras cerrar la puerta encendió la luz.
- ¿Ginny? -murmuró incrédulo. Por primera vez se dio cuenta de que ella no era ya la niñita que se sonrojaba tan pronto él entraba a la habitación y fue él quien se sonrojó.
Ginny ignoró el repentino bochorno de Harry, así como sabía que él lo hacía con ella y lo miró a los ojos. Harry frunció el entrecejo al notar la mirada preocupada. Abrió la boca para preguntar pero la pelirroja habló primero.
-Me levanté al baño y miré una luz bajo la puerta, cuando me di cuenta que era de los muchachos entré para apagarla pensando que se habían quedado dormidos y habían olvidado apagar la luz pero… ya busqué por toda la casa y no… no los encuentro
-Como que… -sin pensarlo se acercó a la pelirroja y la tomó de los hombros, preocupado la miró a los ojos - ¿Ginny estás segura?
-Sí, busqué hasta debajo de la cama!
De repente escucharon puertas abriéndose muy cerca, dejaron de respirar automáticamente y Harry estiró la mano de forma inconsciente para apagar la luz. A oscuras, casi abrazados esperaron en silencio. Pronto varios pares de pies pasaban frente a al baño, parecían la señora Weasley y Remus los que pasaban juntos, poco después oyeron a Sirius mascullar algo sobre la hora y cuando nada más se escuchó, salieron del baño y siguieron las voces, mientras caminaban Ginny parecía desenredar algo pero no tuvieron que usar las orejas extensibles porque los susurros apresurados les llegaron rápidamente… había un ataque demasiado fuerte. Harry sintió un gran peso que caía en su estómago, la sangre lo abandonó de golpe. Ginny ahogó un grito, aunque no lo suficiente pues abajo todos la habían escuchado.
- ¿Escuchando conversaciones privadas? -la risueña voz de Sirius se escuchó tras ellos -eeh, no los voy a regañar -agregó al ver las expresiones de casi terror que tenían los dos, Ginny estaba abrazada a Harry con fuerza - ¿interrumpí algo?
-No solo… solo me asusté -sonrió Ginny -bajaba por agua cuando me topé a Harry y con el ruido de abajo me asusté
-Bien, regresen a dormir. Buenas noches -Sirius mas tranquilo dio media vuelta y regresó escaleras abajo
Harry prácticamente arrastró a la pelirroja que después de haber mentido había vuelto a congelarse y se metieron a la habitación vacía en la que ni siquiera se habían molestado en poner aunque fueran almohadas debajo de las cobijas para aparentar cuerpos. Harry se dejó caer en una de las camas mientras la pelirroja permanecía de pie en el centro de la habitación. Se quedaron en silencio por eternos segundos hasta que Ginny no pudo más.
- ¿Debimos decirles?
-No sé -murmuró Harry, solo rogaba porque hubieran ido al cine
-Harry -murmuró Ginny, el muchacho alzó la vista solo para toparse con una mirada cuyo significado desconocía pero sintió un rayo frío que le recorrió la columna -ese cine que mencionó James… ¿abre hasta las cuatro de la mañana?
Así que eran las cuatro de la mañana… suspiró y desvío la mirada, después de todo el encargo que habían mencionado los gemelos y el dinero que James le había pedido… ignorando lo mejor que pudo la mirada de Ginny, corrió hasta el baúl que él había comprado para esos tres, cayó de rodillas frente a él y comenzó a revisar todo. Unos minutos después se dio por vencido, se echó hacia atrás con otro suspiro. Solo a él se le ocurría pensar que guardarían ahí lo que le habían comprado a los gemelos.
- ¡Iré a ver a James!
Dieron un brinco con el grito de Sirius, aterrados se miraron unos segundos antes de dar un brinco y correr hacia las camas. Los dos enrollaron sábanas y acomodaron almohadas en la cama de James, después Ginny corrió hacia la cama de Rose y se tendió en ella, Harry hizo lo mismo en la de Albus y justo cuando la puerta se abría se cubrieron completamente. Con los ojos fuertemente apretados esperaron que solo miraran por encima. Sin embargo el corazón de Harry dio un vuelco al sentir la mano de Sirius en su cabeza.
-Bien, bien… magos molestando a los Dursley… bah Mundungus se equivocó -sus ojos se abrieron como platos al escuchar el murmullo del animago.
-Sirius, dice que uno de ellos se parece a Harry, dudo que él haga algo así pero iré a revisarlo…
Con el susurro de Remus sintió como el peso sobre la cama se desvanecía y luego las pesadas pisadas de Sirius salieron de la habitación, en cuanto la puerta se cerró se quitó la cobija de la cabeza, intentó sonreír con la mirada avellana molesta que estaba sobre él, tomó el trozo de pergamino que batían frente a sus ojos, lentamente se sentó y echó un vistazo.
-No habrán salido para… ¿verdad? -murmuró Ginny para sí, comenzó a caminar en círculos, su mirada ahora fija en la cama de James.
Harry seguía mirando el pergamino, tragó saliva con dificultad y más difícil se hacía conforme bajaba en la lista… Caramelo longuilinguo, galletas de canarios, magifuegos salvajes Weasley 1 caja deflagración deluxe, 1 pantano portátil, 5 polvos inmediato de oscuridad, 10 detonadores de señuelo… y la lista seguía, volvió a tragar saliva. La puerta se volvió a abrir, Sirius y Remus los miraban asustados. Black se adelantó y levantó la cara de Harry, miró los ojos verdes con atención antes de levantarle el flequillo y cuando miró la cicatriz, pudo respirar aliviado. Remus revisaba las camas vacías, en la de James solo tiró de la cobija para poder ver la ropa de cama enrollada.
- ¿Qué sucede? -murmuró girándose, Ginny y Harry solo se vieron.
- Esto es… -tarde, Harry quiso reaccionar al escuchar a su padrino pero él ya le había quitado el pergamino de la mano -ooooh vaya -murmuró, después dio un largo silbido.
Con el entrecejo junto Remus se acercó, Sirius automáticamente bajó la mano.
-No... puede… ¡no pueden ser tan irresponsables!
Harry se encogió detrás de Sirius cuando Remus salió pisando fuerte, poco después escuchó el grito de la señora Weasley. Más se encogió al ver la mirada seria que lo revisaba, Sirius negó lentamente y dio media vuelta.
-Creo que será mejor que bajen, no sé si deben despertar a los demás -murmuró antes de salir.
Harry se quedó dónde estaba por unos minutos, confundido por el brillo divertido que había visto en la mirada de Sirius que contrastaba con el murmullo serio. Solo se movió hasta que Ginny le jaló del pijama bruscamente.
Abajo, todos andaban en revolución de un lado hacia otro en el menor de los silencios posibles. Los dos sentados en uno de los sillones solo podían mirar. Harry no sabía interpretar la mirada de la señora Weasley cada vez que pasaba junto a ellos, Ginny estaba hundida en su lugar y procuraba ver hacia cualquier parte menos a algún miembro de la orden. Ambos dieron un brinquito al escuchar hablar a la señora Weasley.
- ¡Ron ve a la cama!
-Pero Harry no está, lo busqué arriba y no…
-Oh bien, ve a sentarte con él, anda…
Poco después Ron llegaba corriendo con cara de miedo.
- ¡Casi me da con una escoba! -exclamó asustado, aunque su expresión cambió al ver a los dos sentados. Con ojos entrecerrados analizó sus manos que estaban perfectamente lejos una de la otra. Satisfecho con su análisis, fue y se tiró en el sillón de enfrente - ¿qué pasa?
- ¡Ya no están con los muggles! -gritó alguien a quien recordaban vagamente
-Hechizaron a Mundungus y los perdió -comentó otra persona
Harry reía en silencio, le habría gustado que lo invitaran y con el golpe en el hombro y la mirada molesta de Ginny, se preguntó si habría ido o intentaría detenerlos… era peligroso que anduvieran por ahí y más con lo que Al se parecía a él.
- ¡Qué!
Harry volvió en sí al escuchar el grito de Ron, al parecer Ginny le había contado mientras él se perdía en sus pensamientos. Era verdad lo que la señora Weasley murmuraba en la cocina, estaban en guerra y era peligroso. Además la teoría que Remus compartía con Sirius en el corredor, podía ser cierta… podían seguir en guerra y él pudo enviar a sus hijos para protegerlos y…
-Pero son tres -murmuró parpadeando -tendremos tres hijos -aclaró al ver la confusión en Ron y prefirió mirar a Ginny cuando Ron empezaba a molestarse, la pelirroja sonrió débilmente.
En cambio Harry fue hacia su padrino, el licántropo guardó silencio al mirarlo.
-Se escucha todo allá -con una mano señaló detrás suyo -pero si lo que dices Remus es cierto ¿por qué no habría enviado a todos mis hijos? ¿Por qué solo a dos y a uno de los hijos de Ron? Son tres, creo que falta una niña… James dijo que se llamaba Lily y debe tener unos trece años, es cuatro menor que James… sería razonable protegerla también porque…
- ¡No, suéltenme, les digo que…eso!
Harry guardó silencio rápidamente, Ron y Ginny no tardaron en llegar, mientras Sirius corría para callar los gritos del retrato de su madre, la puerta se abrió aunque un mago envuelto en cuerdas entraba rodando y no el dueño de la voz.
- ¡Demonio! -rugió Severus Snape y al instante Harry sacó su varita e intentó correr, pero Remus lo detuvo y él fue quien salió.
-Expelliarmus! Severus por favor
Intentaron seguir a Remus pero ahora fue la señora Weasley la que lo evitó y lo llevó hacia la cocina. Escucharon más gritos y quejas. Poco después entró James furioso, de brazos cruzados fue y se recargó contra un rincón. Ginny dejó escapar un gritito alarmada al ver que sangraba.
-Solo es una ceja -se quejó James mientras la pequeña pelirroja insistía en revisarlo
- ¡Por Merlín! -Ginny olvidó a James al mirar a Al que llevaba la túnica manchada de sangre
Mientras la señora Weasley revisaba a James y Ron a Rose, Harry fue hacia James.
-No estoy para sermones Harry -respiraba rápido como si intentara tranquilizarse
-James el ataque…
- ¿Qué ataque? Esos buenos para nada que enviaron por nosotros… se la voy a regresar a Snape te juro que ésta ceja partida se la regreso…
- ¡Pero pudieron haberse metido en el medio del ataque! -gritó Harry, todos se giraron hacia él, James solo bufó - ¿en qué estabas pensando? ¡Estamos en guerra James!
-No eres mi padre, no me vengas con sermones exagerados que me los sé y el maldito de Snape me los recitó todos -se limpió la ceja con el brazo y taladró el piso con la mirada
-No, es verdad -masculló Harry, una sombra había cubierto su mirada y James intentó disculparse pero Harry negó lentamente cuando lo miró con intención de abrir la boca -pero arriesgaste de una forma estúpida a tu hermano -le señaló a Albus pero la señora Weasley lo cubría
- ¡Al habría estado bien si… justo a quien quería ver! -escupía las palabras con furia cuando miró tras Harry, Albus Dumbledore casi corría hacia ellos, estaba quizá más furioso que James, solo quizá… - ¡era una maldita broma! ¿Había necesidad de enviar a ese salvaje? -rugió antes de que Dumbledore siquiera pudiera abrir la boca
- ¿A muggles? Dudo mucho que Harry les haya dado una educación así -susurró el anciano - ¡fue demasiado irresponsable y aunque tu abuelo no respetaba las reglas jamás le hizo algo así a los muggles…!
En el fondo Sirius disfrazó su risa en tos con el codazo que le dio Remus, James sonrió de lado menos de un segundo.
-Usted no tiene idea de nada ¡mi padre me ha contado mucho sobre usted, he leído demasiado sobre el único mago a quien Voldemort temía pero maldita sea ahora pienso que mi padre es un verdadero mentiroso!
- ¡James! -exclamó Rose sorprendida
- ¡Es verdad Rose!
-Entiendo que estás confundido James pero hacer eso a tu familia que es…
- ¿Mi familia? Ni siquiera los conocía por merlín! Y ya sé por qué ¿sabe? Al… ni siquiera sé cómo decirle ya a mi hermano, ahora menos tengo idea de los nombres que eligió mi papá… mi hermano fingió ser Harry y lo insultaron de una forma que… intentaron envolver un par de calcetines sucios y agujerados cuando les dijo que iba a quedarse en navidad y ¡estaban molestos cuando lo hicieron! ¿Qué tipo de amigo es usted? ¡Qué amigo casi como un padre deja a un bebé indefenso en las garras de esos…!
- James ya… por favor
El muchacho miró de reojo a Harry y cerró los ojos, respiraba hondo aunque demasiado rápido. La expresión que imagino como torturada que tenía Harry, excavaba hondo en él. Apretó la mandíbula con fuerza para no gritar. Estuvo seguro de que sus uñas habían cortado ya la piel al apretar las manos cuando abrió la boca de nuevo.
-No es quien para sermonearme señor Dumbledore a mi padre le habría ido mejor si lo dejaba en una manada de lobos ¿conoce la historia de Rómulo y Remo? Abuela si quieres regañarme lo entenderé pero ahora estoy agotado, no fue tan fácil como pensé el pelear contra mis salvadores… déjame dormir aunque sea un par de horas nada más, después aceptaré tu castigo…
-Déjame curarte hijo -sollozó la mujer, James sonrió de lado y le besó la mejilla cuando pasó junto a ella
-Es una ceja partida, no te preocupes. Mejor mira a mi hermano que creo que el otro idiota le dio en el hombro, no te preocupes hermanito -le palmeó la espalda a Al y con una sonrisa agregó: - te encontraré un sobrenombre, ya verás
Su sonrisa se desvaneció tan pronto les dio la espalda, en silencio recorrió el corredor y subió directo a su habitación.
Llevaba todo el día planeándolo, los Weasley se habían ido a San Mungo a visitar a Arthur y habían dejado a Remus y a él a cargo de los chicos del futuro. Molly no estaba muy convencida, pero después de un serio "Después de que se escaparon sin que nadie se diera cuenta te juro que no les quitare los ojos de encima Molly" por parte de Remus, había aceptado pasar el día en el hospital sin preocuparse por los que estaban en el Cuartel. Ahora solo tenia que deshacerse del último punto de autoridad que le quedaba: Remus.
-Oye Moony, que haces?- pregunto desde la sala de estar, el licántropo se encontraba en la cocina removiendo ollas y platos.
-Estoy haciendo chocolate, quieres un poco?- le respondió la amortiguada voz de Remus desde la puerta.
-Oh si, por favor, y puedes hacer también para los muchachos, no los dejaras a ellos sin chocolate, verdad?- "y te tomara mas tiempo en prepararlo".
-Claro, aquí el cocinero atendiéndoles, que haces tu, ven y ayúdame- le respondió, se apresuro a mirar a su alrededor buscando una excusa.
-No puedo Moony, recuerdas esa… esa tarea secretísima que me dejo Dumbledore, bueno pues en eso estoy, malditos libros son tan pesados- dijo mientras sacaba un grueso libro de la estantería y lo lanzaba hacia el escritorio para dejar al descubierto una botella de un Whiskey de fuego bastante añejado y por consecuencia, exquisito, lo había descubierto hacia años, su padre lo escondía ahí para que nadie lo tomara- pero llámame cuando termines, si?
-Hola tío Remus, te ayudo?- la voz de Rose le sonó a coro de ángeles, así solo tendría que deshacerse de un muchacho.
-Te atrape!- grito alguien a sus espaldas
.
-Yo no fui, lo juro!- exclamo Sirius abrazando el primer libro que encontró, no fue hasta que escucho al carcajada de Albus que comprendió lo que había hecho, había reaccionado por puro instinto, miro al ojiverde con ojos entrecerrados- muy gracioso, Potter.
-Tienes definitivamente conciencia de Merodeador!- dijo Al tirándose en uno de los sillones sin parar de reír.
-Si, si, me lo han dicho muchas veces, escucha Al, te tengo una propuesta- dijo Sirius lanzando el libro al escritorio y acercándose al chico para susurrar.
-Que pasa?
-Mira, tengo algo planeado, pero… Remus no me dejara hacer la broma que planeo, así que necesito distraerlo- le dijo rápidamente, Al asintió para hacerle entender que comprendía- bueno, necesito que lo distraigas por mi.
-Pero ya esta distraído, esta en la cocina con Rose- dijo Al provocando que Sirius suspirara.
-No se que tanto cambió Moony en el futuro, pero al parecer no lo conoces lo suficiente- dijo negando con la cabeza pretendiendo estar muy decepcionado, Al trago saliva nerviosamente- él sabe, siempre sabe cuando hay una broma en puerta, necesito hacerle creer que sigo aquí, si no escucha nada durante un lapso de tiempo vendrá a revisar y como no voy a estar se la pasara buscándome y seguro me atrapa.
-Pero… el tío Remus…
-Oye, no por nada era la mente maestra de todas nuestras bromas en Hogwarts- lo interrumpió Sirius con una gran sonrisa- anda hazme ese favor.
-Bien, pero si me voy a quedar aquí aburrido por media hora moviendo libros creo que merezco algo a cambio- respondió Al alzando una ceja, la sonrisa de Sirius se amplio mas.
-No esperaba menos de un Merodeador, toma- saco una bolsita de cuero de su túnica y se la dio al muchacho- no se cuanto hay, pero creo que es suficiente.
-Claro que es suficiente!- exclamo Al abriendo mucho los ojos, la bolsita pesaba considerablemente mucho, mínimo debía traer unos 5 Galeones y unos cuantos Sickles.
-Bien, quédate aquí y de ves en cuando da vuelta una pagina o deja caer un libro, si?- Al asintió sentándose en el sillón mientras inspeccionaba los libros a su alrededor buscando algo para leer. Sirius se apresuro a salir de la sala y se dirigió en silencio hasta las escaleras, la botella de Whiskey de fuego bien escondida en su túnica y Remus distraído por un buen rato, estaba listo. Se dirigió rápidamente a la habitación en la que sabia se encontraba el hijo mayor de Harry- hola, se puede?
-Si, claro, pasa tío Sirius- respondió James apartando el catalogo de artículos Weasley a un lado.
-Como sigues?- James simplemente se encogió de hombros- no te preocupes, Snivellus es un idiota.
-Snivellus?- pregunto James soltando una carcajada.
-Sip, tu abuelo y yo nos divertíamos de lo lindo haciéndole bromas- James soltó otra risa imaginándose a su abuelo en acción- oye, sabes que es bueno para ahogar penas? Un buen trago de whiskey de fuego, quieres un poco?
-Como? Whiskey?- pregunto James frunciendo el entrecejo mientras miraba la botella que Sirius sacaba de la túnica.
-Claro, no me digas que no tomas alcohol?- pregunto con ojos muy abiertos, según tenia entendido, el muchacho era igualito a James en todo aspecto, además, ya tenia la mayoría de edad, no podía ser un ñoño, oh por Merlín, no!
-Alcohol? Y eso que es? Esa palabra no está en mi vodkabulario, deja lo busco en whiskypedia- dijo James solemnemente causando que Sirius soltara una carcajada muy parecida al ladrido de un perro, la cual también le saco una risotada a James, su padre no mentía cuando le había dicho que Sirius era todo un perro.
-Vodkabulario lo entendí, pero whiskypedia?
-Cosa Muggle, entonces, sirves los tragos o que?- dijo James acercando los vasos que tenían junto a la jarra de agua por si a Rose le daba sed en la noche, a la chica no le gustaba ir hasta la cocina a tomar agua, decía que se le espantaba el sueño. Sirius sonrió tomando los vasos y sirviendo una buena cantidad en cada uno de ellos, esto seria más sencillo de lo que había pensado.
Cuarenta y cinco minutos y treinta shots de whiskey de fuego después, Sirius y su nuevo nieto favorito ya estaban bastante entrados en la fiesta privada que tenían en la habitación. Remus terminó de hacer el chocolate al estilo Muggle que tanto le gustaba y había llamado a todos a tomarlo, pero ante la ausencia de gente comenzó a sospechar. Había dejado a Rose revisando el chocolate, tenia que seguirlo mezclando a fuego lento. Al entrar en la sala, se había encontrado con un Albus bastante concentrado en lo que parecía ser un antiguo libro sobre Quidditch. Sin interrumpir al chico se dirigió a las escaleras en busca de las dos personas que había jurado a la señora Weasley no dejaría solos ni un segundo. Al llegar a la puerta de la habitación de los chicos del futuro escucho leves risas provenientes del otro lado, entró sin tocar.
-Que están… Sirius Black que estas haciendo?- exclamó Remus al ver que el animago estaba abrazado a James y los dos tarareaban una canción que no conocía.
Como había podido perderlos de vista! Estaba perdiendo su toque merodeador, bien sabia que no se le debía de dar ventaja a Sirius Black, ni por una milésima de segundo.
-Moooony! Ven con nosotrosss, toma un vassso!- dijo Sirius alzando su vaso a modo de brindis, James lo siguió y después se empinó lo que quedaba de su whiskey y se lo tomo todo de un jalón.
-Por Merlín, James Potter, no puedo creerlo- dijo Remus acercándose y arrebatándole la botella antes de que se sirviera mas- pero que te pasa?
-Vamosss, tío Rrremusss, déjame conocerrr a mi tío Padfoot mejorrr, papá diccce que errra muy alegrrre y… y… diverrrtido- dijo James intentando alcanzar la botella.
-Era?
-Clarrro que sssoy diverrrtido!- exclamo Sirius interrumpiendo la pregunta del licántropo.
-Sssi, también me dijjjo que errrasss ssserrrio, perrro no crrreí que tanto!- añadió soltando una carcajada digna de un alcohólico, a la cual Sirius se unió.
-Que? Pero por que no nos conoces?- pregunto Remus, tal vez esto de la borrachera no era una mala idea.
-Y menosss conoccciendo como esss Teddy, ssse sssupone que ssse parrreccce a ti? No lo crrreo, esss masss como la tía To…
-Espera, espera James, regresa la cinta, por que no nos cocones?- volvió a preguntar el licántropo mientras llenaba, distraídamente, el vaso de James con whiskey de fuego.
-Puesss porrr que masss tío Rrremusss, hay guerrrra! La gente muerrre, aunque crrreo que el tío Sirius murrrió antesss de que ssse pusssierrra fea la cosssa- respondió James poniéndose pensativo, Sirius se ahogó con el trago que le estaba dando a su vaso, la borrachera se le bajó al instante ante las palabras del muchacho.
-Qu… que… como? Que dijiste James?- preguntó Sirius mirándolo fijamente, el chico se bebió todo el vaso que Remus le había servido, el licántropo ya estaba sentado del otro lado del muchacho.
-Mi papá no habla de essso porrr que no le gusssta, perrro crrreo que sssi ssse murió el tío Sssirrriusss antesss de que la guerrrra comenzzzarrra de verrrdad- dijo James sirviéndose otro trago, Remus y Sirius compartieron una mirada preocupada.
-James, Sirius y yo estamos muertos en tu tiempo?- pegunto Remus intentando encontrar la mirada del chico, pero estaba tan borracho que no la podía enfocar, ni siquiera con las gafas puestas.
-Sssi, te digo, a ti te dierrron la Orrrden de Merrrlín Prrrimerrra Classse, tío Rrremusss, porrr que morrrissste en la última batalla, perrro el tío Sssirrriusss no- dijo James haciendo ademanes con las manos.
-Cuando fue que Sirius…
-Última batalla?- interrumpió Sirius al licántropo, sí que le importaba saber cuando moriría, si podía evitarlo pues perfecto, pero eso de "última batalla" era aún más importante- quieres decir, que en el futuro no hay más batallas? La guerra se acabó?
-Nop, todo en pazzz y trrranquilo, clarrro sssin contarrr losss Morrrtífagosss locosss que aparrrecen de vezzz en cuando, perrro no ssson nada del otrrro mundo- respondió con un ademan de la mano.
-Voldemort murió?- preguntó Remus abriendo los ojos a mas no poder.
-Harry… Harry ganó la guerra?- pregunto Sirius sin dejar de mirar al muchacho, esto de emborracharlo había salido… mucho más extraño de lo que había pensado.
-Efecto de ment… eficazment… efectivo… e… fec… tiva… mente, el hérrroe del Mundo Mágico! Mirrra, aquí tengo algo- dijo el chico esculcando entre los pantalones que había tirados en el suelo, saco su cartera de uno de los bolsillos traseros y les mostro un Cromo de Magos que se veía bastante viejo y arrugado, pero en cuanto Sirius lo miró no pudo evitar sonreír ampliamente y pensar que era lo más maravilloso que había visto en su vida.
-Entonces, la guerra terminó y todo está bien, Harry está bien y vive feliz?- preguntó Sirius con una media sonrisa en el rostro. Un Harry que se veía de unos cuarenta años le sonreía desde la foto, debajo de esta se leía "Harry Potter 'El-Niño-Que-Vivió'".
-Aja, teniendo la dicha de ssserrr nuessstrrro padrrre debe ssserrr el masss felizzz del mundo!- Sirius no pudo evitar una risa, Remus apenas si sonrió mirando la carta en sus manos- aunque deberíasss de verrr la sssarta de tonterrríasss que publicarrron durrrante el sssiguiente año. Papá, mamá, el tío Rrron y la tía Herrrmione ssse essscaparrron a unasss islasss perrrdidasss en medio del océano pacifico porrr messsesss parrra sssalirrr de todo ese embrrrollo, aun sssigo diciendo que esss injusssto que a nosssotrrrosss no nosss quierrran llevarrr- argumentó el chico para si mismo. Los tres se quedaron en silencio nuevamente, James aprovecho para servirse otro trago de whiskey de fuego. Sirius le quito el cromo de magos a Remus y la miro de nuevo. Harry se veía idéntico a James. Sirius no podía evitar sonreír tristemente al recordar que él no estaría con su ahijado.
-Y… entonces, cuando fue que… Sirius…
-No sssep- interrumpió James, Sirius levantó la mirada hacia Remus- papá no habla de essso, peeero ceereo que leí en uno de los librrrosss de hissstorrria que fue en sssu quinto currrssso o algo asssí… sssi errra cuando el Prrrofeta y el Minisssterrrio decían essstupidecesss en sssu contrrra.
-Pero si eso es…- Remus negó con la cabeza mirando seriamente al animago, no tenían que recordarle a James que estaba hablando de mas, no todavía al menos
-James, quien es Teddy?- pregunto Sirius después de un largo momento de silencio, en el cual solo escuchaban los hipidos del chico. Remus recordó de pronto que ya habían mencionado al tal Teddy varias ocasiones.
-Teddy esss mi otrrro prrrimo, bueno el no esss un Weasssley, perrro como mi papá esss sssu padrrrino puesss esss como de la familia.
-Si no es un Weasley entonces cuál es su apellido?- pregunto Remus, no creía que los Potter tuviesen parientes vivos.
-Lupin porrr sssupuesssto, uy y esssta igualitito a ti tío Rrremusss- siguió James antes de empinarse la botella. Sirius miro al sorprendido licántropo con ojos muy abiertos, Remus no podía dejar de mirar al chico como si estuviera loco.
-Lu… Lupin? Pero… no puede… es mi hijo?- pregunto Remus anonadado.
-Clarrro que esss tu hijo! Que otrrro Lupin hay?- respondió James dándole otro sorbo al whiskey.
-No es… no es posible… yo no… quien…
-Sssi, sssi, sssi, mamá dijo que a la tía Tonksss le cosssto mucho trrrabajo que le hicierrrasss cassso…
-Tonks?- exclamaron Remus y Sirius al mismo tiempo.
-Ssshh, alguien viene- dijo James poniendo un dedo sobre su boca, ambos adultos se quedaron en silencio, no escuchaban nada, estaban por comenzar a preguntarle cosas a James cuando la puerta se abrió. Albus y Rose se detuvieron en el marco de la puerta, al parecer los dos se habían percatado de la ausencia de adultos y habían ido en su búsqueda.
-Que pasa? Que hacen todos a… que es eso?- pregunto Al frunciendo el entrecejo al ver la botella en las manos de James.
-James Potter estas bebiendo?- exclamó la pelirroja, ya sabía que su primo era muy imprudente cuando bebía.
-Chicosss! Mirrren, papá no mentía, al tío Rrremusss le dio un ataqqque de pánico cccuando le dijjje de Teddy.
-Que le dijiste que?- exclamaron los dos chicos que aún seguían en la puerta, su expresión era de completo terror ahora. Miraron atentamente las asustadas y aparentemente cansados rostros de los dos adultos y Al sintio la sangre caer hasta sus pies.
-Ja… James, que les dijiste?- pregunto Al asustado, su hermano, borracho, le cantaba las verdades a todos, incluso a su propia madre. James soltó una risa boba antes de caer de cara a la almohada de su cama y comenzar a roncar profundamente.
Todos quedaron en silencio mirando al adolescente roncante. Al abrió la boca para hablar pero noto el ligero movimiento proveniente de su prima, acaso estaba… oh no, temblaba y tenia rojas las orejas, eso no era buena señal. El pequeño Potter retrocedió lentamente, como si estuviera alejándose de un depredador muy peligroso, sin dejar de mirar a la pelirroja. Sirius noto el movimiento del chico y se volvió hacia Rose, tenía los ojos y los puños fuertemente cerrados y su boca se había vuelto una delgada y apretada línea, esa expresión la conocía, y no por buena experiencia.
-Eeeste, Rosie, jeje, ya esta el chocolate?- preguntó inocentemente, Al abrió los ojos a mas no poder mientras negaba ferozmente con la cabeza, pero era muy tarde, su prima había levantado la cabeza y miraba furiosa a Remus y Sirius, Albus salió de la habitación casi corriendo.
-Chocolate? ¿Chocolate dices? -gritó Rose, seguía con los puños apretados - ¡No puedo creer que me pusieran a hacer chocolate para sonsacar al idiota de mi primo! ¡Sabían que no deben enterarse del futuro! Y… ¡Aaah, no puede ser! ¡Debimos quedarnos en Hogwarts, habría sido menos peligroso! ¡Remus, sabes que si movemos una roca puede afectar el futuro, nuestro futuro, el futuro de tu hijo! -Rose caminaba en círculos sin dejar de hacer aspavientos violentos, tenía una terrible parecido con Molly Weasley, según vio Remus a Sirius le parecía una espantosa combinación de Hermione, Ginny y la señora Weasley
-Pero nosotros no… no era mi intención… -empezó a decir Sirius, la mirada de la pelirroja refulgió peligrosa y el animago guardó silencio
- ¡Aay por favor Sirius Black! -rugió la chica, Sirius se encogió un poco - ¡largo de mi habitación!
- ¡Ey es mi casa! -se quejó Sirius y no se amilanó con la mirada de la chica
- ¡No me importa! -volvió a gritar Rose - ¡Albus Potter no seas cobarde y ven acá!
-Vámonos Sirius, no estuvo bien lo que hiciste -murmuró Remus, empujó a Sirius hacia la puerta
-Pero no puede correrme de mi casa -se quejó el otro, sonrió al ver como Al con temor asomaba la cabeza -además no tenía nada de malo que nos dijera cosas buenas -riendo se dejó empujar por el licántropo. Rose resopló un par de veces antes de jalar a Al y en cuanto logró meterlo, estrelló la puerta con fuerza.
- ¿Les habrá dicho solo cosas buenas? -suspiró la pelirroja con la vista fija en James que seguía roncando.
-Sirius sonreía ¿no?
-Supongo, pero igual me va a conocer cuando despierte…
En el pasillo Sirius se había recargado contra la pared, sentía que todo le daba vueltas. Intentaba convencerse de que todo estaría bien, además Harry era feliz… por fin su ahijado tenía lo que merecía… ¿pero todo lo demás? Miró a Remus que no estaba mejor que él y recordó al pequeño Teddy que se quedaría huérfano, en lo que su ahijado sufriría y en que él moriría en poco… después de todo quizá le quedaran solo un par de meses, días… ¿horas?. Dio media vuelta y fue hacia la habitación de Buckbeak, necesitaba pensar.
Por la tarde cuando Molly y los demás volvían del hospital, se encontraron con Al que leía tranquilamente en un sillón. La casa estaba inusitadamente silenciosa.
-Hola cariño -saludó Molly, se acercó al sillón y Al bajó el libro para dejar que su abuela lo besara. Los demás comprendieron que era ya un reflejo en él, Harry sonrió al ver que su futuro no era tan malo y la teoría de Sirius estaba equivocada - ¿y tú hermano? Todo está silencioso
-Dormido -murmuró y antes de que su abuela pudiera mirar sus ojos los hundió en el libro, acto que no pasó desapercibido por los demás.
-Bien, iré a preparar la cena
En cuanto la señora Weasley desapareció por la puerta, el muchacho soltó el aire que inconscientemente había retenido, se cubrió con el enorme libro y se recostó en el sillón.
- ¿Cómo está el abuelo? -preguntó sin despegar la vista de su libro.
-Bien -contestó Ginny, la vista fija en la portada del libro. Fred soltó una risita al ver como los dedos que sujetaban el libro, titubearon.
- Me pregunto qué tanto aumentaría su carácter con el tiempo -murmuró Fred, se sentó junto a Al obligándolo a encoger las piernas.
El muchacho se enderezó e inclinó un poco hacia su tío.
-No soy tan imprudente como mi hermano -le susurró al oído arrancando una carcajada al gemelo pelirrojo.
El ruido apresurado de pies arriba hizo que todos levantaran la mirada curiosos.
- ¡Cómo es posible que tenga un primo tan idiota!
Todos brincaron con el rugido de Rose Weasley, Al tenía una expresión de terror mirando hacia las escaleras, realmente temía que fuera a llamarlo a él.
- ¡James Sirius Potter ven acá!
- ¿Qué pasó? -murmuró Ron asustado, esos gritos le recordaban el vociferador de su madre.
-Na… na… nada -balbuceó Al, apenas logró tragar saliva. Con un golpe sordo arriba, Al se encogió de hombros.
- ¡Deja de caerte y hechiza la maldita habitación, quiero gritar a gusto!
El resto de los habitantes de la casa aparecieron rápidamente, Molly se miraba sorprendida. Sirius tenía una ligera sonrisa y Remus seguía serio, pensativo.
- ¡No grites Rosie me duele la cabeza… aaah!
Algo fuerte golpeó contra la puerta, con dolor se preguntaron si ese habría sido James.
- ¡Rose suelta eso! ¡Weasley, no!
- ¡Bien! -las carreras y ruidos arriba se detuvieron después del grito de Rose - ¡eres un idiota James Potter, irresponsable… como se te ocurre emborra….! -el silencio se hizo tan rápidamente que arrancó una risita a Remus, Sirius sonreía cuando dio media vuelta y junto con Remus se perdió hacia la biblioteca.
Albus volvió a su lectura, podía sentir las miradas de todos clavados en la gruesa pasta del libro y pronto pudo verlos, se acababa de quedar sin libro. Levantó la vista, George le sonreía y tenía su libro bajo el brazo.
- ¿Qué pasó? -preguntó Harry mientras George que había arrojado el libro, se acomodaba del otro lado de Al.
-Nada, nada en verdad… esos dos se pelean muy…
-Ay sobrino -suspiró George, Fred le echó un brazo por los hombros y lo atrajo hacia él -mientes mal, anda, se bueno y di que pasó…
- ¡Digo que nada! -Al intentó ponerse de pie de un brinco pero George lo tenía muy bien abrazado
- ¿No querrás una de estas cierto? -Fred le mostraba galleta, Albus lo miró alarmado y aunque intentó zafarse, no pudo.
Implorante miró a los demás y su ánimo cayó al piso al ver que Ginny se sentaba tranquilamente.
- ¿Dónde está Rose cuando la necesito?
-Arriba gritándole a tu hermano por algo… solo dinos ese algo, no es nada del otro mundo
Al miró a los gemelos, uno lo mantenía fuertemente sujeto y el otro seguía sosteniendo esa maldita galleta y no tenía ganas de ser un canario gigante… además, estaba seguro que después lo amenazarían con otra cosa… a saber lo que tenían en la túnica. Tragó saliva cuando la galleta tocó sus labios, alarmado se echó hacia atrás.
-No les diré, hagan lo que quieran conmigo, no abriré la boc…
-Tengo una galleta y pienso usarla -Fred se inclinó hacia adelante, balanceó frente a Albus la pequeña galleta
- ¡Papá es inmune al avada y venció a Vold…!
- ¡Albus Potter!
- ¡Tenían una galleta de canario! -exclamó Al, de un brinco se resguardó tras el sofá, la pelirroja volvía a tener las orejas rojas.
-Eres bruto de verdad -atrás, James reía a pesar de no tener buena cara
-Culpables -sonrieron los gemelos con un guiño. Rose solo cerró los ojos y gritó lo más fuerte que pudo, no le importó que la madre de Sirius comenzara a gritar.
Molly Weasley salió corriendo de la cocina, tenía un cuchillo en una mano y una sartén en la otra. Asustada miró a Rose que seguía gritando, con la mirada revisó a James.
- ¿Es cara de resaca James? -preguntó con el entrecejo fruncido
-Sí -suspiró teatralmente, Al lo miró sorprendido mientras intentaba alejarse de su prima. Los demás no estaban mucho mejor que él -resaca por los gritos de Rose y los golpes que me metió ¡me maltrató mucho y a Albus solo le va a gritar, es injusto!
-Son… son… ¡hombres… Potter!
-Rose, hija tranquila
- ¡No puedo abuela, estos… todos! -gruñó, respiró hondo y derrotada fue hacia la cocina -necesito tomar algo dulce, realmente dulce
-Eres bruto Al -rió James, se tiró en el sofá tras el que su hermano se escondía
- ¡Tú empezaste esto! -refutó, golpeó la cabeza de James dando un bufido
- ¡Eh, que no fue mi culpa! -de un brinco se puso de rodillas y se giró en el sofá
-Claro descuidarte con quien te descuidaste no es más que mi culpa. A veces me pregunto cómo es que se supone que somos hermanos
-Pues yo también me hago la misma pregunta y por más que le pregunto a mamá, insiste en decir que eres su hijo
- Mejor voy a leer -Al rodó los ojos y se puso de pie pero no había dado ni tres pasos cuando recordó la fecha - ¡no tengo regalos para navidad!
- ¡Ey abuela! -James lo miró alarmado, de un brinco bajó del sillón y al mismo tiempo los dos hermanos corrieron a la cocina
Harry se dejó caer en un sillón, Hermione y Ron lo miraban, Ginny se sentó frente a él y los gemelos se miraban entre sí. Todos pensando en lo que Al acababa de decir. Ni siquiera habían dicho una palabra cuando los dos Potter regresaban de la cocina, James cruzado de brazos mascullaba, Albus parecía pensar y Rose que apareció tras ellos y los cruzó rápido, les dio unos pergaminos.
- ¡Vía lechuza, a quién se le ocurre! -reclamó en grito James
-A mí y no van a ir al callejón Diagon… -la señora Weasley asomó la cabeza desde la cocina
- ¡Pero abuela, en diecisiete navidades no he faltado una al callejón ni a Hogsmade!
-Pues cuenta una que no van, tienen el catálogo. Hay bonitas cosas hijo
-Mi madre tiene razón
Los dos chicos Potter ignoraron a Ginny, Al ya se había resignado y revisaba el catálogo y James Potter subía furioso las escaleras. Todos abajo se encogieron con el portazo. Solo un par de minutos después, Albus dio un brinco al escuchar golpes y volvió a brincar, su hermano bajaba las escaleras con mirada decidida y él sabía lo que significaba esa mirada, echó un vistazo a Harry y volvió a ver a su hermano que iba directo a la cocina. El menor de los Potter suspiró y cerró los ojos, poco después los volvió a abrir con el grito de su abuela.
- ¡Por supuesto que no James!
-Lo siento, pero soy mayor de edad -James salía con una enorme sonrisa autosuficiente -podrás mangonear al pequeño y manejable Albus pero no a James "adulto mayor de edad" Potter
Albus se puso de pie estupefacto, no podía creer que su hermano hablara así, su madre ya lo habría dejado callado y quieto. De reojo miró las orejas rojas de Ginny. En cambio Molly Weasley salía bufando, sintió a sus tíos echarse atrás, pero él volvió a ver a quien sería su madre.
-Me voy al callejón a comprar regalos -saludó con una mano y poco faltó para que brincara hasta la puerta.
- ¿No vas a hacer algo?
Al sonrió con el siseo, lo conocía perfectamente. Atrapó a Harry que al haber sido empujado por Ginny casi caía. Harry Potter se mordió un labio antes de adelantarse.
-Solo recuerda que aún no sale de ti, puedes sobre él -murmuró Albus con esperanza de darle valor a su futuro padre, pero por como el chico se ahogó con su propia saliva, no creyó que hubiera sido ayuda
-James, tienes que comprender que… -puso una mano sobre el hombro del muchacho
-...tengo que defender mis derechos y soy mayor de edad, gracias por comprenderlo -orgulloso por su logro, metió la mano a uno de sus bolsillos y siguió caminando mientras contaba el dinero, Harry lo miró boquiabierto y extrañado miró a Ron junto a él, el pelirrojo señaló donde había estado, Harry en cambio miró directo a Albus que no parecía saber si debía sonreír o tener miedo, pero también se había alejado de la pelirroja que se miraba demasiado molesta.
-Ginny, querida… -fue la señora Weasley la única que se atrevió a hablarle y para sorpresa de todos, Ginny le sonrió y con parsimoniosa tranquilidad fue hacia el recibidor donde James intentaba abrir la puerta. La siguieron asegurándose estar lo suficientemente lejos para poder correr si ella explotaba.
-James
-Lo siento lindura -el joven tenía ya un pie fuera cuando se giró con una sonrisa coqueta -no lograrás evitar que vaya y te aseguro que te compraré el mejor regalo del mundo
-No quiero regalo, a nadie le interesa si no le das algún regalo en navidad, eso no importa…
- ¡Claro que importa! -exclamó James casi con terror
-Eso no va a funcionar, no se puede razonar de esa forma con él -murmuró Albus atrás de todos, junto a Harry.
Y el pequeño Potter tenía razón, por más que la pelirroja intentó hacer razonar a James Potter, éste hacía que no escuchaba, hasta que por fin asintió dando un gran suspiro. Sacó de alguna bolsa de su ropa un trozo nuevo de pergamino y una pluma con tinta. Se puso la lengua entre los dientes y comenzó a escribir, primero la fecha con día, mes y resaltó el año.
-James, no o-be-de-ce -levantó la mirada del pergamino directo a Harry - ¿ser terco se puede castigar?
Harry dio un brinco.
-No creo, porque Harry estaría castigado de por vida -sonó la risueña voz de Sirius detrás de su ahijado, se estiraba para mirar por el largo pasillo
Ginny asintió y volvió al pergamino, el entrecejo de James se había juntado con desconfianza, vacilaba entre cerrar la puerta y acercarse o cerrar e irse.
-Grosero con su abuela… no -tachó el enunciado y corrigió concentrada -MUY GROSERO con su abuela, dos meses castigado… tiempo… a… pensar, se peleó HORRIBLE con su hermano Albus, ATACÓ… -James había olvidado la puerta, el dinero, regalos y que se acercaba la navidad, tiró el dinero y corrió hacia donde la pelirroja escribía, aterrado miró que en efecto había letras en el pergamino, algunas subrayadas y otras en mayúsculas.
- ¿Qué… qué haces?
-Escribo…
El muchacho asintió con nerviosismo, tenía un mal presentimiento.
-Dos meses de castigo -Ginny siguió escribiendo
-Soy mayor de… de… de… edad
Ginny asintió ante el balbuceo del muchacho
-En el futuro tenemos coche ¿cierto?
-Co…co…
La pelirroja volvió a asentir
-Sin coche, tres meses… sin dinero durante dos meses… no me obedeció cuando me preocupé por él, dos meses… tiempo a tratar -revisó la lista, corrigió y agregó algunas mayúsculas
- ¿Qué vas a hacer con eso?
-Puedo ponerle un hechizo para que aparezca frente a mí cuando me de cuenta de que regresan o guardarlo entre la ropa de alguno cuando vayan a volver a su tiempo, para que solo pueda ser destruido por mí…
-Bueno, mientras solo lo puedas destruir tú… puedo enterrarla -murmuró pensativo. Albus deseó golpearlo, solo la provocaba
-Hablo por experiencia supongo -siseó tan bajo que solo James la escuchó, tragó con dificultad al verla sonreír, la pelirroja miró al fondo del pasillo y amplió su sonrisa -pero por otra parte, enviaré una copia a tu padre
- ¡Ni siquiera Rose se la daría! -gritó James, una nota de terror en su voz
-Nadie dijo que se la daría a alguno de ustedes, hay otras formas -se alzó de hombros mientras enrollaba el pergamino, los ojos del muchacho casi salían de sus cuencas
- ¡Espera, podemos hablarlo! ¡Puedo ser bueno, linda, Ginny, Gin hermosa espera!
La pelirroja se había deslizado entre todos hacia la estancia, James no tuvo tanto tacto, empujó y golpeó en su camino, parecía aterrado.
- ¡Por favor, dijo que me quitaría el coche, lo convertiría en juguete y lo iba a pisar, Ginny!
Harry se ahogó cuando James pasó junto a él, todos regresaron sobre sus pasos para seguir el espectáculo. Al reía cuando jaló a su futuro padre hacia la sala donde Ginny estaba sentada tranquilamente.
-No salgo de la casa nunca más y olvidas esa lista
Albus soltó una risita al escuchar la voz de terciopelo de su hermano, Rose rodó los ojos pero Harry miraba en silencio con los ojos bien abiertos, parecía inspirar terror… no, como había dicho su buen amigo Ron, inspiraba horror en sus hijos.
-No -sonrió Ginny -tú no sales nunca más de esta casa y me pienso el suavizar la carta para tu padre
-No salgo, de mis manos y mis pies no saldrán bromas por un mes, seré responsable y cuidaré de mi hermano y me das oportunidad de ganarme el perdón -clavó los ojos en el pergamino -y que no llegue a manos de ningún verdugo
- ¡Ey, cómo que verdugo! -se quejó Harry, sentía la boca seca. James lo ignoró.
-Dos meses sin bromas, compras los regalos de navidad vía lechuza y te dejo una oportunidad
James sonrió como si se hubiera ganado la lotería, asentía rápidamente y estrechó la mano de la pelirroja mientras murmuraba con solemnidad.
-De mis manos y pies no saldrán bromas por dos meses y compraré los regalos de navidad vía lechuza
-También serás responsable y cuidarás a tu hermano…
-Eso siempre lo hago linda -le guiñó un ojo, se inclinó hacia ella y le dio un beso. Después se puso de pie de un brinco y sonriente fue a las escaleras - ¡Ey Al, vamos a ver ese catálogo anda!
Mientras los tres muchachos del futuro intentaban decidirse en comprar los regalos de la navidad más patética que James pudiera recordar, todos los demás ayudaban a Sirius a adornar la casa. Para Harry era gratificante escuchar a su padrino tararear e incluso cantar algunas canciones, pues hasta donde sabía, Sirius había estado gruñón y triste encerrado solo y no lo podía culpar. Un par de horas después había bajado Rose murmurando bajo, Harry pudo escuchar que el nombre del mayor de sus hijos salía mucho. Y cuando por fin terminaron y se sentaban a descansar un poco, pasos apresurados que bajaban las escaleras los sobresaltaron.
- ¡Mamá! -Ginny se puso de pie de un brinco, Al entraba corriendo con una mano en el rostro - ¡James me golpeó en el rostro con la mano!
Mas pasos apresurados y James apareció en escena, su mirada brillaba.
- ¡James, acabas de prometerme que ibas a ser responsable!
-Pero sí lo he sido, yo no golpeé a Al, yo solo choqué los cinco con su cara
Los gemelos Weasley soltaron la risa al escucharlo, Ron no parecía seguro en reír o no pero se rindió con la risita que soltó Harry, bastó una mirada de Ginny para que todos se compusieran.
- ¿Crees que mamá es tan tonta como para creerte esas…?
-Pues si es tu madre tan parecida a ti…
- ¡Es la tuya! -exclamó Albus incrédulo
- ¡Grosero! -lo acusó James, su sonrisa parecía resplandecer. Ginny intentó intervenir pero Albus la interrumpió.
-Eres un idiota James
- ¿Ah sí? Pues tu… tu… -la sonrisa de Albus se ensanchaba conforme su hermano seguía balbuceando sin dar una respuesta que le gustara - ¡tu mamá es tan fea que ni Voldemort dice su nombre!
La incredulidad se reflejó en el rostro del joven Albus, ni siquiera escuchó las exclamaciones ofendidas por el nombre prohibido y con solo ver la sonrisa de su hermano, olvidó que su madre estaba presente y que quizá de una forma mucho más peligrosa que si estuvieran en su tiempo, aquí Ginny Weasley era una adolescente.
-Pues tu mamá es tan fea que todos la llaman "la que no debe ser desnudada"
James entrecerró los ojos, esa había sido buena pero él tenía más experiencia.
- ¡Pues tu mamá es tan gorda que se necesitan dos boggarts para transformarse en ella! -deseó gritar "ja" pero creyó que sonaría demasiado infantil.
Ninguno de los dos miraba a la pequeña pelirroja que tenía las orejas rojas, apretaba los puños con fuerza. Harry que estaba cerca de ella, se apartó en cuanto lo miró.
- Escuché que tu mamá es tan gorda que el sombrero seleccionador tuvo que ponerla en las cuatro casas -Al sonrió
-Pues tu mamá es tan gorda que el núcleo de su varita es de chocolate líquido
Los demás no se atrevían siquiera a sonreír, pero los dos hermanos estaban tan concentrados que solo tenían ojos para sí mismos.
- Tu mamá es tan fea que es el boggart de un boggart
- ¡Ey, estamos con lo gordo!
-Cierto -asintió Albus -tu mamá es tan gorda que un dementor no le puede chupar el alma de una sentada
- Pues tu mamá es tan pero tan gorda que su patronus es un pastel
-Pues tu… aaah -con un grito de dolor se interrumpió el menor de los Potter, inmediatamente se llevó las dos manos a la cabeza.
James estaba por proclamarse ganador cuando de repente, su cabeza estaba a punto de partirse en miles de pedazos e imitó a su hermano y se la sujetó con las dos manos, hizo todo lo posible por contener una traicionera lagrima, parecía que se había golpeado contra la pared. Incrédulo miró una pequeña esfera junto a sus pies. Levantó la mirada con el siseo que apenas se escuchaba.
-Tienen… la… misma… madre ¡y está presente!
Ginny Weasley se agachaba para recoger otra de las mismas esferas y James no quiso averiguar lo que era e intentó salir de la estancia. Chocó con su hermano en la puerta cerrada, los dos dieron vuelta en busca de otra puerta y cuando la encontraron, también se cerró. Los gemelos, Ron, Hermione, Rose y Harry se hundieron en un rincón para quedar fuera de la guerra que Ginny había comenzado, lanzaba toda clase de cosas hacia los dos muchachos.
Albus se había disculpado y casi se arrodilló antes de que algo le pasara rozando la oreja así que corría intentando poner de escudo a su hermano, algo que logró más veces que James, se disculpaba pero la pelirroja no escuchaba. James por su parte intentaba quedarse con todo lo que Ginny le lanzaba pero se rindió al darse cuenta de que las cosas aparecían mágicamente en las manos de la pelirroja, cuando un globo lleno de algo verde que se estrelló en la pared le había pasado cerca de la cabeza, miró a los gemelos que agitaban las varitas divertidos. Deseó haber echo lo que hacía su hermano y disculparse, en cambio él gritó otra cosa:
- ¡Solo no escribas en el pergamino, puedes matarme!
Temeroso se detuvo cuando las cosas ya no volaban, Al salió debajo de una mesita con cuidado.
- ¡No! -gritó James, Ginny iba a las escaleras escribiendo en el maldito pergamino, echó una mirada a Harry, maldijo entre dientes y corrió detrás de la pelirroja.
P.D... Espero señales de vida... extraño mis guiones dobles T_T
SA
