11 El regreso a casa

El día de su regreso llegó y Minerva sentía que su estomago estaba lleno de minúsculos Doxys que revoloteaban en su interior, si bien sabia que esto era apenas una cita para tomar algo juntos, sus nervios la traicionaban y tenía el corazón en un frenesí absoluto. ¿Que se pondría? ¿Qué diría?, el que harían juntos era otro detalle que la preocupaba y mantenía ligeramente asustada, pues ¿que debería hacer si él quería ir más allá y la tocaba?

—Por Circe que me pasa si solo es una cita, tendré suerte si no cometo alguna estupidez y lo decepciono como lo hice con Severus. — Ese pensamiento dolió profundamente matando de lleno los Doxys de su estómago y llenando sus ojos de lagrimas que se amontonaban por salir para demostrar el dolor que se escondía en ella.

Apenas estaba restableciendo su vida y todo lo que le recordaba a Severus la hacía retroceder a esos momentos tristes que vivió por él, pero así mismo el recordar quien estuvo a su lado para apoyarla cuando su vida tocó fondo, aquel que la hizo sonreír aun sin pretenderlo, Sirius y sus detalles le habían devuelto la alegría y le habían dado una ilusión, con nuevas energías limpió sus lágrimas y se acerco a la preciosa cómoda donde recogió sus últimas pertenencias.

Apenas podía creer que 3 maravillosos meses habían pasado y sus estudiantes fueron los más destacados en el torneo Mundial de Escuelas Mágicas en el cual Hogwarts se llevaba la copa a casa con los más altos honores, el orgullo que le daba poder decir que pertenecía a esta comisión le daba más razones aun para desear regresar y aun le parecía mentira que Sirius le hubiera dado algunos consejos tácticos muy útiles a la hora de enfrentar a los contrincantes en las diferentes disciplinas que se escogieron, pero más que nada le había infundado valor para no rendirse ni asustarse ente los fuertes oponentes que ese año enfrentaban.

Quería verlo y agradecerle cada uno de sus consejos aunque no sabía como lo haría, estaba tan contenta de volver junto a él que se decía a si misma des-preocupadamente que ya se inventaría la forma de hablar con él

Mientras tanto las cosas con Amycus fueron frenándose, para frustración del hombre, quien por mas iniciativas que tenia para cortejarla con discreción era friendzoneado de la forma más fría posible, al punto que juraría que ella era una Slytherin y no una Gryffindor, pero en fin nada estaba decretado, aunque sabía que el maldito perro de Sirius se había atrevido a pedirle una cita y ella había aceptado, incluso conocía fecha y hora, pues la inocente Minerva tuvo a mal comentarle sus dudas por lo que él solo en tono meditabundo le hizo un sutil comentario

—Sirius solo quiere vacilar un rato contigo, pero si vacilar es dudar… entonces Minerva… no dudes, solo aléjate de él y no te arriesgues con él, todos saben que es solo un mujeriego buscando hacer una muesca más en la cabecera de su cama, así que serias solo una raya mas de ese tigre— dijo tratando de aparentar una calma que no sentía pues el imaginarla en brazos de Sirius le llenaba la boca de bilis.

—Vaya, vaya, mira quién habla de mujeriegos, creo que Sirius me ha demostrado sinceridad, Amycus. Además yo que tu no diría eso de otro cuando tú mismo tienes demasiada agua corrida bajo ese puente. — Dijo entre burlándose y seria la pelirroja, defendiendo sin fijarse a Canuto, pero con una de esa sonrisas que embobaban a su interlocutor y que sin darse cuenta lo amansaban cada vez más.

Con todo ya listo para partir, mientras eran transportados hacia su hogar, la delegación de Hogwarts se despidió de sus homólogos de Estados Unidos, Rumanía, África y Japón, la delegación de Brasil había salido un día antes pues tenían una especie de evento especial en Latino América y habría mucho movimiento de turistas en pocos días, lo que complicaría que una delegación mágica llegara sin ser detectada, por lo que partieron con anticipación, dejando atrás muchas nuevas amistades y promesas de reencuentros a futuro.

Para Amycus este viaje había sido muy duro, pues se dio cuenta de que Minerva no era cualquier mujer que se encandila con facilidad, habían conocido gente realmente importante de todos los continentes, varios hombres famosos y poderosos pusieron un interés especial en Mine, le coquetearon y acosaron buscando que ella les brindara atenciones, pero ella fue tan profesional que no cedió a ninguna insinuación ni a ninguna oferta millonaria que la arrastrara a la cama de algún magnate de aquellos que habían asistido a apoyar a las escuelas, más para darse notoriedad internacional que porque considerasen importante a sus instituciones. Esos detalles eran los que Amycus más le preocupaban de la animaga pues tenía babeando a más de uno a sus pies y aun así ella no se interesó por nada material de lo que le ofrecían y eso para un sangre pura era ridículamente preocupante.

—¿Qué es lo que se cree esta simplona para rechazar a alguien como yo?, ¡Que no sabe quién soy!— Espetaba por lo bajo uno de los magnates que la acechaban algo ardido por ser rechazado por tercera ocasión sin percatarse de que Amycus estaba escuchándolo, pues como era costumbre suya se arribaba a un área oscura y se dedicaba a mirar todo a su alrededor para aprender del entorno y saber sobre qué lado atacar, era lo que él llamaba su ritual de caza, pero fue ese comentario que logró hacerlo arder por dentro de rabia, el que le hizo entender que estaba metiéndose de más con esta mujer, pues sintió ganas de irse encima del tipo ese que le faltaba el respeto secretamente a Minerva y tuvo que controlarse para no hacerlo, comprendió que la estaba dejando entrar en su sistema y sabiendo su procedencia mestiza se negó a enamorarse de ella y se auto impulsó a intentar solo jugar con sus sentimientos y no ir más allá.

En el vagón que se les asignó exclusivamente a ellos para su regreso no se escuchaba más que el sonido de sus respiraciones, se sentía muy atontado pues el perfume de la pelirroja inundaba discretamente el ambiente, y su túnica cubría sus muslos dejando ver unas pantorrillas muy sexys, ella leía un libro de esos muggles que le gustan, su sonrisa se dibujó en una parte acompañada de un delicioso rubor que le hizo dar un brinco a su corazón fue el último indicio que necesitó Amycus para entender que la amaba, y se negó a sentir eso por una mestiza… no podía, no había forma, su familia lo mataría si llegaban a saberlo, la matarían a ella y lo obligarían a ver como la descuartizan.

Se levantó de golpe y salió violentamente del vagón sin voltear a verla sin dar explicación, sentía que se asfixiaba que si no dejaba de verla cometería un error y declararía sus sentimientos, y eso no podía hacerlo sería llevar su vida a término en manos de su familia, y no podría, el era mezquino, cruel y por naturaleza amaba destruir todo, pero a ella, a su delicada flor de biblioteca no podía dañar la, tenía que apartarse de ella desintoxicarse porque ella era una droga que lo volvía blandengue y no podía permitirse eso, no podía demostrar esa debilidad frente a nadie, tenía que alejarse de Minerva a como diera lugar y tal vez debería valerse de Black para alejarla de sí mismo, tenía que contar con eso, solo rogaba que ese maldito perro no la lastimara porque lo mataría con sus propias manos.

Suspiró pesadamente y sonrió con amargura, esa mujer lo estaba cambiando y él no quería cambiar, pero le había demostrado que valía todo lo que un hombre estuviera dispuesto a sacrificar por ella, jamás se espero un cambio así por una mujer como Minerva, pero tampoco creyó que existiría una mujer así, alguien que removiera la oscuridad de un ser como él, alguien que con su sola presencia llenara de luz una habitación y que le diera vida a un corazón frío como el suyo.

—No puedo estar junto a ti, Mine. Pero juro por mi oscura alma que te protegeré a cualquier costo aunque se me vaya la vida en ello, mi dulce leona— dijo desde fuera del vagón donde ella permanecía ajena a su mirada y a las tribulaciones de ese corazón atormentado.

No regresó más en todo el viaje, cosa que le extraño a la pelirroja pero a la cual no le prestó importancia.

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Al llegar a Hogwarts fueron recogidos por los carruajes que acarreaban los Thestrals, una vez que ingresaron al castillo los recibieron varios estudiantes que esperaban felices a sus compañeros y varios profesores que querían felicitar a la comisión académica que traía a casa la preciada copa y los más altos honores, entre ellos esperaban para recibirles un frió Severus, una hipócritamente feliz Pomona, una extrovertida Vector y un nervioso Sirius.

El cambio físico de Minerva fue un shock para 3 de ellos, para 2 fue agradable de ver, para una fue realmente molesto pues no deseaba que se recuperase, no quería ver ese deseo por otra en los ojos de SU hombre, porque Severus era suyo no de esa estúpida suertuda que había logrado recuperarse con quien sabe que métodos.

—Maldita— susurró mientras todos los felicitaban, notó que el pocionista volvió a mirarla con frialdad al ver aparecer a Amycus a su lado, pero Sirius no cambió su expresión de cachorro frente a su dueño, lo que le hizo rodar los ojos con fastidio.

—¡Mine!— dijo el animago con una sonrisa brillante de felicidad, eso hizo a pelirroja sonrojarse, pero le devolvió la sonrisa con franqueza lo que no paso desapercibido para Snape y Carrow que los miraban con rabia.

—¡Black!— le tendió la mano para saludarle y este la jalo hacia su pecho en un gran abrazo. —Te eché de menos, Mine. Te asentó de maravilla Francia te ves… hermosa— le dijo al oído mientras la soltaba lentamente. El corazón de Minerva se saltó un latido y cuando escuchó el piropo tuvo que agitar levemente su cabeza para regresar a la realidad, se sonrojó visiblemente y le sonrió tímida

—Vamos, Sirius. Solo lo dices por halagarme— refutó algo avergonzada.

—No, Minerva. Lo digo porque es verdad, estás deslumbrante y renovada me alegro muchísimo por ti— le miró pícaramente —espero que no se te olvide que mañana eres toda mía— se arrepintió de haber dicho de esa forma aquellas palabras por lo insinuantes y la expresión de Mine fue de extrañeza pues no notó la insinuación poco inocente que le hizo el animago, quien se rascó la cabeza distraídamente, lo que le dio un aire adorable para la pelirroja que lo miro con ternura.

La comisión entera ingresó al colegio para ser recibida con los más altos honores y algarabía, era una fiesta a su regreso, solo dos personas no estaban felices y una era por celos y la otra por envidia, aquella noche se extendió la celebración casi hasta media noche entre anécdotas del torneo, comentarios de alegría por parte de todos y preparativos, pues al siguiente día se celebrarían San Valentín y por fin Sirius podría tener su tan ansiada cita con Minerva, apenas había podido dormir por esa sensación de anticipación, en realidad ambos estaban igual.


La siguiente mañana, pelirroja se alistaba con un bello vestido beige que se entallaba hasta su cintura y se abría en una amplia campaña muy fresco y sofisticado, que marcaba su figura sin hacerla exuberante y le daba un halo de dulzura que era imposible no ver, hacía juego con unos botines de tacón medio color negro que combinaban con su bolso y pendientes se veía espectacular, con un maquillaje ligero y un toque de perfume dio los últimos detalles su cabello que llevaba suelto ligeramente ondulado en unos muy suaves bucles le conferían un toque de glamour extra que simplemente la hacían deliciosa.

Se sentía muy bien con su imagen sabía que no se veía muy exagerada pero si bonita, así fue que con un profundo suspiro salió de su habitación dirigiéndose a la entrada donde se encontrarían con Sirius como habían acordado, los nervios no colaboraban y se trataba de calmar dando algunas respiraciones y auto regañándose así misma mientras caminaba por los pasillos al encuentro de su pareja en aquella tan esperada cita.

Iba caminando con calma pues aun tenía tiempo cuando fue interceptada por Amycus, que no pudo evitar llamar su atención pues se le hizo agua la boca ante la imagen de sensualidad innata que proyectaba la animaga que inconscientemente había arrancado más de un suspiro a varios estudiantes que la vieron pasar pero que no se atrevían a decirle nada por el respeto que ella imponía solo con su mirada.

Si ninguna reserva Carrow la detuvo tomándola de la mano y haciéndola girar hacia él, por un momento Minerva casi lo abofetea por la sorpresa pero al verlo solo exhaló y le dio una sonrisa ligera mientras negaba con la cabeza para regañar lo inmediatamente.

—Te has vuelto loco Amycus, pude haberte volado la cabeza con mi varita— dijo dándole un leve golpe con el bolso en su hombro pues su otra mano aun era presa de la del fornido hombre que la miraba con esos ojos grises intensos que la perturbaron momentáneamente, pues había visto en ellos ¿Qué fue eso?... ¿lujuria, deseo o qué?, se pateó a si misma mentalmente por pensar semejante estupidez los sangre pura no ven a las mestizas como mujeres, o eso le había dicho él una vez en alguna de esas tantas conversaciones en las tardes de tertulia tras los eventos de los estudiantes allá en Francia.

—Yo.. solo quería… desearte— dijo inicialmente dudando y con voz gruesa para luego aclararse la garganta pues se le secó la boca de pronto viendo sus labios tan provocativos, — una buena velada y que te diviertas, se que has esperado esto por algún tiempo y… creo que te mereces divertirte más que nadie…—se detuvo dudando para luego terminar la frase de la peor forma que pudo —…tal vez así no serás tan insoportablemente estirada y te relajarás más, claro que saliendo con Black es posible que te vuelvas mas amargada pero en fin, ¡feliz San Valentín Minerva!— con esa frase le extendió una pequeña bolsita de terciopelo verde bordada con hijos de plata y con un cordón que aseguraba su contenido.

—Gra...gracias, Amycus. — Eso no se lo esperaba, así que dudó en tomar el obsequio al comienzo pero el atrapó su mano y se lo puso bruscamente en el interior de esta, haciéndola hacer una mueca de fastidio, y es que tenía que ser tan desagradable con las cosas, sabía que podía ser encantador pero él se empeñaba en mostrarse hosco aunque ella no entendiera con que finalidad.

—Bueno, me voy y como dije diviértete y si Black no logra darte una buena cita avísame y lo golpeare por ti.— Con una sonrisa de medio lado y el guiño de un ojo se empezó a retirar.

Minerva lo detuvo tomándolo del brazo y poniéndose de puntitas para alcanzarlo, pues le llevaba media cabeza de alto, logró besarle la mejilla y decirle suavemente.

— Eres un gran amigo Carrow aunque te empeñes en parecer un chico malo, tu corazón es bueno, no tengo un regalo para ti ahora pero prometo comprarte un delicioso dulce en el pueblo, se que te gustan las manzanas confitadas no lo niegues que te he visto devorar cajas y cajas de ellas, cuando crees que nadie te ve.

—Puffff— bufó el hombre rodando los ojos y se apartó pues ya casi no resistía el impulso de besarla y no soltarla jamás, su perfume se adhirió a su chaqueta y se sentía arder de deseo sintiendo su frágil cuerpo junto a él, con una inclinación de cabeza se despidió apartándose de ella y alejándose hacia el lado contrario del que ella se iría a pesar de que no tenía nada que hacer yendo en esa dirección pero era más seguro para él antes de cometer una grave error.

—¡Vaya! Si es un cabezota.— Se dijo Minerva y re-emprendió su marcha guardando el regalo de Amycus en su bolso, lo abriría después con calma, caminó un poco más rápido pues ese encuentro la retrasó y no quería llegar tarde a su cita.

Al llegar al Hall del colegio Minerva se llevó una agradable sorpresa al encontrar a Sirius muy guapo con una ramo de orquídeas esperándola, se veía tan guapo que Mine por un minuto dudó si era posible que un hombre así de atractivo se fijara en ella. Tomó aire y aclaró su garganta llamando su atención. Él la miro y le dio la más franca sonrisa que la dejó sin aliento unos minutos, se acercó a ella extendiéndole la mano para ayudarla con los últimos escalones y le dio un corto beso en el dorso de la mano con galantería.

—Buenos días Minerva, te ves… ¡bellísima! — le dijo con los ojos tan cargados de emoción que ella sintió la sangre agolparse en su rostro y le devolvió la sonrisa con timidez.

—Gracias, Sirius tu.. también estás muy guapo— trató de halagarlo discretamente, aunque él se veía arrolladoramente sexy y Minerva sabia que más de una estudiante lo apreciaba pues varias se hallaban zumbando en las cercanías sin quitarle los ojos de encima prácticamente devorándolo con la mirada.

—¿Nos vamos? — dijo algo incomodo el animago cuando notó que Mine veía el ambiente en el que estaban y como las "jovencitas" lo asediaban, no quería que ella se formara una mala imagen de él pues si algo no le interesaba eran las jovencitas, pues su trabajo era algo muy importante y las consideraba prohibidas ante todo, mas si eran sus alumnas.

Ya se había ganado la burla de James cuando le comentó que no tocaba a ninguna pues le había insinuado lascivamente que tenía un jardín para cortar la flor que desease, si tan solo el idiota supiera que la única flor que él deseaba era justamente la que alguna vez destruyó y renació después de ese ataque.

Sirius se había prometido a cuidar y proteger a Minerva de todos y de todo y aun de sí mismo de ser necesario, se sentía muy poco para tan bella mujer. Un perro que gracias a ella tenía rumbo y que no solo le debía una razón para su vida sino que le había enseñado lo que podía ser el amor y como se sentía tener alguien a quien amar por sobre uno mismo, y eso Black lo guardaba y atesoraba con todo su ser.

Le tendió su brazo y ella lo tomó con elegancia, permitiendo que él la guiase por el camino a Hogsmeade a su primera cita de san Valentín.

Y hasta aquí porque la cita se lleva un capitulo casi sola porque este capítulo ya va muy largo y se me mueren leyendo tanta bobada que escribo jeje, esta canción la veo tan mine y Sirius que no puede evitar mostrártela :3

www. youtube watch? v= 8BW3O dELLGE (Contigo - Rio Roma)

espero les haya gustado, déjeme su review es importante saber que opinan y para donde creen que va la historia, prometo que si veo muchos publicare el próximo capitulo mañana mismo ;)

Y gracias a los que votaron por la historia en los Amortentia Awards no me lo creo que competí con las grandes jejeje fue alucinante C= los quello!