Bueno, hace dos años que no actualizo, no sé si debería dejarlo ya por las buenas o seguir hasta terminar esta locura, pero si alguien aún lo recuerda, aquí les va un pequeño capi n.n
Disclaimer, Disclaimer... ya ni recuerdo como se escribe :D
Grimmauld Place parecía vacía cuando aparecieron, Teddy Lupin aferraba la varita cuando se giró hacia todos.
-Vengo en un momento, quédense aquí -taladró con la mirada a James -o te juro Potter que usaré esto -amenazó a James con la varita y salió corriendo.
James se dejó caer en un sillón, subió los pies a la mesita de café y miró a los demás.
- ¿Qué traerá?
-Se mira preocupado -murmuró Albus -demasiadas ojeras -se sentó junto a su hermano
-Como si hubiera seguido intentando arreglar el pergamino de papá durante todo este tiempo
-No, es algo más importante -murmuró Ginny, miraba por donde Teddy había desaparecido
Los tres muchachos del futuro se miraron, los otros dos se sentaron junto a James, los demás se fueron sentando donde pudieron. Ginny se sentó en el sofá de una plaza donde podía mirar cómodamente hacia la escalera, se quedaron en silencio, cada uno pensando en lo mismo.
Casi media hora después Teddy regresó a la estancia, tras él se escucharon pasos apresurados hacia la cocina y poco después les llegaron los gritos que estaba dando Sirius, al parecer hablando con alguien. Teddy se sentó sobre la mesita del medio y suspiró.
-Necesito un café muy cargado -masculló, se jalaba el cabello con frustración, volvió a suspirar pero el grito de Sirius desde la cocina, lo interrumpió:
- ¡Lupin ven acá, ya!
Teddy dio un brinco y corrió hacia la cocina. Los demás lo siguieron rápidamente, Sirius no era capaz de sacarlos.
-Te juro que si no hay café no funcioooo… -dijo la "o" por algunos segundos antes de que James se adelantara y le diera un golpe tan fuerte en la cabeza que Ginny lo regañó.
Teddy sacudió la cabeza y bajó rápidamente la mirada, su cabello creció hasta cubrirle la barbilla, su rostro se había puesto rojo y su cabello más azul aún. Remus Lupin lo miraba cerca de Sirius, su expresión seria pero un brillo especial en su mirada, quería mantenerse firme y quizá no llorar y abrazarlo.
-Ahora, tienes que repetir lo que dijiste hace un momento -pidió Sirius, era bueno ignorando los momentos tensos cuando no le convenían, tranquilamente apartó una silla del comedor y se sentó.
Teddy asintió torpemente, respiró de forma entrecortada, no se atrevía a levantar la cabeza por la fuerte mirada que sentía clavada sobre él. James a pesar de ser demasiado imprudente, rodeó al muchacho y fue a sentarse con Sirius. Los demás lo imitaron poco después. Ted no se podía mover, tenía un mar de sentimientos recorriéndolo en ese instante y todos eran tan fuertes… no podía actuar como si no lo conociera pero tenía ganas de llorar y abrazar a su padre.
-Creo que será mejor si salimos por un momento… -murmuró Rose
-No, está bien -Remus se relajó, una sonrisa comprensiva apareció en su rostro y pretendió moverse pero la chimenea se encendió y poco después expulsó a alguien que fue a estrellarse con él que aún seguía cerca.
Una maraña de túnicas apareció por un momento, se movía frenéticamente en el piso. Solo se escuchaban algunas quejas de dolor y disculpas. Teddy levantó la mirada un poco, sin comprender observó cómo dos pares de piernas se peleaban por desenredarse, algo que lograron unos segundos después. Remus quedó despatarrado en el piso mientras una bruja de alborotado cabello rosa chicle se puso de pie de un brinco, Tonks tenía los ojos acuosos a pesar de la mirada de felicidad en su rostro. Teddy volvió a congelarse al verla, pero ella se la puso más fácil y corrió, se estrelló con él tan fuerte que si el muchacho no hubiera estado cerca de la pared, los dos se van al suelo.
- ¡Teddy! -se abrazó al muchacho que torpemente correspondió el abrazo -escuché al profesor Dumbledore que le decía a Shackelbolt sobre ti y vine rápidamente -se separó un poco de él, lo miró hacia arriba y volvió a abrazarlo.
-Eeh, vamos -Sirius les hizo señas para que se levantaran y todos en fila salieron de la cocina -no esperaba que Tonks apareciera así de repente -sonrió, se dejó caer en el sillón y miró a los demás -no creo que tome mucho pero, es bueno darles privacidad
-No es como si… -Harry se quedó a mitad de la frase, rápidamente miró a Sirius quien desvió la mirada.
Harry comprendió casi de inmediato, serio se sentó y miró insistente a su padrino.
- ¿Y tú? -murmuró, había querido preguntarlo desde que habían llegado esos tres pero no se había presentado la oportunidad y aunque temía la respuesta, quería saberlo y quizá solucionarlo.
-No sé de qué me estás hablando, solo que hay que darles privacidad porque Remus va a volver con su letanía de "espero no te avergüences mucho de mí" y Teddy va a decir "claro que no, eres el mejor padre" y Remus va a volver con el "¿seguro no eres hombre lobo?" entonces Teddy va a sonreír con un "completamente" y entonces va a cambiar de color su cabello y algunas cosas antes de que Tonks diga "te lo dije, gané" -Sirius se alzó de hombros.
Todos lo miraron, cuando iba a preguntarles la razón. Aparecieron los Lupin que platicaban como si se conocieran de toda la vida.
-Discúlpenme por sacarlos tan abruptamente del colegio -murmuró Teddy, fue hacia la puerta que daba al recibidor y se recargó en la pared.
Remus se sentó junto a Sirius.
- ¿Y Tonks? -preguntó Ginny
-Ella tuvo que regresar por lo que les contaré enseguida, aunque, antes que nada -sacó un sobre de su túnica y se lo dio a James
-Es de mi papá -leyó rápidamente, abrió el sobre y sacó el pergamino, tan pronto comenzó a leer, arrugó el entrecejo -que te obedezca ¿es en serio? -sonrió de oreja a oreja.
Albus también iba a sonreír pero miró primero la expresión seria de Teddy. El muchacho suspiró.
-Desde que desaparecieron hace unos meses, todo el cuerpo de aurores se enfocó en encontrarlos, incluso a los estudiantes nos asignaron con un grupo de aurores para ayudar en lo que fuera. Yo quedé con Harry obviamente e hice algo más que llevarle el café, que por cierto Harry -miró al adolescente -deberías dejar de ser tan quisquilloso con el café ¡Merlín que solo es agua con grano de café molidos, ni siquiera lo tomas con crema o azúcar! ¿Cuál es la bendita diferencia en si lo revolví de derecha a izquierda o no? Y más importante -hizo una pausa dramática - ¡Cómo rayos te das cuenta de eso!
James y Albus soltaron una carcajada, Ron incrédulo miraba a su amigo y Harry solo se sonrojó, ni siquiera le gustaba el café ¡y menos sin azúcar! Sirius rió también.
-Ted, creo que te desvías -sonrió Remus.
Teddy dio un brinco en su lugar, parpadeó y dejó de mirar a Harry.
-Cierto, lo siento pero es que hace algunas cosas que… en fin, cuando no estuve revolviendo el café de derecha a izquierda -lanzó una mirada a Harry -descubrí en unos libros de Hermione que no quiero imaginar cómo consiguió, tenía que dar vuelta a la hoja con la varita para que no se deshiciera…
-Teddy -suspiró Remus
-Sí, sí, bueno que leí sobre los giratiempos y que muy pocos saben que se pueden cambiar de piezas entre sí, pero están rotos y no funcionan como deben, las piezas solo quieren regresar a su lugar de origen y por eso en cuanto se sienten cerca se atraen, explotan y… causan problemas que nadie puede controlar o al menos eso creíamos…
-Pero no hay giratiempos en nuestro tiempo Teddy
-Eso creímos Rose, pero Hermione y Harry aseguran haberlos visto siendo arrastrados por giratiempos. Un día Harry llegó furioso a casa, tuve que esconderme debajo del escritorio cuando entró al despacho -murmuró echando un vistazo a Harry
-Hmpf -masculló Harry
-Bueno, se suponía que tenía que estar en otro lugar -murmuró, miraba el techo como si no hubiera nada mejor -el caso que Harry hablaba con Hermione por teléfono, le pidieron un millón de libras por cada uno, no tengo idea de cuánto dinero sea en realidad pero Harry estaba furioso aunque lo iba a pagar si Ron -echó una mirada exasperada al pelirrojo -no se hubiera negado a que lo hiciera…
- ¿Por qué dinero muggle?
-No lo sé Harry, pero después de una serie de ataques lograron agarrar a uno… -miró a Ginny de reojo, se frotó el cuello con una mano y desvió la mirada hacia el techo después al piso -hubo más problemas, pérdidas y bueno… Hermione tuvo listo el veritaserum rápido, averiguaron que alguien estaba aquí y venía por ustedes, el tipo aseguró que estaba infiltrado en el colegio…
- ¡Umbridge! -exclamó James
-Claro que no -Ted se alzó de hombros y luego se giró hacia Sirius -en verdad, por favor necesito café me han tenido despierto por días, mi cuerpo necesita cafeína todavía tengo que regresar para mirar eso de los dobles
-Aquí no hay café -ahora fue Sirius quien se alzó de hombros, Harry en cambio acababa de entender para qué querían su cabello, si bien sospechaba lo de la poción multijugos no quería arriesgar a nadie y se puso de pie.
Teddy suspiró con los ojos cerrados, cuando los abrió se topó con la expresión molesta de Harry y retrocedió de un brinco.
- ¡Rayos no hagas eso, casi me da un infarto!
-Viniste solo para arriesgar a los…
- ¡Ni me digas que arriesgo a los demás para salvarte! ¡Fuiste tú el que me ordenó que lo hiciera!
-No necesitas gritar -dijo Remus con tranquilidad.
Teddy miró de lado a su padre, después suspiró y volvió a ver a Harry.
-Además salvé a tus hijos -masculló Teddy, era extraño que le dijeran que no gritara con tanta tranquilidad, por lo general se lo decían gritando también -antes de otra cosa, necesito volver al castillo y de paso ver si hay alguna cafetería abierta o algo…
Sacudió la cabeza con exasperación, echó una mirada seria a Harry y regresó a la cocina, parecía murmurar algo. Sirius sonreía como bobo, miraba a los tres muchachos del futuro, su sonrisa crecía, miraba a Harry y sonreía un poco más. Remus tenía una sonrisa serena.
Cuando la plática no volvió, los chicos incómodos por las extrañas expresiones de los adultos, decidieron subir. En la habitación de Ron y Harry se acomodaron todos.
-Creo que Teddy está paranoico y mi papá… -James miró a Harry -no ha cambiado después de tantos años
Harry iba a refutar pero la expresión seria de Teddy lo distrajo, ¿qué podía estar pasando en el futuro? Y más importante ¿quién rompería giratiempos para secuestrar a sus hijos? Sonaba ilógico, sobre todo ahora que conocía más a James después de ese recuerdo. Era menos loco pensar que el que sería su hijo mayor hubiera conseguido giratiempos y jugado con ellos.
Solo salieron de la habitación cuando la señora Weasley casi los obligó a bajar a comer, pero Teddy no apareció entonces y tampoco durante la cena. Tonks había ido a revisar cerca de diez veces, solo quería mirarlo de nuevo. Cerca de medianoche, los muchachos se rindieron o mejor dicho, les ganó la presión del bizarro día que habían tenido, prácticamente regresaban al colegio y de repente aparecía Teddy Lupin, los sacaba y les decía que los tenían secuestrados en el pasado.
Harry soñó que tenía veinte años más, estaba en un día de campo con su familia, sus hijos estaban pequeños y… sonrió al ver a Ginny más grande de lo que nunca pensó mirarla, estaba embarazada y él pensaba como un adolescente.
-Papi -Harry bajó la mirada, estaba de pie frente a un gran lago, la pícara mirada avellana le sonrió y él amplió su sonrisa -Al está atorado
Harry tomó la manita estirada y siguió al niño. De repente James estaba más pequeño. Pasaron entre dos enormes árboles y a unos pocos metros, pudo mirar a Albus, era un niño muy chico para su edad aunque no sabía qué edad tenía parecía que no llevaba mucho tiempo caminando pero de alguna forma se había atorado entre dos ramas muy juntas que estaban a por lo menos un metro del suelo.
- ¿Cómo llegó ahí? -miró al niño junto a él que sonreía, movió su varita y estiró los brazos para que Albus llegara hasta él pero el chiquillo solo gimoteó - ¿James, qué pasó?
-Jugamos
Harry volvió a intentar recuperar a su hijo pero no pudo y lo más extraño era que el niño no lloraba. Intentó acercarse pero una voz que conocía muy bien lo congeló aunque deseaba correr hacia su hijo.
-Hola Potter -la voz arrastraba las palabras con desprecio.
Una parte de Harry sabía que había una especie de tregua entre ellos, algo le decía que no era malo y no podía ser él pero una figura alta y delgada salió detrás del árbol, lo amenazaba con su varita hacia su hijo pequeño.
-Tienes que dármelo Potter, dámelo y dejaré en paz a tus hijos
-De qué… -Harry iba a abrazar a su hijo, pero cuando movió la mano hacia el niño, él ya no estaba y el rubio en frente lo sostenía de la mano.
-Dame a mi hijo
-Tienes que dármelo, sabes que no te pertenece Potter
-No sé de que…
-Dáselo papi -James aguantaba las lágrimas, hacía pucheros, era realmente pequeño.
Malfoy sonrió, presionó su varita contra el cuello de James y de pronto la luz verde le deslumbró, cuando Harry pudo ver, el cuerpo de su hijo mayor estaba a sus pies, quiso gritar hasta que se le desgarrara la garganta pero no podía siquiera tragar. Levantó la mirada, Draco Malfoy tenía a Albus en brazos, le presionaba la varita al cuello pero el niño no lloraba ni intentaba no hacerlo, lo miraba con esos ojos verdes brillantes como si le estuviera diciendo algo.
- ¿Me lo darás?
-No sé de qué estás hablando
-No Harry, no se lo des
Parpadeó confundido, al otro extremo del pequeño claro estaba Teddy, cuando parpadeó ya era un niño un poco mayor que James, se parecía mucho a su padre solo que tenía el cabello azul.
-No tienes que dárselo, podemos ganar, solo tienes que evitar…
Un brillante rayo verde lo hizo callar, el cuerpo infantil cayó contra la tierra, su mirada fija en el hombre que había tenido enfrente. Harry quiso gritar o correr pero seguía congelado.
-Te quiero papi
Miró frente a sí, el niño le sonreía… la voz seguía resonando en su cabeza cuando se sentó bañado en sudor, respiraba agitado y cuando abrió los ojos todavía miraba una luz verde. A tientas buscó sus gafas, se frotó los ojos antes de ponérselas. Descalzo salió de la habitación que compartía con Ron y fue directo a la de James y Albus. Abrió un poco la puerta y desde ahí miró, descansó al ver a James con los pies en el piso y la cabeza en la cama, Albus dormía tranquilamente. Dio media vuelta y bajó a la estancia, se dejó caer sobre el sofá. Aun escuchaba la voz de su hijo, le aterraba como pasaba de la voz infantil a la del muchacho que dormía escaleras arriba. Subió los pies al sofá y se acostó, aun pensaba en su sueño cuando un par de horas después se quedó dormido.
Los gritos de la madre de Sirius y después los de su padrino lo despertaron. Adormecido aun, se sentó. Sirius pasó a la puerta renegando después de acallar el retrato.
-Lo siento, olvidé a tu querida madre, estoy muerto -Teddy apareció por el corredor y se sentó junto a Harry, se miraba muy cansado.
-Ya lo creo, ¿dónde estabas?
Teddy dio un brinco, todas las bolsas que cargaba se le cayeron y algunas vomitaron su contenido. El peliazul miró aterrado a Harry que se miraba medio dormido, después confundido miró a Sirius pero él sonreía, con un movimiento de cabeza el animago señaló tras el sofá, a Remus.
- ¡Él tiene la culpa! -casi le mete el dedo en el ojo a Harry en un desesperado intento de señalarlo.
-Yo acabo de despertar
-Tuve que ir a investigar demasiadas cosas que me pidió, fui después del colegio…
-El profesor Dumbledore preguntó ayer por ti -lo interrumpió Remus, se acercaba lentamente e incluso parecía molesto, Teddy tenía mucha experiencia con eso por lo que se puso de pie de un brinco y fue hasta Sirius.
-Bien, miren, iba a ir al colegio pero recordé otras cosas que debía comprar -tragó saliva y señaló las latas y cajas que había por el piso -después investigué, no estuve haciendo nada malo, soy responsable de mantener a salvo a los chicos…
-Tal como en el cumpleaños de James ¿no?
Teddy quedó boquiabierto completamente sorprendido, parecía pez fuera del agua intentando decir algo para defenderse pero no se le ocurría nada.
-Voy a matar a James -masculló, fulminó el techo con la mirada -eso fue… es que… había estado muy estresado en la escuela y… todo se salió de control -suspiró.
Sirius parecía divertido ante el balbuceo de Teddy. Él conocía muy bien a Remus y sabía que no estaba molesto, solo quería hacerle entender que había hecho algo mal aunque debía admitir que habría sido genial estar en una fiesta como esa, pero no se lo diría a Remus, ya lo tachaba de infantil e irresponsable de por sí.
-Si no fuera responsable, no me habrían mandado, claro que casi me matan por lo de la fiesta -casi se le atora la última frase pero debía empezar a actuar y fingir que los conocía a todos, al menos que… -esperen, ¿qué tanto fue lo que dijo ese lengua-suelta?
-Mostró más bien -sonrió Remus -recoge eso y por favor, antes de desaparecerte dime a dónde vas porque no me importa qué edad tengas, este lugar es peligroso y si te encargas de los niños, yo me encargo de ti
-Está bien, entendido, antes de ir a investigar entre cadáveres vivientes ofreciendo como sacrificio mi sangre, te avisaré a pesar de que tengo más de veinte años…
-Gracias, Sirius tenemos cosas qué hacer -le sonrió tranquilamente a un estupefacto Teddy, dio media vuelta y se fue.
- ¡Pero no quiero trabajar! El café y comida en la cocina, sube a dormir -con un suspiro siguió a Remus
-Ya quisiera -masculló Teddy, comenzó a recoger todo.
Harry ayudó al muchacho a recoger, después llevaron todo a la cocina. El adolescente se sentó pensativo a la mesa mientras Teddy intentaba encontrar un lugar donde conectar la cafetera que acababa de comprar.
- ¡Demonios, mi abuela puede hacer que estas cosas funcionen con magia! De casualidad ¿sabrás hacer algo?
Miró de lado a Harry sin dejar de mover la cafetera pero la dejó cuando no le contestó. Dejó las cinco grandes bolsas con granos de café crudo y tostado, tomó dos enormes latas en negro y verde, fue hacia Harry y se sentó junto a él. Abrió una lata, se la empinó como si no hubiera tomado agua en varios días.
-Te daría pero según lo que dices son para mayores de edad -divertido con la idea de poder burlarse un poco de su estricto padrino abrió la otra lata y tomó un trago.
- ¿Qué es?
-Bebida energética ¿no las conoces?
-Vivo con mis tíos muggles ¿no lo recuerdas?
Y al diablo la diversión, no podía burlarse de él, aunque no sabía mucho de la vida de Harry con sus tíos, había escuchado algo de eso y sabía que no había sido agradable.
- ¿Qué tienes? -se puso de pie, volvió a intentar con la cafetera, tomó otra lata y volvió con Harry.
-Dime como soy
- Te refieres al adulto, supongo… pues ¿qué quieres saber exactamente?
-Recuerdas si algún día fuimos de día de campo y Albus quedó atorado…
- ¿En un árbol? -casi escupe la bebida, se ahogó pero rompió en carcajadas.
Teddy golpeaba la mesa intentando dejar de reír; Harry mientras tanto se sentía más mal, eso significaba que su sueño podía ser real pero… nadie había muerto, necesitaba hablar con alguien y Teddy no parecía ser ese alguien. Se levantó y Teddy seguía riendo, él no quiso saber toda la anécdota, ya se sentía bastante mareado. Iría con Sirius y Remus, quizá ellos podrían hacer algo.
Harry llegó a la biblioteca y entró sin llamar. Remus y Sirius discutían recargados en el escritorio, el licántropo parecía alterado pero se tranquilizó y cerró el libro en cuanto miró a Harry parado en la puerta.
- ¿Qué ocurre?
- ¿Se siguen burlando de ti?
- ¡Sirius! Ven Harry, siéntate, pareces preocupado…
-Es que… tuve un sueño extraño y Teddy acaba de decir que pasó pero…
Contó todo lo que recordaba del sueño, Remus y Sirius solo se miraban mientras él hablaba. Cuándo terminó, Remus le aseguró hablarlo con Albus Dumbledore y después lo mandó a desayunar. Si bien no le ayudaron mucho, al menos se sentía un poco más tranquilo. Cuando llegó a la cocina, Teddy ayudaba a hacer el desayuno, se movía de un lado a otro con gran velocidad, parpadeaba rápido y sonreía. Cuando lo miró hacer malabares con seis platos sin usar magia, se dio cuenta del olor a café que inundaba el lugar. En una silla junto a Ginny, Tonks parecía embobada con Teddy. Harry se sentó junto a sus amigos.
-Tonks hizo funcionar la cafetera -dijo Hermione tan pronto Harry se acomodó -llenó un vaso con eso y bebida energética, no creo que sea muy saludable
-Mamá, podrías llevarme al ministerio o aquí sí puedo entrar yo solo -de repente Teddy dejó una jarra de jugo frente a Tonks y le habló casi en la oreja, ella se puso de pie de un brinco, la jarra por alguna razón voló hasta la pared.
El muchacho retrocedió con una hermosa sonrisa que hizo que Tonks dejara de respirar por un momento, después le asintió entusiasta y se prendió del brazo de Teddy.
-Y después puedes comprarme un helado
Harry sorprendido miró a Teddy, él pensaba que sería más parecido al Remus que él conocía, pero sabía que su antiguo profesor no había tenido una bonita infancia al igual que él así que quizá Teddy no había sufrido mientras crecía, aunque aún no sabía si conocía a sus padres o no.
-Espera, espera -Teddy se detuvo de repente, tuvo que atrapar a Tonks porque ella había seguido caminando y al sentirse frenada se fue hacia atrás, sonriente el muchacho miró alrededor - ¡Papá! -gritó tan fuerte como pudo, Tonks se sonrojó rápidamente y Harry se preguntó si esa bebida que Hermione decía que Teddy había hecho no tendría algo de alcohol - ¡Papá!
Un par de minutos después apareció Sirius con una gran sonrisa.
- ¡Te dije que era para ti! -jaló con fuerza, Remus casi tropieza y afortunadamente logró zafarse de Sirius y mantenerse en pie.
El entrecejo fruncido de Remus le causó gracia a Teddy porque sonrió aún más y a poco estaba Remus de preguntarse lo mismo que Harry. Teddy dio otro trago de su vaso y amplió su sonrisa.
-Iré a sacrificar mi sangre e investigar entre cadáveres vivientes, vamos hermosa -jaló a Tonks que se dejó llevar gustosa - ¿te he dicho que me encanta ese cabello tuyo? -escucharon la carcajada de Tonks y poco después los estridentes gritos de la madre de Sirius
-Cuántas veces les he dicho que no hablen fuerte -gruñó molesto mientras iba a cerrar las cortinas del cuadro.
- ¡Oye tío Sirius! -James se inclinó sobre la mesa, Sirius asomó la cabeza aún molesto - ¿has visto tu whiskey de fuego? Creo que Teddy hizo mitad whiskey, mitad de bebida energética y mitad café
-Un tercio James, sería un tercio de café y un tercio de bebida…
-Ah Rosie cálmate, te crees la tía… -se topó con la mirada seria de Hermione y le sonrió.
Cuando Ginny corrigió la garganta James se llenó la boca con la comida, ni siquiera le importó quemarse.
Después del desayuno, los chicos no pudieron hacer mucho más que subir a hacer la tarea y eso porque la señora Weasley los obligó, los habría separado pero subieron antes de que volviera a abrir la boca. Tan pronto se amontonaron los siete en la habitación de Harry y Ron, apareció Teddy en el centro.
-Hola chicos, ¿Harry puedo hablar contigo? ¿Sí? ¡Qué bien!
Sin esperar respuesta jaló la mano de Harry y a empujones lo sacó de la habitación y lo arrojó a otra. Tan pronto cerró la puerta, se dejaron escuchar las quejas de James, aporreaba la puerta y gritaba; Teddy ignoró el ruido, sabía que James solo lo hacía para forzarlo a abrir porque estaba seguro que alguien llegaría para obligarlo y no lo dejarían hablar en privado así que lanzó algunos encantamientos a la puerta y la habitación, se sentó en la cama y miró a Harry.
-Sé cómo te tratan aquí y según lo que dijiste lo entendiste cuando tuviste a James en los brazos pero me diste permiso, necesito tu ayuda
- ¿En qué?
Se notó que Harry se alegraba de que lo trataran como adulto, intentó no sonreír cuando se sentó junto a Teddy.
-Es que necesito ir a… bueno a… al ministerio… necesito que me ayudes hoy
-Solo he ido a una especie de juicio porque usé magia frente a un muggle cuando nos atacaron dementores
- ¡Genial! Vamos
- ¿Qué, ahora?
-Sí, anda toca esto -extendió una lata de bebida energética, Harry solo pudo ver una mirada preocupada de Teddy antes de desaparecer.
Lo poco que duró el viaje, Harry apenas tuvo tiempo de marearse porque la expresión preocupada de Teddy lo distrajo lo suficiente como para olvidar eso y el que se había salido de la casa protegida sin avisarle a alguien. Aparecieron en un pequeño cubículo del baño público, un par de segundos después de que Harry sacara el pie del inodoro tocaron a la puerta.
-Espero que haya estado limpio -masculló Harry sacudiendo su pie.
Teddy no le dio tiempo de secarse por completo porque lo jaló del brazo.
-Si se te desacomoda un cabello o te hace falta, se desacomodan los lentes -detuvo su farfullar y echó una mirada al muchacho que lo observaba sin comprender - ¡Merlín, si no se seca bien ese tenis! -alzó los brazos al cielo y siguió caminando
-Teddy -Harry tropezó intentando que no le zafara el brazo -no te di permiso de nada de esto ¿verdad?
El peliazul solo lo miró y siguió caminando, masculló algo que Harry no entendió.
Mientras tanto en Grimmauld place, James regresaba a la habitación, se enfurruñó en la cama de Harry y miró a todos.
-Se nota que no conocen a Teddy, nadie vino a…
- ¿Qué fueron esos gritos?
El chico Potter sonrió mirando a Remus e ignorando las miradas de su prima, dijo todo lo que lo molestaba, más sonrió cuando el licántropo salió de la habitación, todos se apresuraron a seguirlo.
Por más que Remus llamó a la puerta donde según James, estaba Teddy hablando con Harry, nadie contestó.
-Vamos muchachos, parece importante
Para frustración de James, Remus se alzó de hombros y se retiró. James sin estar conforme con eso de no enterarse de algo, siguió a Remus, podría intentar con alguien más como Sirius o… si lograba preocuparla lo suficiente. El muchacho corrió escaleras abajo y siguió hasta la cocina.
- ¡Abuela!
Molly dio un brinco y se giró hacia James, arrugó el entrecejo al verlo preocupado.
-Teddy se encerró con Harry, según a platicar, hace mucho rato y no se escucha ni un ruido, me preocupa que lo haya sacado, a como está todo y por algo nos trajeron de…
James se interrumpió, pero contrario a lo que él esperaba, fue Sirius quien salió rápido. Lo siguió apresurado, levantó las cejas triunfante al pasar junto a los demás, quienes junto con Remus fueron tras ellos. Sirius no averiguó mucho y solo abrió la puerta a punta de varita.
- No puedo creer que sea tu hijo -murmuró Sirius, pateó una lata de bebida energética y miró a Remus
-Oh… por todos… los… cielos -murmuró Teddy, bajaba con lentitud una escalinata, en el centro de la habitación sobre un pequeño desnivel estaba un arco, un trozo de tela se movía con una invisible brisa.
Harry se acercaba junto con él, había voces que lo llamaban. Teddy agitaba la cabeza intentando no dejarse enredar, pero las voces eran atrayentes.
-Harry quédate… -Teddy se detuvo, se giró para detener a Harry, sus ojos se abrieron enormes y por un momento su cabello pasó por el negro, al café, al blanco y mientras movía la cabeza con desesperación, volvió al azul al toparse con Harry, corrió hacia él al mirarlo cerca del velo, lo sujetó de la playera y tiró hacia atrás -lo siento -murmuró al muchacho que acababa de caer sentado desde el desnivel -no te acerques, es… -suspiró -muy peligroso, no quiero imaginar lo que pasaría si… -volvió a agitar la cabeza -lo siento, solo voy a… -titubeó un poco -¿te parece si me sujetas del cinturón? Necesito… un… trozo… de…
Harry se acercó e hizo lo que Teddy le había dicho, no comprendía ni un poco. De repente Ted sacó unas enormes tijeras de una pequeña mochila que Harry ni siquiera había visto que llevaba. Con cuidado estiró todo lo que pudo las tijeras de podar pero el trozo de tela no dejaba de moverse,
- ¡Demonios, necesito detenerlo para cortar!
- ¿Qué es? -Harry se echó hacia atrás conteniendo el peso de Teddy
-El velo de la muerte
- ¿El qué?
-Para que sea más fácil de entender -murmuró, tenía la vista fija en el velo que no se dejaba de mover -si atraviesas el arco, te mueres, ahora sí, ya casi… ¡Aaaah!
Teddy se fue hacia adelante, el cinturón que Harry sostenía se le había resbalado de las manos ante la simple explicación y la escena que debían estar presentando para cualquiera que entrara. Primero atravesó la punta de las tijeras de podar, después el mango de madera.
En Grimmauld Place, Remus que se paseaba por la estancia se paró de golpe, se llevó la mano al pecho y miró extrañado a los muchachos del futuro, hizo una mueca y salió casi corriendo.
James suspiró por enésima vez, intentó sonreír y se encogió en el sofá ante la molesta mirada de su hermano.
-Solo quería saber de lo que hablaban, no creí que fuera a echarlos de cabeza que se habían ido.
-Pues te acabas de convertir en lo que más odias -Albus taladró con la mirada a su hermano y él se hundió más en el sofá.
Rose rodó los ojos, se abrazó más a Ron y suspiró. Hermione tenía una expresión parecida a la de ella, estaba preocupada. Ron solo abrazaba a Rose y Ginny por otro lado miraba a los que serían sus hijos que no parecían preocupados porque algo fuera a pasarle a Harry, sino más bien James estaba preocupado por haber delatado a alguien y Albus –eso era lo más extraño- estaba molesto con James por haberlos delatado. No parecía haber guerra en su futuro, eran felices, eran simplemente normales. Suspiró.
-Chicos, la orden ya se desplegó, quédense aquí con… -Remus salía apresurado, se frenó de golpe y casi corrió por el pasillo, los demás lo siguieron.
- ¡Espera linda, espera! ¿Qué te pasa?
Por las escaleras bajaba Teddy que se quejaba y Tonks iba delante de él, jalándolo de la oreja.
- ¡Me dejaste en el ministerio y te desapareciste! -exclamó la bruja molesta, todos se pegaron a la pared, incluido Remus. -¡Después me dicen que te llevaste a Harry! -siguió hacia la estancia.
Harry se detuvo al final de la escalera.
-Hola, ahijado -el tétrico susurro junto a él lo hizo dar un brinco, sorprendido giró la cabeza hacia Sirius que le pasaba un brazo por los hombros, lo atrajo hacia él y lo jaló hacia la estancia.
Teddy estaba sentado en el sofá de dos plazas, intentaba explicarse pero Tonks no lo dejaba hablar.
-Está bien Tonks, creo que necesitas avisarle a la orden y todos los demás, yo me encargo
Teddy desvió la mirada casi divertido de Tonks, se le escapó una mueca al mirar la cara seria de Remus.
-Te dije que iría…
-Suban por favor, quiero hablar con Ted.
El muchacho suspiró, miró la cara de arrepentimiento que tenía James, rodó los ojos, ¿quién más había podido ser?.
Los muchachos se retiraron, en la habitación de Harry, James fue el primero en hablar.
- ¡Lo siento, no sabía que se habían ido!
-Está bien -sonrió Harry, se recostó en la cama y respiró hondo. Hermione se acercó al ver que empezaba a recuperar algo de color -tampoco es como si pudieran castigar a Teddy y no me dijeron nada -de forma inconsciente se rascó la mano haciendo que el arrepentido muchacho, se molestara y decidiera cambiar de tema.
-Sirius no sabe…
Harry lo miró, James le señaló la mano y entonces se sentó lo más rápido que pudo.
- ¡No y no le vas a decir!
-Pero Harry, si él supiera podría…
- ¡No James!
-Mi hermano tiene razón
- ¡Les digo que no! -Harry se puso de pie de un brinco, los hermanos se encogieron y guardaron silencio al instante. Harry solo gruñó y salió de la habitación, no le importó la reacción que habían tenido sus futuros hijos.
Harry fue a la cocina, cuando pasó por la estancia se sintió mal por Teddy que seguía sentado en el sofá mientras Remus lo regañaba. Tropezó al ver la sonrisa del peliazul, se rascó la cabeza, en verdad no comprendía a esos muchachos del futuro. En la cocina tomó un vaso con agua y se sentó a la mesa.
-Necesito hablar contigo
Harry bajó el vaso y miró a Sirius que entraba muy serio, algo inusitado en él. Se preguntó si lo regañaría por haberse escapado con Teddy, aunque él había supuesto que le habían achacado toda la culpa al del futuro. Sirius se sentó frente a él, lo miró detenidamente por un par de minutos, después le pidió que extendiera las manos. Harry abrió la boca sorprendido, James en verdad lo había hecho. Se quedó mirando a su padrino. Sirius solo volvió a decir que no lo repetiría, Harry bajó las manos y aferró su pantalón por debajo de la mesa, la mirada del animago echaba chispas y el muchacho miró a la mesa. Sirius no esperó más, si él decía que no lo volvería a pedir, no lo iba a hacer. Se puso de pie, rodeó la mesa, tomó los brazos de Harry y los volvió a poner sobre la mesa, el muchacho no hizo nada por oponerse. La mirada de Sirius recorrió las dos manos, las giró una y otra vez.
- ¡Demonios Harry!
El grito de Sirius recorrió la casa en un segundo, en el piso superior se escucharon varios golpes, más de alguno se había caído de la cama. En la estancia, Remus mandó a su hijo arriba y él corrió a la cocina, Sirius caminaba de un lado a otro, mascullaba maldiciones, echaba un vistazo al muchacho cabizbajo en la mesa y volvió a maldecir. Cuando Remus se acercó, Sirius lo traspasó con una furiosa mirada y le señaló a Harry con tanta fuerza, que Remus pudo jurar escuchar los huesos de sus brazos tronar.
-Pero que… ¿Harry? -se sentó junto a él y lo miró
-Un castigo -masculló Sirius - ¡Y no sé cuándo demonios pensaba decírmelo! -se detuvo solo para gritar eso y volvió a caminar - ¿en qué época cree que vive? ¿Qué rayos hizo Dumbledore cuando le dijiste? -dejó de pasearse, fue a la mesa y puso las manos con violencia, Harry dio un brinco, se removió incómodo -Harry
-Él está… ocupado…
-Él… -el susurro de Sirius apenas dejó sus labios, volvió a golpear la mesa - ¡mírame! -ordenó en un grito, Harry no se movió.
Las manos de Sirius se movieron tan rápido hacia el rostro del muchacho, que Remus se puso de pie de un brinco. Sirius solo sujetó la cabeza de Harry y lo obligó a mirarlo.
- ¿Por qué?
-No quería preocuparte, tienes cosas más importantes por las que…
-No lo digas, no… no hay nada que me importe más que tú, quiero que lo entiendas Harry
-Pero…
Sirius no lo dejó hablar, lo abrazó y apretó contra su pecho. Cuando lo separó, le sonrió.
-Una semana sin salir de tu habitación -amplió la sonrisa ante la sorpresa de Harry
- ¿Qué?
-Que estás castigado, debiste haberme dicho
-Pero…
-Castigado, sube -con una sonrisa pícara le señaló el techo -yo tengo que ir a arreglar algunos asuntos, sube Harry.
-Espera Sirius ¿a dónde vas a ir?
- ¡Sube! -Fue lo último que el animago dijo, después un enorme perro negro corría fuera de la cocina
-Demonios, sube Harry ¡Sirius no salgas! -y salió corriendo tras el perro.
Harry se encendió en un segundo, corrió también pero hacia su habitación. Abrió la puerta con fuerza, estrellándola contra la pared.
- ¡Les dije que no lo hicieran! -señaló a Albus, éste dejó las cartas sobre la cama y miró al muchacho que respiraba agitado.
- ¿De qué hablas?
- ¡James!
- Él te quiere -murmuró James tranquilamente, bajó cinco áses y recogió el dinero que había en el colchón
- ¿Y eso qué tiene que ver?
-Qué tú dijiste que…
Ron, Hermione, Ginny y Rose se levantaron, atravesaron la habitación en un segundo y al siguiente bajaban corriendo las escaleras. Teddy al verlos fue hacia los gritos. Albus estaba de pie en el centro pero James seguía sentado en la cama, parecía seguro de haber hecho lo correcto.
- ¡Que Sirius no podía hacer nada! ¡Sí él sabía lo que pasaba haría una tontería! ¡No puede salir, toda la comunidad mágica y parte de la muggle lo busca! ¡Es un prófugo y ahora va a atacar a Umbridge, a la suma inquisidora! ¿Acaso no piensas? Prefiero seguir con ese estúpido castigo sabiendo que tengo un padrino al que poder ver…
-Deja que disfrute lo que le queda de vi…
- ¡James! -gritaron Teddy y Albus al mismo tiempo, el susodicho se tapó la boca con las dos manos. Harry se quedó mirándolo, negó con lentitud.
-Sal
-Harry…
-Sal de mi habitación
-No, Harry deja que…
Harry miró a esos ojos avellana, estaban arrepentidos, un mar de sentimientos pasaban por ellos pero las esmeraldas estaban ardiendo. Harry dio media vuelta y pasó como bólido junto a Teddy que se tuvo que pegar contra la pared cuando James salía corriendo.
- ¡Harry espera por favor! ¡Papá! Demonios -la puerta de la habitación de Sirius se cerró en la nariz del muchacho, por más que pateó y llamó, no obtuvo respuesta, tampoco se animó a abrirla con la varita. Dio media vuelta y fue a la estancia, esa casa era aburrida y tanto encerramiento lo volvía loco. -soy un idiota -se dejó caer en el sillón, Rose suspiró y movió un alfil, le sonrió a Ron.
Las horas pasaron lento, Albus intentaba leer algo, James seguía maldiciéndose, Ron jugaba al ajedrez con Rose, Hermione y Ginny solo platicaban y eso a veces, Teddy revisaba unos pergaminos, y lo hicieron hasta que la señora Weasley los obligó a ir a cenar.
Después de la cena, James no aguantó más y abrió la puerta con la varita, Harry estaba sentado en la cama y sollozaba pero en cuanto se dio cuenta del muchacho parado en el umbral, su furia se renovó, se puso de pie de un brinco.
-Oye… papá lo siento, no pensé en…
-Ese es el problema contigo -siseó Harry, pasó junto a James, se detuvo un segundo cuando el chico lo sujetó del brazo
-Perdóname por favor, yo solo quería ayudarte…
- ¿A mí? ¿Pensaste en Sirius? ¿En lo que podría hacer? Déjame en paz James, solo… déjame
-No, por favor papá yo no…
Harry se zafó con un movimiento brusco, pasó a James e intentó encerrarse en otro lugar pero su hijo lo siguió intentando disculparse.
-Déjame solo… -Harry se giró de golpe, tenía la varita en ristre y apuntaba a James -no me importa ser menor de edad
James bajó las manos y guardó su varita, se disculpó de nuevo y la punta de la varita de Harry se encendió.
- ¡No, no, no, no, no! -Teddy llegó por atrás y le quitó la varita al muchacho, éste bufó y se fue simplemente. Se encerró en otra habitación y no salió ni al baño sino hasta muy entrada la noche o mejor dicho, la mañana, estaba amanecido cuando abrió la puerta, se sorprendió un poco al mirar a James sentado en el piso frente a la habitación, lo brincó y siguió de largo. Estaba tan furioso y preocupado que no lograba pensar bien, solo tenía una cosa en mente, tenía que salvar a su padrino. Tomó un emparedado que seguro le había dejado armado la señora Weasley y salió de la casa sin más.
Se enfiló por la calle principal, ni siquiera sabía a donde iba, solo quería despejarse. Casi media hora después se dio cuenta de que en realidad había salido de la casa y lo más raro era que nadie lo seguía, se detuvo a mitad de la banqueta y miró a su alrededor… no tenía idea de donde estaba.
-Vaya, vaya, ¿a quién tenemos aquí? Creí que los habían escondido -rio una voz, Harry metió la mano al bolsillo de su pantalón y fue cuando se dio cuenta de que además de no saber dónde estaba, tampoco llevaba varita
-Espera, no es el chico al que buscamos pero… sé de alguien que quizá nos ayude en lo que tenemos que hacer si se lo llevamos…
Harry no vio a quien hablaba porque casi le atravesaba la espalda con la varita, pero sabía a quien se referían.
- ¡Desmaius!
El encapuchado que le apuntaba desapareció, el otro se cubrió el rayo que iba directo a él y fue cuando alguien lo tomó del brazo con desesperación y después se vio envuelto en un rayo multicolor.
-Interesante que fuera lo primero en lo que pensé -sonrió, Harry intentó enfocar a quien hablaba junto a él -claro, regaña y casi mata a alguien si pone un pie fuera de la casa pero tú hazlo solo porque te da la gana aunque te persiga todo el clan de locos y sin varita
-Lo siento -murmuró Harry, empezó a caminar directo a las tres escobas, entró y se sentó en una mesa pegada a la pared.
Para cuando el otro llegó, Harry ya había pedido dos cervezas de mantequilla.
-Mi padre me va a matar cuando llegue -tomó un sorbo del tarro y miró a Harry, él solo bebía -James está muy…
-No me hables de él por ahora por favor
-Él es así, solo quería ayudar aunque no lo parezca, tú tienes la culpa en parte de que siempre quiera salirse con lo que se le atraviesa por la mente, lo hiciste un niño mimado y decidido -despreocupado se alzó de hombros, le sonrió a Harry cuando lo fulminó con la mirada -solo escribe algo y escóndelo dentro de otro algo, has una… ¿cómo dicen los muggles?
-No sé de qué hablas Ted
- ¡Una cápsula del tiempo! Y así cuando regresemos puedes castigarlo por todo lo que hizo…
- ¿Cuándo muere Sirius?
-Yo… Harry no… mira es que…
Harry terminó su cerveza de mantequilla, dejó unas monedas en la mesa y salió del local. Teddy se apresuró a ir tras él, maldecía a James cada dos segundos.
- ¡Espera, ya viste que si hay alguien que los sigue y… Harry por favor espera!
El más joven ya había agarrado camino hacia Hogwarts y Teddy suplicándole que lo esperara, corría tras él, pero unos pasos después, Harry solo se detuvo.
-Llévame al caldero chorreante
-Cuando regrese a mi época, te recordaré todas las tonterías que dijiste, será mejor que volvamos a…
Harry lo dejó hablando, volvió a caminar hacia el colegio, debía averiguar si acaso Sirius había aparecido por ahí. Por más que Teddy le suplicó, lo jaloneó e insultó lo más educado que pudo, Harry lo ignoró, pensaba aprovechar que a pesar de que Teddy era mucho mayor que él y que podía simplemente sujetarlo y aparecerse, no haría nada a menos que él lo dejara, después de todo su carácter en el futuro le serviría en el presente.
-Por favor… solo regresemos -suspiró al ver las puertas del colegio.
Harry empujó las puerta y entró con tranquilidad, Teddy lo siguió, para empezar ¿por qué había pensado en Hogsmade para aparecerse?. Sin escuchar al chico Lupin, recorrió el colegio que a esa hora estaba en completo silencio, todos debían estar en clases.
-Harry… demonios Harry y después te quejas de James
El niño que vivió volvió a ignorar al que en algún tiempo sería su ahijado, recorrió con rapidez los pasillos del colegio, hasta que en algún pasillo se topó con alguien que no deseaba ver. Ni siquiera la causó gracia la cara descompuesta del hombre.
- ¿Qué haces aquí Potter? Dumbledore movió a todos para buscarte y tú decides volver a la escuela.
Harry ignoró a otra persona, no estaba de humor, intentó irse pero Severus Snape lo detuvo de la ropa.
-No podías haberlo detenido ¿verdad Lupin?
-Oiga no se descargue conmigo, yo ni siquiera sé quién es usted, además por más que le rogué no…
- Y no se te ocurrió solo suejetarlo así -lo señaló con el brazo de Harry - y desaparecerte ¿cierto? Por si no lo recuerdas eres mayor que él
Teddy abrió la boca y sin prestar atención a la mirada envenenada de Snape, se golpeó la frente con la mano extendida. Miró a Harry y le sonrió con un asentimiento, aunque el muchacho no quería, sonrió también.
-Es que pasaron algunas cosas y aparecimos aquí por error y… ¿sabe? Me recuerda a alguien pero no sé si… ¡Snape! ¡El director Snape! -exclamó sorprendido. Ni se molestó en cubrirse la boca como lo habría hecho James. El brazo de Harry con el que Snape todavía lo señalaba, cayó aparatosamente. Severus Snape tuvo que recargarse contra la pared al escuchar al chico de cabello azul.
-Creo que me pierdo de la diversión, hola señor Lupin, señor Potter -Albus Dumbledore llegaba sonriente -me alegra que se encuentren bien, Severus gracias por escoltarlos pero creo que me encargaré a partir de aquí.
El director encaminó a los dos muchachos, el profesor de pociones siguió recargado contra la pared.
Llegaron a la oficina del director, éste se sentó tras el escritorio, Harry miró a Teddy.
- ¿Dijiste acaso…?
-Sí, metí las cuatro, no lo menciones por favor, no debí haber dicho eso pero… no lo conocía -se alzó de hombros y se dejó caer en una silla -señor, queríamos saber si Sirius…
-El señor Black está en su casa, muy preocupado debo añadir y me gustaría saber porque ustedes no
Harry se hundió en la silla, de pronto se sentía avergonzado y no sabía ni por qué había salido. Era verdad que estaba molesto con James pero con haberle dado un golpe habría bastado para ponerlo quieto, sin embargo solo salió de la casa dándole un muy mal ejemplo a alguien como James. Respiró hondo y miró al director que insistía en mirarlo.
-No pensé en nada, lo siento…
-Harry, creemos que alguien está detrás de tus hijos y…
-Ya estamos seguros señor -lo interrumpió Teddy, se inclinó hacia el anciano y suspiró -atacaron a Harry creyendo que era Albus, según escuché.
El director miró a Harry, pero éste lo evitó.
-También saben que los escondieron
-Muy bien, por favor señor Lupin, vuelvan a Grimmauld Place -señaló con cansancio la chimenea -y quédese ahí hasta que le llame, cuídelos y no solo a los chicos de su época… los hijos son como sus padres pero ellos a veces no son como sus hijos.
Teddy miró boquiabierto al director, asintió por educación, pero el anciano no lo miraba a él. Se levantó con lentitud y fue hacia una mesa donde descansaba su pensadero.
-El señor Lupin, su padre -murmuró Dumbledore cuando los muchachos iban hacia la chimenea -mencionó que no le había dicho a qué había ido al ministerio con exactitud, me pareció preocupado y algo molesto cuando la señorita Tonks le mencionó que alguien había visto a un muchacho de cabello azul entrar a una habitación en especial -se giró hacia Teddy -quizá vaya más tarde a Grimmauld Place
-Genial -suspiró Teddy -sobreprotección y paranoia, mis puntos fuertes, vamos Potter -arrojó los polvos a la chimenea -y a la próxima te agarro a golpes mejor, antes de cualquier cosa.
Arrojó a Harry y gritó la dirección, suspiró teatral, se metió él. Al salir de la chimenea miró a Harry, le palmeó la espalda y fueron hacia la escalera, sabía que le iban a gritar pero podía esperar, tenía sueño y demasiado en qué pensar. Pero cuando pusieron el pie en el primer escalón, un susurro los congeló.
-Harry James Potter
Harry sorprendido se giró, Sirius lo miraba muy serio de brazos cruzados. Tenía una muy extraña apariencia de adulto que Harry no supo identificar.
-Mis condolencias -le susurró Teddy al oído, con una risita subió corriendo, pero en el último escalón se detuvo.
-Ted Remus Lupin…
-¡Papá no tengo quince años!...
